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domingo, 1 de marzo de 2015

Respeto.

Jamás le habría fichado para su equipo y, de hecho, no pensaba que tuviera la suficiente calidad para jugar en aquella categoría. Pero, contra todo pronóstico. un triple convertido suyo les había costado el partido.

Pero él era, ante todo y contra todos, un deportista. Así que, mientras sus muchachos rumiaban la derrota de camino al vestuario, el entrenador se acercó a felicitar al contrario. Después de todo, tenía un prestigio que mantener ante sí mismo.

-¡Enhorabuena, chaval, nos has hecho morder el polvo!

-No he sido yo sólo, este sigue siendo un deporte de equipo.

-Hace mucha falta gente para llevar a un asesino ante la ley, pero sólo una persona abre la trampilla de la horca.

El viejo entrenador y su fascinación por las frases lapidarias.

-En cualquier caso, muchas gracias, para mí significa mucho esta felicitación viniendo de usted. Parece que me subestimó como baloncestista.

-No te equivoques, chaval, sigo pensando que eres el peor jugador de la categoría. Tú y yo sabemos que te han sacado a la cancha por las circunstancias.

-¡Vaya, mi gozo en un pozo, era demasiado bonito para ser verdad!

-No te vuelvas a equivocar, chaval. Antes pensaba que eras un "mindundi" sin valor, pero ahora tienes todo mi respeto.

-¡Hombre, eso ya está mejor! Me alegro de que haber metido esa canasta haga que ahora me mire con otros ojos.

-Te equivocas por tercera vez, hijo. No te ganaste mi respeto por meter ese triple. ¡Cualquiera con la fuerza suficiente podría hacerlo si lo intenta el suficiente número de veces! De hecho, me parece que has tenido una potra tremenda.

-Sinceramente, no le entiendo.

-Mira, no te ganaste mi respeto por meter una estúpida canasta, sino por haber tenido las narices de jugarte el tiro decisivo.

jueves, 26 de febrero de 2015

Cuernos (y 6).

-En fin, pues creo que ya está todo, Laura.

-¡Gracias, has cuidado de maravilla de mis niños!

-Bueno, lo he hecho lo mejor que he sabido.

-Eres una gran profesional, todos están de acuerdo. ¡Seguro que no vas a tener problemas para encontrar trabajo en otro cole!

En realidad, si por muchos fuera, Elvira habría seguido en aquel. Pero, claro, la ley es dura, pero es la ley.

-¡Dios te oiga!

-¡Oye, qué cantidad de regalos te han hecho los niños!, ¿cómo vas a hacer para llevártelos?

-No sé, ya veré.

Llenaban dos bolsas grandes: peluches, bombones, cuadernos decorados y murales.

Como el de la niña.

Al final, a Elvira le tocó coger un taxi. Echó un último vistazo a aquel colegio, al tiempo que acariciaba una nueva pulsera que lucía en su muñeca. Aquel regalo de adiós no era de ningún alumno, sino de un papá. Adiós, para siempre, los dos habían estado de acuerdo en que era lo mejor para ambos.

Padre e hija también fueron en taxi al cine a aquella tarde. Era una manera como cualquier otra de endulzar unas horas tan amargas.

-¿Qué tal la vuelta de la seño Laura?

Silencio.

-Muy bien, como siempre. Ya sabes que es la mejor.

Silencio.

-Después de tu madre, hija, después de tu madre.

El sueño había terminado. Era el momento de volver a la realidad.

martes, 24 de febrero de 2015

Cuernos (5).

-¿Qué haces?

-Nada.

La niña estaba bastante fría con su padre desde aquello del bofetón. La madre no sabía nada, él había comprado el silencio de la pequeña con un buen puñado de regalos.

Bueno, ya se le pasaría.

-Es un regalo para la seño Elvira, ¿verdad?

La niña asintió encogiéndose de hombros. Tenía los ojos húmedos y algo rojos.

Era un mural, tenía toda la belleza del cariño: fotos, dedicatorias y muchas letras de colorines.

-Mañana es su último día, ¿verdad?

Las lagrimas arreciaron en los ojos de la niña. Asintió y se enjugó la sal.

-¡Pero tienes que estar contenta, que vuelve la seño Laura, y ella es genial!

-Sí, pero la seño Elvira es mil veces mejor, ¡nunca tendré a una profe como ella!

La niña había tenido bastante. Tomó su tesoro de arte y cartulina, y se marchó a su cuarto a dormir la llorera.

Bueno, ya se le pasaría.

El padre se quedó sólo en la salita de estar. Él...él también iba a echar mucho de menos a la seño Elvira: sus miradas de niña traviesa, sus sonrisas tan cálidas y confortables, su compresión, su manera de escuchar, su palabra precisa. su maestría en las carcajadas...Era como si fuera la guardiana de la Fuente de la Juventud.

El padre sintió ganas de llorar, y fue incapaz de negarle el capricho a su alma.

Bueno, ya se le pasaría.

viernes, 20 de febrero de 2015

Cuernos (4).

-¿Qué haces?

La niña estaba inusitadamente entusiasmada.

-Un bizcocho.

-¿Un bizcocho? ¿Desde cuándo cocinas tú?

-Es para el cole. Mañana es el festival de los bizcochos.

-¿Quieres que te eche un mano?

-Ya me ha dicho mamá cómo se hace. Además, que la he ayudado muchas veces.

-Bueno, pero lo del horno lo tengo que hacer yo.

-Sí, para eso sí, pero sólo para eso.

-¿Y quién ha organizado esto de los bizcochos?

-La seño.

-¿Elvira?

Al papá le daba un vuelco el corazón al pronunciar su nombre.

