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martes, 15 de julio de 2014

La Metafórica Existencia de la Cymothoa Exigua.

Su nombre científico es Cymothoa Exigua, pero los amigos le conocen como el "parásito de la lengua". Y es que eso es lo que hace, por muy crustáceo que sea.


Pero no se alarme, amado lector, que el bicho no ataca a los seres humanos -ni tan siquiera a los mamíferos-. Sin embargo, si es usted un pez, quizás debería empezar a preocuparse.

En efecto, el amigacho está especializado en peces (el pargo es uno de sus preferidos) y es efectivo, frío e implacable a la hora de actuar: un grupito de crías macho (todas lo son) se introduce en su víctima a través de las branquias, donde montan su base de operaciones. Entonces, un varón se transforma en hembra (sí, son capaces) avanza hasta llegar a la lengua, se adhiera a ella y empieza a succionar la sangre, hasta dejarla inservible. Pero, en realidad, esto no supone ningún problema para el infortunado pez, pues la Cymothoa pasa a realizar todas las funciones de dicho órgano. Así, el parásito se aposenta en la boca del pez y se alimenta de sangre y mucosas, a la vez que hace todas las labores propias de una lengua. En lo referente a la reproducción, uno de los machos que viven en las agallas se acerca algún día por allí y...¡babúun!

No ocultaré el profundo dilema moral que me produce juzgar al bicho en sí (y, después de todo, ¿quién yo soy para proclamarme juez de crustáceos?) De entrada, uno siempre tiende a tener muy mal concepto y a estar en contra de los parásitos pero, por otro lado, no le hace ningún mal al pez y esa es su manera de ganarse su sustento de sangre y mucosidades.

Lo que está claro es que este bicho nos viene a recordar la norma básica del parásito (incluidos los de dos patas): Mima a tu parasitado, hazle creer que te importa, incluso intenta que se crea que le amas, que vives de él casi por hacerle un favor. Pero, sobre todo, asegúrate de que no puede vivir sin ti.

(Obsérvese que he escrito veinte lineas sobre parasitismo sin usar la palabra "político", lo cual tiene su innegable mérito).





















El bicharraco en cuestión en todo su esplendor bucal.

martes, 21 de mayo de 2013

La Más Inquietante de las Flores, el Más Bello de los Regalos.

Su nombre técnico es "Orchis simia", aunque los amigos la conocen como "orquídea mono", y es tal que así:














Inquietante (¡muy inquietante!), ¿verdad? Parece, en efecto, un mono -quizás un hombre, acaso un ahorcado- colgando del tallo de la planta y -seguro que ya se ha fijado, picarón- con su cosita reglamentaria en posición de descansen (y de un calibre relativo no desdeñable). Es, quizás, por el susodicho apéndice que la flor en cuestión -muy extendida por todo el mundo, España incluida- no alcanza más popularidad. Es comprensible, lo último que quiere la señorita Mari Paz es tener que lidiar con la guasa, las risas y algún que otro comentario en la clase de 12 añitos al poner la diapositiva del vegetal de marras.

Por cierto, que, para colmo de anecdótica, la florecilla huele -literalmente- a caca, (dicen que es una hábil táctica para atraer a los insectos que la polinizan).

Pero, la cosa está clara, la Madre Naturaleza no puede ser más caprichosa....

¿O quizás sí?

Otra orquidea al canto.

Se llama "Dracula gigas" (Dracula no por el Conde, sino por dragón), Y, aunque la "Orquidea Mono" sea la de arriba, quizás está merecería más tal apelativo. Observe.





















No, no le tomo el pelo ni es ningún montaje. La flor es tal y como usted la ve: con toda la cara de un mono en todo lo alto. Y, si no me cree, se pasa por el Norte de Sudamérica, que tienen.

(Por cierto, que, aparentemente, esta huele a naranjas).

Moraleja: la Naturaleza ofrece multitud de tesoros, maravillas, detalles y momentos dignos de ver y tenemos la suerte de que la tecnología los pone a nuestro alcance sin tener que viajar a el otro extremo del Planeta (Tierra, no premio, se entiende).

¡Búsquelos, encuéntrelos, disfrútelos!

sábado, 11 de mayo de 2013

Im-Presionante Jesulín y la Conexión Chaplin.

Los medios de comunicación nos invadieron y, con ello, nuestra vida se llenó de grandes momentos de la radio y televisión que no podemos olvidar pese a no recordar haberlos visto.

Por ejemplo, ¿quién no recuerda la famosa frase del torero Jesulín de Ubrique durante una entrevista? "En dos palabras: im-presionante". Es un momento tan mítico, que extraña que yo no haya sido capaz de encontrar el vídeo en Internet (ahora que las televiones pasan y repasan hasta la saciedad todos los grandes hitos de sus archivos). Y también extraña que el propio Jesulín, en una entrevista no recuerde haber pronunciado dichas palabras.

¿Se quiere seguir extrañando?

Pues resulta que en los años 30, se afirmaba en Estados Unidos que el productor Samuel Goldwyn, famoso por sus meteduras de patas a la hora de hablar (al fin y al cabo, era polaco de nacimiento) había dicho: "te contesto en dos palabras: im-posible". Enterado del particular, Charles Chaplin afirmó rotundo que aquello era un chiste muy viejo, que él mismo había usado en sus espectáculos.

Pero volvamos a Jesulín: ¿dijo realmente la frase de marras o fue algún periodista (o acaso un publicista) el encargado de crear y difundir el rumor? Y, lo que es más importante, ¿se le ocurrió a él solo o era consciente de la anécdota de Samuel Goldwyn y se limitó a adaptarla?

Demasiadas preguntas sin respueta, aunque reconozco que tampoco es algo que le deba quetar el sueño a nadie, pero vienen a constatar un par de hechos que cada vez me producen mayor desasosiego.

-En muy fácil contarle una mentira a millones de personas.

-Es todavía más sencillo que se la crean.

Piense en ello.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Pulpos sobre Hielo (Lanzamientos Varios en el Hockey Norteamericano).

Es bien conocido el gusto -casi la necesidad vital- que tienen las aficiones deportivas por las tradiciones (tanto que, si no hay, se inventan).

Los "hockeystas sobre hielo" de los Red Wings de Detroit no iban a ser menos y también tiene la suya. Una a la que es difícil, casi imposible, ganarle en originalidad: Un pulpo, tirar todo un pedazo de pulpo a la pista de hielo, esa es ni más ni menos la tradición.

La costumbre nació en el año 1952, cuando el equipo iniciaba la eliminatorias para intentar lograr la "Stanley Cup". Tal objetivo implicaba ganar 8 partidos en total, por lo que el 15 de abril de 1952, los hermanos Cusimano (Pete y Jerry) arrojaron a la pista al animal de ocho tentáculos como metáfora de las 8 victorias necesarias. La cosa salió a pedir de boca: se logró la gesta y, obviamente, había nacido una tradicíón que sigue en la actualidad. Aunque, como suele habitual con estas cosas, un uso simpático ha degenerado en el abuso. Por ejemplo, durante un partido de las eliminatorias de 1995, se lanzaron a la pista un total de 36 especímenes, incluyendo uno de 17 kilos. (Para colmo, hasta existe todo un ritual de preparación previa del pulpo antes de lanzarlo a la pista, el cual consiste básicamente en cocerlo unos 20 minutos con limón y vino blanco, con lo que se logra que pese menos y resbale por el hielo al aterrizar).

Para rematar la faena,  Al Sobotka, encargado de mantenimietno de la pista y, por tanto, responsable de retirar los cefalópodos del hielo, empezó a adornar tan oscura tarea girando al pulpo sobre su cabeza, como si de una bufanda se tratara, para el supremo delirio de lo fans.

A causa del lógico efecto contagio, otros equipos de hockey (o, mejor dicho, otras aficiones) también tienen sus propios fetiches arrojadizos durante los partidos, principalmente todo tipo de criaturas marinas asociadas con la ciudad en cuestión.

Así que, ya ve, cuando nos pensábamos en España durante el Mundial del 2010 que lo de unir pulpo y deporte era de lo más original, resultó no serlo en absoluto.



miércoles, 17 de abril de 2013

La Mejor Cosa que Nunca Dijiste (Cegados por las Citas).

"Los niños de hoy en día aman el lujo. Tienen malos modales, desprecio por la autoridad, no respetan a sus mayores y prefieren charlar a trabajar".

La de ponentes, formadores y charlatanes en general que habrán pronunciado esta frase delante de un público (de profes, por lo general), para luego preguntar con aire de suficiencia: "¿adivinan quién pronunció estas palabras?" y, ante el aluvión de respuestas que opinan que esto sólo puede haberlo dicho un adulto actual, responder con sonrisilla de superioridad: "¡Pues no, fue Sócrates (o Platón), el filósofo de la Grecia Clásica!" La maniobra garantiza risas y la admiración de los presentes (si este tío domina a los clásicos, debe de ser culto de narices).

¡Lástima que ni Sócrates ni Platón jamás pronunciaran estas palabras! (O, al menos, que nadie lo pueda demostrar).

Según parece, la frase se origina en un trabajo sobre la educación en la Antigua Grecia obra de Kenneth J. Freeman que se publica en 1907. En él, expone las quejas más comunes de los padres y maestros de la Grecia Clásica. Por tanto, no es falso que los niños de hace 2500 años trajeran tantos quebraderon de cabeza a los adultos como los de ahora, pero sí resulta imposible demostrar que Socrates o Platón se quejaran de ellos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la cita se hizo cada vez más popular y se les acabó atribuyendo.

Pero, ¿por qué unir la frase a un gran nombre en lugar de limitarse a recalcar el hecho en cuestión? Pues muy sencillo: cualquier cita vinculada a un nombre famoso gana credibilidad y resulta más atractiva. Así, personajes como Albert Einsteín, Abraham Lincoln, o Groucho Marx son a menudo mencionados como autores de frases que jamás pronunciaron (o no fueron los primeros en hacerlo). 

Por tanto, a no ser que se conozca el libro, película, entrevista o similar donde aparecen las palabras en cuestión, lo más justo, razoble y prudente es afirmar que la cita "se atribuye a".

Yo me voy a aplicar el cuento y voy a intentar ser el primero en hacerlo.

"Al César lo que es del César" (esto le puedo confirmar que es del Evangelio de San Mateo).

martes, 16 de abril de 2013

Una Juerga en Condiciones.

Los genios redefinen actividades y conceptos, y los llevan un paso mas allá, a menudo a lugares que parecía imposible.

Dicho lo cual, y segun esto, los galeses Rhys Owen Jones y Keri Mules son auténticos genios de la juerga, el cachondeo y la borrachera con consecuencias en general.

