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lunes, 4 de mayo de 2009

Unos Tipos de Cuidado (La Linotipia y Usted).

Se puede afirmar que uno de los antepasados más remotos de la fotocopiadora es el monje benedictino. Copias de máxima calidad, pero no en el acto.

Luego, llegó Gutenberg y las cosa se simplificó bastante. Ya no había que ir letra por letra por cada copia, tan sólo hacer un modelo y a tirar ejemplares. No obstante, hacer dicho modelo seguía sin ser la cosa más cómoda del mundo.

Y entonces, en 1886 llegó ella, la Linotipia, cortesía de Ottmar Mergenthaler. Un cacharro que automatizaba eso tan pesado de componer las páginas. Bastaba con escribir sobre una teclado y la máquina hacía el resto. Planchas listas para imprimir al instante.

La linotipia dio un importante empujón a la industria periodística e hizo la vida bastante más sencilla a sus trabajadores, con lo que muchos pudieron por fin centrar toda su energía en el sensacionalismo.

Tristemente, en un ejemplo más de lo desagradecidos que somos los humanos con la fiel maquinaria, pronto llegaron otros avances "más mejores" y la pobre linotipia acabó en un museo o en el trastero de ese tío de la oficina que se lleva toda la chatarra a su casa, ante la lógica desesperación de su santa esposa.

Yo, como es de justicia, desde aquí rindo este sentido homenaje a tan importante invención y a su señor creador.

"Muy chulo el cacharro, Julián. ¡Y te ha salido gratis! Sólo dos cosillas: a-¿Para qué carajo lo queremos? y b-No se va a quedar aquí, en mitad del salón."

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