Ignoro (porque soy un ignorante) si las abejas sabrán tan dulces como la miel que producen. Pero, a juzgar por esta familia de aves, uno podría pensar que sí.
Los Merópidos (abejarucos para los amigos) son unos pájaros que se alimentan principalmente de insectos, siendo su plato predilecto las abejas (de ahí lo del nombre), aunque no lo hacen ascos a otros, y menos en tiempos de crisis como estos.
Son múltiples los miembros de la familia, y todos se caracterizan por ser propietarios de plumajes de espectacular colorido, y unos picos adaptados a la tarea de la caza de insecto volador.
Aunque, para destacable, la vista que tienen estos señores emplumados, ya que son capaces de encontrar a una abeja a veinte metros de distancia.
Una vez que han encontrado a su presa, se lanzan para pillarla por sorpresa (lo siento, no lo he podido evitar), la capturan y se lían a darle golpes hasta quitarle el aguijón (en el proceso también va incluido una "acción espachurre" que le quita a la abeja la mayor parte del veneno).
Por cierto, los abejacuros también están dotados de un innegable sentido del juego limpio y la caballerosidad en la pelea, puesto que jamás capturan a abejas que están posadas, sino que se limitan a cazar a las que están volando.
Mención aparte merece su comportamiento social: viven en grupos estables (¡y les encanta estar muy juntitos cuando se posan en los sitios), formando sus nidos en agujeros en las paredes, lo que hace que se llenen de parásitos. Por esta razón, todos los días dedican un tiempo a desparasitarse, con baños de arena o agua (si hay). Y en lo referente a la cría, ambos miembros de la pareja cuidan de los huevos, a veces con ayuda de otros integrantes de la comunidad.
Por último, algunas pinceladas de tan bonitos cuadros naturales:
Ya mencioné que les chifla estar muy juntitos.
Un ejemplar, residente en Fuerteventura, presumiendo de plumaje bajo el sol.
Caza y ataque de este ejemplar de "Abejaruco Carmín".



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