¿Volcar contenedores? ¿Robar señales de tráfico? ¿Los cantos regionales? ¿Enviar a un colega difrazado de gnomo a Burgos en tren? Estas niñerias son logros más que superados, al alcance de cualquier pelagatos de provincias que se toma cuatro copas solo o en compañía de otros.

Despertarse con un animal exótico al pie de la cama, eso sí que es el broche de oro a una noche de juerga en condiciones.

Eso les pasó a estos dos galeses durante un viaje a Australia (para colmo, de trabajo, lo que le da todavía más carácter si cabe a la hazaña) en 2012.

El caso es que se fueron a una fiesta playero-nocturas, bebieron más vodka del que se recomienda en la etiqueta y, ya de recogida, decidieron darse un bañito con los delfines de un parque acuático que les pillaba de camino de vuelta al apartamento, y, claro está, una cosa llevó a la otra.

Tras el chapuzón, vaciaron un extintor cerca del tanque que acoge a los tiburones (sin duda, todo un homenaje a un clásico de las borracheras descerebradas) y, por último, decidieron llevarse a un pingüino a su habitación.

Cuando amanecieron, Dirk -que así se llamaba el animalito- estaba asustado, hambriento y seco. Los colegas intentaron darle pan y meterle en la ducha, pero aquello no funcionaba, por lo que tomaron la decisión de llevarle a un canal cercano y dejarle allí abandonado. Por fortuna, unos vecinos lo vieron y avisaron a la policia.

Conclusión: Dirk volvió sano y salvo a su parque acuático (y con una buena historia que contar) y nuestras dos leyendas vivas de la juerga etilica se vieron ante un juez, que los sentenció a pagar mil dolares australianos por barba.

Salió un poco caro, pero seguro que la satisfacción de poder presumir ante los amigotes del incidente no se la quita nadie.














El bueno de Dirk posa para los medios, mientras un camarada chupa cámara de un modo un tanto descarado.

jueves, 14 de marzo de 2013

Las Quinielas de Su Excelencia.

Si ya es difícil que dos españoles se pongan de acuerdo sobre un tema, si el asunto en cuestión es un tal Francisco Franco Bahamonde, la tarea es completamente imposible.

Sea cual sea la faceta del personaje a debatir, la conversación deriva de inmediato una encendida discusión teñida de filias y fobias personales, de verdades a medias y de mentiras según se mire.

Incluso en un tema tan anecdótico como si Franco jugaba a las entrañables quinielas (y ganaba) parece hacer dos bandos enfrentados.

De entrada, lo que parece confirmado es que el Generalísimo (es lo bueno de escribir sobre Franco, que hay tal cantidad de maneras de llamarle, que uno nunca se repite, como se seguirá verificando en párrafos venideros) jugó y ganó, como corroborar diversas fuentes y un boleto que se conserva, o se conservaba, enmarcado en el antiguo Patronato de Apuestas Mutuas

El boleto en cuestión es este:




Lo firma Francisco Franco y da como dirección El Pardo (por cierto, al principio rellenaba sus boletos con el habílisimo seudónimo de Francisco Cofrán).

Los bandos aparecen ahora:

Unos dicen que es una modesta quiniela de 12, premiada con unos discretas 2.838 pesetas (de 1967, eso sí).

Los otros, en cambio, afirman que la quiniela es, en la práctica de 14 aciertos, porque se aplazaron un par de partidos, y el premio que se llevó el Caudillo (¿ve?, se lo dije) fue próximo al millón de pesetas (de nuevo, de 1967). Una cantidad que ya sí son palabras mayores (y más hace 45 años).

 En lo que coinciden todos es en que mandó a su ayudante, Carmelo Moscardó, a cobrar el premio.

¿Y quién tiene la razón? Pues, como todo en estas cosas, no tengo ni idea. Aunque Paul Preston afirma en su biografía de Su Excelencia (¡otro más!) que ganó en varias ocasiones, por lo que puede que, al final, todo el mundo tenga su parte de verdad.

Suele pasar.

(Menos suerte, por cierto, tuvo su camarada de afición, Julio Lopez Guixot, "el Asesino de las Quinielas". Para éste Franco rellenó en 1958 un "boleto" que le mandó al patíbulo. Pero esa es otra historia...)

miércoles, 30 de enero de 2013

¡Cincinato, Vente "Pa'ca" Aunque Sea en Chándal!

Es de estas veces que la Historia se presenta tan perfecta que uno no puede evitar pensar que el paso de los siglos le ha dejado su buena razón de azúcar idealizante y un tanto embustero. No obstante, de corazón uno quiere creer que las cosas fueron realmente así.

Dice esa Historia que Lucio Quincio Cincinato vivió entre 519 a 439 antes de Cristo, y que fue un político y militar de la Antigua Roma. Fue, además, dictador, pero "a la romana".

En los tiempos modernos, cualquier dictador que se precie lo es porque él así lo ha decidido, porque ha puesto las pistolas sobre la mesa, y dictador será hasta que le llegue la muerte o un tío con una pistola más gorda con la suya.

En la Antigua Roma todo era diferente, entonces el dictador era elegido por el Senado, que le otorgaba poderes absolutos durante tiempos de guerra. Dichos poderes tenían fecha de caducidad, y ninguno de aquellos dictadores se saltó la norma. Hasta que llegó Julio César e hizo que le nombraran dictador vitalicio. Todo aquello desembocó en el final de aquel concepto tan democrático de la dictura (y del propio César).

Volviendo a Cincinato, fue requerido en dos ocasiones por el Senado para ejercer el cargo de dictador. La primera, para salvar a Roma de la invasión de los eucos y volscos, mientras que en la segunda ocasión atajó la conspiración de Espurio Melo para hacerse por el poder (siendo espurio, normal que le diera por maquinar).

El primero de esos dos periodos dictatoriales duró tan sólo un puñado de días, lo que tardó en plantar batalla al enemigo y derrotarles. Hecho el trabajo, Cincinato volvió a su labor habitual: cultivar el campo (sin forrarse escribiendo sus memorias, dando charlas, presidiendo fundaciones o asesorando a empresas).

La figura -ideal o idealizada- de Cincinato ha inspirado a personas y personajes durante toda la Historia. Sin ir más lejos, en Estados Unidos se creó la "Sociedad de los Cincinatos", que honraba a George Washington como su Cincinato particular. También la ciudad de Cincinnatti (Ohio) fue bautizada en su honor.

Fuera cual fuese la realidad, parece bastante evidente que por muy idealizada que esté la figura la Cincinato, les da mil vueltas al colectivo político de estos tiempos que corren (no se sabe a dónde).














Estaba el hombre tan tranquilo arando y le vinieron a encomendar que salvara a Roma.

miércoles, 23 de enero de 2013

Políticamente Curiosos (¿A La Derecha de la Izquierda o Todo Lo Contrario?)

Todo empezó (o quizás culminó, porque aquello llevaba ya muchos siglos empezando) el 11 de septiembre de 1789 (que parece una fecha abonada a la Historia, no como el día mi cumpleaños, que nunca pasó nada interesante). En fin al grano.

Se reúne la Asamblea Nacional Constituyente de Francia (¡seguro que con el 1789 por delante ya se olía usted que de Revoluciones a la Francesa iba la cosa!) para discutir un controvertido artículo de la nueva constitución del país: el referente al derecho de veto del rey a cualquier ley que se promulgara (en otras palabras, seguir con el Absolutismo ese que tantos quebraderos de cabeza y disgustos trajo a los pueblos en general y a los escolares que se examinan de Historia en particular).

A la izquierda del Presidente de la Asamblea se sitúan los que dicen que ni hablar del pelucón (más común por aquel entonces que el peluquín), que aquí la autoridad absoluta del rey se ha acabado, mientra que a la derecha se ponen los que defienden los privilegios legislativos del monarca. En otras palabras, los que querían cambios a la izquierda, los del "vamos a dejarlo como está, que no está tan mal" a la derecha.

Habían nacido los conceptos de Izquierda y Derecha politicas, esos que dividen a la Humanidad entera (o, al menos, a la que tiene inquietudes) en dos bandos totalmente irreconciliables, absolutamente convencidos de que lo suyo es lo mejor y lo de los otros lo único que trae es la carga de Los Cuarto Jinetes del Apocalipsis.

Por las dichosas Izquierda y Derecha se sufre, se lucha, se mata y se muere, hasta que, por fin, se termina uno desengañando y llega a la conclusión de que no merece la pena.

Esto, por supuesto, si uno es un militante de los de a pie.

Los cargos ni matan, ni mueren ni na de na, bantante liados están ellos con enriquecerse -en la guerra y en la paz- a costa del numérito ideológico.

Para estos profesionales de la política, en realidad, los bandos son lo de menos. Son tan sólo una anécdota, una excusa para poder participar en el juego.

De corazón y alma, ellos ni son de izquierdas ni son de derechas. Al fin y al cabo, para recoger sobres con dinero son igualmente válidas ambas manos. 



lunes, 12 de noviembre de 2012

Pero, ¿Qué Demonios Va Por Dentro?

Era una de las múltipludes dudas que jamás me quitaron en sueño, pero me hacían parpadear mosqueado de tarde en tarde.

Resumiendo: lo que va por dentro...¿era "la profesión" o "la procesión"?

Pues resulta que, tras las oportunas pesquisas, estoy en condiciones de asegurarle que es "la procesión va por dentro". Si, la procesíón, o sea, un colectivo más o menos nutrido de señores tapados hasta los dientes y las orejas que acompañan -cirio en mano- a una Imagen en Semana Santa. En otras palabras, que puede usted sentirse muy compungido por sus adentros aunque sea un simple aficionado del tema, por no hace falta ningún tipo de profesionalidad.

Mas, ahora que caígo, ¿por qué retruécanos le llamaran "cirio" a una trifulca o alboroto? ¡Si no hay nada más pacífíco que una pacífica procesión -vaya por dentro o por fuera-!

A no ser, claro está, que hubiera alguna vez alguna procesión que terminara en pelea, y obviamente, con tanto cirio se debió de repartir mucha "cera".

¿Se trató, acaso, del infame "Rosario de la Aurora"? Sí, esa expresión de la que usted pueden escuchar miles de explicaciones etimológicas, pero que todas desembocan en que hubo una multitudinaria tangana en mitad de una procesión (que es lo malo de ese tipo de broncas, que uno se pega y no sabe con quién, aunque, por otro lado, los bandos están perfectisimamente definidos).

En fin, que parece que todo encaja: procesiones internas, cirios, cera en general y el dichoso "Rosario de la Aurora".

E incluso así admitiré con una sonrisa que esta entrada de hoy es tirando a bastante flojita.

Sonreiré, sí, pero la procesión irá por dentro.

(Eso ni lo dude).




miércoles, 24 de octubre de 2012

Un Elefante Tan Grande que Valía (Casi) como un Futbolista (de los Buenos).

