Parecía mentira que el propietario de aquella oronda barriga y gafas de vista cansada hubiera sido un día una recia máquina de combate aéreo.
-¿Cómo te va, "Boxer"?
Nadie le había llamado así desde que dejó las fuerzas aéreas, el mismo momento en que había perdido contacto con la persona que ahora lo visitaba: su ex-compañero de armas Bill Marota.
-¡Qué viejo estás, "Pasta"!
"Pasta" no era el apodo más original del mundo, pero para un hijo de italianos en la academia de vuelo no parecía haber escapatoria.
-¡Pues tú das asco, viejo!
Después de estas demostraciones de afecto bravucón, "Boxer" fue directo al objeto de la visita de su antiguo camarada.
-¿Cómo es que te ha dado por escribir un libro sobre aquella dichosa guerra?
-Hay vicios que alimentar, y ya sabes que la pensión del ejército no da para mucho.
"Boxer" asintió con una sonrisa torcida.
-Mira, "Boxer", me gustaría empezar hablando de la misión del Antonov, la del avión de transporte con 20 soldados a bordo.
"Boxer" asintió de nuevo, con una sonrida el doble de torcida. Esperaba aquello, pero resultaba igualmente desagradable.
-No hay nada nuevo que pueda contarte, amigo. Ya os dije lo que había pasado cuando volví de la misión.
-Mira, "Boxer", se han dicho muchas tonterías sobre aquel derribo, y en el libro las quiero denunciar. Quiero contar la verdad.
-Es bien sencillo, "Pasta". Era un avión enemigo y estábamos en guerra. Lo derribé, como era mi deber. Fin del asunto.
-Le disparaste un misil...Explotó cerca de un motor y el Antonov empezó a descender.
-Sí, el último misil que me quedaba. Había sido una misión muy movida. Pero el avión no descendía, seguía volando con aparente normalidad.
-Y entonces te acercaste a unas decenas de metros y lo remataste con la ametralladora.
-¡Sabes perfectamente que sí! El avión enemigo se me escapaba y no lo podía consentir.
-El problema son las comunicaciones por radio del Antonov. El piloto informa a su base de que un motor está fuera, pierde combustible a chorros y que va a intentar amerizar. Luego afirma que les están ametrallando, que caen y...
-¡Sé perfectamente lo que dice esa puta conversacion! ¿De qué lado estás? Pensé que me querías defender en tu jodido libro.
-O sea, que me das tu palabra de honor de que el avión no estaba bajando mientras escupía humo y gasolina cuando le diste el tiro de gracia.
-¡¿Y qué más da?! ¡Iban a posarse en mitad del oceáno, el agua estaba helada y habrían tardado horas en encontrarles, si es que se molestaban en iniciar un rescate! Habrían muerto de todos modos. Les hice un favor descargando todo el plomo que me quedaba sobre ellos.
-"Boxer", eso no se sabe...
-¡Era la puta guerra, y uno se deja la compasión en casa cuando va! ¡Y no como en las peliculitas y los libros cursis como el tuyo! ¡Lárgate, cabrón, que eres como todos!
-"Boxer"
-¿Crees que me siento orgulloso, que me hace gracia, que no pienso en esa pobre gente cada dos por tres? ¡Vete a la mierda, joder!
"Pasta" se levantó en silencio y se dispuso a abandonar la sala. "Boxer" tenía razón, los libros de guerra son todos una cursilería, mejor escribir una novela de aventuras medievales. Se marchó sin despedirse.
Cuando un piloto militar está llorando, es mejor no molestarle y dejarle en paz.

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