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sábado, 15 de noviembre de 2014

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Con todo el Dolo de mi Corazón.

Dolo.

1-Engaño, fraude, simulación.
2-Voluntad deliberada de cometer un delito a sabiendas de su ilicitud.
3-En los actos jurídicos, voluntad maliciosa de engañar a alguien o de incumplir una obligación contraída.

Aunque nadie o pocos tengan el valor de admitirlo estando sobrios (otra cosa es de borrachera), el ser humano -en mayor o peor medida- lo lleva en la sangre y los huesos. Engañar al prójimo, cometer un fraude ante hacienda o simular que se está con fiebre para no ir a la oficina es un deporte casi tan popular con el bendito "furgol".

Y yo creo que no es sólo por el dinero -que también-, sino por la satisfacción de quedar por encima del otro, ese fenómeno tan inmerecidamente poco estudiado por los sociólogos. Engañar mola, no me lo negará usted, y todavía mola más presumir de haberlo hecho. Reírse del prójimo, en su cara a ser posible. En suma, lo peor de la raza humana.

Por eso, amigo mío -o, al meno, conocido de blog- deje que le reflexione que conviene no fiarse de los que tienen mucho dinero, porque le van a engañar igual, y se lo razono con dos idems:

-Como ya quedó demostrado, les encanta reírse de usted y de mí, de la cara de tonto cum laude que se nos queda cuando el engaño es evidente, casi tanto como que ellos van a quedar impunes porque sus abogados son de pago.

-Porque, créame, si tienen tanto dinero que no les hace falta robar, es porque resulta bien probable que lleven robando muchos años, y, como con cualquier vicio, uno nunca consigue dejarlo del todo.

En resumen, que a nadie le duele el dolo. Y que se salve el que pueda.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Timocracia.

Timocracia: Gobierno en que ejercen el poder los ciudadanos que tienen cierta renta.

Igual no hace falta seguir escribiendo, porque esto es lo que hay en este país en concreto y todo el planeta Tierra en general.  Es el gobierno de la gente que tiene pasta, y es mejor no darle más vueltas, la cosa es así y siempre lo será, lo mejor es asimilarlo y seguir viviendo lo mejor que uno pueda.

Los jóvenes y los locos se piensan que lo pueden cambiar. Ya se sabe, la juventud es el combate valiente y desigual contra la realidad, y dura lo que la realidad tarda en ganarte y hacerte firmar la rendición en forma de hipoteca. Y, en lo referente a los locos, sólo se curan cuando aceptan que este mundo no va a cambiar.

Y emtonces surge el iluminado que se da cuenta de que los ricos tienen el dinero que los pobres generan, e intenta transmitir la idea a otros pobres diablos para organizarse y poner fin a la sangria. Si dicho iluminado tiene éxito, conseguirá que la timocracia lo integre y le busque un huequecito en el Olimpo de los ricos a cambio de su silencio. Inténtelo, que algunos lo han logrado.

Aunque, en realidad, lo que perpetua la timocracia son los señores y señoras a los que, después de todo, no les van tan mal: tienen su casita, su utilitario y les da para una semanita en la playa con los niños. Por supuesto que saben que les podría ir mejor, e incluso son consciente de que tienen derecho a salir a la calle a reclamar lo que es suyo, pero, por otra parte, mira que si las cosas cambian más de la cuenta y se van a mierda la casita, el utilitario y la semanita de playa...

No se engañe, por cada millón de personas que salen a la calle a pedir que las cosas cambien, hay cinco en su casa, viendo la televisión o durmiendo la siesta con la paz de espíritu que da saber que, aunque uno no está en la cima, está en la zona templadita de la montaña.

Y mientras siga habiendo más gente con algo que perder que con nada, el mundo no cambiará, y la bendita timocracia se perpetuará por los siglos de los siglos.

Amén.

martes, 4 de febrero de 2014

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Zangón Zanguango y Lagotero.

Zangón:Muchacho alto, desvaído y que anda ocioso, teniendo ya edad para poder trabajar.

Zanguango, ga. (De zangón).

-Indolente, embrutecido por la pereza. 
-Desmañado, torpe.
-Ficción de una enfermedad o impedimento, para no trabajar.

Hacer la zanguanga: lagotería.

Lagotería. (De lagotero): Zalamería para congraciarse con alguien o lograr algo.

Nos dio por inventarnos una palabra, cuando la teníamos ya invernando en lo más profundo de nuestro diccionario: "Ni-ni", ni estudia ni trabaja. Vamos, lo que viene siendo un "zangón". Pero, claro, se conoce que está generación de gente tan preparada, culta y viajada desconocía la existencia del tal vocablo. 

