En realidad, los conservatorios nacen en Nápoles (Italia) en el siglo XVI. En principio, eran residencias, regentadas por religiosos, para niños huérfanos (para "conservarlos" o "guardarlos" de la calle y sus peligros) donde no se enseñaba ni una nota de música, sino un oficio. Los primeros fueron "Santa Maria di Loreto", "Sant Onofrio a Capuana", "la Pietà dei Turchini" y "I Poveri di Gesù Cristo".
Con el tiempo, se decidió instruir a los niños para que acompañaran musicalmente en las celebraciones religiosas, y la cosa salió tan bien que aquellos orfanatos acabaron convertidos en prestigiosas escuelas de música, donde incluso ingresaban chavales con posibles (que, lógicamente, pagaban para estudiar). No obstante, el primitivo nombre se conservó (muy propio).
El resto, como dijo aquel, es historia. Historia de la música, se entiende.
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