Buscar en Mundo Jackson

martes, 8 de enero de 2013

Gambito de Patada.

Lo de "El Ajedrecista" se lo había puesto un contertulio especializado presuntamente gracioso y ocurrente. En otro tiempo y lugar (o sea, de joven), le habría sentado mal, pero ya había alcanzado esa bendita edad en que casi todo te da exactamente lo mismo.

Porque, por supuesto, él de fino estratega tenía más bien poco. "No prometo espectáculo porque todos sabemos que no lo va a haber, pero yo a este equipo lo salvo de bajar por narices". Había pronunciado estas palabra en un buen puñado de veces, y casi siempre lo había cumplido. Y gracias a esto se ganaba la vida.

Y en eso llegó, una vez más, el último partido. Hacia falta un empate, y parecía un objetivo asequible, si no fuera porque el otro equipo tenía al dichoso Chema Tornero.

En efecto, todos los contertulios especializados (incluido el susodicho) coincidían: ésos sin Tornero no eran nadie.

Pero, ¡ah, amigo, a ver como paras un tío con tantísimo talento!

-Ruscal, ven aquí.

Teodoro Ruscal estaba ya en la recta final, sería más preciso decir "en la línea de meta", de su carrera. Con casi cuatro décadas y mil batallas a las espaldas, apenas jugaba ya.

-¡Dígame, míster!

-Mira, vas a salir de títular.

Ruscal frunció el ceño extrañado. Había al menos tres hombres que estaban mejor que él para ese puesto, ¿cómo era posible que le fuera a sacar en el partido más crucial de la temporada?

-Ya veo que te parece raro. Natural. Mira, te explico: como van por ahí diciendo que soy un ajedrecista, me lo he terminado creyendo, y en este partido voy a sacrificar a un peón para comerme a la reina del contrario...No sé si me sigues.

Ruscal, aficionado a las 64 casillas, asintió.

-Creo que sí...

-Y he pensado que tú podrías ser la pieza sacrificada en cuestión...Sé que esto que te pido es muy duro...¡qué coño, es antideportivo, despreciable y casi delictivo!

-Ya, bueno, yo me iba a retirar de todos modos...Y nosotros comemos de esto, lo importante es quedarnos en Primera.

-Sabes que tienes una sola oportunidad....

-Tranquilo, jefe, no la desaprovecharé.

-¡Y tú y yo nunca hemos hablado de esto!

-¡Por supuesto!

"El Ajedrecista" asintió pensativo. Se había convertido -o quizás había consentido que lo convirtieran- en un tipo realmente repugnante, quizás también era el momento de que él dejara ese mundillo de contertulios que van por ahí poniendo motes.


No hay comentarios: