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jueves, 31 de enero de 2013

El Muy Cruel Círculo de los Apostadores Morbosos: La Subasta Salomónica.

El vencedor sonrió con la superioridad chulesca y satisfecha del que apuesta por sentirse por encima y humillar al contrincante, y no por el dinero. "Se lo dije, señores, esta gente está acostumbrada a comer poco -de lo que sea- y mantener siempre la esperanza de que algo surgirá para salvarlos". Sin entrar en detalles en extremo desagradables y morbosos, quede constancia de que aquella indigente murió de hambre, pero no sin pelear hasta el último momento: administrándose admirablemente el agua y sabiendo alimentarse de absolutamente todo aquello a su alcance.

Enterrado el cuerpo al pie de la fatídica torre, los integrantes del Círculo se pusieron en marcha para ejecutar su siguiente apuesta.

De nuevo, su víctima eran los más humildes y necesitados, aunque esta vez de un modo distinto.

Cinco familias habían recibido un misterioso sobre, que incluía una carta y un respetable fajo de billetes. El texto era para proponer un trato y el dinero era para demostrar que aquello iba muy en serio (y, también, un seguro de vida).

En esencia, a las cinco familias, todas con extremas dificultades económicas y un buen puñado de hijos, todas con un bebé de pocos meses, se les ofrecia una sustanciosa cantidad por ese pequeño retoño. La cantidad aumentaría en mil cada semana que pasara, hasta que algunos padres hicieran efectivo el trato. Entonces, a las otras cuatro se les comunicaría de modo urgente que la oferta había terminado.

Como quedo dicho, los billetes entregados con el sobre garantizaban que ninguna de esas familias iría a la policía, pues tal cosa los forzaría a devolver la cantidad y renunciar a un dinero que venía muy bien y que no los comprometía a nada.

La apuesta era, pues, la cifra por la que alguno de esos padres presa de la desesperación más angustiosa venderían a un hijo a cambio del dinero que sacaría de problemas al resto de la familia.

Ahora, sólo quedaba esperar la llamada telefónica y averiguar -de nuevo- quién era el vencedor.

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