-¿Por qué no lo tiraste más suave y por el palo izquierdo del portero?
Periodistas deportivos: saben más de tirar penaltis que los fútbolistas, más de táctica que los entrenadores, más de lesiones que el médico del equipo y, muy posiblemente, más de cálculo de estructuras que el arquitecto que proyectó el maldito estadio.
-Pues, la verdad es que pensé que engañar a Gallardo era difícil, y que la potencia era mi mejor opción.
Casi dos décadas de carrera deportiva, multitud de grandes tardes y, doce años después de su retirada, ninguno era capaz de ver más allá del dichoso penalty.
-¡Vaya si lo tiraste fuerte, todavía están buscando el balón!- terció el otro entrevistador.
Sonrió por compromiso y educación. Años y años del mismo chistecito. Y, en cualquier caso, ¿quién era ese tío para hacer bromas? ¡Un jugador bastante malo metido a pésimo entrenador! Otro ironía del mundo de la información deportiva: entrenadores que no son capaces de engañar a ningún club para que les contrate diciéndole qué tienen que hacer a los entrenadores que si están funcionando, sin duda porque han demostrado ser bastante mejores que ellos.
-En cualquier caso, supongo que habrás repasado el penalty en tu mente multitud de veces- intervinó de nuevo el periodista.
¿Qué clase de pregunta imbécil es esa? ¿Qué cosas enseñan en las facultades de periodismo? ¡Por supuesto que el maldito chut le había quitado días de vida y noches de sueño!
-Sí, claro.
-A mí me pasa igual, lo ves una y otra vez. A veces, hasta tienes la sensación de que así acabará entrando- volvió el ex-jugador. ¡Qué graciosillo el chaval! ¡Pero si tú no tiraste un penalty en tu vida!
En fin, la moraleja era que si tu país llega a una final de un Mundial por primera vez -y, seguramente, por última- y hay que tirar un penalty decisivo, que bajen los sujetos de la cabina de comentaristas y que lo tiren ellos.
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