Dicen que el buen profesor desea, de todo corazón, que sus alumnos lleguen a superarlo en su propia materia.
"El Nieto", si era sincero consigo mismo, debía de ser sólo regular, porque no terminaba de hacerle gracia que Conileta fuera ya por el cuatro libro publicado, y siempre con gran éxito de crítica y público. Aunque, para ser sinceros del todo, lo que realmente le dolía era la convicción de que aquel grandísimo escritor no había aprendido nada en sus clases de Literatura.
"¡Conileta, macho, ya sé que Unamuno no te apasiona, pero hazme un poquito de caso!" Eso le había dicho un día en clase. Ahora, en cruel y deliciosa ironía, los críticos comparaban los estilos de Miguel de Unamuno y José Ángel Conileta.
"¡Conileta, macho, que te pasas la vida en tu mundo!" ¿Cuántas veces le había dicho eso en clase? Ahora se sentía estúpido, pues era ese mismo mundo que él visitaba cuando leía los libros de su antiguo alumno.
"¿Otra vez de pellas, Conileta?" Sí, muchas mañanas, en vez tragarse sus aburridas clases, el chaval se había dedicado a vivir las aventuras callejeras que habían inspirado su libro "Las Mañanas Escupidas", Premio Planeta.
!Y lo peor de todo es que nunca había conseguido que aquel maldito chaval, que el Conileta de las narices le entregara una mísera redacción o estudiara para un cochino examen!
En resumen, que le había suspendido la Literatura a uno de los más destacados literatos en lengua castellana con vida. Es el tipo de cosas que te hacen sentir inútil y estúpido.
Y aun así, ahí estaba, en la cola de la Feria del Libro, para que su antiguo alumno le firmara su última obra. Durante años, había evitado el encuentro, pero había decidido que tenía que coger al toro por los cuernos, afrontar todo aquello.
-Hola.
-Buenos días.
-No te acuerdas de mí, ¿verdad? -Conileta puso cara de concentración- No te preocupes, han pasado muchos años.
-¡Joder, "El Nieto"!
-Sí, "El Nieto"-la vocecita era de de ilusión.
-¿Cómo le va ?¿Qué tal por el cole?
-Bien, bien, todo muy bien...Ya veo que me equivoqué contigo, que la Literatura, después de todo, era lo tuyo.
-¡No se crea, que cada libro me cuesta un mundo: siempre ando pidiéndole a la editorial que me den una semana más de plazo, y siempre acabo escribiendo la noche antes como un loco, y nunca me sale un novela de más de 200 páginas! ¡Tenía usted razón cuando me decía que era un vago!
Con una sonrisa en los labios, Conileta devolvió el libro firmado.
-¡A ver si te pasas algún día por el cole!
-Sí, tengo que ir, creo que le van a poner mi nombre al salón de actos.
-Eso dicen.
El marketing escolar tiene estas cosas.
"El Nieto" se tuvo que armar de valor para leer la dedicatoria
"A don David Nieto, para que sepa que le escuchaba mucho más de lo que él se piensa".
Quizás era una mentira piadosa, pero a él le daba igual.
viernes 30 de septiembre de 2011
jueves 29 de septiembre de 2011
Asalto al Bar-Mesón Manolo.
A la entrada del restaurante había más movimiento que en el tanatorio cuando se muere una hormiga reina. El dueño, por si acaso, se había encerrado con llave y un mesa puesta detrás de la puerta. Estaba en contacto telefónico con una patrulla de la policía local, convenientemente alertada. Los dos agentes contemplaban la escena, a una distancia también conveniente.
-¿Pero usted qué ha hecho para que esté toda esa gente así?
-¡Ni idea!
-¿Por qué no se lo pregunta?
-¿Usted ha visto el cabreo que tienen? ¡Joder, pregúnteselo usted, que es el profesional!
-¡Tiene que ser algo bien gordo!
En ese momento, con un banco del parque como improvisado ariete, dio comienzo el asalto final al restaurante.
-¡Que le están pegando a la puerta con algo!
-Sí, lo estamos viendo. Es con un banco del parque.
-¿Pero ésos no están atornillados al suelo?
-Sí, los pobre tornillos resistieron hasta el final...Son unos héroes...
-¡Que van a tirar la puerta abajo, hagan algo!
-Ya, tiene razón, habrá que intervenir...¡A ver señores, a ver...!
Ni caso
¡Pum, pum..!
Alertado por los dos disparos al aire, el caso llegó.
-A ver, señores, un portavoz, por favor.
Un señor calvo y con bigote hispánico común se adelantó.
-¿Pero usted quién se cree que es para abrir fuego en presencia de ciudadanos?
-¡La autoridad competente!
-¡La autoridad competente, mis huevos! ¡Entrégueme esa pistola de inmediato!
-¡Oiga, no le consiento que..!
-¡Que me dé la pistola!
Es lo que tiene tratar con la turba enloquecida, que antes de que te des cuenta ya te han rodeado y desarmado. Así fue como, en heroico acto de servicio, aquellos dos valerosos agentes terminaron en pelotas en una fuente pública. El sacrificio no fue en vano, porque al señor del bar le dejaron en paz.
Y lo peor del tema es que nunca sabremos qué diablos había hecho aquel hostelero para que toda esa gente se pusiera así...
-¿Pero usted qué ha hecho para que esté toda esa gente así?
-¡Ni idea!
-¿Por qué no se lo pregunta?
-¿Usted ha visto el cabreo que tienen? ¡Joder, pregúnteselo usted, que es el profesional!
-¡Tiene que ser algo bien gordo!
En ese momento, con un banco del parque como improvisado ariete, dio comienzo el asalto final al restaurante.
-¡Que le están pegando a la puerta con algo!
-Sí, lo estamos viendo. Es con un banco del parque.
-¿Pero ésos no están atornillados al suelo?
-Sí, los pobre tornillos resistieron hasta el final...Son unos héroes...
-¡Que van a tirar la puerta abajo, hagan algo!
-Ya, tiene razón, habrá que intervenir...¡A ver señores, a ver...!
Ni caso
¡Pum, pum..!
Alertado por los dos disparos al aire, el caso llegó.
-A ver, señores, un portavoz, por favor.
Un señor calvo y con bigote hispánico común se adelantó.
-¿Pero usted quién se cree que es para abrir fuego en presencia de ciudadanos?
-¡La autoridad competente!
-¡La autoridad competente, mis huevos! ¡Entrégueme esa pistola de inmediato!
-¡Oiga, no le consiento que..!
-¡Que me dé la pistola!
Es lo que tiene tratar con la turba enloquecida, que antes de que te des cuenta ya te han rodeado y desarmado. Así fue como, en heroico acto de servicio, aquellos dos valerosos agentes terminaron en pelotas en una fuente pública. El sacrificio no fue en vano, porque al señor del bar le dejaron en paz.
Y lo peor del tema es que nunca sabremos qué diablos había hecho aquel hostelero para que toda esa gente se pusiera así...
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relatos
miércoles 28 de septiembre de 2011
Alma de Mirra.
¿Quiere que le resuma una vida en cuatro renglones?
"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra". (Mateo 2, 11).
"Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó".(Marcos 15, 23)
Si uno cree que nada es casualidad en los Evangelios, esto no puede ser casual.
Efectivamente, la mirra acompañó a Jesús de Nazaret en la cuna y en la cruz, en el nacimiento y en la muerte. De un modo discreto, pero acaso muy significativo.
Por tanto, quizás todos aquellos que siguen a Jesús de Nazaret, por lo oficial o por lo personal, deberían echarle un vistazo a esta gomorresina.
Todo empieza obteniendo una resina al practicar incisiones en un árbol plagado de espinas -de nombre Commiphora myrrha- que es originario del Noreste de África, y la Península Arábiga. Crece sobre suelos calizos poco fértiles, y en climas con escasas precipitaciones. Vamos, lo que viene siendo una planta tozuda y luchadora.
De esa resina se obtiene la mirra, que ha sido muy apreciada desde tiempos remotos por sus agradable olor y sus propiedades medicinales y narcóticas. Fue sin duda por lo primera que los Reyes Magos se la regalaron al Niño, fue por lo segundo (para aliviar su tormento) que los soldados romanos se la ofrecieron al Hombre.
Le invito, pues, a reflexionar, amigo. Sobre una planta que pelea por salir adelante en el desierto, y que para ello no duda en cubrirse de afiladas espinas, pero que nos regala generosa su sangre en forma de aromática sustancia.
A mí, ¡ya ve usted qué cosas!, me parece que el árbol en cuestión tiene un par o tres de cosas dignas de admiración, e, incluso, de ser imitadas.
"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra". (Mateo 2, 11).
"Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó".(Marcos 15, 23)
Si uno cree que nada es casualidad en los Evangelios, esto no puede ser casual.
Efectivamente, la mirra acompañó a Jesús de Nazaret en la cuna y en la cruz, en el nacimiento y en la muerte. De un modo discreto, pero acaso muy significativo.
Por tanto, quizás todos aquellos que siguen a Jesús de Nazaret, por lo oficial o por lo personal, deberían echarle un vistazo a esta gomorresina.
Todo empieza obteniendo una resina al practicar incisiones en un árbol plagado de espinas -de nombre Commiphora myrrha- que es originario del Noreste de África, y la Península Arábiga. Crece sobre suelos calizos poco fértiles, y en climas con escasas precipitaciones. Vamos, lo que viene siendo una planta tozuda y luchadora.
De esa resina se obtiene la mirra, que ha sido muy apreciada desde tiempos remotos por sus agradable olor y sus propiedades medicinales y narcóticas. Fue sin duda por lo primera que los Reyes Magos se la regalaron al Niño, fue por lo segundo (para aliviar su tormento) que los soldados romanos se la ofrecieron al Hombre.
Le invito, pues, a reflexionar, amigo. Sobre una planta que pelea por salir adelante en el desierto, y que para ello no duda en cubrirse de afiladas espinas, pero que nos regala generosa su sangre en forma de aromática sustancia.
A mí, ¡ya ve usted qué cosas!, me parece que el árbol en cuestión tiene un par o tres de cosas dignas de admiración, e, incluso, de ser imitadas.
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curiosidades
martes 27 de septiembre de 2011
Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Motejar.
Motejar: Notar, censurar las acciones de alguien con motes o apodos.
Lo llevamos en la sangre. Si uno de los evangelistas hubiera sido español, conoceríamos a todos los personajes del Nuevo Testamento por sus apodos.
Es así y no parece que haya solución: cuando alguien nuevo entra en nuestras vidas, lo primero que hay que hacer el ponerle un mote
Y, si el susodicho nos cae mal, ¡ay si nos cae mal! Entonces, ¡a motejar se ha dicho!
La crueldad del "motejador" no tiene límites, al contrario que su ingenio y originalidad. Cuanto más evidente la razón y más humillante el resultado, mejor. Es una disciplina que se aprende bien pronto en las aulas y en las clases, y una lección que no se olvida durante el resto de la vida.
Supongo que resulta inofensiva cuando se ejerce de modo interno, sin que el "motejado" se entere (aunque, a menudo, lo acabará haciendo, y con ello descubrirá cómo son realmente los que él creía sus amigos). De hecho, intuyo que esto del "motejamiento" incluso realiza una importante labor terapéutica, permitiendo que nuestra mente se desahogue de parte del agua contaminada que según qué personas nos hacen tragar por los ojos y los oídos.
Pero cuando se hace a la cara, con premeditación, repetición y alevosía, se trata de un comportamiento al que me cuesta encontrarle una disculpa válida. Tanto para el cabecilla de la operación como para toda la pandilla que ríe la gracia.
Y no me ponga excusas, señor, que me las conozco todas: No es un juego, no es una broma, a él no le gusta y, no, repito, no, me puedo creer que "sea con cariño".
Pero, cuidado, amigo "motejador", que ha este juego podemos jugar todos.
Y no ganar ninguno.
Lo llevamos en la sangre. Si uno de los evangelistas hubiera sido español, conoceríamos a todos los personajes del Nuevo Testamento por sus apodos.
Es así y no parece que haya solución: cuando alguien nuevo entra en nuestras vidas, lo primero que hay que hacer el ponerle un mote
Y, si el susodicho nos cae mal, ¡ay si nos cae mal! Entonces, ¡a motejar se ha dicho!
La crueldad del "motejador" no tiene límites, al contrario que su ingenio y originalidad. Cuanto más evidente la razón y más humillante el resultado, mejor. Es una disciplina que se aprende bien pronto en las aulas y en las clases, y una lección que no se olvida durante el resto de la vida.
Supongo que resulta inofensiva cuando se ejerce de modo interno, sin que el "motejado" se entere (aunque, a menudo, lo acabará haciendo, y con ello descubrirá cómo son realmente los que él creía sus amigos). De hecho, intuyo que esto del "motejamiento" incluso realiza una importante labor terapéutica, permitiendo que nuestra mente se desahogue de parte del agua contaminada que según qué personas nos hacen tragar por los ojos y los oídos.
Pero cuando se hace a la cara, con premeditación, repetición y alevosía, se trata de un comportamiento al que me cuesta encontrarle una disculpa válida. Tanto para el cabecilla de la operación como para toda la pandilla que ríe la gracia.
Y no me ponga excusas, señor, que me las conozco todas: No es un juego, no es una broma, a él no le gusta y, no, repito, no, me puedo creer que "sea con cariño".
Pero, cuidado, amigo "motejador", que ha este juego podemos jugar todos.
Y no ganar ninguno.
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vocablos oxidados
lunes 26 de septiembre de 2011
Nada para el Doble.
Se lo encontrará en la cola del súper, la parada del autobús o la sala de espera del dentista.
Si está usted solo, la duda le carcomerá por dentro; si está acompañado, podrá comentar la jugada.
-Yo creo que es él.
-No, a mí me parece que es demasiado bajito.
Mientras, él, que ya se lo sabe de memoria, mira para otro lado, incómodo como un tanga de esparto.
Debe ser muy duro parecerse a un famoso. Pasarte toda tu vida bajo las miradas dubitativas y cotillas. La única solución es armarse de paciencia, y soportar el peso de la fama ajena con resignación, o armarse de valor, y decirle a todo el mundo, con una sonrisa en esos labios tan parecidos a los del famoso: "Me parezco mucho, pero no lo soy".
También habrá quien te lo recuerde:
-No sé si se lo habrán dicho alguno vez, pero usted se parece a Burt Lancaster.
-Pues sí, la verdad es que es la tercera vez que me lo dicen.
(Esta mañana).
O bien puede sacarle rédito económico a la curioso coincidencia. Se compra uno ropa parecida a la del famoso (de mercadillo, se entiende), se estudian y copian sus movimientos, se imita su voz y puede que, puestos a invertir, hasta interese que un cirujano plástico remate el parecido. Luego, se contacta con una agencia especializada, y a esperar los contratos para bromas en fiestas de cumpleaños, apariciones con texto de una línea en programas de humor o participación en anuncios publicitarios que no se pueden permitir al de verdad.
Y entonces, cuando uno ya siente el dinero extra en la cartera, el famoso en cuestión se pasa de moda y deja de interesar.
¡El muy mamón!
Si está usted solo, la duda le carcomerá por dentro; si está acompañado, podrá comentar la jugada.
-Yo creo que es él.
-No, a mí me parece que es demasiado bajito.
Mientras, él, que ya se lo sabe de memoria, mira para otro lado, incómodo como un tanga de esparto.
Debe ser muy duro parecerse a un famoso. Pasarte toda tu vida bajo las miradas dubitativas y cotillas. La única solución es armarse de paciencia, y soportar el peso de la fama ajena con resignación, o armarse de valor, y decirle a todo el mundo, con una sonrisa en esos labios tan parecidos a los del famoso: "Me parezco mucho, pero no lo soy".
También habrá quien te lo recuerde:
-No sé si se lo habrán dicho alguno vez, pero usted se parece a Burt Lancaster.
-Pues sí, la verdad es que es la tercera vez que me lo dicen.
(Esta mañana).
O bien puede sacarle rédito económico a la curioso coincidencia. Se compra uno ropa parecida a la del famoso (de mercadillo, se entiende), se estudian y copian sus movimientos, se imita su voz y puede que, puestos a invertir, hasta interese que un cirujano plástico remate el parecido. Luego, se contacta con una agencia especializada, y a esperar los contratos para bromas en fiestas de cumpleaños, apariciones con texto de una línea en programas de humor o participación en anuncios publicitarios que no se pueden permitir al de verdad.
Y entonces, cuando uno ya siente el dinero extra en la cartera, el famoso en cuestión se pasa de moda y deja de interesar.
¡El muy mamón!
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monólogos
domingo 25 de septiembre de 2011
Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): La Traición de un Amigo.
Cuando a Peralín le hace falta hablar con un padre, habla con dos. Peralín es tan listo que sabe que los padres son sabios, y él intuye que estos dos lo son de modo especial, cada uno a su manera, y que la verdad, la Verdad, la va a encontrar a mitad de camino.
-Papá, ¿a ti alguna vez te ha traicionado un amigo?
-¡Muchas veces!, sin ir más lejos, el puñetero coche me dejó el otro día tirado. ¡Con lo que yo le quiero!
-Hablo en serio, papá.
-Ya...Pues, sí, supongo que sí. Pero prefiero no acordarme.
-¿Y qué se hace?
-Estar hecho polvo, meditar si quieres que siga siendo tu amigo, intentar aclarar las cosas, decidir si le perdonas...Pero, hijo, lo que sí es cierto es que, después de la traición, la amistad es un figurita pegada con cola, nunca volverá a ser lo mismo: hay miedo a que te la juegue otra vez, siempre queda un poquito de rencor por ahí. Nada es como antes, por mucho que se quiera...
-Entonces, ¿he perdido a un amigo para siempre?
-Quizás nunca lo tuviste, quizás no eráis más que compañeros de fútbol y risas...Pero dale tiempo, ¿ vale? Tu corazón es joven, con lo que las cosas cicatrizan mucho mejor
* * *
-Padre. ¿a usted alguna vez le ha traicionado un amigo?
-Sí, he traicionado y me han traicionado. ¡Somos todos humanos!
-¿Usted un traidor?
-Claro, es inevitable. Es la condición humana. ¡Seguro que tú alguna vez lo has hecho!
-¿Yo, traicionar a un amigo? ¡Jamás!
-¿Les has preguntado? Puede que ellos se hayan sentido traicionados por ti, y no lo sepas...
-¡Me lo habrían dicho!
-O quizás no. Pero volvamos al asunto que nos ocupa. Supongo que te la han jugado y quieres mi opinión sobre el tema.
-Sí.
-Pues que mi consejo es que le perdones. Mira Jesús, hasta el propio Pedro le dejó vendido y no por ello dejo de amarlo.
-¡Pero es que era Jesús!
-Ya lo sé. Pero yo te pido que, al menos, trates de hacerlo. Si, después de intentarlo, no puedes perdonarle con sinceridad, al menos no le odies, que el rencor te pudrirá el corazón y el alma. Pasa de él y ya está: claramente, no era un amigo.
-¿Usted siempre consigue perdonar a todo los traidores?
-Tú mismo lo has dicho: ninguno somos Jesús...¡Pero vamos a tratar de acercarnos lo más posible!
-Papá, ¿a ti alguna vez te ha traicionado un amigo?
-¡Muchas veces!, sin ir más lejos, el puñetero coche me dejó el otro día tirado. ¡Con lo que yo le quiero!
-Hablo en serio, papá.
-Ya...Pues, sí, supongo que sí. Pero prefiero no acordarme.
-¿Y qué se hace?
-Estar hecho polvo, meditar si quieres que siga siendo tu amigo, intentar aclarar las cosas, decidir si le perdonas...Pero, hijo, lo que sí es cierto es que, después de la traición, la amistad es un figurita pegada con cola, nunca volverá a ser lo mismo: hay miedo a que te la juegue otra vez, siempre queda un poquito de rencor por ahí. Nada es como antes, por mucho que se quiera...
-Entonces, ¿he perdido a un amigo para siempre?
-Quizás nunca lo tuviste, quizás no eráis más que compañeros de fútbol y risas...Pero dale tiempo, ¿ vale? Tu corazón es joven, con lo que las cosas cicatrizan mucho mejor
* * *
-Padre. ¿a usted alguna vez le ha traicionado un amigo?
-Sí, he traicionado y me han traicionado. ¡Somos todos humanos!
-¿Usted un traidor?
-Claro, es inevitable. Es la condición humana. ¡Seguro que tú alguna vez lo has hecho!
-¿Yo, traicionar a un amigo? ¡Jamás!
-¿Les has preguntado? Puede que ellos se hayan sentido traicionados por ti, y no lo sepas...
-¡Me lo habrían dicho!
-O quizás no. Pero volvamos al asunto que nos ocupa. Supongo que te la han jugado y quieres mi opinión sobre el tema.
-Sí.
-Pues que mi consejo es que le perdones. Mira Jesús, hasta el propio Pedro le dejó vendido y no por ello dejo de amarlo.
-¡Pero es que era Jesús!
-Ya lo sé. Pero yo te pido que, al menos, trates de hacerlo. Si, después de intentarlo, no puedes perdonarle con sinceridad, al menos no le odies, que el rencor te pudrirá el corazón y el alma. Pasa de él y ya está: claramente, no era un amigo.
-¿Usted siempre consigue perdonar a todo los traidores?
-Tú mismo lo has dicho: ninguno somos Jesús...¡Pero vamos a tratar de acercarnos lo más posible!
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gracia del rio
sábado 24 de septiembre de 2011
El Ocaso del León con Botas.
No tenía sentido seguir engañándose a uno mismo, no habían sido los diez días de baja, el niñato aquel se le había ido en carrera porque él ya no era el de antes.
Y, sin embargo, por el tremendo respeto y cariño que se le tenía en aquel club, nadie parecía querer decírselo: ni el público con sus pitos, ni el entrenador cambiándole. Todos esperaban que él mismo se percatara y diera el primer paso para afrontar la situación. Quizás no le pitaban porque ellos tampoco querían hacer frente a la dolorosísima realidad: el "León" -el mítico "León", el Gran Capitán que tantos trofeos había brindado a la afición- estaba acabado.
¿Cómo era posible? Llevaba tantos años con el primer equipo -había entrado tan joven- que todos se habían hecho la ilusión de que era eterno, de que el crédito de fuerza y vitalidad nunca se agotaría.
Pero lo había hecho, como tan cruelmente se encargó de constatar el segundo gol, de cabeza, a la salida de un corner. Otra vez el maldito niñato.
"¡A buenas horas le iba ese enclenque a haber robado la cartera al 'León' hace dos años!", pensó para sí un compañero de mil y una batallas, también ya cascado por los años, aunque su posición en el campo le permitía disimularlo mejor.
De nuevo, el silencio nervioso del pánico en las gradas.
-¡La puta, macho, ese cabrón me trae loco!
El viejo compañero sonrió y le hizo una carantoña.
-Tranquilo.
-¡Si es que no parecemos del primer equipo, parecemos del filial de los veteranos!
El viejo compañero rió la ocurrencia de su amigo.
-¡No digas eso, joder!
-¡Que sí, coño, que igual es el momento de ir pensarlo en dejarlo!
El viejo compañero se limitó a hacerle otra carantoña, pero ésta mucho más dulce y verdadera que la otra.
En la jugada siguiente, al "Leon" le dio un pinchazo, sin duda causado por la lesión que lo había tenido diez días de baja. Sin duda. Fue sustituido entre atronadores aplausos de gratitud, cariño y alivio. A él se le saltaban las lágrimas. Sin duda, por culpa del intenso dolor causado por el dichoso pinchazo. Sin duda.
Lo primero que hizo al salir del campo fue buscar al jefe de prensa del club.
Había que convocar una rueda de prensa.
Y, sin embargo, por el tremendo respeto y cariño que se le tenía en aquel club, nadie parecía querer decírselo: ni el público con sus pitos, ni el entrenador cambiándole. Todos esperaban que él mismo se percatara y diera el primer paso para afrontar la situación. Quizás no le pitaban porque ellos tampoco querían hacer frente a la dolorosísima realidad: el "León" -el mítico "León", el Gran Capitán que tantos trofeos había brindado a la afición- estaba acabado.
¿Cómo era posible? Llevaba tantos años con el primer equipo -había entrado tan joven- que todos se habían hecho la ilusión de que era eterno, de que el crédito de fuerza y vitalidad nunca se agotaría.
Pero lo había hecho, como tan cruelmente se encargó de constatar el segundo gol, de cabeza, a la salida de un corner. Otra vez el maldito niñato.
"¡A buenas horas le iba ese enclenque a haber robado la cartera al 'León' hace dos años!", pensó para sí un compañero de mil y una batallas, también ya cascado por los años, aunque su posición en el campo le permitía disimularlo mejor.
De nuevo, el silencio nervioso del pánico en las gradas.
-¡La puta, macho, ese cabrón me trae loco!
El viejo compañero sonrió y le hizo una carantoña.
-Tranquilo.
-¡Si es que no parecemos del primer equipo, parecemos del filial de los veteranos!
El viejo compañero rió la ocurrencia de su amigo.
-¡No digas eso, joder!
-¡Que sí, coño, que igual es el momento de ir pensarlo en dejarlo!
El viejo compañero se limitó a hacerle otra carantoña, pero ésta mucho más dulce y verdadera que la otra.
En la jugada siguiente, al "Leon" le dio un pinchazo, sin duda causado por la lesión que lo había tenido diez días de baja. Sin duda. Fue sustituido entre atronadores aplausos de gratitud, cariño y alivio. A él se le saltaban las lágrimas. Sin duda, por culpa del intenso dolor causado por el dichoso pinchazo. Sin duda.
Lo primero que hizo al salir del campo fue buscar al jefe de prensa del club.
Había que convocar una rueda de prensa.
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relatos
viernes 23 de septiembre de 2011
Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Sor-Safón.
Aunque ni de lejos tan glamuroso como, por ejemplo, es de los casinos de Las Vegas, el circuito de las fiestas de colegios religiosos permitía ganarse la vida a un puñado de artistas de todo tipo y condición: magos que convierten el agua en papelitos de colores, canta-autores con vena evangélica, mimos de esos que sacan a los profesores para ridiculizarlos...
José Luis Trestuestes pensaba que ya lo había visto todo, pero, como la mayoría de la gente que tiene tal creencia, se equivocaba.
"Sor-Safón" era una monja -con hábito y todo- que ofrecía 60 minutos de clásicos de ayer, hoy y siempre interpretados al saxofón. Resultaba de los más económica, y las arcas del colegio no daban para más.
-¿Tú crees que es monja de verdad, macho?-dijo Manzano, siempre dispuesto a comentar la jugada.
-Me han dicho que sí.
-¡Joder, pues no toca mal!
-Para mí es un pelín exagerada en los gestos.
-¡Hombre, es que debe costar sacarle sonidos al cacharro, y más una señora de su edad!
-¿Cuántos le echas?
-Ya sabes que es imposible calcular con cierta precisión la edad de una monja, y más con el hábito, pero me parece que los 50 ya no los cumple.
-¿Tú crees que aceptará peticiones?
-No sé yo...Por 60 euros que le han dado.
-¿Sólo?
-¡Ya ves!
-¡Joder!
-Hombre, tampoco tiene muchos gastos.
-Ya...Bueno, es igual, yo al final le voy a preguntar si se sabe "Extraños en la Noche".
-Siempre sospeché que eras un romántico, Trestuestes.
José Luis Trestuestes pensaba que ya lo había visto todo, pero, como la mayoría de la gente que tiene tal creencia, se equivocaba.
"Sor-Safón" era una monja -con hábito y todo- que ofrecía 60 minutos de clásicos de ayer, hoy y siempre interpretados al saxofón. Resultaba de los más económica, y las arcas del colegio no daban para más.
-¿Tú crees que es monja de verdad, macho?-dijo Manzano, siempre dispuesto a comentar la jugada.
-Me han dicho que sí.
-¡Joder, pues no toca mal!
-Para mí es un pelín exagerada en los gestos.
-¡Hombre, es que debe costar sacarle sonidos al cacharro, y más una señora de su edad!
-¿Cuántos le echas?
-Ya sabes que es imposible calcular con cierta precisión la edad de una monja, y más con el hábito, pero me parece que los 50 ya no los cumple.
-¿Tú crees que aceptará peticiones?
-No sé yo...Por 60 euros que le han dado.
-¿Sólo?
-¡Ya ves!
-¡Joder!
-Hombre, tampoco tiene muchos gastos.
-Ya...Bueno, es igual, yo al final le voy a preguntar si se sabe "Extraños en la Noche".
-Siempre sospeché que eras un romántico, Trestuestes.
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Un Colegio Imaginario
jueves 22 de septiembre de 2011
La Novia de Frankenstein, La Suegra de Drácula y un Cuñado del Hombre Lobo.
Kilómetro 342 de la comarcal entre Apahida y Juce, a dos kilómetros de la salida Transilvania-Sur. Y en eso que se le paró el utilitario a Frankenstein. El monstruo no tiene ni idea de mecánica, pero sale a levantar el capó, a ver qué ve, que es lo que se hace en estos casos. Dentro, tres pasajeros charlan.
-¡Hija, no sé qué le ves al tal Frankenstein!
-¡Calle, calle, señora, que al marido de su Encarnita también es para echarle de comer aparte!
-¡Oye, mona, que el señor Conde es muy trabajador y muy honrado!
-Sí, sí, ¡a saber qué hará por la noches!
-¡Pues trabajar!
-¡A ir por ahí chupándole el cuello a desconocidas le llaman ahora trabajar!
-¡Oye, que lo hace por exigencias de su profesión, pero en su mente nunca le es infiel a mi niña!
-¿Y cuánto tiempo hace que no va a misa?
-Eso es un golpe bajo.
-¿Y les lleva a la playa en verano?
-Es que se lo tiene muy prohibido el médico.
-Ya, lo que es es un tacaño.
-¡No te le consiento! ¡Si vieras con qué gusto se come la sangre frita que le hago!
-¡Póngale un día bien de ajo y me cuenta!
En eso que terció el tercero.
-Señoras, por favor, que se está haciendo de noche, y esto está lleno de lobos.
-Ningún problema, amigo, llamamos a tu cuñado.
-¡No sé yo si a estos los va a conocer!
-Ya veo, mucho hombre lobo, mucho presumir, pero luego no vale para nada...
-¡No sea faltona, señora!
Golpes violentos en la puerta.
-Dice mi novio que salgamos a empujar.
-¡Previsible, este inútil no sabe nada de motores!
-¿Y el Conde sí?
-¡El Conde tiene servicio que se ocupa de eso!
-Claro, servicio, el tipo aquel que acabó en el psiquiátrico.
-¿Salís o qué? ¡Que me estoy helando, leñe!
-¡Jo, Franki, cariño, cuando te interesa, bien que hablas!
-¡Hija, no sé qué le ves al tal Frankenstein!
-¡Calle, calle, señora, que al marido de su Encarnita también es para echarle de comer aparte!
-¡Oye, mona, que el señor Conde es muy trabajador y muy honrado!
-Sí, sí, ¡a saber qué hará por la noches!
-¡Pues trabajar!
-¡A ir por ahí chupándole el cuello a desconocidas le llaman ahora trabajar!
-¡Oye, que lo hace por exigencias de su profesión, pero en su mente nunca le es infiel a mi niña!
-¿Y cuánto tiempo hace que no va a misa?
-Eso es un golpe bajo.
-¿Y les lleva a la playa en verano?
-Es que se lo tiene muy prohibido el médico.
-Ya, lo que es es un tacaño.
-¡No te le consiento! ¡Si vieras con qué gusto se come la sangre frita que le hago!
-¡Póngale un día bien de ajo y me cuenta!
En eso que terció el tercero.
-Señoras, por favor, que se está haciendo de noche, y esto está lleno de lobos.
-Ningún problema, amigo, llamamos a tu cuñado.
-¡No sé yo si a estos los va a conocer!
-Ya veo, mucho hombre lobo, mucho presumir, pero luego no vale para nada...
-¡No sea faltona, señora!
Golpes violentos en la puerta.
-Dice mi novio que salgamos a empujar.
-¡Previsible, este inútil no sabe nada de motores!
-¿Y el Conde sí?
-¡El Conde tiene servicio que se ocupa de eso!
-Claro, servicio, el tipo aquel que acabó en el psiquiátrico.
-¿Salís o qué? ¡Que me estoy helando, leñe!
-¡Jo, Franki, cariño, cuando te interesa, bien que hablas!
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relatos
miércoles 21 de septiembre de 2011
Igual es que me Estoy Haciendo un Poco Mayor...
Quizás son impresiones mías, pero tengo la sensación de que ya no soy tan joven como cuando era joven.
A lo mejor es porque me hablan de hace 30 años y me acuerdo.
A lo mejor es porque un futbolista de mi edad está ya retirado o a punto de.
A lo mejor es porque la carrera que yo estudié ya no existe.
A lo mejor es porque oigo hablar a los adolescentes y me parece que lo hacen en otro idioma.
A lo mejor es porque las señoritas me tratan de usted.
A lo mejor es porque se me está nevando el pelo.
A lo mejor es porque cada día hay más escalones en la escalera de mi casa.
A lo mejor es porque ya estoy más cerca de los 50 años que de los 20.
Pero, por otro lado, ¿es la juventud tan divino tesoro (aunque lo que es innegable es que se va para no volver)? ¡Piénselo detenidamente! ¿Quién quiere ser eternamente joven?
Mucha gente, con esa extraña fascinación por vivir anclado en los 20 años que tan a menudo nos vuelve seres ridículos. El que quiere ser por siempre joven adora la belleza del cuerpo (y por ello abandona a la pareja fiel es busca de alguien mucho más joven a quién poderle chupar un poco de juventud), pero desconoce el crecimiento de la mente y el alma. Los jóvenes son seres incompletos, simples proyectos.
¿Me lo va a negar? Las obras de juventud de cualquier artista siempre son las malas, aquellas en las que se equivoca y aprende. Entonces, cuando se vuelve bueno, "ha madurado" y todo lo que hace en cada vez mejor (el grandísimo en todos los sentidos Orson Welles es la excepción que confirma la regla).
Por mi parte, sólo me queda afirmar que, para todo lo que sueño ser en este mundo, a menudo se es "demasiado joven" pero jamás "demasiado viejo".
A lo mejor es porque me hablan de hace 30 años y me acuerdo.
A lo mejor es porque un futbolista de mi edad está ya retirado o a punto de.
A lo mejor es porque la carrera que yo estudié ya no existe.
A lo mejor es porque oigo hablar a los adolescentes y me parece que lo hacen en otro idioma.
A lo mejor es porque las señoritas me tratan de usted.
A lo mejor es porque se me está nevando el pelo.
A lo mejor es porque cada día hay más escalones en la escalera de mi casa.
A lo mejor es porque ya estoy más cerca de los 50 años que de los 20.
Pero, por otro lado, ¿es la juventud tan divino tesoro (aunque lo que es innegable es que se va para no volver)? ¡Piénselo detenidamente! ¿Quién quiere ser eternamente joven?
Mucha gente, con esa extraña fascinación por vivir anclado en los 20 años que tan a menudo nos vuelve seres ridículos. El que quiere ser por siempre joven adora la belleza del cuerpo (y por ello abandona a la pareja fiel es busca de alguien mucho más joven a quién poderle chupar un poco de juventud), pero desconoce el crecimiento de la mente y el alma. Los jóvenes son seres incompletos, simples proyectos.
¿Me lo va a negar? Las obras de juventud de cualquier artista siempre son las malas, aquellas en las que se equivoca y aprende. Entonces, cuando se vuelve bueno, "ha madurado" y todo lo que hace en cada vez mejor (el grandísimo en todos los sentidos Orson Welles es la excepción que confirma la regla).
Por mi parte, sólo me queda afirmar que, para todo lo que sueño ser en este mundo, a menudo se es "demasiado joven" pero jamás "demasiado viejo".
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reflexiones
martes 20 de septiembre de 2011
En un Bar de Carretera del Mismo Dakota (del Sur).
-Buenas, jefe.
-¿Qué hay, amigo?
-¿Me puede poner una cerveza?
-¿Alguna marca en especial?
-No, la que tome la gente.
-¡Aquí cada uno tiene su favorita!
-Pues la que a usted más le guste.
-A mí no me gusta la cerveza, pero le puedo recomendar "Bloom's". Es la cerveza favorita de la gente a la que no nos gusta la cerveza
-¡Pero es que a mí sí me gusta, y mucho!
-Ya...Entonces mejor que no tome "Bloom's"
-¿Por qué no me pone una cualquiera?
-¿Botellín o barril?
-De barril.
-Entonces va a tener que ser "Bloom's" y...
-Hemos quedado que no me iba a gustar...Oiga, ¿si le pido una coca-cola normal, me la pone sin hacer más preguntas?
-Sí, claro.
-Pues venga, una coca-cola normal.
-Muy bien.
-No para mucha gente por aquí, ¿verdad?
-Usted es forasteroí.
-Sí.
-Lo he notado por su pregunta...La verdad es que no tengo mucha clientela. A la gente le encanta la cerveza, pero yo les hago tantas preguntas que acaban pidiendo una Coca-Cola normal, con lo que no vuelven.
-Ya...¿Qué le debo?
-Un dólar.
-Pues tenga, adiós.
-Hasta nunca, me temo.
-¿Qué hay, amigo?
-¿Me puede poner una cerveza?
-¿Alguna marca en especial?
-No, la que tome la gente.
-¡Aquí cada uno tiene su favorita!
-Pues la que a usted más le guste.
-A mí no me gusta la cerveza, pero le puedo recomendar "Bloom's". Es la cerveza favorita de la gente a la que no nos gusta la cerveza
-¡Pero es que a mí sí me gusta, y mucho!
-Ya...Entonces mejor que no tome "Bloom's"
-¿Por qué no me pone una cualquiera?
-¿Botellín o barril?
-De barril.
-Entonces va a tener que ser "Bloom's" y...
-Hemos quedado que no me iba a gustar...Oiga, ¿si le pido una coca-cola normal, me la pone sin hacer más preguntas?
-Sí, claro.
-Pues venga, una coca-cola normal.
-Muy bien.
-No para mucha gente por aquí, ¿verdad?
-Usted es forasteroí.
-Sí.
-Lo he notado por su pregunta...La verdad es que no tengo mucha clientela. A la gente le encanta la cerveza, pero yo les hago tantas preguntas que acaban pidiendo una Coca-Cola normal, con lo que no vuelven.
-Ya...¿Qué le debo?
-Un dólar.
-Pues tenga, adiós.
-Hasta nunca, me temo.
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relatos
lunes 19 de septiembre de 2011
Tragedia (Política) en Cinco Actos.
I
El excelentísimo señor nunca perdía la oportunidad de saciar a los micrófonos. El asesor se lo había dejado bien claro: salir en la tele, aunque sea para que te critiquen, en mucho mejor que no salir.
-¡La cultura, le quieren roban la cultura al pueblo, a nosotros, y volverla patrimonio de los más privilegiados! Pero yo no lo voy a consentir. ¡La cultura es de todos y todos tenemos derecho a disfrutar de ella! Por tanto, que nadie se quede sin disfrutar de los grandes maestros de la literatura, la pintura, la música...
II
El asesor se sentó ante su jefe.
-A la luz de sus declaraciones del otro día, sería interesante que se dejara ver por el teatro. El lunes se estrena "Hamlet" en el Central. Si le parece, lo incluyo en su agenda oficial.
-¡Hombre, Hamlet! Incluye, incluye, que ya tenía yo ganas de verla, que lo tengo yo pendiente. Y que regalen entradas a colectivos diversos, que se vea cómo promociono la cultura entre el pueblo.
III
El excelentísimo señor y el asesor ocuparon su palco.
-¡Joder, ese lado de ahí está medio vacío!- "Suele pasar cuando uno regala entradas de teatro entre según que colectivos", pensó pero no dijo el asesor.- Bueno, esto durará como una película más o menos, ¿no? ¡Joder, a ver si pasan rapidito las dos horas!
-Cuatro.
-¿Cuatro qué?
-Cuatro horas, Hamlet completo son cuatro horas.
-¡No me jodas!
-Sí, y hay una cámara enfocándole, así que más le vale poder cara de mucho interés y de estar gozando como un enano.
-¡La madre que me parió!
IV
-¡Joder, si es que no me estoy enterando de nada! ¿El Hamlet este está loco o no?
-Buena pregunta, los estudiosos llevan 400 años haciéndosela.
-¿Y por qué lo tienen que decir todo tan raro y tan largo? ¡Qué vayan al grano, puñetas!
-¡Ánima, que ya sólo le queda el quinto acto!
V
-¡Hamlet!, ¿qué puedo decir que no se haya dicho ya? Sólo que es un inmenso placer revisitar, una vez más, a Shakespeare, y comprobar que cada nueva revisión hace de ella una obra nueva, con nuevos matices, con nuevas aristas...
El asesor sonrió. El excelentísimo señor no tenía muchas luces, pero ante la prensa recitaba de memoria como el mejor.
-¿Le ha gustado esta versión más que la de Olivier?
-No hay más preguntas, gracias.
El asesor, siempre al quite.
El excelentísimo señor nunca perdía la oportunidad de saciar a los micrófonos. El asesor se lo había dejado bien claro: salir en la tele, aunque sea para que te critiquen, en mucho mejor que no salir.
-¡La cultura, le quieren roban la cultura al pueblo, a nosotros, y volverla patrimonio de los más privilegiados! Pero yo no lo voy a consentir. ¡La cultura es de todos y todos tenemos derecho a disfrutar de ella! Por tanto, que nadie se quede sin disfrutar de los grandes maestros de la literatura, la pintura, la música...
II
El asesor se sentó ante su jefe.
-A la luz de sus declaraciones del otro día, sería interesante que se dejara ver por el teatro. El lunes se estrena "Hamlet" en el Central. Si le parece, lo incluyo en su agenda oficial.
-¡Hombre, Hamlet! Incluye, incluye, que ya tenía yo ganas de verla, que lo tengo yo pendiente. Y que regalen entradas a colectivos diversos, que se vea cómo promociono la cultura entre el pueblo.
III
El excelentísimo señor y el asesor ocuparon su palco.
-¡Joder, ese lado de ahí está medio vacío!- "Suele pasar cuando uno regala entradas de teatro entre según que colectivos", pensó pero no dijo el asesor.- Bueno, esto durará como una película más o menos, ¿no? ¡Joder, a ver si pasan rapidito las dos horas!
-Cuatro.
-¿Cuatro qué?
-Cuatro horas, Hamlet completo son cuatro horas.
-¡No me jodas!
-Sí, y hay una cámara enfocándole, así que más le vale poder cara de mucho interés y de estar gozando como un enano.
-¡La madre que me parió!
IV
-¡Joder, si es que no me estoy enterando de nada! ¿El Hamlet este está loco o no?
-Buena pregunta, los estudiosos llevan 400 años haciéndosela.
-¿Y por qué lo tienen que decir todo tan raro y tan largo? ¡Qué vayan al grano, puñetas!
-¡Ánima, que ya sólo le queda el quinto acto!
V
-¡Hamlet!, ¿qué puedo decir que no se haya dicho ya? Sólo que es un inmenso placer revisitar, una vez más, a Shakespeare, y comprobar que cada nueva revisión hace de ella una obra nueva, con nuevos matices, con nuevas aristas...
El asesor sonrió. El excelentísimo señor no tenía muchas luces, pero ante la prensa recitaba de memoria como el mejor.
-¿Le ha gustado esta versión más que la de Olivier?
-No hay más preguntas, gracias.
El asesor, siempre al quite.
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domingo 18 de septiembre de 2011
Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas). Rogelio.
Rogelio no tiene nada que no sea dinero, ni tampoco parece quererlo.
Al pelo -largo- está claro que no se le fue el color por exceso de lavado, por contra, se quedó blanco de tanto esperar la visita del peluquero, virgen como está de tijera. Tres cuartos de lo mismo la barba.
Los ojos son pequeños, y sólo hechos a la luz del día, por ser ésta gratuita. A la luz de bombillas y velas, en contraste, no saben ver, por la falta de entrenamiento.
La nariz es picuda y aguileña, y se encuentra en constante búsqueda de alguna fuente de dinero.
La boca carece de dientes, ya que éstos, en lugar de caerse, se tiraron ellos mismos, en suicidio desesperado por la carencia de trabajo y la ausencia ilógica de cuidados odontológicos.
Las orejas están tan sucias que es prodigio que pueda llegarles algún sonido, teniendo las ondas que superar una cantidad de cera que haría morir de envidia a la emperatriz de las abejas reinas.
En lo referente a su cuerpo, es tal el grado de flaqueza que tienen su tronco y extremidades, que no se conoce adjetivo en todo el diccionario capaz de hacer justicia a tal nivel de ausencia de carne. Es, sin exagerar, una lección de traumatología con patas, un esqueleto al que no le han pelado la piel.
Viste siempre igual, con ropa que le regalaron, y, de puro agradecimiento, no se ha puesto otra desde hace años.
Vive en lecho de madera y cartones en la plaza del pueblo. Siempre se acuesta y se levanta con el sol, por miedo a que alguien se vaya a inventar un impuesto sobre el sueño y le pongan una multa a traición.
Ve la tele de los escaparates (que ni a los bares entra, por si acaso le cobran), escucha las radios que se asoman a las ventanas y lee los periódicos de ayer que le suministran las papeleras.
Rogelio es el pobre del pueblo, aunque dicen las malas lenguas que está podrido de dinero, porque todo lo que gana, en lugar de gastárselo en vino o apuestas, lo ahorra (aunque nadie sabe dónde lo guarda).
Visto así, el ahorro debe ser el peor de todos los vicios.
Al pelo -largo- está claro que no se le fue el color por exceso de lavado, por contra, se quedó blanco de tanto esperar la visita del peluquero, virgen como está de tijera. Tres cuartos de lo mismo la barba.
Los ojos son pequeños, y sólo hechos a la luz del día, por ser ésta gratuita. A la luz de bombillas y velas, en contraste, no saben ver, por la falta de entrenamiento.
La nariz es picuda y aguileña, y se encuentra en constante búsqueda de alguna fuente de dinero.
La boca carece de dientes, ya que éstos, en lugar de caerse, se tiraron ellos mismos, en suicidio desesperado por la carencia de trabajo y la ausencia ilógica de cuidados odontológicos.
Las orejas están tan sucias que es prodigio que pueda llegarles algún sonido, teniendo las ondas que superar una cantidad de cera que haría morir de envidia a la emperatriz de las abejas reinas.
En lo referente a su cuerpo, es tal el grado de flaqueza que tienen su tronco y extremidades, que no se conoce adjetivo en todo el diccionario capaz de hacer justicia a tal nivel de ausencia de carne. Es, sin exagerar, una lección de traumatología con patas, un esqueleto al que no le han pelado la piel.
Viste siempre igual, con ropa que le regalaron, y, de puro agradecimiento, no se ha puesto otra desde hace años.
Vive en lecho de madera y cartones en la plaza del pueblo. Siempre se acuesta y se levanta con el sol, por miedo a que alguien se vaya a inventar un impuesto sobre el sueño y le pongan una multa a traición.
Ve la tele de los escaparates (que ni a los bares entra, por si acaso le cobran), escucha las radios que se asoman a las ventanas y lee los periódicos de ayer que le suministran las papeleras.
Rogelio es el pobre del pueblo, aunque dicen las malas lenguas que está podrido de dinero, porque todo lo que gana, en lugar de gastárselo en vino o apuestas, lo ahorra (aunque nadie sabe dónde lo guarda).
Visto así, el ahorro debe ser el peor de todos los vicios.
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gracia del rio
sábado 17 de septiembre de 2011
El Festín del Mercader.
Tres a la mesa. Sin más testigos y sin acta. El mercader se dirigió a la persona que estaba a su izquierda.
-¿Con 30 aviones os vale?
-¿Cuánto nos cobras?
-1200 millones, incluyendo formación de personal de aire y tierra y repuestos garantizados durante 30 años.
-¡Joder, macho, los de mi gobierno no van a soltar tanta pasta ni borrachos!
El mercader giró hacia la derecha.
-Quizás si vosotros compráis una actualización de sistemas de los vuestros, y tras el oportuno y alarmante informe, en el país de nuestro amigo traguen con lo de comprar 30 unidades.
-Imposible. Tendría que ser al revés, primero ellos tienen que comprar 30, la prensa da la voz de alarma, histeria popular, a mis políticos les entra el miedo y me autorizan la actualización.
-Comprendo. Podemos recurrir al truco de 16 con una opción de 14 más.
-Sí, eso parece más factible.
-Y, por supuesto, se filtrarán los oportunos informes exagerando las capacidades de los nuevos aviones.
-Sí, eso siempre ayuda mucho.
El mercader se puso en pie.
-De acuerdo. Hecho entonces, señores. Vosotros anunciáis la compra, la prensa publica que los nuevos aviones desequilibran la balanza estratégica de la región, vosotros actualizáis sistemas para que no quedaros atrás y, por último, vosotros compráis más unidades.
Ambos generales asintieron, al tiempo que el mercader abandonaba la sala.
-Oye, lo que igual sería interesante es programar alguna escaramuza entre tus muchachos y los míos, que hace tiempo que tenemos la frontera muy tranquila.
-Estoy de acuerdo. Eso siempre ayuda a justificar el gasto.
-¿2 contra 2?
-Por ejemplo.
-Pero sin derribos, que estos aviones valen una pasta.
-Sin problema, montamos los misiles viejos.
-Bien, y así les damos salida.
-Exacto.
-Pues ya está. Venga esa mano, mi general.
-¡Aquí la tiene!
El mercader volvió, con una bandeja en las manos.
-Enhorabuena, señores. Sellemos este acuerdo como se merece.
-¡Venga esa coca!
-Y es de la buena, pura y directa de su país, mi general.
-¡Joder, esto me recuerda que me tengo que reunir con los traficantes para acordar cuantas toneladas les vamos a intervenir este año!
-¡Pues a ver si abrís un poco la mano, macho, que está carísima!
-Lo que tenéis que hacer es pillar menos, pero dándole más bombo mediático, hombre: nombres espectaculares para las operaciones, soldados con pasamontañas ante los fardos, dar los datos de coca aprehendida en kilos y no en toneladas...Todo eso.
-Se hará lo que se pueda, se hará lo que se pueda.
-¿Con 30 aviones os vale?
-¿Cuánto nos cobras?
-1200 millones, incluyendo formación de personal de aire y tierra y repuestos garantizados durante 30 años.
-¡Joder, macho, los de mi gobierno no van a soltar tanta pasta ni borrachos!
El mercader giró hacia la derecha.
-Quizás si vosotros compráis una actualización de sistemas de los vuestros, y tras el oportuno y alarmante informe, en el país de nuestro amigo traguen con lo de comprar 30 unidades.
-Imposible. Tendría que ser al revés, primero ellos tienen que comprar 30, la prensa da la voz de alarma, histeria popular, a mis políticos les entra el miedo y me autorizan la actualización.
-Comprendo. Podemos recurrir al truco de 16 con una opción de 14 más.
-Sí, eso parece más factible.
-Y, por supuesto, se filtrarán los oportunos informes exagerando las capacidades de los nuevos aviones.
-Sí, eso siempre ayuda mucho.
El mercader se puso en pie.
-De acuerdo. Hecho entonces, señores. Vosotros anunciáis la compra, la prensa publica que los nuevos aviones desequilibran la balanza estratégica de la región, vosotros actualizáis sistemas para que no quedaros atrás y, por último, vosotros compráis más unidades.
Ambos generales asintieron, al tiempo que el mercader abandonaba la sala.
-Oye, lo que igual sería interesante es programar alguna escaramuza entre tus muchachos y los míos, que hace tiempo que tenemos la frontera muy tranquila.
-Estoy de acuerdo. Eso siempre ayuda a justificar el gasto.
-¿2 contra 2?
-Por ejemplo.
-Pero sin derribos, que estos aviones valen una pasta.
-Sin problema, montamos los misiles viejos.
-Bien, y así les damos salida.
-Exacto.
-Pues ya está. Venga esa mano, mi general.
-¡Aquí la tiene!
El mercader volvió, con una bandeja en las manos.
-Enhorabuena, señores. Sellemos este acuerdo como se merece.
-¡Venga esa coca!
-Y es de la buena, pura y directa de su país, mi general.
-¡Joder, esto me recuerda que me tengo que reunir con los traficantes para acordar cuantas toneladas les vamos a intervenir este año!
-¡Pues a ver si abrís un poco la mano, macho, que está carísima!
-Lo que tenéis que hacer es pillar menos, pero dándole más bombo mediático, hombre: nombres espectaculares para las operaciones, soldados con pasamontañas ante los fardos, dar los datos de coca aprehendida en kilos y no en toneladas...Todo eso.
-Se hará lo que se pueda, se hará lo que se pueda.
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relatos
viernes 16 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomas (y 8).
-¡Muchas gracias, señor capitán, ha sido usted muy amable, y toda su tripulación, claro!
-¿Lo han pasado bien?
-¡Superior!, ¿verdad, Marcos?
Marcos se limitó a estrechar la mano del capitán con una sonrisa.
-¡Bueno, es la hora de la despedida, señor capitán!
-Espero volver a verles pronto por aquí.
A Marcos la sonrisa se le agrió melancólica.
-¡Nunca se sabe, nunca se sabe!, ¿verdad, Marcos?
-¡Claro que sí!
Tomás echó una última mirada al mar, tomó una profunda bocanada de sal como despedida y descendió la pasarela que le llevaba de vuelta a su dura rutina.
No pasaron muchas horas antes de que Tomás volviera a la puerta del supermercado, porque, aunque el desayuno en el barco había sido substancioso y podía hacer las veces de comida y cena, no quería irse al albergue con el estómago vacío.
Tomás ya está de vuelta en la realidad, pero ahora sueña con mayor frecuencia, porque tiene con qué soñar, porque los bellos recuerdos del mar y la luna le inspiran mientras ronca. Sigue comiendo sus galletitas cuando puede y, aunque no son "rosbís", no pierde la esperanza de que algún día a los señores que las fabrican les vuelva a dar por regalar cruceros.
-¡Me vuelve a tocar fijo, Marquitos!
-¡Pues claro que sí, Tomás!
-¿Lo han pasado bien?
-¡Superior!, ¿verdad, Marcos?
Marcos se limitó a estrechar la mano del capitán con una sonrisa.
-¡Bueno, es la hora de la despedida, señor capitán!
-Espero volver a verles pronto por aquí.
A Marcos la sonrisa se le agrió melancólica.
-¡Nunca se sabe, nunca se sabe!, ¿verdad, Marcos?
-¡Claro que sí!
Tomás echó una última mirada al mar, tomó una profunda bocanada de sal como despedida y descendió la pasarela que le llevaba de vuelta a su dura rutina.
No pasaron muchas horas antes de que Tomás volviera a la puerta del supermercado, porque, aunque el desayuno en el barco había sido substancioso y podía hacer las veces de comida y cena, no quería irse al albergue con el estómago vacío.
Tomás ya está de vuelta en la realidad, pero ahora sueña con mayor frecuencia, porque tiene con qué soñar, porque los bellos recuerdos del mar y la luna le inspiran mientras ronca. Sigue comiendo sus galletitas cuando puede y, aunque no son "rosbís", no pierde la esperanza de que algún día a los señores que las fabrican les vuelva a dar por regalar cruceros.
-¡Me vuelve a tocar fijo, Marquitos!
-¡Pues claro que sí, Tomás!
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jueves 15 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (7).
-¡Qué pronto se acaba lo bueno, macho!
-Ya, así es la vida, Tomás.
-¡Voy a echar de menos tantas cosas! La piscina!, la carne esa inglesa, ¿cómo se llama?
-"Rosbís".
-¡Esa! !Creo que podría estar comiendo "rosbí" un año entero y no me cansaría!
-Bah, no piensen en eso ahora. Disfruta el momento, macho.
-Sí, exprimiendo cada segundo.
-¡Eso es!
-Pero lo que voy a echar más de menos es el mar, el mar de noche.
-Ya te dicho que no lo pienses.
-Oye, he estado pensando. ¿Tú crees que si yo se lo pido al capitán, me podrían coger a mí aquí de algo?
-¿De qué, Tomás?
-Pues de cualquier cosa, trabajando lo que haga falta, sin cobrar nada. Durmiendo donde sea, en el suelo de una cubierta y comiendo las sobras.
-Las sobras del "rosbís".
-Sí, eso.
-¿Y de verdad crees que eso te haría feliz?
-Tendría el mar, el mar para mí para siempre.
-¿Y no crees que te acabarías cansando del mar, del "rosbís"...de todo esto?
-No sé.
-Esto ha sido un sueño, un sueño precioso para ti y para mí, porque ha sido único, especial y escaso. Lo otro sería rutina, y tú mismo me dijiste que la rutina termina cansando.
-Igual tienes razón...Pero yo lo voy a preguntar de todos modos.
-¿Estás seguro?
-¡El capitán es un señor tan amable!
-Pero se puede decir que "no" con la máxima amabilidad.
-Quizás tengas razón.
-Venga, vamos a cubierta, que estamos perdiendo tiempo de luna y mar.
-Ya, así es la vida, Tomás.
-¡Voy a echar de menos tantas cosas! La piscina!, la carne esa inglesa, ¿cómo se llama?
-"Rosbís".
-¡Esa! !Creo que podría estar comiendo "rosbí" un año entero y no me cansaría!
-Bah, no piensen en eso ahora. Disfruta el momento, macho.
-Sí, exprimiendo cada segundo.
-¡Eso es!
-Pero lo que voy a echar más de menos es el mar, el mar de noche.
-Ya te dicho que no lo pienses.
-Oye, he estado pensando. ¿Tú crees que si yo se lo pido al capitán, me podrían coger a mí aquí de algo?
-¿De qué, Tomás?
-Pues de cualquier cosa, trabajando lo que haga falta, sin cobrar nada. Durmiendo donde sea, en el suelo de una cubierta y comiendo las sobras.
-Las sobras del "rosbís".
-Sí, eso.
-¿Y de verdad crees que eso te haría feliz?
-Tendría el mar, el mar para mí para siempre.
-¿Y no crees que te acabarías cansando del mar, del "rosbís"...de todo esto?
-No sé.
-Esto ha sido un sueño, un sueño precioso para ti y para mí, porque ha sido único, especial y escaso. Lo otro sería rutina, y tú mismo me dijiste que la rutina termina cansando.
-Igual tienes razón...Pero yo lo voy a preguntar de todos modos.
-¿Estás seguro?
-¡El capitán es un señor tan amable!
-Pero se puede decir que "no" con la máxima amabilidad.
-Quizás tengas razón.
-Venga, vamos a cubierta, que estamos perdiendo tiempo de luna y mar.
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miércoles 14 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (6).
-Es bonito el mar de noche, ¿verdad?
-Sí, Tomás.
-¡Y cómo huele! ¡Y cómo suena!
-¡Y cómo todo!
-O sea que así es como viven los ricos.
-Entre otras cosas.
-Está bien esto de ser rico, aunque sea sólo una semana.
-¡Y tanto!
-¿Tú crees que alguna vez se cansarán de esto?
-¡Lo dudo!
-Pues yo creo que a lo mejor sí, que hasta lo mejor del mundo, si se tiene todos los días, se vuelve rutina...¿Por qué si no gente que tiene esto se droga? En el fondo, son como todos esos compañeros míos del cartón de vino barato...Lo suyo es más caro, pero no deja de ser lo mismo. ¡Unos pobres desgraciados tratando de huir de su realidad, pero con mucha más dinero!
-¿Realmente crees eso?
-Sí, o, por lo menos, quiero creer que me lo creo...Pero ahora vamos a callarnos un minuto, vamos a disfrutar de este mar que es nuestro sólo por un puñadito de noches...¡Que te digo yo que lo estamos disfrutando mil veces más que los ricachones!
-¡Qué poético estás!
-Debe ser el champán ese tan caro que hemos tomado. Y lo hemos bebido para celebrar que somos felices, y no para poder serlo.
-Sí, Tomás.
-¡Y cómo huele! ¡Y cómo suena!
-¡Y cómo todo!
-O sea que así es como viven los ricos.
-Entre otras cosas.
-Está bien esto de ser rico, aunque sea sólo una semana.
-¡Y tanto!
-¿Tú crees que alguna vez se cansarán de esto?
-¡Lo dudo!
-Pues yo creo que a lo mejor sí, que hasta lo mejor del mundo, si se tiene todos los días, se vuelve rutina...¿Por qué si no gente que tiene esto se droga? En el fondo, son como todos esos compañeros míos del cartón de vino barato...Lo suyo es más caro, pero no deja de ser lo mismo. ¡Unos pobres desgraciados tratando de huir de su realidad, pero con mucha más dinero!
-¿Realmente crees eso?
-Sí, o, por lo menos, quiero creer que me lo creo...Pero ahora vamos a callarnos un minuto, vamos a disfrutar de este mar que es nuestro sólo por un puñadito de noches...¡Que te digo yo que lo estamos disfrutando mil veces más que los ricachones!
-¡Qué poético estás!
-Debe ser el champán ese tan caro que hemos tomado. Y lo hemos bebido para celebrar que somos felices, y no para poder serlo.
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martes 13 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (5).
-¡Cómo me aprieta la dichosa corbata!
Una vez más, la falta de costumbre le estaba jugando una mala pasada a Tomas.
-No nos queda más remedio, macho. ¡Es la cena de gala del capitán!
-¡Ya, ya!
-¡Venga, que estás muy guapete, Tomás! Con un poco de suerte, hasta ligas. ¿Cuánto tiempo hace que no..?
La sonrisa forzada de Tomás le indicó a Marcos que era mejor no seguir por ahí.
-Bueno, Marcos, ¿cuál es nuestra mesa?
-La 12.
-¡Ahí está!
-Mira, Tomás, por ahí viene el capitán en persona.
-¡Joder!
-¡Buenas noches, señores, bienvenidos a mi cena, espero que disfruten de la velada!
-Se hará lo que se pueda, mi capitán.
-¡Ja, ja, ja, luego les veo!
-No hace falta que le llames "mi capitán", macho, que esto no es la mili.
-¡Mierda, ya he metido la pata!
-No, recuerda que tú aquí eres un cliente, y los clientes nunca meten la pata. Seguro que se ha pensado que estabas de broma.
-Ya...¡Qué majo el tío!
-Sí.
-¡Y de debe de valer mucho, cuando manda él sobre todo este barco tan enorme!
-Fijo.
Una vez más, la falta de costumbre le estaba jugando una mala pasada a Tomas.
-No nos queda más remedio, macho. ¡Es la cena de gala del capitán!
-¡Ya, ya!
-¡Venga, que estás muy guapete, Tomás! Con un poco de suerte, hasta ligas. ¿Cuánto tiempo hace que no..?
La sonrisa forzada de Tomás le indicó a Marcos que era mejor no seguir por ahí.
-Bueno, Marcos, ¿cuál es nuestra mesa?
-La 12.
-¡Ahí está!
-Mira, Tomás, por ahí viene el capitán en persona.
-¡Joder!
-¡Buenas noches, señores, bienvenidos a mi cena, espero que disfruten de la velada!
-Se hará lo que se pueda, mi capitán.
-¡Ja, ja, ja, luego les veo!
-No hace falta que le llames "mi capitán", macho, que esto no es la mili.
-¡Mierda, ya he metido la pata!
-No, recuerda que tú aquí eres un cliente, y los clientes nunca meten la pata. Seguro que se ha pensado que estabas de broma.
-Ya...¡Qué majo el tío!
-Sí.
-¡Y de debe de valer mucho, cuando manda él sobre todo este barco tan enorme!
-Fijo.
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lunes 12 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (4).
-¿Este es el sitio donde se come todo lo que uno quiera, y todo gratis?
Lo decía con la misma cautela, reverencia y excitación de un conquistador español recién llegado a El Dorado.
-Sí.
-¡Joder, no sé por donde empezar!
-Por lo que más te guste.
-¡Si es que hay muchas cosas que no sé ni lo que son y otras hace tanto tiempo que nos las pruebo, que se me ha olvidado si me gustaban o no!
-¡Pues nada, a catarlo todo!
-Sí, todo, todo, pero algunas cosas me vas a tener que explicar cómo se comen, porque no sé si voy a saber...
-Tranquilo, macho, que a mí me pasa lo mismo. ¡A ver si te crees que el sueldo de cajero da para muchos lujos!
Tomás comía a pequeños bocados, masticando cuidadosamente, como si quisiea fijar en su memoria todos y cada uno de los sabores.
-¡Hay que disfrutar bien de estas cosas, porque igual no lo pruebo más en mi vida! -dijo sonriendo con la boca medio llena. -Sabes, tío, le he dado muchas vueltas. Al principio, pensaba no comer casi, para luego no echarlo de menos cuando volviera a mi mierda de miseria, pero al final he decidido disfrutar bien de todo esto, ahora y cuando lo recuerde. Seguro que si hago un esfuerzo, la porquería de mi día a día me sabrá a estos manjares,... ¡especialmente porque me pillará con mucho hambre!
