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viernes, 31 de julio de 2015

Un Consumidor con Conciencia y Corazón.

Hasta aquel día, solía mirar si estaban duros o blandos, pero -después de leer aquel artículo-, había decidido que era el momento de mirar la pegatina.

-¿Banafun? ¿Sus plátanos son de Banafun?

-Sí, buena marca, muy ricos.

-¿Ricos? ¡Los únicos ricos son los explotares propietarios de la empresa! ¿Usted sabe cómo tratan a sus trabajadores y lo que les pagan?

-No, yo...los que hay en el mercado central a mejor precio.

-¿Por qué cree que están a tan "mejor precio"?

-Mire, no me complique la vida. Si no quiere plátanos, ahí está la puerta.

-¿Por qué no trae de la Coagra Justicia? ¡Esos si que le pagan un salario digno a sus trabajadores!

-Pues mire, porque, por ser mucho más caros, no los quiere nadie, y, discúlpeme, yo plátanos me como uno o dos, pero no cinco cajas enteras.

-¡Por gente como usted y sus clientes está el mundo como está!

-Ya...Por cierto, ¿sabe que a la Coagra Justicia se le paga el género por transferencia bancaria?

-¿Y qué me quiere usted decir con eso?

-Pues que el banco con el que trabaja la Coagra echó el otro día a una familia de su casa en este mismo bloque. Así que, ya ve usted, por gente como yo, mis clientes, y clientes bancarios como la Coagra Justicia está el mundo así. Por cierto, bonito teléfono móvil. ¿Quiere que le detalle su proceso de fabricación? Me temo que algunos detalles no le iban a gustar demasiado...Hay una empresa que fabrica teléfonos que usted llamaría limpios, pero el precio es alto, exagerado yo diría. Quizás, más de lo que se puede usted gastar en un móvil. Dura decisión, conciencia o teléfono móvil, ¿verdad?

lunes, 27 de julio de 2015

La Jaulita de Oro.

-¿Ordena algo más, don Alonso?

-No, nada más, "Escorpión", te puedes ir.

-Como usted mande, don Alonso.

-Toma, anda, para que te los fumes a mi salud, una cajita entera. Cubanos, ¡cojonudos! Me los ha mandado un amigo, que el muy gilipollas no se debe de haber enterado de que lo he estoy dejando. Mira, otra ventaja de que te metan en la cárcel, que uno se puede poner a este tipo de cosas. Fuera, con el estrés, no hay manera.

-Muchas gracias, don Alonso.

-¡Y cierra la puerta de la celda al salir!

-Descuide, don Alonso.

El inquilino de la lujosa celda devolvió su atención a su invitado.

-El "Escorpión", un tío legal, por mucho que le hiciera lo que le hizo a aquellos pobres hombres. No me sale barato, pero me presta un buen servicio. Aunque, caro, caro, me sale el "Chuck", pero si uno quiere dormir a gusto en este sitio, me quedaba otra.

-Un interno, presumo.

-Más que eso, el que realmente gestiona todo este chiringuito.

-¿Y el director de la prisión?

-Ese pinta bien poco, por no decir nada. ¡Fíjese que ni le pago!

-¿No?

-Bah, un par de telefonazos para hacerle unos favorcillos y ya le tenía para siempre de mi lado.

-Entonces, no está usted tan mal aquí.

-¡Aquí se está de puta madre! Hombre, los veinte años que han caído, no; pero los catorce meses que realmente voy a cumplir se pasan sin problema. ¡Si hasta estoy haciendo una cura de adelgazamiento!

-¡Pues nadie lo diría, con la bandeja de marisco que nos ha traído el "Escorpión"!

-Eso es de parte de otro amigo, y no se lo voy a despreciar. Es que, verá usted, yo tengo muchos amigos...

-Entiendo.

miércoles, 22 de julio de 2015

La Estrategia del Pez Globo.

El plan de la Madre Naturaleza, ejecutado por la Evolución, estaba claro y, en honor a la verdad, había sido efectivo y beneficioso: millones de años de malas experiencian le había transformado (como a todos los de su especie) en un pececito soso y anodido, con unas escamas de un color que se mimetizaba con el del agua del mar. Por tanto, pasaba absolutamente desapercibido para sus posibles depredadores, que podían bucear a escasos metros de él sin percatarse de su presencia.  En otras palabras, que sus escamas le salvaban el pellejo.

La malo era, claro está, que tampoco era nada fácil llamar la atención de las hembras. Las chicas, ya se sabe, suelen gustar de los colores vistosos. Y él era más azul que el aburrimiento mismo.

Afortunadamente, la Naturaleza aprieta pero no ahoga (no es sencillo ahogar a un pez) y a los machos de su especie se les había dotado de una astuta alternativa para aquello del ligue.

Por desgracia, resultaba tremendamente cansada.

Días y días le tocaba pasarse nadando en círculos, arrastrando arena para acá, barriéndola para allá. Todo un esfuerzo sobreacuático para que la dichosa hembra se percatara de sue existencia y le confiara sus huevos.

Se detuvo unos segunos a contemplar su obra. Aunque los peces no son lo sufientemente inteligentes (o quizás, demasiado) como para ser vanidosos, lo cierto es que experimentó algo parecido al orgullo.

Sí, era una pesadez, pero daba los frutos apetecidos.

Una sombra repentina generó una noche pasajera. Era un bicho de esos que flotaban en la superficie e iban tripulados por esas raras criaturas anfibias que cazaban a otros peces. No obstante, él estaba tranquilo, pues no era ni bello ni sabroso.

Pero, no obstante, seguro que le podría enseñar una o dos cosas a esos humanos que maquillan su cobardía de excusas.


sábado, 18 de julio de 2015

Papá Siempre Habla con Alguien.

-¿Y dices que ya está trabajando?

-Desde hace un mes. En la sección de Moda.

-Pues vaya.

-¿Tan mala es?

-No, ni buena ni mala, sino todo lo contrario. Una periodista como hay miles, redactora correcta pero sin personalidad que va siempre de la manita del cliché . Me temo que también hay muchas personas mejores que ella en el paro.

-Tú y yo sabemos qué ha marcado la diferencia.

-Ya, no se puede hacer nada, las cosas son como son y es casi imposible cambiarlas.

-La nuestra es una sociedad engrasada a golpe de telefonazo.

-El delicado equilibrio entre los favores debidos y pagados.

-En suma, que don Amaro es mucho don Amaro.

-¡Si a mí mismo me temblaban las piernas cuando me enteraba de que había hablado por teléfono con el director!

-Bah, en cualquier caso, ¿quién lee esas cosas? ¡En las páginas de Moda lo que se miran son las fotos!

-Exacto. Un trabajo que puede hacer casi cualquiera, pero que deberían de hacer los mejores.

-Eso sí, ella va a contando orgullosísima que está empezando por abajo, que es el último mono de la sección.

-Si en el fondo don Amaro y los que son como él creen en el trabajo duro y las personas hechas a sí mismas.

-Conclusión, que el mundo se divide en dos tipos de personas: los que tienen un papá con una agenda de teléfonos poderosa y los que no.

miércoles, 15 de julio de 2015

La Mesa.

-¿Y en cuánto dices que me la dejas?

-500.

-¡Pero si las hay nuevas por ese precio!

-Mierdas importadas del lejano oriente que se rompen a los dos días. Esta es buena, maciza, para durar... ¡Producto nacional!

El presunto comprador acarició la madera de la mesa de billar, y luego le dio un golpecito, casi una bofetada.

-No sé, no sé...

-Mira, a mí me costó 2000 hace un año. ¡Te la estoy regalando!

-¿Y cómo es que la vendes?

-Bah, porque no la uso casi.

-¿No te gusta el billar?

-Regular.

-¡Joder!, ¿y te gastas 2000 pavos en una mesa?

-Pensé que me aficionaría más si podía jugar en casa.

-Ya.

-Además, que hacía bonito en este pedazo de salón...como que le daba estilo.

-Te hace falta la pasta, ¿eh?

-¿No nota mucho?

-Algo.

-No soy el único. A muchos nos dio por comprarnos la dichosa mesita de billar cuando las cosas rodaban bien, y ahora nos sobran las bolas y nos falta el efectivo.

-Te doy 200.

-No me seas cabrón.

-Tú mismo lo has dicho: hay un montón de mesas de estas a la venta. El mercado está saturado de gente en tu misma situación.

-Vengan esos 200.

-Toma, y te regalo un consejo: la próxima vez, búscate una casa donde no queda una mesa de billar, la gente como tú nunca se la podrá permitir.

viernes, 10 de julio de 2015

El Gozoso.

-Oye, ¿quién es ese?

La pregunta no resultaba llamativa, el personaje en cuestión se movía ágilmente de corrillo en corrillo, y a todos los dejaba con la sonrisa en los labios (con la ocasional carcajada).

-¿Ese?, pues un "gozoso".

-¿Perdón?

-Sí, hombre, ya sabes. esos tíos que vienen a un velatorio y cuentan chistes.

-¿Cuentan chistes?

-Exacto. Es la última moda, no hay velatorio de postín que se precie que no tenga un buen "gozoso", puede que incluso dos.

-¡Ya no saben qué inventar!

-Hombre, tiene su lógica, ya sabes que dicen que los mejores chistes se cuentan en los vclatorios, pero no todo el mundo tiene a un gracioso en condiciones entre la familia y amigos, así que se hace necesario recurrir a un profesional para reforzarles, o incluso suplirles totalmente.

-Vamos, como las antiguas plañideras, pero al revés.

-Precisamente, veo que captas el concepto.

-¿Y cuánto cobra un tío de estos?

-Depende de la categoría, pero creo que está bastante bien pagado. Ten en cuenta que recaban información sobre el finado para adaptar sus chistes.

-Ya, todo un profesional.

-¡Calla, calla, que viene!

sábado, 27 de junio de 2015

El Sistema y la Memoria.

-¿Recuerdas el día de tu Primera Comunión?

El caballero de aspecto importante se encogió de hombros.

-¿Qué pregunta es esa? ¡Por supuesto!

-Era lo que se llama una interrogación retórica.

El caballero de aspecto importante no había escuchado esa frase antes en su vida, pero fue consciente de su ignorancia apenas unas milésimas de segundo.
"Figura que consiste en interrogar, no para manifestar duda o pedir respuesta, sino para expresar indirectamente la afirmación, o dar más vigor y eficacia a lo que se dice".

El sistema informático vinculado a su cerebro siempre funcionaba a la perfección.

-Ya, ya... 

-Fue bonito, ¿verdad?

El caballero de aspecto importante sonreía como el niño ilusionado que había sido mientras repasaba las imágenes, los sonidos e incluso los olores de aquellos momentos.

De nuevo, el sistema informático enlazado con sus sentidos iba como la seda.

-Me pregunto cómo se las arreglaba la gente antes de que inventaran el sistema...

-Tengo entendido que el cerebro humano tiene algo llamado memoria.

-¿Memoría, como la del sistema?

-Sí, eso creo.

-Pero supongo que tendrían que hacer el esfuerzo de concentrarse y recordar.

-Eso parece.

-¡Menuda paliza!

-En efecto.