-Pero, ¿quién es toda esta gente? -interrogó alarmado Manolo Fontajo.
-Pero, ¿quién es este crío? -le respondió a la gallega el propietario del local.
-¡Cariño, no te lo vas a creer, el tarado ese de Romera nos ha traído a un sitio rarísimo y nos han bañado a la niña en whisky! Dime la dirección del salón del banquete, que ahora mismo me cojo un taxi y me voy para allá -era, lógicamente, la mamá de Clarita.
-Me permitirá que yo abone lo que nos cueste el taxi -saltó Azarías Romera, por intentar arreglar lo inarreglable.
-¡Yo a usted no le permito ni que nos acompañe!
-Pero, ¿qué sitio es este hija mía!
-¡Don Álvaro!, ¿qué hace usted aquí?
Era Don Álvaro Ñoque Rizobi -agustino recoleto, amigo de la familia de toda la vida y -por extensión- el sacerdote que había administrado el bautismo a la pequeña Clarita.
-Os he venido siguiendo en mi coche.
-Pues dese la vuelta que nos vamos, ahora le explico ¡Qué pesadilla de banquete de bautizo!
-Sí, vámonos.
-¡De aquí no se mueve nadie!
La Policía, que, respondiendo a un chivatazo de que aquel local no tenía más de dos y más de tres cosas en regla, se personaba en forma del inspector Carlos Luagasa y sus muchachos.
-¿Cómo que no se vaya? ¡Oiga, que yo soy el padre Alvaro Ñoque, agustino recoleto.
Manolo Fontajo se giró hacia el sacerdote para intentar tranqulizarle.
-No pasa nada, hombre, si el problema lo va a tener el dueño de todo esto. ¿Es la primera vez que se ve envuelto en una redada en un puti-club?
-¡Por supuesto que sí!
-Hay una primera vez para todo, compañero Don Álvaro!
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martes, 16 de septiembre de 2014
lunes, 15 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (6)
A Camilo Gurtáin siempre le había gustado ser puntual, con una clara tendencias a pasarse, y aquella no fue una excepción, (en otras palabras que llegaron los primeros).
-¿Está usted seguro que es aquí, señor Romera? -interrogó alarmada la madre.
-¡Por completo!, ¿no ve las mesas con los aperitivos?
Ninguno de los dos se atrevió a decir lo que pensaba: que aquello tenía una pinta de puti-club que tiraba para atrás, pero, claro, si uno no ha estado nunca en uno, ¿por qué sabe cómo son?
-¡Lo que no veo es a ningún familiar!
-Es que somos los primeros porque les he traído por un atajo que yo me sé.
Angel Purriña, dueño del local, se había ofrecido voluntario a hacer los honores del sacerdocio civil y, como aquello era una ceremonia clandestina que había que verificar antes de que llegaran los padres, tomó a la niña en brazos antes de que la madre pudiera reaccionar y, tras depositarla suavemente sobre el mostrador, comenzó a rociarla con whisky.
-En nombre de los pueblos de la tierra, yo te doy el nombre de Fratérnico.
-¿Pero qué hace usted, imbécil?
-¡Sin faltar señora! ¡Encima que les hago un favor!
-¡Deme a mi niña, tarado! ¡Por Dios, cómo la ha puesto!
-Bueno, señora, yo me voy, Le dice usted a Sanzogorri que a las seis quiero todo esto desalojado!
-¿Quién puñetas es Sanzgorri?
El que entraba por la puerta, acompañado de Manolo Fontajo y Pedrito-Fratérnico.
-¡Rápido, Angelito, bautiza al crío antes de que lleguen los padres! Aquí tengo la cámara para grabarlo todo -dijo Sanzgorri.
-¿Está usted seguro que es aquí, señor Romera? -interrogó alarmada la madre.
-¡Por completo!, ¿no ve las mesas con los aperitivos?
Ninguno de los dos se atrevió a decir lo que pensaba: que aquello tenía una pinta de puti-club que tiraba para atrás, pero, claro, si uno no ha estado nunca en uno, ¿por qué sabe cómo son?
-¡Lo que no veo es a ningún familiar!
-Es que somos los primeros porque les he traído por un atajo que yo me sé.
Angel Purriña, dueño del local, se había ofrecido voluntario a hacer los honores del sacerdocio civil y, como aquello era una ceremonia clandestina que había que verificar antes de que llegaran los padres, tomó a la niña en brazos antes de que la madre pudiera reaccionar y, tras depositarla suavemente sobre el mostrador, comenzó a rociarla con whisky.
-En nombre de los pueblos de la tierra, yo te doy el nombre de Fratérnico.
-¿Pero qué hace usted, imbécil?
-¡Sin faltar señora! ¡Encima que les hago un favor!
-¡Deme a mi niña, tarado! ¡Por Dios, cómo la ha puesto!
-Bueno, señora, yo me voy, Le dice usted a Sanzogorri que a las seis quiero todo esto desalojado!
-¿Quién puñetas es Sanzgorri?
El que entraba por la puerta, acompañado de Manolo Fontajo y Pedrito-Fratérnico.
-¡Rápido, Angelito, bautiza al crío antes de que lleguen los padres! Aquí tengo la cámara para grabarlo todo -dijo Sanzgorri.
domingo, 14 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (5)
Quizás fue la casualidad, acaso el Destino o lo mismo que las estrellas se levantaron juguetonas, pero el caso es que aquel 23 se iban a celebrar los bautizos -por lo católico y por lo revolucionario, respectivamente- de la pequeña Clarita y el chiquitín Pedrito, alias "Fratérnico".
Y quiso el Destino, las estrellas o quien sea que mueva los hilos de la existencia que, al pie de la iglesia, se estropeara el flamante cochazo del padre de Clarita, destinado a transportar a la pequeña, a sus papás y padrinos a los salones del banquete. Pero, ¡que no cunda el pánico!, ahí estaba Azarías Romera para solucionar la papeleta.
-¡No se preocupen, que yo les llevo!
-Yo me tengo que quedar unos minutos a solucionar lo de la grúa ¿Sabe ir al local del banquete? -preguntó preocupado el papá.
-¡Por supuesto que sí!
En otras palabras, que Azarías Romera tenía torpemente dibujado en una servilleta un plano de la ubicación de los salones.
-¿Seguro que sabe usted ir? -preguntó la madre tras 25 minutos de trayecto.
-¡Ya casi hemos llegado!
En efecto, Azarías Romera se había perdido, aunque tenía la -erronea- convicción de que debían de estar muy, muy cerquita. (En realidad, estaban en la otra punta del mapa).
Camilo Gurtáin había sido un fiel y antiguo compañero en la lucha revolucionaria de Manolo Fontajo, y, aunque hacia años que no paraba por la sede partido, seguía siendo afiliado, más por una cuestión sentimental que ideológica. En cualquier caso, también lo habían invitado al "bautizo por lo civil" y él se había plantado su traje, su corbata y su gomina. Mientras cruzaba por el paso de cebra que había enfrente del puti-club metido a salón de banquetes. vio el coche que esperaba para pasar: gente muy arreglada con un bebé. esos debían de ser, aunque le extrañó no ver ni a Manolo ni a Maru.
-Vais al bautizo, ¿no?
Azarías Romera se agarro a un clavo ardiendo y asintió.
-¡Pues aparca donde puedas, macho, que es ahí!
Lo dicho, el dichoso Destino.
Y quiso el Destino, las estrellas o quien sea que mueva los hilos de la existencia que, al pie de la iglesia, se estropeara el flamante cochazo del padre de Clarita, destinado a transportar a la pequeña, a sus papás y padrinos a los salones del banquete. Pero, ¡que no cunda el pánico!, ahí estaba Azarías Romera para solucionar la papeleta.
-¡No se preocupen, que yo les llevo!
-Yo me tengo que quedar unos minutos a solucionar lo de la grúa ¿Sabe ir al local del banquete? -preguntó preocupado el papá.
-¡Por supuesto que sí!
En otras palabras, que Azarías Romera tenía torpemente dibujado en una servilleta un plano de la ubicación de los salones.
-¿Seguro que sabe usted ir? -preguntó la madre tras 25 minutos de trayecto.
-¡Ya casi hemos llegado!
En efecto, Azarías Romera se había perdido, aunque tenía la -erronea- convicción de que debían de estar muy, muy cerquita. (En realidad, estaban en la otra punta del mapa).
Camilo Gurtáin había sido un fiel y antiguo compañero en la lucha revolucionaria de Manolo Fontajo, y, aunque hacia años que no paraba por la sede partido, seguía siendo afiliado, más por una cuestión sentimental que ideológica. En cualquier caso, también lo habían invitado al "bautizo por lo civil" y él se había plantado su traje, su corbata y su gomina. Mientras cruzaba por el paso de cebra que había enfrente del puti-club metido a salón de banquetes. vio el coche que esperaba para pasar: gente muy arreglada con un bebé. esos debían de ser, aunque le extrañó no ver ni a Manolo ni a Maru.
-Vais al bautizo, ¿no?
Azarías Romera se agarro a un clavo ardiendo y asintió.
-¡Pues aparca donde puedas, macho, que es ahí!
Lo dicho, el dichoso Destino.
viernes, 12 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (4)
Era la sala más barata que había encontrado. Al fin y al cabo, era difícil sacarle rendimiento a la hora de comer a un local así. Claudio Sanzgorri siempre se había considerado a sí mismo como un hombre de buenas ideas, pero aquello quizás era pasarse un poco. Aunque, por supuesto, no para él.
-Oye, ¿y no se van a extrañar un poco de la decoración del sitio?
-No, está gente son muy modernos. Yo creo que hasta les va a gustar. Aunque, de todos modos, mejor que pasen por la puerta de atrás, por si acaso ven el cartel luminoso de la entrada y se asustan. Y también convendría reforzar un poco la iluminación.
-Ya, como tú veas. Lo único que esto tiene que estar desalojado para las siete de la tarde, que empieza lo mío.
-¡Descuida, Angelito!, ¿cuándo te he fallado yo?
-Pues nada, tú mismo.
Lo dicho, que Claudio Sanzgorri había conseguido un lugar donde celebrar el banquete en honor del pequeño Pedro (alias "Fratérnico") a precio de ganga y en pleno centro de la ciudad. Además, con un poco de suerte (o con un mucho), nadie se percataría de que aquello era un puti-club. Pero, si surgía la pregunta, ya se le ocurriría a él algo que decir.
-¿Manolo?. ¡soy Claudio! Oye, que ya tienes local. Sí, para el 23 a las 2 de la tarde. ¡Y por la mitad de precio de lo que presupuestamos! -Obviamente, él lo había sacado por una cuarta parte.- Y lo del bautizo, todo solucionado también, en el mismo sitio lo hacemos.
La idea de Sanzgorri era bautizar al pequeño con whisky en la barra del puti-club.
Eso era un sacrilegio y lo demás son tonterías.
-Oye, ¿y no se van a extrañar un poco de la decoración del sitio?
-No, está gente son muy modernos. Yo creo que hasta les va a gustar. Aunque, de todos modos, mejor que pasen por la puerta de atrás, por si acaso ven el cartel luminoso de la entrada y se asustan. Y también convendría reforzar un poco la iluminación.
-Ya, como tú veas. Lo único que esto tiene que estar desalojado para las siete de la tarde, que empieza lo mío.
-¡Descuida, Angelito!, ¿cuándo te he fallado yo?
-Pues nada, tú mismo.
Lo dicho, que Claudio Sanzgorri había conseguido un lugar donde celebrar el banquete en honor del pequeño Pedro (alias "Fratérnico") a precio de ganga y en pleno centro de la ciudad. Además, con un poco de suerte (o con un mucho), nadie se percataría de que aquello era un puti-club. Pero, si surgía la pregunta, ya se le ocurriría a él algo que decir.
-¿Manolo?. ¡soy Claudio! Oye, que ya tienes local. Sí, para el 23 a las 2 de la tarde. ¡Y por la mitad de precio de lo que presupuestamos! -Obviamente, él lo había sacado por una cuarta parte.- Y lo del bautizo, todo solucionado también, en el mismo sitio lo hacemos.
La idea de Sanzgorri era bautizar al pequeño con whisky en la barra del puti-club.
Eso era un sacrilegio y lo demás son tonterías.
jueves, 11 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (3)
Claudio Sanzgorri había olido sangre -o sea, dinero- y le faltó tiempo para pasarse por la sede del partido.
-¡Manolo, enhorabuena, compañero!
-¡Hombre, gracias, Claudio!
-¡Y qué nombre más bonito le vais a poner al niño: Fratérnico!
-A los padres no les gusta. Le quieren poner Pedro. En realidad, ya lo han hecho, que el mamón de mi yerno se pasó ayer por el Registro Civil, a espaldas mías, el muy canalla.
-¡No jodas, con lo vulgar que es eso de ser "Pedrito"!
-Y tanto. Pero a mí me da igual, ¡para mí siempre será Fratérnico y así le voy a llamar!
-¡Bien hecho, compañero! Por cierto, ¿cómo lleváis lo de la comida de celebración, que ya me he enterado que vais a dar un banquete?
-No sé, se encargan los padres.
-¡Leñe, pero el abuelo siempre echa una mano con esas cosas!
-¡Nada, nada, si son capaces de registrarlo, que se las apañen para montarle el banquete!
Aquello se empezaba a poner feo para Sanzgorri. Los chavales no eran tan fáciles de liar como el abuelo Manolo. Lo mejor sería cambiar de estrategia.
-¡Oye, te veo dolido con lo del nombre de nene!
-No te voy a engañar: no me ha sentado nada bien.
-¿Por qué no te tomas la revancha?
-¿Y cómo?
-¡Joder, bautizándolo como Fratérnico!
-¡Tú estás borracho! ¡Proponerme a mí que bautice a mí nieto, alguien como yo, con décadas de feroz y entregada lucha por el Laicismo y la causa anti-clerical!
-Pero sería algo simbólico -una especie de bautizo laico-, una de manera expresar tu descontento con la puñalada trapera que le han metido a su pobre abuelo revolucionario.
-¿Bautizo laico?
-¡Pues claro, yo te lo organizo todo: ceremonia y banquete de celebración!
-Pero, ¿los padres?
-¡Lo hacemos a traición como ellos, un día que te dejen al niño para cuidarlo!
-¡Pues no es tan mala idea!
-¡Claro que no, compañero!
-¡Manolo, enhorabuena, compañero!
-¡Hombre, gracias, Claudio!
-¡Y qué nombre más bonito le vais a poner al niño: Fratérnico!
-A los padres no les gusta. Le quieren poner Pedro. En realidad, ya lo han hecho, que el mamón de mi yerno se pasó ayer por el Registro Civil, a espaldas mías, el muy canalla.
-¡No jodas, con lo vulgar que es eso de ser "Pedrito"!
-Y tanto. Pero a mí me da igual, ¡para mí siempre será Fratérnico y así le voy a llamar!
-¡Bien hecho, compañero! Por cierto, ¿cómo lleváis lo de la comida de celebración, que ya me he enterado que vais a dar un banquete?
-No sé, se encargan los padres.
-¡Leñe, pero el abuelo siempre echa una mano con esas cosas!
-¡Nada, nada, si son capaces de registrarlo, que se las apañen para montarle el banquete!
Aquello se empezaba a poner feo para Sanzgorri. Los chavales no eran tan fáciles de liar como el abuelo Manolo. Lo mejor sería cambiar de estrategia.
-¡Oye, te veo dolido con lo del nombre de nene!
-No te voy a engañar: no me ha sentado nada bien.
-¿Por qué no te tomas la revancha?
-¿Y cómo?
-¡Joder, bautizándolo como Fratérnico!
-¡Tú estás borracho! ¡Proponerme a mí que bautice a mí nieto, alguien como yo, con décadas de feroz y entregada lucha por el Laicismo y la causa anti-clerical!
-Pero sería algo simbólico -una especie de bautizo laico-, una de manera expresar tu descontento con la puñalada trapera que le han metido a su pobre abuelo revolucionario.
-¿Bautizo laico?
-¡Pues claro, yo te lo organizo todo: ceremonia y banquete de celebración!
-Pero, ¿los padres?
-¡Lo hacemos a traición como ellos, un día que te dejen al niño para cuidarlo!
-¡Pues no es tan mala idea!
-¡Claro que no, compañero!
miércoles, 10 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (2)
(-¿Quién ha avisado a este?)
(-No lo sé, macho. Seguramente, nadie. Se entera, simplemente, se entera. Y no me preguntes cómo lo hace...)
(-Joder!, ¿qué es eso que trae?)
(-Parece un osito de peluche).
(-¡Pues es más grande que él!)
-¡Señor Romera, bienvenido!...Señora, a sus pies.
-¡Espinosa, un abrazo!...¿Qué tal, Palomero?
-Aquí a conocer a la nueva nieta de Don Álvaro.
-A eso venimos mi señora y yo también. Se llama Clara, ¿no?
-En efecto.
Le hemos traído este detallito, un oso de peluche. El de la tienda nos ha dicho que se llama "Boris", pero vamos, que la niña le puede cambiar el nombre si quiere.
-Claro, claro.
-Están dentro, ¿verdad?
-Sí.
-Pues nada, luego nos vemos.
-Sin duda....A sus pies, señora.
En la habitación, pese a lo amplia que era, apenas se cabía. Exceso de aduladores, oportunistas y pelotilleros en general.
-¿Dónde está esa Clarita?...¡Alvarito, enhorabuena!
-Gracias, Azarías.
-¡Pero que mona! Mira, preciosa, te hemos traído un osito. Se llama Boris, pero lo podéis bautizar como a vosotros os dé la gana.
-Gracías, Azarías. ¿Por qué te has molestado?
-¡Molestía ninguna! Por cierto, hablando de bautizar, ¿cuándo es el bautizo de Clarita?
Desde el umbral de la puerta, Espinosa y Palomero se miraron con irritada pesadumbre. Tampoco se iban a librar del pesado aquel el día del bautizo.
(-No lo sé, macho. Seguramente, nadie. Se entera, simplemente, se entera. Y no me preguntes cómo lo hace...)
(-Joder!, ¿qué es eso que trae?)
(-Parece un osito de peluche).
(-¡Pues es más grande que él!)
-¡Señor Romera, bienvenido!...Señora, a sus pies.
-¡Espinosa, un abrazo!...¿Qué tal, Palomero?
-Aquí a conocer a la nueva nieta de Don Álvaro.
-A eso venimos mi señora y yo también. Se llama Clara, ¿no?
-En efecto.
Le hemos traído este detallito, un oso de peluche. El de la tienda nos ha dicho que se llama "Boris", pero vamos, que la niña le puede cambiar el nombre si quiere.
-Claro, claro.
-Están dentro, ¿verdad?
-Sí.
-Pues nada, luego nos vemos.
-Sin duda....A sus pies, señora.
En la habitación, pese a lo amplia que era, apenas se cabía. Exceso de aduladores, oportunistas y pelotilleros en general.
-¿Dónde está esa Clarita?...¡Alvarito, enhorabuena!
-Gracias, Azarías.
-¡Pero que mona! Mira, preciosa, te hemos traído un osito. Se llama Boris, pero lo podéis bautizar como a vosotros os dé la gana.
-Gracías, Azarías. ¿Por qué te has molestado?
-¡Molestía ninguna! Por cierto, hablando de bautizar, ¿cuándo es el bautizo de Clarita?
Desde el umbral de la puerta, Espinosa y Palomero se miraron con irritada pesadumbre. Tampoco se iban a librar del pesado aquel el día del bautizo.
martes, 9 de septiembre de 2014
¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (1)
"¡Bienvenido al mundo, compañero!"
En efecto, era un niño. El primer nieto de Manolo Fontajo había resultado ser un varón.
El abuelo, como todos los yayos -por muy revolucionarios, marxistas y demás que sean-, estaba como loco con el asunto, y, por supuesto, ya tenía miles de planes para el neonato, incluyendo una educación perfecta planificada al milímetro.
-¡Compañero Fratérnico, tú vivirás en la utopía por la que tu abuelo y sus camaradas han luchado todos estos años!
Emilio, padre de la criatura, además de yerno de facto de Fontajo, torció el gesto y miró con desesperación a su convaleciente compañera.
-¡Papá, ya te hemos dicho mil veces que ese nombre no nos gusta, que el bebé se va a llamar Pedro!
-¿Pedro?, ¡de esos ya hay muchos! Además, es un nombre vacío, sin sentido más allá de las pamemas religiosas de los curas. ¡Fratérnico, en honor a la fraternidad entre los pueblos, sí que es un nombre bonito, digno de mi nieto!
-¡Manolo, macho, que si le ponemos eso que dices tú, no vamos a ganar para terapias por culpa del cachondeo de los otros niños!
-Los chicos tienen razón, Manolo. Eso ni es nombre ni es nada.
-¡Hasta tú te pones de su parte, Maru!
-¡Si es que vaya ideas que tienes, hombre mío!
-Por cierto, papá, queremos organizar una comida para celebrar que Pedro...
-¡Fratérnico!
En efecto, era un niño. El primer nieto de Manolo Fontajo había resultado ser un varón.
El abuelo, como todos los yayos -por muy revolucionarios, marxistas y demás que sean-, estaba como loco con el asunto, y, por supuesto, ya tenía miles de planes para el neonato, incluyendo una educación perfecta planificada al milímetro.
-¡Compañero Fratérnico, tú vivirás en la utopía por la que tu abuelo y sus camaradas han luchado todos estos años!
Emilio, padre de la criatura, además de yerno de facto de Fontajo, torció el gesto y miró con desesperación a su convaleciente compañera.
-¡Papá, ya te hemos dicho mil veces que ese nombre no nos gusta, que el bebé se va a llamar Pedro!
-¿Pedro?, ¡de esos ya hay muchos! Además, es un nombre vacío, sin sentido más allá de las pamemas religiosas de los curas. ¡Fratérnico, en honor a la fraternidad entre los pueblos, sí que es un nombre bonito, digno de mi nieto!
-¡Manolo, macho, que si le ponemos eso que dices tú, no vamos a ganar para terapias por culpa del cachondeo de los otros niños!
-Los chicos tienen razón, Manolo. Eso ni es nombre ni es nada.
-¡Hasta tú te pones de su parte, Maru!
-¡Si es que vaya ideas que tienes, hombre mío!
-Por cierto, papá, queremos organizar una comida para celebrar que Pedro...
-¡Fratérnico!
jueves, 15 de agosto de 2013
¡Excelente Añada, Don Álvaro! (y 5)
-La cuenta, Higinio.
-Muy bien, don Álvaro.
El camarero le presentó dos papeles a Peña Serrano. Él ni los miró, se limitó a entregar su tarjeta de crédito.
-Me gusta salir de los sitios con todas las cuentas saldadas- le dijó Peña Serrano a sus compañeros de mesa.
-Es usted un buen hombre, si me permite que se lo diga.
Peña Serrano sonrió, casi con sonrojo.
-Le doy una propinilla a doña Elisa- contestó.
Curiosamente, había un regusto en el tono de esas palabras que no le terminó de agradar a Espinosa. Instintivamente, decidió seguir el rastro de ese leve olor a mierda.
-¿Y le quedó una casa para vivir a la viuda?
-No, hasta eso perdió el insensato de su marido. Pero yo le he permitido que se quede en una casita a la entrada de la finca de las bodegas. Es casi más un cobertizo que una vivienda, de hecho.
-Precisamente la misma casa donde usted vivía con su familia de niño, supongo.
-Ya sabía que era usted un tío muy inteligente. De hecho, me ha costado mucho engañarle en la negociación- replicó Peña Serrano con una sonrisa, que Espinosa correspondió con otra. Ya decía él que el tal Peña Serrano no podía ser tan completamente bueno si había llegado tan alto. Todos los soles humanos tienes su rayito de oscuridad, a todos los corazones les apetece un bocadito de revancha para postre de vez en cuando.
-¿Se van ya, señores?
-Sí, le he vendido a estos señores media cosecha del 93. ¿Qué le parece, Higinio?
-¡Excelente añada, don Álvaro!
-Muy bien, don Álvaro.
El camarero le presentó dos papeles a Peña Serrano. Él ni los miró, se limitó a entregar su tarjeta de crédito.
-Me gusta salir de los sitios con todas las cuentas saldadas- le dijó Peña Serrano a sus compañeros de mesa.
-Es usted un buen hombre, si me permite que se lo diga.
Peña Serrano sonrió, casi con sonrojo.
-Le doy una propinilla a doña Elisa- contestó.
Curiosamente, había un regusto en el tono de esas palabras que no le terminó de agradar a Espinosa. Instintivamente, decidió seguir el rastro de ese leve olor a mierda.
-¿Y le quedó una casa para vivir a la viuda?
-No, hasta eso perdió el insensato de su marido. Pero yo le he permitido que se quede en una casita a la entrada de la finca de las bodegas. Es casi más un cobertizo que una vivienda, de hecho.
-Precisamente la misma casa donde usted vivía con su familia de niño, supongo.
