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jueves, 30 de abril de 2009

No Pique, Caballero.

España es un país mucho más de picadores que de toreros. Pocos son los que dicen aquello de "dejadme solo" y se miden en singular combate. En cambio, hay millones de sujetos que acorralan al desvalido de turno y obtienen un morboso placer de burlarse de él en grupo.

Lo peor, lo más repugnate, no es tanto el ventajismo en la mofa, sino que la verdadera diversión está en que la víctima, con la puya bien metida, se revuelva e intente (inútilmente) defenderse. Eso es lo que más gracia les hace.

Pues no sé a usted, pero a mí estos comportamientos me parecen propios de malparidos de la peor especie. Y es que sólo el cerebro de un canalla es capar de sintetizar placer a partir del dolor ajeno.

No obstante, el San Martín de estos cerdos también llega -sólo es cuestión de esperar-, y cuando los veamos hundidos, firmándole a la vida un tratado de rendición, empuñemos nuestro corazón contra ellos y no nuestro rencor.

Será el momento de darles un lección de humanidad, que, como ellos mismos nos han demostrado, es una asignatura que todavía tienen pendiente. Y con un cero.

miércoles, 29 de abril de 2009

Escaleras de Color (Subir Peldaños No Hace Daño).

Para la mayoría de los mortales, la escalera es ese sitio donde ir acordándose de la familia del ascensor por no funcionar. Por contra, para mí la escalera es el modo más natural de subir o bajar, y no puedo evitar sentirme culpable de un delito de vagancia en primer grado con premeditación, pereza y galbana (pero, obviamente, sin escalo) cuando pillo el ascensor.

Sé que hay muchos que no lo comprenden, que me miran sorprendidos cuando paso de largo con desdén por la metálica puerta e inicio feroz la conquista del quinto piso. Ha habido, de hecho, hasta alumnos que, alarmados, me han interrogado sobre el particular.

Les habría dicho que subir por las escaleras es un ejercicio del más puro Romanticismo. Es tomar partido por el débil frente a la dictadura del poderoso. Que es negarse a ser conducido y apostar por llegar a los sitios por el propio pie.

O que también es una manera de evitar conversaciones absurdas, de tener que esperar hasta que el del quinto saque toda la compra y de no sudar la gota fría cada vez que el cacharro hace un ruido acrujillado y exótico.

Pero, para no complicar ni mi ni su existencia, me limito a decirles que me gusta hacer ejercicio.

Así pues, ¡sea rebelde por un día y coja las escaleras!

martes, 28 de abril de 2009

A Vueltas con la Honradez (¡Y a Mucha Honra!)

No me gusta la frase ("y a mucha honra") por mucho que la haya encajado en el título del post (y por mucho que yo mismo use y abuse de ella). Me parece como una enrabiada fórmula para intentar conjurar un complejo de inferioridad. Ya sabe: "Soy de -ponga usted el nombre de la ciudad o pueblo-, ¡y a mucha honra!", pero queda la sensación de que (en el fondo )uno habría preferido nacer en Londres o Nueva York. No sé, seguramente es tan sólo una sensación de las mías. Pero me reconocerá que nadie jamás dijo: "Soy Premio Nobel de Literatura, ¡y a mucha honra!"

Me interesa más la honradez que la honra (esto último suena mucho a virgo pueblerino). Pero, en especial, me interesa lo de ser honrado. Que es de las cosas más bonitas que uno puede ser o le puede llamar en este mundo.

No me importa (demasiado) no parecerle a usted demasiado guapo, listo o eficiente en mi profesión. Pero si no le parezco honrado, la cosa me preocupa.

Sí, ser honrado es una expresión pura de belleza humana. Y, como todas ellas, esta mal pagada y peor reconocida. Lástima que tantos actos que merecen un "¡qué honrado eres¡" reciban por contra un "¡tú eres gilipollas!"

Paradojas para hoy:

-La personas honradas rara vez son honradas por los demás.

-En múltiples ocasiones, la persona que nos honra con su presencia resulta ser poco honrada (o autora de actos poco honrosos).

Afirmaciones ambas gramaticalmente absurdas, pero socialmente indiscutibles.

Luis Roldán, ex-director de la Guardia Civil, que -de seguro- en tiempos "honraba mucho con su presencia" en actos varios. Eso fue antes de que saliera todo aquello de la malversación, el cohecho, el fraude fiscal y la estafa.

lunes, 27 de abril de 2009

Yo Crecí con Otro Fútbol...

-El Madrid-Barca no era el "Clásico" sino el "Partido de la Máxima (Rivalidad)".

-Había bien pocos jugadores de raza negra, y se les llamaba "morenitos".

-Existía una cosa llamaba "moviola".

-Veíamos los partidos con "definición tirando a normalita".

-Los árbitros iban de negro, llevaban bigote y tenían jueces de línea (y eran igual de malos).

-De hecho, muchos porteros, bastantes centrales y hasta algún medio, también lucían un hermoso bigote. No había jugadores patrios con el pelo teñido o pendientes varios. Es más, era inimaginable.

-Las botas de fútbol eran negras, y los balones blancos ("Tango").

-La selección nacional era eso, "La Selección". Nadie había inventado lo de "La Roja".

-Nos volvimos todos locos porque, de repente, el Madrid iba a anunciar neveras en su camiseta.

-No hacía falta estampar el nombre en la espalda para saber que había camisetas y números que eran propiedad exclusiva de ciertos jugadores.

-A los porteros les podían pitar pasos.

-En el Santiago Bernabéu ponían un disco de chotis en los descansos.

-Los jugadores saltaban al campo sprintando como leones, y sin llevar de la mano a un equipo alternativo de niños enchufados.

-Los partidos terminaban con los jugadores con la medias por los tobillos y totalmente embarrados.

-Ningún jugador español jugaba fuera de nuestras fronteras.

-Había Recopa de Europa (para que la ganara siempre el Barcelona).

-Sólo veías a equipos de otros países en partidos de competiciones europeas, y no tenías ni idea de quién iba líder en la Liga Inglesa.

-Era Liga Inglesa, no "Premier".

En fin, que ni peor ni mejor, pero muy diferente. Bueno, miento, seguramente no tan bueno como yo lo recuerdo. Son cosas de la nostalgia, sabe usted.

"Pello" Artola, portero del Barcelona a principios de los 80 y el primero de muchos jugadores culés a los que he odiado con todo mi cariño.

domingo, 26 de abril de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: El Rey que Culpable se Sentía.

El Rey don Jaime era un monarca muy guerrero. Luchaba por su religión, por su país, por su honor, por su familia...Y, con tanto guerrear, pasaba más tiempo en lejanas tierras que al abrigo de su castillo.

De pequeña, la Princesita Blanca echaba mucho de menos a su papá. Por mucho que su mamá le explicara que las largas ausencias eran necesarias para garantizar el bienestar de todo el reino y de ellas mismas, las Princesita se pasaba horas y horas aplastando sus lágrimas contra sus almohadones de seda y lino.

El único que consuelo que tenía la pobre niña eran los regalos que su padre siempre le traía al regreso de la batalla: piedras preciosas, lujosos tejidos, e incluso un hada madrina de verdad que habían capturado en el asedio de Damasco.

Con los años, la Princesita Blanca cada vez se fue acostumbrando más a las ausencias de su padre, hasta que llegó un momento en que su principal preocupación no era si su papá volvería o no de la batalla, sino qué presentes tendría para ella.

Y entonces acaeció que la Princesita leyó en un libro que el diamante más bello del mundo se encontraba custodiado en una fortaleza de Constantinopla. Se encaprichó de la piedra y exigió a su padre que se encaminara con todo su ejército a tan remota ciudad para traérsela.

El Rey asumió de inmediato el reto, como el que acata una orden. (De hecho, el bufón de la corte se preguntó en voz alta quién mandaba realmente en aquel país, lo que le costó la cabeza).

La campaña fue larga, y la niña cada vez estaba más impaciente. Hasta que un día, los vigías anunciaron el retorno de las tropas reales. Ya no eran los miles de orgullosos caballeros que se pusieron en camino, sino un puñado de esqueletos andrajosos que se arrastraban por la llanura.

Al llegar a la puerta del castillo, donde le esperaban su familia y su pueblo, el Rey se adelantó. El más patético de sus patéticas huestes, se hincó de rodillas, presentó el diamante ante su hija, y cayó muerto. La Reina lo abrazó como a un bebé y rompió a llorar.

La Princesita Blanca contempló el brillante y puso un gesto de cierto decepción. "No es para tanto", dijo.

sábado, 25 de abril de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Manzano.

José Luis Manzano sólo creía en la Ciencia y en sí mismo. Y no en este orden.

También hubo una época en que el corazón de José Luis Manzano creyó en Dios, pero tuvo la clásica crisis de fe de los veinte años y todavía no se había recuperado. Aunque, en el fondo muy metido, seguía presintiendo que Alguien debe morar en los oscuros recovecos donde la Ciencia es confusa.

Pero jamás lo confesará en público. Los científicos no presienten, se limitan a analizar y deducir. Él era pensamiento puro.

Como Dios.

El cerebro de José Luis Manzano creía en Dios. De hecho, le consideraba como el único adversario digno que tenía en su lucha por el cetro de ser más inteligente del universo. Por eso daba clase en colegio religioso, para ver qué le podía sonsacar a los agentes de su Adversario. Por eso no dada clase en la universidad ni se dedicaba a la investigación. Por eso había rechazado tantísimos ofertas al respecto. (y Paquito Solchés se fue al pasillo por recibir la susodicha afirmación con una mirada de incredulidad guaseada).

José Luis Manzano creía en Dios de cabeza, pero no de corazón. Los científicos resultan ser unos creyentes así de curiosos.

viernes, 24 de abril de 2009

Corazón y Sinrazón.

La Razón es eso de lo que todo el mundo cree tener el monopolio. Y debe ser por esto, y por pura lógica científica, que dos pensamientos convencidos de tener la Razón -y enfrentados- suelen ser el germen de la Sinrazón.

Pero no, nadie es propietario exclusivo de la Razón, al igual que tampoco, como quedo antes dicho, nadie es culpable único de eso tan feo llamado "Sinrazón", por mucho que duela.

Se lo repito, usted no es el dueño pleno de la Razón, porque la otra parte también tiene sus razones.

Así que, dado que tanto sabe usted de la Razón, demuéstrelo y sea razonable, y calle, escuche y reflexione.

Y quizás, sólo quizás, así podamos evitar ciertas cosas. Cosas que causan mucho dolor.

Y sin razón.

jueves, 23 de abril de 2009

Foto-Matones vs Matones de la Foto (Retrátame con Cariño, Por Favor)

La gente tímida son-somos, a la hora del carné, carne de foto-matón.

Odiamos a los fotógrafos de estudio con alma de genio del octavo arte. Esos de la cámara tipo estrella del porno; esos del potente foquito, el paraguas blanco y el fondo azul; esos que se empeñan en colocarme la cabeza y darle absurdos puntos de referencia a mi miope mirada; esos que no paran de decirme que no sonría tanto, luego que sonría, luego que no, luego que sí -pero sin apretar los ojos-, luego que me relaje...¿cómo quiere que lo haga si no para de darme órdenes?

Lo dicho, que como queremos la foto para que se nos reconozca, no para que se nos admire, de cabeza al fotomatón, ese amigo mecánico que se limita a retratarnos sin juzgarnos.

El resultado de una de mis últimas experiencias con un fotógrafo. ¿Comprende ahora a lo que me refiero?

miércoles, 22 de abril de 2009

¡Deprisa, deprisa, que Llegamos Tarde a Ninguna Parte! (Con la Niñez Pendiente).

Mary Shelley fue una visionaria del mundo de la educación, aunque ignoro si ella alguna vez lo supo. Sí, uno ve el mito de Frankenstein con otros ojos después de darse un paseo a los pasillos de cualquier instituto. Gigantes gobernados por el cerebro de niños ("modernos modernos Prometeos"), eso te encontrarás. Tiarrones de casi dos metros correteando por entre las mesas y tirándose tizas.

Víctimas de las condenadas prisas, herederos de una sociedad ansiosa que venera la precocidad como a un auténtico dios (Campeón de Y con sólo X años). Es por esto que hay que presentarse a los exámenes de las borracheras y los besos lo antes posible, aunque aún no se tenga aprobada la niñez.

Y esto es lo que hay: seres mixtos, en cuyo interior habitan un niño que quiere reír y jugar, y un adulto que ansía placeres prohibido y peligrosos. Ambas criaturas, en lucha constante por satisfacer sus necesidades y caprichos, y controlando a un pobre adolescente confundido en su seguridad y asustado en su arrogancia.

Quizás las cosas cambiarían si los chavales tuvieran el tiempo suficiente para rematar su niñez y poder iniciar la larga travesía de la adolescencia sin asignaturas vitales pendientes. Ahora, no es así.

El peligro es que jamás se apruebe esa niñez perdida, y su bien conocida consecuencia son esos oficinistas que se fotocopian el culo para ponerlo en el corcho del despacho.

¡Que Dios nos coja bien confesados!

martes, 21 de abril de 2009

Reflexiones de una Pila Casi Agotada.

Nos queda nada, a todas mis hermanas y a mí misma.

Parece que fue ayer cuando hacíamos al mundo girar, casi literalmente. Cuando particulares y empresas estaban pendientes de nuestros caprichos, cuando nos apreciaban y exprimían hasta el última voltio (¡pero si hasta nos limaban los polos!), cuando los padres de familia salían de expedición urbana en plena noche para buscar un sitio abierto donde comprarnos.

Supimos evolucionar con los tiempos para mantener nuestra supremacía: alcalinas, de litio, recargables...Aunque cierto es que algunas fueron muriendo poco a poco (como los integrantes de la entrañable familia Petaca o aquellas tan gorditas de los juguetes).

Hasta que un aciago día alguien inventó las baterías esas que se enganchan al ordenador. Fue el fin. Ni el Conejito de Duracell fue capaz de permanecer impasible ante la brutal embestida.

Sí, nos volvimos incómodas, superfluas e incluso un engorro contaminante y peligroso. Tan sólo algunas de nosotras a duras penas resisten atrincheradas en los mandos a distancia y los ratones inalámbricos.

Me estoy empezando a sulfatar, lo percibo. Y también sé que nadie vendrá a reemplazarme en este cascado aparato. Han comprado otro nuevo, más moderno y, por supuesto, con la dichosa batería.

Ahora sólo me queda esperar que me tiren como está mandado y rezar para poder volver a la vida...Yo soy así. Algunos de ustedes creen en la reencarnación.

Las pilas creemos en el reciclaje.

lunes, 20 de abril de 2009

Entienda a los Ingleses sin Hablar una Palabra de Inglés.

Los idiomas son el reflejo de las personas que los hablan. Esto es lo primero que debe aprender cualquier aspirante a filólogo, pues, en esencia, el objetivo último de la Filología es entender a la gente y entenderse con ella (aunque luego uno suela acabar trabajando de alguna otra cosa).

Dicho lo cual, veamos un ejemplo práctico:

Cuando a un español el frío le chafa unas vacaciones, dice algo así como: "¡Hay que fastidiarse el frío que hace para ser esta época del año!" Acto seguido, se enfada y se va al hotel a seguir enfadado.

Puesto en la misma situación, un inglés dirá: "Now, it's unseasonably cold!" Se encoje de brazos y, con esa sonrisa irónica marca de la casa, se va al hotel para coger una chaquetita y salir a dar un paseo. Al fin y al cabo, decidir o cambiar el clima no está en su mano, y lo mejor que se puede hacer es tomarse las cosas con "resignacción" (o sea, con resignación activa).

(Basado en un hecho real. En concreto, mi reacción y la de un inglés cuando los dos perdidos un tren en la estación de Swindon por cuestión -literalmente- de segundos. A los dos nos tocó esperar una hora, pero creo que a mí se me hizo más larga. Al menos, aprendí una lección, lo que es uno de los principales objetivos de cualquier viajero).

domingo, 19 de abril de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: Siete Vidas que Siguieron.

-Alguien debería adecentar un poco todo esto.

-¿Para qué? ¡Sólo lo vemos nosotros!

-Pero a mí me gustaba más cuando estaba todo limpito y cada cosa en su sitio.

-¡Pues ordénalo tú mismo!

-¿Para qué? Para el día siguiente ya estaría igual.

-Mira, lo que tu realmente echas tu de menos es...

-¡Calla!

-Lo que todos echamos de menos, aunque algunos no queráis admitirlo.

-¡No se lo merece! Nunca volvió visitarnos y hace meses que no escribe.

-Seguro que está muy ocupada.

-Sí, las princesas tienen muchas obligaciones.

-¡Pues como cumpla todas como esta...!

-Sí, su deber era venir a vernos.

-Nos lo prometió.

-Desengañaos, se ha olvidado de nosotros.

-¡Gruñón, te voy a calzar una...!

-¡Quietos los dos! ¡Venga, vamos a la mina! ¡Estoy harto de tener todos los días este estúpido numerito!

sábado, 18 de abril de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Don José.

Don José es un sabio, aunque nadie lo sabe. Con su grandeza clásica aplastada entre las paredes de un colegio y unos alumnos sin la más mínima pasión por las Lenguas Muertas, hace -en el fondo- lo que le da la real gana. Al fin y al cabo, ningún papá se preocupa porque su hijo no aprenda Latín.

Don José es muy dado a la oratoria y la filípica. Sabe que nadie le escucha, salvo él mismo, pero le da igual. Él lo que quiere es sentirse Cicerón por unos instantes, aunque reciba bostezos por ovaciones.

Don José tiene mal carácter, acaso agriado por tantos años de circunstancias. En privado dice tacos, en público suelta discursos.

"El que vale, vale; y, el que no, a Letras", fueron las palabras de José Luis Manzano, endiosado profesor de Química de los mayores, al rematar un complejo ejercicio de formulación. Palabras que corrieron como las cucarachas por aquellos pasillos.

Dos horas después, Don José abrió la puerta de la clase de Letras, arrojó sus cosas sobre la mesa y se plantó en mitad de la tarima. Gustándose como los toreros regulares, aclaró su voz y se dirigió al casi respetable alumnado.

"Señores, ustedes y yo somos de Letras. Eso trae una maldición aparejada: Ciertos tontos les tomarán por tontos. Ciertos tontos que se creen muy listos por saber descifrar los secretos y misterios de los números o la fuerzas de la naturaleza. Créanme, señores, que no son más que cobardes marineros, que navegan por las seguras aguas estancadas de la exactitud. Nosotros, en cambio, nos adentramos en los peligrosos e inciertas mares del alma humana, donde uno no sabe qué se esconde detrás de cada ola. No hay formulas o lógica a los que aferrarse en busca de protección, sólo desconcierto, alegrías y dolor. Intentamos averiguar la leyes de todo aquello que no conoce normas, y las transformamos en palabras, versos y libros. Esa es la bendición que sólo nosotros sabemos apreciar, la bendición que ciertos tontos jamás sabrán comprender. Somos de Letras, señores, y el que no esté bien orgulloso de ellos, ahí tiene la puerta".

En privado, se cagó en Manzano y su puta calavera.

viernes, 17 de abril de 2009

Hola, Encantado y Hasta Siempre (Presentaciones de Usar y Tirar).

"No quiero que me presenten a nadie más. Ya conozco a demasiada gente". Algo así dijo en cierta ocasión Luis Aragonés. Esa vez, el "Sabio de Hortaleza" hizo honor a la primera parte de su apodo (en otras, sólo a la segunda).

¿Se ha parado a pensar el número de presentaciones que ha protagonizado durante su existencia? ¿A cuántas de esas personas ha vuelto a ver?

Sin ir más lejos, las bodas. En el convite medio, a uno le presentan a un buen puñado de particulares (entre parientes del otro bando y recién llegados al propio). Con la práctica totalidad, no volverá a coincidir.

O, también en típico ejemplo, cuando uno se tropieza con un conocido (acompañado) por la calle. "Hola, mira, te presento, este es Miguel, trabaja en mi oficina".

"Hola, Miguel, encantado" (lástima que no vayamos a volver a vernos las caras jamás)

Aunque, por otra parte, también es cierto que conocer a dos o tres personas especiales pasa, necesariamente, por toparse con cientos y cientos de seres que nos parecen "de menú".

Así que no piense en tanta presentación de usar y tirar como en una pérdida de tiempo, sino como uno de los tributos que hay que pagarle a la amistad.

jueves, 16 de abril de 2009

Pero...¿Qué Leñes Conservan en los Conservatorios? (Con la Música a Esta Parte).

Siempre me ha parecido un tanto raro el nombre de las escuelas oficiales de música y danza. "Conservatorio". Suena más a palabra fina para nevera o congelador. (De hecho, de crío hice la infantil deducción de que se llamaban así porque allá estaban como en "conserva" unos señores y unas señoras muy viejecitos y muy serios, cuya única función en este mundo era examinar de violín, piano o sardana).

En realidad, los conservatorios nacen en Nápoles (Italia) en el siglo XVI. En principio, eran residencias, regentadas por religiosos, para niños huérfanos (para "conservarlos" o "guardarlos" de la calle y sus peligros) donde no se enseñaba ni una nota de música, sino un oficio. Los primeros fueron "Santa Maria di Loreto", "Sant Onofrio a Capuana", "la Pietà dei Turchini" y "I Poveri di Gesù Cristo".

Con el tiempo, se decidió instruir a los niños para que acompañaran musicalmente en las celebraciones religiosas, y la cosa salió tan bien que aquellos orfanatos acabaron convertidos en prestigiosas escuelas de música, donde incluso ingresaban chavales con posibles (que, lógicamente, pagaban para estudiar). No obstante, el primitivo nombre se conservó (muy propio).

El resto, como dijo aquel, es historia. Historia de la música, se entiende.

miércoles, 15 de abril de 2009

¡Que la Fuerza te Acompañe, Maño! (La Habilidosa Conexión Aragonesa).

"Más vale maña que fuerza", reza el dicho popular (hasta para los ateos). Pero, ¿cuál es la relación entre los naturales de Aragón y eso de ser mañoso? Investigado he y, para chasco mío, no hay más parentesco que la casualidad.

La "maña" de habilidad viene del Latín Vulgar "Mania" que significaba "habilidad manual", mientras que los "maños y mañas" de Aragón parece que vienen (no está muy claro) del vocablo árabe "ma'nuw", que significa "cautivo, humillado", siendo está la manera en que los mudéjares -o sea, árabes que se quedan a vivir en territorio reconquistado- de la zona de Aragón se llamaban los unos a los otros en plan terapia de grupo-consuelo (ya ve, la vida nunca ha sido fácil para los perdedores).

En fin, un recordatorio más de que -encante, guste, disguste o toque mucho las narices- esa cosa tan bonita de multicolor que es llamada España, no se puede entender sin la cultura árabe.

"Maño, que voy pa' Zárágózá, ¿tienes algún mandaó?"

martes, 14 de abril de 2009

Me Ocuparé en su Momento (O sea, en el Último Momento).

Hoy hace 20 años que leí "El Principito", más o menos. Es fácil acordarse, puesto que la lectura y pertinente comentario de texto con opinión personal de dicho libro fueron mis deberes de Lengua para la vacaciones de Semana Santa de 1989 (cuando me peleaba con el extinto 1º de BUP). Obviamente, lo había dejado para el Lunes de Pascua, fecha que rebautizaría como "Lunes de Deberes".

En España tenemos una curiosa y llamativa cultura del "palizón de último hora". Da igual que te den seis meses de plazo para hacer cualquier tarea, se dejará siempre para el final.

Es un comportamiento que se nos empieza a inculcar desde bien pequeños. ¿Por qué los Reyes Magos, teniendo como tienen todo un año para repartir regalos, lo dejan todo para la última noche? Supongo que por la misma razón que los centros comerciales están más repletos de clientes y cierran más tarde ese mismo día. El caso es que el niño asimila esa patrón de comportamiento y hace lo mismo con su trabajo de plástica, luego con sus exámenes de trigonometría y, con el tiempo, con el informe de crecimiento trimestral.

Es una pena lo que nos cuesta planificarnos o, mejor dicho, cumplir con una planificación. Nos iría todo mucho mejor. Pero supongo que el concepto de "Mañana" está tan firmemente enraizado en nuestra sociedad, que resulta imposible arrancarlo. Al menos, de cuajo.

O igual es que somos tan taurinos que no nos asusta eso de que "nos pille el toro".

"Mamá, prepara café...Mucho café", la fatídica frase.

lunes, 13 de abril de 2009

La Muerte de los Pequeños Placeres y Pesadeces (a Manos del Gran Placer del Pesado Avance Tecnológico).

¿Cuándo fue la última vez que recibió una tarjeta postal de un amigo?

¿Cuándo fue la última vez que comprobó con ilusión y alivio -y a la salida de una tienda de revelado- lo bien que habían salido todas las fotos de las vacaciones?

¿Cuándo fue la última vez pasó una tarde entera en la biblioteca para poder averiguar un simple y vital dato?

¿Cuándo fue la última vez que escuchó un partido de Copa de Europa por la radio?

¿Cuándo fue la última vez que vio una película en su VHS?

¿Cuándo fue la última vez que removió todos los cajones de su casa para buscar pilas para su "walkman"?

¿Cuándo fue la última vez que preguntó qué echaban en el VHF?

¿Cuándo fue la última vez que se gastó cinco duros en una partidita en los recreativos?

¿Cuándo fue la última vez que bajó a la cabina porque en el apartamento no había teléfono?

¿Cuándo fue la última vez que buscó un número en la guía?

domingo, 12 de abril de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: El Deseo Equivocado.

En cuclillas, con los dedos enguantados y entrecruzados, David contemplaba aburrido el desarrollo del juego. Jamás pensó que el deporte que tanto le divertía se hubiera vuelto eso: un aburrimiento. Gol...Otro más...No sabía qué había perdido antes, si la cuenta de los que iban o las ganas de celebrarlos.

Se levantó y empezó a dar vueltas por el área con la manos cruzadas detrás de la espalda. Miro a su propia portería. Ni un maldito fotógrafo. ¿Para qué, si allí nunca pasaba nada? ¡Con la dichosa presión, el contrario no llegaba ni a su propio centro del campo, y los pelotazos siempre se los llevaban sus defensas!

Por enésima vez, David lamentó que su hada madrina le concediera un deseo por haber sido tan bueno toda su vida. Bueno, de lo que realmente se arrepentía era del deseo en sí. ¡Jugar en el equipo de fútbol perfecto!

Mala petición, si uno está bajo los palos. El correcto es ser un gran portero jugando en un gran equipo.

No se gana nada siempre, pero, como David confirmará, hasta de los trofeos se aburre uno. No se gana siempre, ya digo, pero se lo pasa uno de maravilla.

sábado, 11 de abril de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Dieguito Pacheco.

Los exámenes de recuperación, como la mayoría de las ideas bienintencionadas de este mundo, acaban teniendo su reverso tenebroso.

En este caso, la prueba que debía permitir alcanzar el aprobado a los alumnos que se habían quedado a un pasito (o dos) se había convertido en el asilo de vagos profesionales como Dieguito Pacheco.

La "Pachecada", así se conocía en el microcosmos de las juntas de evaluación a la capacidad que tenía aquel elemento enclenque y narizotas para aprobar en cuestión de días (de septiembre) cursos enteros, después de haberse pasado todo el año escolar con dedicación exclusiva a la juerga propia y ajena.

Y es que, obviamente, Dieguito Pacheco no tenía un pelo de tonto. Ni uno solo.

-Bueno, señores, a tercero limpito como un bebé.

La pandilla de acólitos que lo esperaban a la salida del aula le tributó una sonora ovación, al tiempo que el homenajeado exhibía el boletín de notas como si del diploma del Premio Nóbel de Caradura se tratara.

Al fondo de la clase, don José contemplaba la escena con la rabia corriendo un rally por su venas. "Ya veremos si eres capaz de hacer lo mismo este curso que empieza, pedazo de cabrón", le reptó en silencio entre los labios y los dientes.

Pero, la verdad sea dicha, aquella baza la habían ganado Dieguto Pacheco, la Vaguería y la Ignorancia.

viernes, 10 de abril de 2009

El Manifiesto Cinófobo. (Vale, que no haga nada...pero lejos de mí).

Por si usted no lo sabía, la "cinofobia" es el miedo a los perros, pero dicho en fino.

Yo soy uno de sus damnificados. No es que no me gusten los perros. De hecho, algunos me parecen más admirables que ciertas personas. Y, por otro lado, encuentro bochornoso el trato que nuestra lengua castellana les da, empezando por el "¡qué perro eres!" hasta "vida de perros" con parada y fonda en "hijo de perra".

Pero, a lo que voy, me incomoda tela tenerlos cerca (por mucho que vengan moviendo la colita), no me gusta que intenten lamerme, no tengo el más mínimo deseo de acariciarlos y, por descontando, me asusta bastante eso de que me ladren.

Aunque la mayoría de los dueños se hacen rápido cargo de mi situación y me alejan a la fiera, todavía los hay que muestran incredulidad, indignación y/o cachondeo ante mis reticencias a entablar amistad con su "Sultán", "Toby", "Boby" o cualquier ridículo nombre inglés. "¡No te preocupes! ¡Si no hace nada!".

Seguramente es cierto, pero también es cierto que la calle es de todos y yo tengo tanto derecho a dar un agradable paseo en paz como usted a sacar a su mascota para que haga caquita y usted la recoja aún caliente. No me molesten, que yo a ustedes no los he molestado,

En resumen, si fuera por mí, los perros en el campo corriendo en libertad, y no en la ciudad viviendo una especie de rara y canina situación de "tercer grado penitenciario" (con una correa al cuello).

jueves, 9 de abril de 2009

¿Que hable de los cables? ¡No me hables y échame uno!

Cada vez que compro un nuevo cacharrito electrónico, hay dos cosas que me hacen temblar: el libro de instrucciones tan gordo (aunque luego no es para tanto, no está obeso, sino en ocho idiomas) y los cables.

Miro desesperado los extremos, con su logo corporativo correspondiente y una clavija rara y exclusiva. Más cables para la colección. Conexión al ordenador, al televisor, a la red eléctrica...

Como uno tiene firme propósito de ser ordenadito con las cosas del ordenador, lo echo todo a mi "cajón de los cables", auténtico nido de serpientes negras donde se arremolinan y (tragedia) enredan conexiones de móviles, MP3s, cámaras de fotos y demás. Y cada vez que me toca buscar uno, no hay más remedio que armarse de paciencia y valor, volcar el contenido y darse al rebusque al más puro estilo rebajas.

Por no hablar de los cables fijos: del ordenador a la red, del monitor a la red, del ordenador al monitor, del ordenador al disco duro externo, del ordenador a...¿hace falta que siga? Menos mal que soy cinturón negro de "Disimulaki" y lo tengo todo más o menos escondidito.

Afortunadamente, la tecnología inalámbrica hoy avanza que es una barbaridad, pero, incluso así, me temo que jamás conseguiremos librarnos para siempre de esos bichos escurridizos e imprescindibles, por otro nombre cables.

miércoles, 8 de abril de 2009

El Latón también Brilla de Cuando en Vez (La Gloria de los Currantes del Deporte).

El deporte tiene esas cosas. Seguro que ni Raúl se acuerda de todos los goles que ha metido, ni Michael Jordan de todas las canastas que encestó. En cambio, los modestos del deporte -entre los que sin duda incluido estoy- atesoramos en la memoria todos y cada uno de nuestros pequeños logros. Tampoco es tan complicado, dado que son bien poquitos.

Pero, como el deporte es tan bonito, a veces pasa que ese momento extraño y efímero de gloria personal resulta ser también un instante clave para todo un club.

Me viene a la memoria (bueno, seamos sinceros, lo tengo pensado desde esta mañana) el caso de un tal M.L. Carr. Jugador profesional de baloncesto y del montón. Uno de tantos ni muy buenos ni tan malos, pero que, no obstante, hizo historia de la NBA en cuatro segundos mágicos.

Imagine: 1984. Forum de Los Ángeles. Cuarto partido de la final de la NBA entre Los Boston Celtics y los Lakers de Los Ángeles. Los Lakers dominan la eliminatoria -al mejor de siete partidos- por 2 a 1. 10 segundos para el final de la prórroga y los Boston Celtics ganan por 3 puntos. Balón de banda para los Lakers. James Worthy intenta un pase sobre "Magic" Johnson, pero la rápida mano de Carr se interpone y captura el balón. Salida frenética en contraataque y mate (de ración, eso sí), que rubrica la victoria de los Celtics. Empate a 2, en una final que los de Boston acabarían ganando por 4-3.

Un título para los míticos Larry Bird, Kevin McHale o Robert Parish. Pero también para M.L. Carr...

martes, 7 de abril de 2009

Accidental Turista Occidental (Souvenir antes de Irse).

Exceptuando un circulo de unos cinco kilómetros de diámetro con centro en la madrileñísima Plaza de Chamberí, (oficialmente) yo soy un turista en todo el universo conocido (y aquellos aún todavía por conocer).

Es por esto que siento un inmenso respeto por dicho colectivo. Perdidos y maravillados a partes iguales, siempre disfrazados para la ocasión, y presa fácil de la obsesión por verlo todo, cumplir con los ritos de lo "típico" y adquirir recuerdos.

¡Ha, qué de recuerdos me traen los recuerdos! Pero, por otro lado, ¿se ha parado usted a pensar que lo que compra en otros países equivale (en lo horterístico) a lo que los turista se llevan del suyo? Sí, amigo, afróntelo: esa figurita del "Big Ben" que a la misma vez ejerce de reloj despertador es el equivalente British de la muñeca de Marín (sí, así se llaman) o el cartel de toros "your name here in five minutes".

Por no hablar de la procedencias. Es mejor no mirar el "made in". Porque ahora todo, hasta lo más típico, viene de Extremo Oriente. Incluso los propios propietarios (mini-trabalenguas) de las tiendas con el más puro sabor no son de allí (por ejemplo, su recuerdo de Edimburgo, seguramente, se lo compró a los "Gold Brothers" -apellidados, en realidad, Singh y de origen hindú-).

En resumen, que un respeto, que todos hemos sido, somos y/o seremos "guiris" en algún momento de nuestras vidas.

"But David, my dear, thank you very much! you shouldn't have!...Oh, look at this lovely flamenco dancer...Ole!!!"

lunes, 6 de abril de 2009

Pase por Caja, por Favor (Multas Gracias).

Las multas son la más perfecta demostración de que todo tiene un precio. En otras palabras, puedes hacer el mal, siempre y cuando abones el importe (a la autoridad competente y codiciosa).

En teoría, las multas deberían tener un triple efecto positivo: disuasión, castigo y reparación del daño. Lamentablemente, como casi siempre que hay dinero por medio, al
Bien le cuesta hacerse sitio.

Porque el dinero -para el que le sobra- es sólo eso, dinero.

Como el ejemplo de todas esas empresas que prefieren monopolizar, contaminar y/o derrochar recursos, y luego pagar su multita reglamentaria, antes que cambiar sus prácticas o renovar su maquinaria (seguramente, porque les sale más económico). Nosotros contentos, la administración más contenta todavía, que le den a los demás.

O el caso más extremo de todos, sin duda: el llamado "dinero de sangre" o "Diyya", una cantidad abonada a la familia de una víctima de asesinato a cambio de escapar de las frías garras de la justicia. Hay, "ofcors", diferentes categorías, desde el muy costoso "hombre musulmán" (100.000 riales saudíes-20.000 euros) a la "económica" "mujer hindú" (3.333 riales saudíes-660 euros). Eso vale una vida humana es Arabia Saudí.

(Me recuerda a la infame anécdota del Conde de Euston en el Carlton Club. Presa de un ataque de ira, cogió en brazos a un camarero y lo tiró por la ventana. Acto seguido, se compuso y afirmó de lo más formal: "cárguelo a mi cuenta").

Dicen las malas lenguas que no me he sacado el carné de conducir para no permitirles que me cobren su "impuesto".

domingo, 5 de abril de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: Las Boñigas del Dragón.

La Guarida del Dragón más parecía un osario, el de los restos de todos aquellos que había intentando anteriormente matar a la Bestia sin éxito. Los sentía crujir bajo sus pies. ¿Sería él diferente? La duda le hizo temblar de miedo, pero no permitió que aquello durara más de un escalofrío. El terror era un lujo que no se podía permitir en aquel momento. Agarró la empuñadura de su espada con aún más fuerza y se concentró para no apartar sus ojos de los del Dragón. Desafiantes, despectivos...los suyos y los de la Bestia. La primera batalla se estaba librando aún antes de empezar la lucha.

Pensó en su pueblo. En la fe que habían demostrado en él, en el odio que le tenían al Dragón, recordó los aplausos de los hombres y las lágrimas de las mujeres al verle partir. Sí, no les podía fallar. Él sería su libertador. Él aniquilaría al origen de tanta muerte y destrucción...

La cabeza del Dragón pesaba más de lo que el había calculado, pero le daba igual. Los vítores de su gente lo llevaban en volandas al palacio del Rey, donde iba a entregar la prueba de que, por fin, eran libres de tanto mal. El Dragón ya no se llevaría más vidas inocentes.

En el salón de trono, el Rey en persona lo recibiría en audiencia privada. Mientras lo conducían hacía allí, ensayó por enésima vez un cursi discurso con el que presentaría la cabeza del Dragón ante el Soberano.

-¡Mi Señor, aquí os presento la testa sin vida de...!

El Rey levantó la mirada del suelo y se la clavó en los ojos. Era más fría, más temible y más iracunda que la del Dragón. Esta vez, sí se permitió el lujo de temer.

-¡Imbécil! ¿Qué has hecho?

Se quedó mudo.

-¡Yo te lo diré, bastardo! ¡No has arruinado a todos!

Se quedó incluso más mudo.

-¿Te fijaste bien en lo que había en la guarida?

-Mi Señor...los restos de aquellos valientes que...

-¡Aparte de esqueletos! ¿Qué más había?

-Mi Señor...

-¡Cacas, mierdas, boñigas del Dragón! ¿Y sabes lo que hay dentro de ellas? ¡Oro, el maldito oro que la mantiene la economía de este Reino! ¿De qué vamos ahora a vivir ahora? Mi acuerdo con el Dragón era ese, le surtíamos de carne humana, y él, a cambio, nos regalaba su mierda. Pero, por tu maldita culpa, desde este momento somos pobres...Sí, hijo, yo tenía que hacer como que odiaba al cruel y despiadado asesino -¿qué habrían pensado mis súbditos de mí si no lo hubiera hecho?- pero resulta que me era absolutamente necesario.

sábado, 4 de abril de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: El Padre Perales.

Al Padre Perales lo habían castigado premiándolo con ser capellán de aquel colegio. Él habría preferido conservar su puesto de trinchera en la lucha por la Paz y la Justicia. Pero ya estaba demasiado mayor para tanto barrio marginal, tanto politoxicómano y tanta familia destrozada.

Pero él echaba todo aquello mucho de menos. Estaba cansado de homilías descafeinadas a niños de educación primaria y las catequesis de primera comunión. Él era un hombre de acción. Como le gustaba decir: "un cura con los zapatos siempre sucios".

Hasta que un día se hartó de tanta milonga piadosa y decidió respirarse un desahogo:

"Somos el ejército de Dios, el ejército de la Paz. Nuestras armas deberían ser los actos de amor, pero, por desgracia, nuestros generales son un atajo de apoltronados barrigones a los que se les va la fuerza por la boca, y nuestras tropas están más interesadas en desfilar que en combatir. Y así nos va. Perdiendo el partido contra el Diablo. Y no porque tenga unos delanteros maravillosos. De hecho, la mayoría de los goles nos los metemos en propia meta nosotros solitos. Sinceramente, no sé cómo no se nos cae la cara de vergüenza al presentarnos ante Dios".

Un silencio increíble y absolutamente inaudito en una ceremonia de Primeras Comuniones tomó al asalto la capilla del Colegio. Ni a toser se atrevía la parroquia. Entonces, la hermanita de Dieguito Pacheco rompió a llorar en su carro de bebé. Un repentino llanto que parecía el grito de aprobación y júbilo de los oprimidos.

Experimentado ese enrabietado y agradable alivio que da el soltar lastre de conciencia, el Padre Perales continuó con la ceremonia.

viernes, 3 de abril de 2009

San Mateo contra Sam Ateo. (¿Invierto el Alma o me la Gasto en Juergas?)

La humanidad en pleno se puede dividir en tres grandes grupos: Los que escriben "Dios", los que escriben "dios" y los inevitables del "depende/no sabe/no contesta".

A los primeros, se les llama creyentes, seguramente porque practican la religión que creen más oportuna (o, acaso, oportunista).

O quizás se les llaman creyentes porque creen que su religión es la única verdadera.

El caso es que no hay que ser un genio para darse cuenta de que todas las religiones son bastante parecidas: tienes que intentar hacer el bien y pasar el mayor tiempo posible recordándole a Dios lo maravilloso que es. Yo, por mi parte, confieso que me centro más en la primera parte que en la segunda.

Y llegará un día (no hay prisa) en que me pueden pasar cuatro cosas:

A)Que no pase nada. Con lo que me llevaría la mayor decepción de mi vida, si no fuera porque ya no la tengo.

B)Que aparezca un tipo y me diga que he equivocado de candidato. En este caso, tengo curiosidad por ver qué diablos hacen conmigo.

C)Que aparezca un tipo y me diga que soy un hombre incorrecto con la religión correcta. Entonces iré a un sitio llamado infierno. Al menos, espero tener el consuelo de encontrarme por allí a más de uno que yo me sé.

D)Que toda salga bien y acabe en un sitio maravilloso donde están todas las personas que quiero y querré, rara vez ponen pescado para comer y ningún partido de fútbol termina 0-0.

La opción "A" me parece imposible; la "B", improbable; y la "C", incierta.

Recemos para que sea la "D".

Madrid es un barrio del Cielo.

jueves, 2 de abril de 2009

El Malvado Duendecillo Calambur (ReyEs del Humor),

Desde el inmortal "Entre el clavel blanco y la rosa roja, escoja su majestad" que le encajó un tal Francisco de Quevedo a la reina Mariana de Austria, hasta el tan reciente "Telemadrid, espejo de lo que somos", este duendecillo ingenioso, escurridizo y cabrón llamado "Calambur" ha demostrado que nadie se le iguala en destreza a la hora de reírse de los poderosos en sus propias narices.

Definido por la RAE como "Agrupación de las sílabas de una o más palabras de tal manera que se altera totalmente el significado de estas", tiene también otras encarnaciones más inofensivas y amables, principalmente en forma de acertijo (ya sabe, aquello del "oro parece, plata no es..."), pero es cuando se muestra audaz e irreverente cuando más nos chifla, ¿verdad?

Huidizo y caprichoso, Calambur sólo se le aparece a los más geniales o a los más tontos, y les chiva al oidito su más reciente ocurrencia.

miércoles, 1 de abril de 2009

Viaje con Nosotros (de Estudios, Claro Está).

Se sorprendería del volumen de particulares que creen firmemente que la calidad de un centro educativo es directamente proporcional a los viajes que organiza.

No les preocupa si se enseñan valores religiosos y cívicos, o que se machaquen hasta limites demenciales los verbos irregulares ingleses -de modo que "beat-beat-beaten" pase a ser parte de la propia naturaleza-...No, eso es secundario en Secundaria. Lo importante es que se vayan diez días a Grecia.

Y digo yo, ¿es que estos muchachos no tienen unos papás que se lo puedan llevar en verano a ver mundo? Que esto debería de ser como "La Mili", que perdió toda su popularidad cuando dejó de ser la única oportunidad que muchos tenían de salir del pueblo y conocer el mar. Pues igual con esto, que ahora los nenes ya viajan sin necesidad de que el colegio les lleve de la manita a ningún sitio.

Y es entonces cuando te asaltan con el pretexto del viaje cultural y de estudios. Unos adolescentes que, en su mayoría, creen que el Reina Sofía es un pabellón polideportivo; unos sujetos, que visto lo visto, se interesarán por el Museo del Prado cuando lo trasladen a Florencia o a El Cairo.

En resumen, que muchos colegios e institutos se transforman a menudo en improvisadas agencias de viajes, y demasiados profesores pierden horas de merecido sueño intentando convencer a un recepcionista en un hotel del mismo Londres de que vaciar un extintor por un pasillo a las 4 de la mañana (todo un clásico) es una simpática costumbre ibérica.

El profesor de estos individuos está experimentando lo que es el verdadero "miedo a volar".