¿Pero, quiénes son en verdad los Cazadores?
En realidad, el primer paso de un plan a largo plazo.
La Capacidad de Amar de la buena gente, eso era lo que buscaba desde el principio, pero no vale cualquiera para lograr arrebatarla.
Eso sólo lo puede hacer alguien realmente desalmado.
Por eso, durante siglos -personalmente- había ido consiguiendo almas, miles, una a una, con contrato de sangre y a cambio de poder, sabiduría...
Después se las instruyó: se les desvelaron los más oscuros puntos flancos de la naturaleza humana, se les enseñó a jugar con el Miedo, la Codicia, la Vanidad y la Lujuria. Se les formó -en suma- para ser sucios y traicioneros con tal de conseguir su objetivo.
Pero también se les enseñó a enmascarar toda su repugnacia bajo un manto de simpatía, ternura y calor.
Quizás esto era lo que resultaba más asqueroso de todo.
Ahora, son ellas las que trabajaban. Su ejercito personal especializado en robar Amor, en despojar a este mundo de su única posibilidad de Dignidad, Justicia y Salvación.
Por eso son tan cuidadosas, salvo la excepción citada, estas almas en pena sedientas de Mal, por otro nombre Cazadores, porque mientras consigan seguir robando Amor y mantenerse alejados de los Guardianes y las hogueras, podrán continuar sobre la superficie de la tierre y eludiendo su otro destino, destino eterno...
El Infierno.
Pero, ya quedó dicho, no sólo hay que huir de los Guardianes, hay que robar Capacidad de Amar ajena, si pasan demasiados años y no se consiguen resultados, vendrán en Persona desde el Universo del Fuego a por tan inefectivo empleado.
Y, créame, es mil veces preferible que te arroje a las llamas un Guardián.
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sábado, 21 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
Las Serpientes que Juegan al Ratón y al Gato.
No existe ninguna manera de que un Guardíán identifique a un Cazador a simple vista, ni a la inversa. Sin embargo, si se pueden reconocer mutuamente.
Reconocerse porque muchos Guardianes fueron víctimas de un Cazador durante su vidal mortal.
Ese es el primer paso de estos Guardianes que quieren saldar su deuda con lo Divino y lo Humano: localizar a su Cazador y aniquilarlo para evitar que puede cazar a nadie más. Entonces, y sólo entonces, podrán empezar el duro camino para recuperar su capacidad de amar.
Aniquilar a un Cazador no es difícil, en teoría: basta con arrojarlo a una hoguera, que lo succionará como si de un agujero se tratara (y, en realidad, se trata) y lo devolverá al sitio de donde ha venido. Lamentablemente, si es el Guardián el que cae en la hoguera, también será absorbido.
Para toda la Eternidad.
No obstante, los Cazadores rehuyen a los Guardianes y sólo se enfrentan a ellos si se ven en clara superioridad numérica.
Los Cazadores son seres bastante cobardes. Aunque siempre hay excepciones.
Hay un puñado de Cazadores muy veteranos que son la flor y la nata de tan macabro colectivo. Ninguno ha cazado a menos de mil personas -esto es el principal requisito para ser aceptado en el grupo- y a la gran mayoría también los han arrojado a la hoguera cuando intentaban aniquilarlos.
Los miembros de este grupo, que se distinguen por una pequeña serpiente tatuada sobre el corazón, se reúnen con cierta frecuencia en lugares abandonados para fanfarronear de sus hazañas y beber hasta caer rendidos. En principio, es entonces cuando son vulnerables, y bastaría con pegarle fuego al edificio. Pero, obviamente, un grupo tan selecto no es tonto: con su extrema simpatía no les es difícil hacer que otras personas -inocentes y sus futuras víctimas- les acompañen en sus fiestas salvajes y ejerzan, sin saberlo, de escudos humanos.
Los Guardianes tienen entre ceja y ceja a este atajos de monstruos de pecho tatuado.
Reconocerse porque muchos Guardianes fueron víctimas de un Cazador durante su vidal mortal.
Ese es el primer paso de estos Guardianes que quieren saldar su deuda con lo Divino y lo Humano: localizar a su Cazador y aniquilarlo para evitar que puede cazar a nadie más. Entonces, y sólo entonces, podrán empezar el duro camino para recuperar su capacidad de amar.
Aniquilar a un Cazador no es difícil, en teoría: basta con arrojarlo a una hoguera, que lo succionará como si de un agujero se tratara (y, en realidad, se trata) y lo devolverá al sitio de donde ha venido. Lamentablemente, si es el Guardián el que cae en la hoguera, también será absorbido.
Para toda la Eternidad.
No obstante, los Cazadores rehuyen a los Guardianes y sólo se enfrentan a ellos si se ven en clara superioridad numérica.
Los Cazadores son seres bastante cobardes. Aunque siempre hay excepciones.
Hay un puñado de Cazadores muy veteranos que son la flor y la nata de tan macabro colectivo. Ninguno ha cazado a menos de mil personas -esto es el principal requisito para ser aceptado en el grupo- y a la gran mayoría también los han arrojado a la hoguera cuando intentaban aniquilarlos.
Los miembros de este grupo, que se distinguen por una pequeña serpiente tatuada sobre el corazón, se reúnen con cierta frecuencia en lugares abandonados para fanfarronear de sus hazañas y beber hasta caer rendidos. En principio, es entonces cuando son vulnerables, y bastaría con pegarle fuego al edificio. Pero, obviamente, un grupo tan selecto no es tonto: con su extrema simpatía no les es difícil hacer que otras personas -inocentes y sus futuras víctimas- les acompañen en sus fiestas salvajes y ejerzan, sin saberlo, de escudos humanos.
Los Guardianes tienen entre ceja y ceja a este atajos de monstruos de pecho tatuado.
sábado, 24 de marzo de 2012
El Infierno del Guardián.
Dieter siempre pensó que lo del Infierno era un camelo, que, después de todo, Díos -si es que de verdad existía- era poseedor de una capacidad infinita de perdonar y, por tanto, hicieras lo que hicieras, no sería capaz de castigarte. En suma, que lo del Infierno era como esas amenazas de señorita de primaria que luegon jamás se cumplen.
Y, en efecto, Dios le perdonó todas y cada uno de sus pecados de guerra y paz: los hombres asesinados, las mujeres violadas, los niños huérfanos... El problema residió en que fue el propio Dieter el que no logró perdonarse a sí mismo. Tras su muerte, todas sus atrocidades habían pasado ante sus ojos, unos ojos que, libres de las cadenas terrenales, por fin habían podido ver con crudísima claridad. Dios le había ofrecido entrar en el Cielo, vivir la Gloria Eterna, pero Dieter no era capaz de aceptarlo, unos desgarradores remordimientos le impedían hacerlo.
-No, Señor, no merezco eso.
-¿Qué quieres entonces?
-No sé...Alguna manera de reparar todo el daño que he causado. pero no existe.
-No puedes salvar a los que ya mataste, pero puedes volver a la tierra e intentar ayudar a otros.
-¿Es eso posible?
-Sí, si ese es tu deseo.
-Lo es, Padre.
Desde ese momento, y hace ya casi medio siglo, Dieter es un Guardián. Vaga por las calles en busca de oportunidades de hacer el Bien y combatir el Mal, grandes o pequeñas, eso da igual. Es la única manera de aliviar su dolor, aunque sea sólo de modo momentáneo.
Dios le dijo: "Cuando sientas que estás preparado, ven conmigo al Paraíso", pero, de momento, cree que aún le falta mucho. Jack, un guardián americano al que había conocido, tardó casi veinte años en encontrar la auto-redención y pedir subir al Cielo. Y Jack sólo tenía una muerte bajo su conciencia.
No son jóvenes, no son rubios, no son guapos, y, desde luego, tienen sexo. La mayoría son viejos, eternamente viejos -de la edad en que les cazó la muerte- y merodean por las calles y las esquinas con el único objetivo de ayudarnos.
¿Quién sabe?, puede que con un poco de suerte, alguno de ellos -o de ellas- se cruce en su camino.
Y, en efecto, Dios le perdonó todas y cada uno de sus pecados de guerra y paz: los hombres asesinados, las mujeres violadas, los niños huérfanos... El problema residió en que fue el propio Dieter el que no logró perdonarse a sí mismo. Tras su muerte, todas sus atrocidades habían pasado ante sus ojos, unos ojos que, libres de las cadenas terrenales, por fin habían podido ver con crudísima claridad. Dios le había ofrecido entrar en el Cielo, vivir la Gloria Eterna, pero Dieter no era capaz de aceptarlo, unos desgarradores remordimientos le impedían hacerlo.
-No, Señor, no merezco eso.
-¿Qué quieres entonces?
-No sé...Alguna manera de reparar todo el daño que he causado. pero no existe.
-No puedes salvar a los que ya mataste, pero puedes volver a la tierra e intentar ayudar a otros.
-¿Es eso posible?
-Sí, si ese es tu deseo.
-Lo es, Padre.
Desde ese momento, y hace ya casi medio siglo, Dieter es un Guardián. Vaga por las calles en busca de oportunidades de hacer el Bien y combatir el Mal, grandes o pequeñas, eso da igual. Es la única manera de aliviar su dolor, aunque sea sólo de modo momentáneo.
Dios le dijo: "Cuando sientas que estás preparado, ven conmigo al Paraíso", pero, de momento, cree que aún le falta mucho. Jack, un guardián americano al que había conocido, tardó casi veinte años en encontrar la auto-redención y pedir subir al Cielo. Y Jack sólo tenía una muerte bajo su conciencia.
No son jóvenes, no son rubios, no son guapos, y, desde luego, tienen sexo. La mayoría son viejos, eternamente viejos -de la edad en que les cazó la muerte- y merodean por las calles y las esquinas con el único objetivo de ayudarnos.
¿Quién sabe?, puede que con un poco de suerte, alguno de ellos -o de ellas- se cruce en su camino.
sábado, 17 de marzo de 2012
La Tentación del Cazador.
Existen, nadie sabe cuántos, nadie sabe dónde, pero es absurdo negar su existencia. Casi tanto como peligroso.
Caminan, buscan, observan, encuentran, atacan y cazan.
Y Javi parecía una buena pieza.
-¡Hola!, perdona, ¿te importa que me siente?
La captura de la presa es lenta, pueden pasar meses, incluso años, hasta que se realiza. Hay que ganarse su total confianza antes de tender la trampa, es la única manera de asegurarse de que va a caer.
-Por cierto, Javi, tengo una propuesta que hacerte.
En este caso, el cazador era tan bueno y experto que le habían bastando tres semanas para encontrar el momento oportuno.
-Dime, tío, seguro que es alguna de tus locuras. ¡Estás loco, macho!
-Lo pasamos bien, ¿verdad?
-¡De muerte!
-Sí, tan bien que ya ni te acuerdas de lo de Sonia.
-¿Sonia, quién es Sonia? ¡Ja, ja, ja...!
-Tan bién que no te importa ser un fracasado de los negocios...
-Sí, sí, ¿a dónde quieres llegar?
-A hacerte feliz, tío. Recuerda que soy un colega.
-¡Pero si ya me haces feliz!
-No me refiero a esta porquería, esto es reirnos y poco más....Me refiero a felicidad de la de verdad. Me refiero a inmunidad ante el dolor que las tías como Sonia producen, me refiero a no tener que volver a preocuparte por el dinero en tu vida.
-¿De qué vas?
-Véndeme tu capacidad de amar.
-¿El qué?
-Que me vendas tu capacidad de amar. Eso que te hace vulnerable, eso que te hace convierte en un infeliz de mierda porque te enamoras de tías como Sonia, que pasan totalmente de ti...
-¿Estás borracho?
-¿Me has visto beber una gota en toda la tarde?
-Es una broma, ¿no?
-No bromeo, tío. Firma este papel y, a cambio de algo que no te produce más que dolor, te garantizo que esa tienda que estás a punto de cerrar va a empezar a vender ropa hasta hacerte más rico de lo que puedas imaginar. Podrás comprarlo todo...
-¡Eres un cachondo!
-En fin, habrá que hacer un poco de espectáculo para convencerte.
En ese mismo instante, un simple guiño del cazador hizo que el césped que rodeaba el banco donde estaban sentados empezara a arder. Poco segundos después, un guiño del otro ojo apagó de inmediato el incendio, y el verde volvió a brotar como si nada.
-¿Cómo coño has hecho eso, macho?
-No preguntes. Como ves, voy en serio. ¿Aceptas o no?
-Pero...
-El dinero trae amigos con los que te reirás mil veces más que conmigo, trae todas las mujeres que quieras, viajes, coches, lujo...¿Qué mas quieres? ¡Y no te pongas cursi, el condenado amor sólo sirve para joderle la vida a uno! ¡Echa la vista atrás, macho! ¿No habrías sido mucho feliz sin haberlo sentido?
-¿Quién eres?, ¿quién eres?
