Buscar en Mundo Jackson

jueves, 15 de septiembre de 2011

El Crucero de Tomás (7).

-¡Qué pronto se acaba lo bueno, macho!

-Ya, así es la vida, Tomás.

-¡Voy a echar de menos tantas cosas! La piscina!, la carne esa inglesa, ¿cómo se llama?

-"Rosbís".

-¡Esa! !Creo que podría estar comiendo "rosbí" un año entero y no me cansaría!

-Bah, no piensen en eso ahora. Disfruta el momento, macho.

-Sí, exprimiendo cada segundo.

-¡Eso es!

-Pero lo que voy a echar más de menos es el mar, el mar de noche.

-Ya te dicho que no lo pienses.

-Oye, he estado pensando. ¿Tú crees que si yo se lo pido al capitán, me podrían coger a mí aquí de algo?

-¿De qué, Tomás?

-Pues de cualquier cosa, trabajando lo que haga falta, sin cobrar nada. Durmiendo donde sea, en el suelo de una cubierta y comiendo las sobras.

-Las sobras del "rosbís".

-Sí, eso.

-¿Y de verdad crees que eso te haría feliz?

-Tendría el mar, el mar para mí para siempre.

-¿Y no crees que te acabarías cansando del mar, del "rosbís"...de todo esto?

-No sé.

-Esto ha sido un sueño, un sueño precioso para ti y para mí, porque ha sido único, especial y escaso. Lo otro sería rutina, y tú mismo me dijiste que la rutina termina cansando.

-Igual tienes razón...Pero yo lo voy a preguntar de todos modos.

-¿Estás seguro?

-¡El capitán es un señor tan amable!

-Pero se puede decir que "no" con la máxima amabilidad.

-Quizás tengas razón.

-Venga, vamos a cubierta, que estamos perdiendo tiempo de luna y mar.

No hay comentarios: