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domingo, 31 de mayo de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: La Princesa del Psiquiátrico.

Los celadores le siguen la corriente, un tercio por pena, el otro por ternura, y el último porque, por increíble que resulte, esa chica tiene pinta de princesa.

"Algún día, bien prontito, mi príncipe vendrá a rescatarme de este castillo donde me tenéis prisionera", les dice -con voz dulce y una ilusión plena de seguridad-, mientras la pasean por el jardín de la residencia.

Resulta curioso, una chica normal cuya infinita capacidad de imaginar le quitó la razón y la libertad se ha transformado en la auténtica princesa de ese limbo medicado, frío y estático.

La niña que soñó con ser princesa, a su modo, ha hecho su anhelo realidad. No como ella habría deseado, claro, pero es que los sueños nunca son como uno había soñado.

sábado, 30 de mayo de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Don Antonio Javier.

En el juego de intimidación de las tarjetas de visita con justificante al dorso, pocas había tan apabullantes como aquellas: Don Antonio Javier Valdabí Santorcaz, Magistrado Jefe del Alto Tribunal de Cuentas, y todo esto con un escudo oficial troquelado de postre. Tela Marinera.

En la práctica, el león no era tan fiero como lo troquelaban. De hecho, ni tan siquiera era un león. Era un curioso personaje que parecía haber encontrado el secreto de la eterna vejez. En otras palabras, que siempre había tenido la misma pinta de tener 67 años, desde los lejanos días en que el mayor de su prole había iniciado la educación el centro hasta estos oscuros tiempos, transcurridos ya veinte años, en que el pequeño peleaba a muerte con la Educación Obligatoria y Segundona.

Porque, realmente, todo lo que el señor Valdabí quería era que le escucharan y escucharse. Lucir sus trajes claros, su oratoria pretenciosa, sus ademanes exagerados, su discurso pedante. Sí, las entrevistas eran sencillas: sentarse y tragarse el rollo, con la misma resignación con que uno escucha a un vendedor de enciclopedias a domicilio (de esos que ya no quedan).

-Mire, Hermano Amalio, yo lo único que le pido a un profesor de idiomas es que mi hijo no termine el curso sabiendo menos inglés que cuando lo empezó.

(Eso sí, a veces, el señor Valdabí soltaba verdades como puños).

viernes, 29 de mayo de 2009

Vale, Vamos a No Creer en la Política (Pero Dame una Alternativa, Chavalote).

Las elecciones las suele ganar el candidato que más y mejor ilusiona al electorado. En otras palabras, siempre sale presidente el mejor ilusionista.

Eso son, en esencia, los políticos: maestros del embuste con floritura, expertos en hacerte mirar a la mano derecha mientras con la izquierda se esconden la moneda...

Que sí, que resulta difícil creer a tanto mentiroso, pero...

¿Qué hacemos si no?

¿Anarquía? Si las presupuestos de los que parte la Anarquía fueran ciertos, ni la Anarquía ni ningún otro sistema político serían necesarios. Sí, todo muy bonito en teoría, pero, en la práctica, la Anarquía acaba siendo una anarquía total.

¿Comunismo? Todo el mundo funcionario. Sí, yo también prefiero ni pensarlo. No le resultó a los rusos con lo cuadriculados, ordenaditos y disciplinados que son, como para implantarlo en España. Al primer día ya nos tendrían que mandar a las Cascos Azules para desalojar las cafeterías a las 12 de la mañana.

¿Dictadura? No es mala alternativa, si uno se conforma con plato, techo y tener vagones de Metro muy limpitos. No te van a dejar pensar o expresarte, pero es un sacrificio que muchos pueden hacer sin el más mínimo esfuerzo. Realmente, no parece que esté tan mal esto de la Dictadura. Debe ser por eso que, en la práctica, hay millones de personas que creen en ella y la votan, hábilmente disfrazada en forma de un Gobierno en el que uno puede expresar sus ideas ante sus mandatarios con total libertad y sin temor a ser encarcelado. Ellos se limitarán a no hacerte el más mínimo caso. Para eso, casi mejor que te lleven a comisaria y te metan una paliza. Así, al menos, te quedará la dignidad.

jueves, 28 de mayo de 2009

Con el Morro por Entrada (El Milenario Arte de Colarse).

Si la primera cola se formó a las 10:23 de la mañana de un 5 de mayo del 45.000 antes de Cristo, apuesto a que a las 10:25 del susodicho ya había un tío colándose.

Son, en realidad, dos las modalidades del "Colarse", a saber:

-Colada de adelantamiento: aquella por la que el/la ejecutante avanza un número considerable de puestos, siendo su expresión suprema el ponerse el primero de la fila. Son sus suertes más comunes "al descuido", "a la excusa", "al empujón" o "al puro morro descarado", sin olvidar el siempre tan socorrido "¿te importa que pase, que sólo llevo esto?"

-Colada de penetración: aquella por la que el/la ejecutante accede a un recinto sin ser portador de documento alguno que le faculte para hacerlo. Presenta las mismas suertes que la "colada de adelantamiento", añadiéndose algunas propias de la modalidad, como "al butrón de valla", "al escalo", "al disfraz" o la clásica "corrupción de portero" (ya sea por "lo coleguil" o "a propina").

Es el colarse disciplina que proporciona a sus practicantes múltiples satisfacciones, pues, a las innegables ventajas de ahorrarse tiempo y dinero, se une el íntimo placer de irlo contando por ahí y chulearse (que es, constatado está, el más refinado de los placeres para el Homo Erectus Ibericus).

Por último, recuerde, contra el vicio de colarse, la virtud del "¡Ehhhh! ¿Ande va usté? ¡A la cola, como to' el mundo!"

