Una de ellas es que no suelo hablar de ciertas personas de las que todo el mundo habla, generalmente, para decir -muy indignado- que es una vergüenza que todo el mundo esté hablando de ellas en vez de leyendo un libro.
La solución al problema es tan sencilla con ignorarlas por completo. Es como un capítulo de los "Simpsons" (en concreto, el "Especial de Halloween" número 6), en el cual unos muñecos publicitarios gigantes siembran el pánico en Springfield, hasta que Lisa encuentra la solución al problema: se les deja de prestar atención y ellos solos destruyen, puesto que la publicidad sobrevive sólo porque alguien la mira.
Así pues, recuerde que sacar el tema, aunque sea para decir "¡qué porquería!, ¡qué país!, !así nos va!", les nutre de las energías que precisan para seguir viviendo.
Ignorar, ignorar, ignorar, esa es clave.
Y, para dar ejemplo, comienzo yo cerrando ya esta entrada.
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