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sábado, 19 de enero de 2013

La Celada del Peón Tontito.

Ella era un mero peón político, pero con vocación de reina.

Concejal de festejos de un ayuntamiento de provincias. Una casilla muy alejada del poder y la gloria. Pero los peones avanzan pasito a pasito, y ella lo sabía a la perfección.

Bueno, en realidad avanzan dos en su primer movimiento, ése que precisamente ella iba a hacer al invitar al galán de talla internacional para que diera el pregón de las fiestas. No saldría barato, pero había bonanza económica y la gente del lugar estaba como loca -señoras, señoritas y gays en especial- con la idea de poder ver a Bruno Dehesa en persona.

Entonces llegó la metedura de pata de la señora concejala. La gran metedura de pata -y en público-: "Suerte, Bruno, en tu próximo proyecto: 'La Vida es Sueño' del gran Lope de Vega". Esta fue la perla que soltó la señora concejala al final del pregón.

Azagorri, su correligionario alcalde, la citó al día siguiente en su despacho:

-¡Menudo se ha liado, hija! ¡Hasta en los telediarios nacionales sales! ¡Eres el hazmerreír de todo el país! ¿Cómo es posible que una concejal con estudios meta la pata de ese modo?

-¡Ya lo he explicado en las cuatro entrevistas que he concedido: Me puse nerviosa, es que Bruno Dehesa es tan guapo!

Hacía 24 horas, era una auténtica desconocida. Ahora, por arte de magia, toda la nación sabía de su existencia.

El peoncito había avanzado dos casillas, ya había entrado en juego.

Las siguientes casillas eran un par de meteduras de pata más. No tan gordas, obviamente. Tan sólo lo suficientemente jugosas como para que los medios estuvieran pendientes de sus intervenciones. Ésas también las achacaría a los dichosos nervios.

Entonces, con los focos ya apuntando firmemente a su rostro, llegaría el momento de que el peón empezara comerse piezas.



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