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miércoles, 10 de febrero de 2016

Un Atraco de Derechas (11).

-¿Y este se supone que me va a tumbar?

A Manolo Porcasano no le faltaba razón. El tipo aquel le llegaba por el hombro...

-¡Cuidado, que engaño mucho, que como me ponga fiera!

El fanfarrón era Martinín, uno de los múltiples cómplices de los cientos de trapicheos de Jolguiza. De todo confianza, eso sí (al menos, eso afirmaba el propio Jolguiza).

-¿Dónde vas. "chalao"? ¡Si no tienes ni medio guantazo!

Pum. Pam. Catapúm. Así era Martitín, brusco, impulsivo y salvaje. España profunda y rural en estado puro. El directo sin previo alcanzó al desprevenido guardia jurado en la base de la mandíbula. Rodó sin puntilla. Cayó a plomo, como un fardo.

-¡Joder, Martinín! ¿Qué has hecho?

-¡Pues que no se me hubiera puesto chulo!

-Bueno, al menos has demostrado que tumbarlo, lo que es tumbarlo, lo tumbas.

-¡Lo que está por ver es que se levante! -indicó Titín.

-¡Cómo no se va a levantar, por Dios!

-Pues no parece que respire, macho.

-¡No jodas!...¡La madre que me trajo! ¿Tú has matado alguna vez a alguien de un puñetazo, Martinín?

-Últimamente, no. Desde que salí de la cárcel, a nadie.

-¡La madre que me parió!

-Mira, parece que se mueve.

-¿Veis?, ¡que sois los dos unos histéricos!

Titín y Jolguiza callaron. Había quedado de sobra probado que era mucho mejor no despertar la ira de Martinín.

jueves, 4 de febrero de 2016

Un Atraco de Derechas (10).

-¿Esa tontería tan gorda te la has inventado tú solito o te ha asesorado una comisión de macacos cocainómanos?

-¡Pues a Jolguiza le parece una muy buena idea!

-Lo que me termina de confirmar que es una estupidez de categoría olímpica.

-¡Dime un solo fallo del plan!

-¿Un fallo? ¿Te vale una familia que está notoriamente arruinada y que un antiguo trabajador de su garaje sea el guardia jurado del banco?

-¿Tú te crees que soy tonto? ¡Nosotros no vamos a estar en el banco!

-¿Y quién va a hacer el atraco entonces?

-¡Pues un forzudo que me va a buscar Jolguiza y yo mismo!

-¿Pero no decías que tú no vas a estar en banco?

-¡Claro que no! Oficialmente, voy a estar volando con vosotros a Barcelona. ¡La coartada perfecta!

-¿Y cómo vas a hacer eso?

-¿Te acuerdas  de Cari López-Lopo?

-Sí, claro. Una de tus miles de ex-novias.

-¡Pues ahora es supervisora de azafatas en el aeropuerto! Otro tío se hará pasar por mí y ella se encargará de que pase los controles y llegue al avión!

-Ya, ¿y el control policial de pasaportes?

-¡Ahí es donde Nachete Pecosel entra en juego!

-Uno de tus amigotes metido a policía.

-Exacto.

-¿Pretendes involucrar a un policía en un atraco?

-¡Si tu supieras los favores que me debe ese cabrón!

-Yo sigo sin verlo. ¿Tú sabes que se va a la cárcel por todo esto que tú pretendes hacer?

-Sí, y también por todos los pufos que tú tienes.

En eso el muchacho llevaba toda la razón del mundo.

domingo, 31 de enero de 2016

Un Atraco de Derechas (9).

-¿Tú estás gilipollas o qué, so gilipollas?

Evidentemente, la retórica no era el fuerte de Manolo Porcasano, pero a bestia no le ganaba nadie.

-Gilipollas tú, que te pongo un montón de dinero en las manos y me lo desprecias.

Así hablaba Titín. Le acababa de exponer su maravilloso plan de atraco bancario a Porcasano. Era bien sencillo: entraban en la sucursal donde éste trabajaba de guardia de seguridad, simulaban reducirle y, con su propia pistola, daban el palo. 

-¿Qué dinero, anormal? ¿Tú no sabes que la gente del banco tiene todos mis datos? ¡Eres igual de tonto que tu padre, que perdió toda su fortuna!

-¿Cómo sabes tú lo de mi padre? Bueno, es igual. Ya te he dicho que hacemos como que te damos un golpe en la cabeza, te dejamos fuera de combate y tú no tienes responsabilidad ninguna!

-Ya, pero quedo como un gilipollas y me voy al paro por inútil. Además, seguro que os pillan y acabáis cantando.

-¿Pillarnos? ¡Ni en un millón de años!

-¿Quién está contigo? 

-Pues...yo.

-¡No me jodas! ¿Quién se va a creer que tú me tumbas a mí?

-Bueno, pues me busco a un grandón y listo.

-Ya, ¿y el resto de medidas de seguridad del banco? La alarma silenciosa, la caja de apertura retardada...

-¡Contigo dentro seguro que se puede sabotear todo eso!

-¡Estás loco!

-Bueno, vamos mejorando, ya no crees que estoy gilipollas...

-¡Pues yo lo veo! Me parece un plan cojonudo. Hay que pulirlo, pero cojonudo.

Así terció Jolguiza, que hasta ese momento había sido testigo mudo de la conversación.

miércoles, 27 de enero de 2016

Un Atraco de Derechas (8).

El aparcamiento donde languidecía el Mercedes del arruinado Faustino tenía tres plantas. Las dos de abajo eran de plazas en propiedad, mientras que la superior era pública (una idea como cualquier otra para hacer frente a los gastos comunes). El administrador administraba más bien poco de lo poquito que aparecía por allí y todo aquello estaba en manos de un tal Jolguiza, que había empezado de guarda enchufado para terminar ascendiendo hasta su actual posición de reyezuelo de los chanchullos.

-¿Qué pasa, Jolguiza?

-¡Hombre, Titín! ¿Cómo te trata la vida?

-Un poco jodido.

-Ya, lo de tu padre.

-¡Joder!, ¿y tú como sabes eso?

-Yo lo sé todo, pedazo de pringado.

-¿Y por qué no me dijiste nada,  so mamón?

-Pues porque el que daba propinas era tu padre para que me callara, no tú para que hablara...

-¡Menudo amigo de mierda estás hecho!

-Cuidado, sabes bien que no me gustan que me mezcles la amistad con el dinero.

Apareció un coche por la derecha. Pese a que en el exterior campeaba un rojo cartel de "completo", había entrado sin mayor dificultad.

-¿Dónde te lo dejo? -dijo el conductor al tiempo que sacaba el brazo, la mano y un billete de tamaño medio.

-Ahí mismo y con las llaves puestas, que ahora se lo aparco yo -respondió Jolguiza mientras capturaba el billete. Era una perfecta maquinaria de caradura que había que engrasar con propinillas.

-Un día te van a pillar, macho -le dijo Titín.

-No creo.

-Bueno, a lo que voy. El chico ese que trabajaba aquí, el que se colocó de seguridad en un banco. ¿Sigues sabiendo de él?

-Puede, ¿por?

viernes, 22 de enero de 2016

Un Atraco de Derechas (7).

-¿Y no puedes pedir un préstamo, papá?

-¿A quién, al banco que nos va a desahuciar, gilipollas?

-¡Sin insultar, que yo no soy el que ha perdido toda la fortuna del abuelo!

-¡Según se mire, porque tú no tienes nada que te hayas ganada con el sudor de tu frente, todo ha salido del abuelo!

-¿Por qué no recurrimos a tus amigos?, tienes un montón y están para las ocasiones, o eso dicen.

-¿Mis amigos? ¡Lo que se van a reír esa pandilla de cabrones con todo eso!

¡Cielo santo, nuestros amigos, mis amigas! -la matriarca doña María Virtudes, que había permanecido en estado catatónico hasta el momento, había reaccionado por fin. Se acababa de percatar de la guasa cotilla que se iban a montar las chicas de la partida de bridge de los jueves.

Resurita, otro vaso de agua.

-Bueno, que no cunda el pánico -intentó atemperar el patriarca-. Lo que tenemos que hacer es buscar una casita en otro barrio, mucho más modesto, claro está. Lo mejor es poner tierra de por medio con nuestra vida actual. Y, lo siento mucho, pero habrá que buscar trabajos.

-¡Tú el primero!

-Yo, el primero. Y tú, María Virtudes, igual te toca ponerte a coser.

-¡Coser!

Aquí ya fue precisa una tila.

-Oye, papá, ¿y si buscamos un préstamo otro banco?

-No insistas, hijo. Sin nomina, avales o patrimonio, la única manera que tenemos de sacar dinero de una sucursal bancaria en atracándola.

-¿Atrácando?

-Era un chiste, claro está.

-Pero, lo de atracar un banco tampoco puede ser tan difícil...

-¿Cómo que no, insensato? ¿Tú sabes la cantidad de medidas de seguridad que tiene esa gente?

-¡Tú déjame que hable con un amigo mío, que se me está ocurriendo una idea!

-¿Pero qué tonterías dices? ¿Qué quieres, que nos metan en la cárcel a todos?

-No creo que sea mucho peor que tener que irse a vivir un barrio obrero.

domingo, 17 de enero de 2016

Un Atraco de Derechas (6).

El improvisado consejo de la familia arruinada se reunió en la cocina, en torno a la única mesa que no se habían llevado lo del banco (ya se figurará usted cómo estaba). El inútil del patriarca, doña María Virtudes (que empezaba a sospechar que bien poco le quedaba de eso de ser doña) y la pánfila parejita de sus retoños veinteañeros: Titín (el más reciente Faustino de la saga) y Tudi (que María Virtudes queda muy largo). Estaban sentados en las sillas de la cocina (que también habían resistido el saqueo bancario). Faltaba Resurita. Una lástima, porque era la única que tenía un poco de sentido común y los pies en el suelo en aquella casa.

-Mirad, no me voy a andar con rodeos: lo único que tengo en este mundo es la ropa que tengo puesta, la cuatro mierdas que hay en mi cuarto y el Mercedes ruinoso que ahí aparcado en el garaje. Bueno, y un montón de deudas, claro.

La familia tardó unos segundos en reaccionar.

-Pero, ¿y las mantequerías? ¿Los pisos?

-Lo vendí todo.

-Pero, ¿y esta casa?

-Ya os he dicho que lo vendí todo. De aquí nos echan en diez días.

-¿Cómo es posible?

-Es posible para que pudierais seguir llevando el pedazo de vida que nos hemos pegado.

-¿Y por qué no nos dijiste nada?

-No quería preocuparos...Pensé que me podría recuperar...

-¡Joder, papá, nos has arruinado la vida!

-Bienvenidos al club de los arruinados.

-¿Cómo puedes hacer chistes en este momento?

-¿Qué quieres que haga?

-¿Qué hacemos nosotros?

-Pues, quizás, buscar un trabajo, dejar de vivir a la sopa boba y empezar a ganar dinero para salir de este pozo.

-¿Trabajar? ¿Estás loco, papá?

miércoles, 13 de enero de 2016

Un Atraco de Derechas (5).

-Pero, ¿cómo que se ha hundido?

-Ya ve, cosas de la Bolsa.

-Pero, ¿no era un valor seguro?

-Hombre, en la Bolsa...Ya se sabe...Seguro, seguro, no hay nada.

-¡Pero si tenía hay metido todo mi dinero!

-¿Pero no le aconsejé que diversificara sus inversiones?

-¡Pero es que era un valor seguro!

-Ya le digo que en la Bolsa, seguro del todo no hay nada.

-¿Y qué hago yo ahora?

-No sé. Yo soy asesor bursátil, de salir de ruinas no sé mucho.

-¡Oiga, no le consiento que encima se burle de mí!

 -No es burla, es lo que hay. No obstante, si tiene usted activos inmobiliarios, quizás sea el momento de recurrir a su venta.

-¿Activos inmobiliarios?

-Sí, hombre, que hipoteque su casa.

-¡Pero si ya lo hice para conseguir dinero para la dichosa inversión tan segura que decía usted! ¡Todas las casas y el dichoso chale hipotecados!

-¡Qué manía, que seguro no hay nada en Bolsa! En cualquier caso, me temo que una visita urgente al director de su banco es absolutamente indispensable.

-¿El director de mi banco? ¡El mamón de Sañudo...! Usted no querrá un coche, ¿verdad? Se lo dejo tirado de precio.