Los medios de comunicación nos invadieron y, con ello, nuestra vida se llenó de grandes momentos de la radio y televisión que no podemos olvidar pese a no recordar haberlos visto.
Por ejemplo, ¿quién no recuerda la famosa frase del torero Jesulín de Ubrique durante una entrevista? "En dos palabras: im-presionante". Es un momento tan mítico, que extraña que yo no haya sido capaz de encontrar el vídeo en Internet (ahora que las televiones pasan y repasan hasta la saciedad todos los grandes hitos de sus archivos). Y también extraña que el propio Jesulín, en una entrevista no recuerde haber pronunciado dichas palabras.
¿Se quiere seguir extrañando?
Pues resulta que en los años 30, se afirmaba en Estados Unidos que el productor Samuel Goldwyn, famoso por sus meteduras de patas a la hora de hablar (al fin y al cabo, era polaco de nacimiento) había dicho: "te contesto en dos palabras: im-posible". Enterado del particular, Charles Chaplin afirmó rotundo que aquello era un chiste muy viejo, que él mismo había usado en sus espectáculos.
Pero volvamos a Jesulín: ¿dijo realmente la frase de marras o fue algún periodista (o acaso un publicista) el encargado de crear y difundir el rumor? Y, lo que es más importante, ¿se le ocurrió a él solo o era consciente de la anécdota de Samuel Goldwyn y se limitó a adaptarla?
Demasiadas preguntas sin respueta, aunque reconozco que tampoco es algo que le deba quetar el sueño a nadie, pero vienen a constatar un par de hechos que cada vez me producen mayor desasosiego.
-En muy fácil contarle una mentira a millones de personas.
-Es todavía más sencillo que se la crean.
Piense en ello.
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