Melitón Ponderosa deseaba un brillante y extenso currículum más que cualquier otra cosa en la vida. Por eso, hacía curso tras otro.
Hizo uno de "Técnicas de Negociación". En la prueba escrita de evaluación sacó un 4,5, por lo que decidió ir a hablar con el profesor, a ver si le podía aprobar a cambio de presentar un trabajo o similar, pero no logró convencerle. (Lo que demuestra, sin lugar a dudas, que el suspenso fue más que merecido).
Luego hizo uno de "Alta Cocina Internacional". Como trabajo final presentó unas "Delicias de Cerdo". El comentario del profesor, tras catarlo fue: "Puede que esto a un cerdo le parezca deliciosa, pero a mí me parece lo más repugnante que he probado en mi vida". En lo referente al postre que elaboró, "Sorpresa de Chocolate", el profesor comentó que "Emboscada de Chocolate" habría sido un nombre más ajustado a la realidad.
Más tarde, se apuntó a uno que se anunciaba como "Curso de Defensa Personal". Pero se sintió estafado, pues allí había mucha más gente. Intentó que le devolvieran el dinero, y, ante la negativa del monitor, hasta se puso chulo. En resumen, que de aquel curso no sacó ningún conocimiento de defensa personal, pero si la importante enseñanza de que no conviene enfrentarse a un tío que enseña karate, judo y boxeo.
Luego fue a un curso de "Desarrollo de las Habilidades Sociales". Pero lo dejo al segundo día, porque, es palabras del propio Melitón, "allí eran todos unos gilipollas".
Después, hizo uno de "Lenguaje Corporal" con un profesor nativo: un mimo.
Por fin, se matriculó en un curso para vencer la adicción a los cursos. Pero, lógicamente, nunca lo terminó, aunque sí lo añadió en su currículum.
Ya se sabe que en esas cosas siempre se mete alguna que otra mentirijilla.
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