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martes, 7 de mayo de 2013

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Guerra Psicológica y (No Muy) Santa.

La idea fue (¡cómo no!) de Marcial, a "Spiderman" Sánchez le pareció estupenda y el Padre Cosme aceptó a regañadientes (pero aceptó). A Ivan, por supuesto, no le dijeron ni palabra.

Se trataba de una revolucionaria estrategia para el saque de faltas directas (siempre a cargo de "El Olegario", potente en el disparo, alejado en la dirección). Era, en suma, una combinación explosiva de jugada ensayada y guerra psicológica.

Llegó el gran momento: tiro libre en la frontal del área. "El Olegario" se apoderó del balón y lo depositó con mimo en el pedazo de césped más cercano, mientras se iba formando la barrera enemiga.

Y, entonces, por sorpresa, el Padre Cosme saltó al terreno de juego Santos Óleos en mano y se situó delante de la barrera.

-¡Hijos míos, conozco bien a ese muchacho que va a ejecutar el disparo, y es mi deber moral, como hombre de Dios, aconsejaros que os quitéis o, si alguno decide aguantar el tipo, ofrecerle el sacramento de la Extremaunción, pues si el balonazo os da de lleno, no se puede garantizar que las consecuencias no sean fatales...

El colegiado, bloqueado, dudaba si sacarle tarjeta amarilla. Al fin y al cabo, era un cura. Mientras, los chicos de la barrera se miraban entre ellos con cierto aire de preocupación. De hecho, todo apretaron con más fuerza las manos que cubrían sus partes pudendas.

Iván, por su parte, se había quedado petrificado en la banda, atónito ante un equipo que no parecía perder la capacidad de sorprenderle (para mal).

La falta se sacó sin más consecuencia que el balón pasando a tres metros por encima del larguero y cinco hombres de la barrera que se habían tirado cuerpo a tierra.

La astuta estrategema no se volvió a poner en práctica, por más que Marcial insistió en que su idea había sido todo un éxito.




domingo, 31 de marzo de 2013

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): El Gran Helenio.

Desde sus comienzos como técnico  del Graciarriero F.C., Iván siempre había expresado su deseo de tener un segundo entrenador, principalmente porque a él siempre le acababa tocando jugar. No obstante, el deseo nunca se veía cumplido: un equipo que tenía dificultades para sacar a once jugadores la mayoría los domingos difícilmente se puede permitir un técnico adjunto.

Fue entonces, por sorpresa, que Marcial se presentó un buen día en el entrenamiento con un perro.

-¿Donde vas con eso, tío?

-Un respeto, Iván, que va a formar parte de tu cuerpo técnico.

-¿Qué dices?

-Te presento a "Helenio", se lo he comprado a un vendedor ambulante, que me ha garantizado que entiende de fútbol como para llevar a un equipo de categoría nacional.

-¡Mira que te tengo dicho que no bebas antes de venir a entrenar!

-¡Qué poco confías en mí, leche! El próximo partido hacemos la prueba, tú déjalo sólo en la banda y verás...

Aquel mismo domingo, los hombres del Graciarriero F.C. estaban casi más pendientes de la banda que del juego. En esta ocasión, Olegario García (alias "S'abolla II") aguantaba cabizbajo la tremanda ladrada que le estaba metiendo "Helenio". Y con razón, que el central había perdido un balón que casi le cuesta un gol al equipo. De inmediato, el perro se giró hacia el banquillo y se lo quedó mirando con gesto serio. Había que revolucionar el partido -sin duda-, pero ahí no había mimbres.

Pero el encuentro no daba tregua: pase en largo y el juez de banda levantó el banderín. De inmediato, todas la miradas se dirigieron al can, quien, con solemne autoridad, asintió en silencio.

El linier respiró aliviado, si el perro no ladraba, era que -en efecto- había sido fuera de juego.

Estaba claro, el animal entendía tela de fútbol.

domingo, 3 de febrero de 2013

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Nuevo Rico.

Todos los años se organiza una rifa benéfica en el colegio al que asiste "Peralín". A uno la papeleta, el que gana se lleva la mitad de la recaudación, y la otra para alguna buena obra de ocasión.

"Peralín", como todos los chavales, solía jugar, con el anhelo de que recibir una cantidad que, en los términos relativos de un crío, le haría rico, aunque sólo fuera por unos días. Pero este año ha dejado de hacerlo.

-¿Cómo es que ya no juegas a la rifa, hijo? -le preguntó su padre,

-Es que, mira, papá. Me acordé de una cosa que me has dicho muchas veces.

-¿El qué?

-Pues que, de los ricos, muchos lo son por suerte, y otros muchos porque son unos golfos y unos ladrones. En suma, que los ricos por su honrado trabajo se pueden contar con los dedos de una mano. ¿Te acuerdas?

-Sí, claro que me acuerdo. ¿Y qué tiene eso que ver con la rifa?

-Pues que, si me toca, voy a tener mucho dinero sin merecimiento, sólo por suerte, y eso es una injusticia. Y si eso pasa, lo que en conciencia me tocaría hacer es coger las ganancias y repartirlas entre el resto de los niños. Total, que habríamos jugado uno para recibir la mitad. ¡Menuda tontería, para eso, mejor no participar!

Peral acarició la siempre sudorosa pelambrera de su niño. Cosas como esas le hacen sentirse orgulloso de su pequeño.

-¡Bien hecho, niño!

-Además, también me da miedo que me toque y, cegado por ver tanto dinero en mi mano, me olvide de aquello que creo justo, me vuelva un traídor y un egoista, y me lo gaste yo todo. ¡Qué asco me daría a mí mismo si hiciera eso! Así que, papá, en resumen: mejor no tentar a la suerte.

"Peralín", siempre tan idealista, tan sincero y tan de carne y sentimientos.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Dos No Discuten Si No Se Oyen.

Nadie discute que "El Tío Afrodisio" y El Tío Julián" son los más viejos entre los ancianos de Gracia del Río, aunque nadie se atreverá a aventurar quién de los dos es de mayor edad (que dicen las malas lengua que ambos fueron a clase de Plinio, "el Viejo" cuando era joven).

Es este par, obviamente, miembro destacado desde hace décadas de "El Sidrín", asamblea en la que pasan mañanas de sol y noches de fresco charlando entre ellos, y célebre es el hecho de que nadie jamás les ha visto discutir (ni llevarse la contraria tan siquiera).

-Psss..."Frodisio", ¿dónde te has comprado esa chaqueta tan maja, cojones?

-¡Sí, está refrescando, y mucho, leñe!

-¡Claro, en la tienda de Playero! ¡Qué pregunta más tonta, cojones!

-¡Es verdad lo que dices, leñe, que el año pasado si que fue malo!

-¡Eso espero yo, que tenga de mi talla, cojones!

-¡Pues claro que me acuerdo del invierno del 32, leñe, eso si que era frío y no la mariconada que tenemos ahora!

-¡Pues en azul, como la tuya, cojones!

-¡Sí, en el taller de carpinería entré yo ese año, leñe!

Efectivamente, los dos están sordos como tapias, que es la única manera de hablar y entenderse a las mil maravillas sin discutir: tú haces la pregunta y entre tu mal oído y peor cabeza te hacen escuchar la respuesta que más te convenga.

No obstante, se sospecha en Gracia del Río que si se les sacara el tema de cuál de los dos es más viejo, muy problamente ahí sí que saltarían chispas, que todo el mundo tiene su orgullo para según qué cosas.

Así que, por si acaso, nadie se atreve a hacer la prueba.





domingo, 2 de diciembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Lebreles a la Guía.

Sentado en la sala de espera de Urgencias, Ignacio Turreita se terminó de convencer de que, después de todo, intentar usar a un galgo como perro lazarillo quizás no había sido una buena idea.

Ignacio, que no Nacho (de los pocos que no ejercían como tal), Turreita era el hombre de grandes ideas de Gracia del Río. El problema es que dichas ideas no eran tan grandes en el práctica, o, como mucho, lo más grande que traían era un problema mayúsculo.

Ya nadie hacía caso a Ignacio -que no Nacho- en el pueblo. Todos habían perdido tiempo o dinero -o ambas cosas- alguna vez -a menudo varias- por su culpa. 

Por eso esta última idea había decidido presentarla en la capital de provincia (en concreto, en una "Feria de Ideas Empresariales Brilllantes"), porque él era demasiado avanzado para los paletos de su pueblo. En la capital tambiéne eran paletos, pero de un modo más cosmopolita.

Y al principio todo había ido bien: "Culebrilla", el galgo al que él mismo había entrenado para desempeñarse como perro lazarillo, había estado tranquilo durante la mayor parte de la jornada. Sentadito en el stand, viendo a la gente ir y venir.

Pero entonces, ¡ya es mala pata!, a los de la caseta de las "jaulas-chalet para conejitos" se les había escapado una liebre (que estaba allí por abaratar costes, que parece ser que son más baratas las liebres que los conejos. O sea que en vez de "gato por liebre", daban "liebre por conejo"). La criatura pasó zumbando por delante del stand de Turreita y, claro está, se lío.

Ignacio -que no Nacho- lo sentía especialmente por el pobre hombre que tenía cogido a "Culebrilla" por la correa en el momento fatídico. El repentino tirón había dado con él -en concreto, con su boca- en todo el borde del mostrador del stand. Según les habían dicho al llegar al Urgencias, entre dientes perdidos y puntos sumados, la cosa podría rondar los doce.

¡Ya era mala pata, sí! Aunque Turreita, siempre un poco malpensado tirando a paranoico, opinaba que no había sido un accidente, que todo aquello había sido un vil acto de sabotaje.

La razón por la cual alguien querría echar por tierra su idea de los "galgos lazarillo" era tan poco claro como la lógica de usar galgos cuando los pastores alemanes ya hacían la labor de guía tan requetebién.


domingo, 25 de noviembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): El Sociopatoso.

Joaquín Logaina es un buen chico, e incluso muy bueno a ratos. Si tú le pides un favor, seguro que te lo hace si puede, y puede que aunque no; no va por ahí hablando mal de la gente a sus espaldas y sonríe con cierta frecuencia, aunque sea de un modo tímido.

Y, pese a esto, a Joaquín Logaina no le sobran las amistades, y las pocas y tibias que tiene las cultiva con cuentagotas y con largas temporadas de barbecho.

Debe de ser porque tiene un don innato para meter la pata -siempre sin querer-, para hacer el comentario menos oportuno en el peor momento -aunque sea siempre con la mejor de las intenciones-, a hacer gestos con vocación de ayuda que muchas veces le salen por la culata.

En realidad a nadie le cae mal Joaquín Logaina. De hecho, todo el mundo te asegurará sin pestañear que es muy buena persona -entrañable, si me apuras-, aunque poco afortunado en ocasiones. Les cae bien, sí, pero si no va a la fiesta tampoco pasa nada, nadie le echa demasiado en falta. De ahí tanta sequía de amistades, porque se puede vivr y ser muy feliz sin Joaquín Logaina, porque no se le extraña. Y uno elige por amigos aquellas personas que te hacen la existencia más bonira.

Quizás por eso, porque él intenta encajar pero no entra, Joaquín Logaina es bastante dado a la soledad. Pasea consigo mismo por las calles del pueblo, cruzándose con vecinos a los que se limita a saludar con una sonrisa, no vaya ser que habra la boca y diga lo que no debe.

Los psicólogos y aledaños sentenciarían tajantes que lo que le pasa a Joaquín Logaina es que le faltan  "habilidades sociales" o incluso pondrían de manifiesto su escasa "inteligencia interpersonal. Pero en Gracia del Río, que son más sencillos y ocurrentes, se limitan a afirman que, a falta de peligrosos, "sociópatas", en el pueblo lo que tienen es un "sociopatoso".

domingo, 11 de noviembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Los Secretos del Gran Mago.

Algunas tardes, "Peralín" va a la parroquia a echar una mano en lo que se pueda. En realidad, es la excusa que necesita Don Cosme para invitarle a merendar. Lo haría aunque el crío no le ayudara, pero Peralín jamás aceptará nada que no sea suyo porque lo ha comprado o se lo ha ganado. Dice que eso sería robar.

-Padre, ¿ustedes los curas entienden siempre a Dios?

Preguntó "Peralín" entre galleta y galleta. ¡Y vaya pregunta!

-¿A qué te refieres?

-Pues que a veces pasan cosas en este mundo que uno no se explica la razón, y como Dios manda en todo, pues que uno no le ve el sentido...¿Y ustedes?

Un nuevo reto "made-in-Peralín". ¡A intentar salir otra vez del paso!

-Pues la verdad es que a nosotros también nos pasa eso, pero aprendemos a vivir con ello. Mira, es como cuando tenía tú edad y veía a los magos por la tele. Me fijaba con mucha atención en el truco, ponía todos mis sentidos y toda mi inteligencia, pero nunca adivinaba cómo lo hacía. ¡Y lo peor era cuando creía que le había pillado el truco y se demostraba al final que no! Entonces, un día, decidí que lo mejor darme por vencido, admitir que ese tipo era más listo que yoy limitarme a relajarme en el asiento y disfrutar de la magia. Pues con Dios hago un poco lo mismo. No intento pillarle los trucos, porque sé que jamás lo voy a conseguir. ¿Lo entiendes?

"Peralín" se limitó a asentir y mojar otra galleta muy pensativo. La masticó despacito y en silencio.

Don Cosme desconocía la razón de que "Peralín" le hubiera preguntado eso, y no quería saberla a menos que el niño se la contara motu proprio. Era la vida privada del chaval. Así pues, hizo lo único que podía hacer, y lo mejor.

"Pero no te preocupes, puede que este Mago te meta en una caja y -aparentemente- te sierre por la mitad, pero al final siempre te va a sacar de una pieza y entre aplausos del público".

"Peralín" asintió con una sonrisa.



domingo, 4 de noviembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Cross Popular Graciarriero.

El enésimo intento de fomentar el turismo en Gracia del Río lo promovió el doctro Pérez-Piñón durante su etapa en la alcaldía. Se trataba del "Cross Popular Graciarriero", una prueba atlética campos de Castilla a través sobre una distancia de 10 kilómetros con salida y llegada en la plaza del pueblo, y con una discreta dotación en premios (copas menguantes para los tres primeros y medallas de ración para el resto de los participantes).

Se inscribieron un total de siete participantes, todos ellos forasteros (los lugareños decían que ya tenían el pueblo y sus alrededores muy vistos). Tomaron la salida (poniendo todos en marcha el cronómetro de sus relojes de pulsera, como mandan los cánones) una soleada mañana de abril. Recorrieron las calles del pueblo en compacto grupo -y ante la indifererencia general (excepto Doña Virtudes, que salió al balcón para vitorearlos)- y se internaron en la llanura castellana hasta que se les perdió de vista.

Hoy, casi veinte años después, no se sabe absolutamente nada de ninguno de ellos.

Circulan por el pueblo varias teorías sobre las suerte de los siete fondistas aficionados, pero todas toman como punto de partida el hecho de que nadie de la organización se molestó en acompañar a los participantes durante la prueba o, al menos, marcar el recorrido más allá de las afueras del pueblo.

Marcial, quien en principio era responsable de haber señalado el camino a los atletas, siempre se excusa diciendo que: "¡si no saben volver al pueblo, que no salgan de él!"

En lo referente a las teorías, una afirma que los corredores se perdieron y todavía vagan por los inhóspitos campos de Castilla en busca del Gracia del Río, aunque también hay otra, más verosimil, que dice que, tan pronto como se dieron cuenta de que aquello no estaba organizado, los atletas pararon en una cercana área de servicio, se tomaron un café y llamaron a unos taxis para que fuera a buscarlos para ir de vuelta a la civilización.

Sea cual sea la verdad, los trofeos y medallas todavía aguardan en un cajón de ayuntamiento (junto a un cronómetro ya sin pilas que mide el tiempo oficial de la prueba) por si acaso un día aparece alguno de los participantes.




domingo, 28 de octubre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): El Hombre que Se Ganó la Vida con 100 Botellas de Agua del Grifo.

En las tardes otoñales lluviosas de domingo sin fútbol, ésas en las que al alma le pesa tanto nubarrón y a uno le da por divagar en la barra de los bares, si usted para por el Bar de Matías, no sería raro que Marcial le cuente la historia de su abuelo.

El Abuelo Marcial era feriante, de esos que iban de pueblo en pueblo, y de pueblo en pueblo recorrió España entera. Se presentaba como vendedor de un agua milagrosa, recién traída de un misterioso y mágico manantial de la China milenaria, como probaba su botella de fino cristal, bellos colores y misteriosos reflejos. Era un agua que, según aseguraba el propio Marcial, poseía el don de devolver la capacidad de andar al que la había perdido. Para demostrarlo, siempre surgía de entre los presentes un incrédulo con muletas. "¡Beba usted mi agua milagrosa!", decía entonces muy solemne el Abuelo Marcial. El espontáneo lo hacía y, de inmediato, salía corriendo como un velocista olímpico. "¡Puede que ustedes no la necesiten ahora, pues por fortuna pueden andar sin dificultad, pero no existen más botellas de este agua, y quizás algún día precisen de ella y no tendrán dónde comprarla! ¡Sea previsor, pues, y asegure su caminar del futuro comprando este agua milagrosa hoy! ¡A tan sólo 1.000 pesetas la botella, y valdrán mucho más en el futuro, cuando la gente de otros lugares precise de esta agua y no la encuentre! ¡Usted venderá el preciado líquido a diez veces la cantidad que ahora paga!" Las 100 botellas, con su etiqueta con unos exóticos pajaritos pintados y una letras escritas en chino macarrónico, volaban.

El numerito sólo era la primera parte del negocio, pues el Abuelo Marcial siempre fue ambicioso y astuto a partes iguales. La segunda parte consistía en que, un par de días después, aparecía el tullido milagrosamente curado arrastrándose por la plaza del pueblo. "¡Engaño, engaño, ese tío no era sino un timador, el agua no tiene más propiedades que empeorar la cojera, es tóxica!" Alarmados y encolerizados, los vecinos iban en busca de las botellas de veneno para romperlas en mil pedazos pero entonces, por aparente buena fortuna, aparecía el presunto dueño de un bar de carretera cercano que se había quedado sin agua y precisaba urgentemente de botellas, ofreciendo 100 pesetas por cada una. Los lugareños, ávidos de recuperar algo del dinero estafado, aceptaban la oferta encantados.

Y así fue como el Abuelo Marcial y sus dos compiches, con 100 botellas muy bonitas que les costaron 500 pesetas la unidad, recorrieron la España profunda y paleta, y se ganaron la vida sin tener que volver jamás a invertir un solo duro en reponer la mercancia.

Marcial lo cuenta con indisimulado orgullo, pues sabe que su abuelo se inventó un timo que, adaptado, se sigue usando hoy en día.


domingo, 21 de octubre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): La Pescadilla en Paro que se Muerde la Cola.


Como ya quedó dicho, en Gracia del Río es paro es inexistente, porque, con los pocos que son, algo se encuentra para todo el mundo. La fórmula habitual para buscar empleo es un: "¡Oye, a ver si alguien me encuentra algo para mi chaval, haced el favor!" pronunciado en voz alta en la barra del bar o en la cola de la panaderia

No obstante, desde hace ya casi cuatro décadas -y gracias a la iniciativa de la Diputación Provincial de aquella época-, existe una Oficina Local de Empleo (OLE), en la que, desde el mismo día de su fundación, cada día laborable y en estricto horario de oficina, Cecilio Carpachón está preparado para atender gustoso cualquier demanda de un puesto de trabajo, brindando su apoyo y asesoría para escapar de las garras del paro. La OLE precisa solamente de un empleado porque jamás en toda su historia la ventanilla ha recibido un solo cliente, dado que, gracias a los peculiares métodos locales de colocación a través de las barras de bar y pan, no ha hecho falta.

A primera vista, lo más lógico sería cerrar una entidad tan inútil, pero, cuando tal medida se propusó desde la Diputación, Cecilio defendió hábilmente sus garbanzos con el siguiente razonamiento: "La oficina no se puede cerrar, porque si cierran la OLE, resulta que yo me voy al paro y, ante tal circunstancia, lo primero que tendría que hacer es ir a la OLE para tratar de solucionar mi problema, pero -obviamente- la OLE ha cerrado. Entonces, yo me quejaría a ustedes, y no tendrían más remedio que abrirla de nuevo, y a tal efecto tendría que volverme a contratar para atender la ventanilla".

Lógica aplastante y garantía de seguir teniendo un puesto de trabajo en el que no se hace absolutamente nada.

Cecilio Carpachón ya empieza a aproximarse peligrosamente a la edad del retiro. En ese momento, la Diputación planea cerrar la OLE de Gracia del Río. Mas, con total seguridad, antes de que puedan hacerlo, ya habrá aparecido algún parado en el pueblo que precise de ella.

domingo, 14 de octubre de 2012

Gracía del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Aquí (Casi) No Se Fía.

En el Bar de Matías, como en cualquier bar español que se precie, está bien a la vista un cartel que reza: "Hoy no se fía, mañana si". Norma que es seguida a rajatabla en el establecimiento.

O casi.

La cosa empezó va ya para doce años. Paquito Petraflor acababa de ser padre y, cumpliendo con la tradición familiar, bautizó al niño y después invitó a parientes y amigo a tomar algo en el Bar de Matías. Llegado el momento de pagar, Petraflor se percató de que se había dejado el sobre preñado en casa.

-¡Pues de aquí no sales sin pagarme, macho!

-¿No te fías de mí?

A lo que Matías respondidó señalando al cartel de marras.

-¡Pues mira, -contraatacó Petraflor cogiendo a su bebé en brazos y poniéndolo sobre el mostrador- te dejo a mi hijo! Hasta que te pague, te puedes quedar con él. ¿Qué mejor garantía?

Ante el espanto general por la inaudita maniobra, y la indignación histérica de madre y abuelas, Matías no acertó sino a aceptar tímido la oferta.

El bebé pasó en el Bar de Matías apenas unos minutos, pero a Paco le parecíó que aquello sentaba un interesante precedente.

Desde entonces, Paco Petraflor no pisaba el bar sin ir acompañado de su hijo. De bebé, la estancia en prenda del pequeño no pasaba de horas, pero, a medida que crecía el crío, también eran mayores los periodos que el chaval se pasaba empeñado en el bar.

Al principio, la madre se ponía de los nervios y le echaba unas broncas tremendas a su marido, pero también se fue acostumbrando.

Total, que para que el niño pudiera hacer su Primera Comunión, Paco tuvo que abonar la cantidad que debía tras las mas de tres semanas que el nené llevaba empeñado.

Y, en la actualidad, va para casi dos meses que el niño vive en el bar, y el padre sin satisfacer la deuda.

Pero no se crea que el chaval se traumatiza, todo lo contrario. Cada día, al volver de la escuela y tras completar los deberes, echa una mano en las tareas del establecimiento, luego le dan permiso para ir a visitar a su madre, y, por lo que a su padre respecta, le ve más viviendo en el bar que si lo hiciera en su propia casa.


domingo, 7 de octubre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): "Operación Descanso".

Es costumbre que todos los aficionados contrarios que rinden visita al Graciarriero F.C. sean agasajados en el intermedio con un pequeño vino español (en la práctica, surtido de comida y bebida de marca blanca de supermercado en vajilla de papel) cortesía del club, agape que se sirve en una caseta prefabricada anexa al terreno de juego.

No es que la gente de Gracia del Río sea muy hospitalaria, que también, sino que conviene que la "Operación Descanso" se realice sin testigos.

Todo empezó con una portería defectuosa que llegó hace años al campo. Era defectuosa porque resultó ser más pequeña de lo debido y reglamentario -un palmo de larga y casi medio de alta-, algo de lo que rápidamente se percató el siempre meticuloso "Spiderman" Sànchez al medirla. La portería de marras la había encargado el propio "Spiderman" a una empresa de Reus que vio anunciaba en la prensa deportiva y que sólo aceptaba encargos por teléfono. Cuando intentó ponerse en contacto con ellos, todo lo que recíbía eran excusas y largas y, peor todavía, cuando se trató de localizar la dirección que venía en el anunció, resultó que eran unas señas ficticias.

Inasequible al desaliento, y siempre tan imaginativo, "Spiderman" tuvo una genial idea.

Así, desde ese día es tradicional que en el descanso, mientras jugadores y árbitros están en los vestuarios y las aficiones se ponen ciegas de cortezas y panchitos,  se cambie la portería donde le toca atacar al equipo contrario en el segundo tiempo por el marco tarado, que se encuentra oportunamente escondido debajo de unos plásticos junto al campo. La maniobra es cariñosamente denominada "Operación Descanso" y es dirigida por el propio "Spíderman" en persona.

No es que sirva de mucho, porque normalmente pierden igual, y están todos convencidos de que el día menos pensando les van a pillar con las manos en el larguero, pero en esto de la competición deportiva toda ayuda es poca.

Aunque sea solamente para perder de pocos goles.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Vicentín Valdón, Comensal Profesional de Profesión.

Vicentín Valdón siempre fue muy callado desde niño (quizás por eso se le daba tan bien escuchar) y estaba armado de una paciencia que le convertía en una superpotencia del ramo, casi al nivel del mismísimo Job.

Con estas cualidades innatas, y echándole imaginación a la dura papeleta de buscarse un empleo, Vicentín Valdón se hizo el único comensal profesional conocido del mundo (tambíén conocido, se entiende).

Su labor es muy sencilla de explicar (pero dificilísima de poner en práctica): en cualquier comida de cualquier tipo (empresa, familiar o de amigos), siempre hay un elemento junto al que nadie quiere sentarse, ya sea porque es extremadamente dado a contar batallitas, es un quejica que todo le parece muy mal o cualquier otra desagradable circunstancia. Y aquí es donde Vicentín Valdón entra en juego.

Lo primero es situar al elemento de marras en una esquina de la mesa, de modo que la única persona que tenga a su lado sea el heroico Vicentín. Entonces, éste escuchará pacientemente y sin rechistar (de hecho, fingíendo un interés más que creible) cualquier batalla que se le cuente -aunque ya se la sepa de memoria de servicios anteriores- o, si es lo que se tercia, soportará las quejas y gruñidos del buen señor o señora sobre la calidad de los alimentos, servicio o aire acondicionado, dándole la razón de modo bien enérgico en todo momento.

A Vicentín le va muy bien en su peculiar profesión, y ha trabajado para clientes de muy alto copete, casa reales incluidas (de hecho, está especializado en lidiar con la esposa de un rey nórdico de cuya nombre no quiero acordarme que ya le ha encajado el relato pormenorizado de la boda de su hija en siete cenas de gala siete).

Además, y por aquello tan de moda de diversificar negocio, Vicentín también ofrece sus servicios para viajes en tren, jornadas playeras o, en general, cualquier ocasión social en que un plomazo redomado ande suelto.

Como es bien comprensible, cuando no está de servicio a Vicentín le gusta cenar solo y en silencio.

Deformación profesional, sin duda.



domingo, 23 de septiembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Solís Solana.

Aunque, como ya quedó escrito, parece que un equipo de fútbol no puede correr peor suerte que ser arbitrado por el señor Campanero Breviario, no es así.

Jorge Solís Solana, árbitro de regional rural profunda, siempre fue un niño contradictorio y paradójico, y de mayor no se le ha pasado. Él siempre quisó ser jugador de fútbol, pero, vaya usted a saber la razón, se metió a arbitro (aunque dicen las malas lenguas que lo hizo porque era tan malo que ningún equipo le quería).

No obstante, él no renuncia al gusto de tocar el balón, por lo que, además de arbitrar, participa en los partidos como jugador. "Árbitro-jugador", ésa es la demarcación por él inventada, aunque no por ello se adulteran los partidos, pues juega una parte con cada equipo y en ambos periodos pone el mismo empeño e interés. En sus propias palabras, "lo último que puede desear un buen colegiado es influir en el marcador de un encuentro, y yo jamás lo hago. Excepto cuando meto algún gol, claro".

En cualquier caso, pocos son los tantos de los que Solís Solana es autor, pues es su posición natural es la de defensa central, por lo que sólo suele anotar de cabeza tras servicio a balón parado, aunque, como él mismo recuerda con cariño, en una rara ocasión se lanzó al contrataque en compañía de dos compañeros y logró rematarlo con éxito de meritoria volea. Pero fue la excepción que confirma la regla, porque Solís Solana es tirando a muy torpón, le cuesta horrores dar un pase corto en condiciones, y en los desplazamientos largos siempre acaba mandando el cuero a la caseta de refrescos que hay en todos los campos de regional.


Por lo que a defender se refiere, aunque no es demasiado leñero, si es cierto que Solís Solana en alguna que otra ocasión se ha visto en la dolorosa obligación de auto-amonestarse tras una patada a destiempo, e incluso, en jornada de infausto recuerdo, se vio forzado a auto-expulsarse por doble amarilla tras sendas entradas muy duras al escurridizo Manolito Zanjas. El partido, a falta de árbitro principal, lo terminó de pitar uno de sus jueces de línea.

Dicen las malas lenguas (¡qué pesadas!) que, en los descansos o después del partido, han visto a Solís Solana auto-protestándose muy airado mientras se miraba en el espejo del vestuario.

Pero no haga caso, que las malas lenguas son muy malas (como no podría ser de otro modo).



domingo, 2 de septiembre de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas). Enriquecerse.

El cartel apareció un buen día de mayo en el escaparate de "Almacenes Playero".

"SE ENRIQUECE URANIO", rezaba en perfectas letras de ordenador impresas en calidad media sobre folio reciclado.

De inmediato, los más cotillas del lugar entraron en el establecimiento para interesarse vivamente por la novedosa oferta.

"Tú tráeme el uranio, y yo te lo enriquezco"

Playero, fiel a su misterioso estilo, no daba más detalles.

La mayoría pensaba que era un farol, o más bien, una broma de Playero. Pero, estaba claro, sin el dichoso uranio era imposible demostrarlo. Henchidos de ese paleto sentimiento de dejar al prójimo en ridículo, algunos vecinos estudiaron la posibilidad de conseguirlo.

-¡Pero, a ver dónde encuentra uno uranio, eso ni en la capital de provincia lo tienen!

-¿Y en la capital, capital, o sea, la del país?

-Ahí me parece que tampoco.

-¡Jodo!

-Es producto de importanción.

-Pues entonces, igual es mejor dejarlo, que el porte nos iba a salir por un pico de la cara.

-Se dice "un ojo de la cara" o "un pico".

-¡Eso será en la capital, aquí siempre se ha dicho así!

Iván, en su calidad de responsable alcalde, pensó en dar parte de la circunstancia a la Comisión Nacional de Energía Nuclear, pero Marcial -siendo una vez la voz del sentido común- le quitó la idea de la cabeza: "O sea, que le vas a mandar una carta comunicándoles que en una tienda de tu pueblo un cartel casero oferta un complejísimo proceso científico".

Sí, igual era mejor dejarlo estar.

No obstante, entre tanto escepticismo general en todo el pueblo, si es cierto que -de vez en cuando- por allí aparece gente muy rara, que habla más raro todavía, que se mete en "Almacenes Playero" con unos maletines metálicos y que, al rato, sale con una bolsa de plástico del establecimiento.

Allí nadie hace preguntas, mejor.

domingo, 1 de julio de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Prensa con Suplemento.

