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lunes, 11 de febrero de 2013

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Rezongar.

Rezongar: Gruñir, refunfuñar a lo que se manda, ejecutándolo de mala gana.

Todos somos muy aficionados a esta práctica milenaria, yo el primero. Pero, en realidad, por mucho que uno gruña, refunfuñe o rezongue (en efecto, así se dice, que lo he comprabado), de poco sirve si acabas acatando la orden. De hecho, la única consecuencia es que la persona que te manda, dicta y ordena -para colmo- se enfada contigo.

O sea que, en resumen, si lo vas a hacer -dado que por la razón que sea no te queda más remedio- hazlo de buena gana y, si me apuras, hasta con una sonrisa. No le des a tu jefe la satisfacción de amargarte la mañana.

En cambio, si piensas que no debes hacerlo -porque la conciencia o la moral así te lo dictan- rebélate, di hasta aquí hemos llegado y no acates la orden. 

Porque, a fin de cuentas, los dictadores -esos a los que todo el mundo dice odiar, pero a los que, si conviene, apoyaron, apoyan y apoyarán- se mantienen en el poder y son tan poderosos porque hay mucho de "rezongueo" entre dientes y nada de rebeldía práctica.

Eso, exacto, tus dictadores particulares -los que se auto-proclamaron sin permiso y los que tú mismo elegiste (tan a menudo en las urnas)- son absolutamente inmunes al efecto de tus palabras, por muy envenenadas que estén.

Porque, amigo mío, lo que hace caer a los tiranos son los actos, que son las palabras que mejor entiende el ser humano.

Y punto. 

Lo malo, claro está, es que actúar es mucha más cansado, arriesgado y difícil que hablar.

Así que nada, amigos, seguid -sigamos- rezongando de camino al matadero.

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