Porque, me va a guardar usted el secreto, las aulas españolas son un auténtico criadero del "zanguango común". Por supuesto que hay de todo, incluyendo alumnos que se dejan bien la vida para poder ganársela malamente algún día. Pero también mucho zanguango zangón (y muy dado a la lagotería).

En fin, que esta palabreja que, por enésima vez, la bendita casualidad ha cruzado en mi vida, es para mí el término del año y, si me apuro, de la década, tanto por lo común de su significado como por la hipnótica belleza a la lengua y al oído de su combinación de esa zeta y esas ges.

Y sólo me resta, como siempre, pero esta vez con especial énfasis, invitarle -exhortarle, de hecho- a usar la palabra.

Que oportunidades no le van a faltar. Tristemente.

lunes, 1 de abril de 2013

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Zamarrear.

Zamarrear:

1-Dicho de un perro, de un lobo o de otra fiera: Sacudir a un lado y a otro la res o presa que tiene asida con los dientes, para destrozarla o acabarla de matar.
2-Tratar mal a alguien trayéndolo con violencia o golpes de una parte a otra.
3-Apretar a alguien en la disputa o en la pendencia, trayéndolo a mal traer.

La de veces que hemos visto la imagen mientras el sopor de la sobremesa sofista (de sofa) nos sumergía en la siesta, la de saliva que han malgastado los siempre engolados locutores diciendo: "es entonces cuando el lobo, con la presa asida con los dientes, la sacude de un lado a otro para acabar de matarla".

¡Con lo fácil que habría sido decir: "entonces el lobo zamarrea a su presa"!

Pero, por otro, no nos habríamos enterado de qué quería decir (aunque seguro que lo habríamos deducido lo que todavía quedáramos despiertos).

Pero, naturaleza salvaje aparte, también me parecen interesantes las otras dos acepciones, aunque son casi tan crueles como la acción del animal cazador. En efecto, zamarrear al personal  por la segunda acepción es algo que está muy feo hacer (por mucho que haya gente eche de menos los tiempos en que a los alumnos se los echaba de clase zamarreándolos) y en lo que respecta a la tercera, pues es un deporte nacional, y no sólo de la prensa deportiva (y de las otras), sino del ciudadano medio y sus pendencias, fobias y cuentas pendientes en general. En otras palabras, que "el que me la hace, me la paga, y lo zamarreo hasta la extenuación".

Por cierto, que lo de "trayendolo a mal traer" igual se podría haber redactado un poquito mejor, que suena un puntín redundante. 

(Ya ve qué poco respeto el mío y que tendencia tengo a zamarrear a la indefensa RAE).

lunes, 11 de febrero de 2013

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Rezongar.

Rezongar: Gruñir, refunfuñar a lo que se manda, ejecutándolo de mala gana.

Todos somos muy aficionados a esta práctica milenaria, yo el primero. Pero, en realidad, por mucho que uno gruña, refunfuñe o rezongue (en efecto, así se dice, que lo he comprabado), de poco sirve si acabas acatando la orden. De hecho, la única consecuencia es que la persona que te manda, dicta y ordena -para colmo- se enfada contigo.

O sea que, en resumen, si lo vas a hacer -dado que por la razón que sea no te queda más remedio- hazlo de buena gana y, si me apuras, hasta con una sonrisa. No le des a tu jefe la satisfacción de amargarte la mañana.

En cambio, si piensas que no debes hacerlo -porque la conciencia o la moral así te lo dictan- rebélate, di hasta aquí hemos llegado y no acates la orden. 

Porque, a fin de cuentas, los dictadores -esos a los que todo el mundo dice odiar, pero a los que, si conviene, apoyaron, apoyan y apoyarán- se mantienen en el poder y son tan poderosos porque hay mucho de "rezongueo" entre dientes y nada de rebeldía práctica.

Eso, exacto, tus dictadores particulares -los que se auto-proclamaron sin permiso y los que tú mismo elegiste (tan a menudo en las urnas)- son absolutamente inmunes al efecto de tus palabras, por muy envenenadas que estén.

Porque, amigo mío, lo que hace caer a los tiranos son los actos, que son las palabras que mejor entiende el ser humano.

Y punto. 

Lo malo, claro está, es que actúar es mucha más cansado, arriesgado y difícil que hablar.

Así que nada, amigos, seguid -sigamos- rezongando de camino al matadero.

sábado, 26 de enero de 2013

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Pullas, Puyas, Pullazos y Puyazos (Creciéndose en Varas).

Cuando los idiomas están de mala leche, les da por ponerse irregulares y amargarnos la vida, el habla y la escritura a todos. Es natural, son humanos, no se pueden evitar.

Pero hay veces que se pasan.

Todo español (le guste o no) algo sabe de toros, aunque sea bien poquito y por ciencia infusa. Por ejemplo, es bien conocido que la "puya" es esa vara larga con una punta afilada (de hecho, tecnicamente la puya es dicha punta) que se usa para meterle al toro puyazos (o sea, clavársela).

Y claro, cuando en el habla cotidiana nos metemos los unos con los otros -con extra de mala leche- y escuchamos que a eso le llaman "pulla", es normal deducir que una cosa viene de la otra, es decir, que te clavo mis palabras -metafóricamente- como el picador le clava la puya al toro -literalmente-.

Pues ahí la hemos fastidiado. El "dicho con que indirectamente se humilla a alguien" es "pulla" con elle.

"Puya" viene del Latín Vulgar "pugia" (puñal), mientras que "pulla" viene del portugués "pulha" (ignoro si es que nuestros hermanos del otro extremo del Tajo son dados a tales artes, con igual o mayor interés que aquel con el que se entregan a la creación de toallas, fados y astros del balompié).

Además, para terminar de complicar el asunto, tenemos el "puyazo" (herida que se hace con una puya, también en sentido figurado), por lo que -según esto último- sería correcto decir "tu pulla ocasionó un buen puyazo". ¿Y "pullazo"? Pues, siempre según la RAE, es: "Alusión maliciosa e irónica que alguien dirige a otra persona encubiertamente para enardecerla, ofenderla o mortificarla", pero sólo en Venezuela.

¿Se aclara? Yo, desde luego, no. Seguramente, estará usted de acuerdo conmigo en que esto son ganas de que el personal se líe bien liado. Y, por mi parte, me dejo de "puyas" y "pullas" y me lanzo a usar sinónimos.

Aunque, bien pensado, la mayor parte del personal habla como le viene en gana  y bien poco le importa lo que diga la RAE. 

(Buena pulla esto último, ¿eh?)

lunes, 7 de enero de 2013

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Descambios y Destrueques.

"Descambiar" es de esas palabras que parece mentira que estén en el Diccionario de la Real Academia, pero resulta ser verdad. En efecto, más allá de la jerga de las amas de casa en rebajas o los pensionistas insatisfechos con un producto, "descambiar" es una palabra española con sello RAE (ahora que están tan de moda los susodichos) y denominación de origen.

Y dice la RAE:


Descambiar: Destrocar.

O sea, que la palabra es correcta, pero se recomienda usar "destrocar".

¿Y qué es tal cosa?

Destrocar: Deshacer el trueque o cambio.

¡Cuidado, pues!, porque descambiar existe, pero igual no con el significado que le damos todos (con nuestras entrañables clases pasivas a la cabeza). No parece claro que "Descambiar/Destrocar" sea devolver un producto a cambio del dinero en efectivo u otro similar.

La única solución a nuestra duda es, obviamente, ver qué son en concreto "trueque" y "cambio".

Trueque: Intercambio directo de bienes y servicios, sin mediar la intervención de dinero.

Cambio: Acción y efecto de cambiar.

Conclusión, parece que nuestro gozo inicial se acaba cayendo a un pozo sin fondo (o quizás, sin fondos), porque, según se constata, si hay vil metal (o papel) de por medio, no hay "descambio" que valga. La única esperanza parece agarrarse al clavo ardiendo de considerar una transacción comercial como un "cambio".

Y ya que estamos, y corriendo los tiempos que corren, ¿soy yo el único que siente nostalgia de los tiempos del trueque y reniega de la invención del dinero?




 ¡¡¡Al "descambiaje"!!!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Escusa.

Escriba usted "escusa" en cualquier examen de Lengua -o similar-, y todo lo que recibirá en pago va a ser verla cien veces rodeada -o quizás tachada- con bolígrafo rojo, una regañina del profesor o profesora de turno y, lo peor, una muy probable penalización en la nota del ejercicio.

Sin embargo, "escusa" existe, ¡vaya que si existe, existe con creces! En concreto, "escusa" resulta ser:


1. f. escusabaraja (o sea, una cesta de mimbre, con tapa).

2. f. Provecho y ventaja que por especial condición y pacto disfrutan algunas personas según los estilos de los lugares.

3. f. Derecho que el dueño de una finca o de una ganadería concede a sus guardas, pastores, etc., para que puedan apacentar, sin pagar renta, un corto número de cabezas de ganado de su propiedad, y esto como parte de la retribución convenida.

4. f. Conjunto de las cabezas de ganado a que se aplica este derecho.

5. f. Entre ganaderos, res o cabeza de ganado horra (o sea, que no se queda preñada).

6. f. Acción y efecto de esconder (‖ ocultar).

Lo complicado, me temo, es encontrar un contexto donde utilizarlas, aunque, con un poco de buena voluntad, algo siempre se sacará:

1. Muy útil si se escribe sobre escantadores de serpientes -preferentemente cobras, y mejor si son de la India-.

2. Escriba cien palabras sobre Política. La oportunidad de meter esta "escusa" se presentará con toda claridad.

3. Úsese para dar un toque culto y refinado a su próximo relato navideño sobre el Nacimiento de Jesús.

4. Ídem del anterior.

5. Complicado, complicado.

6. La acepción más sencilla, lástima que sea la última.

En conclusión, que ya no tiene usted excusa para no escribir "escusa".

lunes, 22 de octubre de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Instilar.

Instilar:

-Echar poco a poco, gota a gota, un líquido en otra cosa.

-Infundir o introducir insensiblemente en el ánimo una doctrina, un afecto, etc.

¿Cómo es posible que sobrevivamos en un nuestro día a día léxico sin hacer frecuente uso y referencia de este vocablo? ¿Por qué razón "instilar" no encuentra refugio más allá de los siempre crípticos prospectos de las medicinas? Más si cabe dado lo popular que es en este país su primo-hermano "destilar" (y más queridos incluso los "destilados").

Efectivamente, "Me voy a echar las gotas" es largo y, si me apura, hasta un pelin vulgar. "Enfermera, échele un par de gotitas al paciente", suena bien poquito médico, máxime dado lo muy dados que son los profesionales de la medicina -independientemente del rango de la bata- a hablar para entenderse sólo entre ellos, con sus tan particular jerga anglo-greco-romana.

"Señorita, instile". ¡Esto sí, esto sí suena como un médico debe sonar cuando ordena a su subalterna desde el tercio de consulta".

Por lo que respecta a la segunda acepción, ¿no es "instilar" el delito del que medio país se pasa la vida acusando al otro (y viceversa)?

Los unos, porque en los colegios se instila religión en las tiernas mentes de las infantes; mientras que los otros no pueden tolerar bajo ningún concepto que se instilen comportamientos libertinos, desviados o guarrería general en las aulas.

En resumen, que no se cómo he podido vivir todos estos años sin el verbo "instilar" y, sin lugar a duda, desde ahora mismo me voy a poner a usarlo a discrección y de modo intensivo.

 (En deliciosa congruencia, esta entrada de hoy no hay sido más que un simple ejercicio de instilación).

miércoles, 15 de agosto de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: "Requebrar y Similares".

Requebrar: Lisonjear a una mujer alabando sus atractivos.

El requiebro lisonjero, el piropo de toda la vida si usted así lo prefiere, es una especie en vías de dolorosa extinción, o, mejor dicho, de transformación de cisne a patito feo.

Sin duda, de cuando en vez uno sigue escuchando a caballeros -principalmente, aunque no exclusivamente, del andamio- que le tributan unas palabras de alabanza a una señorita al pasar. El problema es que se están perdiendo las formas.

De entrada, el piropo, requiebro o lisonja solía ser una fina y elegante insinuación. Lamentablemente, ahora se ha transformado en directo, grosero y explícito.

Normal, por tanto, que la respuesta de la señorita, que solía ser de tímida sonrisa y rubor, se haya transformado en el tan feo: "¡Tu madre, gilipollas!" que se suele escuchar.

También se están perdiendo las formas en el sentido más estricto de la palabra: el piropeador ya no se detiene, ya no echa un "pie pa'lante" cual torero que carga la suerte, ya no inclina levemente el torso, ya no extiende un poco sus brazos con las palmas bien abiertas.

Ahora se limita a pasar descarada revista a rostro, busto y gluteos, y dictar su chabacana sentencia:

-¡Tía buena, te vi'a'comé hasta la goma del tanga!

-¡Tú madre, gilipollas!

(Ya le advertí antes de que esto pasaría).



Moraleja: Requiebre, señor mío, pero con estilo y a la antigua. Y si no se le ocurre nada bonito que decirle a la señorita de turno, mejor se calla la boca, que estará usted mucho más guapo (y eso, con damas delante, siempre interesa). 



jueves, 26 de julio de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: "Sinecura".

Sinecura: Empleo o cargo retribuido que ocasiona poco o ningún trabajo.

¿Cómo es posible que un vocablo que con tanta precisión define el sueño dorado de la mayoría de los españoles se pudrá inédito en los diccionarios más gordos, virgen de lengua coloquial y cotidiana? 


¿Qué es para tantos y tantos de nosotros ese periodo llamado juventud sino la lucha titánica, denodada y feroz -en los ratos sueltos que te deja estar de juerga- por hacerse con una buena "sinecura" (a ser posible, vitalicia)?

¡Es que lo tiene todo, alimenta hasta la saciedad todos los placeres-pecados capitales patrios!

Alimenta la Pereza. Ese gustirrinín amodorrado de estar sentado revisando la prensa o, como mucho, darse un paseo para estirar las piernas, cotillear un poco y, si tenemos el día currante, hacer una fotocopia.


Alimenta la Soberbia. "¡Joder, pues yo no hago ni el huevo!", se presume en las barras de bares y cafeterías, para humillación del camarero que se pasa diez horas diarias de pie.


Alimenta la Codicia. De querer -y poder- ganar más y más haciendo cada día menos.


Alimenta la Lujuria. Que cuando uno está fisicamente tan entero y mentalmente tan aburrido, las ganas de darse una alegría con el compañero o la compañera de turno no son pocas (son muchas).


Alimenta la Gula. Del café con porras del desayuno, del acervezado bocadillo de tortilla de la media mañana, de las aceitunitas encañadas del aperitivo...Todo en la cafetería de al lado de la oficina, claro está.


Alimenta la Avaricia. Por la que los "sinecurados" forman una casta cerrada y exclusiva, en la que es tan dificil entrar.


Alimenta la Ira. La mía, sin duda.


Alimenta la Envidia. La mía, quizás.


(Dedicado muy especialmente a la pandilla de "hijos de la sinecura" que poblaban los pasillos de mi facultad cuando yo era estudiante, cuyo desapego hacia el trabajo y voluntad darse vueltas absurdas por los pasillos, charlar y reirse sólo eran comparables a las mías propias).

lunes, 23 de abril de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Quinquis y Ñángaras.

Quinqui: Persona que pertenece a cierto grupo social marginado de la sociedad por su forma de vida.

Ñángara: (despectivo y coloquial en Cuba, Honduras y Venezuela): Militante o simpatizante de un partido de izquierdas.

Yo tuve la (inmensa) suerte de que me pillara el péndulo en el medio. Me explico: que ni me reventaron la nuca o las manos en aras de mi formación humana y académica, ni tampoco fui un animal más de una anárquica selva escolar.

En efecto, jamás un profesor me tocó un pelo, pero si me pusieron -no sin razón- verde, aunque he de decir en mi descargo que muchas más veces como parte de un colectivo que de modo individual.

"Quinquis" y "Ñángaras" nos llamaba un fraile de cuya orden no quiero acordarme (ni tampoco de sus costumbres un tanto licenciosas). Yo no tenía ni idea de qué era aquello, pero sospechaba que debía ser de malo a muy malo.

Y ahora me percato que, al parecer, aquel puñado de adolescentes viviamos marginados de la sociedad (¡pues algunos lo disimulaban muy bien!) o nuestra ideológía política (¡cómo si tuviéramos!) era dada a ponerse colorada.

El camino por el cual una palabra de sabor caribeño había pasado de formar parte del vocabulario de un castellano profundo de pro (como la inmensa mayoría de aquellos frailes) es algo que me fascinaría conocer, aunque me temo que nunca lo lograré.

En lo referente a lo de "quinquis", aquello si que me sonaba más de por aquí, aunque con sabor rancio, de años 60, de una época ya pasada.

En resumen, que si usted se ve en la necesidad de faltar al respeto, y quiere ser original, aquí le dejo un par de propuestas. 

lunes, 27 de febrero de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Jaque

Ya, ya sé que usted conoce el "jaque" del ajedrez, mas, ¿ha oido hablar de la otra acepción?

Jaque: Valentón, perdonavidas.

Y resulta muy interesante, en estos tiempos en que hay tanto "jaque" suelto por las calles y los despachos.

En estos tiempos en que, parece ser, hasta hace bonito ser un "jaque". Porque esto es la "jungla del asfalto" y sólo sobreviven los más fuertes, aunque ya sabemos que la ley de la fuerza por la fuerza, que el predominio de la fuerza bruta sobre la debilidad inerme tiene otros nombres muy feos.

Y aun así, lo crea o no, hay padres a los que les encanta tener un nene "jaque", porque se sabe defender, porque es un ganador, porque "tiene a quien salir" (esto es lo que dicen con el mayor orgullo de todos).

"Jungla del asfalto", es curioso, millones de años de evolución y los seres humanos todavía no hemos conseguido salir de la dichosa jungla. 

Lo que nos devuelve al ajedrez. No es la primera vez que le rindo un homenaje en este blog, y, con toda seguridad, no será la última. Es imposible que este juego triunfe en esta sociedad de hoy en día: no se presta a polémica arbitral ninguna, siempre gana el mejor y, especialmente, no hay el más mínimo espacio para la chulería. No se puede humillar al contrario -de hecho, el ajedrecista ni tan siquiera se contempla tal posibilidad- y, en la mentalidad de "jaque" que nos domina: ¿para qué jugar si no es para aplastar hasta la humillación al enemigo?  

Sin duda es por esto que los "jaques" nunca aprenden a jugar al ajedrez, por eso y porque hay demasiada poca acción en los movimientos, demasiada necesidad de reflexión en las acciones. 

Termino, como es mi costumbre, invitándole a utilizar el vocablo en cuestión siempre que la ocasión lo requiera, y haciéndole un encendido llamamiento a que no sea usted uno de ellos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Cáspita, Caramba y Carape (Por no Decir Carajo).

Cáspita: para denotar extrañeza o admiración.

Caramba: Denota extrañeza o enfado.

Carape: Caramba.  

Hubo una época es que ser educado no era ser cursi.

Hubo una época en que los tacos se reservaban para las ocasiones.

Ahora, disparamos palabras malsonantes, peorsonantes y pesimosonantes a la mínima de cambio. Cualquier excusa es buena, aunque sea mala. No creemos que por eso somos modernos, por usar, abusar y hacer mal uso de palabras que llevan cientos de años inventadas.

Por eso, es mi obligación hacer un llamamiento a sacar del armario de las cosas sin importancia a todas esas entrañables interjecciones pensadas para demostrar que algo para algo es, pero no es para tanto.

"Cáspita", "Caramba" y "Carape" han de ser invocados cuando la sopa quema, cuando la cerveza casi lo hace, o cuando nos enteramos de que el Granada ha empatado en el Calderón.

Y reservemos al "Carajo" para las cosas que, realmente, del carajo son.

Y si le llaman torpe, pues más ignorantes son ellos, por no saber usar todas las piezas de ese maravilloso ajedrez de la ideas por otro nombre idioma, no saben que, al igual que cuando uno mueve la reina, cuando el que nunca dice un taco suelta uno, tiemblan hasta los cimientos.

Y le llaman cursi, pues más groseros son ellos, por no saber que existe una cosa llamada "eufemismo" y que sirven para no ofender a nadie sin necesidad, que se usan para rebajar la cruda realidad con un traguito de calma serena.

(¡Carape, qué gran entrada la de hoy!)

miércoles, 25 de enero de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Culebrinas, Fundíbulos, Falcones, Falconetes y Espingardas.

Culebrina: Antigua pieza de artillería, larga y de poco calibre.

Fundíbulo: Máquina de madera que servía para disparar piedras de gran peso.

Falcón: Especie de cañón de la artillería antigua.

Falconete: Especie de culebrina que arrojaba balas hasta de kilogramo y medio.

Espingarda: Escopeta de chispa y muy larga.

No pocos presumen de sus amplios conocimientos en el campo de la maquinaria de guerra moderna. Citan con seguridad y precisión multitud de siglas y nombres en inglés, pero, como arriba queda demostrado, no alcanzan la belleza poética del militar de siglos pasados.

¿Qué le suena más bonito: el sargento Smith disparó un mísil SCUD o don Alvaro de Mendoza abrió fuego de culebrina? ¿Preferiría usted atacar la fortaleza enemiga con bombas de racimo o con un fundíbulo?

¡Qué belleza hay en esas salvas de artillería a cargo de falcones, falconetes y espingardas! ¡Casi dan ganas hasta de ponerse a tiro, con tal de no perderse el espectáculo pirotécnico!

Así pues, ponga en uso estas palabras. Reconozco que no es sencillo, pues las guerras del pasado no son el tema más común de conversación, pero, cuando asome el asunto, sustituya el "fúsil" por la "espingarda", el "cañón" por el "falconete" y la "catapulta" por el "fundíbulo".

Da igual que no se acuerde cuál es cuál, pues su interlocutor sin duda tampoco lo sabe, y usted está quedando como un señor experto en historia militar y, por extensión, presunto novelista de éxito especializado en el relato de las hazañas bélicas de la época de mayor gloria de España, y autor de novelas como: "La Conjura del Arco de las Dos Heridas", "El Jinete que Cabalgó hasta la Media Luna" o "La Celada de los Motamires Negros". 


Que eso en sociedad siempre viste mucho.
Lo que viene siendo un "fundíbulo".

miércoles, 18 de enero de 2012

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Guzmán.

Guzmán: Noble que servía en la Armada real y en el Ejército de España con plaza de soldado, pero con distinción.

Lo mejor, lo muchísimo mejor, es no tener que comunicar que ha habido bajas entre las tropas (ni entre nadie, lo mejor, lo mejorcísimo, es que no haya bajas), pero si hay que hacerlo, ¿por qué no tomar ejemplo de Carlos I de nosotros y V de ellos?

"Chile le cuesta al Imperio la flor de mis guzmanes."

En estos términos se refirió el rey a la muy costosa campaña librada por aquellas tierras andinas.

¡Qué bonito, leñe!

Admita que la palabra lo tiene todo: sonoridad, contenido, y hasta le deja un regusto al oído un poco a inglesa (por aquello del "goodman"), que eso mola mucho en los tiempos que corren. 


Así pues, creo que es necesario empezar a utilizarla con todo urgencia: dejarse de "tropas", "soldados", "efectivos", "miltares"...No, no, los hombres (y las mujeres) que me defienden son, todos y cada uno de ellos, auténticos "guzmanes".

 La cosa quedaría algo así como: 


"Hoy a primera hora de la mañana, desde aeropuerto militar de Torrejón, una expedición de nuestros guzmanes ha empredido viaje a..."
 

Mucho más hermoso así, ¿verdad?

Pues nada, que los periodistas esos que les escriben los textos a las voces en off de los informativos tomen nota y den a las noticias su justa pizquita de esencia de español del clásico y del bueno, de ése que están pidiendo a gritos unos medios de comunicación en manos de profesionales "muy mastereados" en Estados Unidos, pero poco leídos de nuestros clásicos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Extrudir.

Extrudir: Dar forma a una masa metálica, plástica, etc., haciéndola salir por una abertura especialmente dispuesta.

Admito que no es la palabra más útil de mundo. De hecho, usarla sería un delicioso ejercicio de algo así como "recurrencia idiomática", pues la única marena de meter "extrudir" en una frase es extrudiéndo.

En consecuencia, tendría usted que empujar sus palabras a través de la abertura de tener que hablar por narices de empujar algo por una abertura para construir su brillante oración. 


O sea, que la frase en cuestión podría ser algo así como: "Esta fábrica extrude pastas en forma de corazón". De nuevo, no es algo que uno diga todos los días, semanas o, incluso años. En fin, afrontemos la dura realidad: lo más probable es que usted jamás diga esto en toda su vida.


En resumen, que aquí tenemos una palabra absolutamente inútil, a no ser que uno se gane la vida dedicándose al noble arte de "Dar forma a una masa metálica, plástica, etc., haciéndola salir por una abertura especialmente dispuesta".

Sea como fuera, respetamos a esta palabra y le rendimos un sentido homenaje por cumplir con honor y dedicación con la misión fundamental de todo vocablo: encerrar un concepto en sónidos articulados.

Por cierto, la próxima vez que usted se aburra como una ostra el día que Tele Ostra estuvo de huelga, y le de por leer la etiqueta de la chucherría que se acaba de zampar, quizás se encuentre el término "extrusionado".Pues sepa usted que tan temible palabreja deriva de nuestro protagonista de hoy, y así se lo puede usted comentar oportunamente al compañero de espera en la parada del autobús.

(Es éste, sin duda, una de las entradas más "metafóricamente extrudidas" de la ya dilatada historia de mi blog).

lunes, 7 de noviembre de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Croquis.

1. Diseño ligero de un terreno, paisaje o posición militar, que se hace a ojo y sin valerse de instrumentos geométricos.

2. Diseño hecho sin precisión ni detalles.

Mentiría si negara que "croquis", para mí, más que una palabra es todo un trauma infantil.

Porque la señorita decía aquello de "hacer un croquis". Y a mí, de entrada, me daba hasta susto. Porque "croquis" me sonaba a misteriosos y temibles monstruos de cuento de hadas con mala leche. Ya sabe: "Y los sanguinarios croquis rodearon a la indefensa princesita". U otros días me pensaba que aquello debía de ser una  deliciosa guarrería -ignoraba si dulce o salada- de ésas que despachaban en bolsas de mil colorines con cromo. En efecto, me entraban unas tremendas ganas de bajar a la panadería (una tienda donde te gustaba todo menos el pan) y pedirme una bolsa de "croquis" de las de a cinco duros.

Pero, aparte de la elucubraciones de un chavalín con demasiada imaginación, visto con imparcial frialdad académica, lo del "croquis" también llenaba de inquietud mis mañana escolares. Porque, a ver, si terminaba en "s", ¿cómo era posible que fuera singular? ¡Con lo bien que había yo asimilado el concepto de la formación del plural y ahora, la misma señorita que me lo había inculcado, venía a desmontarlo! ¿Por qué no era "el croqui" y "los croquis"?

Pero, confieso, lo peor fue un día que me poseyó la absoluta convicción de que "croquis" y "croquetas" debían de tener un origen común, y me pasé toda la clase dándole vueltas a cómo era posible que una masa empanada rellena y aquello tan raro que la señorita pintaba en la pizarra tuvieran relación 

Inmerso como estaba en  mi mar privado de dudas, inquietudes y deducciones plenas de imaginación, me temo que no atendí a la señorita como era debido, y, confieso, y entono el "mea culpa" con voz potente de tenor, que terminé mi Educación General Básica sin tener muy claro qué demonios era un "croquis".

Para que luego digan que la escuela de antes era mejor que la de ahora.

martes, 27 de septiembre de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Motejar.

Motejar: Notar, censurar las acciones de alguien con motes o apodos.

Lo llevamos en la sangre. Si uno de los evangelistas hubiera sido español, conoceríamos a todos los personajes del Nuevo Testamento por sus apodos.


Es así y no parece que haya solución: cuando alguien nuevo entra en nuestras vidas, lo primero que hay que hacer el ponerle un mote

Y, si el susodicho nos cae mal, ¡ay si nos cae mal! Entonces, ¡a motejar se ha dicho!

La crueldad del "motejador" no tiene límites, al contrario que su ingenio y originalidad. Cuanto más evidente la razón y más humillante el resultado, mejor. Es una disciplina que se aprende bien pronto en las aulas y en las clases, y una lección que no se olvida durante el resto de la vida.

Supongo que resulta inofensiva cuando se ejerce de modo interno, sin que el "motejado" se entere (aunque, a menudo, lo acabará haciendo, y con ello descubrirá cómo son realmente los que él creía sus amigos). De hecho, intuyo que esto del "motejamiento" incluso realiza una importante labor terapéutica, permitiendo que nuestra mente se desahogue de parte del agua contaminada que según qué personas nos hacen tragar por los ojos y los oídos.

Pero cuando se hace a la cara, con premeditación, repetición y alevosía, se trata de un comportamiento al que me cuesta encontrarle una disculpa válida. Tanto para el cabecilla de la operación como para toda la pandilla que ríe la gracia.

Y no me ponga excusas, señor, que me las conozco todas: No es un juego, no es una broma, a él no le gusta y, no, repito, no, me puedo creer que "sea con cariño".


Pero, cuidado, amigo "motejador", que ha este juego podemos jugar todos.


Y no ganar ninguno.

martes, 14 de junio de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: "Pignorar".

Pignorar: Dar o dejar en prenda.

O sea, que puede funcionar -y de hecho funciona- como eufemismo de "empeñar". Eufemismo de lo más oportuno, pues "empeñar" no es un verbo que guste conjugar en primera persona.

Dicen los que entienden de Economía (o dicen entender) que de las grandes crisis salen las grandes fortunas, por lo que me temo que hay sujetos que en estos momentos se están haciendo oro en España (y, además, sin despeinarse sus repeinadas cabelleras). Algunos, los menos originales, directamente comprándolo a precio de saldo desesperado.

Otros, un pelín más sutiles, barajando y repartiendo las cartas del cruel juego de la "pignoración".Coches, joyas, cualquier cosa de valor...Yo te los compro por X para sacarte de un apuro (¡que te hago un favor, amigo!) y tú me haces el favor de volvérmelos a comprar por 2X (al fin y al cabo, estamos entre amigos). Y si no puedes, pues mala suerte. El coche pa'mí, las joyas pa'mí, ha sido un placer hacer negocios contigo. Y tan amigos.

"¡Pero es que esto vale mucho más de lo que me ofreces!"

Mi cartas, mis normas. Lo tomas o lo dejas.

"Pero es que el interés que me pides es muy alto!"

Mis cartas, mis normas. Lo tomas o lo dejas.

Ese es el trato, usted pone sobre la mesa su desesperación y sus objetos de valor, yo pongo la pasta y la codicia.

Lo tomas o lo dejas.

Y, perra vida, ahora a demasiada gente le está tocando tomarlo.