-¡Dense la mano, por favor! Eso es, dándole bien fuerte la mano al señor director de marketing.¡Y sonrían, hombre!
A Tomás le costó, hacía mucho tiempo que no salía en una foto, y menos sonriendo.
-Gracias...Ahora otra señalando al mar, por favor.
Durante años, Tomás había envidiado a la gente esa que se gana la vida porque les hacen fotos, pero se le estaba pasando la envidia.
-Ahora sujetando el paquete de galletas gigante, por favor.
Lo dicho.
-En fin, ya está. Muchas gracias, señores. ¿Me confirman que estos son sus nombres? Es para la nota de prensa que acompaña a las fotos.
-¿Esto lo van a sacar en los periódicos?
-Sí, y en alguna que otra revista. Es para que se vea que Gallerica cumple con sus promesas y entrega los premios que anuncia.
-Ah...Y de paso también se hacen propaganda, ¿no?
-Sí, claro.
-Y ustedes son...Ya me entiende.
-No, no le entiendo.
-Ya sabe...
-¡Ah, no, no! Este y yo somos amigos y nada más. ¡Y no vaya usted a poner otra cosa en la noticia!
-De acuerdo, de acuerdo. Pues nada, muchas gracias y a disfrutar del crucero.
-Eso, y recuerden, señores: "Gallerica, su pequeño gran placer del día a día".
-Lo recordaremos, lo recordaremos.
-Bueno, Tomás, ya estamos aquí, macho, ya no hay vuelta atrás.
-Ya...Y sigo yo sin ver todo esto muy claro...
-¡Que sí, coño, que vas a ver como triunfamos tú yo! Con ese traje y ese bañador nuevos que tienes.
-Sí, la verdad es que los de la parroquia se han portado muy bien conmigo.
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