¡Pero si ya ni yo veo casi la tele (con lo que he sido)!
Es, por tanto, este un momento crucial para las 625 líneas (creo que ahora son más). Puede que ese dinosaurio-vaca sagrada de nuestra sociedad, ese elemento tan poderoso, esté en serio peligro de extinción.
En efecto, me temo que, cada vez más, el colectivo de tele-espectadores está íntegramente formado por gente que (por la razón que sea) no es usuario de Internet. Y, está claro, cada vez va a haber menos de esos...
Ni una calidad de imagen cada vez mayor (que permite que en muchos programas se vea perfectamente cada mota de caspa) ni los miles de canales "atedetetados" (nutridos de las mismas reposiciones -a menudo "deposiciones"- cíclicas y machaconas, o de programas de radio televisados) tienen la solución.
Jugando a ser profeta (aunque esté en mi tierra) me atrevo a decir que, o cambia mucho la tele, o de aquí a algunos años Mr.WWW se la habrá merendado con patatas chips (por aquello de la electrónica, claro) y toda la producción audiovisual será directamente para Internet.
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