Es imposible pensar en una araña sin que se nos venga a la mente una tela (bueno, y también Spiderman), esas trampas de inquietante precisión geometría que son mortales de necesidad para insectos varios.
No obstante, hay un tipo de araña que no recurre a una emboscada de punto de cruz para ganarse el sustento, sino que ha tenido que desarrollar una técnica alternativa para saciar sus caprichos culinarios.
A la "Araña Bola" lo que le privan son las polillas, pero es difícil atraparlas en una tela de araña porque son bastante escurridizas. Por tanto, ha desarrollado un astuto sistema en dos etapas, a saber:
-Emite un olor que imita el de las feromonas de una polillas, lo que las atrae (ya se sabe, por aquello del tema erótico-festivo).
-Cuando la polilla, pensando que el ligue es seguro, se acerca, la "Araña Bola" lanza un hilo de punta pegajosa, al más puro estilo de los vaqueros norteamericanos (o de cualquier otro sitio). Esto lo hacen las hembras, los machos (menos sutiles) esperan que la polilla se acerque y se lanzan a por ella.
Debido a las preferencias ya expresadas, es natural que las "Arañas Bola" sean criaturas más bien nocturnas. Se pasan el día descansando tranquilamente sin ser molestadas (gracias a su hábil camuflaje, que les hace parecer excrementos de pájaro).

Echando la caña.
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