-¿A qué horas dices que lo ponen?
-A las 16:21.
-¿Justo?
-En punto...Ya sabes que esa gente de la radio lo lleva todo medido al segundo.
La plana mayor de Calzados Rojo estaba congregada en la trastienda en torno a un transistor. Sin duda, cuando se pasara la novedad, oirían el anuncio sin escucharlo. Pero era el estreno y hacía mucha ilusión estar oyente.
-¡Atención, que dan paso a la publicidad!
Uno de una óptica, un refresco, un seguro, fondos de pensiones...La tensión crecía a medida que pasaban los anuncios y el suyo no salía.
-¡Qué zapatos más boni..!
-¡Este es!
-¡Calla, leche!
-¡Para tener zapatos de antojo, señora, Calzados Rojo!
-¡Bordado, perfecto, maravilloso! -Borjita había entrado en éxtasis. Lo del eslogan había sido idea suya.
El resto de la plana mayor rompió a aplaudir eufórico, como una asamblea infantil en un festival de fin de curso.
-¡Has sido los mejores 15 segundos de mi vida! -sentenció rotundo el patriarca don Amadeo Rojo.
-¿Cansado de sus pies cansados, señor? ¡Pues venga a Zapatería Holmes, especialistas en calzado de máximo confort! ¿Un día gris por unos zapatos grises? ¡Pues venga a Zapatería Holmes, especialistas en calzado elegante recién traído de París!
La plana mayor de Calzados Rojos contempló cómo su gozo se tiraba a un pozo. Compartir espacio publicitario con sus máximos rivales había caído regular tirando a muy, muy mal.
-¡Joder, nos podían haber avisado!
-Estos publicistas son todos iguales...
-¡Pues nada, se anulan el resto de anuncios!
-¡Y confiemos en el buen hacer de nuestros dependientes y no en la siempre engañosa publicidad!
-¡Bien dicho, don Amadeo!
Siempre hay un pelota suelto.
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