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miércoles, 31 de agosto de 2011

Diccionario Balompédico-Onomástico de Jackson: "El Penalty de Cabrini".

Fallar una pena máxima en una final de la copa del mundo (para colmo, con 0 a 0 en "El Inapelable") y que no pase de ser una anécdota es el colmo de lo anecdótico. Sí, resulta todo un lujo poder exclamar-con una inmensa sonrisa en los labios-: "¡Fallé aquel penalty!".

Eso le pasó a Antonio Cabrini en 1982, que tiró, falló...y no pasó nada, principalmente porque su equipo acabó ganando por 3 a 1.

De entrada, reitero una vez más mi profundísima admiración por el lanzador de penalty decisivo, toda una heroica figura que -en el mundo actual- se enfrenta con un valor que roza el fanatismo a un trance más propio de un personaje de la mitología griega o de una tragedia isabelina inglesa que de un chaval del extrarradio al que se le da bien dar patadas a un balón.

Dicho lo cual, lo tiró mal de narices, o sea, fuera. Porque no hay fallo de mayor envergadura que tirar un penalty fuera. Es siempre preciso asegurarse de que el balón va dentro, y dejar el resto del trabajo a la inutilidad del portero. En efecto, regla número uno del atacante balompédico: "No desprecies la torpeza de portero y defensores, a menudo ellos llevan más peligro en el área con el balón en los pies que tú".

Aunque recordemos, una vez más en descargo de Cabrini, que enfrente tenía al temible arquero germánico-teutón Tony Schumacher -con bigote y todo- y ese tío imponía. De hecho, estoy convencido de que todos los delanteros que le metieron un gol pudieron hacerlo porque no le veían la cara en el momento del remate.

Pero, ¿qué más da? Ganaron y eso es de lo que se trata. Por tanto, un "Penalty de Cabrini" es un error o problema que pudo tener graves consecuencias pero a la postre no fue así. Por ejemplo: "Me olvidé de cerrar el coche, pero fue el penalty de Cabrini, porque volví y ahí estaba".













Momento del golpeo en sí.

martes, 30 de agosto de 2011

Paseando un Señor por Pekín.

Paseando un señor por Pekín, se preguntaba preocupado. "¿Es que aquí no se acaba nunca el Barrio Chino? ¡Yo entiendo que por aquello de la honrilla y la abundante materia prima estos señores tengan un Barrio Chino grande, pero esto es una exageración! Hace dos horas que salí del hotel, y no paro de ver chinos por todas parte. ¿Dónde estará el Barrio Italiano, el Barrio Latino o la Casa de Aragón?"

Se planteó el señor preguntar, que él era muy dado a la consulta espontánea en mitad de la vía pública, pero la experiencia del día anterior le hacía ser reticente, que por mucho que hablaba despacio y gesticulaba con todo su interés, no conseguía hablar chino. Así pues, decidió seguir caminando, con la firme convicción de que en algún momento llegaría a la salida de aquel inmenso Barrio Chino que Pekín parecía tener.

Caminó y caminó, pero, para su desesperación, parecía que el Barrio Chino de Pekín empalmaba con las localidades limítrofes con la capital, chinos, chinos, y chinos por todas partes. ¿Serían todos chinos de la misma China o vendrían también de la inmigración? ¿Llegaban chinos a China de Francia, Italia y Alemania en busca de un futuro mejor?

Enfrascado como estaba en su honda preocupación por la demografía china, el señor no se percato de que se había perdido. "¡Maldición, me he perdido en el Barrio Chino! ¡El más capital de los pecados del turista, llenos como están estos sitios de peligros!" No había otra escapatoria que coger el primer taxi que se presentara y enseñarle el folleto del hotel.

Por fortuna, un taxi con sus alegres lucecitas dobló la esquina y paró en respuesta a los histéricos aspavientos del atribulado señor.

-Buenas tardes, usted no es de aquí, ¿verdad?

¿Era posible? ¿Un taxista español en pleno barrio Chino de un pueblo de al lado de Pekín?

-No, y usted tampoco.

-No, vine hace diez años de turista a Pekín, decidí bajar a dar una vuelta por el Barrio Chino, ¡y ya ve cómo he acabado!

Moraleja: Si va usted a Pekín, no vaya a dar una vuelta por el Barrio Chino.

lunes, 29 de agosto de 2011

La Clase Turista del Arca de Noé: Arañas Bola, Arácnidos con Alma de Cow-boy..

De entrada recordar que las arañas no son insectos, por mucho que lo parezcan, seguramente porque son pequeñas, se pasean por las residencias veraniegas y dan mucha grima.

Es imposible pensar en una araña sin que se nos venga a la mente una tela (bueno, y también Spiderman), esas trampas de inquietante precisión geometría que son mortales de necesidad para insectos varios.

No obstante, hay un tipo de araña que no recurre a una emboscada de punto de cruz para ganarse el sustento, sino que ha tenido que desarrollar una técnica alternativa para saciar sus caprichos culinarios.

A la "Araña Bola" lo que le privan son las polillas, pero es difícil atraparlas en una tela de araña porque son bastante escurridizas. Por tanto, ha desarrollado un astuto sistema en dos etapas, a saber:

-Emite un olor que imita el de las feromonas de una polillas, lo que las atrae (ya se sabe, por aquello del tema erótico-festivo).

-Cuando la polilla, pensando que el ligue es seguro, se acerca, la "Araña Bola" lanza un hilo de punta pegajosa, al más puro estilo de los vaqueros norteamericanos (o de cualquier otro sitio). Esto lo hacen las hembras, los machos (menos sutiles) esperan que la polilla se acerque y se lanzan a por ella.

Debido a las preferencias ya expresadas, es natural que las "Arañas Bola" sean criaturas más bien nocturnas. Se pasan el día descansando tranquilamente sin ser molestadas (gracias a su hábil camuflaje, que les hace parecer excrementos de pájaro).













Echando la caña.

domingo, 28 de agosto de 2011

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): ¡Pídela, Lucera!

Una semana más, Iván las estaba pasando canutas para encontrar once tíos con los que empezar el partido. Y, una vez más, Marcial tenía una imaginativa solución.

-¿Estás borracho, Marcial?

-¡No!, ¿por qué dices eso?

-¡Pues porque me acabas de proponer que saque a jugar a una oveja!

-¡Hombre, reconozco que futbolísticamente no es gran cosa, pero de forma física está hecha una campeona, no veas cómo va por el prado, y siempre será mejor que empezar con 10...! Llevamos desde el jueves buscando gente y no hay manera, ni siquiera Doña Soledad quiere. Si no hay personal humano, habrá que tirar del animal.

-¿Y el cura?

-Le queda un partido de sanción.

-¿Todavía?

-Si es que se le calentó mucho la boca...

-¡Pero no te das cuenta que es absurdo sacar a una oveja a jugar! ¿Tú crees que el arbitro lo va a permitir?

-Eso no es problema, se falsifica la ficha.

-¡Marcial, coño, que es una oveja!

-En fin, tú eres el entrenador.

*     *     *

-¡Lucera, un poquito de solidaridad, no me seas vaga, leñe! ¿Ves cómo era mejor jugar sin la oveja, Marcial? ¡El condenado bicho no suda la camiseta y nos está fastidiando la presión!

-Sí, pero reconozca que ha tirado un par de paredes buenas, míster.

-Ahí llevas razón.

sábado, 27 de agosto de 2011

La Capital de la Justicia de América (y 6)

La mayoría de la gente en el pueblo, y por extensión en todo el país, estaba encantada con la idea. De hecho, se preguntaban por qué no se les había ocurrido antes. Pero Pete tenía la sensación de que todo aquello se les estaba escapando de las manos.

Esa misma noche se abría la temporada 1998 de ejecuciones con Lloyd Wayne Hampton, al que iban a dar pasaporte en nombre del estado de Illinois. Y se iba a hacer en la flamante cámara nueva. No era que la otra estuviera realmente vieja, es que se había quedado pequeña.

Con capacidad para doscientos testigos, aquello parecía más bien un pequeño y coqueto teatro, con la única particularidad de que un cristal separaba el escenario de las butacas. No obstante, se había reservado zonas independientes para las familias y los representantes oficiales, de acuerdo con lo dictado por la resolución judicial que había autorizado la puesta en marcha de todo ese circo. El resto de los asistentes eran, oficialmente, "testigos ciudadanos", y cada estado estaba obligado por ley a nominar a 180 titulares más 20 suplentes.

¿Cómo convertirse en uno? Legalmente, cualquier persona mayor de edad con residencia en el estado en cuyo nombre se llevaba a cabo la ejecución podía solicitarlo y luego una comisión oficial decidía quienes eran los más adecuados. También según la nueva ley, cada estado tenía la obligación de correr con los gastos de traslados, alojamiento y manutención de sus "testigos ciudadanos" -tanto titulares como suplentes-, los cuales debían personarse en el pueblo 48 horas antes de la hora de la ejecución y no podían abandonarlo hasta 12 horas después. Por razones de seguridad, los "testigos ciudadanos" debían estar concentrados en un complejo residencial del que sólo podían salir para presenciar la ejecución en sí. Dicho complejo era de propiedad municipal.

En otras palabras, que cada "noche especial" le reportaba 100.000 pavos a las arcas municipales. Seguramente, se podía suponer que aquello de las "ejecuciones delegadas" había dejado de ser rentable pera los estados, pero resultaba todo lo contrario. Curiosamente, la mayoría de los "testigos ciudadanos" elegidos por la comisión de Illinois habían hecho generosas donaciones a todo tipo de proyectos estatales, se rumoreaba que de hasta 5.000 dólares. Nada ilegal, la comisión tomaba sus decisiones y no tenía que dar ningún tipo de explicación a nadie.

El proceso de entrada a la sala estaba siendo lento, ya que era absolutamente prioritario que nadie metiera escondidas cámaras de fotos o vídeo. El detector y los exhaustivos cacheos eran ineludibles. Mientras supervisaba los registros, Pete no podía quitarse de la boca es regusto amargo de estar haciendo algo que no te parece lo correcto.Ese regusto que tan fácilmente se quita con un traguito de dinero.

-Ya están todos los "T.Cs" dentro, jefe -dijo Pete a través de un transmisor.

-De acuerdo, Pete. Vamos bien de tiempo, quedan 15 minutos para la hora.

-15 minutos para que se levante el telón del show turístico más caro y macabro del mundo -dijo Pete entre dientes.

viernes, 26 de agosto de 2011

La Capital de la Justicia de América (5).

Diez años después de aquella lejano noche de estreno, la paciencia y el trabajo bien hecho parecía que habían dado sus frutos: quince estados confiaban ya en ellos, rara era la semana sin una "noche especial" y una decena habían llegado hasta el final sólo en los últimos doce meses. Y el futuro era cada día más brillante: multitud de farragosos procesos de apelación estaban llegando a su fin y parecía que aquello ya no había quien lo parara. De hecho, la empresa tenía previsto llevar a cabo una ejecución semanal en cuestión de uno o dos años.

Pero lo realmente espectacular era el cambio que había experimentado el pueblo. Restaurantes, bares, tiendas de recuerdos y hasta un nuevo hotel se habían construido. Todo para satisfacer las necesidades del turismo, de los miles de visitantes que llegaban al pueblo con el deseo de conocer "La Capital de la Justicia de América". Habían conseguido ser una escala de todos los paquetes turísticos, que nadie se fuera del estado sin pisar el pueblo y comprar los recuerdos, so pena de que su estancia fuera tachada de incompleta. Ningún visitante se hacía más preguntas, no se planteaban si aquello estaba bien o mal. Se hacía y punto.

El museo también había crecido, y aquella primitiva nave se había transformado en un edificio de dos plantas, donde se podían contemplar objetos llegados de todos los rincones del mundo.

El alcalde Nichols, claro está, era inmensamente popular. Era el hombre que había traído la prosperidad al pueblo, y, ¿no es para eso para lo que están los políticos? Algunos, pocos, no se sentían muy felices con los medios empleados, para a la gran mayoría le daba igual, incluso muchos estaban orgullosos de ser "La Capital de la Justicia de América".

Pero Nichols no se conformaba, la cabeza de Nichols seguía buscando más y más, nuevos medios de aumentar el negocio.

Y había tenido una idea genial.

jueves, 25 de agosto de 2011

La Capital de la Justicia de América (4).

Había perdido la cuenta de todas las manos que había estrechado en los últimos diez minutos. Sentía ese agradable y raro cansancio que dejan los nervios cuando todo ha salido bien, muy bien, de hecho. La estudiada coreografía mil veces ensayada se había representado a la perfección, y la química había hecho el resto. Nada más terminar, se había echado la cortina que separaba tras el cristal que separa a los testigos de la cámara de ejecución, y Pete había indicado educadamente que era el momento de desalojar. Los familiares habían salido precipitadamente y se habían dirigido a toda prisa hacia los coches que les esperaban en el aparcamiento. El resto se lo tomó con más calma, comentando la jugada. El dictamen era unánimemente positivo. El tipo sureño lo resumió a la perfección. "¡Me parece que usted y yo vamos a hacer negocios juntos, amigo!"

*     *     *

Había pasado un año desde la primera ejecución y el negocio seguía avanzando, mas no tan rápido como todos habrían deseado. Aunque ya tenían firmados contratos con cinco estados, únicamente habían tenido una decena de "noches especiales", de las que tan sólo se habían concretado dos y, lo peor de todo, parecía que el interés general cada vez era menor. Se estaba pasando la novedad.

Fue entonces cuando el alcalde Nichols tuvo una feliz ocurrencia. Había que ofrecer más atractivos al visitante. De ahí fue de donde vino la idea del museo.

Se recorrió todo el país y se fueron adquiriendo multitud de objetos relacionados con el crimen y el castigo. Todos ellos pasaron a formar parte de una exposición permanente alojada en una nave que se construyó pegada al edificio de las ejecuciones.

La visita era guiada y su punto álgido y final era la parada en la cámara de la muerte en activo. Valoraron la posibilidad de que el visitante se pudiera tumbar en la camilla por un extra de dinero, pero al final lo descartaron.

El museo, por supuesto, tenía una bien surtida tienda de recuerdos donde el producto estrella eran las camisetas de "La Capital de la Justicia de América".

miércoles, 24 de agosto de 2011

La Capital de la Justicia de América (3).

¡A ver si a la tercera iba la vencida! De lo contrario, aquel negocio en ciernes se podía ir al traste antes de empezar. La gente se cansa de esperar, había que darles una ejecución ya. En las dos ocasiones anteriores, un aplazamiento de última hora había dejado al circo sin payaso. Quizás habría que comprar alguna que otra señorial voluntad judicial.

Pero no había que adelantar acontecimientos, de momento. Lo importante era concentrarse en esa noche. Miró por la ventana del despacho de dirección: el pueblo estaba irreconocible, lo que de ordinario eran tranquilas calles pateadas por algún paleto parecía en ese momento el mismísimo centro de Nueva York. Allí estaba la prensa con sus intrépidas reporteras y sus unidades móviles, manifestantes a favor, manifestantes en contra y forasteros curiosos, muchos. Eran un muy bienvenido chaparrón de dinero para aquel modesto pueblo. No obstante, tenía la sensación de que había menos gente que las otras dos veces. Estaba claro, hacía falta que aquella noche la cosa, por fin, saliera como era debido.

Volvió a la sala de espera de testigos VIP, la reservada para los representantes estatales, los familiares de la víctima, los simpáticos muchachos de la prensa y los observadores de otros estados con ejecuciones en el horizonte y sin mucha idea de cómo hacerlas. La familia del condenado estaba en una sala aparte. Todo estaba calculado.

-¿Todo bien, señoras?

-Sí, sí, muchas gracias...

Las esposas de los tres oficiales de policía a los que aquel tipo había matado a balazos no habían probado bocado.

El simpático sureño, en cambio, se estaba poniendo las botas, como en las otras dos anteriores ocasiones.

-¡Demonios, amigo, aunque no haya ejecución, el viaje merece la pena sólo por estos bocadillos de salmón!

Sonrió, negocios son negocios.

Entonces, se abrió la puerta. Era Pete. ¿Venía a comunicar -otra vez- que el aplazamiento había llegado? No, tenía el gesto entre alegre y tenso, como un niño antes de debutar en la liga escolar de baloncesto.

-Señoras, señores, quedan 10 minutos para la hora fijada. Acompáñenme, por favor.

Empezaba el espectáculo, y esa vez parecía que de verdad.

martes, 23 de agosto de 2011

La Capital de la Justicia de América (2).

El hombre de la corbata pasó su mano lentamente por la camilla y, de repente, la retiró, como si le hubiera dado calambre.

-¿Qué le parece, señor director?

-Bien...¿Y dice que todo funciona a través de una máquina?

-Exacto, todo automático, sólo hay que pulsar un botón. La ha diseñado un ingeniero con la asesoría de un tipo que conoce bien el equipo que han instalado en Texas.

-¿El que usaron con el negro ese?...¿Cómo se llamaba?

-Charles Brooks. Ese mismo. No dio problemas, todo limpio. Y el nuestro es todavía mejor.

-Ya. ¿Y el personal?

-Tampoco tienen que preocuparse de eso. Usted tráiganos al condenado y nosotros nos encargamos de todo: vigilancia, visitas, prensa, asistencia espiritual, recepción de testigos, certificado de defunción...Aunque, por supuesto, también puede usted traer a su gente, si así lo prefiere.


El hombre de la corbata, a la sazón director del Departamento de Prisiones Estatal, se acarició la canosa barba. La nueva legislación estatal le había creado un problema, y todo parecía indicar que aquel amable hombre de negocios tenía la solución. Parecía un tipo de fiar, avalado por referencias inmejorables y aquella cámara de ejecución resultaba todo lo atractiva que un lugar de tal naturaleza puede ser. Por último, pero no menos importante, las tan buenas referencias que le habían dado indicaban que caería una comisión, una elegante y jugosa comisión, de ésas que despistan hasta a los fiscales anti-corrupción con el más fino de los olfatos.

-Muy bien, recomendaré que mi estado use sus servicios. Vivamente.

-Muchas gracias, señor director. No le decepcionaré.

Seguro que no lo haría.

lunes, 22 de agosto de 2011

La Capital de la Justicia de América (1).

-"La Capital de la Justicia de América".

-Suena bien, ¿verdad? Es la oportunidad de atraer a este pequeño pueblo a legiones de abogados, periodistas y curiosos, y sus billeteras vendrán con ellos.

-Sí, pero, ¿usted cree que esto es realmente factible?

-La bola de nieve está en marcha y nadie puede ya pararla, alcalde Nichols. En 1981 liquidaron a un tipo en Indiana, el año siguiente Texas y Virginia se unieron a la fiesta y este año se han apuntado Alabama, Mississippi, Georgia...Cada año más y más estados están reanudando las ejecuciones y se están llevando a cabo en prisiones donde nadie tiene la más mínima experiencia en el asunto y usando maquinas viejas, obsoletas y oxidadas. ¿Sabe cuánto tiempo llevaban sin usar la cámara de gas en Mississippi? ¡veinte malditos años, y el cacharro tiene treinta! No resulta extraño que ese cabrón de Jimmy Lee Gray tardara ocho minutos en irse al otro barrio. No me malinterprete, alcalde Nichols, no es que no se lo mereciera, pero esta clase de chapuzas son usadas por toda esa panda de maricas llorones contrarios a la pena de muerte. Lo que los estados necesitan es alguien que haga el trabajo, y lo haga bien. Y ese alguien vamos a ser nosotros.

-Pero, ¿estarán de acuerdo en traer aquí sus ejecuciones, en sacarlas fuera de su territorio?

-Estarán encantados de quitarse el muerto de encima, o, mejor dicho, futuro muerto.

-¿Y no habrá problemas legales?

-No se preocupe, solucionar ese tema es asunto mío, usted limítese a cederme el edificio municipal con sus terrenos.

domingo, 21 de agosto de 2011

El Enemigo.

Esas cosas siempre se llevan con la máxima y milimétricametne organizada discreción, y, sin embargo, algo falló aquella vez. Todo el mundo se quedó de piedra en aquella sala, menos las dos personas que más motivos tenían para sentirse violentos. Esos se lo tomaron con la máxima naturalidad. Son los dones que concede la experiencia.

-¿También usted aquí, general?

-Ya ve, general.

-Y supongo que para lo mismo que yo.

-Eso me temo.

-Dicen que son muy buenos, los mejores del mundo.

-Por eso hemos viajado usted y yo hasta acá, pero me parece que nuestros cuerpos ya están muy viejos y muy cascados...

-¿Se rinde, general? ¡Jamás lo habría esperado de usted!

-¿Rendirme? ¡Nunca! Si no lo hice ante usted hace 20 años, menos lo haré ahora.

-¡Pues me hubiese ahorrado usted muchos problemas si se hubiera rendido aquel día!

-¡Ja, ja, ja, ya lo supongo!

-No, si usted no pudo conmigo, tampoco esto lo hará.

-Lo mismo digo.

-Bueno, me toca pasar.

-Suerte, general.

-También para usted, que nos va a hacer falta.

-Sabe una cosa, general.

-Dígame.

-Creo que usted y yo somos unos militares de mierda.

-¿Por qué dice eso?

-Porque lo primero que tiene que averiguar un guerrero es quién es su enemigo. Y ése no era ni yo ni usted. Era esta cosa que se nos va a llevar a los dos la vida.

sábado, 20 de agosto de 2011

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Antolín.

Si alguna vez para por Gracia del Río, y es usted esos que no se queda tranquilo si no se lleva lotería de todos aquellos lugares que visita, pregunte por Antolín.

Antolín es lotero a la vieja usanza, de esos que patea las calles con sus billetes cautivos por una pinza, de esos que invaden colas, terrazas y barras cantando a los cuatro vientos sus terminaciones ofertadas, de esos que garantizan premio (o casi), premio gordo (o casi).

Antolín nunca ha dado un premio que no hubiera estado meses y meses a régimen. Él se excusa diciendo que se le compra poco y que, por tanto, las probabilidades matemáticas de vender un pellizco no son muchas.

Antolín cree fervientemente en las Matemáticas y su poder. Pasa sus ratos libres haciendo cálculos y cálculos, con la esperanza de poder así engañar a la Diosa Fortuna y predecir su próximo designio.

-"¡El 323" hace seis años que no sale! ¡Y aquí lo llevo!

-¡No fastidies, Antolín, si ha estado todo ese tiempo sin salir, este sábado lo volverá a hacer!

-¡Que te digo yo que sale, que lo tengo todo calculado!

-¡Tú siempre lo tienes todo muy calculado, y luego nada!

-¡Hazme caso, que las Matemáticas nunca se equivocan!

-¡Bueno, pero como no me toque...!

Obviamente, el "323" no salió y, por no perder la entrañable costumbre, allá que se fueron a pedirle cuentas a Antolín.

Él, fiel también a su costumbre, dio la excusa por la que siempre será recordado en Gracia del Río.

-Sí es que al redondear no calculé bien la desviación...Y de todos, modos, con lo poco que me compráis, bastante que doy algún reintegro de vez en cuando.

La Diosa Fortuna, que siempre se la acaba jugando al pobre Antolín.

viernes, 19 de agosto de 2011

Tele-Espectadores.

-¿Qué ponen esta noche?

-De todo y de nada. He dado una vuelta completa, y no he encontrado ningún programa interesante.

-¡Algo habrá, algo habrá!

-¡Pues búscalo tú mismo!

-Mira, una tertulia política.

-¿Has visto a los contertulios? Sería como ver un partido de tenis con todos los jugadores en el mismo lado de la pista.

-¡Ah, "El Misterio de la Abadía Templaria". ¡Seguro que está semana se desvela quién es el asesino!

-¡Llevan 23 capítulos persiguiendo al dichoso criminal y nada! Estoy por llamar a la cadena y confesar que fui yo, a ver si así cambian de serie.

-¡Hombre,una peli de risa!

-"Las Locas Aventuras de Napoleón y sus Chiflados Soldados", no parece un título muy prometedor...

-Pues nada, cambio. ¡Baloncesto, a ti te gusta el baloncesto!

-Sí, mira cuanto tiempo queda y lo ponemos cuando falten cinco minutos para el final, que es lo realmente interesante de los partidos.

-¡Macho, es que no te gusta nada!

-Debe ser que soy muy exigente.

-¡Ah, mira, un documental sobre los leones del Serengeti, y luego otro sobre las nuevas voces de la poesía yemení. Te los vas a tragar como que me llamo Basilio, y sin rechistar, que si no me chivo a todos esos amigos tuyos con los que te pones tan pedante.

-Anda, pon el basket.

-¡Me alegra que nos entendamos!

jueves, 18 de agosto de 2011

Si el Deber Me Llama, Dile que He Salido un Momento.

Cuenta la leyenda (bueno, en realidad me lo estoy inventado yo ahora, pero empiezo así porque queda más bonito, y, en cualquier caso, ya sabe usted que soy un licencioso poético) que los dioses, en respuesta a las súplicas de un pueblo que se veía amenazado por invasores extranjeros, cogieron a cinco lugareños y les dotaron de poderes especiales para hacer frente al enemigo.

Cuando éste llego, allí estaban los divinos salvadores, y los dioses los contemplaban satisfechos desde las alturas:

-¡Mirad, ese es Burgeín, al que dimos el don de la Fuerza!

-¡Y ése es Aareke, con el don de la Sabiduría!

-¡Gereryo, dotado de la Velocidad!

-¡Jurepano, al que le entregamos la Elocuencia!

-Pero. ¿y Hermanet? ¿Dónde está?

-Es que a ése lo que le dimos fue el Escaqueo.

La historia es un tanto tonta, pero ilustra una profunda convicción que yo tengo, la que de la capacidad, más bien el don, de escaquearse es una de los mejores regalos que la Naturaleza ( o la Educación) le puede hacer a un ser humano.

El escaqueo te permite ahorrarte un montón de malos tragos, otro montón de ratos aburridos, por no hablar de montañas inmensas de pesado trabajo. Y todo ello, lo mejor y más importante, sin sufrir ningún tipo de consecuencia negativa.

Por supuesto que opino que el escaqueo es de los más reprobable desde el punto de vista moral, pero, reitero, el que lo domina y no le pesa en la conciencia lleva una existencia mucho más sencilla y plácida.

Ah, que no le he contado el final de la historia. El pueblo se salvo, aunque a costa de que Burgeín, Aareke, Gereryo y Jurepano dieran su vida en el campo de batalla.

Hermanet, por supuesto, consiguió que nadie le echara nada en cara..

miércoles, 17 de agosto de 2011

Hermanos.

-¿Tú crees que mamá sabe lo mío con Roberto?

-Mamá está mayor, no tonta.

-Ya.

-Y de lo de la boda, ni una palabra. El disgusto la mataría.

-Es irónico, con la ilusión que le hacía ver a un hijo casarse, y no va a poder ser. Tú tampoco vendrás, claro, que como se enteren en tu empresa, te echan.

-Tú ya sabes lo que yo opino de la aberración que vas a cometer. Además, tú tampoco viniste cuando yo me ordené.

-¡Porque eso sí que fue hacer el imbécil! Mi hermanito, convertido en un soldado del mayor ejército de parásitos manipuladores sobre la faz de la tierra.

-¡No te consiento...!

-¡Eso, eso, dámela, y bien fuerte! Después de todo, ¿no es esa tu profesión?

-¿Quién eres tú para meterte en mi vida, para burlarte de mi vocación?

-¿Quién eres tú para meterte en la mía, y decirme si estoy enamorado o no?

-¡Eso no es amor!

-Ya, es vicio y perversión...¡Una desgracia para una familia tan respetable como la nuestra!

-Pues sí, eso es lo que pienso.


-Perdón, que me meta donde no me llaman, señores, pero es que no he podido evitar escuchar su conversación. Es lo que tiene cuando uno discute a voces en el Metro...En fin, al grano, lo que les quiero decir a ustedes dos, y a todos los que son como ustedes dos, que se vayan mucho a la mierda, que aquí ya han hecho bastante daño. Gracias.

martes, 16 de agosto de 2011

¿Y Si Va Alguien y Nos Descubre (Sin Permiso)?

No resulta descartable (de hecho, yo prefiero no pensarlo) el hecho de que cualquier día de estos llegue una expedición de otra planeta al nuestro. Entonces, aterrizan, van y nos descubren.

Tan sólo espero que, tan avanzados como supongo que estarán, elijan bien el sitio. Porque, por ejemplo, si aterrizan en un sembrado, de momento, no va a pasar nada. Se bajan, se maravillan, le dicen: "¿ves, gilipollas, como sí que había algo?" al incrédulo de turno, clavan la bandera y toman posesión de estas tierras.

Entonces es cuando aparece el lugareño con el perro y la escopeta.

-¡Tss, "ustés"!, ¿con permiso de quién "s'an metío" en mis tierras?

-¡Venimos en son de paz de una lejana galaxia a traer un mensaje de armonía y amor! -porque digo yo que alguno hablará español.

-¡Ni "pa" ni pollas en vinagre, ya se están "ustés" saliendo "d'ahí"!

-Amigo, por favor, llévanos ante tu líder.

-¿"Líer"? ¡Ya está bien de "cachondeo", o se salen de mis tierras o les descerrajo un tiro!

Es este el primer momento clave del descubrimiento, porque, dado que no parece que el aborigen esté por lo de parlamentar, o se repele el ataque o se va uno. Supongamos que nuestros descubridores optan por lo segundo y buscan un punto alternativo de aterrizaje, con la suerte de toparse con la autoridad competente.

-Buenos días, los papeles del vehículo, por favor.

-Buen día, venimos de una lejana galaxia a traer un mensaje de armonía y amor!

-Los papeles del vehículo, y va usted a soplar por este tubito.

-¡Pero es que hemos venido a descubriros!

-Caballero, nosotros ya llevamos muchos años descubiertos. Su documentación, por favor.

-¿El qué?

-Documentación, los papeles, el pasaporte...

-No tenemos.

-Ya veo...A ver, Ramírez, comunica por radio que tenemos aquí a unos individuos en situación irregular, en posible estado de embriaguez y conduciendo un vehículo muy raro y sin matrícula del cual no portan documentación.

-¡Bautizo a estas tierras como Grassxugoala!

-¡Qué coño va usted a bautizar! ¡Esto se llama Aguileña de Soto y ya lleva mil años bautizado!...A ver, nos van ustedes a acompañar...

Ese supongo que será el fin del descubrimiento. Los visitantes se irán con la música a otra parte, dejando al planeta tierra a medio descubrir.

Y todo por no aterrizar en el sitio adecuado.

lunes, 15 de agosto de 2011

Arte Contemporáneo, Últimas Tendencias Plásticas y "Esto qué Coño Es", en General.

Intuyo que los vigilantes de sala de los museos, para matar el inmenso tedio que debe ser ver gente dando vueltas, han desarrollado su propio humor:

-Central para sala 10.

-Adelante 10.

-Hay un perturbado en la sala.

-¿Cómo? ¿Está golpeando a las esculturas?

-No, lleva más de media hora contemplándolas.

En efecto, ¿quién no ha sentido la tan desagradable sensación de estar ante una obra de arte de fama mundial y no saber qué lechugas está viendo? Sensación que siempre remata una pareja de pedantes que se te pone al lado (porque los pedantes de museo siempre van en parejas, y uno de ellos con el catálogo de la exposición de en la mano): "¡La influencia de Velázquez es clarísima!"

 ¿Velázquez? ¡Cómo no sea la estación de Metro!

Es, en suma, duro visitar un museo cuando no se entiende de arte, ya que se tiene la sensación de que te estás perdiendo gran parte de lo bueno, de que no le estás sacando todo el jugo al importe de la entrada (objetivo primordial cuando se pasa por taquilla). Es sentirse un poco como un eunuco en un bar de carretera.

Pero, por otra parte, conviene recordar que el artista bueno de verdad crea un arte sencillo de entender, universal:

-¿Y éste? ¡Joder, macho, menuda mierda de cuadro! Mancha por aquí, pegote de pintura por allá...¡Es que hasta me da dolor de cabeza verlo! Es como tener a mi suegra toda la tarde en casa, sin parar de hablar...¿Cómo se llama esta porquería?

-"Tarde de verano con mi parlanchina suegra en casa".

¿Me sigue?

domingo, 14 de agosto de 2011

¿Cuánto Tarda un Famoso en Recorrer 100 metros? (Rostros Célebres Sueltos por las Aceras).

Entreviste a cualquier famoso y no tardará en respaldar alguna de sus afirmaciones con eso tan tópico de: "precisamente el otro día me paró un señor por la calle y me dijo..."

Por tanto, es lógico deducir que cualquier persona suficientemente famosa es abordada constantemente por particulares mientras ejerce su sagrado derecho de ser peatón. Debe ser muy duro, sin duda, eso de tardar media hora en recorrer una manzana.

Tan duro es, que muchos famosos intentan evitar ser reconocidos, generalmente luciendo un gorro chillón, enormes gafas de sol y ropa a la última moda. En otras palabras, llevan un look llamativo para, presuntamente, intentar no llamar la atención. Y, por supuesto, bajo las gafas de sol, siempre se adivina ese gesto agrio de "sí, soy yo, por favor, no me para para pedirme un autógrafo o contarme su vida"

Por mi parte, y en consonancia con lo que parece su deseo, las pocas veces que me mis pasos se han cruzado con los de una cara conocida, he actuado como si no los hubiera reconocido, para alivio de la mayoría y, me temo decepción de alguno.

Porque digan lo que digan, hay famosos a los que, en el fondo, les encanta eso de los reconozcan por la calle, les paren y les digan cosas, aunque no se acuerden su nombre y los llamen como el personaje que interpretaron en una serie (o incluso puede que les confundan con otro).

Y es que a lo que más teme una persona cuya principal fuente de ingresos es la popularidad es a la vuelta al anonimato, o sea, que ese ser caprichoso y etéreo llamado "el Gran Público" te retire su favor y te devuelva de una patada al cuarto del olvido. antesala del inmenso club de  los rostros que pasan desapercibidos.

Cuando el famoso sospecha, barrunta, huele, presiente que puede estar llegando ese día, el más feroz de los pánicos se apodera de él, y hace el tipo de locuras y estupideces de cualquier ser que lucha desesperadamente por su propia existencia.

Y si no me cree, encienda la tele o abra un revista.

sábado, 13 de agosto de 2011

Pena Negra.

-Ya tenemos la identificación del cadáver. No se lo va a creer, comisario.

Entre alarmado y curioso, el bigotudo policía le arrebató la carpeta al agente.

-¡No me jodas!

-Sí, uno lástima.

-Joder.

-Supongo que, en cierto modo, era su destino.

-Cierto. Tantos años jurando y perjurando que lo iba a dejar, que se iba a buscar un trabajo honrado, y siempre volviendo a las andadas.

-Le advierto que casi ha sido mejor así, porque si le llegan a trincar los hombres de Valdeclara...

-Ahí llevas razón, le hubiese encontrado fijo, y habría acabado muerto igual, pero después de un par de horitas de pasarlas muy putas.

-¿Sabe si tenía familia?

-Creo que una hermana. Daré orden de que la localicen.

-¡Joder, qué puta mala suerte ha tenido "El Chirla"!

-La de siempre. Él mismo lo decía: "¡maldita pena negra que me persigue y no me abandona ni pa' cagar!"...En fin, te puedes retirar, Prebiño.

-Muy bien, comisario.

El bigotudo policía se permitió unos segundos para recordar la figura, en cierto modo hasta entrañable, de Manuel Cochoya Díaz, alias "El Chirla", veterano chorizo pluridisciplinar de muy poquita monta fallecido hacía unas horas, al hacer explosión un potente artefacto colocado en un vehículo de gama alta cuya cerradura acababa de forzar. Cosas de enredar con el coche de un importante capo de la mafia con demasiados enemigos.

"¡Pena negra, 'Chirla'!", suspiró entre dientes en comisario antes de reanudar el trabajo.

viernes, 12 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (y 7)

(-Pues yo le cronometré la segunda vez que pasó por la recta, y no hizo mal tiempo, jefe).

