(Actualizado al final de la temporada 2018-19)
En resumen, que son 47 traumas, desglosados así:
Italianos en 10 ocasiones: Juventus (1996, 2003, 2005 y 2015), Inter de Milán (1964 y 1967), Milan (1989 y 1990), Torino (1992) y Roma (2008)
Alemanes en 8 ocasiones: Bayern de Munich (1976, 1987, 2001, 2007 y 2012), Hamburgo (1980), Kaiserslautern (1982) y Borussia de Dortmund (2013).
Ingleses 6 ocasiones en Liverpool (1981 y 2009), Manchester United (1968), Chelsea (1971), Ipswich Town (1974) y Arsenal (2006).
Franceses en 4 ocasiones Paris Saint-Germaine (1993 y 1994), Mónaco (2004) y Olympique de Lyon (2010).
Holandeses en 4 ocasiones PSV (1972, 1988) y Ajax (1973 y 2019).
Belgas en 3 ocasiones Ardenlecht (1963), Standard de Lieja (1970) y Brujas (1977).
Españoles en 2 ocasiones: F.C. Barcelona (1961 y 2011)
Portugueses en 2 ocasiones: Benfica (1962 y 1965)
En 1 ocasión por austriacos -Rapid de Viena (1969)-, yugoslavos -Estrella Roja de Belgrado (1975)-, escoceses -Aberdeen (1983)-, suizos -Grasshopper (1979)-, checos -Sparta de Praga (1984), rusos -Spartak de Moscú (1991)-, daneses -Odense (1995)- y ucranianos -Dinamo de Kiev (1999)-.
¿Y qué recibes a cambio de 47 malos tragos? Ocasionalmente, noches como la del Anderlecht del 85 o del Manchester en el 2000.
¿Realmente merece la pena seguir siendo un forofo del Real Madrid?
La respuesta es sí.
Rotundamente sí.
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viernes, 7 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
La Noche del Trauma: 10-Con la Miel en los Labios, como en los Viejos Tiempos. (2011-2013)
José Mourinho llegó como el salvador de una Nación Blanca a la deriva que, para colmo, tenía que soportar impotente que el Barcelona estuviera dominado dentro y fuera de España. El entrenador portugués había conseguido eliminar a los culés con su Inter, por lo que parecía en hombre indicado, tenía el hechizo que conjuraba la magia blaugrana. La llegada de Mourinho, además, marca el final definitivo de otra étapa histórica y gloriosa del Real Madrid: el "Raulismo". No obstante, Raúl Gonzalez Blanco no estaba acabado, y daría un grandísimo resultado en su nuevo club: Schalke 04.
2011-Vuelve, por fin, un Madrid autoritario a la fase previa. En un grupo con nombres ilustres (Milan, Ajax y Auxerre), se impone cediendo sólo un empate en Milán. En el primer cruce, otra vieja cuenta que saldar: el Olympique de Lyon. Un rotundo 3-0 en Madrid -tras el empate de Francia- hace que, por fin, el Madrid vuelva a cuartos. Allí aguarda un Tottenham Hotspur al que también se elimina con suficiencia, por un global de 5-0. En semifinales, como si del Destino de una tragedia griega se tratara, Real Madrid y Barcelona se ven las caras. Fue una eliminatoria que será recordada durante largo tiempo, tanto por lo que pasó en la cancha (controvertida expulsión de Pepe y gol anulado a Higuaín, incluidos) como por el famoso "¿por qué?" de Mourinho. Sea como fuere, 0-2 en Madrid y 1-1 en Nou Camp. Trauma. El Real Madrid está fuera, pero ha demostrado que el Barca no es invencible (de hecho, lo ha derrotado en la final de Copa del Rey).
2012-Se arrasa en la fase previa a Olympique de Lyon, Ajax y Dinamo de Zagreb. Se ganan los 6 partidos, metiendo 19 goles y encajando sólo 2. Una trayectoria similar del Barcelona hace indicar que este año la Copa de Europa es cosa de dos. En octavos se echa al CSKA de Moscú (5-2 global) y en cuartos toca una "perita en dulce" de las que ya no quedan: el sorprendente APOEL chipriota, que se da por satisfecho con, al menos, haber metido dos goles en la eliminatoria (el global es de 8-2). En semifinales espera el Bayern de Munich, pero la sensación es que es tan sólo un trámite antes del partido de verdad: la final contra el Barcelona. Por desgracia, los bávaros apelan a la historia y la leyenda y, tras sendos 2-1 del equipo local, se llega a la tercera tanda de penalties en la historia europea del Real Madrid (y la primera en casa). Anteriormente, se gano una a la Juve (1987) y se perdió otra con el Estrella Roja (1975). En la portería del fondo norte, poco a poco se va dibujando la tragedia: como es tradición en este tipo de loterías, fallan los que nunca lo hacen: Cristiano Ronaldo, Kaká y Sergio Ramós (con su infame chut a la nubes). De nada sirve que Iker Casilla pare dos penaltis. El Real Madrid, eliminado. Trauma. El consuelo (de tontos) es que el Barcelona también ha caído de modo sorprendente ante el Chelsea, que a la postre gana su primera Copa de Europa.
2013-¿A la tercera iría la vencida? De momento, el lote de fase previa es más que respetable: Borussia de Dortmund, Manchester City y Ajax. Como en tiempos que ya creíamos pasados, se sufre mucho para superar la fase (la clasificación final es engañosa, pues se logran tantos decisivos en los últimos minutos del Bernabéu ante Borussia de Dortumd y Manchester City). La primera plaza nos la arrebata el Dortmund, que vuelve a su esplendor de los 90. Por desgracia, no será la última vez que nuestros caminos se crucen. En octavos se supera al Manchester United con ciertos apuros (1-1 en el Bernabéu y victoria 1-2 en Inglaterra, con magistral actuacíón bajo los palos del recién "repescado" Diego López), el enemigo de cuartos -Galataray- parece despachado con el 3-0 de casa y un primer tanto fuera. ¿Quién le puede meter cinco goles al Madrid? No obstante, en pájara memorable, los Blancos reciben 3 tantos y la cosa se pone muy fea en el Infierno Otomano. Por suerte, la sangre no llega al río y se acaba 3-2. En cualquier caso, había que sacar una enseñanza de este partido: el Real Madrid tiene repentinos y fatales ataques de debilidad defensiva que el equipo contrario puede aprovechar a placer. En semifinales nos volvemos a encontrar con el Borussia de Dortmund. En el choque de ida en Alemania, se llega al descanso con un tranquilizador empate a un tanto. Pero en la segunda mitad, el "virus desconcierto defensivo" ataca con la misma virulencia que en Turquía. Llueven tres goles y se vuelve de Alemania a Madrid con 4-1 en contra. Es todo como en las pesadillas de los viejos tiempos. En el partido de vuelta se apela, por enésima vez, al espíritu de aquellas noches mágicas de remontada de los 80. No obstante, se marran las ocasiones del primer tiempo y, aunque Diego López -de nuevo- consigue que los alemanes no puedan sellar definitivamente su pase, los dos tantos del Real Madrid llegan demasiado tarde y no hay tiempo de marcar el mágico tercero. Como un mal estudiante, no se hicieron los deberes cuando se debía y, al final, no hubo tiempo de estudiar para el aprobado. Trauma. En la final, duelo de verdugos alemanes del Real Madrid, ganando los históricos del Bayern de Munich.
El tercer fracaso europeo, y otra serie de factores, llevan a la salida del club de Jose Mourinho.
2011-Vuelve, por fin, un Madrid autoritario a la fase previa. En un grupo con nombres ilustres (Milan, Ajax y Auxerre), se impone cediendo sólo un empate en Milán. En el primer cruce, otra vieja cuenta que saldar: el Olympique de Lyon. Un rotundo 3-0 en Madrid -tras el empate de Francia- hace que, por fin, el Madrid vuelva a cuartos. Allí aguarda un Tottenham Hotspur al que también se elimina con suficiencia, por un global de 5-0. En semifinales, como si del Destino de una tragedia griega se tratara, Real Madrid y Barcelona se ven las caras. Fue una eliminatoria que será recordada durante largo tiempo, tanto por lo que pasó en la cancha (controvertida expulsión de Pepe y gol anulado a Higuaín, incluidos) como por el famoso "¿por qué?" de Mourinho. Sea como fuere, 0-2 en Madrid y 1-1 en Nou Camp. Trauma. El Real Madrid está fuera, pero ha demostrado que el Barca no es invencible (de hecho, lo ha derrotado en la final de Copa del Rey).
2012-Se arrasa en la fase previa a Olympique de Lyon, Ajax y Dinamo de Zagreb. Se ganan los 6 partidos, metiendo 19 goles y encajando sólo 2. Una trayectoria similar del Barcelona hace indicar que este año la Copa de Europa es cosa de dos. En octavos se echa al CSKA de Moscú (5-2 global) y en cuartos toca una "perita en dulce" de las que ya no quedan: el sorprendente APOEL chipriota, que se da por satisfecho con, al menos, haber metido dos goles en la eliminatoria (el global es de 8-2). En semifinales espera el Bayern de Munich, pero la sensación es que es tan sólo un trámite antes del partido de verdad: la final contra el Barcelona. Por desgracia, los bávaros apelan a la historia y la leyenda y, tras sendos 2-1 del equipo local, se llega a la tercera tanda de penalties en la historia europea del Real Madrid (y la primera en casa). Anteriormente, se gano una a la Juve (1987) y se perdió otra con el Estrella Roja (1975). En la portería del fondo norte, poco a poco se va dibujando la tragedia: como es tradición en este tipo de loterías, fallan los que nunca lo hacen: Cristiano Ronaldo, Kaká y Sergio Ramós (con su infame chut a la nubes). De nada sirve que Iker Casilla pare dos penaltis. El Real Madrid, eliminado. Trauma. El consuelo (de tontos) es que el Barcelona también ha caído de modo sorprendente ante el Chelsea, que a la postre gana su primera Copa de Europa.
2013-¿A la tercera iría la vencida? De momento, el lote de fase previa es más que respetable: Borussia de Dortmund, Manchester City y Ajax. Como en tiempos que ya creíamos pasados, se sufre mucho para superar la fase (la clasificación final es engañosa, pues se logran tantos decisivos en los últimos minutos del Bernabéu ante Borussia de Dortumd y Manchester City). La primera plaza nos la arrebata el Dortmund, que vuelve a su esplendor de los 90. Por desgracia, no será la última vez que nuestros caminos se crucen. En octavos se supera al Manchester United con ciertos apuros (1-1 en el Bernabéu y victoria 1-2 en Inglaterra, con magistral actuacíón bajo los palos del recién "repescado" Diego López), el enemigo de cuartos -Galataray- parece despachado con el 3-0 de casa y un primer tanto fuera. ¿Quién le puede meter cinco goles al Madrid? No obstante, en pájara memorable, los Blancos reciben 3 tantos y la cosa se pone muy fea en el Infierno Otomano. Por suerte, la sangre no llega al río y se acaba 3-2. En cualquier caso, había que sacar una enseñanza de este partido: el Real Madrid tiene repentinos y fatales ataques de debilidad defensiva que el equipo contrario puede aprovechar a placer. En semifinales nos volvemos a encontrar con el Borussia de Dortmund. En el choque de ida en Alemania, se llega al descanso con un tranquilizador empate a un tanto. Pero en la segunda mitad, el "virus desconcierto defensivo" ataca con la misma virulencia que en Turquía. Llueven tres goles y se vuelve de Alemania a Madrid con 4-1 en contra. Es todo como en las pesadillas de los viejos tiempos. En el partido de vuelta se apela, por enésima vez, al espíritu de aquellas noches mágicas de remontada de los 80. No obstante, se marran las ocasiones del primer tiempo y, aunque Diego López -de nuevo- consigue que los alemanes no puedan sellar definitivamente su pase, los dos tantos del Real Madrid llegan demasiado tarde y no hay tiempo de marcar el mágico tercero. Como un mal estudiante, no se hicieron los deberes cuando se debía y, al final, no hubo tiempo de estudiar para el aprobado. Trauma. En la final, duelo de verdugos alemanes del Real Madrid, ganando los históricos del Bayern de Munich.
El tercer fracaso europeo, y otra serie de factores, llevan a la salida del club de Jose Mourinho.
miércoles, 5 de junio de 2013
La Noche del Trauma: 9-El Largo y Doloroso Bache (Más Bien, Socavón) de Octavos (2005-2010)
Nada lo hacía suponer, pero la segunda mitad de una década que se había iniciado ganando dos títulos fue la más aciaga en cuanto a resultados de toda la Historia del Euro-Madridismo: no se pasó una sola eliminatoria directa, cayendo seis temporadas seguidas en octavos de final. Es, por desgracia, de esas cosas que te quitan prestigio y te oxidan la leyenda. En otras palabras, que aquí pocos temían ya al Real Madrid.
2005-Se supera la liguilla como segundo de grupo (gana el Bayer Leverkusen por diferencia de goles). Caen Dinamo de Kiev y Roma. En octavos, nos elimina la Juventus (de nuevo). 1-0 aquí, 2-0 allí. Trauma. La Copa vuelva a Liverpool por penaltis (previamente habían eliminado a la Juve), después de que remontaran un 3-0 al Milan.
2006-De nuevo segundos ante el Olympique de Lyon (bestia negra en ciernes que nos saca seis puntos). Por detrás quedan Rosenborg y Olympiacos (¡qué grupo tan olímpico, por cierto). En octavos nos coge el Arsenal y nos gana en el Bernabéu 0-1. En la vuelta no se pasa del empate a nada. Trauma. La Copa se va a las vitrinas del Barcelona por segunda vez (derrotanto al propio Arsenal).
2007-Por tercer año consecutivo se pasa como segundo de grupo, por segundo año consecutivo ante el dichoso Olympique de Lyon. Tercero es el Steaua de Bucarest y cuarto el Dinamo de Kiev. La eliminatoria de octavos es contra nuestros viejos amigos del Bayern de Munich. Se gana 3-2 en el Bernabéu, pero se cae 2-1 allí. A Sergio Ramos le anulan -con justicia- el gol de la clasificación en el último suspiro. Trauma. Al Bayern se lo cepilla el Milan en la siguiente eliminatoria. Terminaría siendo el campeón.
2008-¡Por fin se gana una liguilla previa!, (aunque empatados a puntos con el Olympiakos). Tercero queda el Werder Bremen, y cuarta la Lazio. Nos toca en suerte la Roma en octavos. Allí se logra una discreta derrota por 2 a 1, idéntico resultado que el que nos encajan en el Bernabéu. Trauma. En la siguiente ronda, los romanos caen ante el Manchester United, futuro campeón.
2009-Segundo de nuevo en la fase de grupos, empatados a puntos con la Juve. Por detrás, Zenit de San Petersburgo y Bate Borisov bielorruso. En octavos, el Liverpool -no nos veíamos las caras desde la final del 81-. Un muy gallito presidente Boluda afirma que se va a "chorrear al Liverpool" Ganan 0-1 en el Bernabéu, y 4-0 en la vuelta. Trauma. y un presidente que debería haber mantenido la boquita cerrada. El Liverpool cae en la siguiente ronda a manos del Chelsea, pero la Copa acaba, de nuevo, en el Camp Nou de Barcelona.
2010-Ya nadie teme al Real Madrid en Europa, y no les falta razón, pero en la liguilla previa parece que las cosas van a ser diferentes. Se pasa con autoridad, superando por 4 puntos al Milan. Marsella es tercero y Zurich, cuarto. En los dichosos octavos espera un viejo conocido: el Olympique de Lyon. Se pierde por uno a cero en la ida, pero en la vuelta se empata la eliminatoria al poco de empezar. ¡Este año sí que sí! Pues no, fue que no que no. Los galos empatan y el Madrid se derrumba desastrosamente. 1-1 final. Trauma. El Olympique pierde en las semifinales ante el Bayern de Munich, pero la Copa vuelve a poder del Inter de Milán.
Aquí termina el sexenio más desastroso de la Historia Europea del Real Madrid. Estaba claro que aquello no podía seguir así, que algo había que hacer. Y eso algo era un alguien con nombre y apellido:
Jose Mourinho.
2005-Se supera la liguilla como segundo de grupo (gana el Bayer Leverkusen por diferencia de goles). Caen Dinamo de Kiev y Roma. En octavos, nos elimina la Juventus (de nuevo). 1-0 aquí, 2-0 allí. Trauma. La Copa vuelva a Liverpool por penaltis (previamente habían eliminado a la Juve), después de que remontaran un 3-0 al Milan.
2006-De nuevo segundos ante el Olympique de Lyon (bestia negra en ciernes que nos saca seis puntos). Por detrás quedan Rosenborg y Olympiacos (¡qué grupo tan olímpico, por cierto). En octavos nos coge el Arsenal y nos gana en el Bernabéu 0-1. En la vuelta no se pasa del empate a nada. Trauma. La Copa se va a las vitrinas del Barcelona por segunda vez (derrotanto al propio Arsenal).
2007-Por tercer año consecutivo se pasa como segundo de grupo, por segundo año consecutivo ante el dichoso Olympique de Lyon. Tercero es el Steaua de Bucarest y cuarto el Dinamo de Kiev. La eliminatoria de octavos es contra nuestros viejos amigos del Bayern de Munich. Se gana 3-2 en el Bernabéu, pero se cae 2-1 allí. A Sergio Ramos le anulan -con justicia- el gol de la clasificación en el último suspiro. Trauma. Al Bayern se lo cepilla el Milan en la siguiente eliminatoria. Terminaría siendo el campeón.
2008-¡Por fin se gana una liguilla previa!, (aunque empatados a puntos con el Olympiakos). Tercero queda el Werder Bremen, y cuarta la Lazio. Nos toca en suerte la Roma en octavos. Allí se logra una discreta derrota por 2 a 1, idéntico resultado que el que nos encajan en el Bernabéu. Trauma. En la siguiente ronda, los romanos caen ante el Manchester United, futuro campeón.
2009-Segundo de nuevo en la fase de grupos, empatados a puntos con la Juve. Por detrás, Zenit de San Petersburgo y Bate Borisov bielorruso. En octavos, el Liverpool -no nos veíamos las caras desde la final del 81-. Un muy gallito presidente Boluda afirma que se va a "chorrear al Liverpool" Ganan 0-1 en el Bernabéu, y 4-0 en la vuelta. Trauma. y un presidente que debería haber mantenido la boquita cerrada. El Liverpool cae en la siguiente ronda a manos del Chelsea, pero la Copa acaba, de nuevo, en el Camp Nou de Barcelona.
2010-Ya nadie teme al Real Madrid en Europa, y no les falta razón, pero en la liguilla previa parece que las cosas van a ser diferentes. Se pasa con autoridad, superando por 4 puntos al Milan. Marsella es tercero y Zurich, cuarto. En los dichosos octavos espera un viejo conocido: el Olympique de Lyon. Se pierde por uno a cero en la ida, pero en la vuelta se empata la eliminatoria al poco de empezar. ¡Este año sí que sí! Pues no, fue que no que no. Los galos empatan y el Madrid se derrumba desastrosamente. 1-1 final. Trauma. El Olympique pierde en las semifinales ante el Bayern de Munich, pero la Copa vuelve a poder del Inter de Milán.
Aquí termina el sexenio más desastroso de la Historia Europea del Real Madrid. Estaba claro que aquello no podía seguir así, que algo había que hacer. Y eso algo era un alguien con nombre y apellido:
Jose Mourinho.
martes, 4 de junio de 2013
La Noche del Trauma: 8-De las Gloriosas Revanchas al Crepúsculo de los Dioses (1998-2004)
Si el Real Madrid de Di Stéfano, Gento y compañía definió la Edad de Oro del Real Madrid en Europa (y el de "La Quinta del Buitre", la de Bronce), la Edad de Plata está marcada por un Real Madrid liderado por Raul González Blanco. Con él, la ansíada Séptima Copa de Europa por fin llegó a las vitrinas del Paseo de la Castellana (y, en borrachera de "Orejonas", también la octava y la novena). Títulos que, además, llegan saldando cuentas pendientes con viejos enemigos históricos.
1998-En la fase previa se juega contra Rosemborg, Olympiakos y Oporto. Un Madrid sólido tan sólo cede una derrota en Noruega y un empate en Grecia. Se pasa como primero de grupo. En cuartos espera un equipo alemán (¡cielos!), pero el Bayer Leverkusen no es rival. Se empata allí y se gana 3-1 en el Bernabéu. ¡A por las semifinales! De nuevo, otro alemán (¡cielo santo!), el Borussia de Dortmund, que viene -para colmo- como vigente campeón y acaba de eliminar al Bayern de Munich. Unas credenciales como para tomarlos muy en serio. El partido de ida será siempre recordado como el de "la portería improvisada". La meta normal se rompe (la red estaba atada a la valla y, al subirse gente a ella, cede y parte en dos a la portería), por lo que hay que salir pitando para traer un recambio de la Ciudad Deportiva. Anécdota aparte, se gana 2-0. Pero, claro, ahora hay que ir a Alemania. Por fortuna, Dortmund no es Munich (de momento) y se saca un empate a cero. En la final espera al Juventus de Zinedine Zidane. Son actuales subcampeones y ganaron hace dos años.
En una típica final de Copa de Europa, el que marca gana. El tanto de Mijatovic supone el final de muchas cosas y el principio de otras. La victoria del "Madrid de los Fernandos" (Sanz, Hierro, Redondo y Morientes) proporciona, en suma, la mayor alegría para el Madridismo en 32 años. Los niños que celebraron la Sexta abrazan ahora a sus hijos. ¡Por fin se festejaba una Copa de Europa con imágenes en color! Además el hecho de que Manolo Sanchís -el último superviviente de la "Quinta del Buitre"- levantara el trofeo tuvo un inmenso valor testimonial y sentimental. En cierto modo, la "Quinta" tenía su pedacito de Copa de Europa.
1999-Un Real Madrid pleno de fe en sí mismo defiende su título. Sin embargo, en la liguilla previa un poderoso Inter de Milán y el Spartak de Moscú nos complican la vida, cayendo el Madrid en ambas visitas. Por fortuna, los rusos pinchan en casa, empatando con el Inter y con el flojo Sturm Graz austriaco (el empate supone el único punto de estos) y el Real Madrid pasa como segundo de grupo. Sin embargo, en cuartos nos enfrentamos la Dinamo de Kiev de un joven Shevshenko (que logra todos los tantos de su equipo), que nos elimina tras empatar a 1 en Bernabéu y ganar 2-0 allí. Trauma. En semifinales, cae el Dinamo ante el Bayern, que, a su vez, pierde la final en el descuento frente al Manchester United.
2000-Fue un año de inaudita supremacia española en la Copa de Europa, con tres de los cuatro semifinalistas. Por lo que al Madrid respecta, se pasa la liguilla como primero de grupo ante el Oporto, Olympiakos y Molde, cediendo sòlo una derrota en Portugal y un empate en Grecia. En efecto, todo casi calcado de la victoriosa edición de dos años antes. Era un buen augurio. Este año, como novedad, se introduce una segunda liguilla (idea que tendría una corta existencia). Nos toca el gordo: el dichoso Bayern de Munich, que nos gana 2-4 en el Bernabéu y 4-1 en Munich. ¿Se volvía a los viejos tiempos? Al menos, se consigue pasar como segundo de grupo, a costa de Dinamo de Kiev y Rosenborg. En el cruce de cuartos espera el Manchester United. Tras un muy inquietante empate a 0 en Chamartín, se hace historia en Old Trafford y se vence 2-3 (incluyendo el célebérrimo gol de Raúl tras magistral regate de tacón de Fernando Redondo). En semifinales -de nuevo-, el Bayern de Munich, pero este choque iba a ser muy diferente al anterior. En la ida se logra un solido 2-0, pero, claro está, Munich siempre es Munich. Y la cosa empieza pintar muy mal cuando el Bayern mete el primero. Por suerte, un feliz testarazo de Anelka (quizás por lo único que le recuerda el Madridismo) certifica el pase a la final (el resultado es 2-1). Allí espera el Valencia. Fue un choque con poca historia, en el que los valencianos acusan los nervios y la falta de experiencia. Victoria blanca por 3-0. La "Orejona" vuelve casa.
2001-Toca ronda previa con el Spartak de Moscú, Sporting de Lisboa y Bayer Leverkusen. Como parece tradición, sólo se cede una derrota (Moscú) y un empate (Lisboa), y se pasa como primero de grupo (en efecto, se ganó en Alemania, 2-3). En la siguiente liguilla, el Madrid se impone a Leeds, Lazio y Anderlecht (como de costumbre, sólo pierde un partido -Bruselas- y empata otro -Roma-). Empiezan las eliminatorias. Se supera al Galatasaray con relativa facilidad en cuartos, pero en las semifinales vuelve a esperar el Bayern de Munich. Esta vez, la eliminatoria tiene un claro color bávaro: nos ganan 0-1 en el Bernabéu y allí por 2-1. Trauma. El Bayern acabaría ganando su cuarta Copa de Europa, que se les resistía desde 1976, en fatídica tanda de penaltis que acabó con Cañizares llorando. No era para menos, el Valencia volvía a perder una final de Copa de Europa.
2002-Al Real Madrid ha llegado Zidane. En la primera liguilla se supera a Roma, Lokomotiv de Moscú y Anderlecht (este vez, la derrota en Moscú y en el empate en casa contra los belgas). En la segunda fase de grupos, se derrota a Panathinaikos, Sparta de Praga y Oporto (cediendo sólo un empate en Grecia). En las eliminatorias, se supera a, quizás, los dos equipos más odiados por el Madridismo: Bayern de Munich (2-1 allí, 2-0 aquí), y Barcelona (0-2 allí, 1-1 en el Bernabéu). En la final espera el Bayer Leverkusen. Gran partido de los teutones, que aprietan hasta el final, pero la astucia de Raúl y el Golazo de Zidane le dan al Real Madrid su novena Copa de Europa por 2-1.
2003-Esta temporada llega Ronaldo Nazario. Sin duda, un campeón de Europa reforzado por esta super-estrella parece casi invencible. Se gana la primera fase de grupos ante Roma, AEK de Atenas y el Racing Genk belga, pero sin la autoridad de otros años (se pierde un partido, pero se ceden tres empates). En la segunda liguilla, sólo se puede ser segundo ante un Milán que se vuelve a asomar a la primera línea de fuego. Borussia de Dortmund y Lokotiv de Moscú resultan eliminados. En cuartos, memorable eliminatoria contra el Manchester United. Se vence 3-1 en el Bernabéu, y allí se pierde 4-3, aunque esa derrota sea recordada con mucho cariño por el Madridismo, pues Ronaldo marcó los 3 tantos y se retiró ovacionado por Old Trafford. En la semifinal espera la Juventus, con ganas de venganza de la final de cinco años antes. En el Bernabéu se vence por 2-1, pero el 3-1 de la vuelta nos apea. Figo, a poco de terminar, tuvo el penalty de la eliminatoria, y lo falló ante Buffon (por exceso de paradiña). Trauma. La final italiana se la gana el Milán a la Juve. Irónicamente, en la tanda de penaltis.
2004-El Madrid de los "Galácticos", de la política de "Zidanes y Pavones" llega a su punto álgido con el fichaje de David Beckham. Sobre el papel, el Real Madrid debería de ser absolutamente imparable y se habla de que se hará el "trébol" (vencer el Liga, Copa del Rey y Copa de Europa). Lamentablemente, y como esto es fútbol, no se cortó ninguna hoja. También este año desaparece la segunda liguilla, que ha durado sólo 4 temporadas. En la fase inicial, se pasa con autoridad ante Olympique de Marsella, Partizán de Belgrado y Oporto (irónicamente, el futuro campeón). Sólo se ceden dos empates. Metidos ya en eliminatorias, nos toca otra vez el dichoso Bayern de Munich. Pero esta vez toca la de cal, y se les elimina por 1-1 y 1-0. Ahora vamos a por el Mónaco. Sin duda, si se ha batido a los bávaros, los del Principado debían de ser pan comido. Pero fue una de esas eliminatorias absurdas en las que nadie se explica qué pasó: Se gana 4-2 en el Bernabéu -resultado peligroso- y allí, para no correr riesgos, Raúl empieza marcando. Que nos metan 3 si pueden. Pues pudieron: entre Giuly (doblete) y Morientes (ex-de la casa), nos echan. Trauma. El Mónaco llegaría a la final, donde les derrota el Oporto de un tal Jose Mourinho.
Se llega así al final de la época de plata de Madridismo. Años cuajados de grandísimos momentos, de tremendas alegrias y, como no podía ser de otro modo, también decepciones. Se entraba, aunque en aquel 2004 poco lo podíamos sospechar, en una era aciaga para el Real Madrid en Europa, es seis años seguidos de mediocridad que -¡oh, humillación!- terminaron provocando que el Real Madrid dejara de ser cabeza de serie a la hora de formar grupo en la liguilla de primera fase.
1998-En la fase previa se juega contra Rosemborg, Olympiakos y Oporto. Un Madrid sólido tan sólo cede una derrota en Noruega y un empate en Grecia. Se pasa como primero de grupo. En cuartos espera un equipo alemán (¡cielos!), pero el Bayer Leverkusen no es rival. Se empata allí y se gana 3-1 en el Bernabéu. ¡A por las semifinales! De nuevo, otro alemán (¡cielo santo!), el Borussia de Dortmund, que viene -para colmo- como vigente campeón y acaba de eliminar al Bayern de Munich. Unas credenciales como para tomarlos muy en serio. El partido de ida será siempre recordado como el de "la portería improvisada". La meta normal se rompe (la red estaba atada a la valla y, al subirse gente a ella, cede y parte en dos a la portería), por lo que hay que salir pitando para traer un recambio de la Ciudad Deportiva. Anécdota aparte, se gana 2-0. Pero, claro, ahora hay que ir a Alemania. Por fortuna, Dortmund no es Munich (de momento) y se saca un empate a cero. En la final espera al Juventus de Zinedine Zidane. Son actuales subcampeones y ganaron hace dos años.
En una típica final de Copa de Europa, el que marca gana. El tanto de Mijatovic supone el final de muchas cosas y el principio de otras. La victoria del "Madrid de los Fernandos" (Sanz, Hierro, Redondo y Morientes) proporciona, en suma, la mayor alegría para el Madridismo en 32 años. Los niños que celebraron la Sexta abrazan ahora a sus hijos. ¡Por fin se festejaba una Copa de Europa con imágenes en color! Además el hecho de que Manolo Sanchís -el último superviviente de la "Quinta del Buitre"- levantara el trofeo tuvo un inmenso valor testimonial y sentimental. En cierto modo, la "Quinta" tenía su pedacito de Copa de Europa.
1999-Un Real Madrid pleno de fe en sí mismo defiende su título. Sin embargo, en la liguilla previa un poderoso Inter de Milán y el Spartak de Moscú nos complican la vida, cayendo el Madrid en ambas visitas. Por fortuna, los rusos pinchan en casa, empatando con el Inter y con el flojo Sturm Graz austriaco (el empate supone el único punto de estos) y el Real Madrid pasa como segundo de grupo. Sin embargo, en cuartos nos enfrentamos la Dinamo de Kiev de un joven Shevshenko (que logra todos los tantos de su equipo), que nos elimina tras empatar a 1 en Bernabéu y ganar 2-0 allí. Trauma. En semifinales, cae el Dinamo ante el Bayern, que, a su vez, pierde la final en el descuento frente al Manchester United.
2000-Fue un año de inaudita supremacia española en la Copa de Europa, con tres de los cuatro semifinalistas. Por lo que al Madrid respecta, se pasa la liguilla como primero de grupo ante el Oporto, Olympiakos y Molde, cediendo sòlo una derrota en Portugal y un empate en Grecia. En efecto, todo casi calcado de la victoriosa edición de dos años antes. Era un buen augurio. Este año, como novedad, se introduce una segunda liguilla (idea que tendría una corta existencia). Nos toca el gordo: el dichoso Bayern de Munich, que nos gana 2-4 en el Bernabéu y 4-1 en Munich. ¿Se volvía a los viejos tiempos? Al menos, se consigue pasar como segundo de grupo, a costa de Dinamo de Kiev y Rosenborg. En el cruce de cuartos espera el Manchester United. Tras un muy inquietante empate a 0 en Chamartín, se hace historia en Old Trafford y se vence 2-3 (incluyendo el célebérrimo gol de Raúl tras magistral regate de tacón de Fernando Redondo). En semifinales -de nuevo-, el Bayern de Munich, pero este choque iba a ser muy diferente al anterior. En la ida se logra un solido 2-0, pero, claro está, Munich siempre es Munich. Y la cosa empieza pintar muy mal cuando el Bayern mete el primero. Por suerte, un feliz testarazo de Anelka (quizás por lo único que le recuerda el Madridismo) certifica el pase a la final (el resultado es 2-1). Allí espera el Valencia. Fue un choque con poca historia, en el que los valencianos acusan los nervios y la falta de experiencia. Victoria blanca por 3-0. La "Orejona" vuelve casa.
2001-Toca ronda previa con el Spartak de Moscú, Sporting de Lisboa y Bayer Leverkusen. Como parece tradición, sólo se cede una derrota (Moscú) y un empate (Lisboa), y se pasa como primero de grupo (en efecto, se ganó en Alemania, 2-3). En la siguiente liguilla, el Madrid se impone a Leeds, Lazio y Anderlecht (como de costumbre, sólo pierde un partido -Bruselas- y empata otro -Roma-). Empiezan las eliminatorias. Se supera al Galatasaray con relativa facilidad en cuartos, pero en las semifinales vuelve a esperar el Bayern de Munich. Esta vez, la eliminatoria tiene un claro color bávaro: nos ganan 0-1 en el Bernabéu y allí por 2-1. Trauma. El Bayern acabaría ganando su cuarta Copa de Europa, que se les resistía desde 1976, en fatídica tanda de penaltis que acabó con Cañizares llorando. No era para menos, el Valencia volvía a perder una final de Copa de Europa.
2002-Al Real Madrid ha llegado Zidane. En la primera liguilla se supera a Roma, Lokomotiv de Moscú y Anderlecht (este vez, la derrota en Moscú y en el empate en casa contra los belgas). En la segunda fase de grupos, se derrota a Panathinaikos, Sparta de Praga y Oporto (cediendo sólo un empate en Grecia). En las eliminatorias, se supera a, quizás, los dos equipos más odiados por el Madridismo: Bayern de Munich (2-1 allí, 2-0 aquí), y Barcelona (0-2 allí, 1-1 en el Bernabéu). En la final espera el Bayer Leverkusen. Gran partido de los teutones, que aprietan hasta el final, pero la astucia de Raúl y el Golazo de Zidane le dan al Real Madrid su novena Copa de Europa por 2-1.
2003-Esta temporada llega Ronaldo Nazario. Sin duda, un campeón de Europa reforzado por esta super-estrella parece casi invencible. Se gana la primera fase de grupos ante Roma, AEK de Atenas y el Racing Genk belga, pero sin la autoridad de otros años (se pierde un partido, pero se ceden tres empates). En la segunda liguilla, sólo se puede ser segundo ante un Milán que se vuelve a asomar a la primera línea de fuego. Borussia de Dortmund y Lokotiv de Moscú resultan eliminados. En cuartos, memorable eliminatoria contra el Manchester United. Se vence 3-1 en el Bernabéu, y allí se pierde 4-3, aunque esa derrota sea recordada con mucho cariño por el Madridismo, pues Ronaldo marcó los 3 tantos y se retiró ovacionado por Old Trafford. En la semifinal espera la Juventus, con ganas de venganza de la final de cinco años antes. En el Bernabéu se vence por 2-1, pero el 3-1 de la vuelta nos apea. Figo, a poco de terminar, tuvo el penalty de la eliminatoria, y lo falló ante Buffon (por exceso de paradiña). Trauma. La final italiana se la gana el Milán a la Juve. Irónicamente, en la tanda de penaltis.
2004-El Madrid de los "Galácticos", de la política de "Zidanes y Pavones" llega a su punto álgido con el fichaje de David Beckham. Sobre el papel, el Real Madrid debería de ser absolutamente imparable y se habla de que se hará el "trébol" (vencer el Liga, Copa del Rey y Copa de Europa). Lamentablemente, y como esto es fútbol, no se cortó ninguna hoja. También este año desaparece la segunda liguilla, que ha durado sólo 4 temporadas. En la fase inicial, se pasa con autoridad ante Olympique de Marsella, Partizán de Belgrado y Oporto (irónicamente, el futuro campeón). Sólo se ceden dos empates. Metidos ya en eliminatorias, nos toca otra vez el dichoso Bayern de Munich. Pero esta vez toca la de cal, y se les elimina por 1-1 y 1-0. Ahora vamos a por el Mónaco. Sin duda, si se ha batido a los bávaros, los del Principado debían de ser pan comido. Pero fue una de esas eliminatorias absurdas en las que nadie se explica qué pasó: Se gana 4-2 en el Bernabéu -resultado peligroso- y allí, para no correr riesgos, Raúl empieza marcando. Que nos metan 3 si pueden. Pues pudieron: entre Giuly (doblete) y Morientes (ex-de la casa), nos echan. Trauma. El Mónaco llegaría a la final, donde les derrota el Oporto de un tal Jose Mourinho.
Se llega así al final de la época de plata de Madridismo. Años cuajados de grandísimos momentos, de tremendas alegrias y, como no podía ser de otro modo, también decepciones. Se entraba, aunque en aquel 2004 poco lo podíamos sospechar, en una era aciaga para el Real Madrid en Europa, es seis años seguidos de mediocridad que -¡oh, humillación!- terminaron provocando que el Real Madrid dejara de ser cabeza de serie a la hora de formar grupo en la liguilla de primera fase.
lunes, 3 de junio de 2013
La Noche del Trauma: 7-Los Años Insípidos (1992-97)
La Quinta del Buitre se fue quedando sin gas de un modo prematuro y, tras cinco ligas consecutivas, perdió las cuatro siguientes a manos del Barcelona. Esto condenó al Real Madrid al destierro de tres Copas de la UEFA y una Recopa, por las que se pasa con más pena que gloria. Fue entonces cuando se produjo el relevo natural, y la Quinta dio paso a una nueva generación de futbolistas, capitaneada por Raúl González. Eran los destinados a conducir al Real Madrid a su era plateada.
1992-Se elimina al Slovan de Bratislava, al Utrecht, al Neuchatel suizo y al Sigma checo. En semifinales se cruza en nuestro camino el Torino. Eliminatoria del morbo, puesto que el "Hijo Pródigo de la Quinta", Rafa Martín Vázquez, juega allí. Se gana 2-1 en el Bernabéu, pero se pierde 2-0 en Italia. Trauma. La copa se la acaba llevando el Ajax. También es el año en que el Barcelona logra su primera Copa de Europa.
1993-Marchando otras de "uefismo". Se supera a la Politécnica de Timisoara, Torpedo de Moscú y Vitesse. En cuartos espera el Paris Saint-Germain. El 3-1 del Bernabéu hace ir a París con cierto optimismo -pero también con la clásica necesidad de marcar un gol-. El tanto se logra, pero los franceses meten 4. Ya no sólo no remontamos, sino que encima nos remontan. Trauma. Los parisinos caen ante la Juventus, que a la postre se lleva el título.
1994-El triunfo en la Copa del Rey del año anterior permite al Real Madrid iniciar su último asalto a la Recopa antes de que la competición desapareciera. 6-1 global al Lugano suizo y 4-1 al Wacker austriaco, pero en cuartos se cruza -de nuevo- el Paris Saint-Germain. 0-1 en Madrid, 1-1 en París (a la salida de una falta lateral, con tremendo despeje al aire de Buyo). Se acabó lo que se daba. Trauma. A los franceses los elimina el Arsenal en la siguiente ronda.
1995-Otro añito de UEFA. Se elimina con muchos apuros al Sporting de Lisboa de un chaval llamado Luis Figo y al Dinamo de Moscú, pero en cuartos nos coge el Odense danés y nos elimina. (3-2, 2-0). Trauma. El Odense cae en la siguiente ronda ante el futuro campeón Parma. Al final de temporada, Emilio Butragueño abandona el Real Madrid. Todavía no ha cumplido los 32 años. Es el fin de una era, y el comienzo de otra. También es la última participación del Real Madrid en el Copa de la UEFA.
1996-¡Por fin de vuelta a la Copa de Europa! Aunque ahora le han cambiado el nombre y se llama "Champions League" y es un poco rara: no se comienza con eliminatorias directas, sino que hay una fase previa de liguilla. Nos toca en el grupo del Ajax -que ha vuelto por sus fueros y es vigente campeón-, Ferencvaros húngaro y Grasshopper suizo. El grupo es poco igualado. El Ajax nos gana allí y aquí, pero el Real Madrid no tiene dificultad para alzarse con la segunda plaza que da derecho a pasar de fase.
En la primera eliminatoria directa espera la Juventus. Hay un gran optimismo, y el hecho de que se cumplan 30 años de la última victoria en la Copa de Europa -y el arrasador entusiasmo del joven Raúl- transmite la corazonada de que "este es el año". Pero no, se gana 1-0 en el Bernabéu, pero se cae 2-0 en Turín. Trauma. Curiosamente, el trofeo se lo juegan a los penaltis nuestros dos verdugos, y gana la Juve al Ajax 4-2.
1997-Por segunda vez en su historia, el Real Madrid no consigue clasificarse para las competiciones europeas. Desastrosa liga, ganada por el Atlético de Madrid del doblete.
El panorama era poco prometedor, pero, como el fútbol es como es, de cero se iba a pasar al infinito en tan sólo un año. Estaba a punto de iniciarse la segunda etapa más gloriosa del Real Madrid en Europa.
1992-Se elimina al Slovan de Bratislava, al Utrecht, al Neuchatel suizo y al Sigma checo. En semifinales se cruza en nuestro camino el Torino. Eliminatoria del morbo, puesto que el "Hijo Pródigo de la Quinta", Rafa Martín Vázquez, juega allí. Se gana 2-1 en el Bernabéu, pero se pierde 2-0 en Italia. Trauma. La copa se la acaba llevando el Ajax. También es el año en que el Barcelona logra su primera Copa de Europa.
1993-Marchando otras de "uefismo". Se supera a la Politécnica de Timisoara, Torpedo de Moscú y Vitesse. En cuartos espera el Paris Saint-Germain. El 3-1 del Bernabéu hace ir a París con cierto optimismo -pero también con la clásica necesidad de marcar un gol-. El tanto se logra, pero los franceses meten 4. Ya no sólo no remontamos, sino que encima nos remontan. Trauma. Los parisinos caen ante la Juventus, que a la postre se lleva el título.
1994-El triunfo en la Copa del Rey del año anterior permite al Real Madrid iniciar su último asalto a la Recopa antes de que la competición desapareciera. 6-1 global al Lugano suizo y 4-1 al Wacker austriaco, pero en cuartos se cruza -de nuevo- el Paris Saint-Germain. 0-1 en Madrid, 1-1 en París (a la salida de una falta lateral, con tremendo despeje al aire de Buyo). Se acabó lo que se daba. Trauma. A los franceses los elimina el Arsenal en la siguiente ronda.
1995-Otro añito de UEFA. Se elimina con muchos apuros al Sporting de Lisboa de un chaval llamado Luis Figo y al Dinamo de Moscú, pero en cuartos nos coge el Odense danés y nos elimina. (3-2, 2-0). Trauma. El Odense cae en la siguiente ronda ante el futuro campeón Parma. Al final de temporada, Emilio Butragueño abandona el Real Madrid. Todavía no ha cumplido los 32 años. Es el fin de una era, y el comienzo de otra. También es la última participación del Real Madrid en el Copa de la UEFA.
1996-¡Por fin de vuelta a la Copa de Europa! Aunque ahora le han cambiado el nombre y se llama "Champions League" y es un poco rara: no se comienza con eliminatorias directas, sino que hay una fase previa de liguilla. Nos toca en el grupo del Ajax -que ha vuelto por sus fueros y es vigente campeón-, Ferencvaros húngaro y Grasshopper suizo. El grupo es poco igualado. El Ajax nos gana allí y aquí, pero el Real Madrid no tiene dificultad para alzarse con la segunda plaza que da derecho a pasar de fase.
En la primera eliminatoria directa espera la Juventus. Hay un gran optimismo, y el hecho de que se cumplan 30 años de la última victoria en la Copa de Europa -y el arrasador entusiasmo del joven Raúl- transmite la corazonada de que "este es el año". Pero no, se gana 1-0 en el Bernabéu, pero se cae 2-0 en Turín. Trauma. Curiosamente, el trofeo se lo juegan a los penaltis nuestros dos verdugos, y gana la Juve al Ajax 4-2.
1997-Por segunda vez en su historia, el Real Madrid no consigue clasificarse para las competiciones europeas. Desastrosa liga, ganada por el Atlético de Madrid del doblete.
El panorama era poco prometedor, pero, como el fútbol es como es, de cero se iba a pasar al infinito en tan sólo un año. Estaba a punto de iniciarse la segunda etapa más gloriosa del Real Madrid en Europa.
domingo, 2 de junio de 2013
La Noche del Trauma: 6-La Quinta Se Estrella contra Cinco Muros (1987-91)
Por fin, parecía que por fin, que los viejos tiempos habían vuelto. Había un equipo ganador, un equipo que maravillaba al mundo, un equipo contra el que nada valía una goleada en casa, porque te la iba a remontar. Parecía como si magia cruel de los campos alemanes hubiera emigrado al Santiago Bernabéu. Era el Madrid del "Miedo Escénico".
Y olía a la tan ansiada "Séptima".
1987-¡Vamos allá! Van cayendo el Young Boys suizo, la Juventus (en una mítica tanda de penaltis de Paco Buyo) y el Estrella Roja de Belgrado (por el valor doble de los goles fuera). Ahora toca la semifinal contra el temido Bayern de Munich. Pero, ¡ojo, este Madrid es diferente!
El partido de ida engrosa con honores y horrores la lista de las noches aciagas del Madridismo. No tanto por el 4-1 en contra, sino por el famoso, infame, maldito pisotón de Juanito a Matthaus. La maldición de Munich volvía a hacer de las suyas, como había ocurrido con Amancio hacía 11 años, aquel también era el triste final de Juanito en Europa.
No obstante, todo el Madridismo contaba con que en el partido de vuelta la magia de las últimas temporadas volviera a obrar el milagro. Se esperaba otra gran noche del Bernabéu, pero el portero alemán Jean Marie Pfaff (¡dichosos porteros del Bayern!) conjuró el sortilegio. 1-0 insuficiente. Trauma. A los alemanes tampoco le iría mucho mejor: el Oporto de Futre les derrota 2-1 en la final (golazo de tacón de Madjer incluido).
1988-Una nueva oportunidad, y ánimos e ilusión renovados. Se empieza fuerte: contra el Nápoles de Maradona y con el Bernabéu vacío de público (a causa de una sanción ocasionada por los vándalos travestidos de Madridistas de siempre). Da igual. Chendo la hace un legendario túnel a Maradona y se gana 2-0. La vuelta, en el presunto infierno italiano, se salda con un empate a 1. Italia no es Alemania (por ahora).
También vino dura la segunda ronda: contra el vigente campeón Oporto. La ida se ha de disputar en Valencia (también por la sanción) y se salda con un poco tranquilizador 2-1 (Futre ya se ha ido al Atléti, pero Madjer sigue y marca). Sin embargo, la vuelta supuso la cumbre de un presunto actor secundario: Paco Llorente Gento protagoniza dos prodigiosas acciones por la banda (De Gento le venía al galgo) que sirven los dos tantos a Michel. Victoria blanca por 2-1. Llorente brilla y, con sólo 24 años, la deslumbrante estrella de Butragueño da los prímeros sintomas de debilidad.
Bayern, en cuartos espera el Bayern. El bombo tenía el año tonto. No obstante, ese año fue que sí. Parecía que la leyenda negra escribía un nuevo capítulo en forma de 3-0, pero Butragueño en el 84 y Hugo Sánchez en el 89, abrieron las puertas de la esperanza. La machada se confirmó con un 2-0 en Bernabéu. ¡Adiós por fin, bávaros! La gesta se vivió con la satisfacción y el alivio del que derrota finalmente al estreñimiento.
En semifinales espera el PSV holandés. Ambos equipos llevaban muchos años sin verse la caras y, después de ganar a italianos, portugueses y alemanes, parecía que también se podría con aquello. Sin embargo, un pobre 1-1 en el Bernabéu y un en extremo decepcionante 0-0 allí, después de marrar un sinfín de oportunidades, rompieron en mil pedazos las ilusiones blancas. Las imágenes de los jugadores del Madrid protestando al árbitro al final del partido eran el fiel reflejo de la dolorosa impotencia que sentíamos todos. Trauma. El PSV acabó ganando la Copa frente al Benfica.
Cualquier Madridista le dirá que esta era la Copa de Europa que la Quinta del Buitre debió ganar y no ganó. Por detrás venía un Ferrari, y ya nada se podría hacer.
1989-De nuevo a por todas. Caen Moss noruego, Gornilk polaco y -dulce venganza- el PSV. En semifinales aguarda el Milán. Llevan sin asomarse desde los 60, pero ahora parece que tienen un equipo poderosisímo.
Y tanto. Empatan a 1 en el Bernabéu, y nos encajan un severísimo correctivo en la vuelta: 5-0. Alemania en Italia, la "Quinta" no ha sido sólo eliminada, ha sido humillada. Trauma. El Milán vence también al Steaua en la final.
1990-Todavía con el susto en el cuerpo se inicia el camino otra vez: Spora de Luxemburgo y -porca miseria- otra vez el Milán. No obstante, hay dos datos que invitan al optimismo. En las dos últimas ediciones hemos eliminado al campeón vigente y a nuestro verdugo del año anterior.
Pero no, esta vez no fue humillante, pero también fue muy duro: al 2-0 de Milán no se le pudo oponer una noche mágica del Bernabéu. 1-0. Trauma. A "La Quinta" le queda una bala, aunque pocos lo podíamos suponer por aquel entonces, pues el grupo todavía era joven. El Milán, por su parte, repite título.
1991-El equipo empieza a dejar de ser lo que era. Pierde la Liga ante el Barcelona y en la Copa de Europa, tras superar a dos rivales muy cómodos (OB danés y Swarovski Tirol austriaco, se topa con el Spartak de Moscú, que nos devuelve a la cruda realidad: Empate a cero en Chamartín y derrota por 3-1 en Rusía. Trauma, nos quedamos helados (muy propio). El trofeo fue para el Estrella Roja de Belgrado, después de que el Milán fuera eliminado por el Marsella en un choque muy raro, con sospechoso apagón incluido.
Y así, de esto modo tras triste, terminó la tan dolorosa serie de asaltos a la Copa de Europa del Real Madrid de "La Quinta del Buitre". Merecieron más y, por la razón que sea, porque el fútbol es una niño caprichoso y cabrón, no lo tuvieron.
Y olía a la tan ansiada "Séptima".
1987-¡Vamos allá! Van cayendo el Young Boys suizo, la Juventus (en una mítica tanda de penaltis de Paco Buyo) y el Estrella Roja de Belgrado (por el valor doble de los goles fuera). Ahora toca la semifinal contra el temido Bayern de Munich. Pero, ¡ojo, este Madrid es diferente!
El partido de ida engrosa con honores y horrores la lista de las noches aciagas del Madridismo. No tanto por el 4-1 en contra, sino por el famoso, infame, maldito pisotón de Juanito a Matthaus. La maldición de Munich volvía a hacer de las suyas, como había ocurrido con Amancio hacía 11 años, aquel también era el triste final de Juanito en Europa.
No obstante, todo el Madridismo contaba con que en el partido de vuelta la magia de las últimas temporadas volviera a obrar el milagro. Se esperaba otra gran noche del Bernabéu, pero el portero alemán Jean Marie Pfaff (¡dichosos porteros del Bayern!) conjuró el sortilegio. 1-0 insuficiente. Trauma. A los alemanes tampoco le iría mucho mejor: el Oporto de Futre les derrota 2-1 en la final (golazo de tacón de Madjer incluido).
1988-Una nueva oportunidad, y ánimos e ilusión renovados. Se empieza fuerte: contra el Nápoles de Maradona y con el Bernabéu vacío de público (a causa de una sanción ocasionada por los vándalos travestidos de Madridistas de siempre). Da igual. Chendo la hace un legendario túnel a Maradona y se gana 2-0. La vuelta, en el presunto infierno italiano, se salda con un empate a 1. Italia no es Alemania (por ahora).
También vino dura la segunda ronda: contra el vigente campeón Oporto. La ida se ha de disputar en Valencia (también por la sanción) y se salda con un poco tranquilizador 2-1 (Futre ya se ha ido al Atléti, pero Madjer sigue y marca). Sin embargo, la vuelta supuso la cumbre de un presunto actor secundario: Paco Llorente Gento protagoniza dos prodigiosas acciones por la banda (De Gento le venía al galgo) que sirven los dos tantos a Michel. Victoria blanca por 2-1. Llorente brilla y, con sólo 24 años, la deslumbrante estrella de Butragueño da los prímeros sintomas de debilidad.
Bayern, en cuartos espera el Bayern. El bombo tenía el año tonto. No obstante, ese año fue que sí. Parecía que la leyenda negra escribía un nuevo capítulo en forma de 3-0, pero Butragueño en el 84 y Hugo Sánchez en el 89, abrieron las puertas de la esperanza. La machada se confirmó con un 2-0 en Bernabéu. ¡Adiós por fin, bávaros! La gesta se vivió con la satisfacción y el alivio del que derrota finalmente al estreñimiento.
En semifinales espera el PSV holandés. Ambos equipos llevaban muchos años sin verse la caras y, después de ganar a italianos, portugueses y alemanes, parecía que también se podría con aquello. Sin embargo, un pobre 1-1 en el Bernabéu y un en extremo decepcionante 0-0 allí, después de marrar un sinfín de oportunidades, rompieron en mil pedazos las ilusiones blancas. Las imágenes de los jugadores del Madrid protestando al árbitro al final del partido eran el fiel reflejo de la dolorosa impotencia que sentíamos todos. Trauma. El PSV acabó ganando la Copa frente al Benfica.
Cualquier Madridista le dirá que esta era la Copa de Europa que la Quinta del Buitre debió ganar y no ganó. Por detrás venía un Ferrari, y ya nada se podría hacer.
1989-De nuevo a por todas. Caen Moss noruego, Gornilk polaco y -dulce venganza- el PSV. En semifinales aguarda el Milán. Llevan sin asomarse desde los 60, pero ahora parece que tienen un equipo poderosisímo.
Y tanto. Empatan a 1 en el Bernabéu, y nos encajan un severísimo correctivo en la vuelta: 5-0. Alemania en Italia, la "Quinta" no ha sido sólo eliminada, ha sido humillada. Trauma. El Milán vence también al Steaua en la final.
1990-Todavía con el susto en el cuerpo se inicia el camino otra vez: Spora de Luxemburgo y -porca miseria- otra vez el Milán. No obstante, hay dos datos que invitan al optimismo. En las dos últimas ediciones hemos eliminado al campeón vigente y a nuestro verdugo del año anterior.
Pero no, esta vez no fue humillante, pero también fue muy duro: al 2-0 de Milán no se le pudo oponer una noche mágica del Bernabéu. 1-0. Trauma. A "La Quinta" le queda una bala, aunque pocos lo podíamos suponer por aquel entonces, pues el grupo todavía era joven. El Milán, por su parte, repite título.
1991-El equipo empieza a dejar de ser lo que era. Pierde la Liga ante el Barcelona y en la Copa de Europa, tras superar a dos rivales muy cómodos (OB danés y Swarovski Tirol austriaco, se topa con el Spartak de Moscú, que nos devuelve a la cruda realidad: Empate a cero en Chamartín y derrota por 3-1 en Rusía. Trauma, nos quedamos helados (muy propio). El trofeo fue para el Estrella Roja de Belgrado, después de que el Milán fuera eliminado por el Marsella en un choque muy raro, con sospechoso apagón incluido.
Y así, de esto modo tras triste, terminó la tan dolorosa serie de asaltos a la Copa de Europa del Real Madrid de "La Quinta del Buitre". Merecieron más y, por la razón que sea, porque el fútbol es una niño caprichoso y cabrón, no lo tuvieron.
sábado, 1 de junio de 2013
La Noche del Trauma: 5-Relevo de la Guardia, Grandes Realidades, y Mayores Promesas (1982-86)
Con el sabor más agrio que dulce de la oportunidad de oro perdida ante el Liverpool todavía en el ánimo, el Real Madrid se interna en los años ochenta. El quinquenio de supremacia vasco-catalana en el campeonato de Liga relegó al Real Madrid a jugar cuatros copas de la UEFA y una Recopa. Sin embargo, el paso del Madrid por Europa durante estos cinco años dejó algunos de los momentos más brillantes desde los ya lejanos años 60 (y también algún que otro desastre de rigor). Dos títulos y una final hacen merecedor a este periodo del calificativo de "Edad de Bronce" del Real Madrid en Europa.
1982-Tras unos inicios titubeantes (se derrota al Tatabanyal húngaro por el valor doble de los goles fuera, y al Carl Zeiss Jena de la Alemania Demócratica y al Rapid de Viena por un sólo gol), en cuartos nos espera en Kaiserslautern alemán.
La ida en el Bernabéu se salda con un 3-1 a favor. Es un resultado siempre puñetero de defender, y que casi te obliga a marcar fuera. Además, el viaje es a Alemania, y los precedentes no invitan a la tranquilidad. Pero, por otro lado, ¿quiénes eran estos? Desde luego, ni el Bayern ni el Hamburgo.
Dio igual. Por resumir, se produjo la tan temida debable: 5-0 en contra. El primer gol, al poco de comenzar, llega tras una antológica por ilógica cantada del meta Agustín, que se agacha para recoger un inocentón remate de Funkel, que se le cuela inexplicablemente. El segundo, también de Funkel, al remachar un balón escupido por el palo. En la segunda parte, el tercero llega tras un remate en el que Augustín ni se digna tirarse, pese a que el balón le pasa lento y cerca. En el cuarto, por contra, nada puede hacer. Con el panorama 4-0, García Cortés marra un penalty que podría haber dado alguna esperanza al equipo. La eliminatoria la cierra un tal Geye, de tacón y con chulería, rematando totalmente solo al borde del área pequeña. Pero, independientemente de la paliza, el encuentro resultó triste por la propia imagen de absoluta impotencia que dio el equipo. Hasta tres hombres fueron expulsados por perder los nervios: San José, Cunningham y Pineda, reflejo de una de las noches más aciagas del Real Madrid en toda su historia. Trauma. Aunque a los alemanes tampoco les quedaba muchas vida: el Gotteborg se los merendó en la siguiente fase. (Si es que no eran nadie...)
1983-Año de "recopeo" (se había ganado la Copa del Rey el año anterior frente al Sporting de Gijón). Camino firme hasta llegar a la final: Baia Mare rumano, Ujpest Dozsa húngaro, el inevitable Inter de Milán (en el partido de ida, Agustín volvió a hacer de las suyas, dejando pasar un gol de falta porque creía que era indirecto) y Austria de Viena (irónicamente, vengando la eliminación del Barcelona en la eliminatoria anterior). En la final esperan los escoceses de un tal Aberdeen.
Se empieza fatal. A los 7 minutos ya nos habían mandado un balón al palo y se nos habían adelantado. Juanito logra el empate de penalty en el 14. Se llega a la prórroga (gracias un sobresaliente Agustín, que este portero parecía no tener término medio), pero en ella Hewitt nos mete el 2-1 (tras remater un centro al que Agustín no llega). Trauma. Trauma en una temporada legendariamente traumática en la que se pierde la Liga en la última jornada, la Copa del Rey en el último suspiro, la Supercopa y la Copa de Liga, además, claro está, de la susodicha Recopa. Supcampeón en cinco competiciones. ¡A ver quién iguala eso!
1984-De vuelta al "uefeo", y de vuelta a las andadas. Se cae a la primeras de cambio: en treintaidosavos de final frente al Sparta de Praga (4-3) en el global. Parecía que el Real Madrid no tenía solución, que los viejos malos tiempos volvían. Fue por aquel entonces que una serie de increiblemente prometedores jugadores del filial empiezan a debutar en el primer equipo. Se llaman Manolo Sanchís (hijo), Michel, Rafa Martín Vázquez y Emilio Butragueño.
Abróchense los cinturones, que cogemos velocidad.
1985-UEFA. Se supera al Wacker Innsbruck austriaco y al Rijeka yugoslavo. Toca entonces contra el Anderlecht belga (subcampeón de la edición anterior). El partido de ida es otra de esas noches negro oscuro, con una derrota por 3-0. La mayoría de la gente dio por hecho que el Madrid había vuelto alcanzar su techo y que el partido de vuelta era poco más que un trámite. El presunto trámite fue una de las noches más inolvidables de la Historia de Madridismo. 6-1, inapelable, triplete de Butragueño, dos de Valdano y uno de Sanchís. La leyenda volvía a asomarse al Bernabéu, y enrachada de magia, caen Totthenham e Inter -¡cómo no!- con remontada de un 2-0 incluida. En la final espera el Videoton húngaro. El trofeo se decide, curiosamente, en el partido de ida en Hungría, pues el Real Madrid vence por 3-0. En el de vuelta, de trámite, el Real Madrid pierde 1-0. Irónicamente, el equipo de la remontadas gana la final perdiendo el partido de vuelta.
Fue una UEFA muy especial por múltiples razones: porque una generación que ya se apagaba (Miguel Ángel, Juanito, Camacho, Santillana...) tenía por fin un título europeo, por volver a ganarlo casi 20 años después (aunque no fuera la amadísima "Orejona" sino su hermana pequeña) y porque una nueva generación de jugadores hacía soñar con un futuro que parecía abocado a la máxima gloria.
1986-De nuevo a la UEFA, y de nuevo hasta el final: AEK de Atenas, Chornomorets ucraniano, Borussia Mönchengladbach (sin quitarnos la maldición alemana de encima, eso sí, y encajando el 5-1 de rigor, pero con otra remontada absolutamente memorable de 4-0), Neuchatel suizo, Inter de Milán (otra gran remontada de 5-1, con un Santillana protagonista y absoluta "bestia negra" del Interismo). En la final nos enfretamos al Colonia alemán. 5-1 en la ida y esta vez sin susto en Alemania (se cae por 2-0). Campeones de la UEFA -de nuevo-, y llevamos ganadas 12 eliminatorias seguidas, algo inaudito desde los gloriosísimos tiempos de las cinco copas de Europa.
Y, por fin, aquel Real Madrid gana la Liga. Por fin, el Super-Madrid de la "Quinta del Buitre" va a iniciar el asalto a la fortaleza máxima, a la que custodiaba a la mítica "Orejona". Todo parecía indicar que el trofeo iba a volver a casa, parecía inevitable, garantizado, casi por ley natural.
Parecía.
1982-Tras unos inicios titubeantes (se derrota al Tatabanyal húngaro por el valor doble de los goles fuera, y al Carl Zeiss Jena de la Alemania Demócratica y al Rapid de Viena por un sólo gol), en cuartos nos espera en Kaiserslautern alemán.
La ida en el Bernabéu se salda con un 3-1 a favor. Es un resultado siempre puñetero de defender, y que casi te obliga a marcar fuera. Además, el viaje es a Alemania, y los precedentes no invitan a la tranquilidad. Pero, por otro lado, ¿quiénes eran estos? Desde luego, ni el Bayern ni el Hamburgo.
Dio igual. Por resumir, se produjo la tan temida debable: 5-0 en contra. El primer gol, al poco de comenzar, llega tras una antológica por ilógica cantada del meta Agustín, que se agacha para recoger un inocentón remate de Funkel, que se le cuela inexplicablemente. El segundo, también de Funkel, al remachar un balón escupido por el palo. En la segunda parte, el tercero llega tras un remate en el que Augustín ni se digna tirarse, pese a que el balón le pasa lento y cerca. En el cuarto, por contra, nada puede hacer. Con el panorama 4-0, García Cortés marra un penalty que podría haber dado alguna esperanza al equipo. La eliminatoria la cierra un tal Geye, de tacón y con chulería, rematando totalmente solo al borde del área pequeña. Pero, independientemente de la paliza, el encuentro resultó triste por la propia imagen de absoluta impotencia que dio el equipo. Hasta tres hombres fueron expulsados por perder los nervios: San José, Cunningham y Pineda, reflejo de una de las noches más aciagas del Real Madrid en toda su historia. Trauma. Aunque a los alemanes tampoco les quedaba muchas vida: el Gotteborg se los merendó en la siguiente fase. (Si es que no eran nadie...)
1983-Año de "recopeo" (se había ganado la Copa del Rey el año anterior frente al Sporting de Gijón). Camino firme hasta llegar a la final: Baia Mare rumano, Ujpest Dozsa húngaro, el inevitable Inter de Milán (en el partido de ida, Agustín volvió a hacer de las suyas, dejando pasar un gol de falta porque creía que era indirecto) y Austria de Viena (irónicamente, vengando la eliminación del Barcelona en la eliminatoria anterior). En la final esperan los escoceses de un tal Aberdeen.
Se empieza fatal. A los 7 minutos ya nos habían mandado un balón al palo y se nos habían adelantado. Juanito logra el empate de penalty en el 14. Se llega a la prórroga (gracias un sobresaliente Agustín, que este portero parecía no tener término medio), pero en ella Hewitt nos mete el 2-1 (tras remater un centro al que Agustín no llega). Trauma. Trauma en una temporada legendariamente traumática en la que se pierde la Liga en la última jornada, la Copa del Rey en el último suspiro, la Supercopa y la Copa de Liga, además, claro está, de la susodicha Recopa. Supcampeón en cinco competiciones. ¡A ver quién iguala eso!
1984-De vuelta al "uefeo", y de vuelta a las andadas. Se cae a la primeras de cambio: en treintaidosavos de final frente al Sparta de Praga (4-3) en el global. Parecía que el Real Madrid no tenía solución, que los viejos malos tiempos volvían. Fue por aquel entonces que una serie de increiblemente prometedores jugadores del filial empiezan a debutar en el primer equipo. Se llaman Manolo Sanchís (hijo), Michel, Rafa Martín Vázquez y Emilio Butragueño.
Abróchense los cinturones, que cogemos velocidad.
1985-UEFA. Se supera al Wacker Innsbruck austriaco y al Rijeka yugoslavo. Toca entonces contra el Anderlecht belga (subcampeón de la edición anterior). El partido de ida es otra de esas noches negro oscuro, con una derrota por 3-0. La mayoría de la gente dio por hecho que el Madrid había vuelto alcanzar su techo y que el partido de vuelta era poco más que un trámite. El presunto trámite fue una de las noches más inolvidables de la Historia de Madridismo. 6-1, inapelable, triplete de Butragueño, dos de Valdano y uno de Sanchís. La leyenda volvía a asomarse al Bernabéu, y enrachada de magia, caen Totthenham e Inter -¡cómo no!- con remontada de un 2-0 incluida. En la final espera el Videoton húngaro. El trofeo se decide, curiosamente, en el partido de ida en Hungría, pues el Real Madrid vence por 3-0. En el de vuelta, de trámite, el Real Madrid pierde 1-0. Irónicamente, el equipo de la remontadas gana la final perdiendo el partido de vuelta.
Fue una UEFA muy especial por múltiples razones: porque una generación que ya se apagaba (Miguel Ángel, Juanito, Camacho, Santillana...) tenía por fin un título europeo, por volver a ganarlo casi 20 años después (aunque no fuera la amadísima "Orejona" sino su hermana pequeña) y porque una nueva generación de jugadores hacía soñar con un futuro que parecía abocado a la máxima gloria.
1986-De nuevo a la UEFA, y de nuevo hasta el final: AEK de Atenas, Chornomorets ucraniano, Borussia Mönchengladbach (sin quitarnos la maldición alemana de encima, eso sí, y encajando el 5-1 de rigor, pero con otra remontada absolutamente memorable de 4-0), Neuchatel suizo, Inter de Milán (otra gran remontada de 5-1, con un Santillana protagonista y absoluta "bestia negra" del Interismo). En la final nos enfretamos al Colonia alemán. 5-1 en la ida y esta vez sin susto en Alemania (se cae por 2-0). Campeones de la UEFA -de nuevo-, y llevamos ganadas 12 eliminatorias seguidas, algo inaudito desde los gloriosísimos tiempos de las cinco copas de Europa.
Y, por fin, aquel Real Madrid gana la Liga. Por fin, el Super-Madrid de la "Quinta del Buitre" va a iniciar el asalto a la fortaleza máxima, a la que custodiaba a la mítica "Orejona". Todo parecía indicar que el trofeo iba a volver a casa, parecía inevitable, garantizado, casi por ley natural.
Parecía.
viernes, 31 de mayo de 2013
La Noche del Trauma: 4-Lo Más Negro del Túnel con una Aparente Luz al Final (1977-81)
Los años setenta estaban pasando como mucha más pena que gloria para el Madridismo en Europa, y la cosas iría a peor hasta el final. Se cerraba la peor década blánca por continente, inéditos de títulos. El comienzo de la siguiente traería alegrías puntuales, pero dos momentos muy dolorosos: una tremenda goleada y la pérdida de esa final máxima tanto tiempo ansiada.
1977-Otro año insípido, se supera al Stal sueco por un 3-1 global, pero no se puede con el Bruja belga en octavos de final (global de 2-0). Los Belgas caen en la siguiente ronda, y el trofeo se va, por primera vez, para Liverpool.
