Buscar en Mundo Jackson

domingo, 11 de agosto de 2013

¡Excelente Añada, Don Álvaro! (1)

Espinosa no era de los que venden su admiración barata, pero, ciertamente, aquel tipo merecía una ración doble: Álvaro Peña Serrano había empezado como el hijo pequeño del último mono de las bodegas "Abadía de San Amaro" y ahora la empresa era suya. Una de tantas y, sin duda, no de las importantes. En realidad, la había comprado por una cuestión sentimental, para evitar que el entrañable escenario de su infancia acabara hundido y abandonado. Don Iñigo Mudazca Hidalgo, al anterior propietario, había heredado bodegas y fortuna de su padre, y había dilapidado ambas. Poco antes de morir, acogotado por las deudas, había aceptado la oferta de aquel hombre al que él de pequeño solía llamar "Alvarito".

Peña Serrano, con su mágica mano para los negocios, había levantado las bodegas, y había fijado en ellas su habitual retiro de fin de semana. Confirmado, era un sentimental. A cualquier persona normal sin duda le habría dado mucha pereza desplazarse cada viernes a aquel remoto rincón del campo, tan mal comunicado por carretera.

Pero, claro, la gente normal no tiene un helicóptero.

Precisamente, en ese mismo helicóptero había llegado la delegación de "Garborsa". Peña Serrano era sinónimo de éxito empresarial, y "Garborsa" quería aliarse con un ganador nato.

Peña Serrano se presentó ante ellos impecablemente vestido -negocios son negocios- pero la sonrisa con la que tendía su mano transmitía una sencillez sorprendente en una hombre que era inmensamente rico y poderoso.

-Encantado, señores. Si les parece, podemos bajar a comer al pueblo. La mejor comida casera de España, todo productos de la tierra -dijo al tiempo que señalaba un lujoso automóvil.

¿Cómo rechazar tan tentadora oferta?

No hay comentarios: