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lunes, 28 de julio de 2014

Kennedy de Barrio.

-Bueno, pues ya está.

-Ha costado, ¿eh?

Antonio se quitó el sudor de la cara con un pañuelo y sonrió. La pequeña sala, que hasta hacía unos minutos había sido escenario de gritos, amenazas y algún que otro casi empujón, ahora estaba en completo silencio.

-Y eso que esto sólo trae problemas y disgustos.

-¡Y puede que hasta acabe hasta perdiendo dinero!

-¡Eso lo puedes dar por hecho!

-Entonces, ¿por qué será que ha habido tanto lío para elegir presidente?

-No sé...Será la erótica del poder, aunque sea a escala de barrio. Que lo de ser todo un "señor presidente" le suena muy bien a la vanidad.

-¡Y que a todos, en el fondo, nos encanta mandar...y mangonear!

Antonio volvió a sonreír.

-¡Eso está más claro que el agua, macho!

-Oye y si en esto, que sólo trae dolores de cabeza y gastos, casi nos matamos a la cara y ha habido tantísimas conspiraciones y puñaladas por la espalda....¡Lo que tiene que ser para elegir a los presidentes que mandan de verdad!

-Eso, querido amigo, es mejor ni pensarlo.

-¿Tú crees?

-Pero luego les compensa. Al fin y al cabo, no creo que alguien venda baratos sus ideales, su dignidad, su vergüenza y puede que hasta a su propia madre, si es menester.

viernes, 25 de julio de 2014

Cerrado por Reforma.

El cartel habría estado amarillento, si no hubiera sido todo negro, con las letras en blanco (amarillento).

"CERRADO POR REFORMA"

¿Cuántos años llevaba allí? Aunque, por otro lado, ¿alguien realmente se había creído que "Encurtidos Hnos. Díaz" se iba a reformar? ¡A ese negocio no había reforma que lo salvara!

Camilito, el mayor, era partidario de admitir abiertamente la derrota ante los vecinos y colgar el letrero de "CERRADO POR CESE DE NEGOCIO" e incluso "SE ALQUILA, VENDE O TRASPASA". Pero Adelino, el pequeño, era demasiado orgulloso para pasar por aquella humillación pública, casi comparable a la de un caudillo galo exhibido por las calles de Roma.

José, el mediano, no dijo ni pío, como buen hermano de en medio.

El cartel, obviamente, se puso a traición, con premeditación, alevosía y nocturnidad. Se cerró un jueves con normalidad (o sea, sin haber vendido una escoba) y el viernes, a primera hora, ya estaba todo cerrado a cal y canto, y el cartelito puesto. Fue, claramente, una noche muy larga para los hermanos Díaz (y también se llevaron más cosas el fin de semana, de nuevo al amparo de la madrugada).

Román, el del Bar Román, fue el que vivió todo aquello con mayor satisfacción. Aunque les servía su cafe con porras con una sonrisa y una cháchara cada mañana, a Román los Díaz nunca le cayeron bien, en especial Camilito.

 "¡A esos no les vemos más el pelo!," -proclamó victorioso- "que a mí, lo mismo me da que me da lo mismo, pero a la gente a la que le debían dinero...¡esos, que lo den por perdido!"

Sí, también algo de eso había. El caso es que "Encurtidos Hnos. Díaz" se esfumó con sus dueños, los sueños de sus dueños y algo de dinero de terceros.

Lo normal en estos tiempos.

sábado, 19 de julio de 2014

Primer Día en el Pabellón de Psiquiatría.

-Si no te has ido de putas con un psicópata, no sabes lo que es una juerga en condiciones.

Pablo se limitó a asentir con una sonrisa ante lo que dio por hecho que era una broma de bienvenida al mundo de los celadores psiquiátricos. El protagonista del comentario era el responsable de sección. Razón de más para reír la gracia. El compañero que le estaba enseñando todo aquello, en cambio, ni se inmutó. Parecía evidente que el jefe hacía la bromita de modo rutinario.

-Un cachondo el mandamás, ¿eh?

-¿Ummm?

-Lo de que se va de putas con internos, ¡qué ocurrente!

-No sé, igual no dice en serio.

-¿Cómo lo va a decir en serio?

-No sé, aquí psicópatas tenemos a puñados, te puedes llevar uno de bares de carretera y nadie se daría cuenta.

-¡Pero eso es ilegal e inmoral!

-Pues eso, una juerga en condiciones.

-Me tomas el pelo.

-Ya te he dicho que no es seguro, quizás tienes razón y es sólo una broma.

-Ya.

-Fastidia quedarse con la duda, ¿eh?

-Bueno...

-Y sólo hay manera de averiguar la verdad.

Su madre le había dado dos consejos a Pablo de cara a su primer día de trabajo: mantén la boca cerrada y ten cuidado con las bromas.

Y ahora estaba en un bar de carretera acompañado de tres tipos muy peligrosos, dos de ellos celadores.

Eso la pasaba a Pablo por no hacer caso a una madre.

viernes, 18 de julio de 2014

Torno Intempestivo

La gente, en broma, dice que los que trabajan de madrugada ponen cada día las calles. Es una broma, pero no una exageración.

Sin Nacho, y sin tanta gente como Nacho, la ciudad no podría ponerse en marcha, así de simple. El Metro son las venas que permiten respirar a un urbe.

Trabajaba a deshoras, pero, al menos, aquello solía estar tranquilo. Aunque, esa noche, ni eso.

Las puertas se abrieron y, como un ladrón, el señor alcalde bajó por las escaleras e, igual que un niño que visita unos grandes almacenes por primera vez, se paró en mitad del vestíbulo con la mirada fija en todas partes.

-Dame un billete.

Uno de las hormigas trajeadas del séquito consistorial sacó un taco de tickets del bolsillo y le entregó uno a su democrático amo.

-Aquí está.

-Bien...Se entra por ahí, ¿no?

El señora alcalde se dirigió a los tornos con paso firme y se detuvo ante ellos. Con gesto confundido, intentó adivinar cómo diablos funcionaba aquello. Tardó unos segundos en rendirse. El señor alcalde nunca fue un hombre paciente.

-A ver, tú, ¿cómo coño va esto?

Nacho se encogió de hombros, tomó el billete y lo metió par la ranura.

-¿Empujo?

Nacho asintió con una sonrisa resignada.

La secuencia se repitió hasta en 17 ocasiones, hasta que se gastó el taco. Al señor alcalde no le gustaba dejar cosas a la improvisación, era un perfeccionista.

Al día siguiente, navegando en ese mar de flashes, sonrisas y aplausos donde tan a gusto se sentía, el señor alcalde viajó en transporte público a su despacho de medio centenar de metros cuadrados. Convenía, dada la coyuntura.

-¡Se ve que tiene usted práctica, señor alcalde!

-¡Es que uso el Metro con muchas más frecuencia de lo que la gente se cree!

martes, 15 de julio de 2014

La Metafórica Existencia de la Cymothoa Exigua.

Su nombre científico es Cymothoa Exigua, pero los amigos le conocen como el "parásito de la lengua". Y es que eso es lo que hace, por muy crustáceo que sea.


Pero no se alarme, amado lector, que el bicho no ataca a los seres humanos -ni tan siquiera a los mamíferos-. Sin embargo, si es usted un pez, quizás debería empezar a preocuparse.

En efecto, el amigacho está especializado en peces (el pargo es uno de sus preferidos) y es efectivo, frío e implacable a la hora de actuar: un grupito de crías macho (todas lo son) se introduce en su víctima a través de las branquias, donde montan su base de operaciones. Entonces, un varón se transforma en hembra (sí, son capaces) avanza hasta llegar a la lengua, se adhiera a ella y empieza a succionar la sangre, hasta dejarla inservible. Pero, en realidad, esto no supone ningún problema para el infortunado pez, pues la Cymothoa pasa a realizar todas las funciones de dicho órgano. Así, el parásito se aposenta en la boca del pez y se alimenta de sangre y mucosas, a la vez que hace todas las labores propias de una lengua. En lo referente a la reproducción, uno de los machos que viven en las agallas se acerca algún día por allí y...¡babúun!

No ocultaré el profundo dilema moral que me produce juzgar al bicho en sí (y, después de todo, ¿quién yo soy para proclamarme juez de crustáceos?) De entrada, uno siempre tiende a tener muy mal concepto y a estar en contra de los parásitos pero, por otro lado, no le hace ningún mal al pez y esa es su manera de ganarse su sustento de sangre y mucosidades.

