Es por esto que siento un inmenso respeto por dicho colectivo. Perdidos y maravillados a partes iguales, siempre disfrazados para la ocasión, y presa fácil de la obsesión por verlo todo, cumplir con los ritos de lo "típico" y adquirir recuerdos.
¡Ha, qué de recuerdos me traen los recuerdos! Pero, por otro lado, ¿se ha parado usted a pensar que lo que compra en otros países equivale (en lo horterístico) a lo que los turista se llevan del suyo? Sí, amigo, afróntelo: esa figurita del "Big Ben" que a la misma vez ejerce de reloj despertador es el equivalente British de la muñeca de Marín (sí, así se llaman) o el cartel de toros "your name here in five minutes".
Por no hablar de la procedencias. Es mejor no mirar el "made in". Porque ahora todo, hasta lo más típico, viene de Extremo Oriente. Incluso los propios propietarios (mini-trabalenguas) de las tiendas con el más puro sabor no son de allí (por ejemplo, su recuerdo de Edimburgo, seguramente, se lo compró a los "Gold Brothers" -apellidados, en realidad, Singh y de origen hindú-).
En resumen, que un respeto, que todos hemos sido, somos y/o seremos "guiris" en algún momento de nuestras vidas.

"But David, my dear, thank you very much! you shouldn't have!...Oh, look at this lovely flamenco dancer...Ole!!!"
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