Aquella universidad de pago y el prestigioso entrevistador Kevin Valentine tenían una bonita relación de simbiosis: los alumnos (¿debería decir sus padres?) pagaban de buen grado la pasta de la matrícula porque entre el profesorado del "Máster en Periodismo Audiovisual" había nombres como los de Valentine y, a su vez, Valentine se podía poner el cartel de "profesor universitario", que siempre viste mucho. Además, por supuesto, de que el trabajo estaba muy bien pagado (¿recuerdan aquel dinero de los padres del que les hablé?)
En la práctica, Valentine se limitaba a cocinar unas clases que combinaban vistosas presentaciones de apuntes sobre "Teoría de la Entrevista Televisiva" con el visionado, análisis y debate de entrevistas que él mismo había hecho a relevantes personajes del panorama nacional e internacional (también ponía alguna ajena, por intentar disimular un poco el propio narcisismo).
El trabajo práctico de final de asignatura era, obviamente, contactar con algún personaje más o menos famoso y hacerle una entrevista, que sería visionada por todos en clase y evaluada por el propio Valentine.
Fred Jones, alumno del máster, aguardaba el trabajo con especial interés: tenía un espléndido as en la manga. Su padre, Michael W. Jones, era un viejo amigo del gobernador del estado desde los tiempos en que habían compartido linimento y vestuario en el equipo de fútbol de la universidad, y había contactado personalmente con él para que le concediera la entrevista.
Emocionado, Fred Jones le dio al final de clase la noticia al profesor.
-No vale -replicó lacónico Valentine.
-¿Cómo que no vale?
-Pues que las preguntas las tienes que escribir tú, no otras personas.
-No entiendo. ¡Pues claro que voy a redactar yo una buena serie de preguntas!
-No lo dudo, muchacho, pero esas cuestiones que tú prepares no son las que le vas a hacer al gobernador delante de cámara.
-¿Cómo?
-Mira, esto no lo suelo contar en clase, aunque quizás debería...¿En serio crees que el señor gobernador del estado va a permitir que alguien le pregunte delante de una cámara cualquier cosa y a traición? Dentro de nada, el Gabinete de Prensa de la Oficina del Gobernador se pondrá en contacto contigo para remitirte las preguntas que le debes hacer, preguntas que incidirán en los temas que más les interesa recalcar y que obviarán totalmente cualquier asunto polémico o espinoso.
-¿Está usted seguro?
Valentine contestó a aquello pregunta con una mirada paternalista de categoría olímpica.
-Bienvenido al mundo de la entrevista política, muchacho.
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