-Ya sabía que era usted un tío muy inteligente. De hecho, me ha costado mucho engañarle en la negociación- replicó Peña Serrano con una sonrisa, que Espinosa correspondió con otra. Ya decía él que el tal Peña Serrano no podía ser tan completamente bueno si había llegado tan alto. Todos los soles humanos tienes su rayito de oscuridad, a todos los corazones les apetece un bocadito de revancha para postre de vez en cuando.
-¿Se van ya, señores?
-Sí, le he vendido a estos señores media cosecha del 93. ¿Qué le parece, Higinio?
-¡Excelente añada, don Álvaro!
miércoles, 14 de agosto de 2013
¡Excelente Añada, Don Álvaro! (4)
Espinosa estrechó la mano de Peña Serrano. Estaba muy satisfecho con la negociación y el acuerdo aunque, cuando uno trata con personas de la talla de Peña Serrano, es inevitable tener la desagradable sensación de que es la otra parte la que te ha ganado sin que tú tan siquiera seas capaz de percatarte.
En cualquier caso, en la oficina central de Garborsa estarían contentos con el acuerdo, y eso era lo que realmente contaba para Espinosa.
-¿Un licor, señores? ¡Aquí tienen un pacharán ciertamente bueno!
¿Cómo negarse?
Con la misma distinción con que se había sentado, doña Elisa se puso en pie para marcharse.
-Bueno, Higinio, todo muy rico, como siempre. Apúntamelo en la cuenta como siempre- le dijo al camarero, quien se limitó a asentir con una sonrisa, mientras ayudaba a la señora a ponerse su abrigo de piel, un tanto deteriorado por tantos años de uso.
Doña Elisa se acercó a la mesa para despedirse.
-En fin, señores, me despido. Espero que les vayan muy bien los negocios con "Alvarito". ¡Es un hombre tan trabajador desde bien chiquitín! ¡Me acuerdo cuando madrugabas tantísimo para bajar al pueblo antes de ir al colegio y subirnos churros recién hechos a cambio de una propinilla! Si es que para mí siempre has sido como un hijo más. De hecho, la ropa que ya no le valía a mi Javi te la dábamos a tí, ¿te acuerdas?
-¡Cómo no, doña Elisa, y bien bonita que era!
-¡Ay, mi Javi, que le está costando un poquillo sacar adelante a su familia! A Iñiguín, en cambio, le va muy bien en el extranjero. ¡La pena es que casi no le veo!
-Claro, claro, doña Elisa.
En cualquier caso, en la oficina central de Garborsa estarían contentos con el acuerdo, y eso era lo que realmente contaba para Espinosa.
-¿Un licor, señores? ¡Aquí tienen un pacharán ciertamente bueno!
¿Cómo negarse?
Con la misma distinción con que se había sentado, doña Elisa se puso en pie para marcharse.
-Bueno, Higinio, todo muy rico, como siempre. Apúntamelo en la cuenta como siempre- le dijo al camarero, quien se limitó a asentir con una sonrisa, mientras ayudaba a la señora a ponerse su abrigo de piel, un tanto deteriorado por tantos años de uso.
Doña Elisa se acercó a la mesa para despedirse.
-En fin, señores, me despido. Espero que les vayan muy bien los negocios con "Alvarito". ¡Es un hombre tan trabajador desde bien chiquitín! ¡Me acuerdo cuando madrugabas tantísimo para bajar al pueblo antes de ir al colegio y subirnos churros recién hechos a cambio de una propinilla! Si es que para mí siempre has sido como un hijo más. De hecho, la ropa que ya no le valía a mi Javi te la dábamos a tí, ¿te acuerdas?
-¡Cómo no, doña Elisa, y bien bonita que era!
-¡Ay, mi Javi, que le está costando un poquillo sacar adelante a su familia! A Iñiguín, en cambio, le va muy bien en el extranjero. ¡La pena es que casi no le veo!
-Claro, claro, doña Elisa.
martes, 13 de agosto de 2013
¡Excelente Añada, Don Álvaro! (3)
-Perdonde la indiscreción, pero, esa señora es la viuda del anterior propietario, ¿verdad?
La curiosidad -además de matar al gato- también le hizo perder un pelín las formas a Espinosa.
-Sí, doña Elisa Clotilde Rosal Coll, viuda de Mudazca Hildalgo.
-Pues tenía entendido que su marido la había dejado sin un duro.
-Correcto. No tiene donde caerse muerta.
-¿Y come a la carta?
-Bueno, digamos que alguien paga su cuenta.
-Ya.
Espinosa sonrió. El hecho de que él fuera un bicho no le impedía sentir una sincera admiración por las personas que, al contrario que él, eran capaces de ejercer la Bondad.
-¿Y no tiene hijos?- terció Palomero.
-¡Oh, sí, dos! Iñigo junior en busca y captura, cosas de echar a papá una mano en los negocios, y el pequeño Javi, que bastante tiene con ganar para él. Cuando uno es rico, no se preocupa demasiado del futuro. Lo malo es cuando ese futuro llega y te cae encima con todo el peso de la ruina absoluta.
-¡Me pregunto cómo se puede ser tan torpe como para perder una bodega que funcionaba perfectamente!
-En realidad, lo hizo con una gestión admirable del tiempo: se terminó de arruinar un mes antes de morirse.
-¡Pero dejó a su pobre viuda en la calle!
-Bueno, que le quiten lo "bailao". Esa señora ha disfrutado mucho. Y ahora, si no les importa, me gustaría volver a nuestro asunto. Comprenderan que hablar de doña Elisa y su situación me pone un poco violento. A su modo, ella fue muy buena conmigo cuando yo era un crío.
-Y ahora usted, a su modo, también está siendo muy bueno con ella.
La curiosidad -además de matar al gato- también le hizo perder un pelín las formas a Espinosa.
-Sí, doña Elisa Clotilde Rosal Coll, viuda de Mudazca Hildalgo.
-Pues tenía entendido que su marido la había dejado sin un duro.
-Correcto. No tiene donde caerse muerta.
-¿Y come a la carta?
-Bueno, digamos que alguien paga su cuenta.
-Ya.
Espinosa sonrió. El hecho de que él fuera un bicho no le impedía sentir una sincera admiración por las personas que, al contrario que él, eran capaces de ejercer la Bondad.
-¿Y no tiene hijos?- terció Palomero.
-¡Oh, sí, dos! Iñigo junior en busca y captura, cosas de echar a papá una mano en los negocios, y el pequeño Javi, que bastante tiene con ganar para él. Cuando uno es rico, no se preocupa demasiado del futuro. Lo malo es cuando ese futuro llega y te cae encima con todo el peso de la ruina absoluta.
-¡Me pregunto cómo se puede ser tan torpe como para perder una bodega que funcionaba perfectamente!
-En realidad, lo hizo con una gestión admirable del tiempo: se terminó de arruinar un mes antes de morirse.
-¡Pero dejó a su pobre viuda en la calle!
-Bueno, que le quiten lo "bailao". Esa señora ha disfrutado mucho. Y ahora, si no les importa, me gustaría volver a nuestro asunto. Comprenderan que hablar de doña Elisa y su situación me pone un poco violento. A su modo, ella fue muy buena conmigo cuando yo era un crío.
-Y ahora usted, a su modo, también está siendo muy bueno con ella.
lunes, 12 de agosto de 2013
¡Excelente Añada, Don Álvaro! (2)
El aspecto del restaurante era de lo más vulgar, dentro de la lógica limpieza. Vulgaridad quizás no era la palabra. Se trataba, en suma, de un mesón de pueblo (vulgar y corriente, dentro de la limpieza lógica).
Y, sin embargo, Espinosa y Palomero dudaban que hubiera un cordero mejor sobre la faz de la tierra. Tan sublime manjar, unida a la elegancia con que señor Peña Serrano se manejaba, habían redimido al mesón de pueblo de toda su vulgaridad. Aquello era el mejor salón del más principal restaurante del mismísimo Nueva York.
-Esto está exquisito, señor Peña -el primer impulso de Espinosa había sido decir: "¡esto está cojonudo!", pero le pareció fuera de lugar.
Peña Serrano sonrió y, con la sencilla naturalidad de la elegancia, le sirvió otra tajada.
Entonces se abrió la puerta del establecimiento y una presencia majestuosa de indeterminable avanzada edad hizo su entrada triunfal y, escoltada por un camarero, se deslizó como el espiritu de la elegancia hacía su mesa habitual.
Entonces, la glamourosa aparición se percató de la presencia de Peña Serrano y lo saludó desde la distancia.
-¡Alvarito!
Peña Serrano, que ya estaba en pie, se dirigió presuroso a la señora.
-Doña Elisa, a sus pies.