(-Calla, Manolín, no seas cabrón).

(-Pero si usted se reía más que yo).

-¿Se puede, Don Azarías?

-¡Hombre, Montaneda, pasa, pasa! Ya veo que no guardas rencor por cambiar de preparador.

-Esas cosas son normales en el mundillo...¿Cómo estamos?

¡Jodido, muy jodido, Montaneda!

-Es que la caída fue fuerte, de hecho, tuve usted suerte de no hacerse más.

-¡Menudo mamonazo el jamelgo ese! Se lo voy a vender a una carnicería.

-De eso precisamente veníamos a hablarle, Don Azarías. Que resulta que un señor inglés le vio correr el otro día y está interesado.

-¡Pues nada, se lo regalo para que se lo meta por el culo!

* * *

-¿y cuánto dices que le dan al dueño del ganador?

-Pues como medio millón de euros.

-¡Será hijo puta, pero si aquí no hacía nada!

-Ya, pero es que uno nunca sabe cómo van a evolucionar los caballos, y también está el cambio de clima, de alimentación, de métodos de entrenamiento...No es el primer caballo que en liso no hace nada, pero que es un super-campeón en carreras de vallas.

-¡Mírale, ahí está, la madre que lo parió!

-Y ése que está a su lado sonriendo es el tipo al que se lo regalaste. Precisamente hoy lo contaba como anécdota en un periódico inglés.

-"Thanks, Yokel"...¿Le ha cambiado el nombre?

-Sí.

-¿Y qué significa eso?

-"Gracias, Paleto"

jueves, 11 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (6).

-¡Joder, Alvarito, 8 carreras, 4 hipódromos, 3 jockeys...si hasta he cambiado de preparador, y lo mejor que ha hecho es un penúltimo, y por corta cabeza! Cuando no es el jockey, es la pista, cuando no es la pista, es que ha pasado mala noche o ha tenido mal viaje...¡No se yo si este caballo es tan bueno como decían...!

-Lo que pasa es que "Don Álvaro" es mucho caballo para la mierda de jockeys que hay por aquí...¡No tienen huevos para darle, porque no sabrían hacerse con él, y prefieren llevarle sujeto! ¡Un tío con huevos es lo que necesitas!

-¡Un tío con huevos!

-Exacto. ¿Quién lo monta hoy?

-Un tal Atilano Zarzejo.

-¿Zarzejo? ¡No me jodas, Azarías! ¡Un cagón, con éste te va a pasar lo de todos lo días! Y es una pena, joder, que el potro está precioso...Mira por ahí lo traen.

-Un tío con huevos...¡Aúpame, Alvarito!

-¿Cómo?

-¡Que me aupes, coño, que les voy a demostrar a todos estos cómo monta un español de verdad, con sangre en las venas!

-No sabía que supieras montar a caballo.

-En el pueblo una vez me subí en un burro, no puede ser muy diferente. Es sólo cuestión de raza, pundonor y lo que hay que tener.

-Nada, nada, como quieras.

-Señoras y señores, les recuerdo que quedan breves minutos para el inicio de esta segunda carrera...Un momento, parece que uno de los caballos participantes se ha escapado y corre sin control por la pista...No se distingue muy bien, pero aparentemente alguien va montado en él...Montado por decir algo, señores, porque realmente va tumbado, agarrado como puede a la silla...Y al revés, por cierto, observamos cómo su rostro se encuentra pegado a la grupa del caballo...

-¡So, so, so...Para, cabrón, que te pares, coño!

miércoles, 10 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (5).

-¡Con la pista como estaba, lo mejor era no forzar, don Azarías!

-¡Joder, pero es que ha quedado el último!

-Si le pido un poco, gana fácil, jefe, pero era arriesgarse a que se partiera una pata.

-¡Y uno se la juega en el Arco del Triunfo, pero no aquí!

-Además, jefe, que el lote era de categoría.

-Ahí tiene usted, por lo menos, a cuatro o cinco futuros ganadores de premios internacionales, jefe.

-Incluyendo a "Don Álvaro", por supuesto.

.¡Eso "descarao", jefe! ¡Menuda bestia es el "Don Álvaro"!

-Ya, ya...En fin, la próxima vez sera...

*         *         *

-¡Manolín, coño, ¿es que no entiendes español?! ¡Por fuera, lo llevas por fuera, pero reservando y atacas en los últimos 300 metros! Pues nada, Don Azarías, todo lo contrario. ¡De diez cuerpos tenía que haber ganado, y no perder de esa manera!

-¡Yo creo que lo mejor será cambiar de jockey, en vista de que Manolín es un incompetente total!

-Como usted diga, Don Azarías.

-¡Adiós, señores!

-Adios, don Azarías.

-¡Joder, jefe, mira que te sale mal lo de enfadarte de mentira!

-¿Tú crees?

-"Descarao", parecías uno de esos que salen en la tele haciendo teatros de risa, pero no hacen nada de gracia.

-Pero mira, aquí lo imparte es seguir sacándole pasta al fulano.

-Pero no sé yo cuánto más va a tragar...

martes, 9 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (4)

-¡Pues yo esperaba que debutara en la capital, Montaneda!

-No, es que no se suele debutar en hipódromos grandes...Lo mejor es foguearse un poco en pistas pequeñas antes de asaltar los grandes premios.

-¡Ah, claro, claro!

(-Esto es un cuchitril de mala muerte, Azarías. Pero si la grada es de madera y medio podrida, por no hablar de cómo están los cuartos de baño...)

(-Calla, calla). Bueno, Montaneda, vamos a apostar.

-De acuerdo, pero no se demore, que hay que hablar con el jockey antes de la carrera.

-¡Claro, para desearle suerte y eso!

-Si, eso.

-En fin, ahora mismo venimos.

-Muy bien.

-¿Qué tal, jefe?

-Pues ya ves, Manolín. A ver qué hacemos con el tal "Don Álvaro".

-Descuide, que la competencia también es canela fina. ¡Menuda colección de pencos!

-Sí, confiemos en que pueda entrar con el grupo.

-¡Hombre, espero que sí!

-Por ahí viene, disimula.

-¡Manolín, tigre, de calle vas a ganar, de calle!

-Se hará lo que se pueda, don Azarías.

-Las carreras siempre hay que correrlas...Y no me gusta un pelo cómo está la pista...

-Muy pesada, Don Azarías, muy pesada...

-¡Nada, nada, se gana sí o sí, que he apostado un pastón por "Don Álvaro"!

-¿No me diga?


(-Joder, jefe).

lunes, 8 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (3)

-Pues a mi parece que está muy flacucho, casi enclenque.

-¡Tú no hables, que no sabes las tonterías que dices! ¿Enclenque? ¡Puro fibra, puro nervio! ¡Un atleta! ¿No es cierto, Montaneda?

-¡Un atleta, un atleta!

-¿Ves, tonta?

(-Don Álvaro, que me entra la risa).

(-Aguanta, Montaneda, aguanta, que te vas a llevar un 10 por cierto).

-¿Y cómo se llama?

-No le hemos puesto nombre todavía...Ese es privilegio del dueño.

-¡Estupendo! Entonces, se llamará "Don Álvaro", en honor a ti, Alvarito. ¡Es la primera satisfacción que me da el caballo!

(-La primera y la última).

(-Calla, Montaneda, coño).

