-¿Tú crees que mamá sabe lo mío con Roberto?
-Mamá está mayor, no tonta.
-Ya.
-Y de lo de la boda, ni una palabra. El disgusto la mataría.
-Es irónico, con la ilusión que le hacía ver a un hijo casarse, y no va a poder ser. Tú tampoco vendrás, claro, que como se enteren en tu empresa, te echan.
-Tú ya sabes lo que yo opino de la aberración que vas a cometer. Además, tú tampoco viniste cuando yo me ordené.
-¡Porque eso sí que fue hacer el imbécil! Mi hermanito, convertido en un soldado del mayor ejército de parásitos manipuladores sobre la faz de la tierra.
-¡No te consiento...!
-¡Eso, eso, dámela, y bien fuerte! Después de todo, ¿no es esa tu profesión?
-¿Quién eres tú para meterte en mi vida, para burlarte de mi vocación?
-¿Quién eres tú para meterte en la mía, y decirme si estoy enamorado o no?
-¡Eso no es amor!
-Ya, es vicio y perversión...¡Una desgracia para una familia tan respetable como la nuestra!
-Pues sí, eso es lo que pienso.
-Perdón, que me meta donde no me llaman, señores, pero es que no he podido evitar escuchar su conversación. Es lo que tiene cuando uno discute a voces en el Metro...En fin, al grano, lo que les quiero decir a ustedes dos, y a todos los que son como ustedes dos, que se vayan mucho a la mierda, que aquí ya han hecho bastante daño. Gracias.
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