-Ya tenemos la identificación del cadáver. No se lo va a creer, comisario.
Entre alarmado y curioso, el bigotudo policía le arrebató la carpeta al agente.
-¡No me jodas!
-Sí, uno lástima.
-Joder.
-Supongo que, en cierto modo, era su destino.
-Cierto. Tantos años jurando y perjurando que lo iba a dejar, que se iba a buscar un trabajo honrado, y siempre volviendo a las andadas.
-Le advierto que casi ha sido mejor así, porque si le llegan a trincar los hombres de Valdeclara...
-Ahí llevas razón, le hubiese encontrado fijo, y habría acabado muerto igual, pero después de un par de horitas de pasarlas muy putas.
-¿Sabe si tenía familia?
-Creo que una hermana. Daré orden de que la localicen.
-¡Joder, qué puta mala suerte ha tenido "El Chirla"!
-La de siempre. Él mismo lo decía: "¡maldita pena negra que me persigue y no me abandona ni pa' cagar!"...En fin, te puedes retirar, Prebiño.
-Muy bien, comisario.
El bigotudo policía se permitió unos segundos para recordar la figura, en cierto modo hasta entrañable, de Manuel Cochoya Díaz, alias "El Chirla", veterano chorizo pluridisciplinar de muy poquita monta fallecido hacía unas horas, al hacer explosión un potente artefacto colocado en un vehículo de gama alta cuya cerradura acababa de forzar. Cosas de enredar con el coche de un importante capo de la mafia con demasiados enemigos.
"¡Pena negra, 'Chirla'!", suspiró entre dientes en comisario antes de reanudar el trabajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario