No tenía sentido seguir engañándose a uno mismo, no habían sido los diez días de baja, el niñato aquel se le había ido en carrera porque él ya no era el de antes.
Y, sin embargo, por el tremendo respeto y cariño que se le tenía en aquel club, nadie parecía querer decírselo: ni el público con sus pitos, ni el entrenador cambiándole. Todos esperaban que él mismo se percatara y diera el primer paso para afrontar la situación. Quizás no le pitaban porque ellos tampoco querían hacer frente a la dolorosísima realidad: el "León" -el mítico "León", el Gran Capitán que tantos trofeos había brindado a la afición- estaba acabado.
¿Cómo era posible? Llevaba tantos años con el primer equipo -había entrado tan joven- que todos se habían hecho la ilusión de que era eterno, de que el crédito de fuerza y vitalidad nunca se agotaría.
Pero lo había hecho, como tan cruelmente se encargó de constatar el segundo gol, de cabeza, a la salida de un corner. Otra vez el maldito niñato.
"¡A buenas horas le iba ese enclenque a haber robado la cartera al 'León' hace dos años!", pensó para sí un compañero de mil y una batallas, también ya cascado por los años, aunque su posición en el campo le permitía disimularlo mejor.
De nuevo, el silencio nervioso del pánico en las gradas.
-¡La puta, macho, ese cabrón me trae loco!
El viejo compañero sonrió y le hizo una carantoña.
-Tranquilo.
-¡Si es que no parecemos del primer equipo, parecemos del filial de los veteranos!
El viejo compañero rió la ocurrencia de su amigo.
-¡No digas eso, joder!
-¡Que sí, coño, que igual es el momento de ir pensarlo en dejarlo!
El viejo compañero se limitó a hacerle otra carantoña, pero ésta mucho más dulce y verdadera que la otra.
En la jugada siguiente, al "Leon" le dio un pinchazo, sin duda causado por la lesión que lo había tenido diez días de baja. Sin duda. Fue sustituido entre atronadores aplausos de gratitud, cariño y alivio. A él se le saltaban las lágrimas. Sin duda, por culpa del intenso dolor causado por el dichoso pinchazo. Sin duda.
Lo primero que hizo al salir del campo fue buscar al jefe de prensa del club.
Había que convocar una rueda de prensa.
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