6.000 libras de 1881 (600.000 libras de ahora), eso pagó el señor Barnum (sí, el del circo) al zoo de Londres por un elefante llamado Jumbo.

Pero, como puede usted suponer, el tal Jumbo no era un paquidermo cualquiera: más de 3 metrazos de alto media el tío, razón por la cual el señor Barnum ansió -y logró- fichar a la estrella del zoo de Londres para su espectáculo norteamericano, pese a que 100.000 niños británicos escribieron cartas de protesta a la mismísima Reina Victoria para que la venta no se hiciera efectiva.

Ya en Estados Unidos, Jumbo causó la sensación esperada y el dineral invertido por Barnum se recuperó en tan sólo tres semanas, mientras que en 31 semanas de gira, el circo recaudó 1,75 millones de dólares (de la época, que serían unos 40 millones ahora).

No obstante, como en el caso de tantas estrellas, la carrera de Jumbo no empezó de modo muy prometedor: capturado en Sudán después de que mataran a su madre, es vendido al zoo de París, donde no consigue destacar, puesto que el público prefería a la popular pareja de elefantes formada por Castor y Pollux. Entonces, y al más puro estilo deportivo, el zoo de Londres -que necesitaba un elefante como quien necesita ahora a un central que la saque jugada- propone y cierra el traspaso: Jumbo a cambio de un rinoceronte, dos lobos, un chacal, un canguro, un par de águilas y un curioso marsupial llamado pósum. Come ve, no resultaba entonces barato conseguir un elefante (de nuevo, al igual que ocurre ahora con los centrales que la sacan jugada). Como ya quedó dicho, Jumbo se convierte de inmediato en la estrella del zoo, que incluso ofrece paseos a lomos del fenómeno, los cuales resultan de lo más popular entre el público.

Lamentablemente, tan gloriosa existencia tiene un trágico final (suele pasar). Jumbo falleció el 15 de septiembre de 1885 arroyado por un tren cuando -dice la tradición popular- trataba de salvar a un joven elefante del circo que se había metido en el vía. Tenía 25 años.

Sea como fuere, el legado de Jumbo todavía perdura, empezando porque su nombre sigue siendo sinónimo de grande en la lengua inglesa (piense, por ejemplo, en el avíón). Su cuerpo disecado se donó a la Universidad de Tufts (donde los estudiante solían meterle una moneda en la trompa para tener buena suerte en los exámenes), pero, por desgracia, se quemó en 1975. Por lo que respecta al mastodóntico esqueleto, todavía se conserva en el Museo de Historia Natural Americana de Nueva York.
 





martes, 23 de octubre de 2012

Los Complicados Complejos de Pinocho.

Es lo malo de las enfermedades de la cabeza (las cuales, por extensión, también lo son siempre del Alma), que tienen nombres muy raros, muy griegos y muy feos. Por eso, para animar los anchos campos de la psicología y similares, se les buscan apelativos más agraciados, literarios y simpáticos, y así resultan los complejos de Edipo, de Electra...y hasta de Pinocho.

Lo malo del bueno de Pinocho es que, de puro popular, hasta dos complejos diferentes han sido informalmente bautizado con su nombre.

El primero se lo gana -como no- por mentiroso y, de este modo, hay quien llama "Complejo de Pinocho" al que sufre un individuo que, por sentirse inferior a los demás, se inventa historias protagonizadas por él mismo con el fin de ponerse a la altura de las hazañas del prójimo. Esta patología del coco y la propia estitma es más comúnmente conocida como "Complejo de Munchausen" (por aquello del Barón tan fanfarrón y fantasma de la Literatura). Y, no me lo discuta, todos hemos experimentado algún que otro brote de este complejo durante nuestras vidas.

Sin embargo, hay quien afirma que el "Complejo de Pinocho" es aquel que sufren las personas que, de modo paranoico, piensan que todo el mundo se ríe de ellos -o les da pavor que esto les pueda ocurrir-. Este trastorno -llamado "gelotofobia" en plan fino- es tremendamente desagradable y también bastante común, como atestiguan los miles de inmerecidos "¿de qué te ríes, gilipollas?" que pueblan nuestro día a día nacional.

Mas, para rematar la faena, yo también propongo mi propio "Complejo de Pinocho". Es aquel que padecen los y las que se creen muy libres, pero, en realidad, no son más que marionetas en manos de un amigo, un compañero o cualquier otra persona, que los maneja y domina a su antojo, sin que el Pinocho en cuestión parezca que se darse cuenta de la situación.

Y si duda de la existencia de este último "Complejo de Pinocho", le invito a que se pasee por cualquier lugar donde habiten adolescentes.

Entonces, no me cabe duda, usted me dará la razón, y hasta puede que un abrazo.



sábado, 29 de septiembre de 2012

El Paradójico Problema de los 3 Pistoleros.

Imagine que, por esas cosas de la vida, se tiene usted que batir en duelo con dos pistoleros -que también se enfrentan entre sí-,y que cada uno de ustedes sólo dispone de una bala. El problema es que usted no es buen tirador, y sólo acertará uno de cada diez disparos, mientras que su adversario de la derecha da en el blanco en la mitad de las ocasiones, y el de  la izquierda en nueve de cada diez. No obstante, por pura cortesía de cuatreros, se ha decidido abrir fuego en orden de inutilidad con el revolver, por lo que usted es el primero. Ya, ya sé que ésta no es la situación más común del mundo, pero, por favor, estire su imaginación como si fuera un chicle de fresa y conteste: ¿Qué haría?