Nadie sabe el nombre propio de Berraña, algo impropio de un sitio tan chiquito como Gracia del Río, pero como "Berraña, el del Kiosco" llegó a principios de la década de los 60 y así se ha quedado.

Por tanto, si usted para por Gracia del Río y desea comprar la prensa diaria, una revista para su esposa o un fascículo de la colección "Grandes Arengas Militares por Entregas", se debe dirigir al kiosco de Berraña.

Si de decanta por el periódico, Berraña le prenguntará -con toda naturalidad- si lo quiere "con o sin suplemento", sea cual sea el día de la semana.

Si es fin de semana, se refiere al dominical.

Si es laborable, lo que quiere decir Berraña es que si desea que, de un modo discreto, le incluya una revista de esas de señoritas ligeras de ropa y cascos escondida en las páginas del diario.

En los años 60, el asunto del suplemento hizo que Gracia del Río y su kiosco se volvieran muy populares en toda la comarca, y no eran pocos los caballeros que se desplazaban al pueblo a adquirir la prensa, incluidos aquellos suplementos tan interesantes -por mucho que estuvieran escritos en extranjero-. Nunca se supo de dónde los sacaba y, lo que es aún más llamativo, la autoridad competente nunca hizo la más mínima pesquisa para averiguarlo, ni tampoco intentó poner fin a aquel secreto trapicheo a voces. Dice la leyenda rural, que, interrogado sobre el particular por un familiar muy cercano, el sargento Requejo (padre) afirmó -en tono del todo confidencial-: "es que si se las quitamos, seguro que deja de traer, y entonces en comandancia me matan".

Con la llegada de la Democracia, la afluencia de forasteros ávidos de información picantona disminuyó pero los lugareños de Gracia del Río siguieron comprando su "suplemento especial" durante un buen número de años.

Hoy en día, en cambio, Berraña vende pocos suplementos. Sin duda, la novedad se pasó del todo. Ya sólo lo pide algún abuelete -verde y nostálgico a partes iguales-, y por aquello de que no le falte ningún número de la colección.

lunes, 18 de junio de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poca de Ambas): La Noche de Bodas del Doctor Pérez-Piñón.

El doctor Pérez-Pión se casó, como la mayoría de la gente, razonablemente enamorado, razonablemente nervioso y con un traje alquilado que le estaba un puntín pequeño.

Tampoco fue muy original en lo del banquete de bodas: salones cuajados de espejos y dorados, con maitre redicho, calvo y con gafas; langostinos y cordero; y puros a la tarta.

El problema vino con Amparito, esa prima cursi, risueña y confidente que todas las chicas tienen. En este caso, Amparito era prima de la flamante señora de Pérez-Piñón.

Amparito se había casado un año antes, y ya estaba esperando la llegada de su primer retoño con cierta inminencia.

Pero entonces, Miguelacho, que era ese tío segundo graciosísimo que hay en todas las familias, contó el chiste del niño que va a los toros. Lo contaba siempre, como una tradición más de cualquier evento familiar (de hecho, lo contaba hasta en los velatorios). No importaba, la gracia siempre estaba presente, como por arte de magia.

En fin, el caso es que la casualidad dictó que Amparito y Miguelacho compartieran mesa y mantel en el momento de la ejecución chiste -ya se sabe que, en las bodas, después del postre todo es mariposeo de mesa en mesa y mezcla del personal-.

Y del ataque de risa agudo, Amparito se puso de parto.

Lo más lógico habría sido salir pitando al hospital más cercano, pero la flamante señora de Pérez-Piñón afirmó rotunda: "¡No es preciso ir en busca de un médico, que aquí está el mejor del mundo!" (Ya se sabe que la primas, por mucho que se quieran, también gusta de presumir delante de la otra).

En resumen, que Toñín (el de la Amparito) vino al mundo auxiliado por el doctor Pérez-Piñón, con el maitre como subalterno de excepción ejerciendo las labores de comadrona (¡los señores calvos y con gafas nunca dejan de sorprender!)

Rematada la faena, el doctor Pérez-Piñon -iluso- se figuró que, por fin, había llegado el momento de buscar un lugar privado y oscuro con su mujer.

Pero, obvimante, no. "¡Yo no dejo sola a Amparito esta noche!", sentenció la flamante señora de Pérez-Piñón.

En resumen, que el doctor Pérez-Piñon debió de ser el primer novio que pasó su noche de bodas directamente en una maternidad, en vez trabajando con todas sus fuerzas para darle a ésta un nuevo cliente.

domingo, 10 de junio de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poca de Ambas): Teología del 4-4-2.

-Padre, usted sabrá mucho de Teología, ¿no?

"Peralín" había puesto al Padre Cosme contra las cuerdas con un único y sorpresivo golpe (una vez más).

-Pues, hombre....

El Padre Cosme sabe bien poquito de Teología, al menos de la que un sacerdote debería dominar, pero esa es otra y escandalosa historia...

-Es que el otro día dijo la palabra un señor por la tele, la busqué en el diccionario y pensé: "de esto, el que más sabrá será el Padre Cosme".

En efecto, "Peralín" pertenece al exclusivo club de las personas que sienten la necesidad de buscar en un diccionario las palabras que oyen y desconocen.

-Si, pero...Mira la verdad es que es un lío...No es fácil explicarlo, y menos a un niño...