-¡Calla y firma ya! No serás el primero, mira la prensa, mira toda esa gente que lo tiene todo y parece que no le importa nada. ¿De dónde coño crees que ha salido su exito abrumador?, ¿de su "talento empresarial"? ¡Y una mierda!
-Entonces...Tú eres...
El cazador ejecutó otro pequeño y vistoso prodigio para terminar de convencer a Javi.
-No, tan sólo trabajo a su servicio.
-Pero...¿No es mi alma lo que buscáis?
-¿Almas? Sí, hubo una época en que perseguíamos almas, pero después nos dimos cuenta de que la capacidad de amar es mucho más efectiva para nuestros propósitos. También tenemos nuestros equipos de investigación, ¿sabes?
-¿Y cuándo muera?
-Nada, tu alma es tuya...No la queremos para nada...Tentador, ¿verdad?...Coches, edificios, tías, tías, tías, rubias, morenas, pelirrojas...¡Y nunca volverás a sufrir por ellas! ¡Firma ya, Javi!
-Pero, entonces, dejaré de sentir amistad por ti, o por cualquier otra persona.
-¿Para qué necesitas amistad? Como dejarás de amar, ya nunca más volverás a sentir pena por un ser amado, así que no precisarás de apoyo o consuelo, y en cuanto a gente para salir y reirte, ya te he dicho que, con la pasta que vas a tener, de esos tendrás a puñados.
-¡Pero, pero...! ¿Por qué yo?
-¡Enhorabuena, tienes un corazón de oro, limpito, limpito, con una capacidad de amar que es uranio puro para el tipo de bombas atómicas que fabricamos en mi empresa!
-Es que...
-¡No más angustia, no más dolor, no más preocupaciones! Sólo dinero, placer y poder...¡Firma, firma!
* * *
El final del discurso de don Javier Oteguela Riaño, fundador y propietario del exitosísimo grupo Textiqual , fue despedido con toda la sala puesta en pie. Los flashes inundaron su rostro frío y seco mientras recibía, impertérrito, los aplausos de los recién licenciados en aquel prestigiosísimo (y carísimo) Máster en Gestión de Empresas. También recibía el apretón de manos -con sabor a lametón en el culo- del Ministro de Economía.
En una tasca del extrarradio, un par de currantes que veían la noticia por la tele acodados en la barra, comentaban la jugada.
-Mira, ahí tienes al Javi, el del Manolo.
-¡Hace años que no se les ve a ninguno de los dos por aquí!
-¡Nos ha "fastiaó", con los millones que tiene, como venir por este agujero!
-¡Pues dicen que a los padres les compró el piso ese en la playa y les pasa un dinero todos los meses, pero que ni por teléfono les llama!
-¡Me cago en la, con lo buen chaval que era de crío, leñe!
Existen, nadie sabe cuántos, nadie sabe dónde, pero es absurdo negar su existencia. Casi tanto como peligroso.
Caminan, buscan, observan, encuentran, atacan y cazan.
¿Quién sabe? Puede que usted se convierta en su próxima presa...
Caminan, buscan, observan, encuentran, atacan y cazan.
Y Javi parecía una buena pieza.
-¡Hola!, perdona, ¿te importa que me siente?
La captura de la presa es lenta, pueden pasar meses, incluso años, hasta que se realiza. Hay que ganarse su total confianza antes de tender la trampa, es la única manera de asegurarse de que va a caer.
-Por cierto, Javi, tengo una propuesta que hacerte.
En este caso, el cazador era tan bueno y experto que le habían bastando tres semanas para encontrar el momento oportuno.
-Dime, tío, seguro que es alguna de tus locuras. ¡Estás loco, macho!
-Lo pasamos bien, ¿verdad?
-¡De muerte!
-Sí, tan bien que ya ni te acuerdas de lo de Sonia.
-¿Sonia, quién es Sonia? ¡Ja, ja, ja...!
-Tan bién que no te importa ser un fracasado de los negocios...
-Sí, sí, ¿a dónde quieres llegar?
-A hacerte feliz, tío. Recuerda que soy un colega.
-¡Pero si ya me haces feliz!
-No me refiero a esta porquería, esto es reirnos y poco más....Me refiero a felicidad de la de verdad. Me refiero a inmunidad ante el dolor que las tías como Sonia producen, me refiero a no tener que volver a preocuparte por el dinero en tu vida.
-¿De qué vas?
-Véndeme tu capacidad de amar.
-¿El qué?
-Que me vendas tu capacidad de amar. Eso que te hace vulnerable, eso que te hace convierte en un infeliz de mierda porque te enamoras de tías como Sonia, que pasan totalmente de ti...
-¿Estás borracho?
-¿Me has visto beber una gota en toda la tarde?
-Es una broma, ¿no?
-No bromeo, tío. Firma este papel y, a cambio de algo que no te produce más que dolor, te garantizo que esa tienda que estás a punto de cerrar va a empezar a vender ropa hasta hacerte más rico de lo que puedas imaginar. Podrás comprarlo todo...
-¡Eres un cachondo!
-En fin, habrá que hacer un poco de espectáculo para convencerte.
En ese mismo instante, un simple guiño del cazador hizo que el césped que rodeaba el banco donde estaban sentados empezara a arder. Poco segundos después, un guiño del otro ojo apagó de inmediato el incendio, y el verde volvió a brotar como si nada.
-¿Cómo coño has hecho eso, macho?
-No preguntes. Como ves, voy en serio. ¿Aceptas o no?
-Pero...
-El dinero trae amigos con los que te reirás mil veces más que conmigo, trae todas las mujeres que quieras, viajes, coches, lujo...¿Qué mas quieres? ¡Y no te pongas cursi, el condenado amor sólo sirve para joderle la vida a uno! ¡Echa la vista atrás, macho! ¿No habrías sido mucho feliz sin haberlo sentido?
-¿Quién eres?, ¿quién eres?
-¡Calla y firma ya! No serás el primero, mira la prensa, mira toda esa gente que lo tiene todo y parece que no le importa nada. ¿De dónde coño crees que ha salido su exito abrumador?, ¿de su "talento empresarial"? ¡Y una mierda!
-Entonces...Tú eres...
El cazador ejecutó otro pequeño y vistoso prodigio para terminar de convencer a Javi.
-No, tan sólo trabajo a su servicio.
-Pero...¿No es mi alma lo que buscáis?
-¿Almas? Sí, hubo una época en que perseguíamos almas, pero después nos dimos cuenta de que la capacidad de amar es mucho más efectiva para nuestros propósitos. También tenemos nuestros equipos de investigación, ¿sabes?
-¿Y cuándo muera?
-Nada, tu alma es tuya...No la queremos para nada...Tentador, ¿verdad?...Coches, edificios, tías, tías, tías, rubias, morenas, pelirrojas...¡Y nunca volverás a sufrir por ellas! ¡Firma ya, Javi!
-Pero, entonces, dejaré de sentir amistad por ti, o por cualquier otra persona.
-¿Para qué necesitas amistad? Como dejarás de amar, ya nunca más volverás a sentir pena por un ser amado, así que no precisarás de apoyo o consuelo, y en cuanto a gente para salir y reirte, ya te he dicho que, con la pasta que vas a tener, de esos tendrás a puñados.
-¡Pero, pero...! ¿Por qué yo?
-¡Enhorabuena, tienes un corazón de oro, limpito, limpito, con una capacidad de amar que es uranio puro para el tipo de bombas atómicas que fabricamos en mi empresa!
-Es que...
-¡No más angustia, no más dolor, no más preocupaciones! Sólo dinero, placer y poder...¡Firma, firma!
* * *
El final del discurso de don Javier Oteguela Riaño, fundador y propietario del exitosísimo grupo Textiqual , fue despedido con toda la sala puesta en pie. Los flashes inundaron su rostro frío y seco mientras recibía, impertérrito, los aplausos de los recién licenciados en aquel prestigiosísimo (y carísimo) Máster en Gestión de Empresas. También recibía el apretón de manos -con sabor a lametón en el culo- del Ministro de Economía.
En una tasca del extrarradio, un par de currantes que veían la noticia por la tele acodados en la barra, comentaban la jugada.
-Mira, ahí tienes al Javi, el del Manolo.
-¡Hace años que no se les ve a ninguno de los dos por aquí!
-¡Nos ha "fastiaó", con los millones que tiene, como venir por este agujero!
-¡Pues dicen que a los padres les compró el piso ese en la playa y les pasa un dinero todos los meses, pero que ni por teléfono les llama!
-¡Me cago en la, con lo buen chaval que era de crío, leñe!
Existen, nadie sabe cuántos, nadie sabe dónde, pero es absurdo negar su existencia. Casi tanto como peligroso.
Caminan, buscan, observan, encuentran, atacan y cazan.
¿Quién sabe? Puede que usted se convierta en su próxima presa...
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