-Pero...¿Cómo quieres que diga esto en una entrevista?
-Pues diciéndolo.
-¡Pero esto es una soberana estupidez, se va a pensar todo el país que soy tonta!
-Eso es precisamente lo que queremos, mona, que todo el país piense en ti. Lo que piense es absolutamente secundario.
-¡Tú estás loco!
-Sí, mona, y tú en el paro, con el tercer programa cancelado en menos doce meses y casi cuarenta años. Si tienes intención de dejar de comer del mundo de la televisión, me lo dices y rescindimos mi contrato de manager.
-¡Pero es que esto es una tontería muy gorda!
-Hay mucha competencia, mona, tenemos que meter una cagada de envergadura para lograr impacto.
-¿Y luego?
-Luego, todo el mundo hablando de ti durante un día.
-¡Pero es que me van a sacar hasta chistes!
-¡Ojalá!, eso serían tres o cuatro días de que sigan hablando de ti, puede que hasta una semana. Presencia en televisión, entrevistas, reportajes...
-Pero...
-Mira, mona, te voy a ser franco: estás con el agua del olvido al cuello, un poco más y no vuelves a salir a flote en tu vida. Es esto o nada, ¿qué prefieres?
-¿No hay alternativa? ¡Podría hacer un desnudo para alguna revista, eso también me pondrá de actualidad!
-Sinceramente, mona, están demasiado vistas...Aunque podrías hacer un montaje diciendo que te has liado con Carrascosa.
-¿Con fotos besándonos?
-Me temo que sí.
-Ya...En fín, ¿cuándo es la entrevista?
-Esta tarde...¡Y no pongas esa cara, mona! Ya sabes lo que dicen, y que es fundamental para sobrevivir en este mundillo: que hablen de uno, aunque sea para reírse de ti.

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