"¡Esconderse, que viene la navecita de la tierra!", y allá que se van todos a sus refugios subterráneos anti-cotillas-terrícolas, con lo que evitan que nos enteremos de su existencia.
Yo les entiendo, porque, no me negará, que a gilipollas no nos gana nadie en toda la galaxia. Y es eso lo que deben temer en otros planetas, entrar en contacto con nosotros y que se les pegue la tontería, que tiene pinta de ser muy contagiosa.
Y aquí seguimos, creyéndonos los reyes del universo en un planeta que nos estamos cargando (y ya no está en garantía), mientras en el resto del Sistema Solar disfrutan de paz, tranquilidad y anonimato.
Lo dicho, que evitarnos es de lo más inteligente, porque se nos manifiestan los Marcianos y a la media hora ya les estamos montado un Zara (con las catastróficas consecuencias que eso tendría).

"¡Con lo feliz que era yo en mi piso de protección sideral en Mercurio! ¡Quién me mandaría a mí venir a la Tierra y hacerme socio del Atlético de Madrid!"
No hay comentarios:
Publicar un comentario