-Sin duda.-Confirmó el cura.
-El Cabo ahora sale, que se nos ha quedado cocido y ya sabe cómo se pone cuando le despiertan.-remató Marcial.
-¿Tan aburrida es?
-Sí.
-Pues nada, a tomar vientos. Continuaré "Lío en el Frío" todo el fin de semana.
-¡Buena idea, nada como un "te ríes" para garantizar la taquilla!-aplaudió el cura.
Si uno quiere disfrutar del Séptimo Arte en pantalla grande (más o menos) en Gracia del Río, la única opción es acudir al "Cine Charlot", coqueta sala de estreno, reestreno y ocasión cinematográfica, siempre bajo censura prevía, claro está.
Dicha censura consiste en que las fuerzas vivas del pueblo -léase alcalde, cura y cabo de la Guardia Civil (y Marcial, que se apunta a un bombardeo)- visionan la cinta y emiten su veredicto, con una variadísima gama de dictámenes, que pueden ir desde "muy bonita de llorar" hasta "tiros y tetas".
Así, nadie se lleva a engaño y no se pueden quejar después si la película no era lo que título, cartelería y actores parecían prometer.
(Ah, por cierto, los fines de semana está terminantemente prohibido poner películas "de llorar". La censura tiene estas cosas).
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