La señora de negro, marcando perfectamente los tiempos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Un Fleco, Dos Flecos, Tres Flecos...(El Hondo Significado del Detalle Insignificante).

Flecos, sólo quedan los flecos...¿Le suena? A mí, desde luego, sí.

Me suena a esas miles de cosas que son, literalmente, cuestión de unos segundos. Pero que hay que hacerlas: enviar un correo, rellenar un papel, hacer una llamada telefónica...

Me suena a: "¡Ahí va, se me ha olvidado...!" (para ser exactos, "se me ha pasado", que es cuando algo se te olvida de puritito desbordado que estás).

Me suena a una de esas cosas que hacen la vida desagradable, confusa y estresante.

Me suena a que el dicho "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" cobra un sentido pleno e inapelable.

Me suena a que la condenada burocracia nos tiene condenados a todos.

Me suena, en suma, a que, después de todo, parece que nos encanta complicarnos la vida propia y complicar la ajena. (¿Por qué será tan complejo hacer que las cosas sean simples?)

"Yo tenía que hacer algo y no sé qué es..."

martes, 26 de mayo de 2009

El Cliente Siempre Tiene la Razón (Aunque Diga que Dos más Dos son Cinco).

No sé usted, pero, en los tiempos "remotocicletos" en que era colegial raso del ejército escolar español, jamás me consideré como un cliente de nadie.

Era un alumno, un ignorante al que desasnar, al que mostrarle la belleza de las ciencias y de las letras, y cuya misión era esforzarse, aprender y callar.

Entonces, a alguna sesera en huelga se le ocurrió aquello de que un colegio es una empresa. Y una empresa necesita...sí, clientes.

Con, comprensibles, naturalidad y rapidez, padres y alumnos asimilaron el concepto. Y los profesores pasamos a ser dependientes, camareros o comerciales de cremas de belleza. Meros subordinados a las que no sólo les puedo, sino que les debo, exigir. Si mi hijo no aprende, mi reacción a de ser la que tendría en un restaurante cuando me traen la sopa fría: queja irritada y exigencia de reparación.

De hecho, creo que si me pidieran que describiera cómo es, a veces, esto de dar clase, diría que se parece a trabajar de camarero en un restaurante donde la comida de cada comensal lo decide un Ministerio.

"A ver, para hoy tenemos la Reconquista, el área del triángulo, las oraciones de relativo y, de postre, lección de flauta dulce".

lunes, 25 de mayo de 2009

Zeppo, No te Olvidamos.

Los Tres Hermanos Marx eran Cinco. Tratándose de ellos, no hubiera podido ser de otro modo. Groucho y Harpo fueron los dos extremos de una misma genialidad. Verborrea contra silencio. Chico pasaba por allí y acertó a subirse al carro del éxito en la piel de un curioso personaje de peculiar acento italiano, (acento que, por desgracia, desaparece en combate en la versión mutilada al español. Perdón, quise decir doblada).

Gummo lo dejó todo antes de que empezara en serio, y se metió en el mundo de los negocios con la sana intención de hacerse muy, muy rico. Y lo logró.

¿Y Zeppo?

Zeppo era el pequeño, dicen que el más simpático e incluso el más gracioso. Le sobraba talento, y hasta sustituía a cualquiera de sus hermanos en escena si éste se encontraba indispuesto. Las crónicas de la época afirman que era mejor Groucho Marx que el propio Groucho.

Pero, por alguna razón de lógica inexplicable, Zeppo no encontró un personaje con el que encajar en el rompecabezas de la genialidad. Le metieron con calzador en la primeras películas, haciendo de galán cursi-pitiminí, pero aquello no funcionaba.

Resignado ante la lógica de "lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible", Zeppo abandonó el mundo de la interpretación y siguió a su hermano Gummo en la lucrativa y tediosa senda de la empresa, donde no le fue nada mal.

Sin embargo, mucho me temo que, hasta el mismo día de su muerte, una pregunta estuvo haciéndole la Vuelta Ciclista a la Mente: "¿Por qué ellos sí y yo no?"

domingo, 24 de mayo de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: La Princesita al Exilio.

La Princesita, mecida por el tracatrá del tren, miraba al infinito con la mente perdida. El momento de marchar al exilio, no por esperado e inevitable, estaba resultando menos duro. Además, no pensaba que iba a llegar tan pronto.

Volvió los ojos al interior del vagón. Allí estaban los reyes, su hada madrina, el malvado ogro, dos dragones y hasta un príncipe azul. Todos, con el mismo gesto confundido y triste de una ensalada sin aliñar.

Así es la vida de los personajes de los cuentos de hadas. Monarcas absolutos del corazón de los niños y las niñas hasta que los echan, porque hay que dejar espacio libre para los novietes, las primeras juergas y toda ese alocado lote llamado República de la Adolescencia.

Pero, de modo también inevitable, la Adolescencia -con su caos y sus contradicciones insostenibles- acaba desencadenando en una Guerra Civil personal. Guerra en la que siempre acaba ganando el severo General Madurez. Con él, llegará la Dictadura. La de recoger a Manolito de judo, los horarios laborales, la hipoteca y el no ser menos que el vecino del quinto.

Por fortuna, la Dictadura de la vida siempre termina. Y, al fin, al corazón de la persona llega la Libertad. Porque los hijos ya se fueron, porque se terminó de pagar la casa, porque (¡qué gran dicha!) uno se siente exento de tantas y tantas ataduras y gilipolleces. Sí, la Democracia siempre acaba triunfando en los corazones.

Lástima que tarde tanto.


(A Mónica y Beni, que tienen una hija en pleno 1931).

sábado, 23 de mayo de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Valdabí

-Valdabí, ¿tú sabes cuál es el trabajo de un profesor?

Antonio Valdabí, el eterno travieso, llegó a la conclusión de que al Director se la había terminado de ir la cabeza. Estaba acostumbrado a aquel despacho, al inmenso asiento tapizado donde su pequeño cuerpo se hundía en comodidad en aquellos ratos tan incómodos. Estaba, por encima de todo, muy acostumbrado a esas broncas que siempre sabían a lo mismo, y que nada le alimentaban. Pero aquella pregunta tan extraña le pilló de improviso.

-Que yo aprenda, Hermano Director.

-Error, Valdabí. Le pagamos para que te enseñe.

Confirmado. El viejo se había vuelto loco de remate, como su padre -el insigne letrado don Antonio Javier Valdabí Santorcaz- había previsto. Silencio incómodo, que duró lo que el chaval pudo contener al monstruo descarado que llevaba por dentro.

-¡Pero es que es lo mismo, Hermano Director!

El Director esbozó una sonrisa interna, satisfecho de que aquel novillo tan manso y tan cabrón hubiera ido tan directo a su muleta.

-En absoluto, hijo. La diferencia es abismal y te lo demostraré. Apuesto a que tienes sed, toma un poco de agua.

El director cogió una jarra que tenía en su mesa, se puso en pie y empezó a verter el líquido sobre el regazo del niño, como si sirviera en un vaso imaginario.

-¡Qué hace!-protestó Valdabí.

-Te sirvo agua.

-¡Pero que me está poniendo perdido! ¡Que el agua se echa en los vasos!

-¿Y es culpa de la jarra que no haya vaso?

-No.

-Muy bien. Vete a clase y que no te vuelva a ver por aquí.

viernes, 22 de mayo de 2009

En el Legítimo Uso del Absurdo (Sin Pies, pero con Algo de Cabeza).

Marta quería alejarse, así que hizo lo mejor que podía hacer: se casó con Alejo. Alejo, aunque feliz en un principio, contempló impotente cómo su matrimonio con Marta se acabó convirtiendo en un Martirio. Una situación que, de cambiar tan sólo un poquito, serviría para poder clavar un clavito, o dos, o tres. Es por esto que Alejo está planteándose seriamente pedir el divorcio. De hecho, tan pronto como consiga cambiar su "j" por una "g", comenzará con sus alegaciones.

Alejo, en el fondo, siempre había querido ser tenor, pero emergió como registrador de la propiedad. Su solo consuelo lo encontraba en la única ocasión en que había cantado en público. Fue en un centro cultural cuajadito de pensionistas sin nada mejor que hacer. Alejo cantó un aria de Verdi, pese a ir vestido de rojo. Cantó fatal, como para darle una paliza; pero los pensionistas se mantuvieron tranquilos, porque -bien es sabido- si tocas a alguien en mitad del aria es penalty.

No obstante, hay que decir que las arias siempre resultan complejas, un mundo es sí mismas, una raza. Sí, la raza aria, esa que tanto defendían los que no paraban de atacar a la humanidad.

Ahora, deberíamos volver a Alejo, pero como he dicho al principio, se nos está alejando a toda velocidad y no sé si le alcanzaremos. Así que mejor me quedo disfrutando de este tocino, que, realmente, resulta ser la gran velocidad de Alejo, pero es que yo no soy capaz de distinguirlos.

jueves, 21 de mayo de 2009

Centro Jackson de Estudios Bíblicos para Ateos Profundos.

Vale, de acuerdo. Supongamos que Dios no está detrás de la Biblia. (Después de todo, para ustedes, no está detrás de nada). Pero no me pueden negar que alguien (o "álguienes") tuvo que escribir el libro.

Tuvieron que ser personas, ante todo, de un corazón de pata negra. Porque lo de "amaos los unos a los otros como yo os he amado" o "perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen" no son reflexiones al alcance de los pechos opacos.

Además, debían ser increíblemente consecuentes, por aquello de "ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio" o "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Claramente, no son pensamientos cómodos para las personas de conciencia flexible (algo que se lleva mucho en estos tiempos, por cierto).

Para rematar, es obvio que tenían un concepto clarísimo de que este mundo necesitaba y necesita justicia, compasión y esperanza. Y escribieron eso llamado "Bienaventuranzas", como una cálida mano en el hombro de los hombres y las mujeres bondadosas, como pare decirles: "¡ánimo, vas por el buen camino!"

Ahora, señores míos, olvídense de Dios, Jesús, el Papa de Roma y aquellos curas que le amargaron la infancia y primera adolescencia, y coja ese Libro escrito por Dios (aunque no exista) sabe quién. Léalo sin prejuicios, como lo haría con una novela de moda. Igual saca alguna enseñanza de unas páginas que, reitero, no por ser anónimas pierden su condición de fuente inagotable de amor, sabiduría y esperanza en que las cosas, algún día, serán de otro modo.

He conocido a algunos ateos que era unos perfectos cristianos, y también he conocido a personas que afirmaban creer en Dios, aunque actuaban como si estuvieran del otro bando.

miércoles, 20 de mayo de 2009

En Elogio del Artista de Modesto (y de Provincias).

Si la España Profunda no iba a los grandes escenarios de las artes escénicas mundiales, las artes escénicas iban a la España Profunda (de la mano de ellos y de ellas).

No hay duda ninguna de que Franky Altobelli (Francisco Díaz Cortés) no era Frank Sinatra, o de que el dúo "Jalisco Rudo" (naturales ambos de Asturias) jamás terminó de tener un acento mejicano del todo convincente, y, por descontando que el "Gran Enygma" jamás hará desaparecer nada más grande que un caniche común.