-¡Ah, ya le estoy viendo en carrera....! Éste va a adelantar a tu "Capitán de Castilla", Alvarito.

(-Como no sea montando en un Land Rover).

(-Montaneda...)

-¿Y cuándo va a correr?

-Todavía le faltan un par de meses...Para la temporada de primavera.

-¿Pero ya entrena?

-Sí. claro. ¿Quiere verle dar una vuelta?

-¡Hombre, pues claro!

-¡Manolín, ensilla a "Don Álvaro" y dale una vuelta!

(-Don Fabio, que lo mato).

(-Ya, ya, por eso, muy despacito y si ves que hace ruido raros, te paras).

(-Vale, jefe).

*         *         *

-¡Miren, por ahí viene!

-Pues a mí me parecen que va casi trotando.

-¡Que te calles, que no dices más que tonterías!

-¿Lo has visto, Azarías?

-¡Un tiro, Alvarito, es un tiro!

domingo, 7 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (2).

-¡Has visto, el alcalde, el alcalde en persona le está entregando el trofeo!

-¡Ya veo, ya!

-¡Ya te dije que aquí hay un montón de gente muy importante!...¡Bravo, "Capitán de Castilla", y bravo, Alvarito!

-¡Gracias, gracias!

-¡Que menos, Alvarito! ¡Eres un triunfador en esto, como en todo en la vida! ¡Una foto contigo, el trofeo y el caballo!

-Sí, claro.

-Oye, y tú con esto de la cuadra, te sacarás un piquito, ¿no?

-No, la verdad es que me cuesta dinero, pero lo hago porque tengo mucha afición y porque días como hoy lo compensan.

-¡Y además, que aquí hay gente muy importante!

-Pero, sobre todo, que un señor de verdad tiene que tener caballos, Azarías.

-¡Tienes razón!

-¡Claro, hombre, lánzate!

-¡Pues sí, me parece que me voy a animar! ¿Tú me puedes asesorar?

-¡Mejor, lo va a hacer mi preparador! Espera que voy a buscarle.

-¡Muchas gracias, Alvarito!

-¿Tú estás loco? ¿Tú sabes lo que cuestan mantener a esos animales?

-¡Pero yo soy un señor con clase, querida!

-Mira, Azarías, te presento. Este es Fabio Montaneda, el mejor preparador del país. Azarías Romera, empresario de éxito, y señora.

-Encantado, señores.

-Bueno, Fabio. Ya te habrá dicho Alvarito que tengo intención de meterme en el mundillo...

-Sí, y precisamente tengo un potrillo casi listo para empezar a correr que es una auténtica maravilla...No es barato, pero le va a dar muchísimas satisfacciones a su propietario.

-¡Yo mismo pense en comprarlo para la cuadra Garborsa, pero no quería que nadie le hiciera sombra a "Capitán de Castilla!"!

-¡Pues no se hable más, dame tu tarjeta y mañana mismo te llamo para concretar!

-¡Estupendo!

-En fin, Alvarito, que nos vamos.

-¿No os quedáis a la comida para celebrar la victoria?

-¡Nos encantaría, pero, ya sabes, un compromiso ineludible!

-En fin, la próxima vez será.

-Eso, la próxima.

-¡Pues nada, adiós Azarías! Adiós, señora.

-Adiós, adiós, y encantado de conocerte, Montaneda.

-¿Tú crees que se lo va a tragar?

-Seguro, Montaneda. No tiene ni idea de caballos.

-¡Si ya no es saber o no saber del tema, es tener ojos en la cara y un mínimo de sentido común!

-Que vas a ver como te compra a ese penco, descuida.

sábado, 6 de agosto de 2011

¡Corre, Don Álvaro, Corre! (1)

-¿Pero a ti desde cuándo te gustan las carreras de caballos?

-Desde que Alvarito tiene una cuadra y hoy corre uno de los suyos en una carrera muy importante...Hay que estár, hay que estar...Dejarse ver, saludar a gente importante, estar en los corrillos...

-¿Y yo mientras qué hago?

-Pues lo de siempre, relacionarte, nuevas amistades...

-Ya.

-Mira, ahí esta...¡Alvarito!

-¡Coño, Azarías, que ya pensé que no venías!

-Es que nos hemos perdido.

-¡Cómo, no te sabes bien el camino al hipódromo!

-Sí, pero es que he querido probar un atajo...

-Entiendo. Bueno, pues vamos para la grada, que está a punto de empezar la carrera donde corre mi caballo.

-¿Qué número es?

-El 7. "Capitán de Castilla".

-¡Qué nombre más bonito, más elegante, más de señor!

-Sí.

-¿Y es un pura sangre?

-Todos los que corren lo son, Azarías.

-Ah, claro. ¡Qué tonto estoy! Es que me duele un poco la cabeza...

-¡Mira, ya han salido!

-¿Cuál es?

-¡El que lleva los colores de la cuadra Garborsa!

-¿Cómo son?

-¡Joder, chaquetilla roja y amarilla, las mangas y la gorra, negras!

-¡Ah...Es que están tan lejos que no se dintinguen!

-¿No tienes prismáticos?

-No, con las prisas, se me han olvidado.

-Bueno, pues ahora déjame que siga la carrera tranquilo.

-¡Mira, ya vienen por la curva!

-¡Ya, ya!

-¿Cuál es el tuyo?

-¡El que viene por fuera! ¡Vamos, vamos, vamos...! ¡Bien, coño, bien!

-¿Hemos gananos, Alvarito?

viernes, 5 de agosto de 2011

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): "El Sprinter" Contraataca.

"El Sprinter" es muy buena persona, hasta que se vuelve mala (o le vuelven).

Entonces, como ya quedó dicho por escrito anteriormente, tiene una boca que parece un lanzallamas y una lengua que es una cuchilla de guillotinar.

"Corazón Podrío", ese es su insulto favorito, que así, solo, no parece para tanto, pero es que "El Sprinter" adereza para que pique (y mucho).

"¡Mira ese "corazón podrío" lo que ha dicho por la tele! ¡Estoy de mariquitas reprimidas con traje, corbata y apellidos largos hasta la boca de la cueva del bicho cagón! ¡A ese lo que le hace falta es que lo que coja un hombre por derecho, le abra los ojos -los tres- y le haga admitir lo que realmente es! ¿De qué si no se mete tanto? ¡Porque le da miedo admitir que él mismo lo es!"

Doña Soledad, siempre muy pendiente de esas cosas, a menudo exhorta al padre Cosme para que hable con "El Sprinter" y le convenza de que modere su lenguaje.

-¿Ya está otra vez esa señora? ¿Me meto yo en su vida? ¡Pues que me deje en paz, coño!

-Si yo te entiendo, pero entiéndela también a ella.

-¿Qué hay que entender? ¿Es que ahora está prohibido decir las verdades en este país tan libre?

-Ya, pero...

-¡Ni pero ni la pera del George Clooney! ¡Lo que tiene que dejar esa señora es de ser tan cotilla, porque de todo lo que digo se entera porque se lo cuentan, que yo soy muy educado y no hablo mal delante de las señoras mayores!

Después de aquello, Don Cosme se quedo sin argumentos.

-¿Habló usted bien en serio con ese señor, padre?

-Empecé, dona Soledad, pero luego me entró la risa, ¡qué se le va a hacer!

jueves, 4 de agosto de 2011

Gitanos y Bohemios.

Cualquier curso de español bien dado debería dedicar -en exclusiva- al menos una sesión al término "Gitano" y derivados.

Y no (sólo) por los problemas de pronunciación de esa dichosa ge metida a jota, sino por la cantidad de matices y aristas que tiene.

Prejuicios y tópicos aparte -algunos injustificados, injustificables e injustos, otros acaso no tanto-, es imposible comprender la vida en España sin conocer algo de los gitanos.

¿Sabía usted, por cierto, que la palabra deriva de "Egipciano", pues de allí se dice que llegaron a la Península Ibérica?

Pero no en todas parte fue así. Parece ser que a Francia llegaron de la zona de Bohemia (actual República Checa) por lo que se les conocía como "bohemios", termino que por extensión pasó a denominar a aquel que llevaba una vida apartada de normas y convenciones sociales. La cosa cuajó y así pasó a otros idiomas, incluido el Español.

¡Qué dos palabras tan diferentes, pese a ser sinónimos! Compare: "viví como un bohemio en Londres" con "viví como un gitano en Londres".

En efecto, lo de ser "bohemio" mola, aunque me temo que más para contarlo e impresionar a las veinteañeras impresionables que para vivirlo. En efecto, mi teoría es que uno es bohemio porque el presupuesto no le da para otra cosa.

Y si no que se lo digan a la sarta de artistas de "pasado bohemio" que ahora viajan en primera y alojan en cinco estrellas.

Y encima van y declaran presuntamente nostálgicos: "¡Echo tanto de menos la Bohemia de mi juventud!"

Ya.

miércoles, 3 de agosto de 2011

El Censor.

Los de las películas, esos si que se lo pasaban bien. En cambio, él...Leyendo libro tras libro, página tras página de prosa insufriblemente mediocre. Siempre en busca de lo inaceptable, de lo escandaloso, de lo blasfemo, de lo inconveniente...Pero rara vez lo encontraba.

Tomó el siguiente original en espera a aprobación: "Las Aventuras de Manolito y sus Amiguitos" por Paquita Méndez-Gaila Martín. ¿De verdad alguien en su sano juicio podía pensar que ese libro iba a contener algo inapropiado? ¿Realmente hacía falto leerlo? La respuesta era sí. Órdenes estrictas de los más alto, aquí no se publica nada sin censura previa.

231 páginas después, Manolito y sus Amiguitos estaban sanos y salvos en casa, después de haber vivido mil y una peripecias (blancas y totalmente inocentes) en una África de opereta y cartón piedra (con tigres incluidos) y él estaba harto.

Pero no podía parar, siguiente.

"Poemario de Tierra, Sangre y Fuego" por Alberto Díaz Pérez. ¡Cielo Santo, poesía! ¡Ripios a la amada, metáforas pretenciosas, peloteo a los poderosos! No quedaban poetas peligrosos y contestatarios, esos estaban todos fuera.

124 páginas después, apenas quedaban páginas en el original sin uno o varios tachones. Posiblemente, aquello era lo más absolutamente inaceptable que había leído en todos su años como censor.

También lo mejor, de lejos, desde el punto de vista literario. Aquel muchacho escribía pero que muy bien, lástima haber nacido donde había nacido, y que le hubiera dado por hablar sobre ciertos temas (aunque, por otro lado, era en ellos donde de verdad se podía dar rienda suelta al ejercicio del talento literario).

-Señorita, telefonee a la editorial Nuevas Voces y dígales que el texto con referencia....55-23123, es del todo inaceptable y se prohibe íntegramante su publicación.

-Muy bien.

-También dígales que, debido a la sarta de insultos, calumnias, cochinadas y blasfemias que contenía, hemos destruido el original.

-Muy bien.

-Gracias, señorita.

El censor guardó el taco de folios en su armarito privado, ese del que sólo él tenía llave. Por fortuna, los tachones a lapiz rojo habían salido con relativa facilidad.

martes, 2 de agosto de 2011

Entrevista a Sir William Connors Rhys-Jones

-El afamado compositor de Torquay Sir William Connors Rhys-Jones presenta mañana en el Royal Albert Hall de Londres su última composición musical, "Sinfonía para Piano, Oboe y Ronquido Humano" y está esta noche en nuestros estudios para hablarnos de ella. Sir William, buenas noches.

-Buenas noches, Mike.

-¿Por qué el oboe? ¿No es una apuesta muy arriesgada?

-Bien, Mike, tú sabes que yo soy un transgresor, que me gusta innovar...

-Pero es la primera vez que se va a combinar un oboe con ronquidos humanos...

-Sin duda, pero me han confirmado que el Mariscal Craig-Richards va a estar presente en el concierto, y estoy convencido de que sus poderosos ronquidos -más propios de una feroz criatura del Averno que de un señor de Peterborough- darán en contrapunto perfecto al oboe.

-¿Nos puede hablar brevemente de la estructura de la obra?

-Bueno, comienza con muy monótona música de piano, y a los 5 minutos ya entra el oboe con los primeros ronquidos, que van "in crescendo" hasta alcanzar todo su poderoso esplendor a la media hora o así.

-Y ahí es donde viene el solo del Mariscal Craig-Richards.

-Exacto.

-Sin embargo, la estructura no es muy innovadora. De hecho recuerda a su "Rapsodia para Violín y Toses Impacientes" o a su "Cuarteto de Cuerda bruscamente Interrumpido por Lanzamiento de Frutas y Hortalizas".

-En efecto, Mike.

-Sir William Connors Rhys-Jones, ¿es usted un grandísimo caradura, como hace años que sospecho?

-Sin duda, Mike.

-Muy bien, solo quería confirmarlo. Muchas gracias y toda la suerte del mundo en el estreno de mañana.

-Muchas gracias, Mike.

lunes, 1 de agosto de 2011

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): El Niño en el Bautizo.

De nuevo en parroquia ajena, de nuevo protegido por la Guardia Civil, de nuevo con el dichoso pasamontañas. Ahí estaba el padre Cosme.

A ella, que le hacía ilusión bautizar al niño en la iglesia de su pueblo, esa misma donde se habían casado. Le hacía ilusión, aunque estuviera todo el pueblo en su contra.

-¿No se asustará el niño por lo del pasamontañas? ¡A ver si se va a traumatizar!

-Descuide, padre.

El padre Cosme empezó a oficiar, levantando la voz un poco más que de costumbre, por aquellos de los gritos que venían de fuera.

-¡Malnacido, esta vez no te me escapas!

El párroco titular, asomando por el mismo ventanuco románico de la otra vez.

-¡Padre, bájese y no me obligue...!

-¡Dispara, dispárame si tienes cojones!

-Joder, a ver, Corraliyeda, di por radio que bajen al pater.

-¡Además, que te estado observando y no tienes ni repajolera idea de cómo se oficia!

-¡No entre al trapo, don Cosme, no entre al trapo!

-Tranquilo, cabo..

-¡Pues es mucho mejor que tú, cura de tercera, que lo oficias todo igual, lo mismo da una boda que un funeral, igual de pesado y monótono!

-¡No me jodas, Corraliyeda, no caigas tú en la provocación!

-¡Pero si es que es verdad! No tienes matices ni registros en sus liturgias. ¡Todo igual! ¡A que usted cambia la cara y el tono de voz, padre Cosme!

-Sí, quiero pensar que sí.

-¡Pues eso!

-En fin, ¿podemos seguir con el bautizo!