La respuesta es, obviamente, disparar al aire.

Si dispara usted al mejor, tiene su día de suerte y le da, se encontrará inerme ante un adversario con un 50 por cierto de posibildades de matarle y que no tiene ningún otro peligro a la vista. La misma situación -sólo que peor- se da si liquida al pistolero regular: solo ante un peligro del 90 por cierto.

Pero si, por contra, usted no mata a nadie, "Mister Una de Cada Dos" disparará al otro para jugarse a cara o cruz el seguir con vida. Si acierta, asunto resuelto: un cadáver, no hay más balas, nos vamos a casa. Si falla, seguramente el "Hombre que Casi Siempre Acierta" preferería intentar deshacerse de un enemigo potencialmente bastante más peligroso -y que, para colmo, acaba de intentar matarle- antes que de usted.

Moraleja: A veces la mejor solución a un problema no parece la más lógica a primera vista, y los instintos e impulsos no suelen ser buenos consejeros.

Moraleja bis: Cuando alguien hace algo raro o en apariencia carente de toda lógica, pare de reirte y párese a pensar por qué lo hace, que -seguramente- aquí el único tonto es usted.

Moraleja bis bis: Si sólo es capaz de acertar uno de cada diez disparos, igual no es una buena idea meterse a pistolero, ¿no cree?








martes, 18 de septiembre de 2012

¡Con Cuidado, Sir William, Que Ya Sabéis Que de Ahí Soy Más Bien Delicadito!

Uno siempre da por hecho que eso de que a los reyes se los dan todo hecho., y todo se lo hacen, debe de tener un límite.

El caso es que los reyes de Inglaterra hasta el siglo XVI incluso para las -a menudo tan peliagudas- lides de la evacuación de residuos orgánicos propios  tenían escudero.

"Groom of the Stool" era el título oficial del señor en cuestión (algo así como "mozo del retrete") y estaba para todo lo que hiciera falta para que la operación se comenzara con el esplendor y decoro que un rey merece, y se culminara con la higiene que todo ser humano -por muy regio que sea- requiere. En otras palabras, que se aseguraba de que el retrete estuviera siempre listo y limpito, presenciaba (de hecho, "presidia") el proceso en sí y -el dato con el que se queda la mayoría del público- limpiaba personalmente las reales posaderas.

Mas no se piense que el responsable de tan escatológica misión era un cualquiera. Muy al contrario, había auténticos tiros -o flechazos, en la época- por ocupar el cargo.

El ejemplo más claro es el de Enrique VIII. Sus "Grooms of the Stools" fueron siempre hombres de su absoluta confianza, no porque le fueran a ver el culo -con perdón- sino porque el momento de obrar era también para el monarca el destinado a pensar y madurar decisiones, (reconozcámoslo, Enrique VIII no era el único en esto).

Así pues, el "Groom of the Stools" era siempre uno de sus más cercanos colaborades, consejeros y confidentes. En otras palabras, un personaje de la máxima influencia en la corte.

Y es que, con perdón de usted, hacer de cuerpo en compañía une mucho.

(Pero no le aconsejo hacer la prueba).






















En el fondo, -y con su enésimo perdón- a menudo no hay tanta diferencia entre hacer caca y hacer política.

jueves, 19 de julio de 2012

A La Caza del Pérfido y Escurridizo Prawo Jazdy.

A mediados de la pasada década, era el enemigo público número uno de la policia de tráfico irlandesa. El señor Prawo Jazdy, uno de los aproximadamente 200.000 polacos que había emigrado a la -por aquel entonces- boyante República Irlandesa, acumulaba un sinfín de multas por aparcar mal o correr más de la cuenta.

Sin embargo, el escurridizo Jazdy era imposible de localizar, puesto que a cada oficial de policia que revisaba su documentación le había dado un domicilio en Irlanda diferente.

¿Era, acaso, propietario de infinidad de inmuebles o, por el contrario, disponía de una imaginación inagotable para inventarse direcciones?

No era, desde luego, el tipo más peligroso del mundo, pero si un auténtico engorro para la policía.

Quizás se la empiece a usted a aclarar el misterio si le digo que el señor Prawo Jazdy, el hombre de las mil direcciones, presentaba un carné de conducir expedido en su Polonia de origen.

En efecto, como usted ya se habrá figurado, "Prawo Jazdy" no es sino "carné de conducir" en polaco.

Por fortuna, una avispada agente se percató del error, tras oportuna búsqueda en "Google", e inmediatamente se pasó la oportuna circular a todos los miembros del cuerpo. Lo que ignoro es el cuerpo que se les quedó. También se incluía la traducción de "carné de conducir" en múltiples idiomas, por si las moscas (y los mosqueos).

Y así se puso fin al mito y la leyenda, verdaderos como la vida misma, de Prawo Jazdy, responsable certificado de más de una cincuentena de infracciones de tráfico en la República de Irlanda.


(Esta anécdota la puede usted contar en un pub de Dublín, pero lo hace bajo su propia responsabilidad. En cualquier caso, las risotadas y ciertas apreciaciones son más que desaconsejables).



lunes, 16 de abril de 2012

Peoria: Un Pais Metido en una Ciudad.

"¿Esto funcionará el Peoria?", eso dicen que decían los artistas del caduco teatro de variedades norteamericano de antaño. De hecho, el mismísimo Groucho Marx pronunció la frase en "Una Noche en la Opera".

Y es que Peoría (ciudad de mediano tamaño en el estado de Illinois) parecía tener la clave, ser la más perfecta representación del (acaso poco sofisticado, pero siempre exigente) público norteamericano, la encarnación exacta de lo que era un país.

Por tanto, continúa la leyenda con mucho de realidad, se probaba el espectáculo en Peoria y, si funcionaba, se salía de gira. Si no, se aparcaba y se buscaban nuevos chistes, cantantes y coristas. Peoría había dictado sentencia.

Este fenómeno lo reflejaba a la perfección un chiste privado del mundillo del artisteo nómada:

-¿Has estado en Peoría?

-¡Sí, claro! ¡Una noche pase cuatro años en ella!

(¿Necesita mejor prueba de lo duras de roer que eran por las carcajadas por allí?)

En realidad, la magia -como tantas- tiene mucho de ciencia: su situación geográfica (a mitad de camino entre las dos grandes ciudades del Medio Oeste: San Luis y Chicago) hacía que Peoria estuviera habitada por gentes de todo tipo y condición, que se hubiera convertido en una pueblo grande con alma de ciudad (o puede que totalmente a la inversa).

El caso es que, en sintonía y por inspiración de la fama del vodevil, las serias empresas comenzaron a hacer sus sesudos estudios de mercado en Peoria o las cadenas de noticias empezaron a pulsar la opinión del votante en sus calles. En suma, que si quieres saber qué piensa Estados Unidos, pregúntale a Peoria.

¡Pero si hasta Bob Dylan empezó una gira de conciertos por allá!


lunes, 6 de febrero de 2012

¡Quién Fuera Amiguete del Heredero (Aunque te Caigan Mil Azotes)!

En la Inglaterra monárquica, Tudor y Estuardo de los siglos XV, XVI y XVII existía la curiosa figura del "whipping boy" (chico de los azotes). Básicamente, era un niño que crecía y se educaba con el príncipe y que, dado que nadie le podía tocar un pelo al heredero (es lo que tiene que a los reyes los haya designado Dios por designio oficial), recibía el riguroso castigo de rigor cada vez que el príncipe hacía alguna, ya fuera por lo disciplinario o por lo académico.

Dicho así, pues, ¡qué faena!, pero luego, igual no era para tanto.

Lo primero, porque, azotainas aparte, se vivía en la corte, con lo que se comía bien, se dormía en blando, se recibía una buena educación y, en especial, uno se hacía amiguete del futuro rey.

Ahí estaba la clave del asunto, que el "whipping boy" era de los pocos, quizás el único, amiguito que tenía el heredero y, quieras que no, a menudo duele más que le zurren a un colega por tu culpa que a ti mismo, por lo que un castigo así -en tercera persona en vez de en primera- quizá surtía más efecto. Eso, claro está, suponiendo que el noble de sangre también lo fuera de corazón. De lo contrario, estaba uno perdido...

Total, que principito y "whipping boy" crecían juntos y hermanados por la amistad, y no era raro que, con su colega ya coronado, el "whipping boy" recibiera algún tipo de premio-reconocimiento en forma de título nobiliario (que, a generoso, pocos pueden llegar a la altura de un soberano).

Ya ve, en eso se ha cambiado poco, nada como estar cerquita de un buen árbol si uno quiere estar cobijadito de la pobreza. Visto así, lo de "ser un trepa" está más traído, porque tales personajes, más que subirse a un árbol, lo que hacen acercase a él, lo más cerca posible, y dando los empujones que sea menester.
William Murray creció junto a Carlos I de Inglaterra como su "whipping boy" y amigo íntimo. Éste premió su fidelidad otorgándole el título de Conde de Dysart. Al pobre Carlos, Cromwell le despojó de su corona (y su cabeza), y Murray se exiló (o exilió, como usted prefiera) en Francia junto al hijo de su amigo, el futuro Carlos II.




sábado, 28 de enero de 2012

¿Eran los Francos Siempre Francos Contigo?

El pueblo Franco no era de origen fránces. Mal empezamos. En realidad, los Francos provienen de la Baja Renania (o sea, alemanes, como tantas cosas en esta vida).

Sí es cierto que les dio por aquello de la invasión (también conocida como "expansión económica por las malas") y llegaron a dominar todo lo que ahora en Francia. Asi que, después de todo, los Francos acabaron siendo franceses y, como buenos dominadores económicos, hasta se le acabó poniendo su nombre a la moneda nacional (Por cierto, ¿dirán tambien el Francia: "10 de los antiguos francos?") Bueno, eso ya lo hemos solucionado.

Pero, importante, ¿eran tan sinceros como para acabar siendo sinónimo de sinceridad extrema? Porque eso es la "franqueza", soltarle a un tercero lo que uno piensa, independientemente de las consecuencias.

Para solucinar este enigma, hay que ir al origen del término "Franco". Los "Frank" se consideraban libres y como tales se auto-denominaban (vamos que "Franco" era libre en idioma de los Francos). Razón no les faltaba, porque no estaban bajo el dominio del Imperio Romano (ni de ningún otro).

En resumen que "Franco" era libre y, por extensión, "el que habla con libertad y por tanto, dice lo que piensa". Y ya está el enigma completo resuelto: de ahí viene la "franqueza" con que siempre le habla su suegra (libertad que linda el libertinaje) o el "golpe franco" que el aguerrido mediocampista del equipo de sus amores se obstina en lanzar (o, como se decía antes ,"botar") pasado en exceso.