-¿Qué, comiendo?
-Sí, doña Elisa, hablando de negocios con esos el señor Espinosa y el señor Palomero.
-Tanto gusto, caballeros. Trátenme bien a Alvarito...Para mí siempre será Alvarito, aunque ya sea un hombre hecho y derecho...Yo le conocí de bebé...De chiquitín le mandaba a hacerme recaditos y le daba un duro para que se compraba golosinas. ¿Te acuerdas, Alvarito?
-¡Por supuesto que sí!
-En fin, buen provecho, señores. Les dejo con sus negocios...Yo de eso nunca he entendido, era siempre mi marido el que se encargaba de eso...
Y, sin embargo, Espinosa y Palomero dudaban que hubiera un cordero mejor sobre la faz de la tierra. Tan sublime manjar, unida a la elegancia con que señor Peña Serrano se manejaba, habían redimido al mesón de pueblo de toda su vulgaridad. Aquello era el mejor salón del más principal restaurante del mismísimo Nueva York.
-Esto está exquisito, señor Peña -el primer impulso de Espinosa había sido decir: "¡esto está cojonudo!", pero le pareció fuera de lugar.
Peña Serrano sonrió y, con la sencilla naturalidad de la elegancia, le sirvió otra tajada.
Entonces se abrió la puerta del establecimiento y una presencia majestuosa de indeterminable avanzada edad hizo su entrada triunfal y, escoltada por un camarero, se deslizó como el espiritu de la elegancia hacía su mesa habitual.
Entonces, la glamourosa aparición se percató de la presencia de Peña Serrano y lo saludó desde la distancia.
-¡Alvarito!
Peña Serrano, que ya estaba en pie, se dirigió presuroso a la señora.
-Doña Elisa, a sus pies.
-¿Qué, comiendo?
-Sí, doña Elisa, hablando de negocios con esos el señor Espinosa y el señor Palomero.
-Tanto gusto, caballeros. Trátenme bien a Alvarito...Para mí siempre será Alvarito, aunque ya sea un hombre hecho y derecho...Yo le conocí de bebé...De chiquitín le mandaba a hacerme recaditos y le daba un duro para que se compraba golosinas. ¿Te acuerdas, Alvarito?
-¡Por supuesto que sí!
-En fin, buen provecho, señores. Les dejo con sus negocios...Yo de eso nunca he entendido, era siempre mi marido el que se encargaba de eso...
domingo, 11 de agosto de 2013
¡Excelente Añada, Don Álvaro! (1)
Espinosa no era de los que venden su admiración barata, pero, ciertamente, aquel tipo merecía una ración doble: Álvaro Peña Serrano había empezado como el hijo pequeño del último mono de las bodegas "Abadía de San Amaro" y ahora la empresa era suya. Una de tantas y, sin duda, no de las importantes. En realidad, la había comprado por una cuestión sentimental, para evitar que el entrañable escenario de su infancia acabara hundido y abandonado. Don Iñigo Mudazca Hidalgo, al anterior propietario, había heredado bodegas y fortuna de su padre, y había dilapidado ambas. Poco antes de morir, acogotado por las deudas, había aceptado la oferta de aquel hombre al que él de pequeño solía llamar "Alvarito".
Peña Serrano, con su mágica mano para los negocios, había levantado las bodegas, y había fijado en ellas su habitual retiro de fin de semana. Confirmado, era un sentimental. A cualquier persona normal sin duda le habría dado mucha pereza desplazarse cada viernes a aquel remoto rincón del campo, tan mal comunicado por carretera.
Pero, claro, la gente normal no tiene un helicóptero.
Precisamente, en ese mismo helicóptero había llegado la delegación de "Garborsa". Peña Serrano era sinónimo de éxito empresarial, y "Garborsa" quería aliarse con un ganador nato.
Peña Serrano se presentó ante ellos impecablemente vestido -negocios son negocios- pero la sonrisa con la que tendía su mano transmitía una sencillez sorprendente en una hombre que era inmensamente rico y poderoso.
-Encantado, señores. Si les parece, podemos bajar a comer al pueblo. La mejor comida casera de España, todo productos de la tierra -dijo al tiempo que señalaba un lujoso automóvil.
¿Cómo rechazar tan tentadora oferta?
Peña Serrano, con su mágica mano para los negocios, había levantado las bodegas, y había fijado en ellas su habitual retiro de fin de semana. Confirmado, era un sentimental. A cualquier persona normal sin duda le habría dado mucha pereza desplazarse cada viernes a aquel remoto rincón del campo, tan mal comunicado por carretera.
Pero, claro, la gente normal no tiene un helicóptero.
Precisamente, en ese mismo helicóptero había llegado la delegación de "Garborsa". Peña Serrano era sinónimo de éxito empresarial, y "Garborsa" quería aliarse con un ganador nato.
Peña Serrano se presentó ante ellos impecablemente vestido -negocios son negocios- pero la sonrisa con la que tendía su mano transmitía una sencillez sorprendente en una hombre que era inmensamente rico y poderoso.
-Encantado, señores. Si les parece, podemos bajar a comer al pueblo. La mejor comida casera de España, todo productos de la tierra -dijo al tiempo que señalaba un lujoso automóvil.
¿Cómo rechazar tan tentadora oferta?
martes, 18 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (y 7).
-¡Joder, ¿otra vez, Jorgito?!
-El mundo moderno, la industria moderna, es así, hay que estar al día, al minuto, al segundo, si no, te quedas fuera, anticuado, Azarías.
-¡Pero es que no hace ni dos años que me hicisteis poner lo otro!
-¡Pero este es mejor! ¡Mil veces mejor! Además, que si no lo pones, hay que retirarte el Sello de Certificación en Excelencia Medioambiental Europea. Y sabes que sin él, ¡adiós a las ayudas económicas!
-¡Ah, eso sí que no!
-Además, que nuestros amigos de CleanAirTerra te permiten que se lo pagues en cómodos plazos.
-Eson son los que me gestionaron lo del Sello, ¿no?
-¡Los mismos!
-Sí, me acuerdo...La de empresa de la Arriajo. ¡Gran empresario y mejor persona!
-Sín duda.
-Bueno, pues parece que no me va a quedar otra...
-¡Además, que haces un bien al entorno, hombre! Mira, precisamente me acompaña el autor de este informe tan interesante sobre los beneficios de la nueva instalación. Es don Álvaro Galaer, una de las figuras emergentes de nuestra ciencia patria. ¡Y un hombre al que, desde el Ministerio, estamos apoyando en cada paso que da!
-¡Hombre, pues mucho gusto! Siempre he pensado que cualquier dinero gastado en investigación y desarrollo está muy bien gastado. ¿Verdad, ministro?
-¡Por supuesto que sí, Azarías!
-¡Eso necesita este país, gente como usted que nos traiga ciencia y progreso, Don Álvaro!
-El mundo moderno, la industria moderna, es así, hay que estar al día, al minuto, al segundo, si no, te quedas fuera, anticuado, Azarías.
-¡Pero es que no hace ni dos años que me hicisteis poner lo otro!
-¡Pero este es mejor! ¡Mil veces mejor! Además, que si no lo pones, hay que retirarte el Sello de Certificación en Excelencia Medioambiental Europea. Y sabes que sin él, ¡adiós a las ayudas económicas!
-¡Ah, eso sí que no!
-Además, que nuestros amigos de CleanAirTerra te permiten que se lo pagues en cómodos plazos.
-Eson son los que me gestionaron lo del Sello, ¿no?
-¡Los mismos!
-Sí, me acuerdo...La de empresa de la Arriajo. ¡Gran empresario y mejor persona!
-Sín duda.
-Bueno, pues parece que no me va a quedar otra...
-¡Además, que haces un bien al entorno, hombre! Mira, precisamente me acompaña el autor de este informe tan interesante sobre los beneficios de la nueva instalación. Es don Álvaro Galaer, una de las figuras emergentes de nuestra ciencia patria. ¡Y un hombre al que, desde el Ministerio, estamos apoyando en cada paso que da!
-¡Hombre, pues mucho gusto! Siempre he pensado que cualquier dinero gastado en investigación y desarrollo está muy bien gastado. ¿Verdad, ministro?
-¡Por supuesto que sí, Azarías!
-¡Eso necesita este país, gente como usted que nos traiga ciencia y progreso, Don Álvaro!
lunes, 17 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (6).
Los pajaros estaban cayendo con moscas. Entre la gente del pueblo, que los humos de la fábrica estaban diezmando a la población de aves era un secreto a voces, posiblemente porque el nuevo aparato de la chimenea, lejos de anular su efecto nocivo, lo hacía todavía más intenso. Pero, cuando sabes que tu puesto de trabajo puede estar en juego, tú callas aunque los pobres bichos están cayendo. Es el principio de la supervivencia del más fuerte aplicado a la Era Industrial.
Las asociaciones ecologistas intentaban denunciar el escándalo, pero a los locos esos del medio ambiente sólo se les da voz cuando interesa.
Alvaro, por su parte y por su conciencia, seguía con interés las investigaciones hasta que, por fin, pudo confirmar que había un dispositivo que sí era efectivo contra las dañinas emisiones. Corrió a darle la gran noticia a su jefe.
-¡Don Julio, ya lo tenemos, por fin hay un aparato que soluciona el problema de la Glaxosemin!
-¡Estupendo, esta misma tarde llamaré a de la Arriajo para empezar a planificar el asunto!
-No, Don Julio, esta patente no la distribuye CleanAirTerra. ¡Se les acabó el sucio negocio!
-Sshhh...Cuidadito, que aquí de negocios hablamos los mayores, Alvarito. Tú limítate a tus experimentos. A ver, dime quién lleva la nueva patente y vuelve a tu puesto de trabajo, que no se te paga por estar de cháchara.
Decepcionado -parecía nuevo-, Álvaro se volvió a su laboratorio. La vida de un montón de seres vivos dependía de que a CleanAirTerra y al Señor Ministro, les resultara rentable comprar la nueva patente. Esperaba que fuera así. Para intentar lograrlo, iba a preparar un informe favorable sobre el nuevo apararato. Por una vez, un informe veraz. Aunque, también por una vez, igual no le hacían ni el más mínimo caso. En política, uno sólo cuenta la verdad en el muy improbable caso de que no haya una mentira mejor.
Las asociaciones ecologistas intentaban denunciar el escándalo, pero a los locos esos del medio ambiente sólo se les da voz cuando interesa.
Alvaro, por su parte y por su conciencia, seguía con interés las investigaciones hasta que, por fin, pudo confirmar que había un dispositivo que sí era efectivo contra las dañinas emisiones. Corrió a darle la gran noticia a su jefe.
-¡Don Julio, ya lo tenemos, por fin hay un aparato que soluciona el problema de la Glaxosemin!
-¡Estupendo, esta misma tarde llamaré a de la Arriajo para empezar a planificar el asunto!
-No, Don Julio, esta patente no la distribuye CleanAirTerra. ¡Se les acabó el sucio negocio!
-Sshhh...Cuidadito, que aquí de negocios hablamos los mayores, Alvarito. Tú limítate a tus experimentos. A ver, dime quién lleva la nueva patente y vuelve a tu puesto de trabajo, que no se te paga por estar de cháchara.
Decepcionado -parecía nuevo-, Álvaro se volvió a su laboratorio. La vida de un montón de seres vivos dependía de que a CleanAirTerra y al Señor Ministro, les resultara rentable comprar la nueva patente. Esperaba que fuera así. Para intentar lograrlo, iba a preparar un informe favorable sobre el nuevo apararato. Por una vez, un informe veraz. Aunque, también por una vez, igual no le hacían ni el más mínimo caso. En política, uno sólo cuenta la verdad en el muy improbable caso de que no haya una mentira mejor.
domingo, 16 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (5).
-¡No me jodas, Jorgito! ¿Ahora me vas a hacer gastarme todo este dinero en instalar unos aparatos?
-Es la normativa, Azarías.
-¡Joder, pero es la normatitva porque lo habéis aprobado vosotros!
-No, Azarías, estas cosas vienen de Europa.
-Ya, pues ya podría Europa subvencionar el invento.
-¡Veremos lo que se puede hacer, hombre! ¡Tú no te apures!
En Ministro Piñaceira decía la verdad. Los de CleanAirTerra se había movido bien y habían logrado hacer que su cacharro fuera obligatorio a nivel internacional. Sin duda, Alvaro no había mentido, de la Arriajo era una persona muy valiosa. ¡Lástima que hubiera decidio utilizar toda su talento para el bien propio y no el de toda la Humanidad!
Vicente Garguela también tuvo la oportunidad de conocer a de la Arriajo. CleanAirTerra contrató un buen paquete de cuñas publicitarias con la emisora del incorruptiblemente íntegro líder de opinión.
-Y les recuerdo que este espacio está patrocinado por mis amigos -nuestros amigos, los amigos del futuro de nuestros nietos- de CleanAirTerra, empresa líder mundial en asesoría, gestión y tecnología de sostenibilidad medioambiental para industrias, y empresa de aquí, nuestra, con talento patrio. Unos señores que van a hacer que usted y yo, y nuestros descendientes, podamos respirar aire puro y disfrutar de la naturaleza. ¡Casi nada, amigos!
Braulio Díaz Huertaga, fiel portero de la fábrica de Azarías Romera, ajustó el dial de su aparato de radio, pues había alguna que otra pequeña interferencia (cosas de estar en mitad del campo). Era fiel seguidor de Garguela -máxime desde que el comunicador había luchado como un león para que no cerraran aquello y le dejaran a Braulio y sus compañero en la calle- y le gustaba escuchar su programa con la máxima calidad. Lo curioso del caso era que el cacharro que habían puesto en la chimenea de la fábrica era de los que acababa de nombrar Don Vicente, y A Braulio le parecía que el humo seguía saliendo con el mismo color amarillento tan raro y seguía oliendo igual de sospechoso.
Figuraciones suyas, sin duda, que Don Vicente jamás le mentiría a su audiencia.
-Es la normativa, Azarías.
-¡Joder, pero es la normatitva porque lo habéis aprobado vosotros!
-No, Azarías, estas cosas vienen de Europa.
-Ya, pues ya podría Europa subvencionar el invento.
-¡Veremos lo que se puede hacer, hombre! ¡Tú no te apures!
En Ministro Piñaceira decía la verdad. Los de CleanAirTerra se había movido bien y habían logrado hacer que su cacharro fuera obligatorio a nivel internacional. Sin duda, Alvaro no había mentido, de la Arriajo era una persona muy valiosa. ¡Lástima que hubiera decidio utilizar toda su talento para el bien propio y no el de toda la Humanidad!
Vicente Garguela también tuvo la oportunidad de conocer a de la Arriajo. CleanAirTerra contrató un buen paquete de cuñas publicitarias con la emisora del incorruptiblemente íntegro líder de opinión.
-Y les recuerdo que este espacio está patrocinado por mis amigos -nuestros amigos, los amigos del futuro de nuestros nietos- de CleanAirTerra, empresa líder mundial en asesoría, gestión y tecnología de sostenibilidad medioambiental para industrias, y empresa de aquí, nuestra, con talento patrio. Unos señores que van a hacer que usted y yo, y nuestros descendientes, podamos respirar aire puro y disfrutar de la naturaleza. ¡Casi nada, amigos!
Braulio Díaz Huertaga, fiel portero de la fábrica de Azarías Romera, ajustó el dial de su aparato de radio, pues había alguna que otra pequeña interferencia (cosas de estar en mitad del campo). Era fiel seguidor de Garguela -máxime desde que el comunicador había luchado como un león para que no cerraran aquello y le dejaran a Braulio y sus compañero en la calle- y le gustaba escuchar su programa con la máxima calidad. Lo curioso del caso era que el cacharro que habían puesto en la chimenea de la fábrica era de los que acababa de nombrar Don Vicente, y A Braulio le parecía que el humo seguía saliendo con el mismo color amarillento tan raro y seguía oliendo igual de sospechoso.
Figuraciones suyas, sin duda, que Don Vicente jamás le mentiría a su audiencia.
sábado, 15 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (4).
-¡Alvarito, macho, o eres un inútil o eres un capullo!
A Álvaro le había cogido de sorpresa la urgente llamada de su jefe, casi tanto como el inesperado exabrupto.
-¿Perdón?
-¡Joder, pues que lo de la mierda esa de la "glaxo-como-se-diga" tenía solución y tú no me dijiste nada!
-Yo la única solución que conocía y conozco es dejar de emitirla.
-¡Pues entonces eres un inútil y habrá que echarte, porque hay una máquina que la filtra a la salida de las chimeneas!
-Ya, y supongo que la noticia se la ha dado alguien de CleanAirTerra, de la Arriajo, muy posiblemente.
-Exacto, me he entrevistado con el señor de la Arriajo. Veo que les conoces.
-Sí, Arriajo y yo somos viejos conocidos de la época de la universidad. Una gran promesa de la investigación, lástima que se haya pasado al lado oscuro de la ciencia. Y también conozco su máquina y, créame, Don Julio, no vale absolutamente para nada.
-¡Pues aquí tengo un par de estudios independientes de prestigiosas universidades americanas que afirman categóricamente lo contrario!
-Es que en Estados Unidos también saben hacer estudios independientes de esos por nuestro método.
-¿Qué insúas?
-Nada, nada. Si es cierto que se está investigando el tema -a la lenta velocidad de la subvención oficial- y que, muy problamente, en unos años se tenga una solución efectiva. Pero, de momento, no la hay.
-Bueno, me da igual. Se va a aprobar una legislación que obligue a instalar esta máquina en todas las chimeneas de fábricas del país. ¿Tienes algún inconveniente?
-¿Yo? ¡A estas alturas, ya ninguno! Si quiere, hasta le hago un estudio independiente refrendando la utilidad del cacharrito.
-¡Pues mira, no estaría mal!
A Álvaro le había cogido de sorpresa la urgente llamada de su jefe, casi tanto como el inesperado exabrupto.
-¿Perdón?
-¡Joder, pues que lo de la mierda esa de la "glaxo-como-se-diga" tenía solución y tú no me dijiste nada!
-Yo la única solución que conocía y conozco es dejar de emitirla.
-¡Pues entonces eres un inútil y habrá que echarte, porque hay una máquina que la filtra a la salida de las chimeneas!
-Ya, y supongo que la noticia se la ha dado alguien de CleanAirTerra, de la Arriajo, muy posiblemente.
-Exacto, me he entrevistado con el señor de la Arriajo. Veo que les conoces.
-Sí, Arriajo y yo somos viejos conocidos de la época de la universidad. Una gran promesa de la investigación, lástima que se haya pasado al lado oscuro de la ciencia. Y también conozco su máquina y, créame, Don Julio, no vale absolutamente para nada.
-¡Pues aquí tengo un par de estudios independientes de prestigiosas universidades americanas que afirman categóricamente lo contrario!
-Es que en Estados Unidos también saben hacer estudios independientes de esos por nuestro método.
-¿Qué insúas?
-Nada, nada. Si es cierto que se está investigando el tema -a la lenta velocidad de la subvención oficial- y que, muy problamente, en unos años se tenga una solución efectiva. Pero, de momento, no la hay.
-Bueno, me da igual. Se va a aprobar una legislación que obligue a instalar esta máquina en todas las chimeneas de fábricas del país. ¿Tienes algún inconveniente?
-¿Yo? ¡A estas alturas, ya ninguno! Si quiere, hasta le hago un estudio independiente refrendando la utilidad del cacharrito.
-¡Pues mira, no estaría mal!
viernes, 14 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (3).
-¡Ves, esto es otra cosa! ¡Así, sí! ¿Te das cuento lo poco que cuesta hacer las cosas bien, Alvarito?
-Sí, Don Julio.
A la mierda el acentor alpino, el águila real, el aguilucho cenizo, el buitre leonado, la cigüeña común y el colirrojo tizón. Don Julio y el Señor Ministro ya tenían exactamente lo que querían.
Los resultados del estudio se presentaron en rueda de prensa, con el Señor Ministro, Don Julio María y Azarías Romera.
Los ecologistas, como era de esperar, habían denunciado que la investigación estaba escandalosamente manipulada, ante lo que el Señor Ministro, en respuesta tipo, arguyó -no sin su parte de razón- que esas organizaciones recibían subvenciones de sus opositores políticos y que todo aquello era una manera de atarcarle a su partido y a él en año electoral.
El caso es que la fábrica no se iba a cerrar y que los trabajadores estaban contentos y, lo más importante, Vincente Garguela estaba contento. Eso garantizaba un buen puñado de votos.
-Señor Ministro...Bien, es usted un hombre de palabra, un hombre que se viste por los pies.
-Gracias, Don Vicente.
Las elecciones se ganaron y, aparentemente, el tema de la fábrica y la dichoso Glaxosemina estaba cerrado para siempre.
Aparentemente.
-Don Julio María.
-Dime.
-El señor de la Arriajo, de la empresa CleanAirTerra.
-Bien, pasamelo.
En Política, a un empresario siempre se le escucha, a ver qué te tiene que contar.
-Sí, Don Julio.
A la mierda el acentor alpino, el águila real, el aguilucho cenizo, el buitre leonado, la cigüeña común y el colirrojo tizón. Don Julio y el Señor Ministro ya tenían exactamente lo que querían.
Los resultados del estudio se presentaron en rueda de prensa, con el Señor Ministro, Don Julio María y Azarías Romera.
Los ecologistas, como era de esperar, habían denunciado que la investigación estaba escandalosamente manipulada, ante lo que el Señor Ministro, en respuesta tipo, arguyó -no sin su parte de razón- que esas organizaciones recibían subvenciones de sus opositores políticos y que todo aquello era una manera de atarcarle a su partido y a él en año electoral.
El caso es que la fábrica no se iba a cerrar y que los trabajadores estaban contentos y, lo más importante, Vincente Garguela estaba contento. Eso garantizaba un buen puñado de votos.
-Señor Ministro...Bien, es usted un hombre de palabra, un hombre que se viste por los pies.
-Gracias, Don Vicente.
Las elecciones se ganaron y, aparentemente, el tema de la fábrica y la dichoso Glaxosemina estaba cerrado para siempre.
Aparentemente.
-Don Julio María.
-Dime.
-El señor de la Arriajo, de la empresa CleanAirTerra.
-Bien, pasamelo.
En Política, a un empresario siempre se le escucha, a ver qué te tiene que contar.
jueves, 13 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (2).
-Señor Ministro, el señor Romera al teléfono.
-Muy bien, Elena. Pasémelo.
Jorge Piñaceira resopló. El tipo aquel era un pesado de campeonato, pero un pesado útil.
-¡Jórgito, buenos días! ¡Qué caro te vendes, coño! ¿Por qué no me das tu número particular, hombre?
¿Darle su móvil a ese paleto? ¡Eso sí que ni muerto!
-Ya te lo he dicho, la línea fija del ministerio es la única realmente segura. El móvil me lo pueden pinchar, y no queremos que nadie nos escuche cuando hablamos de nuestros asuntillos.
-Vale, vale...
-Bueno, qué tal, Azarías? ¿Cómo va esa fábrica?
-¡Dando empleo y trayendo prosperidad a pleno rendimiento! ¡Y asi va a seguir, a menos que esos ecologistas hippies de los cojones consigan cerrármela!
-¡Ya he dicho mil veces que aquí nadie va a cerrar nada!
-Pero como el informe ese diga que emitimos "glucosiminina" de esa...
La Glaxosemina era la clave del asunto: un compuesto químico altamente nocivo para las aves que, según denuncia de una organización de defensa de los animales, la fábrica de Azarías Romea lanzaba a la atmósfera a espuertas.
-¡A ver, Azarías, coño, que no te preocupes de eso! ¿No te dije ya que todos los informes independientes los hacen en laboratorios que dependen indirectamente de nosotros?
La fábrica de Azarías Romera era importante. Cuando hubo las primeras amenazas de cierre, un muy nutrido grupo de trabajadores había marchado a pie hasta el Ministerio y se había manifestado. El caso había llamado la atención del todopoderoso Vicente Garguela, que había llamado en directo desde su programa al móvil del ministro -a este sí que convenía no negarle esas cosas- y le había sacado un compromiso de luchar por los empleos de todos esos hombres y mujeres.
Y cuando se prometía algo a Garguela, había que cumplirlo. Especialmente en año electoral.
-Muy bien, Elena. Pasémelo.
Jorge Piñaceira resopló. El tipo aquel era un pesado de campeonato, pero un pesado útil.
-¡Jórgito, buenos días! ¡Qué caro te vendes, coño! ¿Por qué no me das tu número particular, hombre?
¿Darle su móvil a ese paleto? ¡Eso sí que ni muerto!
-Ya te lo he dicho, la línea fija del ministerio es la única realmente segura. El móvil me lo pueden pinchar, y no queremos que nadie nos escuche cuando hablamos de nuestros asuntillos.
-Vale, vale...
-Bueno, qué tal, Azarías? ¿Cómo va esa fábrica?
-¡Dando empleo y trayendo prosperidad a pleno rendimiento! ¡Y asi va a seguir, a menos que esos ecologistas hippies de los cojones consigan cerrármela!
-¡Ya he dicho mil veces que aquí nadie va a cerrar nada!
-Pero como el informe ese diga que emitimos "glucosiminina" de esa...
La Glaxosemina era la clave del asunto: un compuesto químico altamente nocivo para las aves que, según denuncia de una organización de defensa de los animales, la fábrica de Azarías Romea lanzaba a la atmósfera a espuertas.
-¡A ver, Azarías, coño, que no te preocupes de eso! ¿No te dije ya que todos los informes independientes los hacen en laboratorios que dependen indirectamente de nosotros?
La fábrica de Azarías Romera era importante. Cuando hubo las primeras amenazas de cierre, un muy nutrido grupo de trabajadores había marchado a pie hasta el Ministerio y se había manifestado. El caso había llamado la atención del todopoderoso Vicente Garguela, que había llamado en directo desde su programa al móvil del ministro -a este sí que convenía no negarle esas cosas- y le había sacado un compromiso de luchar por los empleos de todos esos hombres y mujeres.
Y cuando se prometía algo a Garguela, había que cumplirlo. Especialmente en año electoral.
miércoles, 12 de junio de 2013
Ciencia y Progreso, Don Álvaro (1).
-¡Alvarito!, ¿tienes eso?
Álvaro Galaer estaba un poco harto del paternalismo chulesco de su jefe, pero no le quedaba otra. Don Julio María estaba bien respaldado desde muy arriba, y la primera ley de la Investigación Ciéntifica es no tocarle las narices al que paga la factura de las probeta.
-Si, jefe. Aquí está.
-¡Te tengo dicho que no hace falta que me llames "jefe"! Al fin y al cabo, somos colegas de profesión. Con "Don Julio" me conformo.
-De acuerdo, Don Julio.
Sí, por diplomas, los dos tenían los mismos conocimientos y formación, pero, en la práctica, ahí el que dirigía el equipo de investigación era Álvaro, y el que iba a comer con el Señor Ministro era Don Julio María.
El jefe abrió la carpeta. Tenía curiosidad por saber los resultados de una investigación que, oficialmente, él había liderado. Fue directo a la última hoja. A él todas esas tonterías técnicas le traían sin cuidado. De hecho, la mayoría le sonaban a chino distante. Al fin y al cabo, hacía casi tres décadas que había terminado la carrera (y no del modo más brillante).
Don Julio puso un gesto de contrariedad enojada y le devolvió la carpeta a Álvaro con un gesto brusco.
-¡Esto está todo mal, Alvarito! ¡Parece que hablo para las paredes, joder!
-¿Qué está mal, Don Julio? Es una seria y exhaustiva investigación que da unos resultados científicamente rigurosos.
-¡Me da igual, coño! ¿Tú te crees que me puedo presentar ante el Señor Ministro diciéndole que hay que cerrar la central y echar a la puta calle a todos esos votantes en año de elecciones? ¡Rehaz el informe, y esta vez que dé el resultado que te dije que tenía que salir!
Álvaro empezaba a estar más que harto de todo aquello.
Pero la alternativa era el paro.
Álvaro Galaer estaba un poco harto del paternalismo chulesco de su jefe, pero no le quedaba otra. Don Julio María estaba bien respaldado desde muy arriba, y la primera ley de la Investigación Ciéntifica es no tocarle las narices al que paga la factura de las probeta.
-Si, jefe. Aquí está.
-¡Te tengo dicho que no hace falta que me llames "jefe"! Al fin y al cabo, somos colegas de profesión. Con "Don Julio" me conformo.
-De acuerdo, Don Julio.
Sí, por diplomas, los dos tenían los mismos conocimientos y formación, pero, en la práctica, ahí el que dirigía el equipo de investigación era Álvaro, y el que iba a comer con el Señor Ministro era Don Julio María.
El jefe abrió la carpeta. Tenía curiosidad por saber los resultados de una investigación que, oficialmente, él había liderado. Fue directo a la última hoja. A él todas esas tonterías técnicas le traían sin cuidado. De hecho, la mayoría le sonaban a chino distante. Al fin y al cabo, hacía casi tres décadas que había terminado la carrera (y no del modo más brillante).
Don Julio puso un gesto de contrariedad enojada y le devolvió la carpeta a Álvaro con un gesto brusco.
-¡Esto está todo mal, Alvarito! ¡Parece que hablo para las paredes, joder!
-¿Qué está mal, Don Julio? Es una seria y exhaustiva investigación que da unos resultados científicamente rigurosos.
-¡Me da igual, coño! ¿Tú te crees que me puedo presentar ante el Señor Ministro diciéndole que hay que cerrar la central y echar a la puta calle a todos esos votantes en año de elecciones? ¡Rehaz el informe, y esta vez que dé el resultado que te dije que tenía que salir!
Álvaro empezaba a estar más que harto de todo aquello.
Pero la alternativa era el paro.
jueves, 22 de noviembre de 2012
¡Bravo, Don Álvaro! (y 9)
A Presidencia, el espectáculo le parecíó un tostón insoportable, aunque sólo lo admitió en la intimidad. Ante las cámaras, "esta primorosa obra de arte de la dramaturgia contemporánea ha dado un inmejorable pistoletazo de salida a la aunténtica maratón de las artes escenicas de calidad en que vamos a convertir la actividad diaria de este nuevo espacio público".
Álvaro Aspidilla, perro viejo, jugó sus cartas inmejorablemente y, a fuerza de criticar públicamente a sus antiguos correligionarios, logró ser nombrado director artístico del "espacio escénico público" que él mismo había inaugurado. Pero duro poco, un par de meses después se hizo cargo de la Consejería de Cultura en sustitución de García-Cortijero. No obstamte, siguió siendo director de los "Vagabundos de la Tramolla", los cuales dejaron de tener problemas para lograr subvenciones.
García-Cortijero pasó a ser consejero delegado de un banco. Un cargo más propio para él que el de Consejero de Economía. Después de todo, las tres carreras que había empezado y sin terminar ninguna eran Económicas, Empresariales y Derecho.
Eugenio "Geni" Hubiol abandonó la vanguardia teatral y se convirtió en un muy destacado guionista de teleseries, con éxitos tales como "La Ley de Marquina", "Brigada Juvenil" o "Chiflado y Asociados, Abogados de Pleitos Pobres". Normalmente se reunía con su equipo creativo en una marisquería cercana a su domicilio. Decía que las mejores historias siempre brotaban entre langostino y langostino. Jorge Vintacón, integrante del equipo, no podía estar más de acuerdo.
Un cazatalentos televisivo internacional se fijó en Sarita (¡como para no hacerlo!) y la fichó para presentar un programa musical en Miami. Tras dos temporadas en antena, se la entiende regular cuando habla en inglés, y absolutamente nada cuando habla en español (pero sigue igual de buena que siempre, eso sí).
Azarías Romera abandonó el "Club Medici-Europa". No ha vuelto a gastarse un duro en el teatro, ni tan siquiera como espectador.
Álvaro Aspidilla, perro viejo, jugó sus cartas inmejorablemente y, a fuerza de criticar públicamente a sus antiguos correligionarios, logró ser nombrado director artístico del "espacio escénico público" que él mismo había inaugurado. Pero duro poco, un par de meses después se hizo cargo de la Consejería de Cultura en sustitución de García-Cortijero. No obstamte, siguió siendo director de los "Vagabundos de la Tramolla", los cuales dejaron de tener problemas para lograr subvenciones.
García-Cortijero pasó a ser consejero delegado de un banco. Un cargo más propio para él que el de Consejero de Economía. Después de todo, las tres carreras que había empezado y sin terminar ninguna eran Económicas, Empresariales y Derecho.
Eugenio "Geni" Hubiol abandonó la vanguardia teatral y se convirtió en un muy destacado guionista de teleseries, con éxitos tales como "La Ley de Marquina", "Brigada Juvenil" o "Chiflado y Asociados, Abogados de Pleitos Pobres". Normalmente se reunía con su equipo creativo en una marisquería cercana a su domicilio. Decía que las mejores historias siempre brotaban entre langostino y langostino. Jorge Vintacón, integrante del equipo, no podía estar más de acuerdo.
Un cazatalentos televisivo internacional se fijó en Sarita (¡como para no hacerlo!) y la fichó para presentar un programa musical en Miami. Tras dos temporadas en antena, se la entiende regular cuando habla en inglés, y absolutamente nada cuando habla en español (pero sigue igual de buena que siempre, eso sí).
Azarías Romera abandonó el "Club Medici-Europa". No ha vuelto a gastarse un duro en el teatro, ni tan siquiera como espectador.
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