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martes, 15 de marzo de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: "Menester".

Tan completito, tan útil y tan olvidado (el pobre):

1. Falta o necesidad de algo.
2. Oficio u ocupación habitual
3. Necesidades fisiológicas.

Así que, ya sabe, cuando le diga esa camarera rubia tirando a espectacular del disco-pub: "¿Te pongo más hielo en el copazo?", replique rápido y tajante: "No es menester". Ligar, lo que se dice ligar, seguramente que hoy tampoco, pero la cara que se le va a quedar a la muchacha puede ser divertida.

O zanje esa conversación privada de oficina con un elegante: "Bueno, tengo que volver a mis menesteres". O, todavía mejor, rice el rizo por la redundante y exclame: "¡Es menester que vuelva a mis menesteres!".

Por otro lado, también puede anunciar (y pedir excusas por) su visita al cuarto de baño con un resplandeciente: "Perdón, pero mis menesteres me reclaman", (que queda mucho mejor que el tan trillado: "voy a hacer pis").

En resumen, que en estos tiempos de tantas y tantas obligaciones (de las obligatorias y de las voluntarias), se está sometiendo a los pobres "tengo que", "debo" y "he de" a interminables horas extra de uso lingüístico. Es por tanto, menester usar más "menester".

(Tampoco puedo ocultar el especial cariño que le tengo a su derivado "Menesteroso":

-Falto, necesitado, que carece de una cosa o de muchas.

De ahí esa frase que en más de diez millones de ocasiones mis alumnos me han oído pronunciar: "A ver, ¿alguien le presta un folio a este pobre menesteroso?")

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