Por último, no puedo dejar de mencionar que, en el norte de España, "Franco" era el apelativo general con el que se conocía a todos aquellos que venían a hacer el Camino de Santiago, y de ahí el nombre de algunos pueblos y el apellido de muchos españoles.

En resumen, que "Franco" era, en la Edad Media, sinónimo de "Libertad".

En la Edad Media.
Carlomagno, el más célebre e importante de los Reyes Francos. 

martes, 24 de enero de 2012

¿Cómo Anda lo de las Islas Salvajes?

En poco menos de 3 kilómetros cuadrádos de tierra atlántica se juega España su orgullo patrio.

Las poco conocidas "Islas Salvajes" (enhorabuena al que pensó el nombre), o "Ilhas Selvagens" en portugués, son unos islotes que distan 280 kilómetros de Madeira y 165 de las Canarias. Oficialmente, son territorio portugués, pero, y ahí está el problema, España no reconoce dicha soberanía.

El islote más grande, conocido como "Isla Mayor" o "Salvaje Grande"(otro derroche de originalidad en el bautizo), tiene kilómetro y medio por kilómetro y medio, y no más habitantes nativos que un buen puñado de plantas autóctonas, pájaros, caracoles y una especie de lagarto de nombre "Perenquén de Boettger". A ellos se une la emigración humana: un grupo de miembros del "Cuerpo de Vigilantes de Naturaleza" y un retén de bravos "Fuzileiros Navais".

Resumamos la historia de la disputa hispano-lusa. Descubrir, lo que es descubrir, el primero que pone pie es un portugués: Diogo Gomes. Pero dado que no había nada que llevarse al bolsillo, se fue. También probaron suerte los hispanos, pero tampoco se afincaron, dado que no había donde. Y, desde entonces, tuyas-mías, mías-tuyas, hasta que, en 1938, los portugueses logran un dictamen favorable de la Comisión Permanente de Derecho Marítimo Internacional. En España, por razones obvias, no estábamos para protestar.

Y, desde entonces, solo algún que otro incidente aislado: aviones militares españoles sobrevolando las islas o algún pescador que se acerca de más.

Pero, oiga usted, ¿por qué no les regalamos a nuestros vecinos los islotes de las narices y dejamos el tema zanjado (y, de paso, quedamos como unos señores)?

Pues porque los islotes están rodeados de agua, y ésta resulta más interesante que la tierra: de momento, pesca, y, en un futuro, nunca se sabe, quizás aparezcan recursos minealeres, o puede que hasta petróleo. Y, ya se sabe, las doce millas náuticas alrededor de las islas son para el dueño de las tierras. Y, lo que resulta todavía más interesante, si el territorio está habitado, hay derecho a extender las aguas territoriales (un máximo de 200 millas náuticas) hasta toparse con aguas de otro país.

¿Se explica ahora la reticencia patria a reconocer la soberanía portuguesa? ¿Comprende ahora la razón de tener al puñado "Vigilantes de la Naturaleza" y a los aguerridos "Fuzileiros Navales"?

¿Debemos ir, pues, a las armas, para recuperar los islotes y toda su riqueza colindante?

En una palabra: No.

jueves, 5 de enero de 2012

Dilemas Morales de una Embarazadísima al Empezar un Año Bisiesto.

¿Está usted embarazada? ¿Está usted embarazado? (Ya, ya sé que no, caballero, pero es por aquello de no discriminar por el sexo).

Amiga mía, si la respuesta es afirmativa, y calcula que la criatura llegará a finales de febrero (es un cálculo sencillo, recuerde cuándo fue aquella noche que su amado y usted bebieron tanto que no acuerdan de nada, y sume nueve meses), se le puede plantear un problema de doble filo.

¿Hay que evitar a toda costa que el bebé nazca el día 29, de manera que le ahorremos el trauma de no tener un cumpleaños como Burger King manda todos los años?

¿O, por contra, se debe forzar el parto precisamente para el 29, de manera que nuestro hijo sea especial? (Por pura estadística, sólo 1 de cada 1461 personas nace en ese día).

¿Qué hacer? Piénselo, aunque no esté encinta (sí, va todo junto). ¿Qué haría?

Yo, lo que la madre decidiera (¡toma salida por la tangente estilosa!)

Por cierto, si, puestos a interrogarse, se pregunta por qué lo de la palabra "bisiesto", sepa que nos viene (¡cómo no!) de los romanos.

Su Calendario Juliano era un tanto particular, pues para indicar cualquier fecha se tomaban como referencia tres días del mes: Calendas (el primero), Nonas (el cinco o siete, dependiendo de las longitud del mes) e Idus (el trece o el quince, también dependiendo del mes). Para referirse al día de antes de una de éstas, se usaba "pridie", y si se trataba del posterior, "postridie". Para el resto, se indicaba cuántos días faltaban para la fecha de referencia más cercana. Por ejemplo, "seis días antes de calendas" sería el 24.

El caso es que, en los años bisiestos, lo que hacían no era añadir un 29 de febrero, sino repetir el 24, el cual, como ya hemos visto, era el sexto (sextum) antes de calendas. Por tanto, el día repetido era conocido como "bis sextum", y de allí a nuestro "bisiesto", tan sólo un pasito de evolución del lenguaje. 

Y ya sólo me resta desearle un muy feliz año "bis sextum" (que no lo había hecho todavía) y rematar con ello esta entrada de hoy.