Lástima, porque, me parece a mí, que tener una orden de detención por parte de la Corte Penal Internacional sobre las espaldas bien merece algún titular de prensa o unos minutos de tertulia.
¿Los cargos? Nada, unos crímenes de guerra y contra la humanidad de nada. Ya sabe, el asunto ese tan feo de Darfur. Sí, hombre, el sitio aquel donde se murió tanta gente, que nadie sabe exactamente cuántos murieron (se habla de 400.000).
Lo mejor del caso es que, al contrario que otros, al Bashir no está metido en un búnker con siete llaves y setecientos guardaespaldas. Muy al contrario, se pasea de país en país (recientemente ha visitado Egipto y Qatar) y nadie parece dispuesto a detenerlo.
(Ah, por cierto, en economía está funcionando de gran categoría y Sudán está creciendo en ese aspecto, en gran parte gracias al petróleo que China, Japón o la India le compran).

Majete, entrégate. Si eres tan inocente como dices, nada tienes que temer.
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