Buscar en Mundo Jackson

miércoles, 31 de octubre de 2012

El Calvario del Mamporrero.

-¡Deja de torturarte, Alonso, tú hiciste todo lo posible!

Domingo le había repetido esta misma frase a su amigo una y mil veces en los últimos tiempos, pero dada igual. La respuesta no variaba:

-Siempre se puede hacer más, compañero. Siempre.

Es la ilusión que con tanta frecuencia se materializa en las mentes que se sienten culpables -con razón o sin ella-: que no se intentó todo, que el esfuerzo o el ingenio podían haber sido mayores. En suma, que siempre se puede hacer más.

-Dime: ¿qué más podrías haber hecho?

-¡No lo sé, si lo hubiera sabido, lo habría hecho, no te quepa duda!

-No, no era posible. ¡El rey era un tonto, un inútil, un impotente..!

-¡No insultes a nuestro señor en la tierra!

-¿Qué señor en la tierra? ¡Un bobo que no fue capaz de tener un sólo hijo, un heredero que le habría evitado al país esta absurda guerra!

-¡O quizás no supe cómo ayudarle!

-¡Que no, Alonso, que no, y es la última vez que te lo digo! A ese rey la naturaleza la había negado la capacidad de tener hijos, ¡y basta!

Alonso contempló a un pelotón de soldados pasar bajo la ventana de su casa.

-¿De quién serán estos?

-¿De quién van a ser? ¡Del francés! Los manda a Cataluña.

-¡A matar o a morir! ¡Y todo porque no fuimos capaces de hacer que el rey Carlos tuviera un solo hijo!

-¡Alonso, te lo pido por caridad, que no es para tanto! Las guerras pasan y se olvidan, ¿o es que crees que dentro de 300 años alguien se va acordar de todo esto?





No hay comentarios: