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miércoles, 30 de enero de 2013

¡Cincinato, Vente "Pa'ca" Aunque Sea en Chándal!

Es de estas veces que la Historia se presenta tan perfecta que uno no puede evitar pensar que el paso de los siglos le ha dejado su buena razón de azúcar idealizante y un tanto embustero. No obstante, de corazón uno quiere creer que las cosas fueron realmente así.

Dice esa Historia que Lucio Quincio Cincinato vivió entre 519 a 439 antes de Cristo, y que fue un político y militar de la Antigua Roma. Fue, además, dictador, pero "a la romana".

En los tiempos modernos, cualquier dictador que se precie lo es porque él así lo ha decidido, porque ha puesto las pistolas sobre la mesa, y dictador será hasta que le llegue la muerte o un tío con una pistola más gorda con la suya.

En la Antigua Roma todo era diferente, entonces el dictador era elegido por el Senado, que le otorgaba poderes absolutos durante tiempos de guerra. Dichos poderes tenían fecha de caducidad, y ninguno de aquellos dictadores se saltó la norma. Hasta que llegó Julio César e hizo que le nombraran dictador vitalicio. Todo aquello desembocó en el final de aquel concepto tan democrático de la dictura (y del propio César).

Volviendo a Cincinato, fue requerido en dos ocasiones por el Senado para ejercer el cargo de dictador. La primera, para salvar a Roma de la invasión de los eucos y volscos, mientras que en la segunda ocasión atajó la conspiración de Espurio Melo para hacerse por el poder (siendo espurio, normal que le diera por maquinar).

El primero de esos dos periodos dictatoriales duró tan sólo un puñado de días, lo que tardó en plantar batalla al enemigo y derrotarles. Hecho el trabajo, Cincinato volvió a su labor habitual: cultivar el campo (sin forrarse escribiendo sus memorias, dando charlas, presidiendo fundaciones o asesorando a empresas).

La figura -ideal o idealizada- de Cincinato ha inspirado a personas y personajes durante toda la Historia. Sin ir más lejos, en Estados Unidos se creó la "Sociedad de los Cincinatos", que honraba a George Washington como su Cincinato particular. También la ciudad de Cincinnatti (Ohio) fue bautizada en su honor.

Fuera cual fuese la realidad, parece bastante evidente que por muy idealizada que esté la figura la Cincinato, les da mil vueltas al colectivo político de estos tiempos que corren (no se sabe a dónde).














Estaba el hombre tan tranquilo arando y le vinieron a encomendar que salvara a Roma.

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