Pasadas las 24 horas, devolvieron todo a su estado anterior. De inmediato, las dos personas objeto del experimento empezaron a llorar.
"¿Qué te pasa?", interrogaron al tonto más tonto de tantos. "Pues que echo mucho de menos saber todas las capitales, todos los ríos y todas las montañas del mundo; y poner llamar a cualquier bicho por su nombre o poder adivinar si mañana hará sol o no parará de llover...", contestó.
"Y tú, ¿a qué este llanto? ¡Has recuperado plenamente tu sabiduría!"
"Sí, pero añoro de veras lo feliz que he sido todas estas horas".
No hay comentarios:
Publicar un comentario