-Sí, ¡es la bomba!

El papá no podía estar más de acuerdo.

-¿Cuánto le queda a la seño Laura para volver?

-Dos semanas...¡Pero yo no quiero que vuelva, yo quiero que se quede la seño Elvira!

-¡Pero si decías que la seño Laura era insuperable!

-¡Eso fue antes de conocer a Elvira!


-¡Bueno, bueno!

-¡Elvira es increíble, es mejor que mamá!

Nunca lo había hecho, nunca pensó que sería capaz de hacerlo y no se podía arrepentir más de haberlo hecho...El caso es que, por primera vez en su vida, el papá le recetó un tortazo a la niña.

Severísimo castigo por restregarle a su padre por toda la cara una realidad tan dolorosísima como innegable. Por mucho que él no quisiera admitirlo ante el cochino espejo, la seño Elvira era "mejor que mamá".

-¡Ni se te ocurra volver a decir eso, tú mamá es la mejor!, ¿entendido?

jueves, 19 de febrero de 2015

Cuernos (3).

-¿Es usted la señorita Elvira?

-Sí, el padre de Ana, ¿verdad?

-El mismo.

-Encantada, pase a la sala de visitas, por favor.

-Tanto gusto, gracias.

La chica era mona, natural siendo tan jovencita. ¿Qué tendría, 25, 26...? Menos de 30, seguro. Y parecía que se preocupaba mucho por los niños. Lo que estaba bien claro era que los conocía bien, aunque llevara tan poco tiempo con ellos. La radiografía que estaba haciendo de su hija, con sus virtudes y sus defectos; con sus grandezas y sus miserias, era admirable.

-Pero entonces, tú ves bien a mi hija, ¿no?


-Sí, muy bien. Te he citado porque lo he hecho con todos los papás.

Sin darse cuenta, el usted se les había caído a los dos de los labios, del modo más natural e imperceptible.

-¡Menuda paliza te das!

-Bueno, me gusta ser una buena profe.

-¡Es que la juventud venís pisando fuerte!

-Espero que no se pasen las energías al cumplir los 30.

El papá sonrió. Lo que pensaba, veintitantos.

-Tranquila, hasta los 40 la cosa no se pone realmente grave.


Risas, también espontáneas y naturales.

-Los debes de haber cumplido hace poco.

-No, ya han pasado unos añitos. ¿Cuántos me echas?

-¡Uff, soy horrible para esas cosas!

¿Estaban coqueteando? Absurdo. Peligro. Mejor cambiar de tema.

-Lamento que la mamá de Ana no haya podido venir, Elvira. ¡Está siempre tan liada con su trabajo!


¿En serio lo lamentaba? Mejor no hacerse la pregunta.

-No pasa nada.

¿Seguro? Quizás estaba empezando a pasar.

martes, 17 de febrero de 2015

Cuernos (2).

La pequeño entró en el coche familiar. El padre se rió, la mochila rosa abultaba casi más que ella. ¿Qué llevaría dentro?

-¿Qué tal la nueva "seño"? ¡Ya lleváis casi un mes con ella!

-Pssss, no está mal.

-Seguro que casi tan bien como la "seño" Laura.

-¡Ya sabes que la "seño" Laura es insuperable!

-Ya, ya...Después de tu madre.

-A propósito, me ha dado esto para que lo firmes.

La niña presentó una libretita a su padre.

-¿Qué es?

-Algo que me ha puesto en la agenda.

-A ver....¡Oye, que pone que quiere hablar conmigo! ¿Qué has hecho ahora, so trasto?

-¡Nada!, si sigues leyendo, verás que dice que no te preocupes, que no es por nada malo.

-¡Ah, vale!

-¡A ver si leemos la cosas antes de hablar!

-¡Mira, pues si quiere dedicar su tiempo a tener una entrevista conmigo, y no es nada serio, es que se preocupa mucho de vosotros!

-¡Si ya te he dicho que no es mala profe!

-¿Y cómo dices que se llama la nueva "seño"?

-Elvira.

-Vale, pues vamos a contestar a la "seño" Elvira.

domingo, 15 de febrero de 2015

Cuernos (1).

-¡La seño Laura es la mejor!

-Después de tu mamá.

Padre e hija estallaron en una carcajada. Era su ritual de todos los desayunos. Y bien agradable que resultaba. Para eso tiene uno hijos, para experimentar que no hay manera de reírse como cuando uno lo hace con su pequeña princesita.

-¡Qué lata que se vaya!

-No se va, hija. Te lo he explicado muchas veces. Sólo va a estar ausente una temporada para tener a su bebé.

-¡No entiendo por qué! Que lo tenga el viernes, descanse el fin de semana y luego venga el lunes.

-¿Y no crees que le gustará estar con su niño, igual que a mamá le gusta estar contigo?

La pequeña puso unos morritos torcidos de anuncio.

-¡No hay ninguna profe como la seño Laura, seguro que con la nueva no voy a aprender nada!

El padre sonrió, o, mejor dicho, siguió sonriendo.

-¡No seas quejica, seguro que la nueva profe es también buenísima y os va a enseñar un montón de cosas! Apuesto a que, cuando se vaya, la vais a despedir entre lágrimas.

La pequeña se puso todo lo sería y transcendente que una mocosa es capaz de ponerse.

-¡Es absolutamente imposible que nadie sea ni parecida a la seño Laura! ¡Es la profe más buena de toda la galaxia! ¡Es la mejor!

-Después de tu mamá, después de tu mamá.

El padre sonrió. Le encantaba todo aquello. Su vida era perfecta y, como con todo lo que no se puede mejorar (o eso al menos creía él), rezaba cada noche para que nada ni nadie lo tocara.