1978-Este año no hizo falta olvidarlo porque, simplemente, no hubo nada que recordar. Por primera vez desde que se compite en Europa -23 temporadas- el Real Madrid no está presente. No se había ganado tal derecho: La Liga 76-77 había sido bochornosa, logrando una triste novena posición con 12 victorias, 10 empates y 12 derrotas. En la Copa del Rey, por su parte, el Hércules de Alicante nos había despachado en dieciseisavos. Trauma.
1979-Se retorna a la Copa de Europa, aunque el papel es triste: Tras barrer al Proges de Luxemburgo, el Grasshopper suizo nos elimina (se vence 3-1 en el Berbabéu, pero nos remontan con un 2-0 en Zurich). Trauma. Los suizos caen en la siguiente eliminatoria ante el Nottingham Forest, que acabaría siendo campeón.
1980-Prometedora trayectoria malograda con severísimo correctivo en forma de goleada (en Alemania, ¡cómo no!) Caen Levski búlgaro, Oporto y Celtic de Glasgow. En la seminifinal espera el Hamburgo.
La ida en el Bernabéu no estuvo mal, con una digna victoria por 2 a 0. Un resultado que se podía defender allí. Sí, se podía, pero no se pudo. La apisonadora alemana pasó por encima del Real Madrid y a golazo limpio: 1-0, después de claro y tonto penalty sobre Kevin Keegan, 2-0 en precioso remate de cabeza, un rayito de esperanza en forma de 2-1 -tras sutil remate del malogrado Cunningham-, 3-1 de tremenzo zapatazo desde fuera del área (este gol ya lo encajó Miguel Ángel, pues García Remón se había tenido que retirar lesionado), 4-1 de nuevo en remate de cabeza al más puro estilo "panzer alemán". Con este borrascoso panorama se llegó al descanso, aunque conviene recordar que un gol habría clasificado al Real Madrid. Pero el único tanto que llega es el 5-1 del Hamburgo. Trauma. El trofeo fue para el Nottingham Forest (¡ya se podían los alemanes haber guardado algún gol para la final!).
1981-Fue la temporada del casi, pero no; de quedarse con la miel en los labios; de alcanzar la final 15 años después y sucumbir a las mismas puertas del trofeo.
Ante el "Madrid de los Garcías", habían caído el Limerick irlandés, el Honved húngaro, los soviéticos del Sparta de Moscú y el Inter de Milán (nuestro viejo y odiado amigo) en la semifinal. Esperaba el Liverpool en el Parque de los Príncipés de París. Tras 4 años seguidos de victorias inglesas en la Copa de Europa, ¿llegaría una quinta?
La respuesta es sí: el partido no tuvo mucha historia, y todavía menos fútbol. Ganó el que convirtió su oportunidad (algo muy común en la finales de aquella época). La blanca la tuvo Jose Antonio Camacho, en un mano a mano con el portero que se fue alto, y la de los "Red" vino tras una patada al aire de García Cortés en despeje fallido. Gol de Kennedy. Era el minuto 81. Trauma.
Tras el retorno a una final -y pese a perderla-, se aproxima un periodo luminoso del Madrid en Europa. Se iniciará con la sombra de la derrota en una final de la Recopa, pero sangre nueva -y de increible calidad- estaba a punto de llegar al rescate de los "viejos rockeros". Esta mezcla explosiva de "veteranos y noveles" llevó al Real Madrid a su "Edad de Bronce" en Europa, la cual, con un poquito más de la siempre tan esquiva fortuna, podrían haber sido dorada.
No se pierda el próximo capítulo.
1977-Otro año insípido, se supera al Stal sueco por un 3-1 global, pero no se puede con el Bruja belga en octavos de final (global de 2-0). Los Belgas caen en la siguiente ronda, y el trofeo se va, por primera vez, para Liverpool.
1978-Este año no hizo falta olvidarlo porque, simplemente, no hubo nada que recordar. Por primera vez desde que se compite en Europa -23 temporadas- el Real Madrid no está presente. No se había ganado tal derecho: La Liga 76-77 había sido bochornosa, logrando una triste novena posición con 12 victorias, 10 empates y 12 derrotas. En la Copa del Rey, por su parte, el Hércules de Alicante nos había despachado en dieciseisavos. Trauma.
1979-Se retorna a la Copa de Europa, aunque el papel es triste: Tras barrer al Proges de Luxemburgo, el Grasshopper suizo nos elimina (se vence 3-1 en el Berbabéu, pero nos remontan con un 2-0 en Zurich). Trauma. Los suizos caen en la siguiente eliminatoria ante el Nottingham Forest, que acabaría siendo campeón.
1980-Prometedora trayectoria malograda con severísimo correctivo en forma de goleada (en Alemania, ¡cómo no!) Caen Levski búlgaro, Oporto y Celtic de Glasgow. En la seminifinal espera el Hamburgo.
La ida en el Bernabéu no estuvo mal, con una digna victoria por 2 a 0. Un resultado que se podía defender allí. Sí, se podía, pero no se pudo. La apisonadora alemana pasó por encima del Real Madrid y a golazo limpio: 1-0, después de claro y tonto penalty sobre Kevin Keegan, 2-0 en precioso remate de cabeza, un rayito de esperanza en forma de 2-1 -tras sutil remate del malogrado Cunningham-, 3-1 de tremenzo zapatazo desde fuera del área (este gol ya lo encajó Miguel Ángel, pues García Remón se había tenido que retirar lesionado), 4-1 de nuevo en remate de cabeza al más puro estilo "panzer alemán". Con este borrascoso panorama se llegó al descanso, aunque conviene recordar que un gol habría clasificado al Real Madrid. Pero el único tanto que llega es el 5-1 del Hamburgo. Trauma. El trofeo fue para el Nottingham Forest (¡ya se podían los alemanes haber guardado algún gol para la final!).
1981-Fue la temporada del casi, pero no; de quedarse con la miel en los labios; de alcanzar la final 15 años después y sucumbir a las mismas puertas del trofeo.
Ante el "Madrid de los Garcías", habían caído el Limerick irlandés, el Honved húngaro, los soviéticos del Sparta de Moscú y el Inter de Milán (nuestro viejo y odiado amigo) en la semifinal. Esperaba el Liverpool en el Parque de los Príncipés de París. Tras 4 años seguidos de victorias inglesas en la Copa de Europa, ¿llegaría una quinta?
La respuesta es sí: el partido no tuvo mucha historia, y todavía menos fútbol. Ganó el que convirtió su oportunidad (algo muy común en la finales de aquella época). La blanca la tuvo Jose Antonio Camacho, en un mano a mano con el portero que se fue alto, y la de los "Red" vino tras una patada al aire de García Cortés en despeje fallido. Gol de Kennedy. Era el minuto 81. Trauma.
Tras el retorno a una final -y pese a perderla-, se aproxima un periodo luminoso del Madrid en Europa. Se iniciará con la sombra de la derrota en una final de la Recopa, pero sangre nueva -y de increible calidad- estaba a punto de llegar al rescate de los "viejos rockeros". Esta mezcla explosiva de "veteranos y noveles" llevó al Real Madrid a su "Edad de Bronce" en Europa, la cual, con un poquito más de la siempre tan esquiva fortuna, podrían haber sido dorada.
No se pierda el próximo capítulo.
jueves, 30 de mayo de 2013
La Noche del Trauma: 3-De Mal en Peor, con Escala en la Copa de la UEFA (1972-76)
1972-Siguiendo con el espíritu de probar nuevas competiciones (y sumergidos en la espiral de descenso de nivel), este año se participa por primera vez en la Copa de la UEFA, la que hasta hace nada era para el Madridismo una competición menor para que los equipos segundones también pudieran viajar por Europa. Se empieza bien: derrotando a los suizos de Basel en primera ronda, pero se sigue rematadamente mal: nuestros amigos del PSV Eindhoven nos cogen en la siguiente ronda (¡dieciseisavos!) y nos mandan para casa por el valor doble de los goles fuera de la ídem (una fea costumbre que no perderían años después). Trauma. El único consuelo es que ninguno de los otros equipos españoles "uefos" (Celta, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao) llega más lejos, y que no pasan de octavos ni el representante en la Copa de Europa (el Valencia, que cae contra el campeón húngaro) ni el participante en la Recopa (Barcelona, eliminado por el Steaua de Bucarest, equipo destinado a liársela todavía más gorda a los culés). En resumen, año glorioso para el fútbol español.
1973-Retorno triunfal a la máxima competeción y marcha impecable hasta llegar a semifinales: Keflavik islandés, Arges Pistesti rumano y Dinamo de Kiev caen (en el partido de allí fue donde Mariano García Remón se ganó el apodo de "El Gato de Odessa"). Por fin, después de tantos años, de nuevo en semifinales. En este caso, contra el Ajax (que ha ganado los dos años anteriores). Mal rollo. La ida se disputa en Amsterdam. Nos ganan por 2-1, resultado más que remontable en la vuelta en el Bernabéu, pero aquellos melenudos de largas patillas son unos fieras: derrota por un tanto a cero. Trauma. El Ajax también se merendó en la final a la Juventus por 1 a 0.
1974-Otra vez toca ceder el testigo en la máxima competición a otro club, en este caso el Atlético de Madrid (que, una tristisima final contra el Bayern, pierde una copa que tenía casi ganada, pero esos son traumas ajenos y no me meto en ellos). ¿Qué decir de una temporada en que el Ipswich Town nos elimina de treintaidosavos de final de la Copa de la UEFA (ellos llegaron hasta cuartos)? 1-0 allí (con el auto-gol y el gol que nos anulan en dudoso fuera de juego de rigor), 0-0 aquí. Trauma.
1975-Este año toca Recopismo: se pasan un par rondas (los islandeses del Fram y el Austria de Viena), pero se cae en cuartos ante el Estrella Roja. La novedad es que se hace por 6-5 en la tanda de penaltis. Por desgracia, no será la última vez. Trauma. Nuestros verdugos son eliminados en la siguiente ronda ante Ferencvaros, que a su vez perderían la final con el Dinamo de Kiev.
1976-De nuevo en Copa de Europa. Se apea al Dinamo de Bucarest, Derby County en -por fin- una mágica noche europea en que se remonta un 4-1 en contra, y Borussia Monchengladbach (empatando a 2 en Alemania y 1 en el Bernabéu). En la siguiente ronda, primer choque de nuestra historia con un equipo llamado Bayern de Múnich. Han quedado campeones de la dos últimas ediciones, así que malos no deben de ser.
En el partido de ida, se empieza de maravilla marcando en el minuto 7, pero los alemanes empatan en un contrataataque tan rápido ("Torpedo" Muller), que hasta pilla desprevenida a la televisión: se está ofreciendo la repetición de una oportunidad blanca y, de golpe, se corta para ver cómo el balón entra en el portería del Real Madrid. ¿Se le ocurre mayor crueldad? Resumiendo, empate a 1
El partido de vuelta fue una primera toma de contacto con ese calvario de 90 minutos llamado partido en el Olímpico de Múnich. Se dieron todos los ingredientes clásicos: el hurracán de juego y oportunidades de los bávaros, las pocas oportunidades blancas abortadas por Sepp Maier (la relación odio-odio entre el Real Madrid y los porteros del Bayern es digna de sesudo estudio sociológico), el gol mal anulado de rigos (a Santillana por fuera de juego inexistente) y la expulsíon (en este caso, a Amancio por dar un patatón de rabia al balón después de que el arbitro no diera ventaja en una acción en la que se iba. Fue su último partido en la Copa de Europa). Resultado final, 2-0 (ambos tantos del "Torpedo" Muller). Trauma. El Bayern se vuelve a hacer con el título, derrotando 1-0 al francés Saint-Etienne en la final.
Se cierran así cinco años en los que el Real Madrid confirma que en Europa ha pasado de ser el lider incontestable de los 50 a un discreto actor secundario en los 70. Además, también queda probado que la supremacia del fútbol del sur, cimentada en Inter, Milán, Benfica o el propio Madrid, ha dado paso a la dictadura del frío fútbol del norte, con 4 títulos seguidos para Holanda y 3 para Alemania. La situación no mejoraría en los años venidores: la primacía del fútbol europeo se mudaría más al norte (a Inglaterra) y el Madrid seguría sin volver a ser el que fue.
1973-Retorno triunfal a la máxima competeción y marcha impecable hasta llegar a semifinales: Keflavik islandés, Arges Pistesti rumano y Dinamo de Kiev caen (en el partido de allí fue donde Mariano García Remón se ganó el apodo de "El Gato de Odessa"). Por fin, después de tantos años, de nuevo en semifinales. En este caso, contra el Ajax (que ha ganado los dos años anteriores). Mal rollo. La ida se disputa en Amsterdam. Nos ganan por 2-1, resultado más que remontable en la vuelta en el Bernabéu, pero aquellos melenudos de largas patillas son unos fieras: derrota por un tanto a cero. Trauma. El Ajax también se merendó en la final a la Juventus por 1 a 0.
1974-Otra vez toca ceder el testigo en la máxima competición a otro club, en este caso el Atlético de Madrid (que, una tristisima final contra el Bayern, pierde una copa que tenía casi ganada, pero esos son traumas ajenos y no me meto en ellos). ¿Qué decir de una temporada en que el Ipswich Town nos elimina de treintaidosavos de final de la Copa de la UEFA (ellos llegaron hasta cuartos)? 1-0 allí (con el auto-gol y el gol que nos anulan en dudoso fuera de juego de rigor), 0-0 aquí. Trauma.
1975-Este año toca Recopismo: se pasan un par rondas (los islandeses del Fram y el Austria de Viena), pero se cae en cuartos ante el Estrella Roja. La novedad es que se hace por 6-5 en la tanda de penaltis. Por desgracia, no será la última vez. Trauma. Nuestros verdugos son eliminados en la siguiente ronda ante Ferencvaros, que a su vez perderían la final con el Dinamo de Kiev.
1976-De nuevo en Copa de Europa. Se apea al Dinamo de Bucarest, Derby County en -por fin- una mágica noche europea en que se remonta un 4-1 en contra, y Borussia Monchengladbach (empatando a 2 en Alemania y 1 en el Bernabéu). En la siguiente ronda, primer choque de nuestra historia con un equipo llamado Bayern de Múnich. Han quedado campeones de la dos últimas ediciones, así que malos no deben de ser.
En el partido de ida, se empieza de maravilla marcando en el minuto 7, pero los alemanes empatan en un contrataataque tan rápido ("Torpedo" Muller), que hasta pilla desprevenida a la televisión: se está ofreciendo la repetición de una oportunidad blanca y, de golpe, se corta para ver cómo el balón entra en el portería del Real Madrid. ¿Se le ocurre mayor crueldad? Resumiendo, empate a 1
El partido de vuelta fue una primera toma de contacto con ese calvario de 90 minutos llamado partido en el Olímpico de Múnich. Se dieron todos los ingredientes clásicos: el hurracán de juego y oportunidades de los bávaros, las pocas oportunidades blancas abortadas por Sepp Maier (la relación odio-odio entre el Real Madrid y los porteros del Bayern es digna de sesudo estudio sociológico), el gol mal anulado de rigos (a Santillana por fuera de juego inexistente) y la expulsíon (en este caso, a Amancio por dar un patatón de rabia al balón después de que el arbitro no diera ventaja en una acción en la que se iba. Fue su último partido en la Copa de Europa). Resultado final, 2-0 (ambos tantos del "Torpedo" Muller). Trauma. El Bayern se vuelve a hacer con el título, derrotando 1-0 al francés Saint-Etienne en la final.
Se cierran así cinco años en los que el Real Madrid confirma que en Europa ha pasado de ser el lider incontestable de los 50 a un discreto actor secundario en los 70. Además, también queda probado que la supremacia del fútbol del sur, cimentada en Inter, Milán, Benfica o el propio Madrid, ha dado paso a la dictadura del frío fútbol del norte, con 4 títulos seguidos para Holanda y 3 para Alemania. La situación no mejoraría en los años venidores: la primacía del fútbol europeo se mudaría más al norte (a Inglaterra) y el Madrid seguría sin volver a ser el que fue.
miércoles, 29 de mayo de 2013
La Noche del Trauma: 2-El Duro Descenso hasta el Purgatorio de la Recopa, para Tampoco Ganarla (1967-1971).
De nuevo en la cima del mundo de la Europa fútbolísta, el Real Madrid inició la competición de 1966-67 con el deseo de seguir aumentando su leyenda. Por desgracia, el siguiente lustro tuvo muchas más sombras que luces para las aspiraciones continentales del Real Madrid, culminando con su primera ausencia de una Copa de Europa y una siempre dolorosa derrota en una final, la de la "segundona" Recopa.
1967-Se supera en la primera elimatoria a los alemanes del 1860 München, siendo la primera vez que el Real Madrid rinde visita a un equipo alemán en una eliminatoria. Se pierde por 1-0, y, aunque se remonta 3-1 en la vuelta, los partidos en Alemania en general -y en Munich en particular- están destinados a deparar un buen puñado de disgustos al Madridismo (mas no adelantemos acontecimientos). En la siguiente ronda, se cruza el dichoso Inter de Milán del todavía más dichoso Luis Suárez -uno de los cinco grandes clubes de la década junto con sus paisanos del Milán, Benfica, Machester United y el propio Real Madrid-. El año pasado se pudo con ellos, pero esta vez los "neroazzurros" no dan opción, imponiéndose 1-0 allí y 0-2 en Chamartín. Trauma. Sin embargo, la "Orejona" no viaja a Italia, pues el Celtic de Glasgow domina a los interistas por 2-1 en una final que todavía es muy recordada por tierras escocesas.
1968-Para empezar, se cruza por primera vez en el camino blanco otro de los "supervillanos europeos": el Ajax de Amsterdam. Cruyff tiene 20 años, y, aunque se pasa susto, se consigue superar la eliminatoria en la prórroga por 2-1 (no habría tanta suerte en el futuro). Como anécdota, cabe reseñar que en aquella época era el equipo local el que se cambiaba de equipación cuando había coincidencia de colores, por lo que el Madrid jugo de oscuro en el Bernabéu, y el Ajax con su tradicional equipación blanca con banda roja.
Los siguientes choques, con el Hvidovre danès y el Sparta de Praga, son más cómodos. De nuevo en semifinales, y, esta vez, frente al Manchester United de Sir Bobby Charlton y George Best. La ida en Manchester se resuelve con un derrota por 1 a 0. Perfectamente remontable.
Las imágenes del partido de vuelta son de lo más curiosas: con fotógrafos por todo el campo al saltar los equipos al césped, los mismo fotógrafos que estaban sentados casi sobre las líneas de fondo y protestaban al árbitro. Ni que de decir tiene que, después de cada gol blanco, también protagonizaban mini-invasiones de campo.
Pero, volviendo al partido: iguala el Madrid la eliminatoria con racial cabezazo de Pirri, se adelanta con gol del eterno Gento tras patada al aire de un defensa, Zoco devuelve el gesto de cortesía y convierte un despeje en el remate del 2-1, Amancio pone el 3-1 antes del descanso. De momento, vamos bien. Segundo tiempo catastrófico: Best peina un centro al área pequeña, portero y central se duermen, y Sadler les roba la cartera, 3-2. La cosa se pone fea, y se termina de estropear cuando de nuevo Best por su banda se va de un par de defensores blancos y sirve para el 3-3 definitivo. Trauma. El United también vencería en la final por un engañoso 4-1 (ya que los 90 minutos acabaron 1-1 y el portero inglés Alex Stepney le hizó paradón a Eusebio a poco de terminar. El astro portugués, en gesto memorable, le felicitó efusivamente por ello. Ser leyenda del fútbol no sólo consiste en meter goles).
1969-Tras superar fácilmente al AEL chipriota (12-0), en octavos el Rapid de Viena nos da el disgusto del año. 1-0 en Austria y, en el partido de vuelta, sólo se puede vencer 2-1. Trauma. Al Rapid se lo merienda el Manchester United en la siguiente ronda, pero la copa se lleva el Milán derrotando a un Ajax cada vez más cercano a la supremacía aplastante que iba a ejercer a principios de la década siguiente.
1970-Más de lo mismo: primera elinatoria aplastante (14-1 global a Olympiakos) y desagradable sorpresa en la segunda. El Standard de Lieja vence allí (1-0) y aquí (2-3). Fue en encuentro de los más desafortunado, con memorable cantada del portero Junquera en el 0-1 (un disparo lejano y en apariencia sencillo se le escapa y entra a gol) y segundo gol belga que llegó tras un balón dividido en el área al que entra con más fuerza el delantero, logrando introducirlo en la puerta. Trauma. Los belgas caen en la siguiente ronda ante el Leeds inglés y la "Orejona" termina viajando por primera vez a Holanda, aunque no a las vitrinas del Ajax, sino del Feyenoord (2-1 frente al Celtic de Glasgow).
1971-¡La hecatombe, por primera en su historia, el Real Madrid no va a jugar la Copa de Europa! (Sencillamente, porque no había ganado ni la Copa de Europa ni la Liga anteriores. La representación española correrá a cargo del Atlético de Madrid, que cae en semifinales ante el futuro campeón Ajax). Habrá que conformarse con la Recopa, gracias a haber ganado la Copa de España. Bueno, una nueva experiencia y, dado que en esta competición se supone que el nivel es inferior, parece que hay buenas perspectivas de llevarse un título inédito a las vitrinas.
Toda marcha a pedir de boca: van cayendo Hibernias de Malta, Wacker Innsbruck austriaco, Cardiff galés (en eliminatoria todavía recordada por aquellos lares, especialmente porque ganaron 1-0 en partido de ida) y PSV Eindhoven -futuro protagonista de uno de los más grandes traumazos del Madridismo-. En la final espera el Chelsea inglés. Se empata a uno, y, con la fatídica loteria de los penaltis aún sin inventar, hay que repetir el partido. Se cae por 2 a 1. Trauma. En fin, no se ha ganado la Recopa, pero ya acabará cayendo (o eso nos creíamos).
La temporada 1970-71 supone, además, la despedida de otro gran mito de la camiseta blanca: don Paco Gento se retira, tras 18 temporadas en el club. El último eslabón que ligaba a la plantilla del Madrid con la época dorado de las 6 copase se va.
Se cierra así un lustro ominoso, en el que no se había ganado nada y se habían pegado petardos antológicos. Y lo peor es que las aventuras europeas de los años siguientes tampoco serían mejores...
1967-Se supera en la primera elimatoria a los alemanes del 1860 München, siendo la primera vez que el Real Madrid rinde visita a un equipo alemán en una eliminatoria. Se pierde por 1-0, y, aunque se remonta 3-1 en la vuelta, los partidos en Alemania en general -y en Munich en particular- están destinados a deparar un buen puñado de disgustos al Madridismo (mas no adelantemos acontecimientos). En la siguiente ronda, se cruza el dichoso Inter de Milán del todavía más dichoso Luis Suárez -uno de los cinco grandes clubes de la década junto con sus paisanos del Milán, Benfica, Machester United y el propio Real Madrid-. El año pasado se pudo con ellos, pero esta vez los "neroazzurros" no dan opción, imponiéndose 1-0 allí y 0-2 en Chamartín. Trauma. Sin embargo, la "Orejona" no viaja a Italia, pues el Celtic de Glasgow domina a los interistas por 2-1 en una final que todavía es muy recordada por tierras escocesas.
1968-Para empezar, se cruza por primera vez en el camino blanco otro de los "supervillanos europeos": el Ajax de Amsterdam. Cruyff tiene 20 años, y, aunque se pasa susto, se consigue superar la eliminatoria en la prórroga por 2-1 (no habría tanta suerte en el futuro). Como anécdota, cabe reseñar que en aquella época era el equipo local el que se cambiaba de equipación cuando había coincidencia de colores, por lo que el Madrid jugo de oscuro en el Bernabéu, y el Ajax con su tradicional equipación blanca con banda roja.
Los siguientes choques, con el Hvidovre danès y el Sparta de Praga, son más cómodos. De nuevo en semifinales, y, esta vez, frente al Manchester United de Sir Bobby Charlton y George Best. La ida en Manchester se resuelve con un derrota por 1 a 0. Perfectamente remontable.
Las imágenes del partido de vuelta son de lo más curiosas: con fotógrafos por todo el campo al saltar los equipos al césped, los mismo fotógrafos que estaban sentados casi sobre las líneas de fondo y protestaban al árbitro. Ni que de decir tiene que, después de cada gol blanco, también protagonizaban mini-invasiones de campo.
Pero, volviendo al partido: iguala el Madrid la eliminatoria con racial cabezazo de Pirri, se adelanta con gol del eterno Gento tras patada al aire de un defensa, Zoco devuelve el gesto de cortesía y convierte un despeje en el remate del 2-1, Amancio pone el 3-1 antes del descanso. De momento, vamos bien. Segundo tiempo catastrófico: Best peina un centro al área pequeña, portero y central se duermen, y Sadler les roba la cartera, 3-2. La cosa se pone fea, y se termina de estropear cuando de nuevo Best por su banda se va de un par de defensores blancos y sirve para el 3-3 definitivo. Trauma. El United también vencería en la final por un engañoso 4-1 (ya que los 90 minutos acabaron 1-1 y el portero inglés Alex Stepney le hizó paradón a Eusebio a poco de terminar. El astro portugués, en gesto memorable, le felicitó efusivamente por ello. Ser leyenda del fútbol no sólo consiste en meter goles).
1969-Tras superar fácilmente al AEL chipriota (12-0), en octavos el Rapid de Viena nos da el disgusto del año. 1-0 en Austria y, en el partido de vuelta, sólo se puede vencer 2-1. Trauma. Al Rapid se lo merienda el Manchester United en la siguiente ronda, pero la copa se lleva el Milán derrotando a un Ajax cada vez más cercano a la supremacía aplastante que iba a ejercer a principios de la década siguiente.
1970-Más de lo mismo: primera elinatoria aplastante (14-1 global a Olympiakos) y desagradable sorpresa en la segunda. El Standard de Lieja vence allí (1-0) y aquí (2-3). Fue en encuentro de los más desafortunado, con memorable cantada del portero Junquera en el 0-1 (un disparo lejano y en apariencia sencillo se le escapa y entra a gol) y segundo gol belga que llegó tras un balón dividido en el área al que entra con más fuerza el delantero, logrando introducirlo en la puerta. Trauma. Los belgas caen en la siguiente ronda ante el Leeds inglés y la "Orejona" termina viajando por primera vez a Holanda, aunque no a las vitrinas del Ajax, sino del Feyenoord (2-1 frente al Celtic de Glasgow).
1971-¡La hecatombe, por primera en su historia, el Real Madrid no va a jugar la Copa de Europa! (Sencillamente, porque no había ganado ni la Copa de Europa ni la Liga anteriores. La representación española correrá a cargo del Atlético de Madrid, que cae en semifinales ante el futuro campeón Ajax). Habrá que conformarse con la Recopa, gracias a haber ganado la Copa de España. Bueno, una nueva experiencia y, dado que en esta competición se supone que el nivel es inferior, parece que hay buenas perspectivas de llevarse un título inédito a las vitrinas.
Toda marcha a pedir de boca: van cayendo Hibernias de Malta, Wacker Innsbruck austriaco, Cardiff galés (en eliminatoria todavía recordada por aquellos lares, especialmente porque ganaron 1-0 en partido de ida) y PSV Eindhoven -futuro protagonista de uno de los más grandes traumazos del Madridismo-. En la final espera el Chelsea inglés. Se empata a uno, y, con la fatídica loteria de los penaltis aún sin inventar, hay que repetir el partido. Se cae por 2 a 1. Trauma. En fin, no se ha ganado la Recopa, pero ya acabará cayendo (o eso nos creíamos).
La temporada 1970-71 supone, además, la despedida de otro gran mito de la camiseta blanca: don Paco Gento se retira, tras 18 temporadas en el club. El último eslabón que ligaba a la plantilla del Madrid con la época dorado de las 6 copase se va.
Se cierra así un lustro ominoso, en el que no se había ganado nada y se habían pegado petardos antológicos. Y lo peor es que las aventuras europeas de los años siguientes tampoco serían mejores...
martes, 28 de mayo de 2013
La Noche del Trauma: 1-Mucho Oro y unos Saquitos de Carbón (1956-1966).
Todo empezó cuando la UEFA tuvo la feliz -muy feliz- idea de crear una competición que enfrentara a los mejores equipos de Europa. El Real Madrid no tardó en apuntarse al sarao, y, así, de un tirón, se alzó con las cinco primeras victorias.
A primera vista, la cosa parecía que estaba chupada, pero, no obstante, aquellas victoriosas ediciones iniciales le dieron la oportunidad al Real Madrid de medirse por primera vez con equipos que se le habrían de volver a cruzar en multitud de cruentas batallas balompédicas, ora para bien, ora para mal, al más puro estilo de James Bond y sus supervillanos (aunque, por otra parte, también se enfrentó con clubes que han desaparecido por completo de la primera línea deportiva). Por hacer un repaso rápido:
1956-Campeón tras derrotar al Servette suizo, Partizán de Belgrado, Milán y Stade de Reims, en la final.
1957-Bicampeón tras eliminar a Rapid de Viena, Niza, Manchester United y Fiorentina.
1958-Tricampeón, deshaciéndose del Antwerp belga, Sevilla (8-0 en en Bernabéu incluido), Vasas de Hungría y Milán.
1959-Tetracampeón, a costa de Besiktas, Viena, Atlético de Madrid (en el partido de desempate) y Stade de Reims, de nuevo en la final.
1960-Pentacampeón, tras ganar a Jeunesse de Luxemburgo (global 12-2), Niza (global 6-3), Barcelona (global 6-2) y Eintracht de Frankfurt (7-3). Era un Madrid arrasador, que mete 31 goles en 7 partidos. Era un Madrid que parecía imparable, invencible.
O casi, porque nadie contaba con mister Ellis y mister Leafe.
Septiembre de 1960, eran los octavos de final -a los que el Madrid había pasado automáticamente- y tocaba enfrenatarse en el Bernabéu al enemigo de los enemigos: El F.C. Barcelona (de un tal Luis Suárez). El resultado fue de 2 a 2, aunque el gol del empate catalán fue logrado de un penalty dudoso pitado por mister Leafe, pues parece que el portero blanco Vicente derribó al culé Kocsis fuera del área (aunque, en honor a la verdad, al Barca también le habían anulado un tanto).
Entonces, vino la vuelta en Barcelona.
Tres goles tres le anuló Mr Leafe al Real Madrid, con un gol fantasma de propina. El primero a Del Sol, porque el árbitro interpretó que Canario cometió falta al recibir una patada en el pecho, y los otros dos a Pachín y Di Stéfano por dudosos fueras de juego.
Sea como fuere, resultado final de 2-1 para el Barcelona y, por primera vez en su histoira el Real Madrid estaba eliminado de la Copa de Europa. Trauma.
(El Madridismo tuvo el absurdo consuelo vengativo de que el Barcelona cayó en la final por 3-2 ante el Benfica, gol en propia puerta del arquero Ramallets incluido).
1962-Parece que las aguas retornan a su cauce natural: se vuelva a eliminar al Vasas húngaro, al B 1909 danés, a la Juventus y al Standard de Lieja. Ya estamos en la final de nuevo. Ahora sólo queda derrotar a vigente campeón: El Benfica del gran Eusebio.
2 de Mayo de 1962. El inigualable "Cañoncito Pum" Puskas mete tres goles en la final, pero de poco vale: Benfica 5, Real Madrid 3, y eso que se iba ganando 2-0 en el mínuto 23 (y 3-2 al descanso). Trauma.
1963-Toca jugar en la ronda preliminar con el Ardenlecht belga. Nuevo en esta plaza, no parece que la cosa vaya a ser muy complicada. Por desgracia, se produce un sorpresivo empate a 3 en el Bernabéu y se cae 1-0 en el partido de vuelta. Coles de Bruselas a las primeras de cambio (aunque una mítica revancha llegaría años después). Trauma. El Anderlecht llega hasta cuartos, pero el título es para el Milán, derrotando al campeón Benfica.
1964-¡Este año sí que sí, sin confiarse, sin dar pie a la sorpresa! Paliza al Rangers escocés (7-0 global), al Dinamo de Bucarest (8-4) y, tras ajustada victoria sobre el campeón Milán (4-3), otro buen repaso al Zurich (8-1 global), sólo queda deshacerse del Inter de Milán de Helenio Herrera. Desgraciadamente, Luis Suárez se vuelve a cruzar en el camino del triunfo blanco y, aunque no marca, si lleva a su equipo a una victoria por 3-1. Trauma (agudizado por la marcha de Di Stéfano al final de temporada).
1965-Se supera a nuestros viejos amigos del B 1909 y al Pribram checo. Lamentablemente, en cuartos aparece de nuevo el Benfica de Eusebio, que nos encaja un 5-1 en Lisboa imposible de remontar en Madrid (2-1). Trauma. El trofeo lo revalida en Inter, ante el propio Benfica.
1966-¡Por fin, tras la pequeña travesía del desierto, el trofeo vuelve a Chamartín! Se derrota al Feyenoord holandés, Kilmarnock escocés, Anderlecht y al aparentemente invencible Inter de Milán. En la final, Amancio certifica la victoria por 2-1 ante el Partizán de Belgrado.
Fue el canto del más bello Cisne Blanco, el último gran triunfo de una época absolutamente irrepetible encarnada en la figura del hexacampeón Paco Gento: se habián ganado 6 de los 11 trofeos disputados, y se había llegado a la final en otras dos ocasiones. Por desgracia, los buenos tiempos en la Copa de Europa tardarían en volver: pasarían 15 años antes de que el Real Madrid volviera a disputar una final, y 32 antes de que volviera a levantar el trofeo, la entrañable "Orejona".
En el siguiente capítulo, iniciaremos tan larga, dolorosa y decepcionante odisea balompédica por esos campos de Europa.
A primera vista, la cosa parecía que estaba chupada, pero, no obstante, aquellas victoriosas ediciones iniciales le dieron la oportunidad al Real Madrid de medirse por primera vez con equipos que se le habrían de volver a cruzar en multitud de cruentas batallas balompédicas, ora para bien, ora para mal, al más puro estilo de James Bond y sus supervillanos (aunque, por otra parte, también se enfrentó con clubes que han desaparecido por completo de la primera línea deportiva). Por hacer un repaso rápido:
1956-Campeón tras derrotar al Servette suizo, Partizán de Belgrado, Milán y Stade de Reims, en la final.
1957-Bicampeón tras eliminar a Rapid de Viena, Niza, Manchester United y Fiorentina.
1958-Tricampeón, deshaciéndose del Antwerp belga, Sevilla (8-0 en en Bernabéu incluido), Vasas de Hungría y Milán.
1959-Tetracampeón, a costa de Besiktas, Viena, Atlético de Madrid (en el partido de desempate) y Stade de Reims, de nuevo en la final.
1960-Pentacampeón, tras ganar a Jeunesse de Luxemburgo (global 12-2), Niza (global 6-3), Barcelona (global 6-2) y Eintracht de Frankfurt (7-3). Era un Madrid arrasador, que mete 31 goles en 7 partidos. Era un Madrid que parecía imparable, invencible.
O casi, porque nadie contaba con mister Ellis y mister Leafe.
Septiembre de 1960, eran los octavos de final -a los que el Madrid había pasado automáticamente- y tocaba enfrenatarse en el Bernabéu al enemigo de los enemigos: El F.C. Barcelona (de un tal Luis Suárez). El resultado fue de 2 a 2, aunque el gol del empate catalán fue logrado de un penalty dudoso pitado por mister Leafe, pues parece que el portero blanco Vicente derribó al culé Kocsis fuera del área (aunque, en honor a la verdad, al Barca también le habían anulado un tanto).
Entonces, vino la vuelta en Barcelona.
Tres goles tres le anuló Mr Leafe al Real Madrid, con un gol fantasma de propina. El primero a Del Sol, porque el árbitro interpretó que Canario cometió falta al recibir una patada en el pecho, y los otros dos a Pachín y Di Stéfano por dudosos fueras de juego.
Sea como fuere, resultado final de 2-1 para el Barcelona y, por primera vez en su histoira el Real Madrid estaba eliminado de la Copa de Europa. Trauma.
(El Madridismo tuvo el absurdo consuelo vengativo de que el Barcelona cayó en la final por 3-2 ante el Benfica, gol en propia puerta del arquero Ramallets incluido).
1962-Parece que las aguas retornan a su cauce natural: se vuelva a eliminar al Vasas húngaro, al B 1909 danés, a la Juventus y al Standard de Lieja. Ya estamos en la final de nuevo. Ahora sólo queda derrotar a vigente campeón: El Benfica del gran Eusebio.
2 de Mayo de 1962. El inigualable "Cañoncito Pum" Puskas mete tres goles en la final, pero de poco vale: Benfica 5, Real Madrid 3, y eso que se iba ganando 2-0 en el mínuto 23 (y 3-2 al descanso). Trauma.
1963-Toca jugar en la ronda preliminar con el Ardenlecht belga. Nuevo en esta plaza, no parece que la cosa vaya a ser muy complicada. Por desgracia, se produce un sorpresivo empate a 3 en el Bernabéu y se cae 1-0 en el partido de vuelta. Coles de Bruselas a las primeras de cambio (aunque una mítica revancha llegaría años después). Trauma. El Anderlecht llega hasta cuartos, pero el título es para el Milán, derrotando al campeón Benfica.
1964-¡Este año sí que sí, sin confiarse, sin dar pie a la sorpresa! Paliza al Rangers escocés (7-0 global), al Dinamo de Bucarest (8-4) y, tras ajustada victoria sobre el campeón Milán (4-3), otro buen repaso al Zurich (8-1 global), sólo queda deshacerse del Inter de Milán de Helenio Herrera. Desgraciadamente, Luis Suárez se vuelve a cruzar en el camino del triunfo blanco y, aunque no marca, si lleva a su equipo a una victoria por 3-1. Trauma (agudizado por la marcha de Di Stéfano al final de temporada).
1965-Se supera a nuestros viejos amigos del B 1909 y al Pribram checo. Lamentablemente, en cuartos aparece de nuevo el Benfica de Eusebio, que nos encaja un 5-1 en Lisboa imposible de remontar en Madrid (2-1). Trauma. El trofeo lo revalida en Inter, ante el propio Benfica.
1966-¡Por fin, tras la pequeña travesía del desierto, el trofeo vuelve a Chamartín! Se derrota al Feyenoord holandés, Kilmarnock escocés, Anderlecht y al aparentemente invencible Inter de Milán. En la final, Amancio certifica la victoria por 2-1 ante el Partizán de Belgrado.
Fue el canto del más bello Cisne Blanco, el último gran triunfo de una época absolutamente irrepetible encarnada en la figura del hexacampeón Paco Gento: se habián ganado 6 de los 11 trofeos disputados, y se había llegado a la final en otras dos ocasiones. Por desgracia, los buenos tiempos en la Copa de Europa tardarían en volver: pasarían 15 años antes de que el Real Madrid volviera a disputar una final, y 32 antes de que volviera a levantar el trofeo, la entrañable "Orejona".
En el siguiente capítulo, iniciaremos tan larga, dolorosa y decepcionante odisea balompédica por esos campos de Europa.
lunes, 27 de mayo de 2013
La Noche del Trauma (Prólogo).
Resulta muy complicado explicarle a alguien que no es futbolero qué se siente cuando eliminan a tu equipo de una competición europea.
Quizás la mejor definición nos la proporcione un dicho muy popular del propio mundillo del balón arlequinado (ya se sabe, los dichos son siempre muy sabios): "Lo peor no es perder, sino la cara que se te queda".
Sí, ese el mejor resumen del peor sentimieno: la cara, más espejo del alma que nunca. Con esa expresión mezcla tóxica de rabia, decepción, pena e impotencia.
La rabia de que se han fallado goles cantados, ellos han tenido mucha suerte y el árbitro nos ha robado escandalosamente (en otras palabras, que ellos han sido mejores).
La decepción de que este año tampoco va a ser, por mucho que uno estuviera convencido de que sí (uno siempre tiene fe ciega en las posibilidades del equipo, aunque luego, con la perspectiva que da el paso de los años, se eche la vista atrás y se reconozca sincero que: "¡con ese equipo no había nada que hacer!")
La pena de que se va una ilusión y que hasta dentro de un buen puñado de meses no la vas a poder recuperar.
Y la impotencia de que te tienes que comer la rabia, la decepción y la pena, y no hay absolutamente nada que se pueda hacer. Tan sólo irte a tu casa en silencio, con la cabeza gacha y seguir con tu vida.
Esta es, pues, y en diez cómodos plazos, la crónica de las decepciones europeas del Madridismo, de las 45 noches aciagas -"Noches del Trauma"- en que se acabó lo que se daba y hubo que posar la vista en la temporada siguiente. Algunas veces, se sufrió la muerte casi dulce y totalmente absurda de caer en las primeras eliminatorias; otras, en cambio, nos pusieron banderillas de castigo con una derrota en la final, cuando uno tiene el trofeo a pocos metros de distancia.
La historia de la Gloria Europea del Real Madrid se ha relatado mil veces, esta es la historia de la Miseria, y de toda la Gloria que -a su modo- también lleva aparejada.
No se la pierda.
Quizás la mejor definición nos la proporcione un dicho muy popular del propio mundillo del balón arlequinado (ya se sabe, los dichos son siempre muy sabios): "Lo peor no es perder, sino la cara que se te queda".
Sí, ese el mejor resumen del peor sentimieno: la cara, más espejo del alma que nunca. Con esa expresión mezcla tóxica de rabia, decepción, pena e impotencia.
La rabia de que se han fallado goles cantados, ellos han tenido mucha suerte y el árbitro nos ha robado escandalosamente (en otras palabras, que ellos han sido mejores).
La decepción de que este año tampoco va a ser, por mucho que uno estuviera convencido de que sí (uno siempre tiene fe ciega en las posibilidades del equipo, aunque luego, con la perspectiva que da el paso de los años, se eche la vista atrás y se reconozca sincero que: "¡con ese equipo no había nada que hacer!")
La pena de que se va una ilusión y que hasta dentro de un buen puñado de meses no la vas a poder recuperar.
Y la impotencia de que te tienes que comer la rabia, la decepción y la pena, y no hay absolutamente nada que se pueda hacer. Tan sólo irte a tu casa en silencio, con la cabeza gacha y seguir con tu vida.
Esta es, pues, y en diez cómodos plazos, la crónica de las decepciones europeas del Madridismo, de las 45 noches aciagas -"Noches del Trauma"- en que se acabó lo que se daba y hubo que posar la vista en la temporada siguiente. Algunas veces, se sufrió la muerte casi dulce y totalmente absurda de caer en las primeras eliminatorias; otras, en cambio, nos pusieron banderillas de castigo con una derrota en la final, cuando uno tiene el trofeo a pocos metros de distancia.
La historia de la Gloria Europea del Real Madrid se ha relatado mil veces, esta es la historia de la Miseria, y de toda la Gloria que -a su modo- también lleva aparejada.
No se la pierda.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Por No Quedar, Ya Ni Masajistas Quedan...(Homenaje a Mario Américo).
Ahora, cuando se lesiona un futbolista, saltas raudos al terreno de juego un par de señores, normalmente uno de traje y todo, los dos con sus tan higiénicos guantes azules, por si acaso mil cosas.
Antes, la cosa era diferente, como mucho, y después de mucho quejarse, ahí salía un tío, siempre de chándal, con una toallita al cuello y una bolsa de "Adidas" en la mano, bolsa donde se custodiaba el más mágico y misterioso líquido que los siglos vieran: "el Agua Milagrosa".
Ahora, el señor es un señor médico, y evalúa, diagnostica y receta. Un tío con preparación, carrera y especialidad americana, que, si hace falta, hasta traslada al futbolista contusionado al hospital provincial para tenerlo toda la noche en observación.
Antes, fuera cual fuera la lesión, el señor aquel -del que nunca supimos exactamente qué formación tenía- recetaba un poco de "Agua Milagrosa" por vía chorrito y a seguir jugando
Dicen que los futbolistas de ahora, aunque son más fuertes que los de antes, son más debiluchos. Y yo me lo creo.
Como representante ejemplar de aquella generación de hechiceros del "Sana-sana, culito de rana", traemos aquí a Mario Américo, masajista de la -exitosa- selección brasileña entre 1954 y 1974.
Leyenda por su calva reluciente y por su tremenda propensión a retratarse con el equipo antes de los partidos. Mas, reconózcalo, una foto de aquel Brasil de epopeya no es lo mismo -ni de lejos- sin el señor Américo.
Una anécdota para ilustrar cómo era don Mario: cuenta la leyenda que el legendario Garrincha, durante el Mundial de Suecia 1958, se compró una radio portátil (novedad de la época) por 100 dólares. Mario Américo le dijo que le habían timado, pues el aparato sólo emitía en sueco. Garrincha la encendió y, efectivamente, ahí todo el mundo hablaba raro. Decepcionado, Garrincha aceptó revenderle el aparato a Américo por 40 dólares.
Antes, la cosa era diferente, como mucho, y después de mucho quejarse, ahí salía un tío, siempre de chándal, con una toallita al cuello y una bolsa de "Adidas" en la mano, bolsa donde se custodiaba el más mágico y misterioso líquido que los siglos vieran: "el Agua Milagrosa".
Ahora, el señor es un señor médico, y evalúa, diagnostica y receta. Un tío con preparación, carrera y especialidad americana, que, si hace falta, hasta traslada al futbolista contusionado al hospital provincial para tenerlo toda la noche en observación.
Antes, fuera cual fuera la lesión, el señor aquel -del que nunca supimos exactamente qué formación tenía- recetaba un poco de "Agua Milagrosa" por vía chorrito y a seguir jugando
Dicen que los futbolistas de ahora, aunque son más fuertes que los de antes, son más debiluchos. Y yo me lo creo.
Como representante ejemplar de aquella generación de hechiceros del "Sana-sana, culito de rana", traemos aquí a Mario Américo, masajista de la -exitosa- selección brasileña entre 1954 y 1974.
Leyenda por su calva reluciente y por su tremenda propensión a retratarse con el equipo antes de los partidos. Mas, reconózcalo, una foto de aquel Brasil de epopeya no es lo mismo -ni de lejos- sin el señor Américo.
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| El Brasil de 1958, campeón del mundo, con Mario Américo. |
Una anécdota para ilustrar cómo era don Mario: cuenta la leyenda que el legendario Garrincha, durante el Mundial de Suecia 1958, se compró una radio portátil (novedad de la época) por 100 dólares. Mario Américo le dijo que le habían timado, pues el aparato sólo emitía en sueco. Garrincha la encendió y, efectivamente, ahí todo el mundo hablaba raro. Decepcionado, Garrincha aceptó revenderle el aparato a Américo por 40 dólares.
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| Ahora, se saca al futbolista en camilla motorizada; en 1974, un Mario Américo de ya más de 60 años tenía su propio estilo de hacer las cosas. |
martes, 17 de enero de 2012
El Día que una Hinchada Diga Basta (de Verdad).
No me importa confesar que en cientos de ocasiones he sido uno más de una multitud que pitaba, abucheaba y le recetaba una antología del insulto castellano a un árbitro de fútbol.
Y después, más tranquilo, siempre me percato de lo inútil del berrinche grosero. Está claro que no se hace para cambiar las decisiones o la voluntad del árbitro, sino para el desahogo personal.
No se engañe, un árbitro no cambia por mucho que se le pite, chille o llame de todo. Están preparados para ese tipo de presión, que no les pilla de sorpresa.
Así pues, he desarrollado la teoría de que una multitudinaria protesta de estadio debería ser muy diferente, jugar con el factor sorpresa y aplastar al colegiado allá donde menos se lo espera. De hecho, de un modo que ni el mismo se podría imaginar.
Ha de ser un movimento coordinado (no es imposible, al fin y al cabo, el estadio en pleno consigue ponerse de acuerdo para berrear todos el mismo insulto), y muy, muy osado (porque supone una enorme renuncia: quedarse sin ver el resto del encuentro).
¿Qué pasaría -pues- si tras la próxima sarta de intolerables decisiones polémicas en un estadio, en lugar de la previsible explosión de ira y odio, estallara el silencio? Y así, en silencio, y de modo ordenado, todo el público, el estadio entero, empezara a abandonar el campo, hasta dejarlo completamente vacío.
¿Qué pasaria si, de sopentón, el árbitro se encontrara que está pitando el partido del siglo en un estadio completamente vacio?
No va a ocurrir jamás, mucho me temo, pero no se me ocurre una manera más efectiva, más impactante, más legendaria de protestar.
No va a ocurrir, pero, aunque sólo fuera por ver la cara que se le quedaba al árbitro (y a los jugadores, y a los entrenadores), sería precioso que ocurriera.
Yo, confieso (cierro con una confesión, al igual que abrí), a veces me imagino la escena, y no puedo reprimir una sonrisa.
Y después, más tranquilo, siempre me percato de lo inútil del berrinche grosero. Está claro que no se hace para cambiar las decisiones o la voluntad del árbitro, sino para el desahogo personal.
No se engañe, un árbitro no cambia por mucho que se le pite, chille o llame de todo. Están preparados para ese tipo de presión, que no les pilla de sorpresa.
Así pues, he desarrollado la teoría de que una multitudinaria protesta de estadio debería ser muy diferente, jugar con el factor sorpresa y aplastar al colegiado allá donde menos se lo espera. De hecho, de un modo que ni el mismo se podría imaginar.
Ha de ser un movimento coordinado (no es imposible, al fin y al cabo, el estadio en pleno consigue ponerse de acuerdo para berrear todos el mismo insulto), y muy, muy osado (porque supone una enorme renuncia: quedarse sin ver el resto del encuentro).
¿Qué pasaría -pues- si tras la próxima sarta de intolerables decisiones polémicas en un estadio, en lugar de la previsible explosión de ira y odio, estallara el silencio? Y así, en silencio, y de modo ordenado, todo el público, el estadio entero, empezara a abandonar el campo, hasta dejarlo completamente vacío.
¿Qué pasaria si, de sopentón, el árbitro se encontrara que está pitando el partido del siglo en un estadio completamente vacio?
No va a ocurrir jamás, mucho me temo, pero no se me ocurre una manera más efectiva, más impactante, más legendaria de protestar.
No va a ocurrir, pero, aunque sólo fuera por ver la cara que se le quedaba al árbitro (y a los jugadores, y a los entrenadores), sería precioso que ocurriera.
Yo, confieso (cierro con una confesión, al igual que abrí), a veces me imagino la escena, y no puedo reprimir una sonrisa.
martes, 10 de enero de 2012
A Tour o Muerte.
No sé si a usted le pondrán tan nervioso como a mí esos deportistas que afirman -bravucones- que va a salir a muerte en un partido, pero que luego piden quejumbrosos el cambio porque se les ha sobrecargado un abductor.
Aunque, en realidad, no les culpo: partidos hay muchos, pero piernas, sólo dos. Y, después de todo, ¿cómo puede una competición deportiva ser más importante que la propia salud?
Es el tipo de pregunta que sólo gente como Stephen Roche puede contestar.
Revelarnos qué le pasaba aquel día de 1987 por la cabeza cuando escalaba rumbo a Le Plagne, cuando vio cómo "Périco" Delgado le sobrepasaba y se marchaba hasta sacarle minuto y medio de ventaja. ¿En qué demonios pensaba durante aquella lucha -pedalada a pedala- que logró recortar la ventaja a cuatro míseros segundos al llegar a la meta?
Quizás, pasaron los gritos de su propio cuerpo. Al principio, como una advertencia; luego, una amenaza y, finalmente, un grito angustiado de que esta vez te estás pasando realmente en serio, acaso en forma de náuseas, de mundo que da vuelta y sonidos que se distorsionan.
Nada más cruzar la meta, su cuerpo se rindió y Stephen se fue al suelo, desmayado. Por fortuna, nada que un poco de oxígeno no pudiera solucionar.
El cuerpo de Stephen Roche se desmayó cuando él le dio permiso para que lo hiciera; cuando paró de ganar el Tour de Francia y pudo percatarse de algo tan trivial como que ya no podía más.
Volviendo a la pregunta del principio, igual es que por la mente de Stephen Roche no pasó nada, estaba cerrada al tráfico por mandato de la voluntad de hierro de aquel gladiador a pedales. Él era sólo y todo corazón y piernas, y el resto de su anatomía le tocó esperar a que sobrepasara la meta.
En definitiva, que Stephen Roche subió hasta aquella cima a Tour o Muerte.
Y salió Tour.
Aunque, en realidad, no les culpo: partidos hay muchos, pero piernas, sólo dos. Y, después de todo, ¿cómo puede una competición deportiva ser más importante que la propia salud?
Es el tipo de pregunta que sólo gente como Stephen Roche puede contestar.
Revelarnos qué le pasaba aquel día de 1987 por la cabeza cuando escalaba rumbo a Le Plagne, cuando vio cómo "Périco" Delgado le sobrepasaba y se marchaba hasta sacarle minuto y medio de ventaja. ¿En qué demonios pensaba durante aquella lucha -pedalada a pedala- que logró recortar la ventaja a cuatro míseros segundos al llegar a la meta?
Quizás, pasaron los gritos de su propio cuerpo. Al principio, como una advertencia; luego, una amenaza y, finalmente, un grito angustiado de que esta vez te estás pasando realmente en serio, acaso en forma de náuseas, de mundo que da vuelta y sonidos que se distorsionan.
Nada más cruzar la meta, su cuerpo se rindió y Stephen se fue al suelo, desmayado. Por fortuna, nada que un poco de oxígeno no pudiera solucionar.
El cuerpo de Stephen Roche se desmayó cuando él le dio permiso para que lo hiciera; cuando paró de ganar el Tour de Francia y pudo percatarse de algo tan trivial como que ya no podía más.
Volviendo a la pregunta del principio, igual es que por la mente de Stephen Roche no pasó nada, estaba cerrada al tráfico por mandato de la voluntad de hierro de aquel gladiador a pedales. Él era sólo y todo corazón y piernas, y el resto de su anatomía le tocó esperar a que sobrepasara la meta.
En definitiva, que Stephen Roche subió hasta aquella cima a Tour o Muerte.
Y salió Tour.
jueves, 8 de diciembre de 2011
El Perdido Arte de Saltar al Campo.
Ahora es muy bonito: con los niños de la manita, con la música retumbando en todo el estadio, con la lluvia de flashes desde las gradas. Luego se saludan todos a todos (a menudo, con pocas o nulas ganas, o intentando disimular el careto de: "¿quién diablos será este tío?")
Entiendo que la idea es quitarle hierro al asunto, rebajar la tensión y, con ello, cortarle las alas a la violencia en el deporte...
Pero, lo siento mucho, a mí me gustaba mucho más lo de antes: cuando los futbolistas saltaban al terreno de juego en viril sprint, a menudo espoleados por los gritos del capitán (con bigote). Era el pie teatral que marcaba a las gradas el momento preciso de estallar por primera vez en la tarde. Para mí, era parte del espectáculo, una parte importante, uno de mis momentos favoritos del partido. ¡Todavía se me eriza el pelo con sólo recordarlo!
Y, si me apura, hasta miro con la falsa nostalgia de un tiempo que no vivi a las imágenes en blanco y negro mudo en que los equipos entran en el rectángulo de la verdad. En cabeza siempre está el portero, con jersey de cuello vuelto y botando el balón que lleva entre las manos. Y, detrás, sus compañeros, de cejas pobladas y peinado de niño de Primera Comunión.
Son imágenes que nos devuelven el regusto casi olvidado de los tiempos en que el fútbol era sólo fútbol. Ahora, es tantísimas cosas, que ya casi no le queda tiempo para ser ese deporte sencillo, maravilloso y embriagador; ese deporte carente de periodistas con delirios de grandeza, carente de grandes patrocinadores y circos paralelos de tres pistas. Aquel deporte que tantos y tantos hemos mamado desde bien chiquitos, y del que nunca lograremos librarnos.
Ni tenemos la más mínima intención de hacerlo.
Entiendo que la idea es quitarle hierro al asunto, rebajar la tensión y, con ello, cortarle las alas a la violencia en el deporte...
Pero, lo siento mucho, a mí me gustaba mucho más lo de antes: cuando los futbolistas saltaban al terreno de juego en viril sprint, a menudo espoleados por los gritos del capitán (con bigote). Era el pie teatral que marcaba a las gradas el momento preciso de estallar por primera vez en la tarde. Para mí, era parte del espectáculo, una parte importante, uno de mis momentos favoritos del partido. ¡Todavía se me eriza el pelo con sólo recordarlo!
Y, si me apura, hasta miro con la falsa nostalgia de un tiempo que no vivi a las imágenes en blanco y negro mudo en que los equipos entran en el rectángulo de la verdad. En cabeza siempre está el portero, con jersey de cuello vuelto y botando el balón que lleva entre las manos. Y, detrás, sus compañeros, de cejas pobladas y peinado de niño de Primera Comunión.
Son imágenes que nos devuelven el regusto casi olvidado de los tiempos en que el fútbol era sólo fútbol. Ahora, es tantísimas cosas, que ya casi no le queda tiempo para ser ese deporte sencillo, maravilloso y embriagador; ese deporte carente de periodistas con delirios de grandeza, carente de grandes patrocinadores y circos paralelos de tres pistas. Aquel deporte que tantos y tantos hemos mamado desde bien chiquitos, y del que nunca lograremos librarnos.
Ni tenemos la más mínima intención de hacerlo.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Homenaje a un Balón que Vuela.
El enfrentamiento con un balón que vuela por el aire define al deportista como lo que realmente es.
A algunos los define como un tipo torpón, que le pega una cruel patada a lo que sea y donde sea, porque no sabe hacer otra cosa, porque el balón es un enemigo al que mantener lo más alejado posible. Lo define, en suma, como un "Homo Voleas", la forma más primaria y tosca de la cadena evolutiva de la especie futbolística.
No obstante, por muy evolucionado que un futbolista esté, la tensión, los nervios y la angustia de un final de partido apretado lo pueden empujar a la involución deportiva transitoria, y no es raro ver incluso al más fino de los peloteros pegando tremendos voleones en los minutos de descuento, acto execrable desde el punto de vista de la estética deportiva, por mucho que el entrenador lo aplauda al grito de: "¡eso es, a tomar por culo con el balón!" (es que en el mundo del fútbol se es muy malhablado).
Pero volvamos al fútbol, para homenajear a la volea en su expresión más prometedora e incierta: el remate a puerta. La mayoría se pierden lejos de la portería, entre la indiferencia o el silbido ocasional. Pero cuando sale bien, cuando va entre los tres palos, ahí alguien va a ser inevitablemente grande.
Quizás el portero, haciendo la parada de su vida, que para un arquero ni detener un penalty es tan grandioso como derrotar a un potente remate de volea.
Quizás el delantero, por haber concretado la encarnación más pura del "Golazo". Ni regates infinitos ni rápidas paredes, donde esté un gol de volea en condiciones, que se quiten todos los demás.
Si no me cree, basta con verle la cara que trae el futbolista celebrando el gol. ¡Qué a gusto te has quedado, macho!
A algunos los define como un tipo torpón, que le pega una cruel patada a lo que sea y donde sea, porque no sabe hacer otra cosa, porque el balón es un enemigo al que mantener lo más alejado posible. Lo define, en suma, como un "Homo Voleas", la forma más primaria y tosca de la cadena evolutiva de la especie futbolística.
No obstante, por muy evolucionado que un futbolista esté, la tensión, los nervios y la angustia de un final de partido apretado lo pueden empujar a la involución deportiva transitoria, y no es raro ver incluso al más fino de los peloteros pegando tremendos voleones en los minutos de descuento, acto execrable desde el punto de vista de la estética deportiva, por mucho que el entrenador lo aplauda al grito de: "¡eso es, a tomar por culo con el balón!" (es que en el mundo del fútbol se es muy malhablado).
Muy diferente a la plasticidad sin igual de la suerte suprema del baloncesto como espectáculo: ese balón que rueda libre por el cielo del pabellón y a cuyo encuentro y captura salen las manos de otro ave de parqué, que hace de la pelota una efímera prisionera para llevarla al encuentro de la canasta, como dos amantes en la primera noche de pasión, y estrellarlo contra la red.
Pero volvamos al fútbol, para homenajear a la volea en su expresión más prometedora e incierta: el remate a puerta. La mayoría se pierden lejos de la portería, entre la indiferencia o el silbido ocasional. Pero cuando sale bien, cuando va entre los tres palos, ahí alguien va a ser inevitablemente grande.
Quizás el portero, haciendo la parada de su vida, que para un arquero ni detener un penalty es tan grandioso como derrotar a un potente remate de volea.
Quizás el delantero, por haber concretado la encarnación más pura del "Golazo". Ni regates infinitos ni rápidas paredes, donde esté un gol de volea en condiciones, que se quiten todos los demás.
Si no me cree, basta con verle la cara que trae el futbolista celebrando el gol. ¡Qué a gusto te has quedado, macho!
martes, 8 de noviembre de 2011
¿Futbolista Genial o Mero Regatón?
Dice la Real Academia de la Lengua que "regatón" es:
1. Que vende al por menor los comestibles comprados al por mayor.
2. Que regatea mucho.
Y, aunque me temo que ese regate de la segunda acepción se refiere principalmete a reñidas negociaciones de compra-venta de productos, deje que me agarre a un diccionario ardiendo (según la RAE, la cuarta acepción de regatear es "hacer regates") y exponga mi teoría sobre el "regatón futbolístico".
Visite cualquier patio de colegio a la hora del recreo de Primaria. Seguro que se están jugando dos o tres partidos simultáneos sobre el duro cemento del campo de fútbol sala. No es difícil adivinar a qué partido pertenece cada jugador, pues estarán todos arremolinados alrededor de su balón correspondiente. En otras palabras, impera la ley del más habilidoso: regateo hasta que consigo chutar a puerta o me la quitan. O sea, el imperio de los "regatones".
En el recreo de Secundaria, en panorama cambia un poquito, ya no están tan pegados, ya se ve algún que otro pase al compañero. Natural, su fútbol ha evolucionado y ya no depende tanto del "regatón" de turno.
Termine su visita contemplando a los mayores de Bachillerato. Estos ya llevan años entrenando, ya tienen un fútbol mucho más maduro, ya están bien separaditos, ya se pasan el balón lo más rápido posible, pues han asimilado que el fútbol es un deporte de equipo. El "regatón" no ha desaparecido, pero ha tenido que aprender a dosificar sus arranques de genialidad individualista.
El aficionado al fútbol también pasa por los mismos estadios (juego de palabras tan fácil como inevitable) y me atrevo a afirmar que aquellos que aprecian más a un regatón excepcional que a un equipo que mueve muy rápido el balón están todavía en el ciclo de Primaria de su formación como seguidores del fútbol. Son niños deslumbrados por las proezas del "regatón" de turno, con un paladar incapaz todavía de apreciar platos más delicados.
En resumen, que la próxima vez que califique a un gol como "genial", recuerde que igual es un calco exacto de otros miles de tantos que se marcan a diario en apasionantes duelos de patio entre 5ºA y 5ºB de Primaria.
El Fútbol -su belleza- es mucho más que regatear contrarios. El regate es una parte, no un todo; un medio, jamás un fin.
Visite cualquier patio de colegio a la hora del recreo de Primaria. Seguro que se están jugando dos o tres partidos simultáneos sobre el duro cemento del campo de fútbol sala. No es difícil adivinar a qué partido pertenece cada jugador, pues estarán todos arremolinados alrededor de su balón correspondiente. En otras palabras, impera la ley del más habilidoso: regateo hasta que consigo chutar a puerta o me la quitan. O sea, el imperio de los "regatones".
En el recreo de Secundaria, en panorama cambia un poquito, ya no están tan pegados, ya se ve algún que otro pase al compañero. Natural, su fútbol ha evolucionado y ya no depende tanto del "regatón" de turno.
Termine su visita contemplando a los mayores de Bachillerato. Estos ya llevan años entrenando, ya tienen un fútbol mucho más maduro, ya están bien separaditos, ya se pasan el balón lo más rápido posible, pues han asimilado que el fútbol es un deporte de equipo. El "regatón" no ha desaparecido, pero ha tenido que aprender a dosificar sus arranques de genialidad individualista.
El aficionado al fútbol también pasa por los mismos estadios (juego de palabras tan fácil como inevitable) y me atrevo a afirmar que aquellos que aprecian más a un regatón excepcional que a un equipo que mueve muy rápido el balón están todavía en el ciclo de Primaria de su formación como seguidores del fútbol. Son niños deslumbrados por las proezas del "regatón" de turno, con un paladar incapaz todavía de apreciar platos más delicados.
En resumen, que la próxima vez que califique a un gol como "genial", recuerde que igual es un calco exacto de otros miles de tantos que se marcan a diario en apasionantes duelos de patio entre 5ºA y 5ºB de Primaria.
El Fútbol -su belleza- es mucho más que regatear contrarios. El regate es una parte, no un todo; un medio, jamás un fin.
miércoles, 9 de junio de 2010
La Paella Cibernética.
Igual no es más que esa absurda nostalgia de la niñez que te entra cuando dejas de ser un crío, pero echo mucho de menos a la Selección Española de antes.
Vale, reconozco que no ganaban títulos, pero transmitían emoción: ese Maceda lanzándose en plancha cual pantera saguntina, ese Camacho jugando más vendado que una momia escayolada, ese Rincón clamando por remontada con el gesto desencajado...Esa manera tan española de representar a España, pura metáfora de un país que lucha con bravura contra la adversidad.
Ahora juegan con una precisión tan suiza que parecen alemanes, como una máquina perfectamente engrasada de tirar paredes mortales de necesidad al borde del área. Parafraseando aquella "Naranja Mecánica", estos son la "Paella Cibernética".
Pero, además, ahora nuestros futbolistas son altos y guapos y se lucen ceñidos y a la moda, no como aquellos futbolistas de antaño, raciales paletos siempre vestidos por su peor enemigo, con la ferviente convicción de que "lo de la ropita y el tinte es para las señoras na'más".
Y, no lo dude, ganarán el Mundial y todos nos alegraremos mucho, y habrá una celebración magistralmente orquestada, medida al milímetro, un poco como de plástico.
Sí, creo que ya lo escribí por aquí en su momento, España y su deporte han cambiado. Ahora somos ganadores.
Y yo soy tan tonto que echo de menos las lloreras de aquellas derrotas tan llenas de épica y de injusticia, tras haberle plantado cara a un enemigo superior.
Lo dicho, y tantas veces repetido, que me hago mayor.
Vale, reconozco que no ganaban títulos, pero transmitían emoción: ese Maceda lanzándose en plancha cual pantera saguntina, ese Camacho jugando más vendado que una momia escayolada, ese Rincón clamando por remontada con el gesto desencajado...Esa manera tan española de representar a España, pura metáfora de un país que lucha con bravura contra la adversidad.
Ahora juegan con una precisión tan suiza que parecen alemanes, como una máquina perfectamente engrasada de tirar paredes mortales de necesidad al borde del área. Parafraseando aquella "Naranja Mecánica", estos son la "Paella Cibernética".
Pero, además, ahora nuestros futbolistas son altos y guapos y se lucen ceñidos y a la moda, no como aquellos futbolistas de antaño, raciales paletos siempre vestidos por su peor enemigo, con la ferviente convicción de que "lo de la ropita y el tinte es para las señoras na'más".
Y, no lo dude, ganarán el Mundial y todos nos alegraremos mucho, y habrá una celebración magistralmente orquestada, medida al milímetro, un poco como de plástico.
Sí, creo que ya lo escribí por aquí en su momento, España y su deporte han cambiado. Ahora somos ganadores.
Y yo soy tan tonto que echo de menos las lloreras de aquellas derrotas tan llenas de épica y de injusticia, tras haberle plantado cara a un enemigo superior.
Lo dicho, y tantas veces repetido, que me hago mayor.
sábado, 15 de mayo de 2010
Fu Fútbol Club contra Fa Deportivo (Finales de "Realmente me Da Igual").
Resulta una tragedia sentimental para todo aficionado al deporte eso de que se juegue una final y a uno no le salga del corazón que hay un equipo al que apoyar, ni porque le quieres ver ganar ni por ver cómo pierden.
Finales "ni fu ni fa" en las que a menudo tratas de hacerte un auto-pase de engaño, e intentas razonar con qué equipo vas ("pues con estos porque los italianos me caen más simpáticos que los rusos"). Razonar un apoyo deportivo, ¿puede haber algo más absurdo?
E incluso habrá quién afirme rotundo: "yo veré el partido porque me gusta mucho el deporte, y con la suerte de poder disfrutarlo tranquilito, ya que no voy con ninguno". Muy bien, de acuerdo, para el minuto 10 ya has hecho tu primer cambio rápido de canal y para el descanso ya está viendo una película o durmiendo. (¡Las finales siempre son partidos objetivamente horrorosos!)
Sí, ver una final sin emoción es como ir al casino y no apostar. Eso es la afición al deporte en general, y las finales en particular: jugarse el estado de ánimo a todo o nada.
El "no va más".
Finales "ni fu ni fa" en las que a menudo tratas de hacerte un auto-pase de engaño, e intentas razonar con qué equipo vas ("pues con estos porque los italianos me caen más simpáticos que los rusos"). Razonar un apoyo deportivo, ¿puede haber algo más absurdo?
E incluso habrá quién afirme rotundo: "yo veré el partido porque me gusta mucho el deporte, y con la suerte de poder disfrutarlo tranquilito, ya que no voy con ninguno". Muy bien, de acuerdo, para el minuto 10 ya has hecho tu primer cambio rápido de canal y para el descanso ya está viendo una película o durmiendo. (¡Las finales siempre son partidos objetivamente horrorosos!)
Sí, ver una final sin emoción es como ir al casino y no apostar. Eso es la afición al deporte en general, y las finales en particular: jugarse el estado de ánimo a todo o nada.
El "no va más".
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