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viernes, 16 de agosto de 2013

El Monstruo del 6ºE (1)

Los enormes bloques de apartamentos, con el delicioso calor de la impersonalidad que otorga la muchedumbre. A Hans le encantaba. Con much frecuencia, una cara nueva en el ascensor o frente a los buzones. ¿Cuántos vecinos serían? Seis puertas por planta por catorce plantas...Un montón, sin duda.

También había rostros conocidos, pero jamás familiares. Personas con las que había meras relaciones de "buenas tardes", "hola" y "adiós". Nada de nombres, jamás compartir más información de la estrictamente necesaria, y rara vez de carácter personal.

Frío, helado, gélido, congelado, pero era lo que Hans buscaba al mudarse a aquella colmena de humanos, y lo que había conseguido.

Precisamente por su política de "nada de nombres", Hans le había puesto apodos a aquellos vecinos con los que se había cruzado un número significativo de veces a lo largo del tiempo. Motes que, por cierto, dejaban bien a las claras lo que Hans pensaba de ellos: "el Cartero", "el Perritos" o "la Diva" eran fruto de su conportamiento general, alguna anécdota significativa o, simplemente, su aspecto.
 
"El Abuelete" era su favorito. ¿Qué edad tendría? Muchos años, sin duda. Siempre saludaba con una sonrisa campechana, le decía: "¡abrígate, que hace frío!" o "¡Menuda paliza le va a meter esta tarde el Bayern al Real!", mientras Hans sonreía y asentía. Eran conversaciones breves e insustanciales -imperativos del ascensor, pues "el Abuelete" siempre se bajaba en el sexto- pero el señor se hacía querer.

-¡Buenas!

-Hola.
 
Parecía que iba a ser un trayecto de ascenso como tantos, pero algo llamó la atención de Hans. "El Abuelete" llevaba una cazadora muy chula. Muy parecida a las que llevaba el personal de fuerza aérea. Hans las conocía bien, como buen aficionado al tema. Le picó la curiosidad: ¿qué hacía un tío tan mayor con una cazadora de piloto?

-¡Qué chaqueta tan chula lleva usted hoy!

-¿Te gusta? ¡Me la regaló un amigo el otro día en un festival aéreo al que fui!

-¡Debe de ser un muy buen amigo, que estas prendas son bien caras!

"El Abuelete" se limitó a asentir con una amplia sonrisa.

-¡Muy, muy bueno...! En fin, hasta luego...¡Y abrígate!

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