Es costumbre que todos los aficionados contrarios que rinden visita al Graciarriero F.C. sean agasajados en el intermedio con un pequeño vino español (en la práctica, surtido de comida y bebida de marca blanca de supermercado en vajilla de papel) cortesía del club, agape que se sirve en una caseta prefabricada anexa al terreno de juego.
No es que la gente de Gracia del Río sea muy hospitalaria, que también, sino que conviene que la "Operación Descanso" se realice sin testigos.
Todo empezó con una portería defectuosa que llegó hace años al campo. Era defectuosa porque resultó ser más pequeña de lo debido y reglamentario -un palmo de larga y casi medio de alta-, algo de lo que rápidamente se percató el siempre meticuloso "Spiderman" Sànchez al medirla. La portería de marras la había encargado el propio "Spiderman" a una empresa de Reus que vio anunciaba en la prensa deportiva y que sólo aceptaba encargos por teléfono. Cuando intentó ponerse en contacto con ellos, todo lo que recíbía eran excusas y largas y, peor todavía, cuando se trató de localizar la dirección que venía en el anunció, resultó que eran unas señas ficticias.
Inasequible al desaliento, y siempre tan imaginativo, "Spiderman" tuvo una genial idea.
Así, desde ese día es tradicional que en el descanso, mientras jugadores y árbitros están en los vestuarios y las aficiones se ponen ciegas de cortezas y panchitos, se cambie la portería donde le toca atacar al equipo contrario en el segundo tiempo por el marco tarado, que se encuentra oportunamente escondido debajo de unos plásticos junto al campo. La maniobra es cariñosamente denominada "Operación Descanso" y es dirigida por el propio "Spíderman" en persona.
No es que sirva de mucho, porque normalmente pierden igual, y están todos convencidos de que el día menos pensando les van a pillar con las manos en el larguero, pero en esto de la competición deportiva toda ayuda es poca.
Aunque sea solamente para perder de pocos goles.

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