-¡Y tanto que debe de serlo! De hecho, mi duda es cómo se puede hacer una ciencia para explicar a Dios, si Dios es mucho más inteligente que cualquier de nosotros.

-Pues la verdad es que es una muy buena pregunta.

-Claro, a eso voy, que no entiendo cómo se puede saber más de Dios que Él mismo.

-Sinceramente, yo tampoco tengo la respuesta. Con toda franqueza te diré que soy un pésimo teólogo, copiaba en el seminario.

-¡Pero si usted siempre dice que copiar está mal!

-En efecto, pero mentir está peor.

(Paradójicamente, era mentira que el Padre Cosme hubiera jamás copiado en un examen de Teología, pues nunca había hecho ninguno, pero eso sí que no lo podía reconocer).

-En resumen -zanjó "Peralín" con su sonrisa de sacar conclusiones- que éstos de la Teología son como los periodistas deportivos que se creen que saben más de fútbol que los entrenadores.

-Exacto.

domingo, 3 de junio de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): El Prófugo Fructuoso.

Tienen fama los orangutanes de ser bichos muy inteligentes, y debe de ser así, porque un macho que tenían en el zoo de la capital de provincia -de nombre "Fructuoso", en honor al señor director-, se les fugó una tarde de verano y dio con sus huesos en Gracia del Río.

Se lo encontró el doctor Pérez-Piñón, mientras rebuscaba en los cubos de basura en busca de alimento (el animal, no el doctor, se entiende) y, como en las películas de Tarzán, el mono le miró, le dio la mano y se fue con él para su casa (la del doctor, se entiende). Fue, claramente, amistad a primera vista.

En principio, Pérez-Piñón habia pensado llamar a las autoridades para que se hicieran cargo del orangután -de hecho, la noticia se había dado en los medios y media provincia andaba buscándolo-, pero, cuando tenía el auricular en la mano (Pérez-Piñón, obviamente), el orangutan -haciendo gala de una sorprendente intuición- pulsó el botón de colgar, al tiempo que miraba con cara de pena al galeno.

Y ya sabemos lo sentimental que es Pérez-Piñon. Además, después de todo, la pobre criatura había sido encarcelada de por vida sin acusación ni juicio formal, y el doctor para esos temas es muy estricto y muy Robin Hood.

Desde ese día, "Fructuoso" vive oculto y prófugo de la justicia en casa del doctor, aunque las tardes de sol las pasa tumbado en el jardín. El resto del pueblo no sabe nada, aunque lo sospeche todo, y, en general, hacen la vista gorda, por lo que nadie hace preguntas cuando el médico compra veinte kilo semanales de plátanos. De hecho, ni siquiera Playero (de "Almacenes Playero") interrogó a Pérez-Piñón sobre la razón exacta de que le comprara un orangután de peluche de tamaño natural "a ser posible, hembra".

Y es que el pobre "Fructuoso", como todo ser vivo y coleando, tiene sus necesidades.

Dicen también las malas lenguas que el orangután atiende al teléfono y gestiona la agenda del doctor, rumores que Sagrario, la enfermera, rebate con un indignado desmentido.

Y ahí las malas lenguas juegan a ser peores, y rematan diciendo que, con la bata y la cofia puestas, resultaría practicamente imposible distinguir a Sagrario del orangután.


domingo, 27 de mayo de 2012

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Vermú con Aceitunas por Mandato Judicial.

-Muy buenas, señores.

Todos el mundo correspondió al saludo de Braulio "el de la zapatería", salvó el propietario del establecimiento.

El susodicho Braulio se acodó en la barra y, levantando el dedo índice, indicó (obviamente).

-Un vermú con unas aceitunas, por favor.

 "El Matías" refunfuñó alguna maldición, y entonces el cabo Requejo, que acompañaba a Braulio, le hizo un gesto con la cabeza de que se pusiera en marcha.

-¡Un vermú con aceitunas! -chilló enojado "el Matias", al tiempo que depositaba vaso y platito sobre la barra, con un golpe más fuerte de lo debido.

Todo nació hace años ya, cuando Braulio "el de la zapatería" estaba tomando su habitual vermú con aceitunas y se ocurrió decir que éstas estarían mucho más ricas si les quitaran el hueso.

-¡Pues quítaselo tú, macho!

Y, en fin, una cosa llevó a la otra y, como esto es España, "El Matías" le juró por lo más sagrado a Braulio "el de la Zapatería" que no iba a volver a tomarse el aperitivo en su estableciento. Otra cosa llevó a una tercera, y la cabezonada terminó en los tribunales.

Ahí, el ilustre señor don Salvador Jesús Carmona Heredia, titular del juzgado número 1 (y único) de Gracia del Río dictaminó que: "siendo el tomarse el apertivo antes de comer un derecho y casi un deber de todos los españoles y no habiendo otro lugar donde hacerlo de modo adecuado que el establecimiento denominado 'Bar Matías', don Brauilo Páez Briolla (comúnmente conocido como 'el de la zapatería') tiene el derecho de personarse en el citado establecimiento siempre que lo considere oportuno y consumir lo que le apetezca entre la 1 y las 3 de la tarde, para lo cual ordeno que goce de la escolta de la fuerza pública".

Más allá de la hora del aperitivo, Braulio "el de la zapatería" es un cliente habitual del Bar Matías, donde desayuna, se toma su caña de después de cerrar su tienda y ve el fútbol de pago sin mayor contratiempo.

Esto, insisto, es España.