-Pero, ¿quién es toda esta gente? -interrogó alarmado Manolo Fontajo.
-Pero, ¿quién es este crío? -le respondió a la gallega el propietario del local.
-¡Cariño, no te lo vas a creer, el tarado ese de Romera nos ha traído a un sitio rarísimo y nos han bañado a la niña en whisky! Dime la dirección del salón del banquete, que ahora mismo me cojo un taxi y me voy para allá -era, lógicamente, la mamá de Clarita.
-Me permitirá que yo abone lo que nos cueste el taxi -saltó Azarías Romera, por intentar arreglar lo inarreglable.
-¡Yo a usted no le permito ni que nos acompañe!
-Pero, ¿qué sitio es este hija mía!
-¡Don Álvaro!, ¿qué hace usted aquí?
Era Don Álvaro Ñoque Rizobi -agustino recoleto, amigo de la familia de toda la vida y -por extensión- el sacerdote que había administrado el bautismo a la pequeña Clarita.
-Os he venido siguiendo en mi coche.
-Pues dese la vuelta que nos vamos, ahora le explico ¡Qué pesadilla de banquete de bautizo!
-Sí, vámonos.
-¡De aquí no se mueve nadie!
La Policía, que, respondiendo a un chivatazo de que aquel local no tenía más de dos y más de tres cosas en regla, se personaba en forma del inspector Carlos Luagasa y sus muchachos.
-¿Cómo que no se vaya? ¡Oiga, que yo soy el padre Alvaro Ñoque, agustino recoleto.
Manolo Fontajo se giró hacia el sacerdote para intentar tranqulizarle.
-No pasa nada, hombre, si el problema lo va a tener el dueño de todo esto. ¿Es la primera vez que se ve envuelto en una redada en un puti-club?
-¡Por supuesto que sí!
-Hay una primera vez para todo, compañero Don Álvaro!
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martes, 16 de septiembre de 2014
lunes, 15 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (6)
A Camilo Gurtáin siempre le había gustado ser puntual, con una clara tendencias a pasarse, y aquella no fue una excepción, (en otras palabras que llegaron los primeros).
-¿Está usted seguro que es aquí, señor Romera? -interrogó alarmada la madre.
-¡Por completo!, ¿no ve las mesas con los aperitivos?
Ninguno de los dos se atrevió a decir lo que pensaba: que aquello tenía una pinta de puti-club que tiraba para atrás, pero, claro, si uno no ha estado nunca en uno, ¿por qué sabe cómo son?
-¡Lo que no veo es a ningún familiar!
-Es que somos los primeros porque les he traído por un atajo que yo me sé.
Angel Purriña, dueño del local, se había ofrecido voluntario a hacer los honores del sacerdocio civil y, como aquello era una ceremonia clandestina que había que verificar antes de que llegaran los padres, tomó a la niña en brazos antes de que la madre pudiera reaccionar y, tras depositarla suavemente sobre el mostrador, comenzó a rociarla con whisky.
-En nombre de los pueblos de la tierra, yo te doy el nombre de Fratérnico.
-¿Pero qué hace usted, imbécil?
-¡Sin faltar señora! ¡Encima que les hago un favor!
-¡Deme a mi niña, tarado! ¡Por Dios, cómo la ha puesto!
-Bueno, señora, yo me voy, Le dice usted a Sanzogorri que a las seis quiero todo esto desalojado!
-¿Quién puñetas es Sanzgorri?
El que entraba por la puerta, acompañado de Manolo Fontajo y Pedrito-Fratérnico.
-¡Rápido, Angelito, bautiza al crío antes de que lleguen los padres! Aquí tengo la cámara para grabarlo todo -dijo Sanzgorri.
-¿Está usted seguro que es aquí, señor Romera? -interrogó alarmada la madre.
-¡Por completo!, ¿no ve las mesas con los aperitivos?
Ninguno de los dos se atrevió a decir lo que pensaba: que aquello tenía una pinta de puti-club que tiraba para atrás, pero, claro, si uno no ha estado nunca en uno, ¿por qué sabe cómo son?
-¡Lo que no veo es a ningún familiar!
-Es que somos los primeros porque les he traído por un atajo que yo me sé.
Angel Purriña, dueño del local, se había ofrecido voluntario a hacer los honores del sacerdocio civil y, como aquello era una ceremonia clandestina que había que verificar antes de que llegaran los padres, tomó a la niña en brazos antes de que la madre pudiera reaccionar y, tras depositarla suavemente sobre el mostrador, comenzó a rociarla con whisky.
-En nombre de los pueblos de la tierra, yo te doy el nombre de Fratérnico.
-¿Pero qué hace usted, imbécil?
-¡Sin faltar señora! ¡Encima que les hago un favor!
-¡Deme a mi niña, tarado! ¡Por Dios, cómo la ha puesto!
-Bueno, señora, yo me voy, Le dice usted a Sanzogorri que a las seis quiero todo esto desalojado!
-¿Quién puñetas es Sanzgorri?
El que entraba por la puerta, acompañado de Manolo Fontajo y Pedrito-Fratérnico.
-¡Rápido, Angelito, bautiza al crío antes de que lleguen los padres! Aquí tengo la cámara para grabarlo todo -dijo Sanzgorri.
domingo, 14 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (5)
Quizás fue la casualidad, acaso el Destino o lo mismo que las estrellas se levantaron juguetonas, pero el caso es que aquel 23 se iban a celebrar los bautizos -por lo católico y por lo revolucionario, respectivamente- de la pequeña Clarita y el chiquitín Pedrito, alias "Fratérnico".
Y quiso el Destino, las estrellas o quien sea que mueva los hilos de la existencia que, al pie de la iglesia, se estropeara el flamante cochazo del padre de Clarita, destinado a transportar a la pequeña, a sus papás y padrinos a los salones del banquete. Pero, ¡que no cunda el pánico!, ahí estaba Azarías Romera para solucionar la papeleta.
-¡No se preocupen, que yo les llevo!
-Yo me tengo que quedar unos minutos a solucionar lo de la grúa ¿Sabe ir al local del banquete? -preguntó preocupado el papá.
-¡Por supuesto que sí!
En otras palabras, que Azarías Romera tenía torpemente dibujado en una servilleta un plano de la ubicación de los salones.
-¿Seguro que sabe usted ir? -preguntó la madre tras 25 minutos de trayecto.
-¡Ya casi hemos llegado!
En efecto, Azarías Romera se había perdido, aunque tenía la -erronea- convicción de que debían de estar muy, muy cerquita. (En realidad, estaban en la otra punta del mapa).
Camilo Gurtáin había sido un fiel y antiguo compañero en la lucha revolucionaria de Manolo Fontajo, y, aunque hacia años que no paraba por la sede partido, seguía siendo afiliado, más por una cuestión sentimental que ideológica. En cualquier caso, también lo habían invitado al "bautizo por lo civil" y él se había plantado su traje, su corbata y su gomina. Mientras cruzaba por el paso de cebra que había enfrente del puti-club metido a salón de banquetes. vio el coche que esperaba para pasar: gente muy arreglada con un bebé. esos debían de ser, aunque le extrañó no ver ni a Manolo ni a Maru.
-Vais al bautizo, ¿no?
Azarías Romera se agarro a un clavo ardiendo y asintió.
-¡Pues aparca donde puedas, macho, que es ahí!
Lo dicho, el dichoso Destino.
Y quiso el Destino, las estrellas o quien sea que mueva los hilos de la existencia que, al pie de la iglesia, se estropeara el flamante cochazo del padre de Clarita, destinado a transportar a la pequeña, a sus papás y padrinos a los salones del banquete. Pero, ¡que no cunda el pánico!, ahí estaba Azarías Romera para solucionar la papeleta.
-¡No se preocupen, que yo les llevo!
-Yo me tengo que quedar unos minutos a solucionar lo de la grúa ¿Sabe ir al local del banquete? -preguntó preocupado el papá.
-¡Por supuesto que sí!
En otras palabras, que Azarías Romera tenía torpemente dibujado en una servilleta un plano de la ubicación de los salones.
-¿Seguro que sabe usted ir? -preguntó la madre tras 25 minutos de trayecto.
-¡Ya casi hemos llegado!
En efecto, Azarías Romera se había perdido, aunque tenía la -erronea- convicción de que debían de estar muy, muy cerquita. (En realidad, estaban en la otra punta del mapa).
Camilo Gurtáin había sido un fiel y antiguo compañero en la lucha revolucionaria de Manolo Fontajo, y, aunque hacia años que no paraba por la sede partido, seguía siendo afiliado, más por una cuestión sentimental que ideológica. En cualquier caso, también lo habían invitado al "bautizo por lo civil" y él se había plantado su traje, su corbata y su gomina. Mientras cruzaba por el paso de cebra que había enfrente del puti-club metido a salón de banquetes. vio el coche que esperaba para pasar: gente muy arreglada con un bebé. esos debían de ser, aunque le extrañó no ver ni a Manolo ni a Maru.
-Vais al bautizo, ¿no?
Azarías Romera se agarro a un clavo ardiendo y asintió.
-¡Pues aparca donde puedas, macho, que es ahí!
Lo dicho, el dichoso Destino.
viernes, 12 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (4)
Era la sala más barata que había encontrado. Al fin y al cabo, era difícil sacarle rendimiento a la hora de comer a un local así. Claudio Sanzgorri siempre se había considerado a sí mismo como un hombre de buenas ideas, pero aquello quizás era pasarse un poco. Aunque, por supuesto, no para él.
-Oye, ¿y no se van a extrañar un poco de la decoración del sitio?
-No, está gente son muy modernos. Yo creo que hasta les va a gustar. Aunque, de todos modos, mejor que pasen por la puerta de atrás, por si acaso ven el cartel luminoso de la entrada y se asustan. Y también convendría reforzar un poco la iluminación.
-Ya, como tú veas. Lo único que esto tiene que estar desalojado para las siete de la tarde, que empieza lo mío.
-¡Descuida, Angelito!, ¿cuándo te he fallado yo?
-Pues nada, tú mismo.
Lo dicho, que Claudio Sanzgorri había conseguido un lugar donde celebrar el banquete en honor del pequeño Pedro (alias "Fratérnico") a precio de ganga y en pleno centro de la ciudad. Además, con un poco de suerte (o con un mucho), nadie se percataría de que aquello era un puti-club. Pero, si surgía la pregunta, ya se le ocurriría a él algo que decir.
-¿Manolo?. ¡soy Claudio! Oye, que ya tienes local. Sí, para el 23 a las 2 de la tarde. ¡Y por la mitad de precio de lo que presupuestamos! -Obviamente, él lo había sacado por una cuarta parte.- Y lo del bautizo, todo solucionado también, en el mismo sitio lo hacemos.
La idea de Sanzgorri era bautizar al pequeño con whisky en la barra del puti-club.
Eso era un sacrilegio y lo demás son tonterías.
-Oye, ¿y no se van a extrañar un poco de la decoración del sitio?
-No, está gente son muy modernos. Yo creo que hasta les va a gustar. Aunque, de todos modos, mejor que pasen por la puerta de atrás, por si acaso ven el cartel luminoso de la entrada y se asustan. Y también convendría reforzar un poco la iluminación.
-Ya, como tú veas. Lo único que esto tiene que estar desalojado para las siete de la tarde, que empieza lo mío.
-¡Descuida, Angelito!, ¿cuándo te he fallado yo?
-Pues nada, tú mismo.
Lo dicho, que Claudio Sanzgorri había conseguido un lugar donde celebrar el banquete en honor del pequeño Pedro (alias "Fratérnico") a precio de ganga y en pleno centro de la ciudad. Además, con un poco de suerte (o con un mucho), nadie se percataría de que aquello era un puti-club. Pero, si surgía la pregunta, ya se le ocurriría a él algo que decir.
-¿Manolo?. ¡soy Claudio! Oye, que ya tienes local. Sí, para el 23 a las 2 de la tarde. ¡Y por la mitad de precio de lo que presupuestamos! -Obviamente, él lo había sacado por una cuarta parte.- Y lo del bautizo, todo solucionado también, en el mismo sitio lo hacemos.
La idea de Sanzgorri era bautizar al pequeño con whisky en la barra del puti-club.
Eso era un sacrilegio y lo demás son tonterías.
jueves, 11 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (3)
Claudio Sanzgorri había olido sangre -o sea, dinero- y le faltó tiempo para pasarse por la sede del partido.
-¡Manolo, enhorabuena, compañero!
-¡Hombre, gracias, Claudio!
-¡Y qué nombre más bonito le vais a poner al niño: Fratérnico!
-A los padres no les gusta. Le quieren poner Pedro. En realidad, ya lo han hecho, que el mamón de mi yerno se pasó ayer por el Registro Civil, a espaldas mías, el muy canalla.
-¡No jodas, con lo vulgar que es eso de ser "Pedrito"!
-Y tanto. Pero a mí me da igual, ¡para mí siempre será Fratérnico y así le voy a llamar!
-¡Bien hecho, compañero! Por cierto, ¿cómo lleváis lo de la comida de celebración, que ya me he enterado que vais a dar un banquete?
-No sé, se encargan los padres.
-¡Leñe, pero el abuelo siempre echa una mano con esas cosas!
-¡Nada, nada, si son capaces de registrarlo, que se las apañen para montarle el banquete!
Aquello se empezaba a poner feo para Sanzgorri. Los chavales no eran tan fáciles de liar como el abuelo Manolo. Lo mejor sería cambiar de estrategia.
-¡Oye, te veo dolido con lo del nombre de nene!
-No te voy a engañar: no me ha sentado nada bien.
-¿Por qué no te tomas la revancha?
-¿Y cómo?
-¡Joder, bautizándolo como Fratérnico!
-¡Tú estás borracho! ¡Proponerme a mí que bautice a mí nieto, alguien como yo, con décadas de feroz y entregada lucha por el Laicismo y la causa anti-clerical!
-Pero sería algo simbólico -una especie de bautizo laico-, una de manera expresar tu descontento con la puñalada trapera que le han metido a su pobre abuelo revolucionario.
-¿Bautizo laico?
-¡Pues claro, yo te lo organizo todo: ceremonia y banquete de celebración!
-Pero, ¿los padres?
-¡Lo hacemos a traición como ellos, un día que te dejen al niño para cuidarlo!
-¡Pues no es tan mala idea!
-¡Claro que no, compañero!
-¡Manolo, enhorabuena, compañero!
-¡Hombre, gracias, Claudio!
-¡Y qué nombre más bonito le vais a poner al niño: Fratérnico!
-A los padres no les gusta. Le quieren poner Pedro. En realidad, ya lo han hecho, que el mamón de mi yerno se pasó ayer por el Registro Civil, a espaldas mías, el muy canalla.
-¡No jodas, con lo vulgar que es eso de ser "Pedrito"!
-Y tanto. Pero a mí me da igual, ¡para mí siempre será Fratérnico y así le voy a llamar!
-¡Bien hecho, compañero! Por cierto, ¿cómo lleváis lo de la comida de celebración, que ya me he enterado que vais a dar un banquete?
-No sé, se encargan los padres.
-¡Leñe, pero el abuelo siempre echa una mano con esas cosas!
-¡Nada, nada, si son capaces de registrarlo, que se las apañen para montarle el banquete!
Aquello se empezaba a poner feo para Sanzgorri. Los chavales no eran tan fáciles de liar como el abuelo Manolo. Lo mejor sería cambiar de estrategia.
-¡Oye, te veo dolido con lo del nombre de nene!
-No te voy a engañar: no me ha sentado nada bien.
-¿Por qué no te tomas la revancha?
-¿Y cómo?
-¡Joder, bautizándolo como Fratérnico!
-¡Tú estás borracho! ¡Proponerme a mí que bautice a mí nieto, alguien como yo, con décadas de feroz y entregada lucha por el Laicismo y la causa anti-clerical!
-Pero sería algo simbólico -una especie de bautizo laico-, una de manera expresar tu descontento con la puñalada trapera que le han metido a su pobre abuelo revolucionario.
-¿Bautizo laico?
-¡Pues claro, yo te lo organizo todo: ceremonia y banquete de celebración!
-Pero, ¿los padres?
-¡Lo hacemos a traición como ellos, un día que te dejen al niño para cuidarlo!
-¡Pues no es tan mala idea!
-¡Claro que no, compañero!
miércoles, 10 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (2)
(-¿Quién ha avisado a este?)
(-No lo sé, macho. Seguramente, nadie. Se entera, simplemente, se entera. Y no me preguntes cómo lo hace...)
(-Joder!, ¿qué es eso que trae?)
(-Parece un osito de peluche).
(-¡Pues es más grande que él!)
-¡Señor Romera, bienvenido!...Señora, a sus pies.
-¡Espinosa, un abrazo!...¿Qué tal, Palomero?
-Aquí a conocer a la nueva nieta de Don Álvaro.
-A eso venimos mi señora y yo también. Se llama Clara, ¿no?
-En efecto.
Le hemos traído este detallito, un oso de peluche. El de la tienda nos ha dicho que se llama "Boris", pero vamos, que la niña le puede cambiar el nombre si quiere.
-Claro, claro.
-Están dentro, ¿verdad?
-Sí.
-Pues nada, luego nos vemos.
-Sin duda....A sus pies, señora.
En la habitación, pese a lo amplia que era, apenas se cabía. Exceso de aduladores, oportunistas y pelotilleros en general.
-¿Dónde está esa Clarita?...¡Alvarito, enhorabuena!
-Gracias, Azarías.
-¡Pero que mona! Mira, preciosa, te hemos traído un osito. Se llama Boris, pero lo podéis bautizar como a vosotros os dé la gana.
-Gracías, Azarías. ¿Por qué te has molestado?
-¡Molestía ninguna! Por cierto, hablando de bautizar, ¿cuándo es el bautizo de Clarita?
Desde el umbral de la puerta, Espinosa y Palomero se miraron con irritada pesadumbre. Tampoco se iban a librar del pesado aquel el día del bautizo.
(-No lo sé, macho. Seguramente, nadie. Se entera, simplemente, se entera. Y no me preguntes cómo lo hace...)
(-Joder!, ¿qué es eso que trae?)
(-Parece un osito de peluche).
(-¡Pues es más grande que él!)
-¡Señor Romera, bienvenido!...Señora, a sus pies.
-¡Espinosa, un abrazo!...¿Qué tal, Palomero?
-Aquí a conocer a la nueva nieta de Don Álvaro.
-A eso venimos mi señora y yo también. Se llama Clara, ¿no?
-En efecto.
Le hemos traído este detallito, un oso de peluche. El de la tienda nos ha dicho que se llama "Boris", pero vamos, que la niña le puede cambiar el nombre si quiere.
-Claro, claro.
-Están dentro, ¿verdad?
-Sí.
-Pues nada, luego nos vemos.
-Sin duda....A sus pies, señora.
En la habitación, pese a lo amplia que era, apenas se cabía. Exceso de aduladores, oportunistas y pelotilleros en general.
-¿Dónde está esa Clarita?...¡Alvarito, enhorabuena!
-Gracias, Azarías.
-¡Pero que mona! Mira, preciosa, te hemos traído un osito. Se llama Boris, pero lo podéis bautizar como a vosotros os dé la gana.
-Gracías, Azarías. ¿Por qué te has molestado?
-¡Molestía ninguna! Por cierto, hablando de bautizar, ¿cuándo es el bautizo de Clarita?
Desde el umbral de la puerta, Espinosa y Palomero se miraron con irritada pesadumbre. Tampoco se iban a librar del pesado aquel el día del bautizo.
martes, 9 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (1)
"¡Bienvenido al mundo, compañero!"
En efecto, era un niño. El primer nieto de Manolo Fontajo había resultado ser un varón.
El abuelo, como todos los yayos -por muy revolucionarios, marxistas y demás que sean-, estaba como loco con el asunto, y, por supuesto, ya tenía miles de planes para el neonato, incluyendo una educación perfecta planificada al milímetro.
-¡Compañero Fratérnico, tú vivirás en la utopía por la que tu abuelo y sus camaradas han luchado todos estos años!
Emilio, padre de la criatura, además de yerno de facto de Fontajo, torció el gesto y miró con desesperación a su convaleciente compañera.
-¡Papá, ya te hemos dicho mil veces que ese nombre no nos gusta, que el bebé se va a llamar Pedro!
-¿Pedro?, ¡de esos ya hay muchos! Además, es un nombre vacío, sin sentido más allá de las pamemas religiosas de los curas. ¡Fratérnico, en honor a la fraternidad entre los pueblos, sí que es un nombre bonito, digno de mi nieto!
-¡Manolo, macho, que si le ponemos eso que dices tú, no vamos a ganar para terapias por culpa del cachondeo de los otros niños!
-Los chicos tienen razón, Manolo. Eso ni es nombre ni es nada.
-¡Hasta tú te pones de su parte, Maru!
-¡Si es que vaya ideas que tienes, hombre mío!
-Por cierto, papá, queremos organizar una comida para celebrar que Pedro...
-¡Fratérnico!
En efecto, era un niño. El primer nieto de Manolo Fontajo había resultado ser un varón.
El abuelo, como todos los yayos -por muy revolucionarios, marxistas y demás que sean-, estaba como loco con el asunto, y, por supuesto, ya tenía miles de planes para el neonato, incluyendo una educación perfecta planificada al milímetro.
-¡Compañero Fratérnico, tú vivirás en la utopía por la que tu abuelo y sus camaradas han luchado todos estos años!
Emilio, padre de la criatura, además de yerno de facto de Fontajo, torció el gesto y miró con desesperación a su convaleciente compañera.
-¡Papá, ya te hemos dicho mil veces que ese nombre no nos gusta, que el bebé se va a llamar Pedro!
-¿Pedro?, ¡de esos ya hay muchos! Además, es un nombre vacío, sin sentido más allá de las pamemas religiosas de los curas. ¡Fratérnico, en honor a la fraternidad entre los pueblos, sí que es un nombre bonito, digno de mi nieto!
-¡Manolo, macho, que si le ponemos eso que dices tú, no vamos a ganar para terapias por culpa del cachondeo de los otros niños!
-Los chicos tienen razón, Manolo. Eso ni es nombre ni es nada.
-¡Hasta tú te pones de su parte, Maru!
-¡Si es que vaya ideas que tienes, hombre mío!
-Por cierto, papá, queremos organizar una comida para celebrar que Pedro...
-¡Fratérnico!
jueves, 12 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (y 8).
-Sólo por ver tan feliz al panoli de Fontajo, merece la pena todo el cirio que ha habido que montar.
-Por eso, y por la pasta que nos ha soltado, Sanzgorri.
-Por eso también.
Manolo Fontajo estaba exultante, extasiado: los resultados del pertinente análisis habían sido concluyentes: aquellos restos pertenecían a su abuelo. Fontajo había organizado un "acto de homenaje popular" al que había sido invitados todos los miembros de partido.
Como luego se daba de comer y de beber, habían acudido la mayoría. Hernando Camposuco y Sanzgorri incluidos, claro está.
-¿Qué crees que pensaría si supiera quién era realmente su abuelo y lo que realmente hizo?
-Se nos caía redondo: no sé si le mataría antes el infarto o el disgusto.
-Es mejor dejarlo así.
-Sín duda, está será una de tantas alegrías verdaderas cimentadas en una mentira.
-Si es que somos unos golfos, pero con nuestro corazoncito, Sanzgorri.
-¿Golfos? Yo no diría tanto, Hernando. Dejémoslo en dos personas que tuvieron que elegir entre la Honradez y un Mercedes, y se decantaron por lo segundo.
-No es mala elección, Sanzgorri.
-La más sabia, Hernando. Por cierto, ¿sabes que Fontajo quiere producir un documental sobre su abuelo?
-¿No me digas? ¿Y quién lo va a dirigir?
-¡Qué preguntas más tontas me haces!
En plena carcajada satisfecha de Hernando Camposuco y Sanzgorri, Manolo Fontajo entró en escena.
-¡Qué acto, compañeros! ¡Está todo el partido!
-¡Tu abuelo no se merecía menos, compañero!, ¿verdad, Hernando?
-Sin duda. Manolo, tu abuelo fue un gran guerrero del pueblo, un luchador por la causa de los trabajadores que dio la vida por un ideal, como lo eres tú, Manolo. ¡De casta le viene al galgo, compañero!
-Por eso, y por la pasta que nos ha soltado, Sanzgorri.
-Por eso también.
Manolo Fontajo estaba exultante, extasiado: los resultados del pertinente análisis habían sido concluyentes: aquellos restos pertenecían a su abuelo. Fontajo había organizado un "acto de homenaje popular" al que había sido invitados todos los miembros de partido.
Como luego se daba de comer y de beber, habían acudido la mayoría. Hernando Camposuco y Sanzgorri incluidos, claro está.
-¿Qué crees que pensaría si supiera quién era realmente su abuelo y lo que realmente hizo?
-Se nos caía redondo: no sé si le mataría antes el infarto o el disgusto.
-Es mejor dejarlo así.
-Sín duda, está será una de tantas alegrías verdaderas cimentadas en una mentira.
-Si es que somos unos golfos, pero con nuestro corazoncito, Sanzgorri.
-¿Golfos? Yo no diría tanto, Hernando. Dejémoslo en dos personas que tuvieron que elegir entre la Honradez y un Mercedes, y se decantaron por lo segundo.
-No es mala elección, Sanzgorri.
-La más sabia, Hernando. Por cierto, ¿sabes que Fontajo quiere producir un documental sobre su abuelo?
-¿No me digas? ¿Y quién lo va a dirigir?
-¡Qué preguntas más tontas me haces!
En plena carcajada satisfecha de Hernando Camposuco y Sanzgorri, Manolo Fontajo entró en escena.
-¡Qué acto, compañeros! ¡Está todo el partido!
-¡Tu abuelo no se merecía menos, compañero!, ¿verdad, Hernando?
-Sin duda. Manolo, tu abuelo fue un gran guerrero del pueblo, un luchador por la causa de los trabajadores que dio la vida por un ideal, como lo eres tú, Manolo. ¡De casta le viene al galgo, compañero!
miércoles, 11 de septiembre de 2013
De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (7)
La noche se acababa de cerrar y Hernando Camposuco y Sanzgorri hicieron su discreta entrada triunfal en un pequeño cementerio rural a unos cincuenta kilómetros del cerro donde se suponía que yacían los huesos que había venido a buscar.
-¿Y no sería mejor contarle la verdad al tal Fontajo?
-¿Tú sabes la decepción que eso sería para Manolo? ¡Se nos muere de la impresión y el disgusto! Y, lo que es peor, seguro que no nos paga ni un duro más.
-Eres un gran amigo.
-Lo sé.
-Lo único que me preocupa es este asunto de profanar una tumba. Me siento como el tío aquel de la película de miedo.
-¿Es la primera vez que lo haces?
-¿Tú no?
-Uno ha tenido que hacer todo tipo de cosas en esta vida para ir tirando.
-Pues nada, haz los honores.
-Alcánzame eso.
Toda una noche cerrada después, la pareja de profanadores de tumbas abandonaba el campo santo. Hernando Camposuco estaba impresionado con la destreza demostrada por su socio en tan macabra e inusual disciplina. La tumba había quedado como si nada hubiera pasado.
-¿Pero tú cuántas veces has hecho esto?
-Bueno, algunas, ya te he dicho que a menudo me ha tocado lidiar en las plazas más curiosas de la existencia humana.
Lo importante era que, metidos en su saco, llevaban unas muestras óseas de lo que un día fuera Atilano Fontajo. No se habían llevado todos los restos.
En el fondo, por muy caras, golfos y saqueadores de cementerios que fueran, también eran una par de sentimentales.
-¿Y no sería mejor contarle la verdad al tal Fontajo?
-¿Tú sabes la decepción que eso sería para Manolo? ¡Se nos muere de la impresión y el disgusto! Y, lo que es peor, seguro que no nos paga ni un duro más.
-Eres un gran amigo.
-Lo sé.
-Lo único que me preocupa es este asunto de profanar una tumba. Me siento como el tío aquel de la película de miedo.
-¿Es la primera vez que lo haces?
-¿Tú no?
-Uno ha tenido que hacer todo tipo de cosas en esta vida para ir tirando.
-Pues nada, haz los honores.
-Alcánzame eso.
Toda una noche cerrada después, la pareja de profanadores de tumbas abandonaba el campo santo. Hernando Camposuco estaba impresionado con la destreza demostrada por su socio en tan macabra e inusual disciplina. La tumba había quedado como si nada hubiera pasado.
-¿Pero tú cuántas veces has hecho esto?
-Bueno, algunas, ya te he dicho que a menudo me ha tocado lidiar en las plazas más curiosas de la existencia humana.
Lo importante era que, metidos en su saco, llevaban unas muestras óseas de lo que un día fuera Atilano Fontajo. No se habían llevado todos los restos.
En el fondo, por muy caras, golfos y saqueadores de cementerios que fueran, también eran una par de sentimentales.
martes, 10 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (6)
Don Eladio José García-Smith Valverde era emérito múltiple y, sin duda, el mayor experto en la Historia de los últimos ochenta años de la comarca, ciertamente porque -más que haberla estudiado- se limitaba a recordarla. Don Eladio José era miembro de una familia muy principal y un pedazo importante de esa Historia local se había forjado en los salones de su casa.
Para Hernando Camposuco y Sanzgorri no fue difícil conseguir entrevistarse con él: Don Eladio José estaba encantado de contarle sus batallitas a cualquier que estuviera dispuesto a escucharle.
-Mire, nos gustaría enseñarle una fotografía, a ver si reconoce a la persona.
Don Eladio José se ajustó sus gafas con aire ceremonial, se acercó la imagen a los ojos y de inmediato quedó claro que aquel rostro le resultaba familiar, pero estaba intentando decidir si iba a desvelar alguna información, y, de hacerlo, cuánta y en qué términos.
-Le reconoce, ¿verdad?- había que engrasar un poco la maquinaria de la lengua de Don Eladio José.
-Sí, sí...Sin duda...Pero...¿Cómo decírselo? Las circunstancias con un tanto delicadas...
-¡Para hace mucho tiempo de todo aquello! Las personas implicadas ya han muerto todas.
-Sí, pero queda su fama, y es algo que tenemos que respetar.
-Confírmeme al menos que ese hombre se cambió de bando.
Don Eladio José se limitó a asentir tímidamente.
-Pero, por favor, mucha discreción con todo este asunto. Y perdonen que no les pueda dar más datos, hay gente muy principal implicada en episodios que podrían ver su intachable memoria empañada.
-Dígamos al menos la nueva identidad que le dieron.
Don Eladio José dudó. Analizó los rostros de aquellos dos hombres. Parecían gente buena, de orden, de fiar.
-Benito Cordel Nuño...Y, se lo ruego encarecídamente, terminemos ya esta entrevista y demos este espinoso asunto por zanjado.
-Muchas gracias, Don Eladio José.
Para Hernando Camposuco y Sanzgorri no fue difícil conseguir entrevistarse con él: Don Eladio José estaba encantado de contarle sus batallitas a cualquier que estuviera dispuesto a escucharle.
-Mire, nos gustaría enseñarle una fotografía, a ver si reconoce a la persona.
Don Eladio José se ajustó sus gafas con aire ceremonial, se acercó la imagen a los ojos y de inmediato quedó claro que aquel rostro le resultaba familiar, pero estaba intentando decidir si iba a desvelar alguna información, y, de hacerlo, cuánta y en qué términos.
-Le reconoce, ¿verdad?- había que engrasar un poco la maquinaria de la lengua de Don Eladio José.
-Sí, sí...Sin duda...Pero...¿Cómo decírselo? Las circunstancias con un tanto delicadas...
-¡Para hace mucho tiempo de todo aquello! Las personas implicadas ya han muerto todas.
-Sí, pero queda su fama, y es algo que tenemos que respetar.
-Confírmeme al menos que ese hombre se cambió de bando.
Don Eladio José se limitó a asentir tímidamente.
-Pero, por favor, mucha discreción con todo este asunto. Y perdonen que no les pueda dar más datos, hay gente muy principal implicada en episodios que podrían ver su intachable memoria empañada.
-Dígamos al menos la nueva identidad que le dieron.
Don Eladio José dudó. Analizó los rostros de aquellos dos hombres. Parecían gente buena, de orden, de fiar.
-Benito Cordel Nuño...Y, se lo ruego encarecídamente, terminemos ya esta entrevista y demos este espinoso asunto por zanjado.
-Muchas gracias, Don Eladio José.
lunes, 9 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (5)
Ahí estaban, sentaditos dentro del enésimo agujero de grandes dimensiones. Hernando Camposuco y Sanzgorri estaban dejando el condenado cerro de la Cabrarija como un queso Gruyer.
-Montajo me llamó hace un rato para preguntar cómo íbamos.
-¿Y qué le has contado?
-Que tan pronto como haya novedades, le llamaré.
-Eso ya se lo has dicho un montón de veces.
-Sí, me parece que está perdiendo la paciencia.
-Natural, con la cantidad de pasta que nos ha dado.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Pues no sé. Lo único que tengo claro que aquí nunca hubo combates. Lo que pasó es que un grupo de milicianos se fueron del pueblo, se liaron a pegar tiros para que colara lo de la batalla y convencieron al panoli de Parguz para que volviera al pueblo con el cuento de la masacre.
-¿Y para qué?
-No sé, quizás porque si tienes miedo de que te maten, lo mejor es morirte tú mismo.
-O sea, que montaron toda esta pantomina para desertar.
-Esa mi teoría.
-¿Y ninguno volvió?
-Igual rehicieron sus vidas lejos y les dio pereza volver.
-¡Pues vaya panorama para nosotros!
-Tranquilo, algo se nos ocurrirá...Oye, ¿tenemos alguna foto del tal abuelo Atilano?
-Montajo tiene, le puedo pedir una.
-Pues ya le estamos llamando.
-Montajo me llamó hace un rato para preguntar cómo íbamos.
-¿Y qué le has contado?
-Que tan pronto como haya novedades, le llamaré.
-Eso ya se lo has dicho un montón de veces.
-Sí, me parece que está perdiendo la paciencia.
-Natural, con la cantidad de pasta que nos ha dado.
-¿Y qué vamos a hacer?
-Pues no sé. Lo único que tengo claro que aquí nunca hubo combates. Lo que pasó es que un grupo de milicianos se fueron del pueblo, se liaron a pegar tiros para que colara lo de la batalla y convencieron al panoli de Parguz para que volviera al pueblo con el cuento de la masacre.
-¿Y para qué?
-No sé, quizás porque si tienes miedo de que te maten, lo mejor es morirte tú mismo.
-O sea, que montaron toda esta pantomina para desertar.
-Esa mi teoría.
-¿Y ninguno volvió?
-Igual rehicieron sus vidas lejos y les dio pereza volver.
-¡Pues vaya panorama para nosotros!
-Tranquilo, algo se nos ocurrirá...Oye, ¿tenemos alguna foto del tal abuelo Atilano?
-Montajo tiene, le puedo pedir una.
-Pues ya le estamos llamando.
domingo, 8 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (4)
La única salida de aquel callejón sin ídem, aunque fuera provisional y sólo una manera de ganar tiempo, era ponerse a cavar al tuntún y esperar que Manolo Montajo tardara en impacientarse.
-¡Mira, otro casquillo de bala!
Huesos, ni uno, pero aquellos restos metálicos de la batalla estaban apareciendo con cierta frecuencia.
-¿Tú crees que esto nos lo compraría alguien?
-No sé, yo los estoy guardando por si acaso, aunque los del pueblo me han dicho que los chiquillos llevan décadas encontrando uno o dos año, así que raros, lo que se dice raros no parece que resulten.
-¿Oye, no te parecen todos muy iguales?
-Pues no me he fijado.
-Mira, igualitos.
-¡Hombre, los casquillos son casquillos!
-Sí, pero supongo que cada bando tendría sus armas, con sus balas y sus casquillos propios, digo yo.
-¿Insinúas algo?
-Pues que da la sensación de aquí sólo pegaron tiros los de un bando.
-¡Igual se debe a que fue una masacre!
-¿Pero no decían que habían resistido? No creo que lo hicieran sin pegar un tiro.
-Lo mejor será que le llevemos esto a un tío que entienda, y, de paso, que nos diga si tienen algún valor.
-Y, con la excusa, descansamos unos días de tanta excavadora.
Ese mismo viernes, Hernando Camposuco y Sanzgorri se personaban en "Hermanos Vázquez Bordón, coleccionismo militar, heráldica, numismática y filatelia".
El hijo pequeño del Vázquez Bordón mayor, entradito ya en años, analizó lupa en mano un par de casquillos y dictaminó tajante:
-Miren, señores, pueden ustedes tirar esto tranquilamente, porque no valen más que el metal que llevan, y en lo referente al bando, son todos casquillos de un tipo determinado de fusil.
-O sea, todos del mismo bando.
-Sin lugar a dudas. La típica bala del Ejército Republicano.
-Entiendo. Muchas gracias.
-¡Mira, otro casquillo de bala!
Huesos, ni uno, pero aquellos restos metálicos de la batalla estaban apareciendo con cierta frecuencia.
-¿Tú crees que esto nos lo compraría alguien?
-No sé, yo los estoy guardando por si acaso, aunque los del pueblo me han dicho que los chiquillos llevan décadas encontrando uno o dos año, así que raros, lo que se dice raros no parece que resulten.
-¿Oye, no te parecen todos muy iguales?
-Pues no me he fijado.
-Mira, igualitos.
-¡Hombre, los casquillos son casquillos!
-Sí, pero supongo que cada bando tendría sus armas, con sus balas y sus casquillos propios, digo yo.
-¿Insinúas algo?
-Pues que da la sensación de aquí sólo pegaron tiros los de un bando.
-¡Igual se debe a que fue una masacre!
-¿Pero no decían que habían resistido? No creo que lo hicieran sin pegar un tiro.
-Lo mejor será que le llevemos esto a un tío que entienda, y, de paso, que nos diga si tienen algún valor.
-Y, con la excusa, descansamos unos días de tanta excavadora.
Ese mismo viernes, Hernando Camposuco y Sanzgorri se personaban en "Hermanos Vázquez Bordón, coleccionismo militar, heráldica, numismática y filatelia".
El hijo pequeño del Vázquez Bordón mayor, entradito ya en años, analizó lupa en mano un par de casquillos y dictaminó tajante:
-Miren, señores, pueden ustedes tirar esto tranquilamente, porque no valen más que el metal que llevan, y en lo referente al bando, son todos casquillos de un tipo determinado de fusil.
-O sea, todos del mismo bando.
-Sin lugar a dudas. La típica bala del Ejército Republicano.
-Entiendo. Muchas gracias.
sábado, 7 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (3)
El primer paso era -obviamente- hablar con el testigo presencial: el tal Joaquín Parguz.
-¡Ese lleva veinte años muerto!- replicó con una carcajada mellada el propietario del bar de la plaza.
Honradamente, no esperaban encontrarle con vida, pero, incluso así, aquello fue un auténtico jarro de agua fría para Hernando y Sanzgorri.
-¿Y usted no sabría dónde fue exactamente lo de aquellos que mataron en la Cabrarija?
-Eso no lo sabe nadie, Parduz se llevó el secreto a la tumba. ¡Por eso no se les ha desenterrado!
-Ya.
-Oiga, ¿y de las tropas nacionales no se sabe nada? ¡Porque alguien tuvo que cavar las fosas y enterrarlos!
-De esos tampoco se tuvo noticia.
-Pero, ¿no entraron en el pueblo?
-Ah, no. Seguirían por la carretera.
-¿Pero, entonces, a qué fueron Parguz y los otros al cerro Cabrajina?
-¡Pues a evitar que los nacionales tomaran el cerro!
-Ya...Es decir, que Parguz y los suyos salieron a defender un cerro, no al pueblo.
.
-Eso es. Le repito que aquí los nacionales nunca entraron. Ellos debieron de seguir camino por la carretera.
-Pero, ¿el cerro impedía avanzar por la carretera?
-¡Ah, no, el cerro está como a dos kilómetros de allí!
-En resumen, que aquí se sabe que se combatíó por el dichoso cerro porque unos hombres salieron, sólo volvió uno y contó la batallita.
-Así es.
-¡Ese lleva veinte años muerto!- replicó con una carcajada mellada el propietario del bar de la plaza.
Honradamente, no esperaban encontrarle con vida, pero, incluso así, aquello fue un auténtico jarro de agua fría para Hernando y Sanzgorri.
-¿Y usted no sabría dónde fue exactamente lo de aquellos que mataron en la Cabrarija?
-Eso no lo sabe nadie, Parduz se llevó el secreto a la tumba. ¡Por eso no se les ha desenterrado!
-Ya.
-Oiga, ¿y de las tropas nacionales no se sabe nada? ¡Porque alguien tuvo que cavar las fosas y enterrarlos!
-De esos tampoco se tuvo noticia.
-Pero, ¿no entraron en el pueblo?
-Ah, no. Seguirían por la carretera.
-¿Pero, entonces, a qué fueron Parguz y los otros al cerro Cabrajina?
-¡Pues a evitar que los nacionales tomaran el cerro!
-Ya...Es decir, que Parguz y los suyos salieron a defender un cerro, no al pueblo.
.
-Eso es. Le repito que aquí los nacionales nunca entraron. Ellos debieron de seguir camino por la carretera.
-Pero, ¿el cerro impedía avanzar por la carretera?
-¡Ah, no, el cerro está como a dos kilómetros de allí!
-En resumen, que aquí se sabe que se combatíó por el dichoso cerro porque unos hombres salieron, sólo volvió uno y contó la batallita.
-Así es.
viernes, 6 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (2).
Germán Hernando Camposuco era un buscavidas profesional, un tipo con cara, vista y suerte que hacía de todo regular y, gracias a ello, vivía muy bien.
Como producto de su último trapicheo, se había convertido en el orgulloso propietario de una máquina excavadora casi nueva de fabricación alemana. La vendería si tuviera los papeles, pero no habían venido en el lote. El mundo de los negocios alternativos tiene esas cosas. Así que parecía que la única manera de sacarle rendimiento al dichoso cacharro iba a ser ponerse él a remover tierras personalmente. Pero, ¿dónde había tierras que fuera rentable cavar?
Entonces había entrado en escena su viejo socio -a menudo complíce- Claudio Sanzgorri. Le contó su problema y la mente de Sanzgorri había empezado a cavilar a la velocidad del sonido, según su costumbre.
-Lo tengo.
-¿Qué tienes?
-Un tío que nos va a pagar una pasta por cavar agujeros.
-Cuenta.
Días después, Hernando Camposuco -en representacíón de la recién creada empresa "Detectifosa"-, le presentaba a Manolo Montajo una propuesta para localizar y exhumar los restos del abuelo Atilano y sus compañeros.
Manolo Montajo estaba tan entusiasmando con la idea, que ni se fijó en cuánto le iba a costar la broma. Eso era lo de menos. Lo importante era que se iban recuperan los restos de un héroe popular.
Ni Hernando Camposuco ni Sanzgorri tenían la más remota idea de cómo iban a hacer para dar con el abuelo Atilano, pero, de momento, ya tenían un primer cheque -que era lo importante-.
Lo otro se iría viendo sobre la marcha, los dos tenían costumbre de hacerlo.
Como producto de su último trapicheo, se había convertido en el orgulloso propietario de una máquina excavadora casi nueva de fabricación alemana. La vendería si tuviera los papeles, pero no habían venido en el lote. El mundo de los negocios alternativos tiene esas cosas. Así que parecía que la única manera de sacarle rendimiento al dichoso cacharro iba a ser ponerse él a remover tierras personalmente. Pero, ¿dónde había tierras que fuera rentable cavar?
Entonces había entrado en escena su viejo socio -a menudo complíce- Claudio Sanzgorri. Le contó su problema y la mente de Sanzgorri había empezado a cavilar a la velocidad del sonido, según su costumbre.
-Lo tengo.
-¿Qué tienes?
-Un tío que nos va a pagar una pasta por cavar agujeros.
-Cuenta.
Días después, Hernando Camposuco -en representacíón de la recién creada empresa "Detectifosa"-, le presentaba a Manolo Montajo una propuesta para localizar y exhumar los restos del abuelo Atilano y sus compañeros.
Manolo Montajo estaba tan entusiasmando con la idea, que ni se fijó en cuánto le iba a costar la broma. Eso era lo de menos. Lo importante era que se iban recuperan los restos de un héroe popular.
Ni Hernando Camposuco ni Sanzgorri tenían la más remota idea de cómo iban a hacer para dar con el abuelo Atilano, pero, de momento, ya tenían un primer cheque -que era lo importante-.
Lo otro se iría viendo sobre la marcha, los dos tenían costumbre de hacerlo.
jueves, 5 de septiembre de 2013
¡De Casta le Viene al Galgo, Compañero! (1).
Cualquiera que le preguntara a Manolo Fontajo sobre su padre Manuel sólo le sacaría un gesto de cierta contrariedad y dos o tres frases: "él era un colaboracionista con la Dictadura. La única disculpa que tiene es que nunca tuvo formación intelectual o ideológica. Era un analfabeto político al que le habían lavado el cerebro desde niño".
Manuel Montajo se pasó la vida madrugando para ir al ministerio y ganar un sueldo para sacar adelante a su familia. Pero, claro, eso no era suficientemente rojo para Manolo.
En cambio, el abuelo Atilano era otro cantar. De ése le podría estar hablando Manolo horas, aunque nunca le conoció y todo lo que sabe de él sean las historias llenas de lagunas que le contaba su abuela de niño en el pueblo. Da igual, lo que no se sabe, se idealiza.
"El abuelo Atilano cayó en acción cerca del cerro de la Cabrarija...Luchando hombro con hombro con sus compañeros de la brigada marxista popular revolucionaria voluntaria de Castilla (B.M.P.R.V.C ). Estaban en inferioridad numérica de diez a uno y, aun así, mantuvieron la posición durante casi un día entero. Fue una auténtica matanza, él único superviviente fue Joaquín Parguz, que volvió al pueblo para contar el relato de la batalla. Nunca encontraron los cuerpos de mi abuelo o de sus compañeros de armas. El enemigo los enterró en alguna fosa común".
El abuelo Atilano si que era un rojo en condiciones.
Claudio Sanzgorri había escuchado las batallitas del abuelo Atilano cientos de veces y estaba hasta el gorro de la B.M.P.R.V.C, del cerro de la Cabrarija y del superviviente Parguz.
Por eso, cuando Sanzgorri le sacó el tema, Manolo Montajo debería de haber sospechado que algo turbio tramaba, pero le cegó la pasión de nieto marxista popular revolucionario.
Manuel Montajo se pasó la vida madrugando para ir al ministerio y ganar un sueldo para sacar adelante a su familia. Pero, claro, eso no era suficientemente rojo para Manolo.
En cambio, el abuelo Atilano era otro cantar. De ése le podría estar hablando Manolo horas, aunque nunca le conoció y todo lo que sabe de él sean las historias llenas de lagunas que le contaba su abuela de niño en el pueblo. Da igual, lo que no se sabe, se idealiza.
"El abuelo Atilano cayó en acción cerca del cerro de la Cabrarija...Luchando hombro con hombro con sus compañeros de la brigada marxista popular revolucionaria voluntaria de Castilla (B.M.P.R.V.C ). Estaban en inferioridad numérica de diez a uno y, aun así, mantuvieron la posición durante casi un día entero. Fue una auténtica matanza, él único superviviente fue Joaquín Parguz, que volvió al pueblo para contar el relato de la batalla. Nunca encontraron los cuerpos de mi abuelo o de sus compañeros de armas. El enemigo los enterró en alguna fosa común".
El abuelo Atilano si que era un rojo en condiciones.
Claudio Sanzgorri había escuchado las batallitas del abuelo Atilano cientos de veces y estaba hasta el gorro de la B.M.P.R.V.C, del cerro de la Cabrarija y del superviviente Parguz.
Por eso, cuando Sanzgorri le sacó el tema, Manolo Montajo debería de haber sospechado que algo turbio tramaba, pero le cegó la pasión de nieto marxista popular revolucionario.
lunes, 6 de mayo de 2013
¡Solidaridad entre los Pueblos, Compañero! (y 8)
Claudio Sanzgorri le dio un sorbito a su combinado al tiempo que admiraba la puesta del sol sobre el Caribe y emitió un ronroneo de satisfacción. Era todo como en las películas. Eso era vida.
La "Operación Dulcinea" había sido todo un éxito: las niñas habían recibido los libros (que los leyeran o no ya era problema de ellas), los jóvenes cooperantes habían disfrutado de sus mañanas solidarias y sus tardes de playa y sol, y él se había embolsado un buen dinero al tiempo que se estaba pasando unas mejores vacaciones. Por no hablar de la pasta extra que se había sacado a cuenta de todos aquellos libros que se enviaron a los colegios. ¿Cómo se llamaba? Ha, sí: "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral". ¿Qué habría sido de ellos?
Almudena Victés suspiró resignado. Todavía le quedaba un buen taco de libros, revistas y folletos que revisar. Tocaba hacer limpieza de la biblioteca del colegio y le había tocado a ella. Gajes de haber sido la última en llegar. "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral", ¿qué diablos sería aquello? Sin duda, uno más de tantísimos cuadernillos inservibles que llegaban a los colegios. En fin, ¡a tirar! Almudena Victés suspiró de nuevo. ¡Lo que dariá por estar en una playa caribeña en vez de en aquella biblioteca de paredes blancas y mesas verdes!
Pablo Gómez Adriaga tomó asiento junto a su socio Sanzgorri.
-El director de la Oficina está encantado con el proyecto.
-Sí, yo de hombres no entiendo mucho, pero aquel par de mulatos parecían tenerlo todo muy bien puesto.
-Recuerda que hay redactar la memoria y evaluación del proyecto.
-Todo controlado. Ya tengo las fotos de las niñas sonriendo con los libros y la entrevista con la directora de aquel colegio y con la representante del Ministerio de Educación local.
-Genial.
-Sí, la verdad es que esto de hacer el bien y trabajar por el prójimo no me está trayendo más que satisfacciones.
-¡Solidaridad entre los Pueblos, compañero!
La "Operación Dulcinea" había sido todo un éxito: las niñas habían recibido los libros (que los leyeran o no ya era problema de ellas), los jóvenes cooperantes habían disfrutado de sus mañanas solidarias y sus tardes de playa y sol, y él se había embolsado un buen dinero al tiempo que se estaba pasando unas mejores vacaciones. Por no hablar de la pasta extra que se había sacado a cuenta de todos aquellos libros que se enviaron a los colegios. ¿Cómo se llamaba? Ha, sí: "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral". ¿Qué habría sido de ellos?
Almudena Victés suspiró resignado. Todavía le quedaba un buen taco de libros, revistas y folletos que revisar. Tocaba hacer limpieza de la biblioteca del colegio y le había tocado a ella. Gajes de haber sido la última en llegar. "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral", ¿qué diablos sería aquello? Sin duda, uno más de tantísimos cuadernillos inservibles que llegaban a los colegios. En fin, ¡a tirar! Almudena Victés suspiró de nuevo. ¡Lo que dariá por estar en una playa caribeña en vez de en aquella biblioteca de paredes blancas y mesas verdes!
Pablo Gómez Adriaga tomó asiento junto a su socio Sanzgorri.
-El director de la Oficina está encantado con el proyecto.
-Sí, yo de hombres no entiendo mucho, pero aquel par de mulatos parecían tenerlo todo muy bien puesto.
-Recuerda que hay redactar la memoria y evaluación del proyecto.
-Todo controlado. Ya tengo las fotos de las niñas sonriendo con los libros y la entrevista con la directora de aquel colegio y con la representante del Ministerio de Educación local.
-Genial.
-Sí, la verdad es que esto de hacer el bien y trabajar por el prójimo no me está trayendo más que satisfacciones.
-¡Solidaridad entre los Pueblos, compañero!
domingo, 5 de mayo de 2013
¡Solidaridad entre los Pueblos, Compañero! (7)
-¿"Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral"?
Manolo Fontajo hojeaba y ojeaba las páginas del cuadernillo que Sanzgorri le acababa de presentar. Tenía poca letra -pero muy gorda- y mucho dibujo -de vivos colores-.
-La educación es clave, tú mismo lo has destacado en multitud de artículos y mítines. Te cito en tu discurso de la campaña electoral de 1996: "La educación es el pilar sobre el que se construye el futuro. De lo que los niños y niñas de hoy aprendan o, mejor dicho, de lo que les enseñemos, dependerá que tengamos un futuro donde la utopía sea una realidad o que, por contra, se perpetúen la opresión de las minorías a cargo de una oligarquía privilegiada".
-Ya, pero, ¿qué quieres que haga yo con esto?
-¡Pues asegurarte de que no haya un solo profesor o profesora en toda la ciudad que no disponga de su ejemplar! ¿O es que acaso eres contrario a una educación en que se defienda e inculque el, y te cito de nuevo, "principio innegociable de la igualdad entre hombres y mujeres".
-Pero es que, no sé, ¿tu realmente crees que estos librillos están tan bien?
-Es un material elaborado por la prestigiosa editorial "Multicolorines Ediciones", experta en literatura progresista y fuertemente comprometida desde su fundación con la paz, la justicia y la igualdad.
-Ya, hombre, la verdad es que ellos de estas cosas saben un montón...
-¡Pues claro, compañero! ¡Es el momento de hacer una apuesta valiente, firme y decidida por la educación!
-¿Y cuánto le va a costar al partido?
-8.000 ejemplares por 70.000.
Sanzgorri decidió que sólo iba a sacarse 6.000 de beneficio personal con la operación. Al fin y al cabo, ahora trabajaba para causas solidarias.
-Bueno, bueno, lo someteré a la Asamblea.
Manolo Fontajo hojeaba y ojeaba las páginas del cuadernillo que Sanzgorri le acababa de presentar. Tenía poca letra -pero muy gorda- y mucho dibujo -de vivos colores-.
-La educación es clave, tú mismo lo has destacado en multitud de artículos y mítines. Te cito en tu discurso de la campaña electoral de 1996: "La educación es el pilar sobre el que se construye el futuro. De lo que los niños y niñas de hoy aprendan o, mejor dicho, de lo que les enseñemos, dependerá que tengamos un futuro donde la utopía sea una realidad o que, por contra, se perpetúen la opresión de las minorías a cargo de una oligarquía privilegiada".
-Ya, pero, ¿qué quieres que haga yo con esto?
-¡Pues asegurarte de que no haya un solo profesor o profesora en toda la ciudad que no disponga de su ejemplar! ¿O es que acaso eres contrario a una educación en que se defienda e inculque el, y te cito de nuevo, "principio innegociable de la igualdad entre hombres y mujeres".
-Pero es que, no sé, ¿tu realmente crees que estos librillos están tan bien?
-Es un material elaborado por la prestigiosa editorial "Multicolorines Ediciones", experta en literatura progresista y fuertemente comprometida desde su fundación con la paz, la justicia y la igualdad.
-Ya, hombre, la verdad es que ellos de estas cosas saben un montón...
-¡Pues claro, compañero! ¡Es el momento de hacer una apuesta valiente, firme y decidida por la educación!
-¿Y cuánto le va a costar al partido?
-8.000 ejemplares por 70.000.
Sanzgorri decidió que sólo iba a sacarse 6.000 de beneficio personal con la operación. Al fin y al cabo, ahora trabajaba para causas solidarias.
-Bueno, bueno, lo someteré a la Asamblea.
sábado, 4 de mayo de 2013
¡Solidaridad entre los Pueblos, Compañero! (6)
-Tengo buenas y malas noticias.
Sanzgorri llevaba toda la mañana esperando la llamada de Gómez Adriaga.
-Las buenas primero.
-Tenemos los 100 de su subvención.
-Pero...
-Me he tenido que gastar 64 en comprarle unos libros a los de la PORDOS.
-¿Cómo?
-Unos cuadernillos llamados "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral". Ya sabes, todo eso de que los hombres tienes que fregar platos y los cuentos de hadas son machistas y patriarcales. Pero era la única manera de que nos dejaran vía libre.
-Pero...¡Con el dinero que nos queda tan sólo nos da para llevar a cabo el proyecto! ¡Si un duro de beneficio para nosotros! ¿Tú te crees que yo voy a dedicar tanto tiempo y esfuerzo a un proyecto solidario para no sacar en limpio más que "la satisfacción espiritual y moral" de acercar la educación y la cultura a una panda de niñas muertas de hambre de un país subdesarrollado? ¡Ni que fuera gilipollas! Si ya me habían dicho por ahí que tú funcionas regular tirando a mal, que tenía que haber negociado directamente con la secretaria del Director de la Oficina de Cooperación...
-¡Yo funciono muy bien, amigo! Recuerda que yo tampoco me metí en la Oficina de Cooperación Internacional por amor al prójimo. Y ahora tranquilizate. Lo único que tenemos que hacer en encontrar algún tonto al que colocarle tanta morralla solidario-editorial. ¿Conoces a alguien así?
-Me parece que sí.
Sanzgorri llevaba toda la mañana esperando la llamada de Gómez Adriaga.
-Las buenas primero.
-Tenemos los 100 de su subvención.
-Pero...
-Me he tenido que gastar 64 en comprarle unos libros a los de la PORDOS.
-¿Cómo?
-Unos cuadernillos llamados "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral". Ya sabes, todo eso de que los hombres tienes que fregar platos y los cuentos de hadas son machistas y patriarcales. Pero era la única manera de que nos dejaran vía libre.
-Pero...¡Con el dinero que nos queda tan sólo nos da para llevar a cabo el proyecto! ¡Si un duro de beneficio para nosotros! ¿Tú te crees que yo voy a dedicar tanto tiempo y esfuerzo a un proyecto solidario para no sacar en limpio más que "la satisfacción espiritual y moral" de acercar la educación y la cultura a una panda de niñas muertas de hambre de un país subdesarrollado? ¡Ni que fuera gilipollas! Si ya me habían dicho por ahí que tú funcionas regular tirando a mal, que tenía que haber negociado directamente con la secretaria del Director de la Oficina de Cooperación...
-¡Yo funciono muy bien, amigo! Recuerda que yo tampoco me metí en la Oficina de Cooperación Internacional por amor al prójimo. Y ahora tranquilizate. Lo único que tenemos que hacer en encontrar algún tonto al que colocarle tanta morralla solidario-editorial. ¿Conoces a alguien así?
-Me parece que sí.
viernes, 3 de mayo de 2013
¡Solidaridad entre los Pueblos, Compañero! (5)
Sole Burruitia se encontraba bien cómoda siendo un perfecto estereotipo de su opción sexual: aspecto físico, modo de hablar y vestir, opiniones, aficiones, vicios, gustos...Todo de lo más previsible.
Sole Burruitia también era directiva de la PORDOS, y en calidad de tal se había reunido con Gómez Adriaga. No era la primera vez que lo hacían, ni sería la última. El politiqueo convierte en compañeros de cama a personas que de ningún otro modo lo serían.
-¿Qué eso de mandar libros a Latinoamérica, Sole?
-Son necesarios. Esos pobres niños y esas pobres niñas tienen derecho a un crecimiento cultural en condiciones, y tú deberías saber que no hay cultura sin libros.
-¡Pero si es que ya les vamos a mandar libros nosotros!
-Ya, pero unos cualquiera. Seguro que son clásicos juveniles de editoriales comerciales y toda esa mierda. Obras donde se perpetúan los estereotipos machistas, plurifobos y patriarcales.
-"Plurífobo", me gusta la palabra, seguro que se pone de modo entre los snobs solidarios. ¿Os la habéis inventado vosotros solitos?
-Me parece que lo mejor será dar esta reunión por terminada. No me apetece perder más tiempo con alguien como tú.
-Tienes razón, vayamos al grano. Supongo que esos libros que hay que llevar para arreglar el mundo hispanoamericano los hacéis vosotros, ¿no?
-Sí, se editan a través de "Multicolorines Ediciones".
-Ya, ¿y cuántos os tenemos que comprar para que retiréis el proyecto?
-¡No sé qué pretendes!
-Sï, sí lo sabes. Venga, corazón, que tú misma has dicho que no estamos para tonterías.
-10.000 ejemplares de la "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral".
-¿A cuánto me los dejas?
-10 la unidad.
-5.000 a 5.
-8.000 a 8.
-¿Ves cómo hablando se entiende la gente, amiga?
Sole Burruitia también era directiva de la PORDOS, y en calidad de tal se había reunido con Gómez Adriaga. No era la primera vez que lo hacían, ni sería la última. El politiqueo convierte en compañeros de cama a personas que de ningún otro modo lo serían.
-¿Qué eso de mandar libros a Latinoamérica, Sole?
-Son necesarios. Esos pobres niños y esas pobres niñas tienen derecho a un crecimiento cultural en condiciones, y tú deberías saber que no hay cultura sin libros.
-¡Pero si es que ya les vamos a mandar libros nosotros!
-Ya, pero unos cualquiera. Seguro que son clásicos juveniles de editoriales comerciales y toda esa mierda. Obras donde se perpetúan los estereotipos machistas, plurifobos y patriarcales.
-"Plurífobo", me gusta la palabra, seguro que se pone de modo entre los snobs solidarios. ¿Os la habéis inventado vosotros solitos?
-Me parece que lo mejor será dar esta reunión por terminada. No me apetece perder más tiempo con alguien como tú.
-Tienes razón, vayamos al grano. Supongo que esos libros que hay que llevar para arreglar el mundo hispanoamericano los hacéis vosotros, ¿no?
-Sí, se editan a través de "Multicolorines Ediciones".
-Ya, ¿y cuántos os tenemos que comprar para que retiréis el proyecto?
-¡No sé qué pretendes!
-Sï, sí lo sabes. Venga, corazón, que tú misma has dicho que no estamos para tonterías.
-10.000 ejemplares de la "Guía Didáctica de Eduación en Igualdad Integral".
-¿A cuánto me los dejas?
-10 la unidad.
-5.000 a 5.
-8.000 a 8.
-¿Ves cómo hablando se entiende la gente, amiga?
jueves, 2 de mayo de 2013
¡Solidaridad entre los Pueblos, Compañero! (4).
Sanzgorri ya tenía la maleta prácticamente preparada. La partida presupuestaria de lo suyo se aprobaba en un par de día, la recogida de libros se iniciaba a la semana siguiente, y en menos de un mes ya estaba él de chapuzón solidario en las cristalinas aguas del Caribe.
Entonces sonó el teléfono. Era Gómez Adriaga. Alarmado.
-¿Toda va bien?
-No, todo no va bien. Todo va fatal. Se nos ha metido la "PORDOS" por medio.
-¿La qué?
-Plataforma Obrera para el Respeto de la Diversidad de Orientación Sexual. Ellos también quieren llevar libros a Latinoamérica.
-¿Y qué tiene eso de malo? ¡Que nos subvencionen a los dos!
-Imposible. No se paga dos veces por lo mismo.
-Pero...¡Nuestro proyecto se presentó primero!
-Ya, pero estos tienen a peces muy gordos a su lado.
-¿Cómo de gordos?
-Sólo te diré que dos han nadado en la misma piscina que el Director de la Oficina de Cooperación Intenacional. Supongo que sabes por dónde voy...
-Ya. ¿Y qué hacemos? ¡Porque me prometiste que esto salía y...!
-Tranquilo, tranquilo, deja que hable con un par de esos peces tan gordos. Igual todavía tiene solución la cosa. Aunque, claro está, va a haber más comisiones que pagar.
-¡Ah, no, no, el dinero imprevisto lo sacas de tu parte!
-¡Joder, un poquito de solidaridad, que eres de una ONG!
-¡Y tú de la Oficina de Cooperación, macho, así que coopera un poco!
-Bueno, ya hablaremos.
Entonces sonó el teléfono. Era Gómez Adriaga. Alarmado.
-¿Toda va bien?
-No, todo no va bien. Todo va fatal. Se nos ha metido la "PORDOS" por medio.
-¿La qué?
-Plataforma Obrera para el Respeto de la Diversidad de Orientación Sexual. Ellos también quieren llevar libros a Latinoamérica.
-¿Y qué tiene eso de malo? ¡Que nos subvencionen a los dos!
-Imposible. No se paga dos veces por lo mismo.
-Pero...¡Nuestro proyecto se presentó primero!
-Ya, pero estos tienen a peces muy gordos a su lado.
-¿Cómo de gordos?
-Sólo te diré que dos han nadado en la misma piscina que el Director de la Oficina de Cooperación Intenacional. Supongo que sabes por dónde voy...
-Ya. ¿Y qué hacemos? ¡Porque me prometiste que esto salía y...!
-Tranquilo, tranquilo, deja que hable con un par de esos peces tan gordos. Igual todavía tiene solución la cosa. Aunque, claro está, va a haber más comisiones que pagar.
-¡Ah, no, no, el dinero imprevisto lo sacas de tu parte!
-¡Joder, un poquito de solidaridad, que eres de una ONG!
-¡Y tú de la Oficina de Cooperación, macho, así que coopera un poco!
-Bueno, ya hablaremos.
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