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miércoles, 22 de octubre de 2014

Farsa Familar: 5, el Pequeño.

Una señora de edad insondable y gafas de ver sonrió a Javi Arapil al tiempo que le plantaba el el pecho una pegatina conmemorativa de la Jornada. Javi le devolvió la sonrisa, de corazón.

Javi, recién estrenada la mayoría de edad, prefería eso tipo de saraos blancos de mañana dominical a los nocturnos donde sus hermanos mayores ya se habían doctorado en golfería. Era, por así decirlo, un chaval familiar.

-Te mola esto, ¿eh?

Javier giró la cabeza para identificar a su interlocutor y asintió sonriendo. Rucaflor devolvió el gesto de amabilidad. El chaval debía de ser una de las pocas personas del entorno Arapil que ignoraba que su mamá y Rucaflor estaban liados. Con lo inocente que era el pobre Javi, era mejor no contárselo, aunque, por otro lado, sin duda era ya hora de que empezara a espabilar, si es que realmente quería sobrevivir en aquel mar de tiburones-hiena donde le iba a tocar nadar en el futuro cercano.

-¿Cómo andamos de novias? -preguntó Rucaflor, más por darle algo de conversación que porque no supiera de sobra la respuesta.

-De momento, sólo tengo amigas, Ruca.

Rucaflor siguió sonriendo por lo amable. Con su edad, los hermanos de Javi ya tenían vida sexual y dilatada trayectoria amorosa. Pero aquel pánfilo, en cambio, seguía nuevo del paquete. Estaba claro, había que ponerle las pilas al mocete.

-¡Pues si quieres tener tu propia familia, a ti que tanto te gustan, debes de buscarte una mujer, macho!

-No hay prisa, Ruca, no hay prisa.

-¿Te has planteado irte a estudiar fuera?

-¿Y dejar a mi familia? ¿Ni hablar!

-Yo creo que te vendría bien.

-¡Parece que te moleste que me encuentre feliz viviendo en casa con mis padres!

-No, si creo profundamente en la familia tanto como tú, pero hasta cierto punto.

domingo, 19 de octubre de 2014

Farsa Familar: 4, el Mediano.

José Ignacio Arapil (Josenacho para los miles de amigos, amigotes y amigachos) se caló bien las gafas de sol, un elemento fundamental para camuflar la ausencia de sueño y la importante resaca. Bostezó con el magistral disimulo del que inició una carrera de crápula con trece años.

-Llegas tarde.

-Lo siento, papá.

-Que sea la última vez.

-Ya sabes que a mí no me van estos circos.

-Ya sabes que sin estos circos no hay viajecito a Hong Kong.

A Josenacho le gustaba considerarse un nómada contemporáneo, un aventurero adicto a los viajes. Daba el perfil, salvo por el teléfono móvil de carísima última generación y la tarjeta de crédito espléndidamente respaldada por la poderoso cuenta corriente familiar (los pantalones, por otro lado, sí que eran de mercadillo).

-Vamos, papá, no te hagas la víctima, que te encanta perderme de vista un mes.

-¡Tú tampoco te vas llorando al aeropuerto, pedazo de mamón, y sonríe, que viene la cámara! 

"Y ahí tenemos a Pepé Arapil y su hijo compartiendo un momento de complicidad, como delatan sus sonrisas. ¡Qué estampa tan propia de este 'Encuentro de las familias'!", indicó Marisa Pérez Poe.

-Por cierto, hermanita, el fichaje de tu novio anoche se cepilló a una amiga tuya en los lavabos del "Mister Dixie". 

-Farla Díaz.

-Premio.

-Bueno, supongo que me la debía, después de lo que yo le hice a Jaja cuando estaban juntos.

-No te pongas medallas, hermanita, que fue él quien hizo todo el trabajo sucio...

-¿Eso va contando por ahí?

-Ya ves...

viernes, 17 de octubre de 2014

Farsa Familar: 3, la Mayor.

-¡Monísima, la niña de los Arapil, monísima!

Marisa Peréz Poe, la engolada comentarista de sociedad, se deshizo en elogios por la joven los cuatro segundos que la cámara de su cadena la enfocó. El programa en cuestión era la retransmisión del "Encuentro de las familias", sin duda muy del agrado sentimental, moral y político de los fieles seguidores (y seguidoras) de la cadena .

-Recordemos que Covita Arapil sale desde hace casi un año con Varete James-Scott Prieto, el benjamín de la familia propietaria del grupo inversor Jamcosa.

Indicó Sara Esparceña, compañera en las tareas narrativas de Peréz Poe, e igual de cursi y redicha que ella (además de compartir tinte).

-Se conocieron en el prestigioso centro universitario donde ambos cursan un máster en estudios de análisis financiero. Resulta llamativo que no la acompañe en esta ocasión tan especial.

Remató Pérez Poe.

-¿Dónde está el gilipollas de tu novio? -preguntó la señora de Arapil a su niña, cubriéndose discretamente la boca con la mano por si las moscas cotillas.

-No sé, habrá salido anoche hasta las tantas con los gilipollas de sus amigotes y le habrá dado mucha pereza levantarse.

-¡Deberías atarle en corto!

-No, lo que voy a hacer es dejarle. ¡Ya me he cansado de él y, sin duda, él de mí! No me extrañaría que anoche mismo se hubiera liado con alguna fresca. Ya me contará Josenacho, que siempre se entera de estas cosas.

-Buena, hija, no te sulfures. Ya tengo los billetes para Londres.

-Genial.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Farsa Familar: 2, la Mamá.

-¿Y es seguro?

-Totalmente.

Rucaflor torció el gesto y tomó un sorbito de su ginebra con tónica esmeradamente preparada por un barman internacional, que en ese sitio, además de discretos, preparaban las cosas muy bien. Su dinero les contaba a los clientes, claro está.

-Entonces, vamos de boda.

La señora de Arapil se carcajeó por lo pijo y lo cursi.

-Me tomas el pelo, ¿no?

-Es lo correcto. Si el chaval no está dispuesto, yo puedo hablar con él. Sabes lo convincente que puedo llegar a ser.

-Ni te molestes: ni él -ni mucho menos la niña- están dispuestos a casarse, y yo, ¿para qué te voy a engañar?, tampoco soy partidaria. No toca.

-Pero, entonces, ese niño...

-No es un niño, es un puñado de celulitas tan incómodas como la celulitis, y de las que nos vamos a deshacer oportuna y discretamente.

-¡No me puedo creer lo que estoy oyendo!

-¡No me jodas, Rucaflor, no me vengas con ese rollo, que aquí nos conocemos todos!

-Ya, veo que lo tenéis todo bajo control.

-Sí, la niña va a ir a Londres a perfeccionar su inglés durante un par de semanas. Y termínate la copa de una vez, que llegamos tarde a la cosa esa de la familia.

Iban los dos aunque, obviamente, llegaría cada uno por su lado, y con una oportuna separación temporal. Aunque todos los que lo saben todo lo supieran, las formas siempre hay que guardarlas cuando uno tiene una posición social.

lunes, 13 de octubre de 2014

Farsa Familar: 1, el Papá.

-¿Ya te vas, cariño? -la pregunta llegó desde el otro rincón de la cama.

José Ignacio Arapil -Pepé Arapil, para los amigos- se estiró como un galgo, bostezó y, tras levantarse del lecho, se rascó el culo y emprendió el camino del cuarto de baño.

-Tengo que ir al encuentro -sonó la voz desde la puerta abierta del aseo, con chorreto del pis como música de fondo.

-¿Tu mujer irá también?

-Obviamente, ella y los chicos. Al fin y al cabo es el "Encuentro de las familias".

-Entonces, soy yo la persona que te debería acompañar.

-¡Fer, no empieces, coño! Hemos tenido esta conversación que siempre termina en discusión mil veces, y no me apetece empezar el domingo de bronca.

-¡No sé por qué tolero esta situación!

-¡Pues porque me quieres, tonto!

 -¿Vas a leer un discurso?

-Sí, por supuesto. Te recuerdo que soy el ministro del ramo.

-¡Y seguro que te lo ha escrito ese imbécil de Rucaflor!

-¿No me digas que me vas a montar una escenita de celos? ¡Sabes de sobra que ese al que se está tirando es a mi mujer.

-Sí, pero no creo que haga falta que te recuerde que Rucaflor es un bisexual convicto y confeso y, después de todo, si tan bien se la da escribir discursitos cantando las bondades de la familia tradicional, no me extrañaría que quisiera liarse con la mamá y también con el papá.

jueves, 9 de octubre de 2014

Un Médico Soberbio.

El doctor de la bata dejó de teclear por un momento y se quitó las gafas para acariciarse el puente nasal con dos dedos en característico gesto de cansancio.

-¿Por qué no lo deja por hoy, jefe?

Era su ayudante de laboratorio.

-Sólo un ratito más.

-¡Parece usted un niño que no quiere dejar de jugar para irse a la cama!

El doctor de la bata sonrió.

-En el fondo soy un poco eso.

-¿Le está dando la razón a los que acusan a los científicos de jugar a ser dioses?

-No, me considero un mero instrumento del progreso humano que disfruta de su trabajo...y no creo que eso a Dios le disguste.

-Claro.

-No obstante, esto me está volviendo loco.

-Descanse.

-Quizás será lo mejor.

-¿Sabe lo más gracioso del tema? ¡Que dentro de unos años la solución de este problema tan complejo resultará evidente, como ahora lo es la de los misterios de siglos pasados!

-Tienes razón. ¡Qué soberbios somos los científicos! Nos creemos los reyes del mundo, los guardianes de la Sabiduría absoluta y no somos más que unos pobres ignorantes.

-Esa es su grandeza, jefe, que sabe usted reconocer su ignorancia y lucha cotidianamente contra ella.

-Gracias, de vez en cuando hace falta que alguien te recuerde la razón por las que te peleas a diario con el mundo.

-De nada, jefe, y ahora, a dormir.

domingo, 5 de octubre de 2014

La Tesis de Adri (y 3).

El viejo cómico entornó los ojos. Había perdido la costumbre de que le acribillaran a fotos con flash. Pero merecía la pena, que por esa aparición le iban a pagar cinco mil pavos.

Asistía al reestreno de "Los salseros playeros". ¡Joder, ¿quién lo habría dicho hacía un par de años?!

"Cine de culto...Una joya redescubierta", así la había calificado Camilo Magdalena, el mismo prestigioso crítico que veinte años atrás había afirmado que "Los salseros playeros" era un buen motivo para reintroducir la pena de muerte en el país para castigar a sus autores.

Allí estaba, a pocos metros de él, y, sin duda, loco por hacerse una foto juntos.

-¿Me firmas un autógrafo, Tony? -la voz la llegaba por la espalda.

-Claro, chaval.

El muchacho lucía una camiseta con una imagen del viejo cómico perteneciente a la dichosa película, acompañada de la frase: "¡Manolo, ésta pa' ti!" La coletilla se había hecho popular en la época y ahora había vuelto a ponerse muy de moda.

-¡Gracias, eres un genio, macho!

-Gracias a ti, hombre.

"Sal gorda", "zafia", "burda", "grosera"...Todos los calificativos que había recibido su obra años atrás se habían tornado en elogios de todo tipo. Ahora es un "genio del realismo social violento, directo, brutal y descarnado". Primera noticia que tenía, él siempre había pensado que lo suyo eran sólo películas con chistes verdes (tirando a oscuro) y señoritas en pelotas.

-¡Qué exito, Tony!

-¡Y tanto, Adri!

El viejo cómico no sabía si darle un abrazo o pegarle un tiro.

-¿Sabes que te van a hacer una retrospectiva en el Festival de Cine de Niagara Falls?

-Cojonudo, chaval. ¿Dónde queda eso?