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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Tanzania, Capital Dodoma.

Tanzania, capital Dodoma. ¿Cómo se pronunciaría aquello? No tardaría en aprenderlo. Eso y otras muchas cosas. Aprender, vas ahí para aprender, para madurar como persona, para vivir experiencias nuevas, para crecer en todos los aspectos. Eso le había dicho su padre, disimulando las lágrimas lo mejor que supo. La madre no sintió la obligación.

En realidad, a lo que iba era a trabajar, porque en casa no había nada.

Tanzania, capital Dodoma. ¿Cómo sería el aeropuerto, cómo sería la ciudad, la gente, la comida? Se había intentado informar, y había leído de todo, bueno y malo. Cada cual cuenta la feria según le va. Tendría que decidir por sí mismo.

Tanzania, capital Dodoma. Hasta hacía unos meses nunca había oído hablar de ese sitio que ahora iba a ser su casa. Tampoco tenía mucha idea de dónde estaba el país, y casi ni el continente. Si hubiera sabido que iba a terminar trabajando allá, habría prestado más atención el colegio. Pero, ¿cómo iba él a figurarse eso? Entonces, las cosas iban bien, había trabajo. Los emigrantes eran los africanos. ¿Cómo pensar que las vacas gordas iban a terminar anoxéricas?

El avión hizo un giro brusco. Bueno, en realidad, avioneta. No había vuelo directo desde Europa. Le había tocado ir a Zanzíbar y luego llegar a Dodoma en aquella cafetera con alas. Menos mal que el trayecto era corto. Y, en cualquier caso, estaba mentalizado que en esa etapa de su vida iba a tocar ser valiente, muy valiente. No había garantías, ni seguridades.

-Don't worry. No problem -dijó el piloto girándose y haciendo alarde de blanca dentadura.

Ninguno de los cuatro pasajeros parecía especialmente reconfortado.

Sólo había sacado billeta de ida, aunque esperaba que algún día -más pronto que tarde- tendría dinero para sacar el de vuelta.

Y, si no, pues sería una víctima más de la panda de inútiles que habían arrastrado al carro lleno de oro que era su país a la mierda de la crisis y la pobreza. Exilado económico, pero por lo menos con un trabajo digno.

Tanzania, capital Dodoma. No sabía si ese país era muy democrático o no. Pero le importaba bien poco, teniendo en cuenta que la del suyo había elegido a los inútiles que le habían arrastrado hasta el culo del mundo sin oportunidad de elegir.

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