Todo el mundo dice que le Educación es muy mala, pero nadie me concreta qué es exactamente una "Buena Educación", más que nada para orientar a los del ramo.
Aquí le dejo unas ideas que, espero, le ayudarán a construir su propia definición en forma de decálogo. Seleccione, quite, ponga, ordene (si es que hay que ordenar) y, cuando lo tenga, me lo manda.
Muchas gracias.
Una buena educación...
...garantiza que un niño sepa realizar cálculos simples sin ayudarse de los dedos.
...garantiza que un niño sepa realizar cálculos simples sin ayudarse de una calculadora.
...le enseña inglés a un niño.
...le enseña al niño que Shakespeare escribió 10 tragedias y que el Tajo desemboca en Lisboa.
...le obliga al niño a leer las 10 tragedias de Shakespeare (en inglés), y a demostrar por escrito que es capaz de memorizar (al menos durante unos minutos) dónde desemboca el Tajo.
...le obliga al niño a leer una tragedia de Shakesperare y luego escribir su propia tragedia, incluyendo al Río Tajo en el argumento.
...fomenta que el niño lea lo que quiera, con tal de que lea; y que sepa cosas sólo de ríos que ha visitado personalmente.
...le enseña ortografía a un niño.
...le enseña la razón de ser y la importancia de las normas ortográficas.
...debe ser práctico, ya tendrá el niño tiempo de adquirir cultura de mayor (si quiere).
...hace que el niño tenga buenos modales.
...hace que el niño tenga buenos modales con sus superiores.
...le inculca valores a un niño.
...le inculca mis valores a un niño.
...le inculca valores a un niño, y le da herramientas eficaces para no sentirse culpable cuando los quebrante.
...hace del niño una persona honrada y bondadosa.
...hace que el niño asimile que ser honrado y/o bondadoso es exceso es ser tonto.
...hace que el niño sepa rezar.
...hace que el niño rece.
...hace que el niño quiera rezar.
...hace que el niño no rece, pero respete a los que lo hacen.
...hace del niño un hombre feliz.
...hace del niño un niño feliz.
...hace del niño un hombre que hace felices a los que le rodean.
...hace del niño un hombre que es feliz haciendo felices a los que le rodean.
...hace del niño un estudiante de primero de carrera universitaria que habla inglés.
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miércoles, 2 de noviembre de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Lavando la Tiza.
Dicen que en los colegios les lavan(mos) el cerebro a los niños desde bien chiquititos.
De entrada, resulta difícil creer que una criatura de tres años tenga porquería que lavar dentro de su cabecita. Y, en cualquier caso, si algo sucio hubiese, igual es que ya lo trae de fuera.
Dicho lo cual, lo que para unos es vil lavado de cerebro, para otros son ideas sanas, positivas y esenciales para el correcto desarrollo integral del niño.
En otras palabras, que enseñar que hay un Dios que es Amor, es una intolerable vergüenza para unos, y algo básico y elemental para otros.
Pero si uno dice que hay muchas maneras de interpretar ese Amor (y que todo el mundo es libre de definir cuál es la suya), los que antes te criticaban ahora se ponen de pie para aplaudirte, y a los otros ya no les parecerá tan básico ni tan elemental. Muy al contrario, dirán que se están creando monstruos degenerados que serán esclavos eternos de los más sucios vicios.
¡Qué bueno sería que hubiera colegios capaces de conjugar ambos puntos de vista, que supieran presentar todos los enfoques, y que el niño sea libre y decida!
Lamentablemente, eso supondría que en la clase se dijeran cosas "absolutamente intolerables y repugnantes, las cuales constituyen un auténtico escándalo". Sí, eso manifestarían los intolerantes de ambos extremos (posiblemente, en multitudinaria manifestación, autocares de provincias incluidos).
En cualquier caso, y no es la primera vez que lo digo, gracias por el piropo, pero los profes no tenemos ese inmenso poder de adoctrinamiento que tantos nos conceden.
Créame usted que no (aunque usted no sea creyente).
De entrada, resulta difícil creer que una criatura de tres años tenga porquería que lavar dentro de su cabecita. Y, en cualquier caso, si algo sucio hubiese, igual es que ya lo trae de fuera.
Dicho lo cual, lo que para unos es vil lavado de cerebro, para otros son ideas sanas, positivas y esenciales para el correcto desarrollo integral del niño.
En otras palabras, que enseñar que hay un Dios que es Amor, es una intolerable vergüenza para unos, y algo básico y elemental para otros.
Pero si uno dice que hay muchas maneras de interpretar ese Amor (y que todo el mundo es libre de definir cuál es la suya), los que antes te criticaban ahora se ponen de pie para aplaudirte, y a los otros ya no les parecerá tan básico ni tan elemental. Muy al contrario, dirán que se están creando monstruos degenerados que serán esclavos eternos de los más sucios vicios.
¡Qué bueno sería que hubiera colegios capaces de conjugar ambos puntos de vista, que supieran presentar todos los enfoques, y que el niño sea libre y decida!
Lamentablemente, eso supondría que en la clase se dijeran cosas "absolutamente intolerables y repugnantes, las cuales constituyen un auténtico escándalo". Sí, eso manifestarían los intolerantes de ambos extremos (posiblemente, en multitudinaria manifestación, autocares de provincias incluidos).
En cualquier caso, y no es la primera vez que lo digo, gracias por el piropo, pero los profes no tenemos ese inmenso poder de adoctrinamiento que tantos nos conceden.
Créame usted que no (aunque usted no sea creyente).
sábado, 5 de febrero de 2011
Panegírico del Estudiante Correoso y Combativo.
Los que hay que se sacan el diploma por fuera de combate, y los hay que se lo ganan a los puntos.
Me refiero pues a ese estudiante que, arrastrado por el irrefrenable impulso de la cabezonería y el espíritu deportivo de "lo importante es participar", se presenta una vez tras otra a un examen. Vamos, que de tanto ir, es tan conocido que sobran las presentaciones.
Deslumbrados por el fulgor de los "cumlaudedos matriculados de honor", pocos se fijan en estos oscuros héroes del aprobado por los pelos a la enésima convocatoria. No se dan cuenta de que, con toda probabilidad, los primeros no tendran la capacidad de hacer frente al fracaso y la frustración (no tienen costumbre), mientra que los segundos asumirán el tortazo con la naturalidad que da la veteranía, se levantarán y seguirán intentándolo.
Moraleja, amigo empresario contratador, si alguien tardó ocho años en sacar una carrera de cinco y presenta esta última cifra como calificación, puede que tengas ante ti el currículum de un indomable vago redomado que hacía lo justo y tarde.
O puede que el candidato sea un gladiador de la vida, que continuó cuando otros muchos lo habrían dejado, que jamás se rindió y logró alcanzar una meta improbable.
O sea, que puede que vayas a contratar a un pinta que estará todo el día de baja o en el bar de abajo (no interesa), o a alguien que peleará por tu empresa con uñas y e-mailes, como lleva haciendo toda su vida (sí interesa).
¿Quién es uno y quién es otro?
¡Ah, tú sabrás, que para eso es tuya la empresa!
Yo solo sé que a veces los estudiantes que me merecen más admiración no son los que sacan la mejores calificaciones.
Me refiero pues a ese estudiante que, arrastrado por el irrefrenable impulso de la cabezonería y el espíritu deportivo de "lo importante es participar", se presenta una vez tras otra a un examen. Vamos, que de tanto ir, es tan conocido que sobran las presentaciones.
Deslumbrados por el fulgor de los "cumlaudedos matriculados de honor", pocos se fijan en estos oscuros héroes del aprobado por los pelos a la enésima convocatoria. No se dan cuenta de que, con toda probabilidad, los primeros no tendran la capacidad de hacer frente al fracaso y la frustración (no tienen costumbre), mientra que los segundos asumirán el tortazo con la naturalidad que da la veteranía, se levantarán y seguirán intentándolo.
Moraleja, amigo empresario contratador, si alguien tardó ocho años en sacar una carrera de cinco y presenta esta última cifra como calificación, puede que tengas ante ti el currículum de un indomable vago redomado que hacía lo justo y tarde.
O puede que el candidato sea un gladiador de la vida, que continuó cuando otros muchos lo habrían dejado, que jamás se rindió y logró alcanzar una meta improbable.
O sea, que puede que vayas a contratar a un pinta que estará todo el día de baja o en el bar de abajo (no interesa), o a alguien que peleará por tu empresa con uñas y e-mailes, como lleva haciendo toda su vida (sí interesa).
¿Quién es uno y quién es otro?
¡Ah, tú sabrás, que para eso es tuya la empresa!
Yo solo sé que a veces los estudiantes que me merecen más admiración no son los que sacan la mejores calificaciones.
domingo, 1 de agosto de 2010
El Papá y la Mamá.
-¡Tres para septiembre y se va cinco día de cachondeo con sus amigotes!
-Déjale, tiene que descansar.
-¿Descansar qué cansancio? ¡Será el del año de juergas que lleva!...¿Y dónde dices que van a dormir?
-En tiendas de campaña.
-¡Qué idea tan buena!
-Con veinte años, todo parece una buena idea.
-Ya, pernoctando al raso, comiendo lo que puedan, y con la higiene básica complicada. ¡Mira, iba a mandarle a la mierda, pero ya veo que se ha ido el solito!
-¡Está en la edad!
-Sí, pero cuando yo tenía su edad, nunca hacía cosas ni a deshoras ni en deslugares.
-No me tires de la lengua, Álvaro.
-¡Aquello era diferente!
-No, ese es nuestro gran error. Creer que somos diferentes. Somos todos iguales, y siempre lo seremos. Al igual que los países que olvidan su historia cumplen condena de repetirla, las familias también olvidan su pasado y lo acaban repitiendo. Así que haz como yo, aférrate al rollo ese de que "tiene que equivocarse y así aprender".
-Por tanto, tengo que quedarme de brazos cruzados mientras mi hijo comete los mismo errores que yo cometí.
-Sí no quieres acabar en un psiquiátrico, sí.
-Déjale, tiene que descansar.
-¿Descansar qué cansancio? ¡Será el del año de juergas que lleva!...¿Y dónde dices que van a dormir?
-En tiendas de campaña.
-¡Qué idea tan buena!
-Con veinte años, todo parece una buena idea.
-Ya, pernoctando al raso, comiendo lo que puedan, y con la higiene básica complicada. ¡Mira, iba a mandarle a la mierda, pero ya veo que se ha ido el solito!
-¡Está en la edad!
-Sí, pero cuando yo tenía su edad, nunca hacía cosas ni a deshoras ni en deslugares.
-No me tires de la lengua, Álvaro.
-¡Aquello era diferente!
-No, ese es nuestro gran error. Creer que somos diferentes. Somos todos iguales, y siempre lo seremos. Al igual que los países que olvidan su historia cumplen condena de repetirla, las familias también olvidan su pasado y lo acaban repitiendo. Así que haz como yo, aférrate al rollo ese de que "tiene que equivocarse y así aprender".
-Por tanto, tengo que quedarme de brazos cruzados mientras mi hijo comete los mismo errores que yo cometí.
-Sí no quieres acabar en un psiquiátrico, sí.
jueves, 20 de mayo de 2010
El Niño que No se Agachaba a Recoger su Talento.
La mejor manera de encontrar algo es no haberlo perdido. No lo dude, muchos objetos que usted se encuentra tirados en el suelo -solitarios y ociosos-, fueron buscados y rebuscados por alguien. ¡Cosas de la vida, seguramente usted ni se agachará a recogerlos!
En en fondo, no muy diferente de la vida misma. Nos pasamos la vida (y el esfuerzo) buscando cosas que otros encuentran sin querer, y que puede que no aprovechen.
No es agradable contemplar a jóvenes plenos de voluntad tomar carrerilla y lanzarse de cabeza contra el muro de su limitaciones, y contemplar -con la impotencia del docente limitado- cómo se levantan con las sangre cayéndoles por la cara y vuelven al punto de partido, para preparar otro infructuosa acometida, (aunque, en honor de la verdad y para no pasarnos de melodramáticos, de estos hay pocos).
Tampoco es agradable contemplar a jóvenes tocados por la caprichosa Hada del Talento, dejar que su armadura y su espada se le oxiden en conformismo, juerga y vaguería, (de estos si que hay un amplio surtido).
Lo suyo es egoísmo en su forma más malparida y podrida, es la esencia misma del pecado: tener la oportunidad de aportar cosas importantes a la Humanidad y no hacerlo.
Debería estar severamente penado por las Leyes (por la justas, no por las de la Física, que son injustas y hacen que que las cosas caigan a los lugares donde jamás las encontraremos).
En en fondo, no muy diferente de la vida misma. Nos pasamos la vida (y el esfuerzo) buscando cosas que otros encuentran sin querer, y que puede que no aprovechen.
No es agradable contemplar a jóvenes plenos de voluntad tomar carrerilla y lanzarse de cabeza contra el muro de su limitaciones, y contemplar -con la impotencia del docente limitado- cómo se levantan con las sangre cayéndoles por la cara y vuelven al punto de partido, para preparar otro infructuosa acometida, (aunque, en honor de la verdad y para no pasarnos de melodramáticos, de estos hay pocos).
Tampoco es agradable contemplar a jóvenes tocados por la caprichosa Hada del Talento, dejar que su armadura y su espada se le oxiden en conformismo, juerga y vaguería, (de estos si que hay un amplio surtido).
Lo suyo es egoísmo en su forma más malparida y podrida, es la esencia misma del pecado: tener la oportunidad de aportar cosas importantes a la Humanidad y no hacerlo.
Debería estar severamente penado por las Leyes (por la justas, no por las de la Física, que son injustas y hacen que que las cosas caigan a los lugares donde jamás las encontraremos).
lunes, 15 de febrero de 2010
Los Exámenes a Examen. (Controlando a los Controles)
Examen, como todas las palabras que se refieren a conceptos poco populares, tiene su propio eufemismo: control. Pero, a la café, copa y puro, vienen a ser lo mismo: preguntas, respuestas, calificación de cero a diez, menos de cinco estás en problemas.
El primer gran error conceptual -ya que estamos con conceptos- es pensar que el haber aprobado un examen (o control) garantiza que alguien sabe algo. En realidad, lo único que demuestra es que se tiene la capacidad de aprenderlo. En mi caso, por ejemplo, hoy en un examen (o control) de Trigonometría no sería capaz ni de sacar de centro. Pero, según se verificó hace veinte años, podría aprender de senos y tangentes si me los volvieran a explicar, y fuera necesario (que esperemos que no).
Conclusión: la Educación cimentada en exámenes (o controles) no genera conocimiento activo, sino garantía de capacidades latentes.
Y habrá quién diga (indignado): "¡Oiga, pero es que si no entra para examen (o control), el alumno no lo estudia!". Cierto, y, claro está, es preciso garantizar que los estudiantes tengan un montón de cosas que poder olvidar.
Pero, sea sincero, ¿de cuántas cosas que usted sabe que jamás olvidará le han examinado?
Mire, en realidad, los exámenes (o controles) no sirven para medir conocimientos, ni para garantizar que el alumno sabrá cosas de por vida. Sirven para separar el grano de la paja en la era de los examinandos y determinar qué alumnos tienen una gran capacidad para aprobar (lo que les hace aptos para el sacrosanto y venerado "Sistema Universitario") y los que no.
Y todo lo demás, milongas apedagogadodidácticas. (Se lo digo yo).
El primer gran error conceptual -ya que estamos con conceptos- es pensar que el haber aprobado un examen (o control) garantiza que alguien sabe algo. En realidad, lo único que demuestra es que se tiene la capacidad de aprenderlo. En mi caso, por ejemplo, hoy en un examen (o control) de Trigonometría no sería capaz ni de sacar de centro. Pero, según se verificó hace veinte años, podría aprender de senos y tangentes si me los volvieran a explicar, y fuera necesario (que esperemos que no).
Conclusión: la Educación cimentada en exámenes (o controles) no genera conocimiento activo, sino garantía de capacidades latentes.
Y habrá quién diga (indignado): "¡Oiga, pero es que si no entra para examen (o control), el alumno no lo estudia!". Cierto, y, claro está, es preciso garantizar que los estudiantes tengan un montón de cosas que poder olvidar.
Pero, sea sincero, ¿de cuántas cosas que usted sabe que jamás olvidará le han examinado?
Mire, en realidad, los exámenes (o controles) no sirven para medir conocimientos, ni para garantizar que el alumno sabrá cosas de por vida. Sirven para separar el grano de la paja en la era de los examinandos y determinar qué alumnos tienen una gran capacidad para aprobar (lo que les hace aptos para el sacrosanto y venerado "Sistema Universitario") y los que no.
Y todo lo demás, milongas apedagogadodidácticas. (Se lo digo yo).
lunes, 18 de enero de 2010
La Prueba de Iluminación Educativa Jackson (P.I.E.J)
Un tal William Yeats dijo que "la Educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego". Es un frase que yo le tatuaría en la mollera a todos los personajes de este Circo del Esperpento que es mi negocio de la Educación.
Porque todos nos limitamos a poner a los niños en fila y, con la mirada aburrida y suspicaz, nos asomanos a su cubito, vemos lo que hay dentro y lo cuantificamos de 0 a 10 (con o sin decimales). "¡Hala, majete, ya puedes olvidarlo todo tranquilamente!"
¿No sería una genial locura examinar a las personas de 30, 40, 50 años...? No para dar o quitar títulos (¡esa maldita obsesión que tanto nos lastra! Estamos tan preocupados por certificar lo mucho que sabemos que nos olvidamos de aprender), sino para ver lo que aquellas semillas que se plantaron en un colegio han dado como verdadero fruto.
Un examen imprevisible y enigmático, sin más temario previo que todo el saber humano, porque en este ejercicio que propongo, tanta trampa hay en estudiar para prepararlo como en copiar.
¡Ojalá lo hicieran conmigo! Aunque fuera sólo como pequeño homenaje a todos aquellos maestros que me enseñaron lo bellas que eran las letras -las nuestras y las de fuera-, para poder demostrarles y agradecerles lo que ahora soy, o como tirón en las orejas para aquellos profesores de números que sólo sacaron de mí fríos aprobados huecos.
Nadie lo va hacer, aunque sería precioso que lo hicieran, para ver hasta qué punto las aulas del ayer encendieron llamas capaces de iluminar nuestros presentes.
Porque todos nos limitamos a poner a los niños en fila y, con la mirada aburrida y suspicaz, nos asomanos a su cubito, vemos lo que hay dentro y lo cuantificamos de 0 a 10 (con o sin decimales). "¡Hala, majete, ya puedes olvidarlo todo tranquilamente!"
¿No sería una genial locura examinar a las personas de 30, 40, 50 años...? No para dar o quitar títulos (¡esa maldita obsesión que tanto nos lastra! Estamos tan preocupados por certificar lo mucho que sabemos que nos olvidamos de aprender), sino para ver lo que aquellas semillas que se plantaron en un colegio han dado como verdadero fruto.
Un examen imprevisible y enigmático, sin más temario previo que todo el saber humano, porque en este ejercicio que propongo, tanta trampa hay en estudiar para prepararlo como en copiar.
¡Ojalá lo hicieran conmigo! Aunque fuera sólo como pequeño homenaje a todos aquellos maestros que me enseñaron lo bellas que eran las letras -las nuestras y las de fuera-, para poder demostrarles y agradecerles lo que ahora soy, o como tirón en las orejas para aquellos profesores de números que sólo sacaron de mí fríos aprobados huecos.
Nadie lo va hacer, aunque sería precioso que lo hicieran, para ver hasta qué punto las aulas del ayer encendieron llamas capaces de iluminar nuestros presentes.
miércoles, 13 de enero de 2010
El Difícil Arte de Corregir Con Corrección.
Errar es humano (herrar también, aunque menos común, a no ser que se trabaje con caballos).
Y por ser humano, a menudo se hace en público, entre el cual siempre hay un tipo que se percata de la metedura de pata. Dicho particular se ve ante una tremenda disyuntiva:
¿Rescato al prójimo de su "erradura" o no? Si lo hago, conseguiré que no vuelva a caer, lo cual es una buena acción. Lo malo del tema es que da la impresión de que eres un borde y un maleducado. (Técnicamente, más maleducado es el que se equivoca). Conclusión, no corrijo y en paz.
En alguna parte leí que los alumnos chinos dan las gracias cuando lo corrigen. En eso son sabios, porque saben que los que lo hacen no persigue más que volverles mejores. Por tanto, sea humilde y ejerza de ello al aceptar la correcciones.
Pero, por otro lado, si toca corregir, sea delicado y sutil (evite lo de "¡pero qué burro que eres, macho!")

En cualquier caso, no discuto que la corrección es una medicina que siempre se presenta en forma de supositorio.
Y por ser humano, a menudo se hace en público, entre el cual siempre hay un tipo que se percata de la metedura de pata. Dicho particular se ve ante una tremenda disyuntiva:
¿Rescato al prójimo de su "erradura" o no? Si lo hago, conseguiré que no vuelva a caer, lo cual es una buena acción. Lo malo del tema es que da la impresión de que eres un borde y un maleducado. (Técnicamente, más maleducado es el que se equivoca). Conclusión, no corrijo y en paz.
En alguna parte leí que los alumnos chinos dan las gracias cuando lo corrigen. En eso son sabios, porque saben que los que lo hacen no persigue más que volverles mejores. Por tanto, sea humilde y ejerza de ello al aceptar la correcciones.
Pero, por otro lado, si toca corregir, sea delicado y sutil (evite lo de "¡pero qué burro que eres, macho!")

En cualquier caso, no discuto que la corrección es una medicina que siempre se presenta en forma de supositorio.
jueves, 17 de diciembre de 2009
El Ancestral Código de Honor de los Recreos (¡Muerte al Chivato!)
Los estudiantes de Sociología deberían hacer las prácticas en el patio de un colegio.
Ningún sitio mejor para aprender sobre el comportamiento grupal de ser humano. Allí identificará todos los conjuntos y las individualidades que los forman, en pleno proceso de implantación perpetua en las mentes de los pequeños humanos.
Patios en los que impera un reglamento ancestral y no escrito, un código de honor respetado por todos. Unas leyes que indican que los mayores juegan y los pequeños se van, que los niñas más monas se sientan en los bancos donde mejor pega el solecito, que los "rechazados por el grupo" pasean cabizbajos por las esquinas -siempre en tandas de a dos o tres y enfrascados en sus tertulias de evasión-.
Y todo, ante la vigilancia aburrida y amodorrada (o charlatana, si van en parejas) de esos guardas casuales, reticentes y resignados lamados profesores.
Pero, ante todo, una jungla donde el delito más grave y despreciado es el de ser confidente de la autoridad adulta. "¡Chivato, chivato!", le grita todo el grupo en una tétrica mezcla entre linchamiento tejano y auto de fe "a la Torquemada". ¿El castigo? El ostracismo social, la desaparición del bocadillo y algún que otro empujón (incluso una torta, en los casos más graves).
Le da igual, lo primero que hará, entre lágrimas, es ir a contárselo todo a la señorita.
Ningún sitio mejor para aprender sobre el comportamiento grupal de ser humano. Allí identificará todos los conjuntos y las individualidades que los forman, en pleno proceso de implantación perpetua en las mentes de los pequeños humanos.
Patios en los que impera un reglamento ancestral y no escrito, un código de honor respetado por todos. Unas leyes que indican que los mayores juegan y los pequeños se van, que los niñas más monas se sientan en los bancos donde mejor pega el solecito, que los "rechazados por el grupo" pasean cabizbajos por las esquinas -siempre en tandas de a dos o tres y enfrascados en sus tertulias de evasión-.
Y todo, ante la vigilancia aburrida y amodorrada (o charlatana, si van en parejas) de esos guardas casuales, reticentes y resignados lamados profesores.
Pero, ante todo, una jungla donde el delito más grave y despreciado es el de ser confidente de la autoridad adulta. "¡Chivato, chivato!", le grita todo el grupo en una tétrica mezcla entre linchamiento tejano y auto de fe "a la Torquemada". ¿El castigo? El ostracismo social, la desaparición del bocadillo y algún que otro empujón (incluso una torta, en los casos más graves).
Le da igual, lo primero que hará, entre lágrimas, es ir a contárselo todo a la señorita.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Daños Colaterales de una Mala Educación.
La Educación es una bomba de efecto retardado. También impredecible.
No obstante, si los años escolares no consiguen despertar el suficiente interés (aunque lo ideal sea pasión), los efectos (algunos) suelen ser:
-Deficiente creación literaria, que se manifiesta en anotaciones plagadas de faltas de ortografía, y discursos (y/o dedicatorias) cargados de tópicos y almíbar azucarado. ("Para mi querido sobrino en el día de la su Primera Comunión, con el deseo de que esta Biblia que tienes en tus manos te ayude a crecer en tu Fe".)
-Carencias geográficas que llevan a la duda apurada en la vida social. ("Así que estuviste de vacaciones en Paraguay...Ah...Debe ser muy bonito todo aquello...tan lleno de...paraguayenses...")
-Abuso de la calculadora, incluidas aquellas operaciones en que los dedos hubiesen bastado.
-Conceptos difusos sobre hechos históricos cruciales. En otros palabras, que los pueblos que no aprenden su historia, están condenados a repetirla.
-Desconocimiento de las leyes elementales de la naturaleza (la primera de ellas, que cuando algo se cae, se suele romper).
-Inopia musical, manifestada en ignorar que la banda sonora de ciertas películas no es original, sino que lleva 200 años compuesta.
Así que avisado quedas, amiguete...

"¿El "Echar" de la siesta era el de con hache o el de sin?"
No obstante, si los años escolares no consiguen despertar el suficiente interés (aunque lo ideal sea pasión), los efectos (algunos) suelen ser:
-Deficiente creación literaria, que se manifiesta en anotaciones plagadas de faltas de ortografía, y discursos (y/o dedicatorias) cargados de tópicos y almíbar azucarado. ("Para mi querido sobrino en el día de la su Primera Comunión, con el deseo de que esta Biblia que tienes en tus manos te ayude a crecer en tu Fe".)
-Carencias geográficas que llevan a la duda apurada en la vida social. ("Así que estuviste de vacaciones en Paraguay...Ah...Debe ser muy bonito todo aquello...tan lleno de...paraguayenses...")
-Abuso de la calculadora, incluidas aquellas operaciones en que los dedos hubiesen bastado.
-Conceptos difusos sobre hechos históricos cruciales. En otros palabras, que los pueblos que no aprenden su historia, están condenados a repetirla.
-Desconocimiento de las leyes elementales de la naturaleza (la primera de ellas, que cuando algo se cae, se suele romper).
-Inopia musical, manifestada en ignorar que la banda sonora de ciertas películas no es original, sino que lleva 200 años compuesta.
Así que avisado quedas, amiguete...

"¿El "Echar" de la siesta era el de con hache o el de sin?"
miércoles, 7 de octubre de 2009
La Poderosa (y Presunta) Capacidad de Adoctrinamiento del Maestro Común.
Se siente uno una pieza importante del tablero al leer o escuchar ciertas cosas.
Broncas, pataleos y hasta manifestaciones porque en los colegios se da una u otra asignatura. ¡Qué honor que en tanto estimen nuestra influencia sobre los chavales!
Por desgracia, luego sales de un 4º de la ESO y la realidad te está esperando sombría en el pasillo, para recetarte cruda verdad en sobrecitos.
La influencia que un profesor tiene en los pensamientos, ideas o creencias del "adolescente hispánico común", es más bien reducida.
La mayoría, ni nos escuchan, perdidos en las frondosas selvas mentales de sus amigos, novietas y destilados con refresco (o, simplemente, dibujando en el libro). De los que efectivamente regalan atención, muchos no se enteran de lo que les están contando. Por lo que sólo nos queda un reducido grupito que capta el mensaje. Grupito que, por suerte o por desgracia, está formado por los chavales y las chavalas más inteligentes, inquietos y, por lógica extensión, más críticos. Esto, unido a la natural rebeldía juvenil, hace que la mayoría acabe pensando todo lo contrario de lo que se les pretende inculcar.
Resumiendo, que la escuela es, en la práctica, un modelador ideológico tirando a flojito e inoperante.
La tele, la radio, prensa e Internet...Esos igual si que son más efectivos. Al fin y al cabo, ¿dónde vuelcan las grandes empresas todos sus esfuerzos publicitarios? ¿Se imagina a un profesor haciendo propaganda en mitad de la lección?
Créame, si tuviéramos tanto ascendiente sobre el alumnado como dicen por ahí, más de una compañía nos tentaría con el tema...

Los profes hemos dormido a más gente que el cloroformo.
Broncas, pataleos y hasta manifestaciones porque en los colegios se da una u otra asignatura. ¡Qué honor que en tanto estimen nuestra influencia sobre los chavales!
Por desgracia, luego sales de un 4º de la ESO y la realidad te está esperando sombría en el pasillo, para recetarte cruda verdad en sobrecitos.
La influencia que un profesor tiene en los pensamientos, ideas o creencias del "adolescente hispánico común", es más bien reducida.
La mayoría, ni nos escuchan, perdidos en las frondosas selvas mentales de sus amigos, novietas y destilados con refresco (o, simplemente, dibujando en el libro). De los que efectivamente regalan atención, muchos no se enteran de lo que les están contando. Por lo que sólo nos queda un reducido grupito que capta el mensaje. Grupito que, por suerte o por desgracia, está formado por los chavales y las chavalas más inteligentes, inquietos y, por lógica extensión, más críticos. Esto, unido a la natural rebeldía juvenil, hace que la mayoría acabe pensando todo lo contrario de lo que se les pretende inculcar.
Resumiendo, que la escuela es, en la práctica, un modelador ideológico tirando a flojito e inoperante.
La tele, la radio, prensa e Internet...Esos igual si que son más efectivos. Al fin y al cabo, ¿dónde vuelcan las grandes empresas todos sus esfuerzos publicitarios? ¿Se imagina a un profesor haciendo propaganda en mitad de la lección?
Créame, si tuviéramos tanto ascendiente sobre el alumnado como dicen por ahí, más de una compañía nos tentaría con el tema...

Los profes hemos dormido a más gente que el cloroformo.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Iniciativa para que la Lengua Castellana Nos Haga la Vida Más Fácil. (Leñe)
"¿Junnnio o Julllio?"
¿Cuántas veces, muy señor mío y de su señora, ha tenido usted que arrastrar la consonante para deshacer un malentendido o duda?
¿Cuántas veces ha recalcado "billones con b" para que no se confundieran con "millones"?
Tantos siglos de idas, venidas y cambios en la lengua (esas que tantos nos fascinan a los filólogos), nos han dejado un idioma a menudo incómodo de pronunciar y de entender.
Dudas sobre qué ha hecho realmente un canario que te cuenta que se ha "ido de casa", momentos de apuro atrabalenguelado con "pogramas" y "redaciones" y, como quedo dicho, problemas con meses y cantidades.
¿Por qué no, pues, encargar a la RAE que confeccione una lista con todos los malentendidos más comunes de la Lengua Castellana y que nos den alternativas eficaces? De este modo, puede que se volvieran una institución útil a los ojos de la gran mayoría, para la que ahora son poco más que unos señores muy listos y muy aburridos que se reúnen para sacar un diccionario de cuando en cuando.
¿Por qué no?
Pues me contesto yo solito. Porque el español es un ser vivo, propiedad exclusiva de todos los que los que lo usamos con mayor o menor tino y presunta corrección. Porque sólo usted y yo, y los otros cuatrocientos millones largos de personas, decidimos qué se dice y qué se deja de decir. Porque cualquier intentó de imponer pronunciaciones o vocablos, por muy descaradamente beneficioso que sea, siempre estará condenado al fracaso y ejecutado.
Porque los reales académicos españoles de la lengua, al fin y al cabo, no son más que unos viejecitos que intentan arbitrar un partido de fútbol que juegan -sin hacerles mucho caso- unos mocosos en un descampado.
¿Cuántas veces, muy señor mío y de su señora, ha tenido usted que arrastrar la consonante para deshacer un malentendido o duda?
¿Cuántas veces ha recalcado "billones con b" para que no se confundieran con "millones"?
Tantos siglos de idas, venidas y cambios en la lengua (esas que tantos nos fascinan a los filólogos), nos han dejado un idioma a menudo incómodo de pronunciar y de entender.
Dudas sobre qué ha hecho realmente un canario que te cuenta que se ha "ido de casa", momentos de apuro atrabalenguelado con "pogramas" y "redaciones" y, como quedo dicho, problemas con meses y cantidades.
¿Por qué no, pues, encargar a la RAE que confeccione una lista con todos los malentendidos más comunes de la Lengua Castellana y que nos den alternativas eficaces? De este modo, puede que se volvieran una institución útil a los ojos de la gran mayoría, para la que ahora son poco más que unos señores muy listos y muy aburridos que se reúnen para sacar un diccionario de cuando en cuando.
¿Por qué no?
Pues me contesto yo solito. Porque el español es un ser vivo, propiedad exclusiva de todos los que los que lo usamos con mayor o menor tino y presunta corrección. Porque sólo usted y yo, y los otros cuatrocientos millones largos de personas, decidimos qué se dice y qué se deja de decir. Porque cualquier intentó de imponer pronunciaciones o vocablos, por muy descaradamente beneficioso que sea, siempre estará condenado al fracaso y ejecutado.
Porque los reales académicos españoles de la lengua, al fin y al cabo, no son más que unos viejecitos que intentan arbitrar un partido de fútbol que juegan -sin hacerles mucho caso- unos mocosos en un descampado.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Letras con Mayúsculas.
Evidente, si uno se paseo por este blog, es que tiendo a abusar de las letras mayúsculas. No me culpe por ello.
Y es que, día tras día, me topo de bruces con páginas y más de manuscritos adolescentes absolutamente carentes de una letra más grande que otra. Ni el propio nombre propio ni el nombre propio del propio país merecen su legítima mayúscula en la redacción secundariaescolar actual. Vamos, que "soy josé garcia garcia y naci en españa".
Y si uno ya no es capaz ni de eso que se aprende de chiquito, cuando todavía no se ha pasado del lapicero al bolígrafo, la cosa va muy mal.
En consecuencia, no se extrañe de tanta mayúscula mía. Es que las echo tanto en falta en mi rutina profesional.
Y es que, día tras día, me topo de bruces con páginas y más de manuscritos adolescentes absolutamente carentes de una letra más grande que otra. Ni el propio nombre propio ni el nombre propio del propio país merecen su legítima mayúscula en la redacción secundariaescolar actual. Vamos, que "soy josé garcia garcia y naci en españa".
Y si uno ya no es capaz ni de eso que se aprende de chiquito, cuando todavía no se ha pasado del lapicero al bolígrafo, la cosa va muy mal.
En consecuencia, no se extrañe de tanta mayúscula mía. Es que las echo tanto en falta en mi rutina profesional.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Todos Somos Igual de Diferentes.
No es culpa de nadie, pero el talento no se repartió a cacito por barba.
No, señor, y es una de las injusticias gordas de la vida.
Que un chaval se pase horas y horas y días delante de la página 83 del libro, que el profesor empresa, el profesor particular y su amiguito Antoñito se lo expliquen de mil y una formas, y no haya forma ninguna.
Y que, en trágico contraste, haya otro chaval que eche un rápido vistazo a la misma página 83 del libro y, con aquel gesto de Manolete en el "pase del desprecio", dé el concepto por perfectamente asimilado.
Da rabia en vena, pero es real, mucho.
A la que voy es que -para ser justo y funcionar- el sistema debería exigir el mismo esfuerzo para premiar con la misma recompensa (léase, calificación). Por tanto, el listón no debería ser el mismo para todos los niños. Resultado final, que hubiera aprobados de tres y aprobados de ocho.
¿Estará todo el mundo dispuesto a aceptar esto?
No sé yo...Que es bonito alabar el esfuerzo personal y el tesón en las sobremesas teóricas y las tertulias radiofónicas, pero que mi tan brillante Javi saque la misma nota que el zoquete de Bercinuño...¡Eso escuece, leñe!
No, señor, y es una de las injusticias gordas de la vida.
Que un chaval se pase horas y horas y días delante de la página 83 del libro, que el profesor empresa, el profesor particular y su amiguito Antoñito se lo expliquen de mil y una formas, y no haya forma ninguna.
Y que, en trágico contraste, haya otro chaval que eche un rápido vistazo a la misma página 83 del libro y, con aquel gesto de Manolete en el "pase del desprecio", dé el concepto por perfectamente asimilado.
Da rabia en vena, pero es real, mucho.
A la que voy es que -para ser justo y funcionar- el sistema debería exigir el mismo esfuerzo para premiar con la misma recompensa (léase, calificación). Por tanto, el listón no debería ser el mismo para todos los niños. Resultado final, que hubiera aprobados de tres y aprobados de ocho.
¿Estará todo el mundo dispuesto a aceptar esto?
No sé yo...Que es bonito alabar el esfuerzo personal y el tesón en las sobremesas teóricas y las tertulias radiofónicas, pero que mi tan brillante Javi saque la misma nota que el zoquete de Bercinuño...¡Eso escuece, leñe!
martes, 14 de julio de 2009
Docencia de Choque y Asalto: Internados de Verano.
Lo de mejor de cada aula, eso encontrara usted un verano tras otro en un internado.
Alumnos para los que sus estudios son una 18 o 19 prioridad, en dura pugna con lavarse los dientes despues de comer. La numero 1 es pasarselo bien.
Alumnos adictos al cachondeo puro en vena (algo a lo que es muy facil acostumbrarse) y con el virus "Pereza-B" (en su mutacion mas peligrosa) comodamente instalado por todo su cuerpo.
Alumnos indomitos, acostumbrados a los gritos y las amenazas, imposibles de impresionar.
Eso son los internados, el equivalente escolar de las prisiones, el lugar donde los mas pudientes elementos del sistema educativo encierran a los que vulneran la ley escolar.
Desde aqui, mi homenaje a todos los profesionales que trabajan y sobreviven en estos centro
Sinceramente, yo no podria.
Alumnos para los que sus estudios son una 18 o 19 prioridad, en dura pugna con lavarse los dientes despues de comer. La numero 1 es pasarselo bien.
Alumnos adictos al cachondeo puro en vena (algo a lo que es muy facil acostumbrarse) y con el virus "Pereza-B" (en su mutacion mas peligrosa) comodamente instalado por todo su cuerpo.
Alumnos indomitos, acostumbrados a los gritos y las amenazas, imposibles de impresionar.
Eso son los internados, el equivalente escolar de las prisiones, el lugar donde los mas pudientes elementos del sistema educativo encierran a los que vulneran la ley escolar.
Desde aqui, mi homenaje a todos los profesionales que trabajan y sobreviven en estos centro
Sinceramente, yo no podria.
martes, 16 de junio de 2009
Los Inmortales Moribundos (¿Charlie Qué?)
Se les llena la boca de adjetivos al referirse a ellas: inmortales, intemporales, eternas...Me refiero a todas esas obras de arte, de cualquiera de los siete, cuya maestría nadie discute, o parece tener el valor de discutir.
Pero, admítalo, eso de afirmar que Charlie Chaplin o Cervantes "nunca pasarán de moda", se contradice bastante con los hechos objetivos, que cuando ninguna cadena de televisión de las "normales" programa "Tiempos Modernos" un miércoles a las 10 de la noche, o cuando el 95% de los ejemplares del Quijote están vírgenes de lector más allá de la página 60, por algo será.
Será, por mucho que duela, porque las películas en blanco y negro (y si es muda, aún peor) o los grandes clásicos de la Literatura (esos escritos en "español raro") no interesan fuera de los reducidos círculos de los amantes de la cultura.
Ese es para mí el gran fracaso del Sistema Escolar Español, que los educadores tenemos en nuestras manos todo un universo de maravillas, pero no encontramos la manera de hacerlos tan atractivos como esos vodeviles basados en hechos reales llamados "reality shows" o las pelis de tiros y tetas.

"En doce lujosos tomos, encuadernados en piel, en papel satinado y con exquisitas ilustraciones". Sí, y con peso por tomo que a ver quién es el guapo que se lo lee.
Pero, admítalo, eso de afirmar que Charlie Chaplin o Cervantes "nunca pasarán de moda", se contradice bastante con los hechos objetivos, que cuando ninguna cadena de televisión de las "normales" programa "Tiempos Modernos" un miércoles a las 10 de la noche, o cuando el 95% de los ejemplares del Quijote están vírgenes de lector más allá de la página 60, por algo será.
Será, por mucho que duela, porque las películas en blanco y negro (y si es muda, aún peor) o los grandes clásicos de la Literatura (esos escritos en "español raro") no interesan fuera de los reducidos círculos de los amantes de la cultura.
Ese es para mí el gran fracaso del Sistema Escolar Español, que los educadores tenemos en nuestras manos todo un universo de maravillas, pero no encontramos la manera de hacerlos tan atractivos como esos vodeviles basados en hechos reales llamados "reality shows" o las pelis de tiros y tetas.

"En doce lujosos tomos, encuadernados en piel, en papel satinado y con exquisitas ilustraciones". Sí, y con peso por tomo que a ver quién es el guapo que se lo lee.
martes, 26 de mayo de 2009
El Cliente Siempre Tiene la Razón (Aunque Diga que Dos más Dos son Cinco).
No sé usted, pero, en los tiempos "remotocicletos" en que era colegial raso del ejército escolar español, jamás me consideré como un cliente de nadie.
Era un alumno, un ignorante al que desasnar, al que mostrarle la belleza de las ciencias y de las letras, y cuya misión era esforzarse, aprender y callar.
Entonces, a alguna sesera en huelga se le ocurrió aquello de que un colegio es una empresa. Y una empresa necesita...sí, clientes.
Con, comprensibles, naturalidad y rapidez, padres y alumnos asimilaron el concepto. Y los profesores pasamos a ser dependientes, camareros o comerciales de cremas de belleza. Meros subordinados a las que no sólo les puedo, sino que les debo, exigir. Si mi hijo no aprende, mi reacción a de ser la que tendría en un restaurante cuando me traen la sopa fría: queja irritada y exigencia de reparación.
De hecho, creo que si me pidieran que describiera cómo es, a veces, esto de dar clase, diría que se parece a trabajar de camarero en un restaurante donde la comida de cada comensal lo decide un Ministerio.

"A ver, para hoy tenemos la Reconquista, el área del triángulo, las oraciones de relativo y, de postre, lección de flauta dulce".
Era un alumno, un ignorante al que desasnar, al que mostrarle la belleza de las ciencias y de las letras, y cuya misión era esforzarse, aprender y callar.
Entonces, a alguna sesera en huelga se le ocurrió aquello de que un colegio es una empresa. Y una empresa necesita...sí, clientes.
Con, comprensibles, naturalidad y rapidez, padres y alumnos asimilaron el concepto. Y los profesores pasamos a ser dependientes, camareros o comerciales de cremas de belleza. Meros subordinados a las que no sólo les puedo, sino que les debo, exigir. Si mi hijo no aprende, mi reacción a de ser la que tendría en un restaurante cuando me traen la sopa fría: queja irritada y exigencia de reparación.
De hecho, creo que si me pidieran que describiera cómo es, a veces, esto de dar clase, diría que se parece a trabajar de camarero en un restaurante donde la comida de cada comensal lo decide un Ministerio.

"A ver, para hoy tenemos la Reconquista, el área del triángulo, las oraciones de relativo y, de postre, lección de flauta dulce".
miércoles, 13 de mayo de 2009
Guerra en las Aulas. (Los Unos y los Nos-Otros).
Nadie discute que las aulas son campos de batalla. La polémica viene con los detalles.
Para nosotros -los moradores de las tarimas-, los bandos enfrentados son el Saber (con sus aliados la Tolerancia, la Belleza y el Esfuerzo), contra el "Eje In" (Ignorancia-Intolerancia-Indolencia).
Para ellos -las criaturas de los pupitres-, los países en conflicto son la República Popular de Un-aburrimiento-inútil-que-nos-meten-a-la-fuerza contra las Islas Cachondeo Padre.
Y, como en toda guerra, existen héroes dignos de admiración (¡), aunque aquí tampoco está clara su identidad. ¿Es el profesor que busca y rebusca en su manga un truco para que a los alumnos les interese la Química Orgánica? O, por contra, ¿se trata de "El Checo", el más malo de los malos, el revienta-clases, el líder de la Resistencia frente al aburrimiento?
Por tener, tenemos hasta niños buenos y cooperantes, a los que la mayoría de sus compañeros tratan con un desprecio equiparable al que su sufrían los "colaboracionistas" durante la ocupación nazi. Aunque, ahora que lo pienso, a veces se trata del mismo tipo de persona: un sujeto que busca agradar a la autoridad en busca del beneficio propio. Sí, todo el mundo odia a los pelotas, incluso (guárdeme el secreto, por el DVD que más quiera) los profesores.
En fin, que un lío de guerra que no nos deja en paz. Y que, como todas las guerras, deja un reguero de perdedores y derrotados. En este caso, profesores demasiado quemados y niños tan ignorantes, que incluso ignoran que lo son.
Concluyo, que al que consiga que las aulas sean un lugar donde todos los que queremos enseñar podamos, y todos los que pueden aprender, quieran; que le den el Premio Nobel de la Paz de mi parte.
Para nosotros -los moradores de las tarimas-, los bandos enfrentados son el Saber (con sus aliados la Tolerancia, la Belleza y el Esfuerzo), contra el "Eje In" (Ignorancia-Intolerancia-Indolencia).
Para ellos -las criaturas de los pupitres-, los países en conflicto son la República Popular de Un-aburrimiento-inútil-que-nos-meten-a-la-fuerza contra las Islas Cachondeo Padre.
Y, como en toda guerra, existen héroes dignos de admiración (¡), aunque aquí tampoco está clara su identidad. ¿Es el profesor que busca y rebusca en su manga un truco para que a los alumnos les interese la Química Orgánica? O, por contra, ¿se trata de "El Checo", el más malo de los malos, el revienta-clases, el líder de la Resistencia frente al aburrimiento?
Por tener, tenemos hasta niños buenos y cooperantes, a los que la mayoría de sus compañeros tratan con un desprecio equiparable al que su sufrían los "colaboracionistas" durante la ocupación nazi. Aunque, ahora que lo pienso, a veces se trata del mismo tipo de persona: un sujeto que busca agradar a la autoridad en busca del beneficio propio. Sí, todo el mundo odia a los pelotas, incluso (guárdeme el secreto, por el DVD que más quiera) los profesores.
En fin, que un lío de guerra que no nos deja en paz. Y que, como todas las guerras, deja un reguero de perdedores y derrotados. En este caso, profesores demasiado quemados y niños tan ignorantes, que incluso ignoran que lo son.
Concluyo, que al que consiga que las aulas sean un lugar donde todos los que queremos enseñar podamos, y todos los que pueden aprender, quieran; que le den el Premio Nobel de la Paz de mi parte.
viernes, 1 de mayo de 2009
La Educación: Eso que Nos Enseña un Montón de Cosas que Poder Olvidar.
Los conocimientos adquiridos en la escuela son unos seres vivos singulares, pues -en lugar de nacer, crecer, reproducirse y morir-, se estudian, se aprenden, se examinan y se olvidan.
En la mayoría de los casos, este ciclo vital apenas dura semanas o días (¡u horas!), dependiendo del tiempo que el profesor de turno conceda para preparar el control. Sí, lo ideal (para muchos) es trabajar lo justo para tener la sabiduría tendida un rato al nublado sol de su intelecto, cogidita con pinzas. Lo estricto para salir del paso del examen, para rellenar el formulario y que la declaración de sapiencia nos dé el mágico cinco (o un cuatro y... de donde poder pelear un aprobado). Y esto, los que prefieren no coger el atajo de los tramposos.
Y no hay nada que se pueda hacer, es un proceso puramente natural. Todo aquello que ni encontró piso en nuestro cerebro de puro práctico que es, ni halló morada en nuestro corazón por regalarnos un sentimiento, simplemente se nos escurre de la mollera y se olvida, para siempre.
Los malabarismos con polinomios, la fórmula de la aceleración o la alquímica maquinaria de los Logaritmos Neperianos...cosas que un día supe y que ya he dejado saber (porque nunca me supieron a nada más que imposición).
¡Qué lástima! ¡Qué rabia! ¡Qué manera de perder tiempo y esfuerzo! ¡Qué manera de ganar en ignorancia!
En la mayoría de los casos, este ciclo vital apenas dura semanas o días (¡u horas!), dependiendo del tiempo que el profesor de turno conceda para preparar el control. Sí, lo ideal (para muchos) es trabajar lo justo para tener la sabiduría tendida un rato al nublado sol de su intelecto, cogidita con pinzas. Lo estricto para salir del paso del examen, para rellenar el formulario y que la declaración de sapiencia nos dé el mágico cinco (o un cuatro y... de donde poder pelear un aprobado). Y esto, los que prefieren no coger el atajo de los tramposos.
Y no hay nada que se pueda hacer, es un proceso puramente natural. Todo aquello que ni encontró piso en nuestro cerebro de puro práctico que es, ni halló morada en nuestro corazón por regalarnos un sentimiento, simplemente se nos escurre de la mollera y se olvida, para siempre.
Los malabarismos con polinomios, la fórmula de la aceleración o la alquímica maquinaria de los Logaritmos Neperianos...cosas que un día supe y que ya he dejado saber (porque nunca me supieron a nada más que imposición).
¡Qué lástima! ¡Qué rabia! ¡Qué manera de perder tiempo y esfuerzo! ¡Qué manera de ganar en ignorancia!
miércoles, 22 de abril de 2009
¡Deprisa, deprisa, que Llegamos Tarde a Ninguna Parte! (Con la Niñez Pendiente).
Mary Shelley fue una visionaria del mundo de la educación, aunque ignoro si ella alguna vez lo supo. Sí, uno ve el mito de Frankenstein con otros ojos después de darse un paseo a los pasillos de cualquier instituto. Gigantes gobernados por el cerebro de niños ("modernos modernos Prometeos"), eso te encontrarás. Tiarrones de casi dos metros correteando por entre las mesas y tirándose tizas.
Víctimas de las condenadas prisas, herederos de una sociedad ansiosa que venera la precocidad como a un auténtico dios (Campeón de Y con sólo X años). Es por esto que hay que presentarse a los exámenes de las borracheras y los besos lo antes posible, aunque aún no se tenga aprobada la niñez.
Y esto es lo que hay: seres mixtos, en cuyo interior habitan un niño que quiere reír y jugar, y un adulto que ansía placeres prohibido y peligrosos. Ambas criaturas, en lucha constante por satisfacer sus necesidades y caprichos, y controlando a un pobre adolescente confundido en su seguridad y asustado en su arrogancia.
Quizás las cosas cambiarían si los chavales tuvieran el tiempo suficiente para rematar su niñez y poder iniciar la larga travesía de la adolescencia sin asignaturas vitales pendientes. Ahora, no es así.
El peligro es que jamás se apruebe esa niñez perdida, y su bien conocida consecuencia son esos oficinistas que se fotocopian el culo para ponerlo en el corcho del despacho.
¡Que Dios nos coja bien confesados!
Víctimas de las condenadas prisas, herederos de una sociedad ansiosa que venera la precocidad como a un auténtico dios (Campeón de Y con sólo X años). Es por esto que hay que presentarse a los exámenes de las borracheras y los besos lo antes posible, aunque aún no se tenga aprobada la niñez.
Y esto es lo que hay: seres mixtos, en cuyo interior habitan un niño que quiere reír y jugar, y un adulto que ansía placeres prohibido y peligrosos. Ambas criaturas, en lucha constante por satisfacer sus necesidades y caprichos, y controlando a un pobre adolescente confundido en su seguridad y asustado en su arrogancia.
Quizás las cosas cambiarían si los chavales tuvieran el tiempo suficiente para rematar su niñez y poder iniciar la larga travesía de la adolescencia sin asignaturas vitales pendientes. Ahora, no es así.
El peligro es que jamás se apruebe esa niñez perdida, y su bien conocida consecuencia son esos oficinistas que se fotocopian el culo para ponerlo en el corcho del despacho.
¡Que Dios nos coja bien confesados!
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