Marcos sonrió al ver tan feliz a su compañero.
-¡.Y además, Tomás, qué coño, que lo van a tirar y está muy feo tirar la comida!
-¡Que me lo digan a mí!
Lo decía con la misma cautela, reverencia y excitación de un conquistador español recién llegado a El Dorado.
-Sí.
-¡Joder, no sé por donde empezar!
-Por lo que más te guste.
-¡Si es que hay muchas cosas que no sé ni lo que son y otras hace tanto tiempo que nos las pruebo, que se me ha olvidado si me gustaban o no!
-¡Pues nada, a catarlo todo!
-Sí, todo, todo, pero algunas cosas me vas a tener que explicar cómo se comen, porque no sé si voy a saber...
-Tranquilo, macho, que a mí me pasa lo mismo. ¡A ver si te crees que el sueldo de cajero da para muchos lujos!
Tomás comía a pequeños bocados, masticando cuidadosamente, como si quisiea fijar en su memoria todos y cada uno de los sabores.
-¡Hay que disfrutar bien de estas cosas, porque igual no lo pruebo más en mi vida! -dijo sonriendo con la boca medio llena. -Sabes, tío, le he dado muchas vueltas. Al principio, pensaba no comer casi, para luego no echarlo de menos cuando volviera a mi mierda de miseria, pero al final he decidido disfrutar bien de todo esto, ahora y cuando lo recuerde. Seguro que si hago un esfuerzo, la porquería de mi día a día me sabrá a estos manjares,... ¡especialmente porque me pillará con mucho hambre!
Marcos sonrió al ver tan feliz a su compañero.
-¡.Y además, Tomás, qué coño, que lo van a tirar y está muy feo tirar la comida!
-¡Que me lo digan a mí!
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domingo 11 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (3).
-¡Dense la mano, por favor! Eso es, dándole bien fuerte la mano al señor director de marketing.¡Y sonrían, hombre!
A Tomás le costó, hacía mucho tiempo que no salía en una foto, y menos sonriendo.
-Gracias...Ahora otra señalando al mar, por favor.
Durante años, Tomás había envidiado a la gente esa que se gana la vida porque les hacen fotos, pero se le estaba pasando la envidia.
-Ahora sujetando el paquete de galletas gigante, por favor.
Lo dicho.
-En fin, ya está. Muchas gracias, señores. ¿Me confirman que estos son sus nombres? Es para la nota de prensa que acompaña a las fotos.
-¿Esto lo van a sacar en los periódicos?
-Sí, y en alguna que otra revista. Es para que se vea que Gallerica cumple con sus promesas y entrega los premios que anuncia.
-Ah...Y de paso también se hacen propaganda, ¿no?
-Sí, claro.
-Y ustedes son...Ya me entiende.
-No, no le entiendo.
-Ya sabe...
-¡Ah, no, no! Este y yo somos amigos y nada más. ¡Y no vaya usted a poner otra cosa en la noticia!
-De acuerdo, de acuerdo. Pues nada, muchas gracias y a disfrutar del crucero.
-Eso, y recuerden, señores: "Gallerica, su pequeño gran placer del día a día".
-Lo recordaremos, lo recordaremos.
-Bueno, Tomás, ya estamos aquí, macho, ya no hay vuelta atrás.
-Ya...Y sigo yo sin ver todo esto muy claro...
-¡Que sí, coño, que vas a ver como triunfamos tú yo! Con ese traje y ese bañador nuevos que tienes.
-Sí, la verdad es que los de la parroquia se han portado muy bien conmigo.
A Tomás le costó, hacía mucho tiempo que no salía en una foto, y menos sonriendo.
-Gracias...Ahora otra señalando al mar, por favor.
Durante años, Tomás había envidiado a la gente esa que se gana la vida porque les hacen fotos, pero se le estaba pasando la envidia.
-Ahora sujetando el paquete de galletas gigante, por favor.
Lo dicho.
-En fin, ya está. Muchas gracias, señores. ¿Me confirman que estos son sus nombres? Es para la nota de prensa que acompaña a las fotos.
-¿Esto lo van a sacar en los periódicos?
-Sí, y en alguna que otra revista. Es para que se vea que Gallerica cumple con sus promesas y entrega los premios que anuncia.
-Ah...Y de paso también se hacen propaganda, ¿no?
-Sí, claro.
-Y ustedes son...Ya me entiende.
-No, no le entiendo.
-Ya sabe...
-¡Ah, no, no! Este y yo somos amigos y nada más. ¡Y no vaya usted a poner otra cosa en la noticia!
-De acuerdo, de acuerdo. Pues nada, muchas gracias y a disfrutar del crucero.
-Eso, y recuerden, señores: "Gallerica, su pequeño gran placer del día a día".
-Lo recordaremos, lo recordaremos.
-Bueno, Tomás, ya estamos aquí, macho, ya no hay vuelta atrás.
-Ya...Y sigo yo sin ver todo esto muy claro...
-¡Que sí, coño, que vas a ver como triunfamos tú yo! Con ese traje y ese bañador nuevos que tienes.
-Sí, la verdad es que los de la parroquia se han portado muy bien conmigo.
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sábado 10 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (2).
-¡Tomás, Tomás Tomás...!
-¿Qué?
-¡Que han llamado! ¡Igual es el crucero!
-¿Qué crucero!
-¡Toma, es para ti, los de las galletas!
Hacia tiempo que Tomás no hablaba por teléfono.
-¿Diga?...Sí, soy yo...¿Un crucero? ¿A mí? ¿Está usted seguro?
-¡Lo ves, te lo dije, te lo dije!
-Oiga, ¿y me lo puede usted cambiar por el dinero? ¡No hace falta que me lo dé todo! Así gana usted y gano yo...¡Aunque sea la mitad! ¿No? ¡Pero si se les conviene, se lo ahorran! Ya, que no puede ser...Ya. Pues entonces no me interesa...
-¿Qué dices, "taraó"? ¡Dame!
-¿Oiga? Sí que le interesa. Mañana mismo se pasa por sus oficinas para recoger el vale. Déme las señas.
-¿Estás loco? ¿Qué coño hago yo en un crucero?
-¡Pues disfrutar por una vez en tu vida, tontaina!
-¿Y luego qué? ¡De vuelta a la mierda!
-¡Pero que te quiten de lo "baliaó"!
-Pero si no conozco a nadie allí, no tengo ropa adecuada, ni sabré cómo comportarme...
-¡Que vas a ir, joder!
-¿Y con quién? Resulta que me han dicho que es para dos personas.
-¡Con quien tú quieras, hombre!
-Con quien yo pueda, dirás.
-¡Pues conmigo mismo, por ejemplo!
-¿Me harías ese favor?
-¡Pues claro! Me pido la semana y ya está. Vas a ver, lo vamos a pasar en grande.
-¿Qué?
-¡Que han llamado! ¡Igual es el crucero!
-¿Qué crucero!
-¡Toma, es para ti, los de las galletas!
Hacia tiempo que Tomás no hablaba por teléfono.
-¿Diga?...Sí, soy yo...¿Un crucero? ¿A mí? ¿Está usted seguro?
-¡Lo ves, te lo dije, te lo dije!
-Oiga, ¿y me lo puede usted cambiar por el dinero? ¡No hace falta que me lo dé todo! Así gana usted y gano yo...¡Aunque sea la mitad! ¿No? ¡Pero si se les conviene, se lo ahorran! Ya, que no puede ser...Ya. Pues entonces no me interesa...
-¿Qué dices, "taraó"? ¡Dame!
-¿Oiga? Sí que le interesa. Mañana mismo se pasa por sus oficinas para recoger el vale. Déme las señas.
-¿Estás loco? ¿Qué coño hago yo en un crucero?
-¡Pues disfrutar por una vez en tu vida, tontaina!
-¿Y luego qué? ¡De vuelta a la mierda!
-¡Pero que te quiten de lo "baliaó"!
-Pero si no conozco a nadie allí, no tengo ropa adecuada, ni sabré cómo comportarme...
-¡Que vas a ir, joder!
-¿Y con quién? Resulta que me han dicho que es para dos personas.
-¡Con quien tú quieras, hombre!
-Con quien yo pueda, dirás.
-¡Pues conmigo mismo, por ejemplo!
-¿Me harías ese favor?
-¡Pues claro! Me pido la semana y ya está. Vas a ver, lo vamos a pasar en grande.
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viernes 9 de septiembre de 2011
El Crucero de Tomás (1).
Tomás hace tiempo que no usa el apellido para nada. Es Tomás en la calle y es Tomás en el albergue. Su única familia es una prima en otra ciudad que también le llamaba Tomás. Hace mucho que no sabe nada de ella.
Tomás no tiene trabajo porque, es sus propias palabras: "lo que poco yo sé hacer, lo sabe hacer cualquiera, y mejor y más deprisa que yo".
Tomás está parado pero no para quieto: "abre, 'buenos días, señora'; cierra, 'buenos días, caballero'" . No es que le saque mucho a eso de estar en la puerta de un supermercado, pero ha aprendido a vivir con poco. "Subsistencia", así lo llaman los expertos sin experiencia en comer de regalado y dormir de prestado.
Y, no obstante, hay veces que la jornada se da muy bien, y Tomás hasta se permite el frívolo lujo de pasar al supermercado para regalarse un caprichito dulce e industrial.
-A mí las de chocolate no me gustan, yo soy más de las de nata.
Marcos, el cajero, sonríe, al tiempo que observa como Tomás se va tomando sus galletas a bocaditos, saboreando cada mordisco. Siempre es agradable ver que alguien disfruta realmente de la comida y la toma como una bendición, no como todos esos mocosos que exigen y consiguen de sus madres un bollo que no aprecian.
-¡Toma, pon tus datos y mételo en esa urna!
-¿Qué es eso?
-Para un sorteo. Se da un boleto con cada paquete.
-¿Y qué se rifa?
-Por varias cosas: un viaje, electrodomésticos y lotes de productos.
-Trae, a ver si me toca algo y se lo cambio a la empresa por el dinero...Porque, ya me contarás qué hago yo con un reproductor de DVD, si no tengo tele.
-Ja, ja, ja...
-Joder, ¿qué dirección y teléfono pongo?
-Pon la del super. Si te toca, ya te avisamos.
-¡Seguro que me toca!
De camino al albergue, Tomás se percató de que había sido la primera vez en mucho tiempo que había escrito su nombre completo.
Tomás no tiene trabajo porque, es sus propias palabras: "lo que poco yo sé hacer, lo sabe hacer cualquiera, y mejor y más deprisa que yo".
Tomás está parado pero no para quieto: "abre, 'buenos días, señora'; cierra, 'buenos días, caballero'" . No es que le saque mucho a eso de estar en la puerta de un supermercado, pero ha aprendido a vivir con poco. "Subsistencia", así lo llaman los expertos sin experiencia en comer de regalado y dormir de prestado.
Y, no obstante, hay veces que la jornada se da muy bien, y Tomás hasta se permite el frívolo lujo de pasar al supermercado para regalarse un caprichito dulce e industrial.
-A mí las de chocolate no me gustan, yo soy más de las de nata.
Marcos, el cajero, sonríe, al tiempo que observa como Tomás se va tomando sus galletas a bocaditos, saboreando cada mordisco. Siempre es agradable ver que alguien disfruta realmente de la comida y la toma como una bendición, no como todos esos mocosos que exigen y consiguen de sus madres un bollo que no aprecian.
-¡Toma, pon tus datos y mételo en esa urna!
-¿Qué es eso?
-Para un sorteo. Se da un boleto con cada paquete.
-¿Y qué se rifa?
-Por varias cosas: un viaje, electrodomésticos y lotes de productos.
-Trae, a ver si me toca algo y se lo cambio a la empresa por el dinero...Porque, ya me contarás qué hago yo con un reproductor de DVD, si no tengo tele.
-Ja, ja, ja...
-Joder, ¿qué dirección y teléfono pongo?
-Pon la del super. Si te toca, ya te avisamos.
-¡Seguro que me toca!
De camino al albergue, Tomás se percató de que había sido la primera vez en mucho tiempo que había escrito su nombre completo.
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jueves 8 de septiembre de 2011
Pequeño Catálogo Curricular de Fracasos de Melitón Ponderosa.
Melitón Ponderosa deseaba un brillante y extenso currículum más que cualquier otra cosa en la vida. Por eso, hacía curso tras otro.
Hizo uno de "Técnicas de Negociación". En la prueba escrita de evaluación sacó un 4,5, por lo que decidió ir a hablar con el profesor, a ver si le podía aprobar a cambio de presentar un trabajo o similar, pero no logró convencerle. (Lo que demuestra, sin lugar a dudas, que el suspenso fue más que merecido).
Luego hizo uno de "Alta Cocina Internacional". Como trabajo final presentó unas "Delicias de Cerdo". El comentario del profesor, tras catarlo fue: "Puede que esto a un cerdo le parezca deliciosa, pero a mí me parece lo más repugnante que he probado en mi vida". En lo referente al postre que elaboró, "Sorpresa de Chocolate", el profesor comentó que "Emboscada de Chocolate" habría sido un nombre más ajustado a la realidad.
Más tarde, se apuntó a uno que se anunciaba como "Curso de Defensa Personal". Pero se sintió estafado, pues allí había mucha más gente. Intentó que le devolvieran el dinero, y, ante la negativa del monitor, hasta se puso chulo. En resumen, que de aquel curso no sacó ningún conocimiento de defensa personal, pero si la importante enseñanza de que no conviene enfrentarse a un tío que enseña karate, judo y boxeo.
Luego fue a un curso de "Desarrollo de las Habilidades Sociales". Pero lo dejo al segundo día, porque, es palabras del propio Melitón, "allí eran todos unos gilipollas".
Después, hizo uno de "Lenguaje Corporal" con un profesor nativo: un mimo.
Por fin, se matriculó en un curso para vencer la adicción a los cursos. Pero, lógicamente, nunca lo terminó, aunque sí lo añadió en su currículum.
Ya se sabe que en esas cosas siempre se mete alguna que otra mentirijilla.
Hizo uno de "Técnicas de Negociación". En la prueba escrita de evaluación sacó un 4,5, por lo que decidió ir a hablar con el profesor, a ver si le podía aprobar a cambio de presentar un trabajo o similar, pero no logró convencerle. (Lo que demuestra, sin lugar a dudas, que el suspenso fue más que merecido).
Luego hizo uno de "Alta Cocina Internacional". Como trabajo final presentó unas "Delicias de Cerdo". El comentario del profesor, tras catarlo fue: "Puede que esto a un cerdo le parezca deliciosa, pero a mí me parece lo más repugnante que he probado en mi vida". En lo referente al postre que elaboró, "Sorpresa de Chocolate", el profesor comentó que "Emboscada de Chocolate" habría sido un nombre más ajustado a la realidad.
Más tarde, se apuntó a uno que se anunciaba como "Curso de Defensa Personal". Pero se sintió estafado, pues allí había mucha más gente. Intentó que le devolvieran el dinero, y, ante la negativa del monitor, hasta se puso chulo. En resumen, que de aquel curso no sacó ningún conocimiento de defensa personal, pero si la importante enseñanza de que no conviene enfrentarse a un tío que enseña karate, judo y boxeo.
Luego fue a un curso de "Desarrollo de las Habilidades Sociales". Pero lo dejo al segundo día, porque, es palabras del propio Melitón, "allí eran todos unos gilipollas".
Después, hizo uno de "Lenguaje Corporal" con un profesor nativo: un mimo.
Por fin, se matriculó en un curso para vencer la adicción a los cursos. Pero, lógicamente, nunca lo terminó, aunque sí lo añadió en su currículum.
Ya se sabe que en esas cosas siempre se mete alguna que otra mentirijilla.
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monólogos
miércoles 7 de septiembre de 2011
Lllamamiento Urgente a Científicos de Múltiples Campos.
Nadie niega su existencia. Me refiero a esa gente que es universalmente descrita por todos lo que los rodean como "majos".
Son el corazón del mundo, los que le pegan una sonrisa a la pena, los que le ponen un oído a la preocupación y un consejo al problema. Los que sienten el hacer un favor como una parte integral de su propia naturaleza, los que hacen del dolor ajeno el suyo propio, los que no pueden soportar quedarse de brazos cruzados cuando alguien necesita ayuda.
Gente maja. Todos conocemos a un puñado. Todos coincidimos en que el mundo necesita con urgencia más personas como ellos.
Pero yo me niego a pensar que uno es -simplemente- majo, sin razón o causa. ¿Se nace majo y ya está? Imposible, no puede ser así de sencillo, no debe serlo. Y ahí es donde solicito -demando- la intervención de la Ciencia.
Que cojan a los majos y los estudien hasta el más aparentemente insignificante de los detalles. Que analicen cada minuto de su biografía, cada centímetro de su cerebro, cada gota de su sangre, cada bocado de su alimentación, cada molécula del aire que respiran.
Que descubran, por favor, qué es lo que hace que una persona sea "maja".
Y que saquen conclusiones, y que elaboren un plan universal de obligado cumplimiento, un programa integral que transforme a los niños en hombres y mujeres majos. ¡Eso si que sería una educación y no las interminables listas fotocopiadas!
En suma, que nos llenen el mundo de gente maja hasta que ya no queda uno más. Porque eso es lo que Humanidad necesita más que cualquier otro avance científico.
Más gente maja.
Son el corazón del mundo, los que le pegan una sonrisa a la pena, los que le ponen un oído a la preocupación y un consejo al problema. Los que sienten el hacer un favor como una parte integral de su propia naturaleza, los que hacen del dolor ajeno el suyo propio, los que no pueden soportar quedarse de brazos cruzados cuando alguien necesita ayuda.
Gente maja. Todos conocemos a un puñado. Todos coincidimos en que el mundo necesita con urgencia más personas como ellos.
Pero yo me niego a pensar que uno es -simplemente- majo, sin razón o causa. ¿Se nace majo y ya está? Imposible, no puede ser así de sencillo, no debe serlo. Y ahí es donde solicito -demando- la intervención de la Ciencia.
Que cojan a los majos y los estudien hasta el más aparentemente insignificante de los detalles. Que analicen cada minuto de su biografía, cada centímetro de su cerebro, cada gota de su sangre, cada bocado de su alimentación, cada molécula del aire que respiran.
Que descubran, por favor, qué es lo que hace que una persona sea "maja".
Y que saquen conclusiones, y que elaboren un plan universal de obligado cumplimiento, un programa integral que transforme a los niños en hombres y mujeres majos. ¡Eso si que sería una educación y no las interminables listas fotocopiadas!
En suma, que nos llenen el mundo de gente maja hasta que ya no queda uno más. Porque eso es lo que Humanidad necesita más que cualquier otro avance científico.
Más gente maja.
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reflexiones
martes 6 de septiembre de 2011
Yo que Tú no Gobernaba, Forastero.
Durante siglos y siglos, una minoría privilegiada gobernaba al pueblo disfrutando de indecentes privilegios, hasta que, tras años y años de lucha, dicha minoría se vio forzada a aceptar la Democracia. Gracias ella, el pueblo soberano elige a los integrantes de una minoría privilegiada que gobierna al pueblo disfrutando de indecentes privilegios.
No se confunda, yo soy un grandísimo demócrata. Respeto la voluntad soberana del pueblo, incluso cuando ese atajo de analfabetos descerebrados vota a unos tíos que los manipulan, engañan y se ríen de ellos.
También, aunque no lo parezca, siento el mayor de los respetos por esos hombres y mujeres que -por razones de estrategia de partido- se ven obligados a abandonar su tierra y marchar a otra ciudad en busca de un futuro político.
-Tercedeña, te vamos a presentar a concejal.
-¿De aquí?
-¡No jodas, para entrar en la lista de aquí hay tiros! Te tienes que ir a Bercinuño.
-¿Bercinuño? ¡Me preocupa su situación!
-Veo que estás al día del cierre de la fábrica de galletas.
-¿De qué me hablas?
-Pues del cierre de la fábrica que va a dejar a medio pueblo en el paro, y en una situación económica penosa.
-¿Quién ha hablado de "situación económica"? Yo me refería a la situación geográfica, que me tengo que preocupar de buscar donde esta eso en el mapa.
-Pues a unos 200 kilómetros al oeste.
-¿Y dices que les han cerrado una fábrica de galletas? ¿Por qué no me mandas a otro sitio?
-No te preocupes, recuerda que la fábrica se cerró cuando estaban los otros.
-¡Ah. entonces la cosa cambia!
-¡Claro, hombre! Pues hala, ya tiene Bercinuño futuro concejal de asuntos sociales.
No se confunda, yo soy un grandísimo demócrata. Respeto la voluntad soberana del pueblo, incluso cuando ese atajo de analfabetos descerebrados vota a unos tíos que los manipulan, engañan y se ríen de ellos.
También, aunque no lo parezca, siento el mayor de los respetos por esos hombres y mujeres que -por razones de estrategia de partido- se ven obligados a abandonar su tierra y marchar a otra ciudad en busca de un futuro político.
-Tercedeña, te vamos a presentar a concejal.
-¿De aquí?
-¡No jodas, para entrar en la lista de aquí hay tiros! Te tienes que ir a Bercinuño.
-¿Bercinuño? ¡Me preocupa su situación!
-Veo que estás al día del cierre de la fábrica de galletas.
-¿De qué me hablas?
-Pues del cierre de la fábrica que va a dejar a medio pueblo en el paro, y en una situación económica penosa.
-¿Quién ha hablado de "situación económica"? Yo me refería a la situación geográfica, que me tengo que preocupar de buscar donde esta eso en el mapa.
-Pues a unos 200 kilómetros al oeste.
-¿Y dices que les han cerrado una fábrica de galletas? ¿Por qué no me mandas a otro sitio?
-No te preocupes, recuerda que la fábrica se cerró cuando estaban los otros.
-¡Ah. entonces la cosa cambia!
-¡Claro, hombre! Pues hala, ya tiene Bercinuño futuro concejal de asuntos sociales.
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monólogos
lunes 5 de septiembre de 2011
Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): El Brazo de Gitano de la Ley.
-Anda, vete a ver a Salvador y le explicas todo esto.
-¿Estará ahora?
-No sé, igual no.
-Ande, llámele, mi cabo.
-Bueno, vale...¿Oiga? ¡Ah, eres tú, Manolita! Soy el cabo Requejo. ¿Está tu marido por ahí?...Gracias, un beso...¿Salvador? ¿Tiene el juzgado abierto, señoría? ¡Que ya que te toca mucho la pelotas que te llame "señoría", Salvador, pero es mi obligación!...Es que te voy a mandar...quiero decir, que le voy a mandar...a Nogaleño, que le hemos pillado orinando en la vía publica. Sí, otra vez...Ya...Una meada de campeonato, macho,...o sea, señoría...Sí, ¿quieres que vaya con él?...Vale, puede ir solito, que ya se sabe el camino...Gracias, señoría...Hasta luego, Salvador...Que vayas para allá dentro de media hora.
-Vale, pues si eso luego me paso.
-¡No, si eso no, te pasas seguro, que encima que le hemos levantado de la siesta a su señoría, como para que no te presentes!
-De acuerdo, de acuerdo.
-Pues hala, ya sabes, marcha.
Así pone la Guardia Civil a disposición judicial a un acusado en Gracia del Río. El juez del pueblo es el ilustre señor don Salvador Jesús Carmona Heredia (aunque él tiene dicho y amenazado que al que le llame así le mete una multa que se caga), flor de la jurisprudencia calé. Hace las cosas a su modo, pero no encontrará usted un juez más justo en todo el país.
Y de eso es de lo que se trata.
-¿Estará ahora?
-No sé, igual no.
-Ande, llámele, mi cabo.
-Bueno, vale...¿Oiga? ¡Ah, eres tú, Manolita! Soy el cabo Requejo. ¿Está tu marido por ahí?...Gracias, un beso...¿Salvador? ¿Tiene el juzgado abierto, señoría? ¡Que ya que te toca mucho la pelotas que te llame "señoría", Salvador, pero es mi obligación!...Es que te voy a mandar...quiero decir, que le voy a mandar...a Nogaleño, que le hemos pillado orinando en la vía publica. Sí, otra vez...Ya...Una meada de campeonato, macho,...o sea, señoría...Sí, ¿quieres que vaya con él?...Vale, puede ir solito, que ya se sabe el camino...Gracias, señoría...Hasta luego, Salvador...Que vayas para allá dentro de media hora.
-Vale, pues si eso luego me paso.
-¡No, si eso no, te pasas seguro, que encima que le hemos levantado de la siesta a su señoría, como para que no te presentes!
-De acuerdo, de acuerdo.
-Pues hala, ya sabes, marcha.
Así pone la Guardia Civil a disposición judicial a un acusado en Gracia del Río. El juez del pueblo es el ilustre señor don Salvador Jesús Carmona Heredia (aunque él tiene dicho y amenazado que al que le llame así le mete una multa que se caga), flor de la jurisprudencia calé. Hace las cosas a su modo, pero no encontrará usted un juez más justo en todo el país.
Y de eso es de lo que se trata.
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gracia del rio
domingo 4 de septiembre de 2011
Lo que Dijo Zaratustra (Cuando Habló).
Yo me creía que Zaratustra era un tío que hizo la mili con Nietzche o un cuñado de Strauss. Pero resulta que no (en el fondo, me lo esperaba).
Zaratustra (o Zoroastro) fue un pedazo de profeta en su tierra (que era Irán) que vivió hace unos 3.000 años (milenio arriba o abajo) y creo una de la primeras religiones monoteístas: el mazdeísmo o zoroastrismo.
En esencia, concebía el universo como la lucha eterna entre el Bien (representado por el creador Ahura Mazda) y el Mal. El hombre es libre y tiene que elegir entre uno y otro. ¿Le suena?
Predicaba la igualdad de todas las personas, el respeto absoluto a cualquier forma de vida (incluida la animal), el trabajo duro, la caridad y el respeto por el país, la comunidad y la familia. ¿Le suena?
El texto sagrado en la Avesta, una serie de himnos transmitidos por tradición oral.
El mazdeísmo-zoroastrismo tuvo multitud de fieles, hasta que llegaron el judaísmo, el cristianismo y el Islam y lo "eclipsaron" (se me antoja que esta expresión no es muy afortunada, pero es le mejor que se le ocurre a mi intelecto del montón).
En la actualidad, quedan poquitos practicantes de esta religión, principalmente en Irán y la India.
La moraleja obvia de todo esto es que todas las religiones, como todos los yogures naturales, llevan lo mismo dentro, y lo único que cambia es la etiqueta. Por mucha que la gente se empeñe en decir que la "marca que yo gasto es la que mejor sabe, y no me cambiaría a otra por nada del mundo, porque el mío es el yogur natural de verdad, y el resto son porquerías artificiales".
Aunque sé que la comparación no es muy afortunada (pero es le mejor que se le ocurre a mi intelecto del montón), todas las religiones llevan lo mismo dentro.
Lo único que cambia es la etiqueta.
Zaratustra (o Zoroastro) fue un pedazo de profeta en su tierra (que era Irán) que vivió hace unos 3.000 años (milenio arriba o abajo) y creo una de la primeras religiones monoteístas: el mazdeísmo o zoroastrismo.
En esencia, concebía el universo como la lucha eterna entre el Bien (representado por el creador Ahura Mazda) y el Mal. El hombre es libre y tiene que elegir entre uno y otro. ¿Le suena?
Predicaba la igualdad de todas las personas, el respeto absoluto a cualquier forma de vida (incluida la animal), el trabajo duro, la caridad y el respeto por el país, la comunidad y la familia. ¿Le suena?
El texto sagrado en la Avesta, una serie de himnos transmitidos por tradición oral.
El mazdeísmo-zoroastrismo tuvo multitud de fieles, hasta que llegaron el judaísmo, el cristianismo y el Islam y lo "eclipsaron" (se me antoja que esta expresión no es muy afortunada, pero es le mejor que se le ocurre a mi intelecto del montón).
En la actualidad, quedan poquitos practicantes de esta religión, principalmente en Irán y la India.
La moraleja obvia de todo esto es que todas las religiones, como todos los yogures naturales, llevan lo mismo dentro, y lo único que cambia es la etiqueta. Por mucha que la gente se empeñe en decir que la "marca que yo gasto es la que mejor sabe, y no me cambiaría a otra por nada del mundo, porque el mío es el yogur natural de verdad, y el resto son porquerías artificiales".
Aunque sé que la comparación no es muy afortunada (pero es le mejor que se le ocurre a mi intelecto del montón), todas las religiones llevan lo mismo dentro.
Lo único que cambia es la etiqueta.
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curiosidades
sábado 3 de septiembre de 2011
La Tragedía de Oxímoron, Rey de los Republicanos (Fragmento Completo).
La bajada se le estaba haciendo cuesta arriba al caballo sobre el que caminaba Oxímoron. Montura y jinete luchaban contra la debilidad con todas sus fuerzas.
Los pocos seguidores que tenía iban delante de él, para asegurarse de que cualquier emboscada no les pillara por sorpresa.
-¿Alguno tenéis agua fresca, aunque esté caliente?- susurró Oxímoron a gritos.
El silencio se escuchó por todo el valle. Si le habían oído, no le habían escuchado.
-¿Por qué no afirmáis al menos que no, amigos?
-¡Señor, nos preguntáis con vuestra propia respuesta!
-Os imploro que perdonéis tan imperdonable descortesía. -ordenó el rey- El sol de este desierto me está quitando la luz.
-¡Señor, jamás podremos perdonaros, pues jamás podréis ofendernos!
-¡Oh, no encontraré hombres más fieles, pues buscarlos sería la más alta traición a vuestra fidelidad!
-¡Señor, sabéis que vivimos para morir por vos!
-¡Y yo daria la vida por seguir viviendo junto a vosotros! Por eso me duele no poder daros más pan que el hambre ni más fortuna que la desgracia.
-¡Pero esto ha de cambiar, señor, ya sea por la razón de las armas, o por la violencia de las palabras, volveréis al trono, pues -en justicia- nunca os habéis ido!
El pobre rey asintió, dando por verdad lo que sabía mentira. Sus hombres no tenían más experiencia que su juventud, y ésa hace que se sueñen hasta las pesadillas. ¡Ay, Oxímoron, que perdiste todas tus victorias, caminas ahora, preso de tu propia libertad, con la única certeza de un destino incierto!
Los pocos seguidores que tenía iban delante de él, para asegurarse de que cualquier emboscada no les pillara por sorpresa.
-¿Alguno tenéis agua fresca, aunque esté caliente?- susurró Oxímoron a gritos.
El silencio se escuchó por todo el valle. Si le habían oído, no le habían escuchado.
-¿Por qué no afirmáis al menos que no, amigos?
-¡Señor, nos preguntáis con vuestra propia respuesta!
-Os imploro que perdonéis tan imperdonable descortesía. -ordenó el rey- El sol de este desierto me está quitando la luz.
-¡Señor, jamás podremos perdonaros, pues jamás podréis ofendernos!
-¡Oh, no encontraré hombres más fieles, pues buscarlos sería la más alta traición a vuestra fidelidad!
-¡Señor, sabéis que vivimos para morir por vos!
-¡Y yo daria la vida por seguir viviendo junto a vosotros! Por eso me duele no poder daros más pan que el hambre ni más fortuna que la desgracia.
-¡Pero esto ha de cambiar, señor, ya sea por la razón de las armas, o por la violencia de las palabras, volveréis al trono, pues -en justicia- nunca os habéis ido!
El pobre rey asintió, dando por verdad lo que sabía mentira. Sus hombres no tenían más experiencia que su juventud, y ésa hace que se sueñen hasta las pesadillas. ¡Ay, Oxímoron, que perdiste todas tus victorias, caminas ahora, preso de tu propia libertad, con la única certeza de un destino incierto!
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viernes 2 de septiembre de 2011
Preguntando Se Va a Roma.
-¡Tú y tu maldita manía de no preguntar, Aníbal! ¡En menudo lío nos has metido!
-Tú hazme caso, joder, que te digo yo que por aquí se llega a Roma.
-¡Lo mismo nos llevas diciendo un mes, y las tropas se están empezando a impacientar, por no hablar de los elefantes...!
-¡Son todos una panda de nenazas!
-¡Que no, Anibal, que estamos ya todos hartos de tanta montaña y tanto frío! Me juego lo que quieras a que tiene que haber una ruta más rápida y que pase por sitios más calurosos, pero claro, el señor nunca quiere preguntar. ¡Y mira que hemos pasado por pueblos! ¿Tan difícil es meterse en una taberna y decir: "Buenos días, me pone un vino, por favor. Por cierto, ¿me sabría usted indicar para ir a Roma desde aquí?"
-¡Pero si era poner el pie en cualquier sitio y ya estabais saqueando! ¡Estaba la gente con nosotros como para indicarnos!
-¡Hombre, yo creo que si una va con educación...!
-Además yo pensé que tendrían las calzadas mejor señalizadas y no la porquería esta. Por otra parte, ¿alguno de vosotros habla Latín?
-Pues mira, yo, sin ir más lejos, lo chapurreo.
-¿Tú? ¡No me hagas reír, pero si el pobre centurión aquel acabó harto al final y se nos tuvo que rendir por señas!
-Es que hablaba con un acento muy cerrado.
-¡Tú si que eres muy cerrado!
-Pues mira, macho, no te dejo plantado ahora mismo por el respeto que le tengo a tu padre.
-¡Si me vas a estar dando la plasta, prefiero que te vayas, y llévate a tus elefantes contigo, que no veas si apestan los condenados!
-¡Bueno, bueno, cómo te pones, que carácter!
-Tú hazme caso, joder, que te digo yo que por aquí se llega a Roma.
-¡Lo mismo nos llevas diciendo un mes, y las tropas se están empezando a impacientar, por no hablar de los elefantes...!
-¡Son todos una panda de nenazas!
-¡Que no, Anibal, que estamos ya todos hartos de tanta montaña y tanto frío! Me juego lo que quieras a que tiene que haber una ruta más rápida y que pase por sitios más calurosos, pero claro, el señor nunca quiere preguntar. ¡Y mira que hemos pasado por pueblos! ¿Tan difícil es meterse en una taberna y decir: "Buenos días, me pone un vino, por favor. Por cierto, ¿me sabría usted indicar para ir a Roma desde aquí?"
-¡Pero si era poner el pie en cualquier sitio y ya estabais saqueando! ¡Estaba la gente con nosotros como para indicarnos!
-¡Hombre, yo creo que si una va con educación...!
-Además yo pensé que tendrían las calzadas mejor señalizadas y no la porquería esta. Por otra parte, ¿alguno de vosotros habla Latín?
-Pues mira, yo, sin ir más lejos, lo chapurreo.
-¿Tú? ¡No me hagas reír, pero si el pobre centurión aquel acabó harto al final y se nos tuvo que rendir por señas!
-Es que hablaba con un acento muy cerrado.
-¡Tú si que eres muy cerrado!
-Pues mira, macho, no te dejo plantado ahora mismo por el respeto que le tengo a tu padre.
-¡Si me vas a estar dando la plasta, prefiero que te vayas, y llévate a tus elefantes contigo, que no veas si apestan los condenados!
-¡Bueno, bueno, cómo te pones, que carácter!
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jueves 1 de septiembre de 2011
El Aprendiz de Payaso.
-Usted es don Aurelio García Ponce, ¿verdad?
-Sólo para los inspectores de hacienda y las recepcionistas de las consultas médicas. El resto del mundo me llama "Garcipó".
-¡Entonces no sé cómo llamarle, porque vengo a proponerle un negocio!
-Si viene a ofrecerme trabajo, tengo más dinero del que puedo gastar; si viene a pedirle un préstamo, no tengo un duro que dejarle.
-Vengo a ofrecerle que dé un cursillo en mi escuela.
-¿Un cursillo? ¿Y de qué va "Garcipó" a dar un cursillo?
-Pues de técninas clown.
-¿Clown?
-Sí.
-¡Ha, claro, clown, eso que se llaman a sí mismos los payasos que se averguenzan de serlo! Clown suena mucho más fino. Si uno dice que es un payaso, igual la gente se ríe de ti.
-Me gustaría que enseñara técnicas de expresión corporal y gestión del espacio escénico.
-¿Perdón?
-¡Todo eso que le ha hecho ser un clown -perdón, un payaso- legendario! ¡Todos los expertos coinciden! ¿Es que nunca leía las criticas?
-¿Para qué? Si la gente se reía, el espectáculo era bueno; si no se reían, era una mierda.
-Entonces, ¿qué me dice? ¡Le puedo pagar muy bien, hay cientos de estudiantes de Arte de Dramático ansiosos por aprender de usted!
-No es una buena idea, sería una estafa. Ya sé que hay gente por ahí diciendo que yo soy un maestro, e ignoro si es verdad o mentira, pero lo que es seguro es que no soy un profesor. No sabría explicarme de manera que lo entiendan, porque ni yo mismo entiendo lo que hago.
-Entonces...
-Lo mejor que se compren ese paquete de vídeos míos que venden por ahí, que se lo vean mil veces y saquen sus propias conclusiones...¡Y no se ponga usted tan serio, joder, que está hablando con un payaso!
-Sólo para los inspectores de hacienda y las recepcionistas de las consultas médicas. El resto del mundo me llama "Garcipó".
-¡Entonces no sé cómo llamarle, porque vengo a proponerle un negocio!
-Si viene a ofrecerme trabajo, tengo más dinero del que puedo gastar; si viene a pedirle un préstamo, no tengo un duro que dejarle.
-Vengo a ofrecerle que dé un cursillo en mi escuela.
-¿Un cursillo? ¿Y de qué va "Garcipó" a dar un cursillo?
-Pues de técninas clown.
-¿Clown?
-Sí.
-¡Ha, claro, clown, eso que se llaman a sí mismos los payasos que se averguenzan de serlo! Clown suena mucho más fino. Si uno dice que es un payaso, igual la gente se ríe de ti.
-Me gustaría que enseñara técnicas de expresión corporal y gestión del espacio escénico.
-¿Perdón?
-¡Todo eso que le ha hecho ser un clown -perdón, un payaso- legendario! ¡Todos los expertos coinciden! ¿Es que nunca leía las criticas?
-¿Para qué? Si la gente se reía, el espectáculo era bueno; si no se reían, era una mierda.
-Entonces, ¿qué me dice? ¡Le puedo pagar muy bien, hay cientos de estudiantes de Arte de Dramático ansiosos por aprender de usted!
-No es una buena idea, sería una estafa. Ya sé que hay gente por ahí diciendo que yo soy un maestro, e ignoro si es verdad o mentira, pero lo que es seguro es que no soy un profesor. No sabría explicarme de manera que lo entiendan, porque ni yo mismo entiendo lo que hago.
-Entonces...
-Lo mejor que se compren ese paquete de vídeos míos que venden por ahí, que se lo vean mil veces y saquen sus propias conclusiones...¡Y no se ponga usted tan serio, joder, que está hablando con un payaso!
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