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domingo, 14 de septiembre de 2014

¡Hay una Primera Vez para Todo, Compañero Don Álvaro! (5)

Quizás fue la casualidad, acaso el Destino o lo mismo que las estrellas se levantaron juguetonas, pero el caso es que aquel 23 se iban a celebrar los bautizos -por lo católico y por lo revolucionario, respectivamente- de la pequeña Clarita y el chiquitín Pedrito, alias "Fratérnico".

Y quiso el Destino, las estrellas o quien sea que mueva los hilos de la existencia que, al pie de la iglesia, se estropeara el flamante cochazo del padre de Clarita, destinado a transportar a la pequeña, a sus papás y padrinos a los salones del banquete. Pero, ¡que no cunda el pánico!, ahí estaba Azarías Romera para solucionar la papeleta.

-¡No se preocupen, que yo les llevo!

-Yo me tengo que quedar unos minutos a solucionar lo de la grúa ¿Sabe ir al local del banquete? -preguntó preocupado el papá.

-¡Por supuesto que sí!

En otras palabras, que Azarías Romera tenía torpemente dibujado en una servilleta un plano de la ubicación de los salones.


-¿Seguro que sabe usted ir? -preguntó la madre tras 25 minutos de trayecto.

-¡Ya casi hemos llegado!

En efecto, Azarías Romera se había perdido, aunque tenía la -erronea- convicción de que debían de estar muy, muy cerquita. (En realidad, estaban en la otra punta del mapa).

Camilo Gurtáin había sido un fiel y antiguo compañero en la lucha revolucionaria de Manolo Fontajo, y, aunque hacia años que no paraba por la sede partido, seguía siendo afiliado, más por una  cuestión sentimental que ideológica. En cualquier caso, también lo habían invitado al "bautizo por lo civil" y él se había plantado su traje, su corbata y su gomina. Mientras cruzaba por el paso de cebra que había enfrente del puti-club metido a salón de banquetes. vio el coche que esperaba para pasar: gente muy arreglada con un bebé. esos debían de ser, aunque le extrañó no ver ni a Manolo ni a Maru.

-Vais al bautizo, ¿no?

Azarías Romera se agarro a un clavo ardiendo y asintió.

-¡Pues aparca donde puedas, macho, que es ahí!

Lo dicho, el dichoso Destino.

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