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martes, 27 de septiembre de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Motejar.

Motejar: Notar, censurar las acciones de alguien con motes o apodos.

Lo llevamos en la sangre. Si uno de los evangelistas hubiera sido español, conoceríamos a todos los personajes del Nuevo Testamento por sus apodos.


Es así y no parece que haya solución: cuando alguien nuevo entra en nuestras vidas, lo primero que hay que hacer el ponerle un mote

Y, si el susodicho nos cae mal, ¡ay si nos cae mal! Entonces, ¡a motejar se ha dicho!

La crueldad del "motejador" no tiene límites, al contrario que su ingenio y originalidad. Cuanto más evidente la razón y más humillante el resultado, mejor. Es una disciplina que se aprende bien pronto en las aulas y en las clases, y una lección que no se olvida durante el resto de la vida.

Supongo que resulta inofensiva cuando se ejerce de modo interno, sin que el "motejado" se entere (aunque, a menudo, lo acabará haciendo, y con ello descubrirá cómo son realmente los que él creía sus amigos). De hecho, intuyo que esto del "motejamiento" incluso realiza una importante labor terapéutica, permitiendo que nuestra mente se desahogue de parte del agua contaminada que según qué personas nos hacen tragar por los ojos y los oídos.

Pero cuando se hace a la cara, con premeditación, repetición y alevosía, se trata de un comportamiento al que me cuesta encontrarle una disculpa válida. Tanto para el cabecilla de la operación como para toda la pandilla que ríe la gracia.

Y no me ponga excusas, señor, que me las conozco todas: No es un juego, no es una broma, a él no le gusta y, no, repito, no, me puedo creer que "sea con cariño".


Pero, cuidado, amigo "motejador", que ha este juego podemos jugar todos.


Y no ganar ninguno.

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