Pero ahí estaban, currantes del arte y de la diversión. Sacando sus vidas adelante en un mar de carencias de todo tipo, en los cabarets de tercera y las fiestas patronales, ante un público que nunca terminaba de callarse o que se creía con el derecho de pitar lo que no entiende.

A todos ellos, a los humoristas que cuentan los chistes más viejos del mundo con un forzado acento andaluz (e incluso siguen imitando a Felipe González), a las que se tienen que conforman con cantar las canciones de otras, a los tres o cuatro ventrílocuos que todavía resisten, y se siguen tapando la boca con el micrófono. A todos ellos, mi pequeño homenaje.

Porque no por tener menos talento se le tiene menos amor al arte.

martes, 19 de mayo de 2009

Al Porro de la Patata.

Creo que sería una buena idea ponerse de acuerdo -de una vez por todas- en el tema ese de los porros (ya sabe, "cigarrillo liado, de marihuana, o de hachís mezclado con tabaco").

La pregunta es bien simple y bien complicada: ¿son buenos o son malos? Porque uno se pasa la vida intentando convencer a "adultos a prácticas" de lo que requetedañinos que resultan, y luego los medios de comunicación los tratan con una simpatía que limita por todos los lados con la admiración.

En efecto, en la tele, la radio, las películas...constantemente se transmite el mensaje de que fumarse un porrete es uno de los errores correctos que uno debe cometer al atravesar ese desfiladero llamado "madurar". Por no hablar de ese barnicillo tan "guay-rebelde" que haber cumplido con el rito da a los cuarentones en proceso de auto-promoción.

Así que, si hay que fumarse un porro por narices, y lo único que somos los docentes es una pintoresca comparsa que sólo sirve para hacer el ritual más atractivo con nuestras prohibiciones, que nos lo digan.

Para que, ya que vamos a perder el tiempo de todos modos, por lo menos lo hagamos conscientemente.

Bill Clinton lo probó. (También firmó sentencias de muerte, por cierto).

lunes, 18 de mayo de 2009

Un Mafioso Menos (Adiós, Don Mario).

Uno se entera siempre de las noticias de la manera más tonta. Me meto en "diariodecadiz.com" para ver qué ha hecho el susodicho equipo de fútbol de mis entretelas y me entero del "bofetón" de que se ha muerto Mario Benedetti.

Dice el hombre del tiempo (mediático) que mañana van a llover los homenajes, plenos de admirada sofisticación. Yo no aspiro a tanto. Sólo le quiero dar las gracias, que es lo que se hace la gente de bien con las personas que te hacen bien.

Gracias por "Hombre preso que mira a su hijo".

Bueno, pues ya está.

No, un momento. Una anécdota. Un alumno, de esos que te dan una cierta esperanza en el futuro, me decía el año pasado que le encantaba Benedetti. Y otro alumno, de esos que también te dan una cierta esperanza en el futuro -pero de otro modo-, soltó: "¿Benedetti? ¡Ese debe ser de la mafia".

Simpática anécdota sin más, narrada con ramplona corrección.

Es que yo no soy Mario Benedetti.

Una Reflexión de C... (con Perdón).

Yo no sé en otros puntos (o comas) de este globo de tierra llamado mundo, pero aquí, en España, todo el valor, la fuerza y las ganas dicen que salen de los genitales (de él y de ella). Yo no estoy de acuerdo.

Yo creo que todo eso nos sale del corazón. Y lo puedo demostrar de una forma muy sencilla y convincente.

El término que tengo que utilizar resulta un tanto incómodo para los caballeros. En inglés se dice "gelding", que suena a modalidad financiera o restaurante de a 100 euros el comensal, pero los españoles lo llamamos "castrado". Sí, me refiero a todos esos caballos (de carreras) a los que sus dueños han privado de eso (por aquello de que sean más tranquilos).

Pero, ¡cómo luchan los condenados! Recuerdo algunos finales de Lava Man. Otros caballos llegaban a toda velocidad, pero, por alguna extraña y maravillosa razón, eran incapaces de superarlo. Era casi invencible en el combate tranco con tranco, ojo con ojo, de los últimos metros de una carrera.

O las recientes actuaciones de "Mine That Bird". Es admirable su increíble capacidad para partir de la última posición en una carrera y terminar en cabeza, con un empuje y una fe absolutamente asombrosos.

"Lava Man" y "Mine That Bird", dos de tantos caballos que tienen lo que hay que tener, y de sobra: Corazón.

"Lava Man", ganador de 7 carreras de Categoría 1 en Estados Unidos. En la actualidad, vive retirado en una granja de Kentucky.

domingo, 17 de mayo de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: Julián, "el de los Mil Amos".

No hay buen cuento sin un hombre pobre, honrado y con la imperiosa necesidad de un milagro, aunque sea por lo "hadil".

Julián cumplía todos estos requisitos. Era más pobre que una cucaracha que pide limosna a la puerta de un bar para ratas pobres, más honrado que aquellos tan honrados que nunca presumen de lo honrados que son y, con una mujer y diez hijos que alimentar, ya se hacen ustedes una idea de la situación.

Sobra decir que su Hada Madrina le ofreció a Julián hacer un apaño y volverle más Rico que el Puerto. Al fin y al teniente, Julíán era pobre y honrado, con lo que daba el perfil.

Pero volvemos a lo de que Julián era muy honrado, así que aquello de ser rico habiendo tantos pobres, no le parecía de recibo. Así que su Hada Madrina tuvo que buscar una solución alternativa.

Como Julián quería ganarse cada moneda de cobre de manera honrada, le dio más oportunidades de hacerlo. Miles, de hecho.

Julián pasó de tener un amo a tener mil. Pasaba todo el día trabajando y, gracias a ello, sacaba suficientes jornales de miseria como para sumar un salario decente.

Julián se volvía loco, en especial cuando dos amos le daban órdenes contrapuestas. Pero es lo que tiene ser tan honrado. Que se duerme muy bien por la noche.

No tanto por lo de tener la conciencia tranquila como porque estás agotado por haberte dejado alma, corazón y cuernos para ganarte la vida.

sábado, 16 de mayo de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Cañizo, el de Secretaría.

Si le hubiesen dado a elegir, Javier Cañizo habría sido policía. Pero la vida rara vez te da a elegir. Así que tuvo que conformarse con custodiar los secretos administrativos de una escuela.

Cañizo es un tipo gris. Por eso, sin duda, la academia de policía no lo quiso. Bueno, por eso y porque jamás pudo con las pruebas físicas. Cañizo fue un patito gordo que se convirtió en un cisne gordito. Pasó un par de años en un gimnasio, pero apenas consiguió adelgazar algunos kilos. A la segunda vez que lo tiraron en la oposición, decidió dejar de soñar y buscarse un trabajo serio.

Las mañanas de climatología extrema, en la hora del recreo de los mayores, Cañizo sale al patio y recorre pausado campos y servicios con el gesto torcido y las manos cruzadas detrás de la espalda. Los días de lluvia, se enfunda en una absurda gabardina; los de sol, se pone unas gafas de espejo.

Algunos niños (con Valdabí a la cabeza) se ríen de él. Lo sabe y le da igual. Llega una edad en que uno decide saldar cuentas con los sueños abandonados, y Cañizo, de corazón, sabe que el nació para patrullar las calles bajo la lluvia más implacable o la solanera más cruel. Como en aquellas películas de niñez que tanto deseó protagonizar.

viernes, 15 de mayo de 2009

Fe en la Fe. (Universidad de la Creencia).

Entre tanto valor y virtud suelto en esta sociedad nuestra de hoy en día, a la pobre Fe parece que le cuesta hacerse un hueco.

Quizás porque suena a religión y curas, a eso que hubo que perder en paralelo con la virginidad para dejar atrás el colegio de corazonistas-teresianas y convertirse en uno de esos que dicen llamarse adultos.

Quizás porque suena a derrota inminente, a palabras de entrenador que sabe que el partido está perdido, pero tiene la vergüenza torera de no admitirlo ante sus muchachos ("¡Vamos, vamos, todavía podemos! ¡Hay que tener Fe!")

En cambio, a mí, lo de la Fe siempre me ha sonado a música de la bonita, como a que hay ciertas cosas en las que hay que creer como una necesidad vital. Sin datos, sin razonamientos, sin garantías...sólo porque te lo manda el corazón.

Sí, bien bonita. Tanto, que creo firmemente que una persona que no tiene Fe en nada está muerta. Porque la Fe empuja, porque la Fe se lía a guantazos con nuestros miedos, nuestras incertidumbres, con nuestra amargura....

Aunque sea en su equipo de fútbol, pero procure tener Fe. Aunque pierdan, pierdan y vuelvan a perder, usted siga con su Fe.

Que ya ganarán. (y a los que le llamen iluso, les saca usted un pasaje en business a la mierda con Air Tupuñeteropadre).

¡¡¡Pues claro que se puede, joé!!!

jueves, 14 de mayo de 2009

La Ética del Piscinazo Modesto.

Si fuera yo un cursi de esos que andan sueltos (desbocados, si me apura), diría que el "piscinazo" es la perfecta metáfora del descaro que destilan la desesperación y la impotencia. Pero, como no lo soy, no lo digo. Me limito a rogarle a tanto presunto deportista casado con el dinero y amante del césped que no tenga tanto morro, porque se lo pisa, tropieza y se cae en el área.

Situación muy distinta es la de aquellos que juegan por amor al arte (o al pelotazo, según facultades). Me parece que sus entrañables caídas premeditabas y alevosas resultan una de las formas más puras de valor y sed de victoria. ¿Ha probado usted a lanzarse -en plancha y sin dudar- sobre un cemento que está duro como el parqué, o sobre un parqué que está duro como el cemento? Le aconsejo que ni lo intente (y a los de tierra regional, mejor ni se acerque).

Limítese a admirar a esos héroes anónimos llamados "El Billy", "El Cachis" o "El Trujo", que un fin de semana tras otro se juegan el tipo en los "balompédromos" de las pequeñas ligas de toda España, sin esperar otra recompensa que un mísero penalty que tirar ellos mismos y la íntima satisfacción de dársela con queso a un árbitro aficionado.

A todos ellos, a sus zapatillas fosforito, a sus cadenitas de plata, y a sus sudorosas pelambreras peladas "a la CR7", mi más sincero homenaje.

"¡¡¡Allá vamos, Génar!!!"

miércoles, 13 de mayo de 2009

Guerra en las Aulas. (Los Unos y los Nos-Otros).

Nadie discute que las aulas son campos de batalla. La polémica viene con los detalles.

Para nosotros -los moradores de las tarimas-, los bandos enfrentados son el Saber (con sus aliados la Tolerancia, la Belleza y el Esfuerzo), contra el "Eje In" (Ignorancia-Intolerancia-Indolencia).

Para ellos -las criaturas de los pupitres-, los países en conflicto son la República Popular de Un-aburrimiento-inútil-que-nos-meten-a-la-fuerza contra las Islas Cachondeo Padre.

Y, como en toda guerra, existen héroes dignos de admiración (¡), aunque aquí tampoco está clara su identidad. ¿Es el profesor que busca y rebusca en su manga un truco para que a los alumnos les interese la Química Orgánica? O, por contra, ¿se trata de "El Checo", el más malo de los malos, el revienta-clases, el líder de la Resistencia frente al aburrimiento?

Por tener, tenemos hasta niños buenos y cooperantes, a los que la mayoría de sus compañeros tratan con un desprecio equiparable al que su sufrían los "colaboracionistas" durante la ocupación nazi. Aunque, ahora que lo pienso, a veces se trata del mismo tipo de persona: un sujeto que busca agradar a la autoridad en busca del beneficio propio. Sí, todo el mundo odia a los pelotas, incluso (guárdeme el secreto, por el DVD que más quiera) los profesores.

En fin, que un lío de guerra que no nos deja en paz. Y que, como todas las guerras, deja un reguero de perdedores y derrotados. En este caso, profesores demasiado quemados y niños tan ignorantes, que incluso ignoran que lo son.

Concluyo, que al que consiga que las aulas sean un lugar donde todos los que queremos enseñar podamos, y todos los que pueden aprender, quieran; que le den el Premio Nobel de la Paz de mi parte.

martes, 12 de mayo de 2009

Brilla Tizona (de Fino Polvo).

La tiza común, en sus sub-especies de blanca cuadrada, blanca redonda (la que no suelta polvo) y de colorines varios, está en vías rápidas de extinción.

Hay que admitir que soportó con admirable valor y gallardía la acometida de las transparencias, pero ahora, que regalan ordenadores portátiles con los yogures y cañones haciéndose un seguro cualquiera, la guerra parece que está irremisiblemente perdida.

Sí, cada vez más banderas se tiñen de tiza para confirmar que otro docente se ha rendido al "telapoderoso" Power Point, con sus muñequitos que hace mil monerías y sus efectos visuales varios. Mas, también, con esa caprichosa tendencia a ponerse incompatible en el peor de los momentos y no funcionar.

Pero yo no, a mí, como decía un ya decrépito Charlton Heston de su fusil, me la tendréis que arrancar de la mano.

(Este es un ramalazo que seguro me durará hasta que el colegió me regale un portátil a mí solo para mi mismo).

El preciado polvo blanco.

lunes, 11 de mayo de 2009

Momento Pro-Picio.

Es bonito pasar a la historia, aunque sea de puro feo que es uno. Bueno, puede que no.

Dice la leyenda que Picio, el fundador de ser más feo que, era un señor de Granadino de Alhendín que vivió en el siglo XIX. Sin saberse la razón, se vio condenado a muerte. Por fortuna, le fue concedido un indulto de última hora y, de la impresión misma, el tal Picio perdió pelo, cejas y pestañas, al tiempo que se le llenó toda la cara de unos bultos de lo más raro. Vamos, que salvó la vida a costa de la belleza (mucha o poca, que eso no consta).

La primera referencia por escrito a Picio y su fealdad la hace Pedro Antonio de Alarcón en su "Sombrero de tres picos". Y la última, aunque sea sólo por unas horillas, la encontramos en este blog servidor de usted.

¿Pez Picio?

domingo, 10 de mayo de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: El Centinela del Hechicero.

El Malvado Hechicero fue derrotado por la Bruja Buena un jueves a mediodía. Le despojaron de todos sus poderes y lo enviaron para siempre a la temible mazmorra de las ilusiones rotas, en lo más profundo y oscuro de la fortaleza de los Despertares Desesperados, una prisión de la que es prácticamente imposible escapar.

Vigilando al Malvado Hechicero, estaba siempre un joven centinela. Rudo, cruel, y que le daba al preso su pan duro y su agua caliente con desprecio y retraso.

Eso fue los primeros años. Luego, de tanto estar juntos, acabaron haciendo amistad. Y hasta se tuteaban.

-Oye, ¿cómo es que nunca te dan el relevo?

-¿Tan harto estás de mí?

-No, no te enfades. Es sólo curiosidad.

-Yo soy el mejor centinela del mundo. Nací para guardar celdas y mazmorras, y eso es lo que hago.

-Sí, pero también naciste para hacer otras muchas cosas.

-¡No seas absurdo! ¡Me han encomendado una misión y con gusto la cumplo!

-Tú, chaval, tú estás más preso que yo.

-No, no es cierto, aquí tengo una misión, soy útil. Aquí tengo comida cuando se me viene el hambre...

-¡Si se puede llamar a esto comida!

-¡Calla, no me interrumpas!...Y techo cuando llueve.

-Sí,-contesto melancólico el Malvado Hechicero-aquí no te mojas. Pero, ¿no has pensado en la cantidad de días de sol que te estás perdiendo?

sábado, 9 de mayo de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Don Lorenzo.

Nada en aquel colegio escapaba al control de don Lorenzo. Él nunca lo habría consentido. Revisaba y leía todos los documentos -internos y externos-, terciaba en todas las conversaciones -por muy ajenas que fueran-, se entrevistaba compulsivamente con padres, inspectores y hasta proveedores, e incluso era jurado de cualquier concurso que organizara el A.P.A.

Trestuestes, ya sabemos cómo es, le llamaba el "Ministro sin Cartera", por aquello de que, oficialmente, don Lorenzo es profesor raso y tutor de tropa.

Trestuestes y Don Lorenzo no terminaban de llevarse bien. De hecho, apenas habían empezado. Pero lo disimulaban del modo más civilizado imaginable.

"Me ponen nervioso esas personas que no entienden que uno más uno no son dos. Intentaría explicárselo, pero es de las cosas inexplicablemente obvias que hay en la vida", solía decir Trestuestes, y Cañizo -el de secretaría- siempre se limitaba a
asentir con una sonrisa.

viernes, 8 de mayo de 2009

Las Paredes, las Barras y los Portales Oyen y Escuchan. (Siempre Mosca por Si las Moscas que Entran en las Bocas).

La imperiosa necesidad de obtener y compartir información es tan antigua como el mundo. Apuesto a que, según Adán y Eva tomaban la puerta del Paraíso, una cacatúa -testigo del acontecimiento- salía pitando en busca de sus amigos los loros: "¡Escucha lo que les ha pasado a esos dos, que te vas a quedar muerta!"

Esta millonaria tradición sigue viva, y gozando de una salud de diamante, en las calles y las barras de los barrios y los pueblos de toda España.

Espías aficionados con maneras de James Bond, que controlan quién entra y quién sale, con quién, a qué hora, en qué estado...Usted seguramente no los ve, pero ahí están, registrando, analizando, sacando jugosas conclusiones...

"Mata-harises" con bigote y pajarita, atentos como si nada a la conversación de esos dos caballeros que están con la lengua más suelta de lo prudente por exceso de suero de la verdad con hielo.

Orejas inquietas en el supermercado, sacando más jugo a lo que se dice en la cola de la caja que a las naranjas de zumo en oferta que llevan en la bolsa.

Aquí queda, pues, mi consejo para hoy: tenga cuidado con lo que dice, nunca se sabe a quién tiene usted, espalda con espalda, en ese restaurante.

"Calladito, que ella no es tan tontita", reza el cartel. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno Británico lo editó como parte de la campaña "Careless talk costs lives" ("La conversación descuidad cuesta vidas") para intentar evitar que los militares de permiso o la ciudadanía en general hablará en público sobre el destino o actividades de las tropas en el frente, puesto que se suponía que el país estaba plagado de espías nazis. ¿Paranoia aguda o fundada necesidad?

jueves, 7 de mayo de 2009

La Pirámide de Jackson. (No Iba Yo a Ser Menos).

Como está visto que eso de inventarse "pirámides" muy bien visto está, ahí va la mía.

En la Pirámide de Jackson se escala lo malcriado y desagradecido que es un ser humano, tomando como referencia las condiciones que son necesarias para que pronuncie la frase "¡qué asco!" comiendo pescado. Lo de la pirámide se justifica porque la base es inmensa, y cada uno de los escalones va siendo cada vez más pequeño hasta llegar a una cúspide relativamente reducida. Veamos:

Cúspide: "Este pescado está bien y recién cocinado, pero es congelado y no de pincho. ¡Qué asco!"

Escalón 5: "Este pescado congelado está bien cocinado pero frío. ¡Qué asco!"

Escalón 4: "Este pescado congelado está mal cocinado y frío. ¡Qué asco!

Escalón 3: "Este pescado congelado está crudo. ¡Qué asco!"

Escalón 2: "Esta cabeza de pescado congelado está cruda. ¡Qué asco!"

Escalón 1: "Esta cabeza cruda de pescado congelado está podrida. ¡Qué asco!"

Base: "No hay pescado que comer, ni lo hubo, ni lo habrá".

¡Qué asco!

¿Dónde se encuentra usted?

miércoles, 6 de mayo de 2009

Teóricos de la Vida.

Las grandes frases son de padre discutido. Así, aquello de "En teoría, no hay diferencia entre la teoría y la práctica, pero en la práctica, sí la hay" se le atribuye a Jan van de Snepscheut, Yogi Berra y Chuck Reid. En el fondo, da igual quién lo dijera, lo que importa es que se trata de una verdad de proporciones "fernandoromayescas".

Porque todos sabemos que, en teoría, si me ducho en diez minutos, me visto en cinco, desayuno en diez y me lavo los dientes en dos; puedo salir de casa a las 8 levantándome medio hora antes. Pruebe a hacer la prueba y, si lo logra, me pone un correo electrónico.

O, lo que es más trágico, en teoría, África tiene suficientes recursos naturales y humanos para que nadie se muera de hambre; en teoría, las leyes protegen a los más débiles de los abusos; en teoría, los gobernantes quieren lo mejor para su "gobernandos"...¿Hace falta que siga?

"¡Demagogia barata!", acaso grite usted. Bueno, sí, en teoría.

En fin, que somos todos muy buenos y muy buenas. En teoría.

En teoría, todo es relativo.

(Llevar los pelos como a uno le da la real gana, el privilegio de los genios y la maldición de los madrugadores).

martes, 5 de mayo de 2009

Gabinete de Crisis.

-¡Pues claro que hay crisis! ¡Es indiscutible! Antes, los ricos gastaban sin pensar; ahora, siguen gastando lo mismo, pero se lo piensan un poquito.

El chiste de Gabino Raudales Gragea fracasó estrepitosamente. Ni una sonrisilla, aunque fuera de cortesía apenada. Él lo hacía por intentar animar la cola del paro, pero estaba claro que era mejor desistir. Sin duda, lo mejor iba a ser intentar darle un poco de cháchara al de delante, por aquello de acelerar el paso del rato.

-Y usted, ¿a qué se dedica?

-A cualquier cosa que paguen, chaval.

-Ha.

Déjalo estar, Gabinete. Cantar, canturrear un poquillo, flojito y con gusto. Eso entretiene y no depende de terceros.

-¡Reloj, no marques las horas...!

(El eterno bolerazo).

-¡Mira, cólega, hazme el favor de dejar de dar el maldito coñazo!

Estaba visto que eran todos unos sosos. El periódico, mañana se compraría el periódico. Decidido.

Porque, mucho (muchísimo) se temía que habría un mañana en aquella misma cola, y un pasado angustioso y un agónico al otro. Para él...y para los demás.

lunes, 4 de mayo de 2009

Unos Tipos de Cuidado (La Linotipia y Usted).

Se puede afirmar que uno de los antepasados más remotos de la fotocopiadora es el monje benedictino. Copias de máxima calidad, pero no en el acto.

Luego, llegó Gutenberg y las cosa se simplificó bastante. Ya no había que ir letra por letra por cada copia, tan sólo hacer un modelo y a tirar ejemplares. No obstante, hacer dicho modelo seguía sin ser la cosa más cómoda del mundo.

Y entonces, en 1886 llegó ella, la Linotipia, cortesía de Ottmar Mergenthaler. Un cacharro que automatizaba eso tan pesado de componer las páginas. Bastaba con escribir sobre una teclado y la máquina hacía el resto. Planchas listas para imprimir al instante.

La linotipia dio un importante empujón a la industria periodística e hizo la vida bastante más sencilla a sus trabajadores, con lo que muchos pudieron por fin centrar toda su energía en el sensacionalismo.

Tristemente, en un ejemplo más de lo desagradecidos que somos los humanos con la fiel maquinaria, pronto llegaron otros avances "más mejores" y la pobre linotipia acabó en un museo o en el trastero de ese tío de la oficina que se lleva toda la chatarra a su casa, ante la lógica desesperación de su santa esposa.

Yo, como es de justicia, desde aquí rindo este sentido homenaje a tan importante invención y a su señor creador.

"Muy chulo el cacharro, Julián. ¡Y te ha salido gratis! Sólo dos cosillas: a-¿Para qué carajo lo queremos? y b-No se va a quedar aquí, en mitad del salón."

domingo, 3 de mayo de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: Príncipe y Mendigo (del Saber).

Las Hadas Madrinas se dedican a este tipo de cosas cuando se aburren porque nadie les pide deseos: cogieron al sabio más sabio de todos los sabios de los que se sabe, y al tonto más tonto de tantos. Y les intercambiaron los conocimientos durante un día.

Pasadas las 24 horas, devolvieron todo a su estado anterior. De inmediato, las dos personas objeto del experimento empezaron a llorar.

"¿Qué te pasa?", interrogaron al tonto más tonto de tantos. "Pues que echo mucho de menos saber todas las capitales, todos los ríos y todas las montañas del mundo; y poner llamar a cualquier bicho por su nombre o poder adivinar si mañana hará sol o no parará de llover...", contestó.

"Y tú, ¿a qué este llanto? ¡Has recuperado plenamente tu sabiduría!"

"Sí, pero añoro de veras lo feliz que he sido todas estas horas".

sábado, 2 de mayo de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Paquito Solchés.

Paquito Solchés era lo que vulgarmente se conoce como "un cachondo". Incomprendido e incógnito, eso sí. Debía ser porque era un cachondo con pretensiones, de esos que escriben sonetos satíricos sobre los profesores o admiran a don Pedro Muñoz Seca sobre todas las cosas.

Por lo demás, Solchés era tropa. Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. El enésimo corazón cobarde de letras que termina desperdiciando su talento y aplastando su alma de poeta con teoremas y fórmulas. Todo en aras de eso llamado "labranza de porvenir", y tras oportuna indicación de padres, profesores y orientador.

"Si te metes a Letras te vas a morir de hambre, Francisco", le había dicho don Lorenzo, su tutor.

"Y si me meto a Ciencias, me voy a morir de aburrimiento y de asco", eso es lo que pensó en decir, pero se calló.

Ya quedó dicho que Paquito Solchés era cobarde o, mejor dicho, prudente (que son los cobardes con un poquito de inteligencia).

Esa misma tarde, redactó un poema titulado "Si las cosas que de verdad importan no pueden contar, ¿para qué aprender a sumar?" Era su primera creación no de risa.

Con el máximo mimo, y entre lágrimas, la guardó entre las páginas 18 y 19 de su manual de Álgebra.

viernes, 1 de mayo de 2009

La Educación: Eso que Nos Enseña un Montón de Cosas que Poder Olvidar.

Los conocimientos adquiridos en la escuela son unos seres vivos singulares, pues -en lugar de nacer, crecer, reproducirse y morir-, se estudian, se aprenden, se examinan y se olvidan.

En la mayoría de los casos, este ciclo vital apenas dura semanas o días (¡u horas!), dependiendo del tiempo que el profesor de turno conceda para preparar el control. Sí, lo ideal (para muchos) es trabajar lo justo para tener la sabiduría tendida un rato al nublado sol de su intelecto, cogidita con pinzas. Lo estricto para salir del paso del examen, para rellenar el formulario y que la declaración de sapiencia nos dé el mágico cinco (o un cuatro y... de donde poder pelear un aprobado). Y esto, los que prefieren no coger el atajo de los tramposos.

Y no hay nada que se pueda hacer, es un proceso puramente natural. Todo aquello que ni encontró piso en nuestro cerebro de puro práctico que es, ni halló morada en nuestro corazón por regalarnos un sentimiento, simplemente se nos escurre de la mollera y se olvida, para siempre.

Los malabarismos con polinomios, la fórmula de la aceleración o la alquímica maquinaria de los Logaritmos Neperianos...cosas que un día supe y que ya he dejado saber (porque nunca me supieron a nada más que imposición).

¡Qué lástima! ¡Qué rabia! ¡Qué manera de perder tiempo y esfuerzo! ¡Qué manera de ganar en ignorancia!