Lo que está claro es que este bicho nos viene a recordar la norma básica del parásito (incluidos los de dos patas): Mima a tu parasitado, hazle creer que te importa, incluso intenta que se crea que le amas, que vives de él casi por hacerle un favor. Pero, sobre todo, asegúrate de que no puede vivir sin ti.

(Obsérvese que he escrito veinte lineas sobre parasitismo sin usar la palabra "político", lo cual tiene su innegable mérito).





















El bicharraco en cuestión en todo su esplendor bucal.

domingo, 13 de julio de 2014

La Sabiduría de "El Capi".

-No creo que nadie en su sano juicio quiera ser un héroe.

"El Capi", siempre dando buenos titulares, a pesar de llevar años retirado. Sin duda, era una bendición para cualquier periodista deportivo.

-Es un comentario curioso viniendo de alguien que lo fue en múltiples ocasiones.

-Pero, ¡a qué precio! Yo creo que me quedé calvo de los nervios.

-Entonces, ¿no mereció la pena?

-La vida es más sencilla para los delanteros. Ellos pueden enmendar cien fallos con un acierto. Nosotros los porteros, en cambio...¡Se pasa muy mal, créeme! Toda esa presión que te llega de mil sitios diferentes. Recuerdo que, antes de un partido que no recuerdo, llegamos al campo y había una inmensa pintada: "¡Dad vuestra sangre por este equipo!". Pero yo lo único que di aquel día fue mi orina, y porque me tocó el control anti-doping...

-No has contestado a mi pregunta.

-Sinceramente, no lo sé...Hay demasiados errores que todavía, después de tantos años, me atormentan.

-¡Pero siempre tendrás el agradecimiento y el cariño del público, y el honor de ser una leyenda del deporte!

-Pero, incluso así, hay goles que jamás debí encajar.

-¡Te exiges demasiado, "Capi"!

-Sí, ese ha sido mi problema toda mi vida, que me no me paso una. Quizás gracias a ello llegué donde llegué, y, sin duda, por culpa de ello nunca he sido capaz de disfrutarlo.

La siguiente pregunta era sobre la final de aquel Mundial, pero el joven periodista decidió obviarla.

Ese el problema de no poder ser un héroe todos los días, que, a menudo, no lo eres el día que más falta hace.

jueves, 10 de julio de 2014

Asomándose a la Propia Muerte.

"El Jefe" siempre había sido un devoto creyente en la perfección hasta el más mínimo de los detalles, y lo iba a seguir siendo más allá de su propia muerte, la cual "El Jefe" -ya muy anciano- presentía cercana.

El responsable máximo de comunicación del grupo empresarial dio por terminada su presentación y, tras carraspear, aguardó nervioso la reacción de "El Jefe".

-Usted ha hablado de un vídeo de homenaje. Supongo que ya está preparado.

-Sí, por supuesto.

-Me gustaría visionarlo.

-¡Cómo no!

El responsable de comunicación se apresuró a tomar teléfono móvil para la dar la orden pertinente.

"El Jefe" se arrellanó en su comodísima butaca y suspiró de incógnito. Todo estaba correcto: la forma de dar la noticia al mundo, el traslado de su cuerpo hasta la sede central, la capilla ardiente, las personas que estarían presentes y cómo irían vestidas...Hasta la disposición de las coronas de flores estaba marcada al milímetro. Todo sería perfecto, todo estaría a su gusto (que era lo mismo).

Reyes, presidentes, leyendas de las más diversas disciplinas...Cuando llegan a una cierta edad, nadie quiere que su muerte les pillé desprevenidos. Todo está listo, aunque, a menudo, la persona en sí lo ignora, o, quizás, prefiere ignorarlo.

-¿Le ha gustado en vídeo?

-Muy bonito.

Cierto: las imágenes más significativas de su exitosísima carrera profesional, algunas fotos con la familia y dos o tres jugado al golf o pescando, y todo aderezado con su pieza clásica favorita de fondo musical.

Sólo faltaba el dato de la fecha de la muerte y sería simplemente perfecto. Pero eso, obviamente, habría que ponerlo sobre la marcha.