El jefe de personal estaba anonadado. ¿Dónde estaba el truco? En fin, lo mejor era ser claros desde el principio y poner las cartas sobre la mesa.
-Mire, nosotros no podemos pagarle como -me temo- le pagaban en el Ministerio. Ni de lejos.
-Tampoco voy a hacer las cosas que hacía allí.
-Oiga, si no es indiscreción, ¿por qué dejó el trabajo de su vida para convertirse en guia turístico?
-Tuve que trabajar para una pareja de enfermos...enfermos crónicos. Hasta entonces, me había limitado a ir a congresos, a traducir cifras, datos, conclusiones...Frialdad, impersonalidad...Pero aquellas dos personas...Sus problemas, su mierda...Saber que nadie se iba a preocupar de encontrar una solución para aquello, saber que iban a tener que sobrevivir toda su vida con eso...
-¿Por qué no pidió que un compañero le sustituyera?
-Me impliqué personalmente con ellos. Ya, un error de principiante, el más grave que puede cometer un intérprete. Incluso me hice la estúpida ilusión de que ellos querían que fuera yo el que tradujera sus palabras.
-Y, ¿qué pasó al final?
-Pues que se acabó el presupuesto, que el Estado decidió que se habían dicho suficiente, fin del tratamiento. Me planteé trabajar gratis para ellos, pero, por otra parte, ellos me confesaron que. quizás, por mucho que hablaran y hablaran, no iban a llegar a ninguna parte.
-¿Ha perdido el contacto con ellos?
-Era lo mejor...No sé que habrá sido de ellos...Pero, al menos, ahora sé que voy a trabajar con gente con una sonrisa en los labios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario